viernes, 27 de mayo de 2016

CRÍTICA | LA VAQUILLA, de Luis García Berlanga

 
LA VAQUILLA, de Luis García Berlanga
Nominación a Guillermo Montesinos al Fotogramas de Plata al mejor actor
España, 1985. Dirección: Luis García Berlanga Guión: Rafael Azcona y Luis García Berlanga Fotografía: Carlos Suárez Música: Miguel Asins Arbó Reparto: Alfredo Landa, Guillermo Montesinos, Santiago Ramos, José Sacristán, Carles Velat, Eduardo Calvo, Violeta Cela, Agustín González, María Luisa Ponte, Juanjo Puigcorbé, Amelia de la Torre, Carlos Tristancho, Valeriano Andrés, María Elena Flores, Antonio Gamero, Rafael Hernández, Valentín Paredes, Fernando Sancho, Tomás Zori, Joan Armengol, Pedro Beltrán, Luis Ciges, Ana Gracia, Sergio Mendizábal, Fernando Sala, Francisco Valdivia, Adolfo Marsillach, Amparo Soler Leal Género: Comedia bélica Duración: 120 min. Tráiler: Link Elección de Daniel Andrés
¿De qué va?: El devenir de la Guerra Civil cambia para un grupo de soldados aburridos cuando se organiza una corrida taurina en un pueblo de los alrededores. La noticia genera todo tipo de reacciones: unos quieren entregarse a la fiesta, y otros quieren aguar la fiesta al resto.


CRÍTICA XAVIER: Podría pensarse que el cine español de los 80 era más "almodovariano" que "berlanguiano", pero no es así. En un ejercicio de convivencia cinematográfica admirable, Berlanga siguió estrenando al ritmo de las nuevas generaciones, ganándose estreno tras estreno el apoyo de crítica y público. La vaquilla es una prueba de ello. Y por mucho que la película incida en tonos y temas ya tratados con anterioridad por el genio valenciano, La vaquilla sigue siendo un documento apreciable de su época. Con una novedad: entre líneas, Berlanga hablaba tanto de la España de la Guerra Civil como del país que en plena Transición se abría a los cambios entre el entusiasmo, la timidez y el atropello. El esperpento valleinclanesco, la sátira ibérica y la "mala hostia" patria se dan cita en esta sátira divertida. Su reparto, además, condensa lo mejor de nuestra cinematografía, hasta el punto de sumir al espectador del 2016 en un estado de nostalgia notable. Quien escribe ama a Berlanga, incluso el de Todos a la cárcel y París-Tombuctú, por mucho que su obra maestra a título personal sea Plácido. A la lista de amores (no de pasiones) se suma también esta corrida surrealista. ¡Cuánto te echamos de menos, querido Luis! ½

CRÍTICA ALBERTO: Berlanga consolida con esta cinta su tendencia más ochentera: la crónica sobre la España pasada y su relación con el presente del momento mediante el ejercicio de la sátira y la ironía. Esta peculiar “vaquilla”, sin ser su cinta más redonda, sucumbe a todos los rasgos significativos del cine berlanguiano, para edificar una crónica particular sobre los dos bandos durante la Guerra Civil. El ingenio del film y su buen ritmo se lo debemos al trabajo de Berlanga en colaboración con otro grande: el maestro Azcona. Ellos son los responsables de este cóctel explosivo de diálogos hábiles y situaciones hilarantes. De igual modo, la verbalización física de tan notables palabras adquiere la condición de lo sublime en la entrega de ese extraordinario reparto, que convence con maestría a cada paso que da, cada frase que maneja y cada expresión del admirable humor de uno de los grandes maestros de nuestro cine. ½


CRÍTICA ISIDRO: Vale, soy un cinéfilo de mierda. No he visto ni Plácido ni El verdugo ni Bienvenido Mr. Marshall. La vaquilla es la primera película del señor Berlanga que veo, y aunque tiene mucho de lo que esperaba encontrar, sigo teniendo el listón más alto de cara a las otras tres. Esta es una suerte de comedia de enredo ambientada en un pueblo de la España profunda durante la Guerra Civil. El punto de partida es guay, la guerra se siente tan inútil y ambos bandos están hasta el nabo de todo que la mayor ofensiva militar que se les ocurre a los republicanos es secuestrar a la pobre vaca protagonista de las fiestas del pueblo. Da para una Underground española. Pero lo cierto es que su vis cómica nunca termina de explotar, no alcanza altos niveles de esperpento ni tampoco es especialmente crítica, solo es eso, una serie de enredos y malentendidos que se ven con una sonrisilla que nunca llega a la carcajada, una especie de "Grand Prix" en la Guerra Civil sin Ramón García pero con vaquilla. Pero hay que reconocer que la escena final sí que es bastante potente y elocuente: España es la vaca que, tras tanto trajineo, toreada por matadores de ambos bandos, cae exhausta, pasto de los buitres. Maldita guerra. Pobre vaca.


CRÍTICA RONNIE: La vaquilla retoma la etapa de la Guerra Civil, un tema muy recurrente en la cinematografía ibérica. Esta historia de Berlanga es cine español desde la médula. Recurre a un tono cómico para representar la confrontación de los bandos en guerra. Me cuesta un poco entender los regionalismos españoles pero, a pesar de esa barrera cultural, su reparto logra hacerme reír con sus ocurrencias y marcados personajes estereotipados. El humor contenido puede pecar en ciertos momentos de soez, pero quiero imaginar que funciona para aligerar la carga turbia de un tema tan delicado para la humanidad. ½

NOTA MEDIA del JURADO: ★★★½ 

jueves, 26 de mayo de 2016

CRÍTICA | TANGERINE, de Sean Baker

 
TANGERINE, de Sean Baker
Indepedent Spirit Award y Gotham Award a la mejor actriz secundaria
EE. UU., 2015. Dirección: Sean Baker Guión: Sean Baker y Chris Bergoch Música: VV. AA. Fotografía: Sean Baker y Radium Cheung Reparto: Kitana Kiki Rodriguez, Mya Taylor, Karren Karagulian, Mickey O'Hagan, Alla Tumanyan, James Ransone Género: Comedia dramática Duración: 85 min. Tráiler: Link Elección de Ezra Movies
¿De qué va?: Los Ángeles, víspera de Navidad. Dos amigas transexuales, el novio de una de ellas y un taxista armenio se encuentran y desencuentran por las calles de la ciudad.


CRÍTICA RONNIE: Cabe admirar el loable trabajo conseguido por el director Sean Baker, que con tan solo tres Iphone 5 filma una historia con una extraordinaria solidez narrativa. Hace ya una buena cantidad de años que las películas indies resultan atractivas debido a su factura especial, enfocada en demostrar que la “carencia” de recursos no es impedimento para mostrar gran versatilidad a la hora de estructurar un mensaje consistente que impresione a la audiencia. En Tangerine vemos un lado poco retratado del Hollywood glamouroso al que estamos acostumbrados. En una navidad carente de escarcha pero consciente del espíritu del día, una familia inmigrante convencional celebra sus tradiciones, un taxista se enfrenta a sus tribulaciones existenciales, Alexandra hace una escapada artística y Cyndi inici una búsqueda. Todos estos factores sirven para que Tangerine sea considerada una de las mejores comedias de 2015. Más allá de los sonados titulares que provocaron escozor en esta temporada de premios, rescato el extraordinario trabajo de un par de personas completamente amateurs que superan su objetivo con creces. Resalto la fotografía, su montaje y una banda sonora completamente memorable. ½

CRÍTICA XAVIER: Tangerine ha sido una de las sensaciones festivaleras de la pasada temporada. Con todo, hay que destacar que Sean Baker, más allá del rodaje con teléfonos de alta definición, y asumiendo que no he podido visionar ninguna de sus obras previas, ni inventa ni trasciende ningún cánon establecido. La película acumula diálogos cargados de tacos, una iluminación de tonos anaranjados y un reparto desconocido. Años atrás, el Dogma también perseguía la naturalidad escénica, y Tangerine, en fondo y en forma, no se aleja de esos márgenes. El problema del film es que todo en él resulta postizo, exagerado y ruidoso. No me creo nada, no me interesa nada, no me emociona nada. Tangerine me deja impávido, seguramente porque sus personajes son tan desaforados que resulta muy difícil empatizar con ellos. Incluso los defensores de la película tendrán que reconocer que el film, en su supuesta radicalidad, en su sostenida provocación, es una obra que hace gala de sus defectos, y por lo tanto deja a la intemperie todas sus costuras. Dicho de otra manera: es una película tan fácil de defender como de desmontar, y a ambas posturas no les sobran razones. Si hay que mojarse, no puedo aplaudir este viaje por un Los Ángeles sucio, 'trans' y pasado de rosca. Uno de los títulos más desatinados y prescindibles, al menos para quien escribe, de este Cinoscar Summer Festival. ★★½


CRÍTICA ALBERTO: Sean Baker reinventa un género en sí mismo, siguiendo la estela de un grande como John Cassavetes, quien en ya en su momento consolidara los principios del cine independiente norteamericano. Baker reformula lo establecido mediante la singularidad formal de su historia, que no sólo se queda en un mero ejercicio anecdótico, sino que obtiene de sus personajes una auténtica lección de vida, con hábiles dosis de humor, dando como resultado una película que reflexiona y entretiene a partes iguales. Su perspicaz narrativa crece en el talento entregado por sus dos actrices principales, unas notables Kitana Kiki Rodríguez y Mya Taylor que enderezan el aporte humanístico de una película de interesantes repercusiones. ½

CRÍTICA ISIDRO: Si uno busca Tangerine en Google lo primero que le sale, aparte de mandarinas, es que fue rodada íntegramente mediante teléfonos inteligentes. La verdad es que el resultado fotográfico es bastante solvente y que tal técnica es una alternativa hábil para el cine de bajo coste, pero al final que esté rodada con un "aifon" o con la cámara de vídeo de tu cuñado reservada a documentar navidades y comuniones da igual, porque lo que importa es que la película funciona. Que cuente con dos actrices principales transgénero que pasaron por situaciones similares a las de sus personajes, además de dar visibilidad en el cine a este colectivo, otorga a la película un halo de realismo salvaje que funde realidad con ficción, y si sumamos su carácter de comedia bizarra, estrambótica y feísta hace que me venga a la cabeza el díptico de Paco León sobre su madre Carmina. Y adoro las Carminas. Porque el éxito de estas propuestas no solo reside en que sus personajes sean extravagantes y hagan gracia, que también, sino en su trasfondo humano que te acaba emocionando: viven una vida de mierda en la que la dignidad se agarra a pellizquitos, pero la mierda, si tienes con quien compartirla, huele menos. ¡Vivan Sin-Dee Rella y Alexandra! ½


CRÍTICA KOSTI: Tengo sentimientos encontrados con Tangerine. Por un lado aplaudo el riesgo de las limitaciones técnicas que supone rodar una película con un teléfono móvil y tratar un tema como el que trata, y por otro me topo con una especie de road movie a pie que intenta explorar un mundo con un marcado acento inhumano, pero que se queda en una pincelada, en una pequeña muestra de lo que podría haber sido. La transexualidad encuentra en Tangerine una representación inenarrable, y aunque hemos visto en muchas ocasiones el tema tratado, a pie de calle se aprecia, se siente y se huele diferentes. La acidez y la dulzura son sus caballos de batalla, como la fruta que da nombre a su título. Un personaje que es visto como una caricatura de cuento (Sin Dee Rella), que pierde mucho más que un zapato de cristal en unas escaleras palaciegas. Su apabullante personalidad y su merecido respeto encuentran su particular castillo en una tienda de rosquillas, y el príncipe, aunque azul en sus ropajes, dista bastante de ser el sueño de esta particular princesa. Sin Dee no limpia la suciedad de unas diabólicas hermanastras, sino de toda una sociedad a merced de una imagen falsa e hipócrita. Es por eso que Sean Baker consigue un retrato bastante acertado en su mensaje, alocado en su forma e imperfecto en todos los sentidos, como la vida misma. Pero es lo que hay. ½

NOTA MEDIA del JURADO: ★★★½

CORTOMETRAJE | THE DAM KEEPER, de Dice Tsutsumi y Robert Kondo

THE DAM KEEPER, de Dice Tsutsumi y Robert Kondo
EE. UU., 2014. Animación, 18 min. ¿De qué va?: En un pueblo muy particular, un pequeño cerdo se encarga de salvaguardar el equilibrio de su comunidad... pero nadie lo sabe. Elección de Guillermo Navarro

CRÍTICA ISIDRO: Coge a Peppa Pig, ínflala a gominolas, rebózala en tizne y ríete en su cara de lo cerda que es. Más o menos (más menos que más) este es el argumento de The Dam Keeper, un corto que bajo su capa de fábula colorista encierra una historia sobre el acoso escolar y las graves consecuencias psicológicas que puede acarrear. La propuesta es tierna, la animación exquisita y la musiquilla muy pertinente, pero me quedo con la sensación de que al final todo es demasiado evidente, demasiado trillado. Funciona, sí, bastante, pero no arriesga, y tampoco emociona. Se ve, se agradece, se olvida. Pero, shué, eso sí, el cerdo es adorable.

CRÍTICA KOSTI: Un trazo sencillo marcado por una presencia casi constante del tupido negro del dolor de un pequeño cerdito cuya monótona y atípica vida le lleva a sufrir el desprecio y acoso de unos compañeros de escuela poco conscientes de lo que ese pequeño cerdito supone para todo su pueblo. The Dam Keeper es un canto a la amistad y a la vida muy bien trazado a través de unos animales antropomórficos en una historia que se sale de toda lógica, y deja un poso ecológico y humano al que llega sólo con las notas de un piano muy bien afinado. ½

CRÍTICA RONNIE: Un relato oscuro e intrigante sobre sobre el acoso físico y psicológico en una escuela elemental, aquello que hoy en día llamamos bullying; tema por demás visto, hablado y experimentado actualmente. Un cortometraje con una trama tal vez muy común, pero brillantemente relatada por una profunda voz en off que introduce al protagonista, un cerdito que realiza arduas labores en su hogar y que es el centro de burlas y maltrato en su escuela. La vida del protagonista fluye en soledad y silencio hasta que conoce a un nuevo compañero de clase, y termina con escenas demoledoras que sacuden los sentimientos de quien le ve. ½

CRÍTICA XAVIER: The Dam Keeper, firmado por dos animadores vinculados a Pixar, es un trabajo prodigioso. A partir de una premisa cercana al fantástico, su historia elabora un discurso reconciliador sobre las diferencias y los prejuicios. Sus fotogramas no olvidan la textura de las pinturas de antaño, y al mismo tiempo los directores actualizan las formas clásicas con un ritmo y un argumento sobre el acoso escolar muy moderno. Las lecturas de este The Dam Keeper no terminan aquí: el corto es también una preciosa defensa sobre el medio ambiente, una historia de amistad, una metáfora del lado oscuro que habita en todos nosotros... Lo dicho: una maravilla, inteligente y emotiva. ½

CRÍTICA ALBERTO: Las opciones que a veces perfila el juego animado permite vertebrar historias con mensajes muy profundos de un modo alternativo. Y así lo consigue este cortometraje animado, que aludiendo a un tema de cruenta actualidad, nos perfila una bonita fábula de duras connotaciones. Puede que en cierta manera, el edulcoramiento excesivo de su estética y contenido nos aleje del cometido principal, sin embargo The Dam Keeper intenta que esta no sea la vía dominante, y aprovecha sus recursos expresivos para articular un discurso repleto de sutilezas. Pequeñas y dulces metáforas que se engrandecen en su poético estilo y en la bella partitura que acompaña con acierto cada una de las imágenes. ½


NOTA MEDIA del JURADO: ★★★½ 
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miércoles, 25 de mayo de 2016

CRÍTICA | EN EL NOMBRE DEL PADRE, de Jim Sheridan


EN EL NOMBRE DEL PADRE (IN THE NAME OF THE FATHER), de Jim Sheridan
Oso de oro del Festival de Berlín 1994. 7 nominaciones al Óscar, 4 a los Globos de oro y 2 al Bafta
Irlanda, 1993. Dirección: Jim Sheridan Guión: Terry George y Jim Sheridan, a partir de la novela autobiográfica de Gerry Conlon Música: Trevor Jones y VV. AA. Fotografía: Peter Biziou Reparto: Daniel Day-Lewis, Emma Thompson, Pete Postlethwaite, John Lynch, Beatie Edney, Mark Sheppard, Don Baker, Frank Harper, Saffron Burrows, Tom Wilkinson, Gerard McSorley Género: Drama Duración: 135 min. Tráiler: Link Elección de Marcelo Morales
¿De qué va?: Años 70. Gerry abandona su Belfast natal para irse a vivir a Londres. Cuando Gerry es acusado de haber participado en unos atentados perpetrados por el IRA, el padre del chico mueve cielo y tierra para hacer justicia. Gerry es acusado a cadena perpetua, y su padre es arrestado y encarcelado junto a él. Una abogada se encargará de esclarecer la verdad y liberar a padre e hijo.


CRÍTICA KOSTI: Si hace un par de días encontramos un alegato a favor del sentido de la justicia, hoy nos topamos con una rotura absoluta del mismo con la injusticia de En el nombre del padre, un relato que llega más allá de ese análisis de una parte de la historia de Irlanda, una de las partes más oscuras de nuestros tiempos. Jim Sheridan encuentra su piedra Rosetta con Daniel Day-Lewis, el talento interpretativo personificado. Su personaje se muestra atormentado, desconfiado, alejado de su especie, la misma que ha decidido encerrarlo en prisión por un delito que no ha cometido. Pero son los años 70, Irlanda vive aterrorizada por el IRA, y cualquier atisbo que se salga de la regla crea una duda razonable que rompe uno de los principios fundamentales en derecho penal: la presunción de inocencia. Entre esos barrotes de frío metal, la soledad se adueña de las estancias, y la locura hace una fuerte entrada. Pero la locura de Gerry no solo es por el encierro. Poco a poco descubrimos la difícil relación con su padre, extensiva entre esos barrotes que no dejan salir al joven apacible que era Gerry, haciendo que aparezca ese “monstruo” impulsivo y desgarrador que va a encontrar precisamente en su padre el alma que por momentos está perdiendo. Pete Postlethwaite encarna en esa figura paterna la serenidad, un punto de apoyo fundamental dentro de este drama carcelario y familiar que tan bien se conjuga. El tridente se cierra con la presencia de la lucha que encarna Emma Thompson, la imagen misma de la justicia y la fuerza, dos conceptos que se van ensombreciendo en las figuras masculinas. ★★★

CRÍTICA RONNIE: El gran acierto de esta película es el ritmo pautado por su acelerado montaje, que aporta una caótica intensidad al espectador. Jim Sheridan lo logra gracias a un guión impecablemente dirigido. El realizador rechaza el uso de filtros para captar la crudeza de un suceso por demás vergonzoso de la justicia. Otro elemento a tomar en cuenta es la impecable calidad del reparto, encabezado por Daniel Day-Lewis como Gerry Conlon, un alborotador sin oficio, culpable de "jugar al hippie" en el momento y lugar más inoportuno. Day-Lewis destaca como una verdadera fuerza de la naturaleza. También conmueve la interpretación de Pete Postlewaite como Guiseppe, el padre de Gerry, mostrando un sosiego espiritual que ayuda a su hijo en un periodo tan doloroso para ambos. Permanecer 15 años en la cárcel acusados de un delito no cometido merma la entereza de cualquiera, y Guiseppe sufre un deterioro físico y mental que repercute en su salud. El tema central de esta historia, aún de actualidad, es "las injusticias de la justicia", los daños colaterales del terrorismo, los gobiernos enfrascados en mentiras y contubernio ilícito... conceptos que hacen este relato muy disfrutable. ★★★


CRÍTICA XAVIER: De todas las obras que surgieron en los 80 y 90 en las 'islas' (pienso en las películas de nombres como Loach, Sheridan, Jordan, Leigh y otros), En el nombre del padre es seguramente el título más emblemático. La actualidad y la potencia de su tema consiguieron que el film se alzara con el León de oro berlinés y 7 candidaturas al Óscar, pero rescatándola ahora sorprende comprobar que la película ha conseguido vencer al paso del tiempo de forma impecable. A ello contribuyen, sin lugar a dudas, unos actores soberbios, un montaje rítmico y un guión muy hábil. Con todo, aún reconociéndole su importancia, En el nombre del padre me sigue pareciendo una película ligeramente desigual: como drama social, por su compromiso tan 'apasionado', me enervan las escenas de los interrogatorios y la sala de juicios, aunque no sepa muy bien si eso es una virtud o un demérito de la cinta; y como drama personal, siempre pensé que la película dedica muy poco metraje a la transformación del personaje de Gerry tras la muerte de Giuseppe, por lo que su resolución me parece vibrante y al mismo tiempo algo atropellada. Pero hay un momento que me reconcilia con el film de Sheridan: esa fantástica escena con los papeles ardiendo en el patio de la cárcel mientras suenan los acordes de You Made Me The Thief Of Your Heart. Por algo Sinead O'Connor es una de mis cantantes favoritas y siempre atesoré el dvd de la película como oro en paño. Así que doy mi brazo a torcer. En el nombre de esa santa trinidad de genios llamados Day-Lewis, Postlethwaite y Thompson. Amén. ★★★

CRÍTICA ALBERTO: Este alegato a favor de la verdad y la justicia nace gracias a la aportación literaria de Gerry Conlon sobre uno de los errores legales más graves de la historia reciente de Irlanda. Palabras que en virtud del armamento cinematográfico pueden ser motivo de posturas exaltadas y muy alejadas de su verdadera concepción. Sin embargo, Jim Sheridan junto a Terry George dibuja una película de sólidas aportaciones, de conseguida atmósfera y de una fuerza pocas veces admirada en el cine contemporáneo. Su película no sólo hace honor a su dicha histórica, sino que perfila un excelente estudio sobre la condición humana y sus injusticias. Atendiendo a esas voces de ferocidad, es indiscutible admirarse por ese trío de actores soberbios, que recogen en su mirada y palabras la voz de la verdad, para de este modo resaltar con honestidad los objetivos de una película tan notable como necesaria. ★★★


CRÍTICA ISIDRO: En el nombre del padre es una de esas pelis basadas en hechos reales que denuncian tal o cual tropelía con tanta efectividad que acabas completamente indignado. Concretamente esta va sobre uno de los mayores errores de la justicia en suelo británico, en la que unos perroflautas son acusados injustamente de cometer un acto terrorista atribuido al IRA, tras ser detenidos por unos cuerpos de seguridad amparados por una ley de prevención del terrorismo muy discutible. La película sabe ser crítica sin renunciar a su carácter comercial, y en la comunión de estos enfoques reside su éxito: te indignas, pero te entretienes y te emocionas, y es que superado el tremendo impacto de ver a Abraham Lincoln de joven rebelde vestido con una camiseta hippy, uno acaba sintiendo empatía por sus personajes y te da mucha rabia lo que cuenta. Muy buena. ★★★

NOTA MEDIA del JURADO: ★★★★ 

martes, 24 de mayo de 2016

CRÍTICA | LA LIGA DE LOS HOMBRES EXTRAORDINARIOS, de Stephen Norrington


LA LIGA DE LOS HOMBRES EXTRAORDINARIOS, de Stephen Norrington
3 nominaciones a los Saturn Awards
EE. UU., 2003. Dirección: Stephen Norrington Guión: James Dale Robinson, a partir de la novela gráfica de Alan Moore y Kevin O'Neill Fotografía: Dan Laustsen Música: Trevor Jones Reparto: Sean Connery, Shane West, Naseeruddin Shah, Stuart Townsend, Peta Wilson, Jason Flemyng, Tony Curran, Richard Roxburgh, Max Ryan, Tom Goodman-Hill, David Hemmings, Terry O'Neill, Rudolf Pellar, Robert Willox, Ewart James Walters, Mariano Titanti, Neran Persaud Género: Fantasía. Thriller Duración: 110 min. Tráiler: Link Elección de David Chanatos
¿De qué va?: En la Inglaterra del S. XIX, una serie de incidentes obligan al gobierno a unir una élite de hombres extraordinarios que trabaje como defensa del país. La liga se irá formando poco a poco, a la vez que se va tejiendo un plan para dominar el mundo con armas de última generación.


CRÍTICA ISIDRO: La liga de los hombres (y una mujer) extraordinarios fue una de mis pelis favoritas durante mi tierna adolescencia. Me parecía un pasote que convirtiera en héroes de acción a los protagonistas de los grandes clásicos de la fantasía decimonónica y me flipaba muchísimo su estética steampunk, con ese pedazo cochazo a toda leche por la Venecia del siglo XIX. Era la película ideal para un chaval que se las daba de ávido lector, con todas las patadas y las hostias que reclamaba mi efervescencia adolescente y con las suficientes referencias culturales para reconocer a Dorian Gray y dármelas de listo cuando hasta entonces lo más sesudo que había leído en mi vida era Harry Potter y el Cáliz de fuego. Reconozcámoslo: el concepto mola un huevo, y no me cabe duda de que la novela gráfica de Moore le sacará bastante más jugo al asunto. Pero sí: la peli, buena, lo que se dice buena, no es, con esas frases ridículamente épicas soltadas en el momento más oportuno por un Sean Connery desganado y ese Nautilus monstruoso que se cree góndola. Pero igual de mala es toda la morralla de superhéroes que invade las carteleras cada año y ahí están los críticos clamando a los cuatro vientos sus maravillas. Para pasar el rato cumple. Y Mr. Hyde mola más que Hulk. ½

CRÍTICA KOSTI: Stephen Norrington adapta una de las novelas gráficas de Alan Moore, la misma que englobaba entre sus páginas a Alain Quatermain, Dorian Grey o Tom Sawyer. En La liga de los hombres extraordinarios, sin tener muchas pretensiones, asistimos al visionado de un producto entretenido y de calidad con altas dosis de acción y cargado de personajes míticos para disfrute del personal. Y esa es la clave: producto. No estamos ante una obra de arte y ensayo ni una maravilla del séptimo arte, pero da lo que promete; un formato sin mucho fondo para vaciar la mente y dejarse llevar. “La liga” está capitaneada por un Sean Connery comedido pero acertado, y un reparto bastante resolutivo en el que el único pero es la sobrada presencia de una testosterona imparable, aunque eclipsada por la inspiradora presencia de Peta Wilson. La película cuenta además con una ambientación que empuja a un guión algo farragoso y simplón a fluir más fácilmente, encontrando en una opulenta biblioteca o una Venecia carnavalesca grandes aliados. Antes de los Watchmen (más seria y personal) y de Los Vengadores (más rentable y mejor diseñada), entraron en nuestras pantallas estos personajes literarios al servicio del lenguaje de las viñetas, dando como resultado una adaptación factible, resolutiva y divertida; una mezcla heterogénea para una aventura inesperada llena de chascarrillos socarrones.


CRÍTICA RONNIE: La primera vez que visioné esta película en su año de estreno recuerdo que me entusiasmaba por varias cosas. En aquel entonces no estaba muy familiarizado con el cómic, pero me llamaba fuertemente la atención una cinta que reuniera los talentos y los tragedias de personajes tan icónicos en la cultura literaria. A medida que leía acerca de la película y su contenido, me parecía en verdad emocionante saber que Mina Harker, El Capitán Nemo, Dorian Gray, Doctor Jekll y Mr Hyde, el Profesor Moriarty, Allan Quatermaine y Rodney Skinner formarían parte de una especia de Liga de la Justicia, además de la presencia de la actriz Peta Wilson, la mujer del momento que venía de protagonizar Nikita, una serie más del montón pero que al menos en mi casa entretenía y gustaba bastante. Después de verla por primera vez no pude más que detestar el tratamiento dado a personajes de tal magnitud, rebajados a simples compinches caricaturescos, que solo me provocaron vergüenza y pena ajena una vez que retomé los cómics de Alan Moore. Pésimas actuaciones, un guión burdo y parchado con elementos inexistentes en la historia original (¿alguien dijo Tom Sawyer?). El diseño de producción podría salvar un poco el producto final, pero los lastres y decepciones que presenta son tantas que el barco termina por hundirse.

CRÍTICA XAVIER: La liga de los hombres extraordinarios es una ilustre componente de aquello que podría llamarse "el limbo de las películas de superhéroes". Nadie se acuerda de ella, e incluso en el momento de su estreno no fue demasiado relevante (tampoco fue especialmente denostada). Parte de la culpa la tiene el director Stephen Norrington, pero sobre todo la avalancha de títulos similares que llenaron los cines poco tiempo después. Y para qué negarlo: hay que ser un superhéroe con mucho aplomo para perdurar en el imaginario colectivo. Esta liga que aglutina estética victoriana, vampírica y punk es una reunión de personajes excéntricos, algunos con muy poco atractivo. Sean Connery esconde sus achaques dando rienda suelta a su vertiente "action man", y el resto se ríe para no llorar. Lo peor de todo es que el film no soporta nuevos visionados: sus efectos especiales son anacrónicos, se nota descaradamente que fue rodada en platós y el guión es bastante pobre. Para colmo, es una de las pocas películas "de acción" "sin acción" (en verdad, el film reúne a su "dream team" comiquero para realizar unas cuantas leguas de viaje submarino, desengrasar las prótesis de cadera de Connery y poco más). En definitiva, no le veo ninguna gracia a esta relectura (sacrílega) de algunos de los iconos de la literatura fantástica. Con todo, la maquinaria superheroica es tan aparatosa que no se puede descartar un posible remake, remade, reboot o" re... lo que sea" en el futuro. Sin duda, el margen para mejorar La liga de los hombres extraordinarios es muy grande. Disculpen si el texto parece que lo haya escrito el señor Hyde en plena rabieta. ¿O era Jekyll? Para el caso, tanto da. ½


CRÍTICA ALBERTO: Sobre su base gráfica, Stephen Norrington (especialista en cine de acción) dibuja un ejercicio tan estiloso como hueco. Pues lo que podría haber discurrido con cierta profundidad, gracias al amplio abanico de personajes, sus relaciones y su dulce equilibrio entre realidad y ficción, se queda en una mera muestra de cine de acción “palomitero”, que si bien arranca con destreza acaba sucumbiendo al absoluto despropósito. En ciertos momentos, el abuso de efectismos nos hace salirnos continuamente de la trama y sus contenidos. Eso sí, su factura es notable, destacando los ejercicios de ambientación y la excelente gama de efectos visuales, los cuales a veces sucumben al exceso y crean cierta atmósfera de artificiosidad.

NOTA MEDIA del JURADO: ★★½ 

CORTOMETRAJE | NOCHE Y NIEBLA, de Alain Resnais

NOCHE Y NIEBLA (NUIT ET BROUILLARD), de Alain Resnais
Francia, 1955. Documental, 32 min. ¿De qué va?: La cámara de Resnais se adentra en los campos de concentración nazi años después de la Segunda Guerra Mundial. Elección de Daniel Bermeo

CRÍTICA ALBERTO: Si hubiera que mencionar dos películas claves en la historia del cine que comprendan con absoluta claridad las verdades del holocausto judío, una de ellas sería este mediometraje de magistrales aportaciones. Sus brutales imágenes documentales, intercaladas con esas reflexivas muestras gráficas sobre el paso del tiempo en los campos de concentración, erizan la piel por la rotundidad de su mensaje y por las posibilidades expresivas de un ejercicio de obligado visionado. De este modo, con recursos mínimos, el realizador galo erige esta absoluta obra maestra, que atiende al valor reflexivo del que la entiende y la interioriza, porque la muestra doble sobre la masacre acontecida intenta dibujar no sólo valores sensoriales, sino también perpetuar una reflexión que perdure en el tiempo. Poca gente puede quedar inerte ante el fascinante y duro ejercicio que nos perfila la síntesis de los grandes errores humanos del pasado. ★★

CRÍTICA ISIDRO: No sobran los documentales y las ficciones sobre la el holocausto nazi. Se cuentan por cientos, desde diferentes tonos y perspectivas (algunas más afortunadas que otras), pero nunca dejará de sobrecogernos tal horror. Noche y niebla es un documento conciso y directo de una poética desgarradora, que juega a combinar las imágenes de archivo en blanco y negro más dolorosas con grabaciones a todo color en los campos de concentración ya desiertos y abandonados, cuyo contraste estremece. Denuncia implacable y llamada a la memoria. Nunca olvidaremos la barbarie, pero tampoco este documental. ★★

CRÍTICA KOSTI: Retratar los horrores del Holocausto siempre va a ser una labor ardua y sólo al alcance de manos con el mayor pulso. Hasta el momento parece que Alain Resnais ha sido el que más pulso ha conseguido mantener. Ese pulso lo traslada a las imágenes, testigos vivos de un pedazo de la historia de la humanidad para dejar en el pasado, pero nunca olvidarlo. Resnais nos transporta a una época terrorífica donde los silencios, las miradas y los escenarios nos sirven de guía del horror, un horror que perdura diez años después entre las paredes que guardaron durante la Segunda Guerra Mundial la mancha más oscura de nuestra historia, y Resnais se hace eco de ese silencio respetuoso que lleva reinando desde entonces en esos campos de concentración en los que otrora tronaban las voces de la inhumanidad. Una obra encomiable y necesaria. ★★½

CRÍTICA RONNIE: Resnais documenta un estremecedor capítulo de la humanidad. Durante 32 minutos muestra la deshumanización sufrida por la población judía en los campos de concentración nazi. La grabación mezcla a color los campos abandonados junto a fotografías y videos de archivo en donde se documenta la degeneración sufrida por miles de personas en estos lugares. El objetivo de esta cinta es no olvidar nuestro pasado, mantener alerta la memoria para no repetir errores y atrocidades de antaño. Debemos remarcar que Resais logra mantener vivo su mensaje hasta estos días, y cintas que tratan el tema del Holocausto de la Segunda Guerra Mundial se lo agradecen. ★★

CRÍTICA XAVIER: No estamos acostumbrados a que se aborden las heridas de la Segunda Guerra Mundial desde una perspectiva objetiva. Noche y niebla es seguramente el único documento que se acerca a la barbarie desde la distancia y, paradójicamente, desde el respeto más absoluto. Resnais, a base de materiales de archivo, cuenta la vida en los campos de concentración con sangre fría y palabras poéticas, como lo haría un profesor en una clase de historia. La dureza del contexto y la singularidad del texto hacen que Noche y niebla sea un mediometraje desestabilizador. ¿Puede contarse el infierno sin juicios, sin posicionamientos, sin resquemores? Resnais lo logra. Pero quien escribe hubiera preferido más emoción y menos cerebralidad. Noche y niebla no consigue llevar el público a la catarsis, remover los resortes internos que deberían quedar alterados ante una historia de semejante potencia. Conclusión: el corazón y el cerebro están siempre conectados, y esa unión resta ausente en esta impávida, aleccionadora pero nada curtidora Noche y niebla. ★★


NOTA MEDIA del JURADO: ★★★★  
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lunes, 23 de mayo de 2016

CRÍTICA | DOCE HOMBRES SIN PIEDAD, de Sidney Lumet


DOCE HOMBRES SIN PIEDAD (12 ANGRY MEN), de Sidney Lumet
Oso de oro del Festival de Berlín 1957. Nominada a 3 Óscar, incluyendo mejor película
EE. UU., 1957. Dirección: Sidney Lumet Guión: Reginald Rose Fotografía: Boris Kaufman Música: Kenyon Hopkins Reparto: Henry Fonda, Lee J. Cobb, Jack Warden, E.G. Marshall, Martin Balsam, Ed Begley, John Fiedler, Robert Webber, Jack Klugman, George Voskovec, Joseph Sweeney, Edward Binns, Billy Nelson, John Savoca, Rudy Bond, James Kelly Género: Drama. Thriller Duración: 95 min. Tráiler: Link Elección de Mariano Silva
¿De qué va?: Encerrados en una habitación, los doce componentes de un jurado deben decidir si un adolescente es culpable del asesinato de su padre. Todos defienden la culpabilidad del muchacho menos un hombre. A partir de entonces, las deliberaciones darán un vuelco inesperado.


CRÍTICA ALBERTO: Si tuviéramos que atender a una selección sobre las mejores películas judiciales de la historia del cine, esta historia de compromisos éticos sería una de las elegidas. Pues en ella se fragua el poder de la continua duda, y la tensión que ella conlleva, y esto se explora a través de un conjunto de detalles mínimos: gestos, palabras, miradas, que consiguen perpetuar una auténtica atmósfera de inquietud ante las posiciones encontradas y la evolución de la trama. En este compendio silencioso tiene mucho que decir la notable factura técnica, el brillante trabajo de sus actores (atención a un vibrante Henry Fonda), pero sobre todo la excelsa dirección de un Lumet en sus mejores momentos: su temple, su solidez y su capacidad de configurar personalidades a través del ejercicio de la cámara permiten admirar la valentía de uno de los mejores realizadores de la historia del cine. ½

CRÍTICA ISIDRO: Doce hombres, miembros de un jurado popular, se reúnen para debatir su veredicto tras asistir a un juicio por asesinato. La vida del reo está ahora en sus manos. Durante poco más de hora y media, en el mismo escenario y a tiempo real, presenciamos el debate de estos doce señores que empiezan a cabrearse en el momento en el que uno de ellos siembra una duda razonable. La película es hábil, sabe perfilar a sus doce protagonistas con una desenvoltura muy natural. Los silencios y las conversaciones triviales se intercalan entre ardientes discusiones y el repaso de las diferentes pruebas, lo que hace que el desarrollo del filme sea verdaderamente apasionante, con un sentido del ritmo muy estudiado. Sí es cierto que a veces peca de soluciones dramáticas algo más teatreras, pero quedan aisladas y no molestan porque es lo bastante intensa y emocionante como para que no importe. También es crítica, tanto con la asunción de prejuicios como con la supuesta infalibilidad del sistema de justicia americano (aunque también hay que reconocer que no habría habido película si el juicio no hubiera sido la patochada que se intuye, con un abogado de la defensa de pacotilla). Y, por último, es una película profundamente humanista y humana. Tanto que hasta huele su humanidad. Encerrados en una sala en pleno verano, con el ventilador roto, me pregunto si en aquella época los desodorantes funcionaban igual de bien que ahora, porque si no llego yo a ser Henry Fonda y mando a la mierda la duda razonable y al reo y voto culpable de primeras nada más que por salir de allí. ... Fuera leches, es un señor peliculón. ½


CRÍTICA KOSTI: El sentido de la justicia, lo justo e injusto, lo que es correcto y lo que no lo es. Todo un muestrario de conceptos opuestos es lo que encontramos en 12 hombres sin piedad. Sidney Lumet nos planta en un juicio, un proceso que se intuye ha sido largo, tedioso y duro, pero del que únicamente sabemos ha terminado y se procede a la deliberación por parte del jurado. Esos 12 hombres serán quienes muestren al público los hechos y las pruebas, un acierto a nivel literario. En un alarde de teatralidad, la sala del jurado se convierte en un espacio muy limitado con un calor asfixiante que traspasa la pantalla. Un ambiente turbado que va subiendo de intensidad según avanzan los minutos. En esa sala se congregan 12 personalidades diferentes con un solo objetivo: determinar la culpabilidad o inocencia de un joven que enfrenta la pena capital. Es entonces cuando aparece el “hombre número 13”, la duda razonable que moralmente obliga a desequilibrar la balanza hacia el lado del acusado. La película supone un ejercicio antropológico en el que salen a la luz las bondades y defectos del ser humano: la piedad, el racismo, el arrepentimiento, la sabiduría, la lógica, los prejuicios, el odio, el perdón. Lumet deja claro que no todo es negro o blanco, y que en la gama de grises podemos movernos todos, independientemente de nuestras ideologías. Dentro de este estudio antropológico, encontramos auténtico don cinematográfico a nivel técnico, interpretativo y de dirección. La cámara sabe moverse y encontrar en todo momento el plano perfecto con una cuidada fotografía de un blanco y negro pulcro que suda junto a su elenco, un muestrario magnífico de alto nivel interpretativo que encuentra en Henry Fonda y Lee J. Cobb dos némesis que encajan a la perfección. ½

CRÍTICA RONNIE: Precursora de las películas "legales", el desarrollo de Doce hombres sin piedad es muy interesante. La forma en la que se plantea la posibilidad de que un hombre siembre la duda en el resto del grupo hoy en día puede resultarnos muy familiar y nada sorprendente. La cinta contó un relato que a todos ahora nos resulta ya muy visto pero no es culpa de la película, sino de la escuela que creó en 1957, y su más grande acierto es funcionar como una lección de ética y moral así como una gran lección de cine, con un elaborado trabajo completado solo en una habitación. Destaca el cautivador trabajo de Henry Fonda por encima de un deslumbrante reparto que se vale de los ocurrentes y valiosos diálogos que escribe Reginald Rose, otro de los pilares de esta producción. En general puedo decir que es una obra inmortal e indispensable en el séptimo arte. ½


CRÍTICA XAVIER: Cuando hace más de una década vi 12 hombres sin piedad por primera vez, la película de Lumet me causó un gran impacto. Ahora vuelvo a ella con otros ojos, y compruebo que parte de esa admiración adolescente sigue todavía en pie: la película es uno de los ejercicios de síntesis y tensión cinematográfica más logrados que se hayan rodado jamás. Con todo, 12 hombres sin piedad, por diferentes motivos, es una película que ha envejecido mal. Su contexto es poco plausible (no hay ningún afroamericano o ninguna mujer entre sus doce justicieros) y su texto resulta algo artificioso (las pausas, los ruidos ambientales, los crescendos y las intervenciones de los personajes discurren con la agilidad y a la vez con la escasa naturalidad de unas fichas de ajedrez bailando en el tablero de juego). Además, partiendo de la base que es una película de vocación social, incluso crítica, el mensaje de 12 hombres sin piedad es tremendamente ambiguo: no habla de la justicia, sino de la manipulación; pone en tela de juicio todos sus resortes (el judicial, el humano... quién sabe si el divino), y por ello resulta plausible pensar que Lumet también nos manipula a su antojo. En definitiva, confieso que guardo sensaciones encontradas con respecto a estos 12 hombres sin piedad. Lo mejor que se puede decir de ella es que sigue siendo una obra única en su especie. Ahora bien: ¿'guilty or not guilty'? Depende. Una buena película (que no maestra). ½


NOTA MEDIA del JURADO: ★★★★½

domingo, 22 de mayo de 2016

CRÍTICA | 8 MUJERES, de François Ozon


8 MUJERES (8 FEMMES), de François Ozon
12 nominaciones a los Premios César. Oso de Plata y EFA conjunto a la mejor actriz
Francia, 2002. Dirección: François Ozon Guión: François Ozon y Marina de Van, a partir de la obra de teatro de Robert Thomas Fotografía: Jeanne Lopoirie Música: Krishna Levy Reparto: Catherine Deneuve, Emmanuelle Béart, Isabelle Huppert, Fanny Ardant, Virginie Ledoyen, Danielle Darrieux, Ludivine Sagnier, Firmine Richard Género: Tragicomedia musical Duración: 100 min. Tráiler: Link Elección de Eduardo Adams
¿De qué va?: En una mansión incomunicada por la nieve, todo está listo para festejar la Navidad. Cuando el patriarca es asesinado, las ocho mujeres de la casa, todas a su manera conectadas con el difunto, intentan encontrar el culpable. La investigación es evidente: la culpable es una de ellas.


CRÍTICA HUGO RUIZ: Un reparto coral de las grandes damas del cine francés reunidas en esta comedia coral del director François Ozon consiguiendo con ella el Premio Lumiere a mejor director y sus actrices el Premio Cine Europeo a todo el reparto femenino. En esta comedia consigue divertir en grupo y divertir a los demás alejándola de cualquier convencionalismo. La película basada en la obra de teatro del mismo nombre en la que se parodia los géneros clásicos como el policial de intriga con su hilarante argumento donde nos sitúa en una casa aislada en la nieve en la que aparece el cadáver de un hombre rico tras su asesinato y ocho posibles culpables…todas mujeres. Estas mujeres las cuales son interpretadas por un gran elenco de actrices: Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Fanny Ardant, Emmanuelle Beart, Danielle Darrieux, la negra Firmine Richard y las jóvenes Virginie Ledoyen y Ludivine Sagnier sometiéndose a sucesivos interrogatorios y confesiones hasta descubrir la verdad. Ozon parodia también el género musical de los cincuenta donde cada actriz tiene un número musical propio siendo este el instante de la confesión y nos revelan sus más profundas motivaciones. Ozon nos muestra una muy cuidada puesta en escena para esta obra predominantemente teatral con una estética y vestuario de los años cincuenta en la cual a cada una de las mujeres corresponde un determinado vestuario, color, peinado y maquillaje que la caracterizan; de igual forma, cada una de ellas guarda un secreto, e incluso en la presentación el nombre de cada estrella está acompañado por la flor que corresponde a su personaje. Por todo ello se trata de un film con una historia desorbitada y actuaciones algo exageradas, pero haciendo al espectador pasar un buen rato de diversión al ver a estas grandes damas haciendo actuaciones fuera de lo normal y fuera de ese encaje interpretativo al que nos tienen acostumbrados. ★★★½


CRÍTICA ALBERTO TOVAR: A partir de la obra de Robert Thomas se edifica una película de bellas singularidades. Con esta película, mixtura interesante de géneros, François Ozon despliega todas sus capacidades creativas a la hora de dar vida a estas ocho curiosas mujeres, y de este modo consolida una de sus vías más aclamadas. Así es, esta película permanece fervientemente en el recuerdo de aquellos que la disfrutaron, pues 8 mujeres supuso un antes y un después en la filmografía de este interesante realizador, ya que esta historia, a pesar de su precedente, acumula de forma magistral toda una ristra de apreciaciones definitorias sobre el ente de género y su relación sociocultural dentro de la esfera actual. Motivo de continua reinvención por el realizador galo, que en esta película, a riesgo de resultar un despropósito curioso, consigue mantener sólidas todas las partes y nos regala un conjunto de diálogos de admirable inteligencia. Punto y aparte merece el excelente trabajo de todas las actrices, especialmente de Isabelle Huppert y Fanny Ardant. ★★★


CRÍTICA MAYRA MEZA: Si hay algo que me ha gustado de las pocas películas de François Ozon que he tenido la oportunidad de ver hasta ahora, es la capacidad de este director de recrear historias con muchos matices y de crear personajes que a primera vista no son lo que parecen ser. Ozon sabe recrear situaciones cómicas tirando a ridículas que sin embargo resultan disfrutables y sobre todo, logra convencer al espectador de lo que está contando. 8 mujeres es una comedia musical, pero también es un drama con aires almodovarianos, es una cinta llena de misterio y de intriga ejecutada con mucha precisión y elegancia. La historia de 8 mujeres en busca de una verdad que desentrañará importantes secretos y llevará a sus protagonistas a un desenlace inesperado. Las interpretaciones son muy correctas al igual que las canciones y coreografías. No me llega a fascinar tanto como en su momento lo hizo En la casa, pero sin duda estamos ante una muy agradable película. ★★★½

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TRABAJOS NOVELES | LA BREVE HISTORIA: MENTIRAS, de Inés Pintor y Pablo Santidrián

Cinoscar Summer Festival 2016: Trabajos noveles a concurso
Entrevista a Inés Pintor y Pablo Santidrián, directores de La breve historia: Mentiras

1. ¡Bienvenidos de nuevo a nuestro certamen, Inés y Pablo! En anteriores ediciones tuvimos el honor de contar con dos trabajos de vuestro proyecto La breve historia. Para los espectadores y lectores que no conozcan vuestros trabajos previos, ¿nos podríais contar qué es y cómo creasteis La breve historia?
La breve historia es un proyecto de cortometrajes que iniciamos como proyecto de fin de carrera. Nos conocimos en la universidad y después de trabajar juntos decidimos que queríamos crear algo en común. La breve historia habla de sentimientos, historias sencillas cargadas de emotividad. 

2. Tal y como veíamos en La nada, en Mentiras la cama vuelve a ser un espacio recurrente, muy íntimo y al mismo tiempo cotidiano. ¿Por qué decidisteis incidir en ese elemento en un nuevo fragmento de La breve historia? ¿Qué complejidades, tanto artísticas como técnicas, os supuso esa elección?
La complicación de la cama está en que es un espacio muy íntimo y reducido. Lo más complicado era conseguir la intimidad de los actores con todo un equipo técnico rodeándoles. Los planos cenitales también eran complicados con los medios que teníamos pero gracias al ingenio todo es posible… La cama ya es parte de la simbología de La breve historia. Nos gusta ese espacio compartido que está entre la realidad y el sueño por eso siempre volvemos a ella. 

3. En Mentiras, la pantalla aparece dividida en dos mitades, como dos caras de una misma moneda. ¿Cómo trabajasteis la sincronización de ese ‘doble metraje’, tanto en el set de rodaje como en el montaje? ¿En qué momento decidisteis que algunos de esos fragmentos debían ser en blanco y negro?
Desde un principio teníamos muy claro el montaje por lo tanto no nos supuso ninguna complicación en rodaje, sabíamos que queríamos para cada momento, en nuestra cabeza teníamos claro que se contaba en cada mitad y se lo trasmitimos al equipo de la mejor manera que supimos para que ellos lo tuviesen claro. La decisión del blanco y negro es narrativa y estética, la usamos para hablar de algunos de los recuerdos marcando un poco la diferencia. 



4. En Mentiras se subraya el poder de los objetos pequeños: unas figuras de papiroflexia, un cepillo de dientes… Todo ello compone una atmósfera cercana al cuento, incluso al realismo mágico. ¿Cómo disteis con todos esos elementos? ¿Hay algún componente personal detrás de esos objetos y de vuestra historia?
En nuestras historias siempre hay un gran componente personal. Esos objetos forman parte de los recuerdos de nuestra infancia. En La breve historia pensamos que las cosas más cotidianas están cargadas de importancia, solo hay que pararse a mirarlas y reflexionar. 

5. En uno de los momentos más bellos del corto, el narrador dice que ‘hay algunas mentiras que te hacen tan feliz que se hacen verdades’. ¿Cómo debemos interpretar esa afirmación? ¿Es la consigna de alguien que ha conseguido disfrutar de las pequeñas cosas gracias a la fantasía… o más bien la frase de alguien que no quiere hacer frente a la realidad?
Esa frase es libre de interpretación, habla un poco de las dos cosas, cada espectador debe identificarse de una manera o de otra. Creo que todos pasamos por las dos a lo largo de la vida. Hay mentiras que nos creamos nosotros mismos para evadirnos de la realidad cuando no nos gusta… también hay mentiras que te cuentan, como las mentiras de los padres, que se crean solo para hacer feliz, es una manera maravillosa de potenciar la fantasía. 

6. La música es un protagonista más de Mentiras. En los títulos de crédito podemos leer que la partitura es obra de Inés Pintor. ¿Cómo fue todo ese proceso de creación y musicalización del corto?
Buscábamos una música original para el corto e Inés estudió en el conservatorio durante muchos años. Entre los dos nos pusimos de acuerdo sobre que queríamos transmitir en el cortometraje con la música y ella fue buscando poco a poco. Después, Víctor Fernández Santidrián hizo la instrumentalización de esa partitura y le dio un sonido diferente al original, él siempre nos ayuda con la parte de música y sonido, le da siempre un toque muy personal que ya es parte de La breve historia


7. Estamos convencidos que los espectadores se enamorarán de los títulos de crédito de Mentiras. ¿Cómo fue su elaboración? ¡Seguro que esas nubes que vemos en pantalla esconden alguna anécdota interesante!
Nos gusta mucho trabajar los títulos de crédito de nuestros cortos, allí aparecen todas las personas que nos han ayudado y queremos que esa parte en la que se reconoce el esfuerzo de todo el mundo sea parte de la obra en si. Esas nubes las hicimos nosotros mismos y nos volvimos un poco locos para conseguir que quedasen como queríamos, que flotasen en el aire y que no se nos viesen los trucos ni se nos estropeasen. Como anécdota, contar que las guardamos de recuerdo y cada uno tiene un par de nubes encima de su cama. 

8. La breve historia es un proyecto complejo que seguramente os ocupó mucho tiempo. ¿Consideráis ese trabajo como terminado? ¿Qué os ha aportado, a nivel profesional y personal, la experiencia de filmar estos cortometrajes tan especiales?
La breve historia no es un proyecto terminado. Actualmente estamos trabajando en nuestro décimo corto Postales que hemos rodado en octubre de 2015. Este corto es más ambicioso y por primera vez hemos conseguido financiación. Nuestras historias siguen siendo las mismas pero queremos ir avanzando poco a poco. La breve historia nos ocupa mucho tiempo pero es recompensado a nivel profesional y personal. Nos encanta lo que hacemos y sentimos que la gente valora mucho el proyecto. La breve historia nos ha abierto puertas como realizadores. 


9. Tras ver tres cortos vuestros, es imposible no pensar en un largometraje con vuestra firma. ¿Habéis pensado en dar el salto al largometraje? ¿Podéis compartir con nuestros lectores vuestros futuros proyectos, ya sean por separado o juntos?
El proyecto más inmediato es Postales, un cortometraje con el que hemos dado un pequeño salto. En este caso tiene casi 15 minutos de duración y una muy buena producción. Tenemos un guión de largometraje que estamos escribiendo entre los dos. Nos encantaría algún día poder llegar a realizarlo pero poco a poco…nosotros vamos pasito a pasito pero siempre con mucho trabajo, esfuerzo e ilusión. ¡Esperemos que algún día podamos compartirlo también con vosotros! 

10. ¡Muchas gracias por atender un año más a nuestras preguntas! Es un placer sumar un nuevo capítulo de esta ‘breve’ pero ‘intensa’ historia. Os deseamos mucha suerte. Para terminar, os invitamos a que digáis unas palabras a nuestros espectadores y al jurado: ¿por qué deben visionar y votar por vuestro corto? ¿Qué se encontrará la comunidad del certamen en estas Mentiras? ¡Saludos!
Bueno, ante todo muchas gracias, estamos encantados de participar un año más y deciros que con Mentiras os encontraréis una historia sincera y muy personal. ¡Una historia que todos habéis sentido alguna vez y que sale directamente de nuestro corazón! Deseamos que os emocione tanto como a nosotros!


sábado, 21 de mayo de 2016

CRÍTICA | LOS AMANTES DEL PONT-NEUF, de Leos Carax


LOS AMANTES DEL PONT-NEUF (LES AMANTS DU PONT-NEUF), de Leos Carax
EFA a la mejor actriz, fotografía y montaje. Nominada a 2 César y 1 Bafta
Francia, 1991. Dirección y guión: Leos Carax Fotografía: Jean-Yves Escoffier Música: VV. AA. Reparto: Juliette Binoche, Denis Lavant, Klaus-Michael Grüber, Daniel Buain, Marion Stalens, Chrichan Larson, Edith Scob Género: Drama social. Romance Duración: 120 min. Tráiler: Link Especial Leos Carax. Cinoscar Summer Festival 2016: Película de inauguración
¿De qué va?: Dos vagabundos se encuentran en el Pont-Neuf de París. Él es un artista circense adicto al alcohol. Ella es una pintora que está perdiendo la visión. Entre ambos surge una curiosa relación de solidaridad y de amistad. Mientras, el puente que los cobija sigue en ruinas y no parece que haya posibilidades de que ambos puedan mejorar su situación.


Los amantes del Pont-Neuf ocupa por méritos propios una plaza de honor en la lista de obras malditas del cine reciente. De hecho, su concepción fue tan tortuosa que es casi un milagro que el film haya llegado hasta nuestros días. Tras un rodaje eterno, cambio de productores, decorados desperdiciados, actores lesionados y unas pérdidas económicas incalculables, Leos Carax afianzó su leyenda con esta historia de amor a contracorriente. Un título marcado por la desdicha y, paradójicamente, el mayor éxito de taquilla y uno de los trabajos más laureados de su director. Los amantes del Pont-Neuf, con sus sombras, sus bajas pasiones y su montaje a trompicones sigue en pie para alegría de unos y disgusto de otros tantos. Un film que no instaura ninguna constante, que no abre ningún género, que no pasará a los anales de la historia... pero que encierra un mundo en sí mismo. Cine, en definitiva, de primerísimo nivel. 


Los amantes del Pont-Neuf es seguramente el film más accesible de Carax o, al menos, el que sigue en mayor medida los esquemas del drama romántico. Con todo, la experimentación de su artífice se hace patente en cada fotograma, hasta el punto que su historia parece seguir una lógica sensorial antes que una verdadera progresión narrativa. Carax no presenta a sus personajes, apenas indaga en su pasado, y a cambio nos ofrece momentos de auténtica sinergia cinematográfica: música, fotografía y montaje se alían para parir una especie de sinfonía extravagante, con espacio para la música clásica y hits contemporáneos, cámara al hombro y planos fijos. Se diría incluso que Carax rueda por intuición, sin más concierto que el caos absoluto: ello explicaría que, tras un arranque onírico (los títulos de crédito en el túnel subterráneo), la película vaya saltando libremente al documental (la visita al centro social), al drama de denuncia (la presentación del puente) y al romance entre parias. Todo, cómo no, de forma ilógica, y seguramente por ello lleno de fuerza y coherencia. Los amantes del Pont-Neuf se revela aquí como una historia de seres imperfectos y al mismo tiempo como una película que pasea sin complejos sus imperfecciones, haciendo de sus carencias una virtud. Artimañanas, sin duda, sólo al alcance de los genios.


Otra de las virtudes de Los amantes del Pont-Neuf es su capacidad para unir forma y fondo. Carax es consciente que su historia se sitúa muy cerca de lo kitch y de lo miserabilista, pero nunca cruza esas líneas rojas. El director no deja que la construcción de una atmósfera reste a la historia. Los amantes del Pont-Neuf, como resultado, resulta un ejercicio lírico pero sin subrayados, misterioso a la vez que accesible, extravagante pero también racional. Y de esa unión surge una de las metáforas más poderosas de cuantas haya dado el cine moderno: el Pont-Neuf del título. Un puente que, a pesar de llevar el adjetivo "nuevo" en su título, lo encontramos en ruinas. Un puente que es personaje y espacio. Un puente que es refugio y al mismo tiempo cárcel. Un puente que simboliza el estado de desidia y depresión que embarga a sus amantes. Un puente que es testigo de una historia de unión, marcada en mayor medida por la necesidad que por el amor. Y, de haber amor, este se expresa de forma inconsciente, casi infantil, y por ello condenado al fracaso. 


A esa imagen del puente destruido y de los amantes que interpretan de forma excelente Denis Lavant y Juliette Binoche nos acogemos para abrir el Cinoscar Summer Festival 2016. Un puente que ahora hacemos nuestro y por el que desfilarán infinidad de películas y directores. Una imagen, además, que podría representar perfectamente la voluntad de acercarnos entre nosotros y al mismo tiempo la imposibilidad de culminar esos lazos. ¿Acaso nuestro festival no es eso: un punto de contacto entre cinéfilos, pero con las limitaciones de "lo virtual"? Pero quedémonos con la parte positiva: la voluntad de tender puentes es lo que cuenta. Una oportunidad de oro para descubrir o revisionar películas tan libres como Los amantes del Pont-Neuf. Porque todos los films que habéis elegido forman parte de los cimientos de este puente de celuloide.  


¡Disfrutad muchísimo del Cinoscar Summer Festival 2016!