martes, 21 de mayo de 2013

CORTOMETRAJES: LUCKY BLUE (AZUL DE LA SUERTE), de Hakon Liu

CORTOMETRAJES 13: LUCKY BLUE (AZUL DE LA SUERTE), de Hakon Liu (Suecia, 2007)
Comentario: Lucky Blue describe qué sucede cuando dos mundos totalmente diferentes colisionan. Qué ocurre cuando ese choque destapa un deseo latente. Qué pasa cuando la nueva situación produce un quiebro, un punto de no retorno en el que es imposible ocultar por más tiempo lo que se es y seguir escondiéndose en un lugar perdido con la única compañía de un pájaro. También habla de un animal simbólico que abandona su jaula al mismo tiempo que su joven propietario decide dar rienda suelta a sus impulsos. De todas las canciones cuyas letras parecen banales pero lo contienen todo. De esos familiares que intuyen pero que callan. De esos veranos que marcan un punto y aparte. De la atracción que produce el ser no conocido, por su desenvoltura, por representar todo aquello que se ansía. Lucky Blue es una preciosa historia de reencuentro y descubrimiento afectivo, una road movie dobla: por sorpresa, el primo de Olle viaja hasta el campamento donde su madre y su tío organizan un baile; y gracias a esa inesperada presencia, Olle empieza a otear la vida que se esconde más allá de los árboles que rodean la caravana donde vive. Un cortometraje parco en palabras pero muy grande en sentimientos. Liu, una de las grandes promesas del nuevo cine sueco, firma un cortometraje tan pequeño y delicado como el pájaro que da nombre a la historia. Lo de menos es que sea una relación entre primos, o que se presente la historia de amor de dos hombres: llega a todos los públicos, más allá de cualquier ideario o nacionalidad, el cuento precioso de un pollito que rompe el cascarón. Liu acaba inteligentemente su mediometraje en la promesa de un verano que se avecina curtidor, decisivo. Una gran historia de descubrimiento que engrandece más si cabe el genial panorama del cine nórdico contemporáneo.


Para los que alguna vez han deseado ser salvados.
Lo mejor: El guion cuenta lo justo y necesario.
Lo peor: Los personajes adultos quedan un poco desdibujados.

Nota: 7

MIS CDS: OVERGROWN, de James Blake

OVERGROWN, de James Blake (Reino Unido, 2013)
Presentación: Hijo del cantante y guitarrista James Litherland, el londinense James Blake (26 de septiembre de 1988) publicó en 2011 su álbum de debut, un éxito de crítica, ventas y nominaciones poco frecuente tratándose de un músico tan joven. Para Overgrown, su segundo trabajo, ha contado con la colaboración de RZA y Brian Eno.
Reseña: Treinta años atrás, James Blake sería un baladista reputadísimo. Quince año atrás, seguramente hubiera participado de las aportaciones del trip hop noventero y su nombre figuraría en el mismo renglón donde ahora ponemos a Lamb o Portishead. Ahora, con la electrónica revolucionando los cauces habituales de composición y explotación musical, James Blake es una de las grandes revelaciones de una especie de subgénero, continuación de lo apuntado anteriormente, que ha recibido el nombre de 'post dubstep'. Sonidos hechos a ordenador que se cuelan en canciones que, de quedar desnudas de beats, serían medios tiempos de tono casi elegiaco. Blake, con su escuálida figura, su personalidad retraída y su imponente metro noventa de estatura, estaba llamado a ser una referencia de la escena nerd. Overgrown, su segundo trabajo, confirma su talento. La primera canción, que da título al álbum, es una referencia al agobio que supuso para el cantante el éxito de su primer trabajo. El viaje a uno no sabe bien dónde sigue con I am Sold, cuya letra puede interpretarse de múltiples maneras: queda al menos la sensación de transportarse hacia los mundos oscuros de su artífice. Take A Fall For Me parece directamente un tema de Massive Attack. Digital Lion por su parte podría ser un bonus track del Merriweather Post Pavillion de Animal Collective. Retrogade es una de las canciones de amor más oscuras en mucho tiempo. En DIm parece que Blake haya sido poseído por el espíritu del mejor 'negro soul'. To The Last recuerda la Tujiko Noriko de Make Me Hard. Voyeur, totalmente lunar y paranoica, poco le falta para ser el remix de un glam rock gótico. Y hasta la última nota de Our Love Comes Back, en cuya primera parte Blake prueba a depurar su estilo con casi el único acompañamiento de un piano, uno sigue flipando y en trance. Disco perfecto para noches de insomnio, momentos 'depres' o colocones metafísicos. Canciones difíciles de explicar en palabras: puestos a recurrir a una definición, podría decirse que James Blake aúna la voz de Antony and the Johnsons con la base musical de Burial. Blake puede resultar demasiado repeinado, el típico engreído que desde su casa juega con el micro y el ordenador con la intención de hacerse de oro. Blake olía a timo, pero es tan 'molón' como talentoso. Overgrown, la hipnosis hecha música, ya está entre las mejores experiencias del 2013.


Recomendado para: Escuchar solo en casa, con los cascos puestos y los ojos cerrados.
Los mejores tracks: Overgrown, Digital Lion, Take A Fall For Me, Life Round Here.
Nota: 8


lunes, 20 de mayo de 2013

SEMANARIO 11: LOS POSTS DE LA SEMANA

¿Te perdiste algún escrito del blog? Con nuestro semanario puedes recuperar las distintas publicaciones de todas las semanas. En el margen derecho del blog, en la sección 'semanario', puedes (re)leer los distintos artículos ordenados.

CONTENIDOS DEL BLOG



Semana del 13 al 19 de mayo de 2013

Estreno: EL GRAN GATSBY, de Baz Luhrmann
Estreno dvd: KILLER JOE, de William Friedkin
Clásico moderno: MI QUERIDA SEÑORITA, de Jaime de Armiñán
Cine español: EL PORTERO, de Gonzalo Suárez


Cortometraje: BROTHERLY, de J. C. Oliva
El cd: TODOS TENEMOS UN SUEÑO, de El sueño de Morfeo
La banda sonora: ONCE (UNA VEZ), de Glen Hasard y Markéta Irglová
La escena: MELANCOLÍA, de Lars Von Trier

domingo, 19 de mayo de 2013

Crítica de EL PORTERO, de Gonzalo Suárez

Las dos Españas, en el terreno de juego
EL PORTERO, de Gonzalo Suárez (España, 2000)
¿De qué va?: Ramiro Forteza fue popular antes de la Guerra como portero del Real Madrid. Ahora viaja con su camioneta de pueblo en pueblo montando espectáculos para niños y retando a los mayores a marcarle un gol a cambio de unas pocas monedas. Todo cambia cuando a su llegada a una villa asturiana conoce a Manuela, madre de un niño de color, y a todos los habitantes del lugar, un variopinto muestrario de gentes humildes con secretos, rencillas y muchas ganas de evasión. La benemérita, con la bendición del cura del pueblo, organiza un partido simbólico: una ronda de penaltis que enfrente al pueblo y a los gobernantes.
Palmarés: Premio Sant Jordi a la mejor película española del año 2000. Nominación al Goya y al Fotogramas de plata al mejor actor protagonista para Carmelo Gómez. 3 nominaciones del Círculo de Escritores Cinematogáficos de España: mejor actor, mejor fotografía y mejor banda sonora original. Candidatura al Goya al mejor guion adaptado.
El dato: Penúltima película de Suárez: su obra más reciente es Oviedo Express, en la que volvió a contar con Gómez y Verdú. La película se rodó en diferentes escenarios asturianos: la playa de la famosa escena final es la misma que aparecía en Remando al viento, el film que le dio a Suárez el Goya al mejor director. El rodaje de dicha escena tuvo que aplazarse por culpa de la metereología: contradiciendo el tiempo típico del norte, el equipo de la película, que buscaba un cielo nubloso para el momento cumbre de la cinta, tuvo la mala suerte de coincidir con los pocos días de sol del invierno asturiano. En ese 2000 Verdú empezó a ganarse la banda de 'actriz de la Guerra', ya que tras su aparición en El portero actuó en Los girasoles ciegos y El laberinto del fauno, sin olvidar sus primeros trabajos con Aranda y Trueba. Fue uno de los títulos más perjudicados en las nominaciones a los Goya 2000, presididas por La comunidad y You're The One (ganó finalmente El bola): a sus dos opciones de cabezón hubiese podido sumar menciones en dirección, fotografía, vestuario, banda sonora y actores de reparto. El film marca el primer papel cómico de Elvira Mínguez, Goya por Tapas, y el tercer y hasta la fecha último trabajo de la extraña pareja Resines - Verdú tras La buena estrella y Carreteras secundarias. Suárez, que viraba por primera vez a la comedia rural, de época y costumbrista, pudo levantar el proyecto gracias seguramente al éxito dentro y fuera de España de títulos de corte parecido como Secretos del corazón y La lengua de las mariposas.


Valoración: En España tanto los problemas más urgentes como los más nimios se canalizan con el balonpie. El fútbol ofrece evasión y a la vez una rivalidad simbólica que llega a índices peligrosos de forofismo. El portero toma esa idea de 'la España que vive según el discurrir de los partidos ligueros' y dibuja una fábula amable. En ella habita el espíritu coral de las historias de Azcona (sin llegar al nivel del genio) o las miradas entre melancólicas y naifs de cineastas como Armendáriz o Cuerda (si bien Suárez no siempre consigue el tono de realismo mágico de estos). Una película liviana y un fresco de personajes de gran poder simbólico que desembocan en una escena final esplendorosa artística y técnicamente: veinte minutos de batalla deportiva que encarna entre el esperpento y la ironía punzante la herida abierta entre los dos frentes de la batalla de la guerra, la más atroz. Tal vez el film carece de una mayor descripción de caracteres sucumbiendo al concepto de 'dos frentes divididos' (en El portero hay, por desgracia, poco espacio para la duda o el matiz), y aunque el esquema se antoja fácil funciona por la dureza soterrada del paisaje exterior y humano de sus criaturas, todas simpáticas y miserables a su manera. Un cuento bien ejecutado que suma otra amable en apariencia pero crudísima en sus adentros crónica de la España de posguerra. Y a diferencia de otras propuestas, en El portero se imprime una idea más sencilla, también más metafórica, sellada en el esperanzador plano final: la necesidad de escapar de las personas y los ambientes que ahogan y juzgan, algo que junto a la consabida euforia futbolera (¿hay mayor expresión de nuestras tensiones sociales y políticas que un Barça - Madrid?) dota al relato de una modernidad y vigencia más que destacable.


Para los que saben que el fútbol siempre es más que 'fútbol'
Lo mejor: Berlanga estaría orgulloso del duelo en la playa.
Lo peor: Le falta profundidad.

Nota: 6

sábado, 18 de mayo de 2013

Crítica de EL GRAN GATSBY, de Baz Luhrmann

Baz Luhrmann ha hecho de la grandilocuencia y el anacronismo su principal marca de estilo. Su filmografía está formada por empresas de lo más arriesgadas que van de la reactualización del texto shakespeariano a la modernización del musical, del diseño de un peplum maquillado para la era digital a esta reivindicación de los tiempos dorados del viejo Hollywood que viaja del blanco y negro al 3D sin pestañear. El aspecto plástico de la obra de Luhrmann permite al espectador viajar a escenarios imposibles: el director australiano tiene especial habilidad a la hora de zambullirnos en escenas llenas de luces y colores donde todo sucede a gran velocidad y la fuerza de los fotogramas vence a cualquier posibilidad de disfrutar de cada detalle, fleco y lentejuela de las bacanales kitch que suceden en pantalla. Luhrmann siempre acaba ganando por su tendencia al exceso y al barroquismo: más que contar historias, aturde a la platea, colapsa los cinco sentidos del espectador y convierte la sala de cine en un show vivo orquestado con trampa pero también con maña. Con todo, la fastuosidad del cine de Luhrmann casi nunca va acompañada de una buena historia y de unos personajes bien contruidos, algo que en el fondo también le ha beneficiado: al reducir la narrativa de sus criaturas a la mínima expresión romántica, sus películas se han convertido en objetos de culto de toda una generación de jóvenes cinéfilos y estetas. Con El gran Gatsby, en cambio, Luhrmann no puede escudarse en la dudosa solidez del material escrito de base, por lo que de alguna manera la película deja al descubierto tanto las virtudes como los defectos de su autor. La parte buena es evidente: más que verla, El gran Gatsby es una película que se siente, se disfruta, 'se está' dentro de sus imágenes y no simplemente espiando lo que sucede en la proyección. El lado negativo cae también por su propio peso: los personajes se intuyen complejos pero terminan siendo títeres del amor por el recato formal, vacío por dentro, que acompaña toda la filmografía de Luhrmann. El gran Gatsby es frenética y entretenida, pero es una lástima que las directrices del romance más manido acaben imponiéndose a la que era una gran exposición y reflexión de la sociedad neoyorkina anterior al crack del 29. De hecho, las mejores partes del film no son mérito directo de Luhrmann como de la grandeza de la historia inicial: la discusión en el hotel es de una intensidad y calidad interpretativa admirable. Luhrmann es un director diestro, y aunque El gran Gatsby merece un buen visionado y revisionado en este caso hecho de menos que me cuenten lo mismo con mayor profundidad y sensibilidad, seguramente con un metraje mayor pero más sintético, sin tener que recurrir al hit de la diva de turno como hilo musical o al arte del 'brilli brilli' para disimular los trucos del mago. Entre el clasicismo de Lincoln y la mezcla libérrima de El gran Gatsby debe haber un término medio: respeto que Luhrmann haya querido hacer su versión del clásico interesándose, como era de esperar, en los aspectos más frívolos de la historia, pero es imposible no pensar que este Gatsby habría sido mucho más grande si la pericia visual de Luhrmann hubiese ido de la mano de un guion con más enjundia. El director, como Gatsby, está tan preocupado por crear una chuchería de altos vuelos que trabaja más el lado sobrehumano que el humano de la ficción... eso aunque a nadie le amargue un dulce.


Para amantes de la alta costura que leen a los grandes clásicos.
Lo mejor: La sensación de 'comer la película con los ojos'.
Lo peor: Le sobra chaladura y le falta reflexión.

Nota: 6'5

viernes, 17 de mayo de 2013

MIS SOUNDTRACKS: ONCE (UNA VEZ), de Glen Hansard y Markéta Irglová

ONCE (UNA VEZ), de Glen Hansard y Markéta Irglóva (John Carney, Irlanda, 2006)
Palmarés: Oscar y Critic Choice a la mejor canción por Falling Slowly. 2 candidaturas a los premios Grammy: mejor compilatorio en banda sonora y mejor canción. Nominación al World Soundtrack Award a la mejor canción. Nominación al Cinoscar Award del blog a la mejor banda sonora adaptada del año 2007.
Reseña: Un film pequeño que costó poco más de cien millones de dólares y que en poco tiempo se convirtió en un fenómeno planetario, beneficiado por una gran recepción de crítica y público y un boca a oreja de dimensiones difíciles de conseguir en la era de la piratería. Once es un musical atípico, ejemplo de que el pez diminuto puede zamparse sin problema al blockbuster cometaquillas. ¿Su arma? La autenticidad que inspira, la sencillez de la propuesta y su apuesta por los sentimientos puros en un tiempo en el que la trama narrativa es malentendida como 'conflicto' ficcional. Hansard y Irglóva eran por aquel entonces compañeros de banda y pareja sentimental, relaciones que supo aprovechar con inteligencia el cineasta John Carney para engrandecer la cinta que tenía entre manos. Hansard, vocalista de la banda The Frames, ya tenía experiencia en el cine gracias a su trabajo en The Commitments, film nominado al Globo de oro. Once fue todavía más lejos: al estrado del Kodak Theatre. Once, caso en el que es difícil delimitar el 'film con canciones' del 'musical' en sentido estricto, lleva al espectador por las diferentes etapas del enamoramiento más adolescente, y seguramente sin el soporte musical la historia del músico callejero que intima con una inmigrante que sobrevive realizando trabajos precarios resultaría de lo más manida. Las canciones, por lo tanto, son el vehículo que toman los personajes para expresarse, para codificar su amor y para reivindicar su lugar en un mundo que no les resulta favorable. Piezas como Leave, Say It To Me Now o The Hill parecen cantos confesionales, retales de la intimidad de un ser humano musicalizando su mundo interior. Una verdad, una candidez y una calidez muy difícil de lograr que convierte el soundtrack de Once (una vez) en una de las mejores aportaciones musicales para la gran pantalla de los últimos años. Además, el cd, prescindiendo del soporte visual, funciona como repertorio de baladas indies con letras y melodías preciosas: no se puede pedir más.
Los mejores tracks: Falling Slowly, If You Want Me, Lies
Nota: 8

jueves, 16 de mayo de 2013

ESCENAS: MELANCOLÍA, de Lars Von Trier

ESCENA 04: La destrucción final del planeta de MELANCOLÍA (MELANCHOLIA), de Lars Von Trier (Dinamarca, 2011)
Comentario: Aunque lo de Von Trier con los astros es la crónica de una muerte anunciada (así lo marca el espectacular prólogo inicial), puede que lo que escribimos a continuación sea el gran spoiler jamás contado. Para los que no han visto Melancolía, además de llevarse una regañina en toda regla, tenemos un consejo: ¡no lean lo que viene a continuación! Y si ya experimentaron el estado melancólico en sus carnes, saben que la cinefilia es masoquista y vuelve al lugar del crimen. En el cine, por mucho que las luces estuviesen encendidas y que el acomodador rogase con algún gesto que la próxima sesión estaba a punto de empezar, nadie tenía valor suficiente para levantarse de la butaca y volver al mundo real. El final de Melancolía es un bofetón en toda regla (¿hay algún epílogo del genio danés que no lo sea?). Una apoteosis destroyer en toda regla. Una maravilla cuya música crece y crece hasta arrasar con todo. Un juego de simetrías y cuerpos: el último plano es casi un ejercicio de geometría con la tierra curvada, el planeta atacante en todo su esplendor y el refugio cónico de palos con los tres protagonistas. Los personajes desaparecen de la película cuando acaba la cinta y el espacio que los contiene, como si la misma tira de celuloide empezase a arder y a difuminar las partes proyectadas. Pero no son meros títeres o siluetas a punto de devenir invisibles: la reacción de Justine y su hermana es totalmente antónima, y mientras Charlotte Gainsbourg retuerce su cuerpo en la lejanía, Kirsten Dunst asiste impávida al punto de no retorno porque ya había tocado fondo mucho antes. Un recurso tan efectivo como sencillo que supera en intensidad y en espectacularidad a cualquier apocalipsis norteamericana (a veces, o casi siempre, a mayor presupuesto menor enjundia). La devastación hecha imagen. El fin más completo y complejo.


Si quieren empezar o terminar el día con vitalismo y energía, no vean esto:

miércoles, 15 de mayo de 2013

Crítica de MI QUERIDA SEÑORITA, de Jaime de Armiñán

Identidades, realidades
MI QUERIDA SEÑORITA, de Jaime de Armiñán (España, 1971)
¿De qué va?: Adela Castro vive soltera en una ciudad de provincias. Aunque tiene más de cuarenta años nunca ha intimado ni con un hombre ni con una mujer. De pronto se sentirá atraída por la joven Isabelita, la chica que sirve en su casa. Al mismo tiempo, un antiguo amigo de la mujer le ofrece a Adela la posibilidad de una nueva vida en pareja. Adela se siente paralizada ante las dudas. Es entonces cuando descubrirá que sus problemas no se deben a su físico poco agraciado: en realidad es un hombre.
Palmarés: Nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Premio al mejor actor para José Luis López Vázquez en el Festival de Chicago 1972. Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo al mejor actor y al mejor guion del año 1971. Sant Jordi a la mejor película española y mejor actriz protagonista (Julieta Serrano). Cuatro premios del Círculo de Escritores Cinematográficos de España: mejor actor, mejor actor de reparto (Antonio Ferrandis), mejor guion y mejor director.
El dato: Aunque la crítica dividió sus galardones entre Españolas en París y Nada menos que un hombre, Mi querida señorita fue aplaudida unánimemente, sobre todo por la interpretación de López Vázquez. La película, con guion y cameo incluido de José Luis Borau, era la primera cinta nacional que trataba el tema del hermafroditismo. Pese al tema espinoso, metáfora de la nueva España que despertaba hacia otros tiempos, la censura fue permisiva y la película alargó su paso en los cines durante muchas semanas. Por ese entonces Serrano era una actriz debutante, mientras que López Vázquez fue en todo momento la primera elección del director. De Armiñán repitió candidatura al Oscar nueve años más tarde por El nido y durante los años 70 fue popular por la serie de televisión Juncal.


Valoración: Adela ha nacido con un código de valores tradicional. Ha aprendido a callar, a seguir modelos, a acatar órdenes, a dar la espalda a sus sentimientos, a reprimir sus verdaderos instintos. Adela es la simbólica España de posguerra, despiadada y adormecida, pobre en lo económico pero también de espíritu. De Armiñán firma en Mi querida señorita un cuento simbólico que la censura no entendió, por fortuna. Un país de chismes y pueblos, de ciudades en expansión. Mi querida señorita es una película que inspira verdad y respira tertura gracias a sus intérpretes, en especial a José Luis López Vázquez, actor de raza y de intuiciones, sin más manual que sus tablas: le honra haber aceptado e interpretar con tanto mimo un personaje (ella en la primera parte, él en el segundo tramo) que en manos de otros hubiese caído en la comicidad más burla (porque precisamente por ser un excelente cómico, por aquello de que la comedia es muy seria, Vázquez demuestra que los grandes actores de drama son siempre los profesionales que se han curtido en el arte de hacer reir). En pleno 2013 la película puede resultar un poco mojigata, pero hay que comprender el peso de la época y el riesgo sostenido al que podían enfrentarse sus responsables. El caso de Adela sigue pareciéndose muchísimo a lo que ocurre hoy en día en muchísimos otros lugares del mundo. No es tanto una película de sexualidades como de identidades, busca la reflexión y evita el morbo. Un clásico de nuestro cine, de gran valor didáctico e histórico.


Para conocer el mejor cine español.
Lo mejor: López Vázquez, enorme.
Lo peor: Ahora tal vez puede parecer una historia más ingenua.

Nota: 7'5

martes, 14 de mayo de 2013

CORTOMETRAJES: BROTHERLY, de J.C. Oliva

CORTOMETRAJES 12: BROTHERLY, de J.C. Oliva (EE. UU., 2008)
Palmarés: Premio de la audiencia y condecoración especial en el Festival de cine gay y lésbico de Barcelona.
Comentario: A ciertas edades los sentimientos se confunden: ¿dónde empieza y acaba una relación de amistad respecto otra de amor, qué separa el afecto de la absoluta dependencia? Dos hermanos callan un drama familiar: sus padres están enfermos y no pueden cuidar de los pequeños. De la desgracia surge una historia de esperanza, un poco de luz. Brotherly pone sobre la mesa en escasos minutos los límites de las relaciones entre hermanos. A partir del testimonio del hermano pequeño, que se confiesa ya mayor ante la cámara, somos partícipes de una infancia durísima que marcó a los protagonistas de por vida. Oliva, a diferencia de propuestas morbosas como Do começo ao film, indaga sin estridencias en el seno de una familia desestructurada y produce en el espectador una fractura igual de potente que sentimos a flor de piel y que pone en duda cualquier principio ético. Un cortometraje misterioso que encuentra en una relación a priori escabrosa un potente artefacto para pensar en las causas y consecuencias que emanan de una situación de abandono físico y desamparo emocional. Una historia basada en un hecho real ocurrido en Ohio en los años 70 que permanece sellada a fuego en la mente y el corazón de la audiencia muchísimo tiempo después del visionado. No es la crónica de una aberración sexual, sino de la unión pura de dos víctimas. Sobrecogedora.


Para los que creen que una película debe abrir la caja de pandora.
Lo mejor: La elegancia de su tono.
Lo peor: No es un defecto: deja con ganas de más.

Nota: 8

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MIS CDS: TODOS TENEMOS UN SUEÑO, de EL SUEÑO DE MORFEO

TODOS TENEMOS UN SUEÑO, de El sueño de Morfeo (ESDM) (España, 2013)
Presentación: Raquel del Rosario (canaria, vocalista) y Juan Luis Suarez y David Feito (asturianos, músicos) forman la banda El sueño de Morfeo, que consiguió situar algunos de sus temas entre los más escuchados y vendidos a mediados de la década pasada. El disco El sueño de Morfeo de 2004 es uno de los álbums de pop rock en español más populares de los últimos años. Sus temas, fáciles de tararear y frecuentes en las radios españolas, entroncan con el pop comercial con sonidos celtas poco explotados en el mercado discográfico local. Aunque sus últimos trabajos no han gozado de demasiado seguimiento, su reciente elección por parte de Radiotelevisión Española como nuestros representantes en el Festival de Eurovisión 2013 con la canción Contigo hasta el final ha dado un nuevo espaldarazo a su carrera. Todos tenemos un sueño, disco de greatest hits que según el grupo será el prólogo de un futuro disco, ha empezado su andadura como número uno de descargas en Itunes.
Reseña: Un disco de grandes éxitos... ¿a estas alturas? Tan solo Amaral o La oreja de Van Gogh, por su larga andadura y gran cantidad de temas megaconocidos, justifican dentro del panorama del pop español un álbum como este. No decimos nada nuevo: pocos nos acordábamos de El sueño de Morfeo, incluso cuesta recordar algunas de esas canciones machanonas que en su día se oían por todos los sitios. Así que el reciente álbum nos permite ponernos al día y recordar sin nostalgia temas de antaño. Curiosamente las nuevas aportaciones, Revolución, Dame tu voz y Atrévete (las canciones descartadas para el eurofestival), ganan enteros con el tiempo. Contigo hasta el final, sin duda, es el mejor tema, guste más o menos. Y los 'hits' Esta soy yo o Nunca volverá todavía resisten, aunque otras como Ojos de cielo son insoportablemente ñoñas. Un trabajo homogéneo (demasiado: casi todas las canciones suenan igual) que reserva lo mejor para el final: Nunca volverá cantada a dúo por Raquel del Rosario y Pastora Soler, una pareja eurovisiva curiosísima. Dentro de unos meses nadie se acordará, de nuevo, de El sueño de Morfeo, pero al menos estamos ante un disco ameno, perfecto para poner de hilo musical intrascendente mientras uno cocina, plancha o hace sus tareas. Como 'álbum de impás', hubiese sido más interesante un trabajo cien por cien acústico 'entre amigos' (Neck y Álex Ubago entre otros tienen aparición estelar). Y como pretexto para caldear el 'euroambiente', hubiese sido más coherente editar un minidisc o single. Veremos qué dirán del disco y del grupo cuando el próximo sábado su candidatura quede entre las menos votadas de esta Eurovisión...



Recomendado para: Adictos a Los 40 Principales y radiofórmulas parecidas.
Los mejores tracks: Contigo hasta el final, el tema que justifica el cd.
Nota: 6

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