TÚ ERES BUENA, TÚ ERES LISTA,
TÚ ERES IMPORTANTE
Rescaten los moldes, el bote de harina y el azúcar del fondo del armario. Pongan sobre la mesa El color púrpura, agítenlo con un poco de Mujeres desesperadas y añadan una pizca de drama de Oscar. Viertan el contenido de la batidora en un vaso y les saldrá Criadas y señoras. Desde ya, un placer culpable que logró escalar hasta lo más alto del ranking estadounidense y que no sería raro ver entre las predilecciones femeninas de esta temporada otoño-invierno. Para empezar: todas las mujeres de Criadas y señoras son muy arquetípicas, muy tiquismiquis, muy resabidas, muy relamidas, muy 're-'. Pero viene a suceder como con Tomates verdes fritos y Julie & Julia, y no abandonamos la cocina: la historia está bien contada, tiene ritmo, lo que los sureños llamarían swing. La agilidad del guión por pasar de un momento gracioso a otro dramático es increible. Y la cocina es precisamente el lugar donde se gesta este relato de racismo, desigualdades y secretos caseros. ¿Qué sucedería si la criada afroamericana de la señora Drapper fuera la protagonista de Mad Men? ¿Y si la misma Viola Davis hubiera copado más frases de guión en La deuda o Lejos del cielo? ¿Cómo sería una Diario de una niñera en los años del Ku Klux Klan? Apunten la receta: Criadas y señoras dará mucho que hablar.
Ingrediente 1: La película tiene un reparto excelente. Si tenían dudas de que Emma Stone era un actriz múltiples registros, espérense a descubrir la joven periodista que da vida en el film. Todos los personajes (amas de casa jóvenes, parejas, vecinas, madres) tienen su momento de lucimiento: destacar la agradabilísima presencia de Sissy Spacek. Ese SAG al mejor reparto podría ser una realidad.
Ingrediente 2: Lo retro está de moda. Mad Men, Pan Am, The Hour... y ahora Criadas y señoras. Trajes que parecen estampados de cortina, pelos que atentan contra la ley de la gravedad, ademanes muy exagerados. Las protagonistas quedan para hablar, comentan frivolidades. Algo que nos lleva al...
Ingrediente 3: Sí, es una película descaradamente kitch que muchos deberán ver con el pañuelo en la mano. Sí, muestra de forma un tanto discutible lo mal que lo pasaron los negros bajo la tiranía de los blancos. Sí, hay diálogos que parecen sacados de una película de Oscar de finales de los 70 - inicios de los 80. No es un estudio serio o fiel a los hechos que narra. Es más, la verdadera historia de opresión y racismo le importa bastante poco. Siempre resulta discutible la actitud pánfila de las protagonistas. No es una película incisiva, sino complaciente, con sonrisas y lágrimas de manual. Pero...
Ingrediente 4: Criadas y señoras tiene personalidad. Dura casi dos horas y media y nunca se desploma. Obviamente, no es la típica comedia de sábado por la tarde. Sabe combinar las personalidades de sus personajes y dispone la historia en el orden correcto. Si uno acepta las reglas del juego y sabe el diseño del menú, es difícil no admitir que Criadas y señoras cumple con creces su objetivo. Es fresca y agradable, o por lo menos más interesante que el resto de comedias estrenadas este año. Para chuparse los dedos.
Si te gusta esta crítica, vótala en Filmaffinity
Nota: 7