Cameron Diaz siempre me cayó muy bien. Como Sandra Bullock. Y ese cariño se basa en el convencimiento de que ambas pueden, podrían o podrán defender otros géneros, otro tipo de películas, otro cine más allá de la comedia comercial. Llevaba varios años sin ver nada de la alta rubia de La Máscara, y la cosa parecía tener su gracia: ¿quién no deseó tener de profesora de instituto a Diaz, a Bullock o similares? Ahora sabemos que con semejante docente no hubiésemos pisado la universidad. Y lo que es peor: Diaz se pasea por las aulas como pez fuera del agua, no solo porque sea una chica deslenguada y bastante superficial, sino porque la película que defiende es francamente deficiente. Mala, para qué engañarnos. Como The Box, como Los Ángeles de Charlie: Al límite, como otros desatinos de la ambición rubia. Mi amor por Diaz no descendió ni un ápice, pero es imposible no sentir cierto rechazo por una película con un guión desastroso, sin jugo, sin picardía, sin sentido. El gremio de profesores debería denunciar a sus responsables por proponer una imagen tan infantil de la profesión: tal y como están las cosas, y más con los recortes en educación y las huelgas de profesores, engendros como Bad Teacher hacen más mal que bien. La poca autoridad de los 'profes' quedó definitivamente por los suelos. Sabedor de mucho, maestro de nada: no sabe crear momentos de comedia gamberra, tampoco se luce en sus momentos románticos. Nunca Timberlake estuvo tan moñas. Y Diaz se merece un par de bofetones, cachetes con una regla en la yema de los dedos, una hora de cara a la pared, una nota en la agenda para sus padres y una semana sin recreo escribiendo en la pizarra 'elegiré mejor mis guiones, elegiré mejor mis guiones, elegiré mejor mis guiones...'. Ahora la única motivación para llegar a final de curso es aumentar una talla más de sujetador. La profe es mala, pero en todos los sentidos: corren tiempos difíciles para la cultura y el conocimiento.
Nota: 4
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