miércoles, 28 de septiembre de 2016

CRÍTICA | TARDE PARA LA IRA, de Raúl Arévalo


Nunca es tarde
TARDE PARA LA IRA, de Raúl Arévalo
Festival de Venecia: Premio Orizzonti a la mejor actriz
España, 2016. Dirección: Raúl Arévalo Guión: Raúl Arévalo y David Pulido Fotografía: Arnau Valls Reparto: Antonio de la Torre, Luis Callejo, Ruth Díaz, Manolo Solo, Alicia Rubio, Raúl Jiménez, Font García Género: Thriller Duración: 90 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 09/09/2016
¿De qué va?: Ocho años después de su participación en el atraco a una joyería, Curro espera su salida de la cárcel. Ana, su novia de toda la vida, le espera mientras sirve bebidas en un bar del barrio. José, uno de sus clientes, cambiará el destino de todos.


Cuando Raúl Arévalo pisaba los suelos secos y pantanosos de La isla mínima nada hacía pensar que en su cabeza se estaba gestando una película rotunda, ya no como intérprete, sino como cineasta. Parte de la furia y del polvo del film de Rodríguez se mantiene en Tarde para la ira, pero en la cargada atmósfera de esta road movie también se respira el aroma del western clásico, del thriller norteamericano de los años 70 y de la tradición de la mejor acción patria, empezando por el cine quinqui, siguiendo con Urbizu y terminando, cómo no, en el citado Rodríguez. Este debut no sólo revela un gran cineasta, sino un espíritu cinéfilo que sabe exorcitar lo mejor de sus referentes. Tarde para la ira tiene ritmo, la fuerza de un disparo en la sien, la crudeza de un cuchillazo en mitad del abdomen y la seguridad de quien rueda en espacios que le resultan familiares. Arévalo, como ese hombre de mirada impenetrable que da vida De la Torre, parece haber gestado a fuego lento esta historia de venganza que, sin ser redonda, tiene algunas de las mejores ideas y escenas del último cine español. Y en este caso la espera, para todos, ha valido la pena. Lo mejor que se puede decir de Tarde para la ira es que sus fotogramas crepitan en la gran pantalla, que sus personajes van cayendo por un barranco sin fin a medida que avanza el metraje, y que, con el último fundido a negro, el espectador se descubre trasvalsado, porque ha visto la película con el estómago, no con los ojos. Película, en definitiva, de entrañas, de mal nacidos, de almas en pena, de imágenes sucias y, tal vez, de círculos viciosos, también airados, que nunca cesan. Señores: ha nacido un cineasta y viene dispuesto a dejar huella.


Para amantes de las historias de venganza con sello ibérico.
Lo mejor: La música, la fotografía, los actores, el guión... todo denota una madurez insólita.
Lo peor: La escena final admite debate.

martes, 27 de septiembre de 2016

CRÍTICA | LA RECONQUISTA, de Jonás Trueba


Cuando Olmo encontró (y reencontró) a Manuela
LA RECONQUISTA, de Jonás Trueba
Festival de San Sebastián: Sección oficial a concurso
España, 2016. Dirección y guión: Jonás Trueba Fotografía: Santiago Racaj Reparto: Itsaso Arana, Francesco Carril, Aura Garrido, Candela Recio, Pablo Hoyos Género: Drama romántico Duración: 110 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 30/09/2016
¿De qué va?: Tras quince años sin saber nada el uno del otro, Olmo y Manuela quedan en un bar madrileño. Manuela lee una carta que Olmo le escribió siendo adolescente, y entre ambos surge una charla sobre el amor, el tiempo y los sentimientos.


Jonás Trueba, cuya carrera vive un constante ascenso con cada estreno, firma en La reconquista su obra más lograda hasta la fecha. En ella se encuentran todos los estilemas que ya aparecían en su filmografía, si bien en esta ocasión el conjunto resulta mucho más sólido. La reconquista captura la magia de dos instantes, uno de juventud y otro de niñez, el primero recuperado en la fugacidad de una noche y el segundo evocado en un flashback que puede ser un sueño o, por qué no, la volátil reminiscencia de una pasión que no ha cesado. Los tics afrancesados, los diálogos de densidad intelectual y una apuesta escénica más bien austera redondean esta crónica de versos y canciones románticas. Una película que te remite a un estado de ánimo, a una atmósfera muy concreta; y por ende un título que se intuye personal, generacional, certero aun cuando por momentos cae en lo artificioso, poético a pesar de contener algún ripio de más. Su primera hora ofrece instantes de pura belleza, tal vez lo más valiente y sensible que ha firmado el cine español este año. La reconquista, como indica su título, es una historia en la que sus protagonistas intentan recuperar el tiempo perdido y retomar aquello que se creyó terminado y que tal vez, sólo tal vez, nunca finalizó del todo. La inocencia romántica de Trueba se interesa más por las ascuas que por la llama amorosa, un detalle que daría para interesantes psicoanálisis. Por suerte, los fotogramas de La reconquista exudan melancolía, pero nunca tristeza. En otras palabras, es una película a medio entre la Nouvelle Vague y la nueva ola del cine indie español, apasionante o enervante según los ojos con los que se mire. Este blog, escéptico habitual del pequeño de los Trueba, se siente contento y "reconquistado". La expectación por saber cómo evolucionará la carrera de su firmante no podría registrar cimas más altas.


Para enamoradizos patológicos.
Lo mejor: Sus canciones.
Lo peor: Corre el peligro de pasar desapercibida.

lunes, 26 de septiembre de 2016

CRÍTICA | ELLE, de Paul Verhoeven


La psicópata que llevo dentro
ELLE, de Paul Verhoeven
Festival de Cannes: Sección oficial a concurso Festival de San Sebastián: Sección Perlas
Representante por Francia al Óscar a la mejor película de habla no inglesa
Francia, 2016. Dirección: Paul Verhoeven Guión: David Birke, a partir de la novela Oh... de Philippe Djian Música: Anne Dudley Fotografía: Stéphane Fontaine Reparto: Isabelle Huppert, Laurent Lafitte, Anne Consigny, Charles Berling, Virginie Efira, Lucas Prisor, Christian Berkel, Alice Isaaz, Jonas Bloquet, Vimala Pons Género: Thriller psicológico. Comedia negra Duración: 130 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 30/09/2016
¿De qué va?: Michelle, una ejecutiva que trabaja en una empresa informática, empieza a tomar medidas muy particulares tras ser violada por un asaltante en su propia casa.


Hay que celebrar la existencia de películas como Elle, obras capaces de abordar temas casi siempre silenciados, abrir nuevos frentes de expresión y de reflexión, poner patas arriba nuestros principios morales y sumergirnos en un universo fílmico conocido a la vez que inédito. También hay que alegrarse por el oficio de Paul Verhoeven, un director que a pesar de sus 77 años ha dirigido la cinta más trangresora, rebelde, irreverente y cuantos adjetivos por el estilo se quiera de este 2016, un apunte más destacable si cabe por tratarse de la entrada del realizador holandés al mercado galo, muy dado a productos adocenados que encuentran acomodo en las salas de medio mundo. Si a todo ello se le suma el éxito arrollador que el film tuvo entre la prensa cannois, la encendida polémica que ha despertado en su estreno en Francia y la admiración colectiva hacia Isabelle Huppert, una actriz excelente que está viviendo un año especialmente fructífero en su trayectoria, no hay duda que Elle puede ser considerado uno de los títulos del año. Incluso de la década. O vamos un poco más lejos: del siglo. Palabras mayores.


Tras unos titulos de crédito que remiten irremediablemente a los primeros fotogramas de Desafío total e Instinto básico, Elle arranca con un quiebro, "in media res", sin preámbulos narrativos ni preliminares sexuales. Michelle, una empresaria de éxito dentro del sector de los videojuegos, es violada por un encapuchado en el comedor de su casa. El único testigo de la agresión es el gato negro de la mujer, metáfora del carácter esquivo y sibilino de su dueña, así como del tono que toma a partir de ese momento la película. Tras la conmoción llega la calma tensa y vemos a Michelle dándose un baño e intentando recobrar la normalidad. Y cuando el espectador intuye que el film virará hacia la historia de venganza, el drama exacerbado o el thriller psicosexual, Elle se abre en canal y retuerce hasta límites insospechados la trastienda de Michelle y de todos los personajes que la rodean: sus compañeros de trabajo, su ex marido, su amante, sus vecinos, su amiga íntima, su madre anciana, su hijo y la pareja de éste. Todo lo que pueda añadirse aquí no sólo sería un spoiler en toda regla, sino que mermaría la fascinación que produce descubrir por primera vez en la oscuridad de la sala las mil y una bondades, en su caso maldades, de una historia que disecciona con humor y sin temor alguno el extraño que habita en todos nosotros, aquel que concentra nuestros fantasmas, desórdenes de diversa índole e incluso psicopatías. Una premisa que da miedo, pero que produce un enorme placer cinematográfico. 


La película, tras mostrar toda la gama de grisis posibles, termina con un reencuentro femenino en un cementerio. Pasado, presente y futuro se unen en una resolución sublime en el que las mujeres imponen sus reglas. Como si la cinta fuera en esencia un tratado libérrimo sobre la feminidad sin ataduras, la misma que asume la frialdad como mecanismo de supervivencia ante el machismo imperante. Una máxima que Michelle, como se cuenta en el film, aprendió siendo apenas una niña y que en la actualidad aplica en su trabajo como mujer de poder. Elle, como su (anti)heroína, explota todas las bombas, sobrepasa todos los límites y trasciende todos los principios habidos y por haber. No da tregua, hasta tal punto que su caja de sorpresas se intuye sin fondo, con la inventiva propia de un genio, o tal vez de un loco de atar. Se le pueden reprochar sus excesos, incluso no les sobran razones a los que denuncian su tendencia a la excentricidad, pero Elle defiende el cine como un juego en el que todo vale, aunque nos duela, a pesar del rechazo que puedan generar algunos de sus fotogramas. Y precisamente la cinta se disfruta como un juego malsano, con una violencia implícita y explícita que invita a la carcajada para acto seguido cercenar nuestra sonrisa al cambiar de escena. Inclemente, ácida, tarada a la par que lúcida. Un clásico en ciernes. 


Para espectadores sin complejos.
Lo mejor: La Huppert más perversa desde La pianista.
Lo peor: Que se la acuse de malsana y no se repare en sus sutilezas.

domingo, 25 de septiembre de 2016

CRÍTICA | EL PORVENIR (L'AVENIR), de Mia Hansen-Løve


La vida ante mi
EL PORVENIR (L'AVENIR, THINGS TO COME), de Mia Hansen-Løve
Festival de Berlín: Oso de oro a la mejor dirección. Festival de San Sebastián: Sección Perlas
Francia, 2016. Dirección y guión: Mia Hansen-Løve Fotografía: Denis Lenoir Reparto: Isabelle Huppert, Edith Scob, Roman Kolinka, André Marcon, Sarah Le Picard, Solal Forte, Elise Lhomeau, Lionel Dray, Marion Ploquin Género: Drama Duración: 100 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 23/09/2016
¿De qué va?: Nathalie lleva muchos años trabajando como docente en un instituto. Colabora con una editorial y mantiene una estrecha relación con un ex alumno suyo que está preparando su tesis. Su mundo sufre un vuelco cuando sus más allegados parecen querer distanciarse de ella.


Un compañero de prensa en San Sebastián comentó que, por deseo de casi todos los acreditados, Isabelle Huppert podría protagonizar todas las películas programadas en el festival. La coincidencia de Elle y esta El porvenir en el Zinemaldia nos devolvió el resplandor de "la eterna actriz", una artista cuya influencia recorre distintas décadas. Su figura pequeña y pelirroja es la base de personajes de diversa índole, oscuros y luminosos, cotidianos y extraordinarios, todos ellos en constante demostración de que el cine europeo quiere, puede y debe contar historias de mujeres maduras con complejidad, con veracidad y con compromiso tanto social como artístico. El porvenir, por todo ello, se inserta como un guante en la granada filmografía de Huppert: de hecho, sería difícil imaginar la película en el cuerpo y en el rostro de otra intérprete. 


Huppert es aquí una profesora de filosofía cuya vida da un vuelco al cumplir los sesenta años. Los hijos se han independizado, su marido tiene una amante y su madre no para de incordiarla. De pronto se encuentra sola con la única compañía de un gato negro y una casa repleta de libros, pero ahí está Huppert para llenar el encuadre con su presencia. Con toques cómicos y una historia que, sin ser biográfica, sí se intuye personal, la directora Mia Hansen-Løve captura la vida en su estado más puro: las incertidumbres, la melancolía, las renuncias, el paso del tiempo, el peso de las nuevas generaciones, la necesidad de reinventarse, el abismo del nido vacío, la libertad que este implica... Una cinta en la que parece no pasar nada y al mismo tiempo ocurre todo. Huppert, de nuevo, nos deja boquiabiertos con una mirada o una mueca. Nada más y nada menos.


Sorprende que Hansen-Løve, una cineasta que todavía no ha llegado a la cuarentena, pueda retratar con tanta delicadeza el volcán emocional que se fragua en una mujer muy alejada de su generación. Hansen-Løve hace del cine una constante misiva entre público y privada a sus más allegados: El padre de mis hijos estaba dedicada a su productor y a su marido, Eden: Lost in music homenajea a su hermano, y ahora El porvenir es la oda que la directora dedica a su madre. Esperemos que dentro de ese "cine-correspondencia" Hansen-Løve nos siga ofreciendo joyas como esta El porvenir, una película para atesorar, se tenga veinte, cincuenta o los años que sean.



Para "hupperistas" de pro.
Lo mejor: Su verdad.
Lo peor: Pasará desapercibida en las salas españolas.

sábado, 24 de septiembre de 2016

SAN SEBASTIÁN 2016 | CRÓNICA - DÍA 9, PALMARÉS


Última noche en Donostia! Terminamos con la película de clausura y la esperadísima lista de ganadores. En los próximos días Cinoscar & Rarities os contará todo lo sucedido en el Zinemaldia en un nuevo podcast y en distintas reseñas. Hora de hacer balance y ultimar maletas. Aquí tenéis nuestra última crónica festivalera.

L'odyssée, de Jérôme Salle. Film de clausura.
L'ODYSSÉE. De una película de clausura se piden dos elementos: que tenga calidad y que sea liviana. Lo segundo, aunque pueda parecer una cuestión menor, es muy importante porque los acreditados ya están (estamos) bastante cansados del trajín del festival y llegamos a las últimas sesiones con las pilas descargadas. "L'odyssée" cumple con creces esos requisitos: es una película exquisita, con unas imágenes bellísimas, una fotografía notable y una banda sonora preciosa compuesta por Alexandre Desplat. La vida de Jacques Costeau le sirve al cineasta Jérôme Salle para contar una historia con muchos flecos: drama familiar, historia de aventuras y ritmo de thriller en los momentos más álgidos de las distintas expediciones. La órbita personal de Costeau y su conflicto con su hijo Philippe, así como sus tiranteces con su esposa, son tal vez los puntos que menos convencen de la película. En definitiva, "L'odyssée" funciona mejor cuando se deja llevar por la magia de los paisajes y se limita a confiar en la fuerza de sus fotogramas. Un acercamiento amable a las distintas facetas de Costeau: soñador, científico, ecologista, personaje mediático, padre y esposo. Un ejemplo de técnica y estética para todos los públicos. Le deparamos una gran trayectoria comercial en Francia y en nuestro país, tal y como hicieron "Intocable" y "Samba", las cintas que cerraron los últimos Zinemaldia. En los César, además, sonará con mucha fuerza.

PALMARÉS

Concha de oro: "I AM NOT MADAME BOVARY" (China)
Dirección: Hong Sang-Soo, por "Yourself and Yours"
Premio del jurado: Ex aequo "El invierno" (Argentina) y "Jatten (The Giant)" (Suecia)
Interpretación masculina: Eduard Fernández, por "El hombre de las mil caras"
Interpretación femenina: Fan Bingbing, por "I Am Not Madame Bovary"
Guión: Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, por "Que dios nos perdone"
Fotografía: "El invierno" (Argentina)
Premio Nuevos Directores: "Park", de Sofia Exarchou (Grecia)
Premio Horizontes Latinos: Mención para "Alba" (Ecuador). Premio para "Rara" (Chile)
Premio Zinemaldia-Tabakalera: "La disco resplandece" (corto) e "Eat That Question: Franz Zappa" (largo)


Premio del público a la mejor película: "Yo, Daniel Blake", de Ken Loach (Reino Unido)
Premio del público a la mejor película europea: "Ma vie de courgette", de Claude Barras (Suiza)
Premio de la juventud: "Bar Bahar", de Maysaloun Hamoud (Israel)
Premio RTVE Otra Mirada: "Bar Bahar", de Maysaloun Hamoud (Israel)
Premio Sebastiane LGTBI: "Bar Bahar", de Maysaloun Hamoud (Israel)
Premio Cine en Construcción: "La educación del rey", de Santiago Esteves
Premio Irizar del Cine Vasco: "Pedaló", de Juan Palacios


Toda la información del FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

viernes, 23 de septiembre de 2016

SAN SEBASTIÁN 2016 | CRÓNICA - DÍA 8


Apuramos nuestros últimos días en San Sebastián viendo películas. En pocas horas hemos sumado un Kore-eda maravilloso ("Después de la tormenta"), un manga excesivamente almibarado ("Your Name"), la película argentina más comentada de la temporada ("La larga noche de Francisco Sanctis") y el Escalante más pasado de rosca ("La región salvaje"). También hemos asistido al acto más político de esta edición: a 48 horas para que abran sus puertas los colegios electorales en el País Vasco, hemos visto el documental "Política, manual de instrucciones" de Fernando León de Aranoa, con presencia en el Kursaal de Pablo Iglesias, líder de Podemos. Cerramos la cobertura de la sección oficial mencionando los últimos títulos a concurso y un palmarés personal que, quién sabe, podría coincidir con el cuadro de ganadores que el jurado dará a conocer en breve.

American Pastoral, de Ewan McGregor. Sección oficial.
"AMERICAN PASTORAL". El salto a la dirección de Ewan McGregor ha dado sus frutos en una película simplemente correcta que narra las vicisitudes de un padre de familia y sus tiranteces con su hija, que se fuga de casa para unirse a una facción radical que está perpetrando distintos atentados en el país. La dirección artística y técnica es bastante solvente, por lo que el principal escollo de la cinta es su falta de emoción. Por momentos cae incluso en la risa involuntaria debido a un guión que no acaba de perfilar las interioridades de sus personajes. Sin el apellido de McGregor no habría generado ruido, aunque es de esperar que el actor-director vaya perfeccionando su discurso en futuras películas. Como debut cinematográfico, "American Pastoral" es un drama digno con la historia reciente de los Estados Unidos como telón de fondo. Y aunque en años anteriores el Zinemaldia acogió a concurso cintas igual de mediáticas pero más deficientes (por ejemplo, "Condenados" o "The Railway Man"), "American Pastoral" sabe a poco, más si cabe dentro de una sección competitiva tan paupérrima como la de este año. En su pase por los multicines sumará más apoyos.

Ikari (Rage), de Lee Sang-il. Sección oficial.
"IKARI (RAGE)". Para los cinéfilos de pro, la presencia esta mañana en la ciudad del actor japonés Ken Watanabe ha tenido visos de acontecimiento, en mayor medida incluso que muchos intérpretes hollywoodienses que han visitado Donostia en los últimos días. La sorpresa ha sido comprobar que Watanabe tiene un peso más bien secundario en "Rage", un drama japonés que toma la estructura de historias cruzadas para explicar el devenir de unos personajes traumados por su pasado. Mientras un asesino anda suelto por la ciudad, distintos hombres y mujeres intentan rehacer sus vidas controlando la cólera que les produce vivir en un mundo tan injusto. La película sería redonda si no dilatara su drama: resulta exasperante la tendencia nipona de exagerar tanto las expresiones de sus actores, de renunciar a la síntesis narrativa o de alargar hasta la extenuación una historia que pide a gritos más verdad y menos florituras. La hipérbole de "Rage" me impide considerarla una gran película, aun reconociendo que contiene numerosos atractivos para ser una de las más destacadas de la competición. Esperábamos más, pero no es desdeñable.

Yourself and Yours, de Hong Sang-soo. Sección oficial.
"YOURSELF AND YOURS". Hong Sang-Soo se alzó el año pasado con el principal premio del festival de Gijón con "Right Now, Wrong Then". Ahora, el surcoreano tiene una oportunidad de oro para confirmar su idilio con los festivales españoles. El último título en sumarse a la carrera por la Concha es esta historia de amor, desamor y (re)encuentros fortuitos, seguramente la película más encantadora, pequeña y carente de pretensiones del certamen. Una joven pierde la memoria cada vez que sale a tomar unas copas, por lo que es incapaz de reconocer a los hombres con los que coincide cada noche. Su novio se separa de ella porque no soporta la doble vida de su alma gemela, pero al final aprenderá a disfrutar de lo que a priori era un defecto de la chica. Sang-Soo se sirve de planos estáticos y diálogos cotidianos para tejer una bonita historia que nos invita a vivir la vida en toda su plenitud, a disfrutar cada momento como si fuera el último. Una muestra de sabiduría asiática que, a pesar de su trama mínima, deja en el espectador una sonrisa de oreja a oreja. Cuando termine el festival prometemos recuperar la filmografía de Sang-So, salga o no con premio de su primera cita donostiarra. 

Lady Macbeth, de William Oldroyd. Sección oficial.
Mañana nos despediremos de San Sebastián reseñando "L'odyssée", la película francesa que clausurará el certamen, e informándoos de todos los ganadores. Este año es imposible predecir qué derroteros tomará el jurado que preside Bille August. Os dejamos con un palmarés personal.

MI PALMARÉS
Concha de oro: LADY MACBETH
Dirección: Bartosz M. Kowalski, por PLAYGROUND
Premio especial: QUE DIOS NOS PERDONE
Actriz: Sidse Babbet Knudsen, por LA DOCTORA DE BREST
Actor: Roberto Álamo, por QUE DIOS NOS PERDONE
Guión: LA RECONQUISTA
Fotografía: EL INVIERNO


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CRÍTICA | EL REY DEL ONCE, de Daniel Burman


El rey de la nada
EL REY DEL ONCE, de Daniel Burman
Festival de San Sebastián 2016: Sección Horizontes Latinos
Argentina, 2016. Dirección y guión: Daniel Burman Fotografía: Daniel Ortega Reparto: Alan Sabbagh, Julieta Zylberberg, Usher, Elvira Onetto, Adrián Stoppelman, Dan Breitman, Elisa Carricajo Género: Tragicomedia Duración: 80 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Ariel deja su puesto de trabajo en Nueva York para trasladarse a Buenos Aires. Al regresar al barrio donde nació y creció, el hombre recuerda su pasado, a la vez que intenta enamorar a Eva, una de las trabajadoras de la fundación que coordina su padre.


Daniel Burman, al menos en España, es uno de esos directores "que suenan", ni demasiado desconocidos ni demasiado familiares. Tanto en Argentina como en nuestro país se han estrenado puntualmente todas sus películas, pero ninguna de ellas, con excepción de El abrazo partido, tuvo una visibilidad destacable. No parece que El rey del Once, que se presenta estos días en el Festival de San Sebastián, vaya a romper esa tónica, pero sí sirve para darse cuenta que Burman, sin hacer demasiado ruido, ha dado un volantazo a la comedia amable que viene cultivando desde mediados de los 90. El rey del Once es tal vez la película más personal de su director, una especie de film confesional en el que Burman pone en el cuerpo orondo de su protagonista parte de sus obsesiones, un catálogo que parece la adaptación perfecta de un Woody Allen a ritmo de tango, seseante y pringado de dulce de leche. En la película se habla, como no podía ser de otra manera, del judaísmo, de la familia, del amor no correspondido, de las paternidades ausentes y de la vida en los estratos más bajos de la capital. Todo en minúscula y en primera persona, sin demasiado orden, con un guión que parece escrito a vuelapluma. Por todo ello, El rey del Once tiene su encanto, y a la vez es una película tan privada que el espectador siempre se siente fuera del juego que propone su artífice. Ni el drama de este rey destronado resulta especialmente consistente ni la comedia sucede con la agilidad propia de nuestros compañeros "chés". A la postre, El rey del Once no deja de ser una anécdota, el boceto de algo mayor, la estructura de un cortometraje alargado hasta la saciedad o la voluntad de Burman por facturar un cine a bocajarro y a contracorriente. Al menos su visionado sirve para refrescar la memoria en relación a Burman y a su filmografía.


Para amantes de las películas que no cuentan nada y lo dicen todo.
Lo mejor: Su humor absurdo.
Lo peor: Quiere ser liviana y termina por resultar nimia.

jueves, 22 de septiembre de 2016

SAN SEBASTIÁN 2016 | CRÓNICA - DÍA 7


Día 7: El cine hispano "reconquista" el festival.

La séptima crónica de San Sebastián la dedicamos casi en exclusiva a las películas latinoamericanas exhibidas en el festival. El Zinemaldia es el festival español y europeo que más películas suramericanas acoge en sus distintas secciones. La visita donostiarra es, por lo tanto, una ocasión perfecta para valorar qué nos ha deparado el cine hispano/latino de la temporada, aquellos títulos que muy pronto veremos en la lucha de los Latino, Fénix y demás. El nivel ha bajado con respecto el año pasado (la cosecha de "Paulina", "Ixcanul", "El abrazo de la serpiente" y compañía es difícil de superar), aunque nuestros compatriotas siguen en la primera división cinematográfica. En las próximas horas veremos la argentina "La larga noche de Francisco Sanctis" y la mexicana "La región salvaje": de esos films tendréis valoración del blog en breve. A los comentarios ya publicados de "Neruda" y "Aquí no ha pasado nada" sumamos las siguientes reseñas (como siempre, concentradas en pocos caracteres).

Jesús, de Fernando Guzzoni. Sección oficial.
JESÚS. Chile. Sección oficial. ¿De qué va?: La conflictiva relación entre un padre y su hijo adolescente Jesús, que se verá implicado en una pelea callejera con final trágico. Valoración: Enésima manifestación de "realismo-feísmo" venido del otro lado del charco. La violencia y las nuevas vías de interacción entre los más jóvenes sustentan una película descarnada, parca en palabras y excesivamente explícita (en pantalla aparecen sin censura, también de forma bastante gratuita, escenas de agresiones y sexo tanto heterosexual como homosexual). A "Jesús" le falta un guión más elaborado: el concepto está ahí, sus responsables saben cómo abordarlo... pero el conjunto adolece de falta de semántica. De esas películas que juegan a ser tan desagradables que el espectador, obligado a transitar caminos que no desea, sólo tiene ganas de abandonar la sala y asumir que el mundo real no es tan truculento como nos quiere hacer creer la cinta chilena. Podría formar junto a "Playground" y "As You Are" un ciclo paralelo de "juventud, sexo, drogas, redes sociales y violencia". Por lo menos hay que agradecer a los programadores del Zinemaldia que hayan proyectado la película con subtítulos en inglés y en español neutro: entre tanto "güevón", "culeao", jerga quinqui y actores incapaces de vocalizar sus frases de guión, más de uno se preguntaba si en Chile hablan la lengua de Cervantes o austrohúngaro.

El invierno, de Emiliano Torres. Sección oficial.
EL INVIERNO. Argentina. Sección oficial. ¿De qué va?: Un anciano vigila una nave ramadera perdida en las llanuras argentinas. Cuando el capataz le releva por un extraño, entre ambos surgirá una acallada tensión. Valoración: La sección competitiva de esta año nos está regalando títulos muy introvertidos, fuera de cualquier convención y casi imposibles de exhibir en canales comerciales. "El invierno" es seguramente la más inexpugnable de todas, una historia sin apenas diálogos que se beneficia de una excelente y muy premiable dirección fotográfica. Diseñada cual western moderno, "El invierno" se muestra incapaz de narrar una historia delimitada: dedicar hora y media de metraje a una trama de silencios que en esencia no cuenta nada es un atrevimiento que la cinta ché no logra superar de forma favorable. Vaya, que la sinopsis del film "es el film", sin más, por muy raro que pueda parecer. De ella queda la sensación de haberla visto en la lejanía, sin sentir la truculencia o la carnalidad que a priori media entre los dos protagonistas (detalle que no quita mérito al esteticista duelo final, uno de los grandes momentos de esta edición). El mismo director con más tablas hubiera facturado una película mucho más reseñable.

Pinamar, de Federico Godfrid. Sección Nuev@s Director@s.
PINAMAR. Argentina. Sección Nuevos Directores. ¿De qué va?: El viaje de dos hermanos de veintipocos años a la casa de veraneo de su familia tras la muerte de su madre. Valoración: En pocas ocasiones puede decirse que dos actores tan jóvenes sustentan con tanto aplomo 80 minutos de cine. A partir de una historia que se intuye personal, incluso autobiográfica, "Pinamar" expone dos maneras enfrentadas de abordar un proceso de duelo: el hermano menor quiere vender el piso e iniciar una nueva vida, pero el mayor, cuyo rostro melancólico centra largos planos, sigue apegado al pasado. De eso habla esta curiosa ópera prima: sobre el dilema que se establece entre "pasar página" y querer seguir vinculado a lo que se ha sentido como propio durante tanto tiempo. Todo ello se cuenta cual drama introspectivo con destellos de humor (la pareja protagonista se reencuentra con una vieja amiga, algo que amplía el argumento a historia iniciática sobre el amor y la necesidad de volverse adulto cuando todavía se sigue atado a la adolescencia). Dentro de su pesadumbre, es uno de los trabajos más luminosos que hemos visto en el certamen. Ojalá su director e intérpretes tengan una carrera fructífera por delante.

El amparo, de Rober Calzadilla. Sección Horizontes Latinos.
EL AMPARO. Colombia y Venezuela. ¿De qué va?: Un grupo de pescadores desaparece en una zona donde se ha producido un enfrentamiento armado entre dos facciones de la guerrilla colombiana. Dos hombres sobreviven, pero las autoridades del país y los familiares de sus compañeros dudan de su testimonio. Valoración: Basada en un hecho real, "El amparo" sigue buceando en las heridas de la Colombia marcada por las guerrillas y la miseria que impera en las zonas rurales más desfavorecidas. Aunque en su segunda mitad se repite, la primera hora describe de forma muy vívida el miedo, la furia y la sinrazón de unos ciudadanos dejados a la mano de dios, a merced de un gobierno negligente que promueve el escarnio de sus víctimas. La pobreza material genera pobreza emocional, y la corrupción sólo se tapa con medidas más corruptas todavía. Una realidad tristísima que, con el último fundido a negro, nos deja en el más profundo "desamparo". Una de las películas más potentes de la selección, cuyo caso real merece ser conocido por todos.

La reconquista, de Jonás Trueba. Sección oficial.
LA RECONQUISTA. España. ¿De qué va?: El reencuentro de dos novios de juventud que quedan una tarde en Madrid para saber qué fue de sus vidas. Valoración: Jonás Trueba nunca ha sido santo de la devoción de esta página. Sus películas siempre me han parecido las expresiones de un niño "pijo", atribulado y con tics afrancesados. "La reconquista" no nos hará cambiar de parecer, pero es de ley escribir que el pequeño de la "prole Trueba" afina su estilo con el paso de los años. Y hay que hablar de "afinación" porque la música, en especial las canciones, son el motor de una obra por momentos hipnótica que recrea la magia del (re)encuentro y la (re)conquista amorosa. Trueba escribe aquí sus mejores diálogos, se muestra más seguro en los apartados técnicos y presume de un reparto que entiende sus pesquisas y que siempre rema en su favor. La cinta tiene una primera hora intachable y un segundo tramo que, sin caer en el ridículo, sí se intuye menos conseguido, al menos tras un primer visionado (con todo, su estructura-progresión dramática es digna de elogio). Algunos la tacharán de ñoña, otros de adorable... Sea como sea, un título generacional que apunta a nombre de culto. El comité seleccionador se ha marcado un tanto al elegirla en la competición principal y no debe descartarse la posibilidad de que la cinta suponga la consolidación de su joven cineasta en el panorama cinematográfico español. Jonás Trueba aspira a todo este sábado: salir de Donostia con la Concha de oro sería la reconquista definitiva para allanar su visibilización en salas.

En la crónica de mañana os ofreceremos las últimas reseñas de la sección oficial y una quiniela del palmarés del sábado. Parece mentira, pero San Sebastián 2016 ya está llegando a su fin. ¡Os esperamos!


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miércoles, 21 de septiembre de 2016

SAN SEBASTIÁN 2016 | CRÓNICA - DÍA 6


Día 6: Sospechosos habituales.

Nuestro sexto día en San Sebastián ha estado marcado por los grandes nombres. Directores que ya han exhibido sus trabajos en otros certámenes y que llegan al festival vasco con el prestigio y el palmarés ya cubierto. Aquellos "pesos pesados" que la crítica siempre presenta como "los sospechosos habituales". Todas sus películas podrán verse en breve en las salas del país, pero nosotros nos avanzamos nuestras impresiones en esta crónica. De la Alemania posterior a la guerra de "Frantz" a la navidad rumana de "Sieranevada", pasando por el activismo británico de "Yo, Daniel Blake" o los Estados Unidos bajo el influjo de "Snowden".

Frantz, de François Ozon. Sección oficial.
Sospechoso 1: FRANÇOIS OZON. De Ozon uno siempre se espera de todo. Hombres que devienen mujeres. Amigos que se tornan amantes. Bebés reconvertidos en ángeles. Duos que se amplían a tríos... Nada de ello aparece en "Frantz", con toda probabilidad la cinta más contenida y académica de toda su carrera. Por ello, aquellos que en el pasado se declararon poco o nada "ozonianos" han disfrutado de esta crónica de posguerra que narra la relación que se establece entre un soldado francés y la viuda de un alemán caído en el frente. Lo dicho no implica que los que amamos Ozon en todos sus amaneramientos y extravagancias nos hayamos sentido defraudados (más bien lo contrario). A la postre, "Frantz" es otro juego de espejos, la historia de una mujer que se reconoce en su antítesis y que al final encuentra vías inesperadas para escapar del dolor más insondable. Una película llena de subtramas en la que se cuenta mucho y se intuye mucho más (cada espectador hará su propia lectura: así lo hemos comprobado en los coloquios posteriores a la proyección). Deseo rabiosamente que Ozon vuelva al pintalabios y a las medias, pero "Frantz" es una obra que gana enteros con el paso del tiempo y que se prestará a interesantes revisiones. Incluso puede afirmarse que su uso del color (para mostrar el tiempo de la hipótesis y del onirismo) y del blanco y negro (para filmar el angustioso presente de los personajes) es de una sensibilidad inaudita, digna de halago y de estudio. En definitiva, otra maravilla, en este caso bilingüe, de uno de los directores de cabecera del blog.

Sieranevada, de Cristi Puiu. Sección Perlas.
Sospechoso 2: CRISTI PUIU. Se cumple una década de la Palma de oro de "4 meses, 3 semanas, 2 días". Sin ese referente, ningún certamen de categoría A se hubiera abierto al cine centroeuropeo, ya no solo rumano, sino de países vecinos (la memoria más inmediata nos lleva a la húngara "El hijo de Saúl", Óscar incluido). Esa tendencia ha favorecido a Cristi Puiu, un habitual en las secciones paralelas de Cannes que con "Sieranevada" ha dado el salto a la sección competitiva del festival galo. A San Sebastián llega en calidad de Perla, a la espera de que algún distribuidor se digne a exhibir en España como se merece la obra del director de "Aurora" (a pesar de los poco comerciales 173 minutos de su nuevo trabajo). "Sieranevada" es un vodevil que recurre a la ironía e incluso al esperpento para criticar las miserias de la sociedad de su país. Puiu rueda tanto desde dentro (entre cuatro paredes, colándose en la intimidad de una familia) y a la vez desde fuera (como si el narrador fuera un espectador más, la cámara toma distancia de los personajes y se sitúa entre puertas, ventanas y pasillos). El resultado es una película mastodóntica sin capacidad de síntesis, con mordiente pero sin el suficiente interés como para mantener en pie sus tres horas de metraje. Si Berlanga tuviera 40 años y viviese en Bucarest rodaría una película parecida, pero seguramente aliviada de todos los subrayados, tanto formales como temáticos, de la obra de Puiu. Ahora entendemos que el jurado de Cannes la dejara fuera de su palmarés, una tónica que se repetirá en las próximas nominaciones al Óscar.

Yo, Daniel Blake, de Ken Loach. Sección Perlas.
Sospechoso 3: KEN LOACH. Dicen que a los ancianos no se les puede hacer cambiar ni de opinión ni de rutinas. Por nuestra parte, sería injusto pedir que Loach, a sus 80 años, altere ni que sea un ápice su cine militante. Loach es Loach: no hay más. Por eso sorprende que "Yo, Daniel Blake", dentro de la filmografía del británico más activo y activista que se recuerde, sea una película tan cálida. Vehemente, pero sensible. Repetitiva, pero firme. Bien interpretada, con grandes diálogos y una presentación de personajes que sólo puede venir firmada de parte de un sabio (los títulos de crédito con la voz en off de Daniel, un carpintero en busca de subsidio tras una operación de corazón, es de un ritmo y de un humor inteligentísimo). Asumo que Loach no inventa nada y que en su tramo final fuerza el drama, pero me he descubierto con los ojos enjuagados al encenderse las luces del Teatro Principal. Una historia de lucha y de amistad, un canto a aquello tan utópico de "la unión hace la fuerza". Al final tendremos que darle un beso en los morros a George Miller: visto lo visto, la Palma de oro de "Yo, Daniel Blake" está bastante justificada. Si Loach decide dar por cerrada su carrera, no existiría mejor broche final para su larga filmografía. Y creedme: servidor es el primer sorprendido al escribir esto.

Snowden, de Oliver Stone. Sección oficial.
Sospechoso 4: OLIVER STONE. Las malas lenguas defienden que Oliver Stone lleva largas décadas sin firmar una película destacable. "Snowden" tampoco rompe esa tónica. La película cuenta diez años en la vida de Edward Snowden, desde su entrada en la CIA hasta las revelaciones que dieron la vuelta al mundo allá por el año 2013. A la película le sobran escenas con música y montaje efectista (la más evidente, el momento "pen drive"), frases sobre la patria y secundarios tirando a ridículos (ojo a las apariciones de Nicholas Cage y a la presencia del Snowden real antes de los títulos de crédito). A la gran mayoría de los asistentes les ha aburrido como una ostra, aunque en lo personal me parece una cinta pasable que en pocos meses podremos ver en los contenedores de cualquier canal temático. El Stone que revolucionó el cine en los 70 y 80 ha pasado a mejor vida: lo que queda es un producto de palomitas y coca-cola a granel. Mañana Stone y sus actores presentarán la película en el Kursaal: veremos cómo la recibe el público generalista.


Toda la información del FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

CRÍTICA | FUEGO EN EL MAR, de Gianfranco Rosi


La vita è brutta
FUEGO EN EL MAR (FUOCOAMMARE), de Gianfranco Rosi
Festival de Berlín: Oso de Oro. Festival de San Sebastián: Sección Perlas. David di Donatello: 4 nominaciones
Italia, 2016. Dirección, guión y fotografía: Gianfranco Rosi Reparto: Pietro Bartolo, Samuele Caruana, Samuele Pucillo, Mattias Cucina, Maria Costa, Maria Signorello, Francesco Mannino, Giuseppe Fragapane, Francesco Paterna Género: Drama. Documental Duración: 105 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 14/10/2016
¿De qué va?: Desde la década de los 90, la isla de Lampedusa, la más meridional de Italia, recibe inmigrantes ilegales que se embarcan en alta mar en busca de un futuro mejor. En los últimos años, la afluencia de recién llegados ha llegado a puntos insostenibles. Esta es la historia de todos sus implicados.


Un pescador recuerda su vida viendo las fotografías que tiene colgadas en el camarote de su nave. Un submarinista se sumerge en las profundidades del mar en mitad de la noche. Un niño juega con un tiratichas y se divierte disparando al agua, como si su mano fuera el cañón de una metralleta. Un doctor se emociona al explicar las condiciones sanitarias en las que desembarcan los inmigrantes a la costa de Lampedusa. Y entre todos esos personajes, los recién llegados, aquellas personas que huyeron de sus países en busca de un futuro mejor a riesgo de perecer por el camino. La urgencia social de los refugiados y la problemática de los botes que recorren el Mediterráneo con el objetivo de pisar la tierra firme de la Vieja Europa recorren los fotogramas de Fuego en el mar, una película tan pertinente como actual. Como ya hiciera en Sacro Gra, su anterior largometraje, el cineasta Gianfranco Rosi captura la esencia de unas gentes y sus paisajes, concatenando con una medida arbitrariedad distintas escenas que funcionan como partes de un mosaico terrible. Libre de narradores externos, sin juicios ni prejuicios, Fuego en el mar es una cinta que, a pesar de atesorar cierta mirada poética, nunca llega a ficcionar la realidad, hasta el punto que el único sonido de fondo del film lo aportan las canciones sicilianas que suenan en una radio local. Un trabajo de imágenes potentes y cielos nublados que, a pesar de sus logros, acaba lastrado por una estructura poco o nada narrativa que resta impacto a su mensaje. De ahí que el Oso de oro que recogió Rosi sea más una defensa al cine "de compromiso" que una valoración de las cualidades cinematográficas de la película. Sin demasiado fuego pero con mucho mar, el documental cumple sobradamente el objetivo de concienciar a su audiencia sobre "el aquí" y "el ahora". Rosi nos dice que la tierra, como el mar, se mueve a cada instante, arrastrada por una marea de injusticias sociales. Fuego en el mar es, en definitiva, y a pesar de sus vacilaciones, el retrato de un mundo que hace aguas. 


Para ver las noticias de los telediarios desde otro prisma.
Lo mejor: El personaje del niño, el más terrenal de una película que habla del mar y de los hombres.
Lo peor: Abusa de los silencios.