martes, 30 de septiembre de 2014

CRÍTICA | LA DESAPARICIÓN DE ELEANOR RIGBY, de Ned Benson

Él y ella
LA DESAPARICIÓN DE ELEANOR RIGBY (THE DESAPPEARANCE OF ELEANOR RIGBY: THEM), de Ned Benson
Festival de San Sebastián 2014: Perlas de otros festivales. Sección Un Certain Regard del Festival de Cannes 2014.
EE. UU., 2014. Dirección y guion: Ned Benson Fotografía: Christopher Blauvelt Música: Son Lux Reparto: Jessica Chastain, James McAvoy, Isabelle Huppert, William Hurt, Viola Davis, Bill Hader, Ryan Eggold, Jess Weixler, Nina Arianda, Ciarán Hinds Género: Drama Duración: 125 min. Estreno en España: 03/10/2014 Tráiler: Link
¿De qué va?: Eleanor y Conor llevan siete años casados. Viven juntos en Nueva York, están muy enamorados y comparten un mismo proyecto de vida. Su relación vive un tremendo revés cuando fallece su bebé. Seis meses tras el suceso, Eleanor no aguanta más y decide volver a casa de sus padres. El destino que parecían compartir ahora se bifurca en dos: Conor intenta encauzar su vida, salvar el restaurante que dirige junto a un amigo suyo y reconquistar a Eleanor; por su parte, Eleanor se encierra en sí misma, decide volver a la universidad y se plantea viajar a Francia para acabar su tesis doctoral.


En el salón de la casa de los padres de Eleanor Rigby se observa el cartel de la película Un hombre y una mujer de Claude Lelouch (Francia, 1966). Esta referencia cinematográfica sirve para describir La desaparición de Eleanor Rigby, ya que la película cuenta la historia de un hombre y una mujer que deciden separarse para afrontar una etapa de duelo de forma muy distinta. De hecho, el proyecto inicial del director Ned Benson era un díptico de dos largometrajes, cada uno centrado en uno de los personajes: él (James McAvoy), que afronta la pérdida del hijo intentando recuperar su vida normal, y ella (Jessica Chastain), cuya existencia queda totalmente paralizada tras el duro trance. Por desgracia, para su distribución internacional, e imaginamos que por imperativos comerciales, conoceremos únicamente un film de dos horas, remontaje de las dos cintas de Benson. En definitiva, la intención inicial del director por contarnos dos realidades paralelas, dos procesos de duelo complementarios, dos versiones de una misma ruptura, dos personalidades distintas (o lo que es lo mismo: ese 'hombre' y esa 'mujer') ha quedado condensada en La desaparición de Eleanor Rigby: Them, una película que juega a mostrar objetiva y equilibradamente lo que en un inicio se expresaba mediante la mirada subjetiva de cada personaje.


Nunca sabremos cómo eran esos dos proyectos de Benson, pero todos estos datos sirven para darse cuenta que la obra resultante sufre ciertos altibajos, no tanto por una mala concepción dramática del director, sino seguramente como resultado inevitable de los recortes realizados en la sala de montaje. La desaparición de Eleanor Rigby, pese a todo, es una película que desprende cierto calor. Los actores consiguen una atmósfera de dolor y de complicidad totalmente creíble, e incluso los personajes secundarios (especial mención para Isabelle Huppert y Viola Davis) funcionan como elementos que distienden la tragedia de los protagonistas. El film elide de forma atinada el drama de los personajes (no es hasta bien avanzado el metraje cuando conocemos los motivos que justifican las actitudes de él y de ella), un acierto que aporta interés y resta tremendismo a la historia. También convence su ritmo contenido, su banda sonora hipster y un guion que brinda grandes diálogos. 


En resumidas cuentas, La desaparición de Eleanor Rigby, pese a los avatares que ha tenido que sufrir hasta llegar a nosotros, es un drama más que meritorio que explora con sutileza y sin artificios el alma de dos personajes que, pese a profesarse un gran amor, necesitan lidiar por separado con sus fantasmas para verbalizar sus culpas, expresar los reproches hacia el otro y poder seguir hacia adelante. Un ejemplo de cine adulto, sin atisbos de ñoñería y sin tremendismos, poco frecuente en el cine norteamericano de nuestros días. Esperamos ver algún día el trabajo de Ned Benson al completo, porque lo que deja intuir La desaparición de Eleanor Rigby es, aunque irregular, francamente interesante.


Para amantes de las películas de personajes.
Lo mejor: Jessica Chastain, una actriz que desprende una luz especial.
Lo peor: Están mejor construidos los personajes femeninos que los masculinos (al menos en la versión que nos ocupa). Su final es demasiado ambiguo.

Si te gusta esta reseña, vótala en Filmaffinity


lunes, 29 de septiembre de 2014

CRÍTICA | LA ISLA MÍNIMA, de Alberto Rodríguez

Marismas criminales
LA ISLA MÍNIMA, de Alberto Rodríguez
Concha de Plata al mejor actor para Javier Gutiérrez y premio a la mejor fotografía para Álex Catalán
España, 2014. Dirección: Alberto Rodríguez Guion: Alberto Rodríguez y Rafael Cobos Fotografía: Álex Catalán Música: Julio de la Rosa Reparto: Raúl Arévalo, Javier Gutiérrez, Antonio de la Torre, Nerea Barros, Jesús Castro, Cecilia Villanueva, Salvador Reina Género: Thriller policíaco Duración: 100 min. Tráiler: Link Estreno en España: 26/09/2014
¿De qué va?: Dos policías viajan hasta Andalucía para investigar la desaparición de una adolescente. El caso pronto involucra a diferentes personas del lugar y parece estar relacionado con la muerte de otras jóvenes. Aunque los dos investigadores no se conocen, y a pesar de sus acentuadas diferencias, ambos aúnan esfuerzos para encontrar al asesino. Los métodos de uno son muy expeditivos; el otro, en cambio, busca amparo en un periodista que le revelará datos sorprendentes.


El estreno casi simultáneo de El niño y La isla mínima pone de manifiesto la no siempre defendida capacidad del cine español para abordar obras de género. Bien es verdad que nuestro cine ha sido históricamente un tanto pacato a la hora de configurar películas fieles a los códigos del thriller, pero también es interesante destacar que los mimbres de la acción han sido constantemente reformulados por nuestros autores según unas constantes, un humor y un carácter más peninsular, 'ibérico' si se quiere: ahí están todas las obras del cine quinqui, e incluso las muestras más salvajes de cineastas como De la Iglesia o Urbizu. De hecho, si lo pensamos detenidamente, puede que nuestra cinematografía haya optado por la mejor estrategia, ya que la copia de los modelos norteamericanos, imposible por cuestiones de presupuesto, ha perdido peso frente a una personalización de historias y personajes: al fin y al cabo, el espectador reconoce el funcionamiento del género por el sustrato de visionados y obras previas, pero aprecia ese elemento diferenciador que sitúa la trama en un contexto determinado, en un marco muy concreto y muy nuestro. Esa tensión entre lo internacional y lo castizo puede observarse en la película de Monzón, con la constante contraposición entre la rectitud policial y la picaresca de los jóvenes narcotraficantes (estos últimos, con un lenguaje 'fronterizo' muy fiel a la realidad española de nuestros días, y por lo tanto intransferible a los mecanismos de la acción). Esas fuerzas también latían, tal vez de forma más subterránea, en 7 vírgenes o Grupo 7 de Alberto Rodríguez, títulos con un pulso narrativo y un ritmo cinematográfico muy reconocibles, pero al mismo tiempo fieles a sus ráices andaluzas. El nuevo trabajo del cineasta sevillano, La isla mínima, suma y sigue en este debate sobre el concepto de género, pero en este caso la aportación es todavía más singular ya que, en paralelo a una sutil descripción de la sociedad española de la década de los 80 (la Transición, o la convivencia entre la sombra de la dictadura y la entrada de nuevos modelos sociales), y por lo tanto pese a su marcada personalidad 'made in Spain', el film es uno de los thrillers más depurados, estilizados y potentes, tanto visual como narrativamente, de la historia de nuestro cine. La isla mínima, en resumen, es muy consciente de sus antecedentes, pero está destinada a abrir una brecha importante, a marcar un punto de inflexión en nuestra manera de observar y de ejecutar 'el género'.


La isla mínima marca distancias desde el minuto uno con unas impresionantes vistas aéreas que introducen al espectador en el lugar donde se desarrolla la trama. A partir de ese momento, Rodríguez vuelve recurrentemente a utilizar esos planos 'a ojo de pájaro' para subrayar las coordenadas geográficas del relato, pero sobre todo para encerrar a los personajes en un medio que se intuye irrespirable (también para dotar a los escenarios de cierto onirismo, de una casi imperceptible irrealidad pesadillesca que justifica la paulatina enajenación de los agentes de policía). Todo lo que sigue es una historia que reproduce con inusual soltura y solvencia los engranajes del thriller: una pista conduce a otra, el encuentro con un personaje sirve de puente para conocer a otros personajes, y el misterio se construye tanto por acumulación de datos (rostros, testimonios, espacios, etc.) como por el recorrido unidireccional de los protagonistas hacia el encuentro y la posterior caza del asesino. La isla mínima también apela al thriller clásico al recurrir a los principios de las buddy movies: la acción marca el conocimiento mutuo entre los dos protagonistas, y por lo tanto, como demuestra el excelente final de la cinta, la profundización de 'el otro' acaba resultando más gratificante que la resolución del expediente criminal (la pareja de agentes, en otras palabras, resulta más rica en claroscuros y matices que la trama que protagonizan). Y si estos datos ya resultan de por sí sorprendentes, impresiona todavía más la capacidad del director para dibujar una atmósfera rotunda, incluso su tesón a la hora de ejecutar escenas que no pueden describirse más que como virguerías apabullantes: nunca habíamos visto una lluvia tan densa que calara tan hondo desde la butaca del cine, en contadas ocasiones nos habíamos enfrentado a una interpretación tan intimidante como la de Javier Gutiérrez (muy bien secundada por el trabajo de Raúl Arévalo), y muy pocas veces nuestro cine ha rodado escenas tan bellas como el travelling de la persecución, tan virulentas como la confesión en el coche del personaje de Jesús Castro o tan tensas como el final en la isla mínima del título.


La isla mínima, en resumen, es uno de los productos más sólidos que ha firmado el cine español en los últimos años. Rodríguez firma su película más potente, y seguramente dejará una huella importante en títulos venideros. También dentro de la filmografía de su creador: estamos plenamente convencidos de que los pequeñísimos 'peros' de la cinta (el error de casting de Nerea Barros, algunas líneas argumentales que conducen a callejones sin salida, personajes difusos, incluso grotescos, como el de la vidente, etc.) se matizarán en próximas obras (maestras). La isla mínima ya es uno de los espacios físicos y mentales más importantes de nuestro cine: por méritos propios, y sobre todo por su seguimiento y reinvención del cine de género, el cine español ha ganado un título para la historia.

Lo mejor: Gutiérrez y Arévalo confirman su calidad como intérpretes dramáticos.
Lo peor: Ganará el Goya en detrimento de Magical Girl.

Posts relacionados:
Reseña de AFTER, de Alberto Rodríguez
Reseña de GRUPO 7, de Alberto Rodríguez


domingo, 28 de septiembre de 2014

CRÍTICA | MAGICAL GIRL, de Carlos Vermut

Ten cuidado con lo que deseas
MAGICAL GIRL, de Carlos Vermut
Concha de oro 2014 y Concha de Plata a la mejor dirección
España, 2014. Dirección y guion: Carlos Vermut Fotografía: Santiago Racaj Reparto: José Sacristán, Bárbara Lennie, Luis Bermejo, Israel Elejalde, Alberto Chaves, Miquel Insua, Elisabet Gelabert, Lucía Pollán, Teresa Soria Ruano Género: Drama Duración: 125 min. Tráiler: Link Estreno en España: 17/10/2014
¿De qué va?: Alicia es una niña enferma que sueña con tener el vestido de la protagonista de la serie japonesa Magical Girl Yukiko. Luis, su padre, es un profesor de literatura en paro que está dispuesto a hacer cualquier cosa con el fin de cumplir el deseo de la pequeña. Todo ello tendrá inesperadas repercusiones en las vidas de Bárbara, una mujer con desórdenes mentales, y de Damián, un profesor de matemáticas recién salido de prisión.


El cine es fondo y es forma, es impulso y es raciocinio, es una experiencia y al mismo tiempo una puerta a todo tipo de debates, pensamientos y reflexiones. Algunas películas nos sorprenden por su estilo, por su concepción visual o por sus aportaciones técnicas, pero su argumento resulta tremendamente conservador. Otras en cambio proponen nuevas temáticas, pero su lenguaje formal es tan familiar que en seguida desconectamos de lo que vemos en pantalla. Magical Girl, en cambio, parte de un nuevo 'fondo' y de una nueva 'forma' para crear un 'todo' inaudito. Por eso es una película imprevisible que se reformula con cada escena. Una obra que coquetea con todos los géneros con el objetivo de crear otro: el sello Vermut. Una cinta que pende del hilo del surrealismo, pero que al final se desvela como un cuento cargado de sentido(s). Un film que es un conjunto cerrado y a la vez una ecuación con incógnita imposible de resolver. Una historia que se construye plano a plano y que se autoinmola en uno de los finales más impresionantes que jamás hayamos podido ver. Una pieza de arte que apela a la inteligencia del espectador; que muestra mucho, pero que sugiere todavía más. Un título, en definitiva, llamado a ser una obra de culto instantánea.


Carlos Vermut teje una tupida red de personajes que inquietan al espectador. Todo en Magical Girl resulta reconocible y extraño. No sabemos qué estamos viendo, pero no podemos despegar los ojos de la pantalla. Descifrarla es un reto, pero también es una película que se puede disfrutar desde un punto de vista más primario, como ocurre con las mejores obras de Lynch. Y si se acceden a las alas más oscuras de su laberinto de pasiones, chantajes e influencias, nos daremos cuenta que Magical Girl es, en esencia, un ejercicio de cine negro con mucha crítica social debajo de su alfombra. De ella se obtiene una de las descripciones más impresionantes e implacables de la sociedad española de nuestros días. Porque Vermut habla de la paternidad, de la fidelidad, de la crisis, de la tensión entre lo material y lo emocional. También de cuestiones aparentemente tan alejadas como la tauromaquia y la literatura, la prostitución o la educación. Poco más puede decirse para que la audiencia llegue virgen a la película y la pueda disfrutar como se merece. No cuesta imaginarla como la gran obra maestra de ese cine español de bajo presupuesto y gran imaginación que ha irrumpido con fuerza en los últimos años. Si Rajoy la viese, dimitiría al día siguiente y entonaría un mea culpa público. Y si el citado Lynch tuviese ocasión de verla, no dudaría en declarar a Vermut como su alumno más aventajado. Volveremos a ella, queramos o no. Para este blog es la mejor película del 2014. El día 17 de octubre llega a las salas: véanla... y alucinen.


Para espectadores sin complejos.
Lo mejor: Es única en su especie.
Lo peor: Que la crítica conservadora la denoste por sus atrevimientos.

Si te gusta esta reseña, vótala en Filmaffinity.


sábado, 27 de septiembre de 2014

SAN SEBASTIÁN 2014 | PALMARÉS


Palmarés completo del Festival de San Sebastián.

Premio Feroz Zinemaldia a la mejor película española del festival: LA ISLA MÍNIMA, de Alberto Rodríguez
Premio de la juventud: GÜEROS, de Alonso Ruizpalacios
Premio del público: THE SALT OF THE EARTH, de Win Wenders y Juliano Ribeiro Salgado



Premio Otra Mirada: Mención a GETT. Premio a BANDE DE FILLES, de Céline Sciamma
Premio Cine en Construcción: MAGALLANES, de Salvador del Solar
Premio Irizar del cine vasco: NEGOCIADOR, de Botja Cobeaga



Premio del público a la mejor película europea: RELATOS SALVAJES, de Damián Szifrón
Premio Horizontes Latinos: Mención a GENTE DE BIEN Y CIENCIAS NATURALES Premio para GÜEROS, de Alonso Ruizpalacios (México)
Premio Kutxa Nuevos Directores: Mención para MODRIG Premio para UROK (THE LESSON), de Kristina Grozeva y Petar Valchanov


Mejor fotografía: Álex Catalán, por LA ISLA MÍNIMA
Mejor guion: THE DROP (LA ENTREGA) Dennis Lehane, por THE DROP

Concha de plata a la mejor actriz: Paprika Steen, por SILENT HEART
Concha de plata al mejor actor: Javier Gutiérrez, por LA ISLA MÍNIMA

Premio especial del jurado: VIE SAUVAGE, de Cédric Kahn



Concha de plata al mejor director: Carlos Vermut, por MAGICAL GIRL

CONCHA DE ORO: MAGICAL GIRL


SAN SEBASTIÁN 2014 | DÍA 8 | Escobar: Paradise Lost, Vie Sauvage, The Tale of the Princess

Vie sauvage, de Cédric Khan. Último film a concurso.
Último día en San Sebastián y muchas contradicciones: hay ganas de seguir viendo cine y de disfrutar de la ciudad, y al mismo tiempo el cansancio acumulado nos pide un descanso largo. Aplazamos un poquito más esas ya irrecuperables horas de sueño para contaros todo lo visto, oído y opinado en esta última jornada cinéfila.

Vie Sauvage de Cédric Kahn ha cerrado la lista de films de la sección oficial. Mathieu Kassowitz y Céline Sallette, excelentes ambos, dan vida a una pareja enfrentada por la custodia de sus hijos. El film explica cómo el padre intenta educar a los pequeños en un entorno rural, sin las comodidades de una ciudad o una casa convencional, mientras la madre remueve cielo y tierra para encontrar a sus pequeños. Kahn propone líneas de debate muy interesantes sobre la familia y la educación, si bien nunca cae en terrenos moralistas: queda a la libre opinión del espectador decidir si los protagonistas actúan o no de forma acertada. En lo que sí se excede Kahn es en el dramatismo de sus escenas clave (la huida inicial, las discusiones de Kassowitz con los hijos adolescentes, el reencuentro de las últimas escenas, etc.), así como en algunas decisiones estilísticas como la mareante dirección de fotografía. Interesará a padres, educadores, pedagogos y ciudadanos comprometidos. También al jurado, siempre que a estas alturas no tenga el palmarés cerrado.

Escobar: Paradise Lost. Benicio del Toro, Premio Donostia 2014.
Benicio del Toro ha llegado hoy a Donostia a la espera de recibir su premio honorífico con otro personaje emblemático en la recámara: tras el Ché, ahora es el turno de Pablo Escobar, el narcotraficante colombiano más popular de todos los tiempos. Escobar: Paradise Lost no es, pese a todo, un biopic de Escobar, sino una ficción con ritmo desigual que explica la relación del cárter de la droga con un joven canadiense que descubre poco a poco la verdadera cara de Escobar hasta emprender una huida frustrada. Del Toro, otra vez, borda el personaje y dibuja un ser despiadado y caníbal con una sola mirada, mueca o gesto. En este sentido, cabe destacar que es importante ver el film en versión original subtitulada, no tanto por la constante fluctuación del inglés y el castellano, sino sobre todo para disfrutar del matizado trabajo de Del Toro. No le auguramos una carrera comercial demasiado sólida, pero la cinta es una excelente excusa para galardonar a uno de los mejores actores de su generación. 

La princesa Kaguya, de Isao Takahata. Animación japonesa para cerrar el certamen.
The Tale of The Princess Kaguya nos ha dado un respiro esta tarde. El nuevo cuento de Isao Takahata, una de las últimas producciones del estudio Ghibli, es una historia preciosa que sigue fiel a las texturas tradicionales marca de la casa. A Takahata se le va la mano en el metraje, pero en un festival como el de Donostia se agradecen 135 minutos de evasión animada, un 'érase una vez' que consigue emocionar con pocos recursos. Una historia realmente bella que hará las delicias de los fans de Miyasaki y compañía. Lástima que Takahata tenga obras mejores: nadie ha logrado superar a El viaje de Chihiro, pero este film es un buen intento.

20.000 Days On Earth, documental musical con Nick Cave.
El Festival de San Sebastián se adelantó hace tres ediciones al éxito de Intocable, y este año ha vuelto a contar con la pareja Nakache - Toledano para clausurar el certamen. Samba es una nueva demostración de la capacidad de sus directores para hacer humor de la Francia multicultural del siglo XXI, con un tono tragicómico muy elaborado y unos gags bien introducidos que gustarán a un amplio abanico de público. Si Intocable ya nos pareció el súmum del divertimento fácil, Samba suma y sigue. Con una diferencia: los que amaron Intocable dicen que Samba es 'lo mismo pero con menos chispa'. Con todo, el film funciona: nuevo pelotazo a la vista. ¡Ah! Y como siempre, es un gustazo ver en pantalla grande a Charlotte Gainsbourg.

Nada más. Hora de hacer las maletas y volver a la normalidad (o todo lo contrario, porque la cita con Sitges está muy próxima en el calendario). Tiempo para esperar el fallo del jurado. Y momento de ver y leer las reseñas de todos los compañeros de sesiones: durante el certamen es difícil saber cuáles son los nombres favoritos para los medios. ¿Quién ganará esta edición número 62 del Festival de San Sebastián? Mañana os lo contamos. De momento, no hay ninguna favorita, y en líneas generales han gustado todas las películas (a excepción de Autómata, que es el centro de todas las bromas del festival). Ahora bien: Magical Girl ha dejado una huella que merece tener su reflejo en el cuadro de ganadores. Incluso se comenta que Natasha Kinski, miembro del jurado, salió de la proyección de Vermut visiblemente contenta... ¡Gracias por leer el blog durante esta aventura donostiarra!


viernes, 26 de septiembre de 2014

SAN SEBASTIÁN 2014 | Top 5 y Quiniela


Llegamos al final del festival. Ya hemos visto todos los films a concurso y nos atrevemos a hacer un top con lo mejor del certamen y nuestro palmarés. Veremos si el jurado coincide con el blog.


TOP 5. Sección oficial a concurso
1. Magical Girl, de Carlos Vermut
2. Loreak (Flores), de Jon Garaño y Jose Mari Goenaga
3. Una segunda oportunidad (A Second Chance), de Susanne Bier
4. Une nouvelle amie, de François Ozon
5. Eden, de Mia Hansen-Løve



TOP 5: Votaciones de la crítica (Según Diario Vasco)
1. The Drop (La entrega)
2. Loreak (Flores)
3. La isla mínima
4. Magical Girl
5. Haemu



TOP 5. Resto de visionados
1. Matar a un hombre
2. Mommy
3. Retorno a Ítaca
4. No todo es vigilia
5. Love is strange



Palmarés personal (lo que nos gustaría)
Concha de oro: MAGICAL GIRL
Premio del jurado: LOREAK (FLORES)
Director: Mia Hansen-Løve, por EDEN
Actor: Reparto de UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
Actriz: Reparto de LOREAK
Fotografía: LA ISLA MÍNIMA
Guión: François Ozon, por UNE NOUVELLE AMIE


jueves, 25 de septiembre de 2014

SAN SEBASTIÁN 2014 | DÍA 7 | Lasa y Zabala, Relatos salvajes, Tigers, Murieron por encima de sus posibilidades

Polémica a la vista: Lasa y Zabala, lo nuevo de Pablo Malo, fuera de concurso.
Todo lo bueno se acaba y San Sebastián está dando sus últimos coletazos de buen cine. Magical Girl sigue en boca de todos: es la más comentada en todas partes, tanto entre los que ya la han visto, los que la verán estos días y los que conocen gente que ya la vieron. Un runrún perfecto para posicionarla de cara a la Concha de oro. ¿O será un film demasiado arriesgado para el jurado? ¿Qué pasará en los Goya? Mientras esperamos la suerte que corre la peliculaza de Vermut, en Donostia hemos visto Tigers de Tanovic, penúltima cinta a concurso. Momento de hacer quinielas. Y lo confesamos: no hemos podido evitar ver por segunda vez Magical Girl. Seguimos con una nueva crónica.

Hoy ha sido el día del cine español en el festival, no solo por la euforia de Magical Girl y la elección de Vivir es fácil con los ojos cerrados como opción española al Óscar de Hollywood, sino por la presentación de dos obras fuera de concurso: Lasa y Zabala y Murieron por encima de sus posibilidades. La primera es un thriller sobre el asesinato de dos etarras, cuyo caso y proceso judicial se alargó durante casi una década. Un film de temática espinosa, fiel al espíritu de otras películas como Yoyes o El lobo, que pierde fuelle por varios frentes: un guion poco elaborado, algunas interpretaciones nada creíbles y una tendencia a la esquematización de los hechos (los guardia civiles son tan malos que caen en la caricatura, el retrato de los etarras como víctimas sin más está poco matizada, etc.). Una obra que incomodará a muchos, aunque en términos cinematográficos nos ha parecido un film un tanto mediocre.

Murieron por encima de sus posibilidades, el nuevo rumbo del cine de Isaki Lacuesta.

El film de Lacuesta merece un párrafo aparte. Lacuesta ha contado con los mejores actores de nuestro cine en un film que intenta ser Gente en sitios 'versión destroyer' y termina pareciéndose a un Torrente en crisis y sobre la crisis. Humor zafio, escenas de mal gusto, una trama sin ningún tipo de sentido... Film inenarrable. Y mejor no seguir escribiendo al respecto.

Relatos salvajes, producción hispano-argentina que ha animado la sección Perlas.
Pasamos a otra obra coral plagada de locura. Relatos salvajes ha sido seguramente el film más coreado en pase de prensa. Almodóvar produce y presenta en Donostia una comedia gamberra que describe con mucha mala baba el estado de histeria colectiva de la Argentina de nuestros días. Reparto de lujo, momentos descacharrantes y parodia con mucha crítica social, mezcla de géneros con una estimulante tendencia suicida. Ahora bien: no todos conectarán con el desbarrado sentido del humor de la cinta (personalmente, episodios como el del padre rico que intenta tapar el asesinato del hijo no producen ningún tipo de sonrisa). Una sucesión de barbaridades que a este blog no le ha entusiasmado demasiado, aunque entendemos perfectamente que los hermanos Almodóvar decidiesen apoyar un producto tan singular y desfasado. Tal vez en unas semanas, viéndola con tranquilidad en el multicines de siempre, ganará enteros. De lo que no hay duda a juzgar por su recepción en el festival y su trayectoria internacional es que en breve será un título de culto, incluso entre los que no suelen frecuentar el cine de acento latino. Ya tarda Tarantino en dedicarle un monumento a esta salvajada 'boluda'. 

Y si todos dan por hecho que Relatos salvajes será la baza argentina para los próximos Óscar, en Donostia hemos visto en sesión golfa Gett, The Trial of Viviane Amsalem, la película elegida por Israel. El argumento recuerda muchísimo, por no decir demasiado, a Nader y Simin, una separación de Asghar Farhadi. Viviane, una peluquera casada y con hijos, inicia un periplo larguísimo para lograr el divorcio: el marido se niega a separarse de la mujer, y los jueces del país se enfrentan a una situación poco o nada común (en Israel no existen los enlaces civiles y sus leyes se rigen por la religión y la tradición machista). Si el film de Farhadi crecía poco a poco hasta estallar con fuerza en el alma del espectador, esta versión israelí se pierde en largos diálogos en interiores. Un film que pone muy nervioso y del que nunca se obtiene una mirada social mínimamente clara o comprometida (su óptica es la de un feminismo de manual). Para los israelís seguramente será un documento de gran valor, pero para nosotros llega un poco tarde: films como éste confirman con más fuerza que nunca que Nader y Simin, una separación era y es una obra maestra.

Tigers de Danis Tanovic, film que compite por la Concha de Oro.
La sección oficial ha llegado a su penúltimo film con Tigers de Danis Tanovic, la historia real de un vendedor pakistaní que se enfrenta a una corporación multinacional. Tanovic ha dicho en rueda de prensa que en sus films nunca quiere presentar respuestas y que quiere retratar realidades y verdades ocultas. Todo ello, ya presente en su ópera prima En tierra de nadie, se repite en Tigers, film que obedece al perfil de cine comprometido que suele triunfar en Donostia. Esperemos que la tónica de Pelo Malo no se repita este año: Tigers se diluye en el recuerdo de todo lo visto en el certamen. Miedo nos da que Magical Girl (ya, nos repetimos demasiado...) pierda peso ante estos tigres que rugen según esquemas ya vistos. Con todo, el público del Kursaal ha aplaudido durante bastantes minutos, y ha sido emocionante ver al verdadero protagonista de la historia (un vendedor de medicamentos que, tras la polémica que desgrana el film, tuvo que emigrar a Canadá con su familia) con lágrimas en los ojos tras la proyección.

En definitiva, una jornada muy española. Si el año pasado La herida y Caníbal eran nuestras favoritas, en esta edición las elegidas son Loreak (Flores) y Magical Girl. Estamos a 48 horas del palmarés. Mañana, más.

CRÍTICA | MATAR A UN HOMBRE, de Alejandro Fernández Almendras

Impunidad y culpabilidad
MATAR A UN HOMBRE (TO KILL A MAN), de Alejandro Fernández Almendras
Chile, 2014. Dirección y guion: Alejandro Fernández Almendras Fotografía: Inti Briones Música: Pablo Vergara Reparto: Daniel Candia, Alejandra Yáñez, Ariel Mateluna, Daniel Antivilo Género: Thriller dramático Duración: 80 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Jorge es un hombre de vida normal. Es diabético, trabaja cuidando una zona forestal y tiene algunos problemas con su esposa. Un día al volver del trabajo es amenazado por un criminal que reside en el barrio de Jorge. El episodio, a priori sin trascendencia, será el inicio de un calvario para Jorge y su familia. Las amenazas, los ataques y los insultos por parte del delincuente se convierten en parte de su rutina. Sin la ayuda de la justicia, Jorge decide trazar un plan para defender a los suyos. Historia basada en hechos reales.
Palmarés: Gran premio del jurado del Festival de Sundance. KNF Award del Festival de Rotterdam. Premio especial del jurado del Festival de Friboug. Premio de la crítica del Festival de Miami. Sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián 2014. Representante chilena a los Óscar 2015.


'Matar' es una acción. Matar a un hombre, por el contrario, es un film de procesos internos. Y en este sentido, pueden delimitarse dos partes muy diferentes en la película del chileno Alejandro Fernández Almendras: la primera, dedicada a exponer la impunidad con la que operan muchos criminales, el vacío legal que les ampara y el miedo y la frustración que esa situación genera en las víctimas; la segunda, centrada en la culminación de una venganza, muy especialmente en el peso que ésta tiene en un hombre ordinario que al cruzar la frontera de lo legal sufre en sus carnes la culpabilidad de quien sabe haber actuado en contra de su voluntad y de sus códigos morales. 'Impunidad' y 'culpabilidad': dos lacras sociales, y a la vez dos dramas que sólo pueden vivirse y explicarse en primera persona.


Matar a un hombre es la crónica directa y desgarrada de una injusticia. Allá donde otras películas de tono más amable y accesible justifican las acciones del malvado, la obra que nos ocupa opta por distanciarse de sus personajes. Esa es la óptica que prima en el retrato del delincuente. También la que impera en el dibujo del protagonista. Y, en general, la que preside todo el film, construido a partir de planos muy cerrados y estáticos, diálogos apenas perceptibles y escenas entrecortadas con una atmósfera de tensión constante. Debido a esa opción narrativa y formal, el film defiende una exposición desnuda de la violencia, pero nunca morbosa ni exagerada. Fernández Almendras pone la cámara alejada de los actores, detalle que potencia cierta sensación de extrañeza, de absoluto desconcierto por lo que vemos en pantalla. A la contra, por ejemplo, del estilo de las obras más conocidas de Reygadas o Escalante.

Y como toda película donde las sensaciones se imponen a las acciones, el espectador debe digerir y reflexionar Matar a un hombre por su cuenta. En silencio y en soledad. ¿Qué haríamos en una situación parecida a la que se encuentra Jorge en el film? ¿Cómo responder ante la inoperancia de los que deberían velar por nuestra seguridad y nuestros derechos? ¿Dónde reside verdaderamente el mal? ¿Quién es en verdad la víctima? Cuestiones que tras el visionado del film bombardean nuestra cabeza, nos interrogan y nos apelan hasta límites insospechados. 


'Matar a un hombre' parece un punto más en la lista de pecados capitales. Ver el film es lo más parecido a una penitencia dolorosa. La oscuridad de la sala de cine convertida en la penumbra de un confesionario. Y, como sucede con el cine de Haneke, cuesta reconocerlo: de alguna manera, todos somos culpables, todos tenemos las manos manchadas de sangre, todos participamos de la injusticia establecida, y cualquier intento por cambiar la realidad solo consigue generar más injusticia, mayor inseguridad. Un mensaje devastador.

Para espectadores que busquen experiencias tan dolorosas como placenteras.
Lo mejor: Ofrece mucho más de lo que muestra en pantalla.
Lo peor: Algunos no acabarán de entender el giro de la última escena.

Si te gusta esta reseña, vótala en Filmaffinity


SAN SEBASTIÁN 2014 | DÍA 6 | Félix & Meira, Eden, Magical Girl, In The Basement

Félix & Meira, de Maxime Giroux. Recién llegada de Toronto. A concurso.
La sexta jornada en San Sebastián ha sido una de las más intensas de todo el certamen: pocos días tenemos ocasión de ver las nuevas propuestas de Laurent Cantet, Ulrich Seidl y Mia Hansen-Løve, así como los film canadienses y españoles mejor valorados de la temporada. Todas las grandes propuestas se han concentrado en esta sexta entrega de cine, colas y visionados en cadena. De todo lo visto y oido en Donosti os damos cuenta en esta crónica. Eso sí: por encima de todo, hoy ha sido el día grande de Magical Girl.

Félix et Meira llegaba a San Sebastián con un importante galardón debajo del brazo: el premio a la mejor película canadiense exhibida en el Festival de Toronto. Las expectativas eran muy altas, y tal vez por eso la película nos ha decepcionado un poco. El film explica el encuentro entre un hombre que acaba de perder a su padre y una mujer atada a la doctrina ortodoxa que profesa su esposo. Los personajes se unen por sus carencias, por su soledad y por su necesidad de escapar del terrible presente que están viviendo (imaginad una mezcla entre Llenar el vacío y Lost in Translation). No estamos, pese a todo, ante una historia de amor, aunque las mejores escenas son aquellas que retratan los momentos más íntimos de la pareja (ella viendo los ojos de Félix por primera vez, él acariciando el pelo de Meira por primera vez, etc.). El final puede interpretarse como una vuelta al desencanto, o bien una demostración de que el romance hollywoodiense nunca puede ser posible cuando las diferencias culturales y religiosas son muy acentuadas, o simplemente una muestra de que en el mundo real las ataduras y las obligaciones matan poco a poco la chispa del primer día. No es una película típica, y tal vez por eso nos ha costado asimilarla (más si cabe en nuestro caso: la vimos a las 9:30h. de la mañana). Estamos seguros que ganará al recordarla. Habrá que tenerla muy en cuenta de cara al palmarés.

Eden, de Mia Hansen-Love. Sección oficial a concurso.
Regreso a Ítaca, lo último de Cantet, sí ha recibido un aplauso unánime. Distintos personajes se reúnen en una azotea de La Habana para contar anécdotas, ver fotos, escuchar música antigua y revisar afectos, secretos y cuentas pendientes. Cantet se sirve de un formato casi teatral para trazar con luz y también con amargura los devenires de la generación de la revolución del 68, desencantada por compromiso, emigrante por obligación y muy crítica con el presente. El guion es una joya, y en boca de sus actores alcanza niveles de sabiduría y emoción poco frecuentes en el cine actual. Cantet ha rodado un film pequeño por fuera y grande por dentro, su mejor obra desde Recursos humanos. Uno de los hallazgos más agradables de la sección Perlas.

La propuesta de Mia Hansen-Løve es radicalmente diferente a la de Cantet, pero ambas son dos retratos generacionales y una demostración de la variedad, tanto por la edad de los realizadores como por sus estilos e historias, del reciente cine francés. Los críticos de la vieja escuela la describirán como una modernez sin enjundia. Será que nosotros nos hemos criado en la era de la música electrónica, pero el film de Hansen-Løve nos ha encantado. Cuenta con sutilez la evolución de la escena musical parisina de los últimos 10 años, a la vez que explica el crecimiento de un personaje que podría ser la quintaesencia de los jóvenes 'peterpanescos' de nuestros días: el protagonista pasa de la efervescencia de la juventud a las contrariedades de los 30, a la vez que su carrera como DJ va del éxito absoluto a la decepción más dolorosa. Porque, pese a su gran selección musical y su humor juvenil, el film deja un poso muy amargo. Película atípica, a ratos etérea, repetitiva en algunas escenas, pero siempre personal y entretenida. Difícilmente logrará el consenso de público y jurado, pero su presencia en San Sebastián está más que justificada. La comunidad bloguera presente en Donosti debería auparla como se merece.

Magical Girl, segundo largometraje de Carlos Vermut. Cursa por la Concha de oro.
Con Magical Girl llegó el Gordo de la lotería festivalera. Ya es para muchos la obsesión - fetiche de esta edición. Lo nuevo de Vermut hará historia. En San Sebastián ya la ha hecho: ha sido la única obra recibida entre gritos de '¡Bravo!' de toda la sección oficial. Contar algo del film sería un sacrilegio: la tienen que ver... y alucinar. Magical Girl, como discute uno de los monólogos del film, tiene un lado emocional y otro racional. En el primero, la cinta es lo más tragicómico, inesperado y alucinante de este año. En el segundo, es una descripción entre simbólica y patética de la España de nuestros días. Para quien escribe, el film habla de los peligros de maleducar a nuestros pequeños. Y a partir de esa idea, pueden establecerse los debates que se quieran. La describiría como 'espatuflante' (léxico propio). Y revolucionaria. Y suicida. Y ejercicio de estilo. Y juego de géneros. Y muchas cosas más. La Concha de oro debería ser suya. 

Y si Vermut hace un triple salto con pértiga para decirnos que 'España va mal', Ulrich Seidl hace lo propio con los austriacos. En In The Basement une personajes peripatéticos que nos muestran los sótanos de sus casas y las sorprendentes actividades que llevan a cabo en ellos. Vermut hace reír, pero su film va más allá; Seidl únicamente encadena gags desagradables. El film, más que estupor, causa vergüenza: todo resulta exagerado y guionizado hasta el extremo. En la sala, con todo, muchos se despelotaban de risa.

Gett: El proceso de Viviane Amsalem. Perla del cine israelí.
Películas que han caldeado un San Sebastián que sigue muy vivo. Mañana es el turno de los nombres españoles fuera de concurso: Lasa y Zabala y Murieron por encima de sus posibilidades. Pero seguramente ninguna obra superará a Magical Girl en riesgo, originalidad e inteligencia. Mañana seguimos: ¡saludos desde la capital del cine!

miércoles, 24 de septiembre de 2014

CRITICA | HISTORIA DEL MIEDO, de Benjamín Naishtat

Cosas (raras) que pasan
HISTORIA DEL MIEDO, de Benjamín Naishtat
Argentina, 2014. Dirección y guion: Benjamín Naishtat Fotografía: Soledad Rodríguez Reparto: Jonathan Da Rosa, Mirella Pascual, Claudia Cantero, Tatiana Giménez, César Bordón, Valeria Lois, Francisco Lumerman Género: Drama experimental Duración: 80 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Distintos personajes coinciden en un verano caluroso. Algo ocurre, pero nadie para advertir ni verbalizar nada. Empiezan a suceder cosas extrañas en una urbanización de las afueras: señales de humo, comportamientos extraños de algunos vecinos, alarmas que suenan solas, luces que se encienden y se apagan sin motivo aparente, instalaciones que aparecen rotas al amanecer...
Palmarés: Sección oficial a concurso del Festival de Berlín 2014. Premio Nuevos Directores del Festival Internacional de San Francisco. Sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián 2014.


En su ópera prima, Benjamín Naishtat realiza un ejercicio kafkiano, cine abstracto con tendencia al absurdo. Historia del miedo bien podría haber reformulado su título en plural, ya que en realidad el film es un desfile de 'historias', de estampas, de momentos y de personajes. O mejor aún: de sensaciones. Y del amplio abanico de sensaciones posibles, Naishtat intenta evocar las más complicadas: sorpresa, incredulidad, extrañeza, incerteza, misterio y desasosiego (o cualquier sinónimo de todas ellas). Para ello, el director recurre a planos en su mayoría estáticos, líneas argumentales que ni empiezan ni acaban y tramas que nunca quedan explicadas y que se acumulan cual sucesión de macguffins inquietantes. Cine, en definitiva, de difícil visionado y análisis, capaz de desarmar hasta el más resabido.


Naishtat no aclara el mensaje de su película, pero, al menos a juzgar por su libertad creativa, bien puede decirse que el objetivo del film es evocar ideas en el espectador, aunque sin condicionar su mirada. Parece lícito, por lo tanto, que cada uno proponga su particular lectura del conjunto. Y puestos a elegir una semántica, todo indica que Historia del miedo, en clave socarrona y encriptada, es una descripción de la Argentina de la crisis, con una sutil exposición de ciertas diferencias sociales y una ridiculización de los sectores burgueses del país. Unas coordenadas muy parecidas a las de películas como Canino o La mosquitera. Un discurso bastante afín, además, con el de otros títulos argentinos de reciente filmación: La tercera orilla y Relatos salvajes. Imágenes, quien sabe, de un desamparo vital y de una enfermedad social que el cine ché está abordando desde distintas perspectivas, mediante distintos estilos.


Lástima que en la lista de sensaciones que produce Historia del miedo también se encuentre el aburrimiento, el tedio. La película es una yuxtaposición de rarezas, nunca una suma o una acumulación, de ahí que el espectador, al intuir la fórmula de Naishtat, desconecte de la cinta con demasiada facilidad. También puede echársele en cara el hecho de que apele a un miedo conceptual y no a un estupor físico. Una obra, en otras palabras, que no cala, que no curte, que deja más o menos indiferente pese a que en todo momento maneja espacios y conceptos realmente interesantes. Más que incómoda, curiosa. Y más que generar pavor, produce un temor ínfimo. Una de las rarezas latinas de la temporada.

Para perseguidores de extravagancias.
Lo mejor: La última escena de la cena.
Lo peor: Sus excentricidades la definen, pero también la limitan.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...