lunes, 15 de septiembre de 2014

FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN 2014 | CINE ESPAÑOL


San Sebastián se convertirá un año más en la capital del cine con la celebración de la edición número 62 de su Zinemaldia. 8 días para ver películas, fotografiar a estrellas del celuloide y, con un poco de suerte, disfrutar de la ciudad de Donosti, así como de sus restaurantes y puestos de tapas. San Sebastián, año tras año, se reivindica como el gran bastión de la temporada festivalera española, y de su programación dependerá en gran medida la oferta que tendremos en los cines durante los próximos meses. Denzel Washington, Premio Donostia, abrirá el certamen con The Equalizer (El protector), cinta de acción que inaugurará la semana de cine a primera hora de la mañana del viernes 19. La clausura del sábado 27 correrá a cargo de otro nombre con solera: Benicio del Toro, segundo homenajeado y protagonista de Escobar: Paradise Lost, película que cerrará la sección Perlas. Y entre los dos eventos discurrirán un sinfín de títulos, autores, invitados y carreras por no perderse ninguna película de la programación. Desde Cinoscar & Rarities intentaremos resumir todo ello en 3 posts especiales que nos ayudarán a contextualizar y a calentar motores de cara a la cita donostiarra. Empezamos nuestro análisis repasando el cine español presente en el festival.

Autómata, de Gabe Ibáñez. Sección oficial a concurso.

1. CINE ESPAÑOL
El anuncio de los films españoles a competición en Donosti siempre tiene lugar en un acto especial que se celebra cada verano en la sede madrileña de la Academia de cine. El dato pone de relieve la vinculación que mantiene nuestra industria con el certamen vasco: no es casualidad que las recientes ganadoras del Goya (Pa negre, No habrá paz para los malvados, Blancanieves, Vivir es fácil con los ojos cerrados) hayan sido títulos premiados y proyectados en San Sebastián. El festival corresponde una vez más a la fidelidad del cine español programando títulos de distinta tipología en todas las secciones, pero al mismo tiempo pone de manifiesto la incapacidad de nuestro cine, bien por limitaciones internas o por mero inmobilismo, para acceder a escaparates internacionales (Berlín, Cannes y Venecia). San Sebastián ni puede ni debe analizar esta cuestión, pero su programación se resiente de ello, o cuanto menos queda condicionada por este hecho.

Lasa y Zabala, de Pablo Malo. Sección oficial fuera de concurso.

Los ejemplos son numerosos, pero citaremos únicamente dos. Lasa y Zabala, nueva mirada a la sombra de ETA, y Murieron por encima de sus posibilidades, sátira sobre la crisis económica dirigida por Isaki Lacuesta, concurren inexplicablemente fuera de concurso, una estrategia extraña teniendo en cuenta que Lacuesta ganó la Concha de oro por un film (Los pasos dobles) que perfectamente hubiese podido programarse en una sección de menor peso. Por su parte, Icíar Bollaín presentará en tres sesiones especiales el documental En tierra extraña, un retrato de distintas personas que han tenido que emigrar fuera de España para encontrar trabajo en tiempos de crisis: de nuevo, un proyecto y una cineasta lo suficientemente interesantes como para figurar en apartados más prioritarios del festival. Todas ellas cuestiones debidas no tanto a una mala organización del equipo del festival como a la necesidad de dar espacio a muchos nombres con sello español. La duda es si todos ellos encontrarán su público y su parcela mediática en San Sebastián. Eso, más la sensación de que el resto de citas otoñales (Valladolid, Segovia y Sevilla principalmente) no tendrán muchas novedades locales para programar en sus parrillas.

Murieron por encima de sus posibilidades, de Isaki Lacuesta. Sección oficial fuera de concurso.
La sección oficial se afianza como trampolín comercial de nuestras películas más ambiciosas. La isla mínima, apeada inesperadamente de la carrera por el Óscar, será la primera en pasar la criba de la prensa, aunque ya ha recibido un apoyo mayoritario en algunos de sus pases previos: del ruido que genere en el festival dependerá en gran parte su éxito en salas, ya que la película llega a los cines el viernes 26. Autómata, ciencia ficción dirigida por Gabe Ibáñez y protagonizada por Antonio Banderas, tendrá su estreno mundial en San Sebastián, y posteriormente aterrizará en Sitges y en Estados Unidos: será sin lugar a dudas uno de los títulos estrella de la selección, aunque a priori esté muy lejos de las coordenadas del palmarés. Por el contrario, Magical Girl de Carlos Vermut promete ser la sorpresa del año y, por qué no, convertirse en el toque excéntrico del cuadro de ganadores: aunque muchos ya la vieron en su première en Madrid, estamos seguros que todos sus pases completarán aforo y llenarán los corrillos festivaleros.

Magical Girl, de Carlos Vermut. Sección oficial a concurso.

La presencia de Loreak (Flores) en la sección oficial será la punta de un iceberg imparable: el auge de las nuevas voces del cine vasco. En los 90, autores vascos como Bajo Ulloa y Uribe ganaron la Concha de oro, pero por primera vez el cine vasco reivindica tanto su espacio dentro del cine español como su lengua a la hora de contar sus historias. El nuevo trabajo de Jon Garaño y Jose Mari Goneaga tras 80 egunean puede marcar la consagración de un modelo de cine que ya triunfó en Donosti con Pa negre y Elisa K en el que fue, recordemos, el gran año del cine catalán. Porque el cine vasco tiene muchísima vida más allá de las bromas de Ocho apellidos vascos: Negociador de Borja Cobeaga en Zabaltegui, la ya citada Lasa y Zabala, Abriendo Puertas en Zinemira y otros nombres marcarán el que puede ser el gran año del cine vasco.

Loreak (Flores), de Jose María Goenaga y Jon Garaño. Sección oficial a concurso.

Finalmente, en la sección Made in Spain se dará cobertura a los títulos más interesantes del último cine español. La selección se nutre del 'último underground español', una etiqueta que estuvo presente en la sección oficial del año pasado con La herida y Caníbal, y cuya tendencia seguirá este 2014 Magical Girl. Quienes se perdieron los films locales más interesantes en su paso en salas o los cronistas extranjeros que quieran tomar la temperatura de nuestro cine tendrán en Donosti un muestrario inmejorable de ese cine fragmentado por la crisis, aunque a su vez arriesgado y necesario. La convivencia en este apartado del pelotazo Ocho apellidos vascos o la popular Carmina y amén con títulos de culto como Stella cadente o 10.000 Km., sin olvidar el único film español presente en Cannes (Hermosa juventud) o los documentales más importantes de la temporada, algunos venidos del D'A barcelonés (Sobre la marxa, Ciutat morta), es una prueba de la heterogeneidad de nuestro cine y de la necesidad de reinvindicar títulos que en su momento tuvieron una exhibición más que limitada pese a su prestigio crítico.

Banner de La isla mínima, de Alberto Rodríguez. Sección oficial a concurso.

Un cine español, en resumen, que desplegará todo su arsenal en un festival que se ha convertido en su principal aliado de cara a su visibilización. Con suerte, muchos espectadores podrán encontrar esa joya perdida de nuestro cine. Mientras, en los pasillos del Kursaal se cerrarán compras, ventas y nuevas perspectivas de futuro para el cine español. Incluso algunas Perlas como Still The Water (Lluís Miñarro) y Relatos Salvajes (El Deseo) sumarán a una inabarcable lista de producciones y coproducciones locales. Veremos si todo ello se traduce también en premios, incluso en una Concha de oro que se avecina muy disputada. En el segundo escrito especial del Festival de San Sebastián analizaremos todos los films de la sección oficial: ¡os esperamos!

domingo, 14 de septiembre de 2014

CRÍTICA | LOCKE, de Steven Knight

Shakespeare al volante
LOCKE, de Steven Knight
Reino Unido, 2013. Dirección y guion: Steven Knight Fotografía: Haris Zambarloukos Música: Dickon Hinchliffe Reparto: Tom Hardy, y voces de Olivia Colman, Tom Holland, Ben Daniels, Ruth Wilson y Andrew Scott Género: Thriller dramático Duración: 85 min. Tráiler: Link Estreno en España: 22/08/2014
¿De qué va?: Ivan Locke abandona una zona en obras, pero esta vez no volverá a su casa: tiene una hora y media antes de llegar a Londres y contar sus planes tanto a su mujer como a sus empleados. No es una noche cualquiera. No porque haya un partido de fútbol que tiene paralizado al país o porque sea la víspera de uno de los trabajos más importantes de Locke, sino porque es la noche que cambiará la vida de nuestro protagonista para siempre. Todo, sin salir de su coche.


Al protagonista de Buried (Enterrado) sólo le unía una cosa al mundo real: su teléfono móvil. Lo mismo ocurre en Locke, aunque en este caso el coche funciona como jaula y el vínculo con la realidad es posible gracias al 'manos libres' del vehículo. La moda de encerrar a un personaje en un espacio limitado y delimitado no es nada nuevo, pero sí sorprenden los tintes existenciales y dramáticos que toma la historia de Knight. Allá donde Buried se movía por mero impulso primario (sobrevivir en el sentido literal del término), en Locke los diálogos adquieren tintes de tragedia clásica, con monólogos internos, momentos de silencio y una batería de conversaciones muy bien hilvanadas (el objetivo también es sobrevivir, pero en un plano más metafórico). Knight consigue crear un personaje complejo con mucha imaginación y muy pocos elementos, con el estilo directo propio del teatro y con una riqueza de medios que aúna lo tradicional con lo moderno: al fin y al cabo, la palabra, pero también las cuidadas transiciones de cámara y montaje, ayudan a dibujar la atmósfera nocturna y el crescendo dramático de la película. 


Una interesantísima historia de confesión y expiación personal con un personaje tan ambiguo como sincero, tan impulsivo como cerebral. Una historia atemporal (podríamos sustituir el coche por un carruaje y los soliloquios telefónicos por un largo monólogo interior), pero que contextualizada aquí y ahora se convierte en un retrato esclarecedor del hombre moderno (entre líneas, se amontonan problemas laborales, antiguos traumas familiares, una inestabilidad emocional acuciante y un ritmo de vida aniquilado por el estrés y los ritmos frenéticos del día a día). Tom Hardy defiende con convicción un antihéroe superado por las circunstancias y obligado a culminar un ejercicio de escapismo dialéctico excelentemente escrito. Una road movie psicológica con resolución abierta, también de final imposible: la historia podría seguir con otros Ivan Locke, en otros vehículos y en otras carreteras. Porque Locke, que bien podría ser un Shakespeare del siglo XXI, es una simbólica historia sobre las decisiones que tomamos y sobre los planes que nunca llegamos a realizar, de las huidas que hacemos y de las fugas que nunca haremos, bien por miedo o por comodidad. Ante la deriva contemporánea, Locke aboga por la sinceridad: ese es su mensaje, también su gran valor.


Para amantes de relatos claustrofóbicos.
Lo mejor: El guion funciona a las mil maravillas.
Lo peor: Algunos esperarán una nueva versión de Drive... y saldrán decepcionados.

viernes, 12 de septiembre de 2014

CINE NÓRDICO | SORG OG GLÆDE (SORROW AND JOY), de Nils Malmros

SORG OG GLÆDE (SORROW AND JOY), de Nils Malmros
Dinamarca, 2013. Dirección: Nils Malmros Guion: Nils Malmros y John Mogensen Fotografía: Jan Weincke Música: Jan Juhler Reparto: Jakob Cedergren, Helle Fagralid, Ida Dwinger, Nicolas Bro, Maja Dybboe, Kristian Halken Género: Drama Duración: 105 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Johannes es un director de cine introvertido. Signe es una maestra de carácter muy variable. Ambos parecen formar la familia perfecta al lado de Maria, su bebé. Pero una noche Johannes vuelve a casa y recibe la peor de las noticias: su esposa ha matado a Maria. Desesperado, Johannes deberá hacer frente a un futuro incierto y recordar un pasado tortuoso, protagonizado por los celos y desórdenes psiquiátricos de Signe.
El dato: El film se estrenó en Dinamarca el 14 de noviembre de 2013. Se inspira en un episodio de la vida del propio director: al igual que en el film, su esposa en la vida real es profesora. Malmros, de 69 años, es uno de los cineastas más importantes del cine nórdico: ha ganado en 4 ocasiones el premio Bodil de la crítica danesa a la mejor película del año y tiene 3 galardones Robert de la Academia de cine danés. La película es una de las tres precandidatas para representar a Dinamarca en los Óscar 2015: sus contrincantes son En du elsker (Someone you love) de Pernille Fischer Christensen y Kapgang (Speed Walking) de Niels Arden Oplev. El nombre del film elegido se anunciará el jueves 18 de septiembre.
Palmarés: 11 nominaciones a los Premios Robert 2013, incluyendo menciones en película, director, guion y actor: Helle Fagralid ganó el reconocimiento a la mejor actriz. 3 nominaciones a los Premios Bodil 2013, incluyendo mención en mejor película del año. Presente en los festivales de Roma y Edimburgo.


Con una premisa similar a la presentada por el film belga Perder la razón, Sorrow and Joy suma y sigue en el muestrario de perversiones y desórdenes nórdicos. Seguro que el cine poco o nada tiene que ver con la realidad, pero a juzgar por los últimos títulos del cine danés se podría sospechar que algo está sucediendo en el país del bienestar y el frío: La caza nos contaba una historia de escarnio colectivo y acusación de abusos sexuales a menores, Nymphomaniac mostraba la parte más descarnada (sin segundas intenciones) de una adicción destructiva, y ahora Sorrow and Joy rasca todavía más en una perfección que se desintegra por momentos.


A partir de una experiencia personal del director (el personaje de Cedergren guarda ciertos parecidos con el propio Malmros), la película cuenta los efectos que tiene en una pareja la muerte de la hija de ambos. Malmros empieza sin rodeos contándonos el detonante que dará pie a toda la trama, y sigue matizando y contextualizando el trágico suceso. En este apartado, el film alcanza sus mayores cotas de interés cuando aúna la psique perversa del personaje masculino con la fragilidad del personaje femenino: por momentos, el film avanza como un extraño cuento de perversiones sexuales y sentimentales, con interesante ejercicio de 'cine dentro del cine' en su parte central, que atrapan al espectador por su ambigüedad y potencia. Con todo, la película convence menos cuando debe poner fin al dolor de los personajes (todo se resuelve por la vía más fácil): al film no le beneficia su estructura circular, ya que termina repitiendo hechos que ya conocemos (la simbólica hacha, citada al inicio y mostrada al final a modo de subrayado poco interesante), mientras que otros queda totalmente elididos (estos últimos son precisamente los que dibujan la atmósfera turbia que realza la película).


En conjunto, una película que convence más por lo que deja intuir que por lo que muestra. No le beneficia el hecho de que el drama familiar esté contado de una forma un tanto aséptica, así como el escaso relieve de los secundarios (sobre todo el psicólogo con el que habla Johannes y la madre de Signe). Algunos también alegarán que lo que se cuenta es tan impactante (¿qué puede llevar a una madre a matar a su propia hija?) que no existe explicación posible ni estrategia de guion que ponga cordura a tal sinsentido, si bien esta opción puede ser motivada por los prejuicios de la audiencia, y no por un verdadero fallo del film. Sorrow and joy dista de ser redonda, pero incuba en el espectador el huevo de la serpiente: primero deja perplejo, luego incomoda, y al final deja a la audiencia apesadumbrada y pensativa. Ya se sabe: las familias danesas, al menos en el cine, distan de ser idílicas.


Para amantes de las premisas argumentales potentes.
Lo mejor: Los episodios que unen la vida y la obra del protagonista.
Lo peor: ¿Era necesario el '26 años después' del final?

miércoles, 10 de septiembre de 2014

CRÍTICA | 10.000 KM., de Carlos Marqués-Marcet

10.000 kilómetros, 2 ordenadores, 1 pareja
10.000 KM., de Carlos Marqués-Marcet
España, 2014. Dirección: Carlos Marqués-Marcet Guion: Carlos Marqués-Marcet y Clara Roquet Fotografía: Dagmar Weaver-Madsen Música: VV. AA. Reparto: David Verdaguer y Natalia Tena Género: Drama romántico Duración: 105 min. 
¿De qué va?: Álex y Sergi son una pareja que capean el temporal de crisis como pueden. Un día Álex recibe un correo electrónico inesperado con una oferta difícil de rechazar: una beca con todos los gastos pagados de un año en Los Ángeles. Álex decide irse, por lo que ambos se ven obligados a seguir su relación a muchísimos kilómetros de distancia tras las pantallas de sus ordenadores.
Palmarés: Gran triunfadora del Festival de Málaga 2014: mejor película, director, actriz (Tena, ex-aequo con Elena Anaya por Todos están muertos), guion novel y premio de la crítica. Mejor actor y actriz del Festival de Austin. Premio a la mejor dirección novel del Festival de Seattle. Preseleccionada para representar a España en los Óscar 2015.


El surgimiento del llamado underground español ha permitido la visualización de una notable nómina de autores anclados en la realidad, curtidos en el presente y dispuestos a poner patas arriba cualquier convención. Un relevo generacional que ha revitalizado el cine local: nunca antes nuestro cine había reunido tantas voces eclécticas, tantas miradas tan abiertas a la experimentación y a la reinvención constante. Stockholm, la película más representativa de este cambio, contaba en clave de thriller una historia que en sus adentros escondía un lapidario retrato de nuestros jóvenes, sus formas de interacción y sus problemas vitales. Ahora, 10.000 km., a partir de planteamientos similares (dos únicos actores encerrados en un espacio limitado), sigue explorando ese camino, centrándose de forma todavía más explícita en la crisis económica, la influencia de las nuevas tecnologías y la capacidad de los distintos dispositivos electrónicos para unir y separar a las personas. Stockholm recurría al misterio intrincado, mientras que 10.000 km. opta por la clásica tragicomedia romántica. Eso sí: en ambos casos, por fortuna, con un discurso único e intransferible tanto en forma como en fondo, tan original como reconocible, que bebe tanto del cine de primerísima calidad como de la vida en su estado más puro.


10.000 Km. sorprende y convence con muy pocos recursos. En la parte central del film, descripción de cómo la pareja continúa en contacto vía Skype a pesar de la distancia, el director consigue trazar una evolución sensible y plausible de los personajes: al inicio, la pareja acepta la situación con sentido del humor, y la frialdad de la pantalla de su pc ayuda a fortalecer unos vínculos de intimidad y complicidad mutua que parecían escondidos por el contacto físico, pero poco a poco las pulsiones sexuales y las dudas sobre el futuro hacen mella en ambos, hasta el punto que los contactos vía webcam se reducen y espacian en el tiempo como recurrente muestra del deterioro de la relación. Todo ello le permite a Marqués-Marcet contar las preocupaciones y rutinas de su generación, aprovechándose y a la vez transgrediendo las fórmulas de la historia romántica tradicional: la escritura de un email, con plano fijo en la bandeja de correo de la pantalla del ordenador, la consulta de un muro de Facebook o los segundos de espera entre whatssap y whatssap marcan el ritmo de la película, dan nueva vida al género y son una clara muestra de cómo se comunican las parejas del siglo XXI.


Todo ello queda enmarcado en un prólogo y epílogo más largos de lo habitual que resumen la evolución de los personajes. Marqués-Marcet abre y cierra el film con dos contactos carnales, bellos y tristes en ambos casos, aunque por motivos muy distintos. La película, que se sostiene en todo momento por la veracidad y la entrega de sus dos actores, se distancia de nuevo de las tramas románticas al dejar la narración en suspenso: la irreal culminación del romance tantas veces vista en la gran pantalla da paso en 10.000 Km. al implacable peso de la realidad, por lo que los protagonistas deberán seguir peleando en el futuro, bien por separado o de forma conjunta, para afianzar su proyecto de vida, capeando infinidad de impedimentos. Una bonita forma para acabar una trama que en sentido estricto poco tiene de agradable; una historia de desencanto, narrada desde el desencanto, con grandes destellos de vida y un tenaz sentido de la lucha y la esperanza. O tal vez Marqués-Marcet, entre líneas, ya nos marca el verdadero desenlace del film: el título de la película aparece sobreimpreso en un fundido a negro tras conocer la noticia de la marcha de Álex como muestra de la fractura que ese hecho marcará en los fotogramas siguientes, pero al término del film el título de '10.000 Km.' aparece entre los dos personajes, como si la cifra resumiese la distancia tanto física como psíquica que ha mediado y sigue mediando entre ambos. Una necesaria puesta al día del cine romántico, implacable y sin aditivos, cargada de sensibilidad y de sentido trágico, que dice mucho del aquí y del ahora.



Junto a Stockholm o Her, para conocer cómo vivimos, dónde vivimos y quiénes somos.
Lo mejor: David Verdaguer y Natalia Tena: hacen que lo difícil parezca fácil y, sobre todo, real.
Lo peor: Que se interprete como un experimento sin más.

martes, 9 de septiembre de 2014

CRÍTICA | SACRO GRA, de Gianfranco Rosi

Microvidas romanas
SACRO GRA, de Gianfranco Rosi
Italia, 2013 Dirección, guion y fotografía: Gianfranco Rosi Género: Documental Duración: 95 min. Tráiler: Link Estreno en España: 19/09/2014
¿De qué va?: Un noble que alquila su gran mansión para rodajes y eventos de todo tipo. Dos prostitutas que viven en una caravana aparcada en la cuneta de una carretera. Un hombre que pesca anguilas. Otro que se dedica a registrar sonidos. Los vecinos de un bloque de pisos. La rutina de un hombre que trabaja de noche en una ambulancia. Vidas sin aparente conexión que tienen lugar en Sacro Gra, un tejido de autopistas con forma de anillo que rodea la ciudad de Roma. Amanece y anochece, pero el Sacro Gra siempre está despierto.
Palmarés: León de oro del Festival de Venecia 2013. Giraldillo de plata del Festival de Sevilla. Golden Ciak Award al mejor sonido.



Gianfranco Rosi tiene el mérito de haber convertido en materia prima, diamante en bruto, la vida aparentemente poco cinematográfica del extrarradio romano, poniendo la cámara a escasos metros de los personajes y retratando sin guion de por medio el día a día de unos seres extraños a la par que reconocibles. Allá donde otros ficcionarían para presentar un contexto (la carretera de silueta circular que rodea la capital italiana), Rosi responde con un ejercicio de cinéma verité, sin más adorno que el mirar, hablar y respirar de sus personajes. Rosi consigue un instante en distintas microvidas ajenas, con un toque neorrealista, y a la vez con el espíritu experimental de la nouvelle vague. Sacro Gra funciona como suma de momentos y de matices, como si el espectador fuese un ave que observa a sus presas desde lo alto. Rosi no ha inventado la fórmula, tampoco ha brindado el documental más radical y novedoso de la temporada (de ahí que el León de oro conseguido en Venecia sepa a exageración patriotera), pero logra un loable documento del extrarradio como extensión y expresión de la vida y la mentalidad de la Roma del siglo XXI. Convence, sobre todo, porque inspira verdad. Y cuando un cineasta consigue que nos creamos lo que vemos en pantalla, prende la magia del mejor cine. Lo celebramos.


Para comprobar que las mejores historias tienen lugar a escasos metros de nosotros.
Lo mejor: Sus personajes resultan adorables.
Lo peor: La fórmula a veces resulta un tanto tediosa.


viernes, 5 de septiembre de 2014

¿QUÉ PELÍCULA REPRESENTARÁ A ESPAÑA EN LOS ÓSCAR 2015?


El próximo miércoles 10 de septiembre conoceremos las 3 películas preseleccionadas por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas para representar a España en los Óscar de Hollywood y los Ariel mexicanos. El acto tendrá lugar al mediodía en la sede de la Academia, y los encargados de abrir los famosos sobres serán los populares actores Úrsula Corberó y Javier Gutiérrez. 

Este año la expectación y el optimismo es todavía mayor con respecto a otras ediciones. La última seleccionada, 15 años y un día, no convenció a nadie, y como resultado no pasó la criba. España lleva 9 años sin conseguir nominación al Óscar al mejor film de habla no inglesa, un apartado en el que estuvieron a punto de entrar muy recientemente Volver y También la lluvia, y donde la industria del cine español debe y quiere volver lo más pronto posible (al fin y al cabo, España es el tercer país más citado por la Academia norteamericana con 4 premios y 19 nominaciones en este apartado, y ha estado detrás de la producción de nominadas recientes como La teta asustada, El laberinto del fauno, Biutiful y El secreto de sus ojos).

De nuevo, se repite un patrón ya habitual: la mayoría de favoritas todavía no se han estrenado o tan sólo han podido verse en contados pases para prensa y académicos, por lo que es muy difícil vaticinar qué películas pueden centrar el voto. Otro elemento a tener en cuenta es que ninguna de las posibles cintas contendientes obedece al perfil clásico de lo que desde España se ha considerado 'oscarizable' durante muchos años (drama, a poder ser histórico, o película abanderada por un director de prestigio como Almodóvar). ¿Qué películas parten con más posibilidades? Esta es nuestra quiniela.

5. MAGICAL GIRL, de Carlos Vermut
A favor: Desde su primer pase en Madrid, el film ha coleccionado una marea de buenas críticas, una recepción que seguramente se confirmará en el próximo Festival de San Sebastián. El reparto del film contiene algunos de los nombres más importantes de nuestro cine. Aunque a priori puede parecer un film demasiado excéntrico, hay que pensar que la Academia de Hollywood cada vez está más abierta a sorpresas y extravagancias (imposible olvidar la sorprendente nominación de la griega Canino). Algunos medios hablan de escenas y recursos narrativos con referencias a autores norteamericanos como Tarantino, unas coordenadas por las que suelen transitar los académicos estadounidenses.
En contra: Sea o no sea una película demasiado extrema para el paladar académico, y a pesar de su largo recorrido en festivales (a la cita de Donosti se suma su premiere mundial en Toronto), parece que la buena acogida del film lo posiciona como uno de los títulos a tener en cuenta para los próximos Goya, pero no para la carrera al Óscar. La Academia suele elegir a obras de directores con una trayectoria más dilatada que Vermut. Muy posiblemente gran parte de los académicos que votan no han podido ver todavía el film. ¿La generación del Low Cost o Underground español en la cima de los Óscar? No es imposible, pero sí difícil.

4. 10.000 KM, de Carlos Marqués-Marcet
A favor: Ha sido el estreno español con mejores reseñas del primer semestre del 2014. La ganadora de Málaga más potente desde Bajo las estrellas parte con un equipo muy pequeño pero muy trabajador a sus espaldas que está peleando por dar visibilidad a este romance en la era del Mac y el Whatssap. Sería una apuesta original, pero ante todo fresca y actual, coherente con el cine que se hace ahora en España y una demostración de que 'menos' puede ser 'más'. La película ya ha sido vista y premiada en Estados Unidos, detalle que suma puntos. No olvidemos que estamos ante una historia de amor en el sentido más puro del término, una fórmula casi infalible que siempre llama la atención al otro lado del charco.
En contra: ¿Os imagináis a los ancianos académicos de Los Ángeles viendo una película con ordenadores de por medio? Tal vez resulte demasiado para el ojo conservador de la Academia, más afín a épicas amorosas de mayor formato. Al igual que a Magical Girl, al film y a su director, el novel Marqués-Marcet, le falta cierta posición en la industria: no hay que olvidar que quienes votan son los académicos españoles, y no los críticos o la comunidad cinéfila (estos últimos, los que más apoyan la película).

Y nuestros nominados son:

3. VIVIR ES FÁCIL CON LOS OJOS CERRADOS, de David Trueba
Reseña: Link
A favor: Su victoria goyesca a principios de año es su gran estandarte. La Academia suele rescatar los títulos más queridos entre sus miembros de temporadas anteriores y, de repetirse esa tónica, el film de Trueba cuenta con muchas posibilidades. Trueba ya nos representó, aunque sin éxito, con la notable Soldados de Salamina, así que ya es un viejo conocido por estos lares. La película defiende la enseñanza del inglés, reivindica los Beatles y tiene ese toque costumbrista y 'de época' que tanto gusta en Hollywood: más puntos a su favor. Estuvo nominada en los Premios Platino, por lo que podría tener más apoyos de los esperados por parte del sector latinoamericano. Ha pisado muchos festivales y este mes llegará a las salas de Dinamarca y Grecia, noticias que hacen pensar que la carrera comercial e internacional de la película no ha terminado. Cámara es conocido por su papel en Hable con ella: hay que reivindicar su posición como actor de largo recorrido, no sólo en España.
En contra: Por ser el estreno más amortizado (ya reestrenado y editado en dvd), es la película que menos necesita la nominación a efectos de promoción. El film tiene un tono híbrido, entre cómico y trágico, y aunque esa fórmula le funcionó muy bien al mayor del clan Trueba con Belle Epoque, para los Óscar se suelen preferir propuestas con menos apuntes humorísticos. No dudamos que los académicos norteamericanos se enamoren del personaje protagonista y que la película les llegue al corazoncito, pero... ¿entenderán realmente la atmósfera de opresión y posguerra que rodea al film? Si la Academia quiere evitar su tan criticada tendencia al 'guerracivilismo', puede optar por obras diferentes, aunque el palmarés de los Goya y el éxito de Vivir es fácil con los ojos cerrados por encima de títulos como Caníbal y La herida, así como la reciente elección de Pa negre, son una demostración de que eso tal vez no se produzca.

2. EL NIÑO, de Daniel Monzón
Reseña: Link
A favor: Cualquiera que esté más o menos al tanto de la actualidad cultural sabrá que El niño es la película de la que todos hablan, la más taquillera del momento y una de las preferidas de la crítica y de la audiencia. Mediaset, responsable de tantos otros éxitos de nuestro cine, pondrá toda su maquinaria promocional a máxima potencia para llevar El niño del Estrecho a Hollywood, consciente que su elección aumentará el interés y las ventas internacionales de uno de sus films estrella. No ha pisado ningún festival, pero su carrera no ha hecho más que empezar y en octubre podrá verse en el Festival de Londres. La Academia está en deuda con Monzón, ya que Celda 211, pese a su indiscutible éxito en los Goya, se quedó a las puertas del Óscar (ese año nos representó También la lluvia). Aunque para muchos es un film de acción made in Spain, no hay que olvidar que la película presenta una zona y una realidad social nunca llevada al cine que seguramente interesará a los académicos norteamericanos. Sus referentes del cine negro estadounidense y su condición de thriller de autor a la par que comercial, en la línia de la nominada Bullhead (Bélgica, 2011), le benefician. Si el cine español quiere mostrar al exterior su excelencia actoral y técnica, a la par que su compromiso y actualidad, sin duda El Niño es la película a batir.
En contra: Los norteamericanos están más que acostumbrados a persecuciones por tierra, mar y aire. El thriller que propone Monzón puede, por lo tanto, ser demasiado familiar para los votantes: no hay que perder de vista que en la categoría de 'habla no inglesa' se suelen votar propuestas que, pese a su mensaje de calado general, estén alejadas de los cánones imperantes en el gigante EE. UU. (ese es el caso y los motivos de las recientes victorias de Amor o Nader y Simin). La postura de Mediaset con respecto a las posibilidades de Óscar de su 'niño' puede ser muy diferente a la expuesta en el anterior apartado: tal vez la película ya llamará suficientemente la atención de otros mercados si en España, como se espera, consigue recaudar una cifra mayor a sus 9 millones de presupuesto, por lo que el Óscar puede ser una anécdota a pie de página. Sea como sea, es el film que más académicos españoles han visto recientemente, por lo que su presencia en el primer corte de 3 elegidas es más que plausible.

1. LA ISLA MÍNIMA, de Alberto Rodríguez
A favor: Es la película española más esperada del año. De ella se han escrito reseñas muy elogiosas, y de ella se espera mucho, incluso una Concha de oro, en el Festival de San Sebastián que está a punto de dar su pistoletazo de salida. Alberto Rodríguez merece un espaldarazo a su impecable carrera: en otras ocasiones ya tanteó el Goya y la representación local al Óscar, y La isla mínima podría ser el intento definitivo. Sólo conocemos su tráiler, pero ese avance de dos minutos tiene el pulso de los mejores thrillers (con recursos y trucos visuales, además, muy norteamericanos). Su elección sería la antesala a un posible Goya a la mejor película: sólo hace falta que se cumplan las quinielas. Quienes la han visto hablan lindezas de sus actores, la dirección de fotografía y  la banda sonora: puede que El niño nos esté cegando en exceso y que el 'thriller español del año' sea el de Rodríguez. Puede que La isla mínima sea una apuesta más clásica que El niño (trama que nos lleva a los años 80, con ecos a Zodiac y similares), y por lo tanto más reconocible para los académicos norteamericanos.
En contra: ¿Un thriller como principal apuesta para los Óscar? Parece que sí, pero 'hasta que no la veamos, no nos lo creeremos'. Grupo 7, la anterior obra de Rodríguez, se estrenó directamente en dvd en muchos países (Suecia, Alemania, etc.), y en EE. UU. fue emitida por el canal HBO. Si a eso le sumamos que muchos hablan de La isla mínima como 'nuestro True Detective', puede que el referente televisivo no sea demasiado favorable para las aspiraciones de la cinta. Sorprende notablemente que el film no haya encontrado espacio en ningún festival internacional (ni tan siquiera en Toronto, donde el año pasado tuvimos a Caníbal y donde sí estará Magical Girl este 2014): no ayudará el hecho de que el film sólo sea conocido en España.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

SEMANARIO 70: LOS POSTS DEL VERANO

¿Te perdiste algún escrito del blog? Con nuestro semanario puedes recuperar las distintas publicaciones de todas las semanas. En el margen derecho del blog, en la sección 'semanario', puedes (re)leer los distintos artículos ordenados.

CONTENIDOS DEL BLOG: ESPECIAL VERANO 2014


Del 12 de agosto al 01 de septiembre de 2014
 

Óscars 2015: INVENCIBLE, de Angelina Jolie
Óscars 2015: FOXCATCHER, de  Bennett Miller
Óscars 2015: INTERSTELLAR, de Christopher Nolan
 
Serie TV: Reseña de ARVINGERNE (THE LEGACY), Temporada 1
TV: Reseña de THE NORMAL HEART, de Ryan Murphy
 
Estreno: Reseña de BOYHOOD, de Richard Linklater
Estreno: Reseña de EL NIÑO, de Daniel Monzón
Estreno: Reseña de MALÉFICA, de Robert Stromberg

Clausura CSF3: Reseña de MASACRE: VEN Y MIRA, de Elem Klimov
Goyas 2015: PRIMERA QUINIELA de nominados

domingo, 31 de agosto de 2014

CRÍTICA | EL NIÑO, de Daniel Monzón

Monzón: más y mejor
EL NIÑO, de Daniel Monzón
España, 2014. Dirección: Daniel Monzón Guion: Daniel Monzón y Jorge Gerricaechevarría Música: Roque Baños Fotografía: Carles Gusi Reparto: Jesús Castro, Jesús Carroza, Luis Tosar, Eduard Fernández, Sergi López, Bárbara Lennie, Mariem Bachir, Luis Motilla, Ian McShane Género: Thriller Duración: 130 min. Tráiler: Link Estreno en España: 29/08/2014
¿De qué va?: El Niño y El Compi son dos amigos que reciben el encargo de transportar un cargamento de hachís en el Estrecho de Gibraltar. Mientras, las atenciones policiales se concentran en capturar a El Inglés, el hombre que controla el tráfico de drogas de la zona. Para unos, el dinero fácil y la emoción de operar fuera de la ley es suficiente. Para otros, la peligrosidad y la tensión que conlleva el trabajo en la brigada antidroga es un peso demasiado pesado. Aunque en principio parece que las dos historias discurren por caminos separados, pronto confluyen en alta mar cuando Jesús, un agente de policía desencantado, retome su actividad como piloto del helicóptero policial y se marque como objetivo cazar a El Niño en sus constantes viajes de costa a costa.


El cine de Daniel Monzón está dotado de una garra inusitada, de una convicción poco frecuente en el cine español. El director mallorquín ejerció de crítico de cine durante muchos años, y esa pasión por el séptimo arte se refleja en todos sus largometrajes. Monzón sabe que cada género tiene sus códigos y en sus creaciones los reproduce con la curiosidad de un cinéfilo, la pasión de un megalómano y el oficio de un cineasta que va perfeccionando su estilo película tras película. Sólo desde esa óptica pueden entenderse El corazón del guerrero, un delirio delicioso sin miedo al ridículo; El robo más grande jamás contado, versión ibérica del cine de atracos con alma de cómic descacharrante; La caja Kovak, una exploración del thriller psicológico más elegante; y Celda 211, exponente moderno del drama carcelario. Todas ellas, propuestas muy distintas, obras de una filmografía en constante cambio en la que tal vez puede apuntarse un nexo en común: la total adhesión de Monzón a los personajes que viven al límite de la cordura y cuya inconsciencia y vehemencia les lleva a cruzar fronteras y a trazar objetivos fuera de la común, tanto si se trata de un adolescente adicto a los juegos de rol, de un padre de familia que organiza el robo de un cuadro valioso o de un delincuente dispuesto a todo con el fin de poner en jaque a los funcionarios y presos de una cárcel.


Todo ello sirve de excelente introducción para El niño, el quinto largometraje de Monzón. Porque más allá del despliegue técnico de la propuesta, el más complejo al que se ha enfrentado Monzón en toda su carrera, la película funciona como mutación más (ahora, con el cine de persecuciones como nuevo foco de atención) y como ampliación del muestrario entrañable de personajes 'monzonianos' (en este caso, las grandes aportaciones son El niño y El compi, dos jóvenes descarados que viven al límite y que cometen el error de creerse los reyes del Estrecho de Gibraltar cuando en realidad tan sólo ocupan un papel apenas anecdótico en la tupida red del narcotráfico). El director acomete su historia con la habilidad que le caracteriza, y a su vez suma un complejo trabajo de investigación que lo acerca a un cine social de alma policíaca. Muchos compararán El niño con productos de Hollywood, operación tan obvia como inevitable, pero en verdad Monzón está más cerca de un cine europeo poco explorado, menos todavía en el ámbito español, capaz de aunar el espectáculo visual (sin obviedades ni efectismos) con cierto espíritu documental (siempre rehuyendo de cualquier mensaje o moralina), muy en la línea de lo visto en títulos franceses como Ley 627 de Bertrand Tavernier o la reciente Polisse de Maiwen Le Besco.


El niño, en otras palabras, funciona como thriller de masas y como retrato de una realidad social poco explotada en la gran pantalla. También es una doble historia que pone su centro de atención en la rutina de una brigada antidroga y en el día a día de tres veinteañeros que transportan fardos con cocaína de costa a costa en su lancha. Y aunque a veces las dos tramas, pese al vigoroso montaje de la cinta, no se funden o no avanzan con la precisión debida, Monzón sí consigue ensamblar las piezas en su resolución y ofrecer al espectador un muestrario complejo, menos obvio de lo que podría parecer a simple vista, de contrastes y corruptelas varias: allá donde los policías se comportan de forma fría y obsesiva, los narcotraficantes quedan dibujados como seres puros y despreocupados por el mañana (la amistad, temática clásica de las Buddy Movies, tiene aquí una interesante exploración con la comparación de los vínculos que se establecen entre Jesús y Sergio, más ambiguos de lo que cabría esperar en dos agentes de la ley, y entre El niño y El compi, marcados por un 'colegueo' inquebrantable pese a la naturaleza trepa y amoral de los jóvenes narcos). Detalles que son posibles, de nuevo, porque Monzón cuida a sus personajes (éstos nunca son meras marionetas en pos de la acción) y porque conoce el contexto en el que se desarrolla su historia (la excelente fotografía de Carles Susi no sólo da relieve a los momentos de mayor tensión y ofrece espectaculares travellings aéreos, sino que filma las imágenes del Estrecho como lo haría el responsable del mejor reportaje televisivo).


Con todo, El niño dista de ser una obra perfecta. Monzón quiere abarcar mucho y, aun apretando bastante, deja en la periferia del conflicto principal a personajes tan interesantes como los de Bárbara Lennie y Sergi López. También puede discutirse el postizo romance a mitad de metraje (con todo, una seña del cine de Monzón y una subtrama necesaria para explicar la posterior bajada a los infiernos del antihéroe) o la saturación musical de ciertas escenas. Da la sensación, en definitiva, que Monzón o no quiere o no puede ahondar en todos los recovecos de la historia, algo que sí hubiese logrado dilatando el metraje, ampliando el dibujo de los personajes y dividiendo la trama en episodios de una miniserie (la sombra de Mediaset es alargada y se hace notar). 


Aún así, se pongan los peros que se quieran, El niño es un film recio, atractivo y con personalidad. Ni decepciona ni infravalora a su audiencia, detalle que se agradece. Y mientras algunos disfrutarán de la acción bien ejecutada, otros verán en su final, menos taxativo que el de No habrá paz para los malvados pero igualmente evocador, un inteligente resumen que analiza de forma muy sutil el estado actual de las cosas: en la jerarquía del poder nadie conoce a nadie, nadie está a salvo de nada, la línea de lo legal y de lo ilegal es muy fina, y cuando parece que todo se ha resuelto, el influjo de lo corrupto vuelve a colarse en todos los eslabones de la cadena, con nuevos 'niños', cebos, cabezas de turco, ayudantes, infiltrados, perseguidos y perseguidores irrumpiendo en escena. Historias que, esperemos, sean abordadas en el futuro por un cine español que poco a poco, pese a la crisis, va ganando en recursos y resultados.


Lo mejor: En contra de ciertas opiniones, la salsa del film descansa en el trabajo interpretativo de Jesús Castro y Jesús Carroza, el primero con el temple y el atractivo de un enfant terrible, y el segundo con el salero del pillo de toda la vida. La frescura de los diálogos y el humor andaluz tan reconocible redondea el conjunto. La dirección de fotografía y la planificación de muchas escenas no tienen nada que envidiar a las ficciones estadounidenses.
Lo peor: Algunos personajes se quedan un tanto descolgados. Tendremos que aguantar la cantinela de que 'no parece española', como si el cine español fuese un género cinematográfico y Monzón no hubiese dado ya suficientes muestras de su genialidad. Para muchos, restará puntos el hecho de que el film anteponga la diversión a la reflexión, al menos en apareciencia.

miércoles, 27 de agosto de 2014

CRÍTICA | THE NORMAL HEART, de Ryan Murphy

SIDA: visibilidad y dignidad
THE NORMAL HEART, de Ryan Murphy
EE. UU., 2014. Dirección: Ryan Murphy Guion: Larry Kramer Fotografía: Daniel Moder Música: Cliff Martínez Reparto: Mark Ruffalo, Jonathan Groff, Matt Bomer, Jim Parsons, Julia Roberts, Taylor Kitsch, Alfred Molina, Joe Mantello Duración: 125 min. Género: Drama Tráiler: Link
¿De qué va?: Ned Weeks es un controvertido periodista gay que asiste con estupor a los primeros casos de SIDA. Cuando un amigo suyo fallece víctima del virus, Ned despliega todas sus estrategias periodísticas para investigar la enfermedad y dar visibilidad al miedo de la comunidad homosexual. Una de sus cómplices es una doctora inválida que confía poco en encontrar un antídoto que ponga fin al cada vez más mediático SIDA. Pero Ned no desiste y encabeza una asociación activista en el Nueva York de los años 80, una experiencia que cambiará su vida y la de todos los que le rodean. Mientras, la sombra del SIDA sigue siendo alargada y se vuelve a manifestar en Felix, la nueva pareja de Ned.


Ryan Murphy, asociado a proyectos de corte amable como la serie Glee o el largometraje Come, reza, ama, consigue en The Normal Heart una de las obras más impactantes e impecables sobre la epidemia que supuso el SIDA durante los años 80. Muchas cintas han abordado la enfermedad partiendo de un personaje ficticio, casi siempre poniéndose en la piel y en los ojos del enfermo. The Normal Heart pelea en otra liga: la filiación romántica de Murphy hace que el film prefiera centrarse en el amor y no en el sexo, a la contra de las tendencias actuales del último queer cinema; y en esa elección, el director también opta por mostrar la lucha de quienes intentaron dar visibilidad al SIDA y aportar dignidad a la comunidad gay que sufrió la 'plaga' de primerísima mano, elidiendo a conciencia escenas de degradación física o detalles explícitos del virus, si bien en ningún momento se rebaja la virulencia del caso. La lucha, además, aparece filmada con muchísimos matices: las tensiones y disidencias internas de quienes defendían una causa difícil, sin apoyo médico y gubernamental, son tanto un fiel retrato de la realidad como un logrado ejemplo de tensión cinematográfica. The Normal Heart, finalmente, resulta un documento revelador, excelentemente interpretado, con notable ambientación y rodado desde el compromiso y la convicción. Murphy sigue fiel a cierto idealismo, pero en esta ocasión no podemos rastrear ningún atisbo de liviandad o subterfugios almibarados. The Normal Heart, en su llamada a la unión y a la pelea constante, podría formar una perfecta doble sesión con el documental How to Survive a Plague, crónica de las movilizaciones de los colectivos homosexuales que pidieron amparo en medio de un panorama social de absoluto miedo. Algunos le echarán en cara su condición de producto 'de masas', pero ello es precisamente lo que convierte a The Normal Heart en una película rotunda, capaz de mover conciencias y abrir corazones. La Norteamérica actual, y con ella gran parte del mundo, se ha desasido de sus fantasmas: The Normal Heart es un aviso y un paso más para lograr una plena sensibilidad, visibilidad y tolerancia del colectivo homosexual. Porque el SIDA, afortunadamente, ya no es 'el cáncer gay'.


Lo mejor: El 'personaje bombón' que Murphy concede a Julia Roberts. Algunas líneas de guion y el trabajo de Ruffalo son impresionantes.
Lo peor: Mínimas concesiones a cierto cine rosa, como la relación un tanto esquemática que se establece entre los personajes de Ruffalo y Bomer. Sus primeros diez minutos pueden hacer pensar en una película 'arco iris' que finalmente no es.

martes, 26 de agosto de 2014

OSCARS 2015: INVENCIBLE (UNBROKEN), de Angelina Jolie

INVENCIBLE (UNBROKEN), de Angelina Jolie (EE. UU., 2014)
¿De qué va?: Narra la increíble historia de Louis Zamperini durante las décadas de los 30 y 40. Por aquel entonces Zamperini, neoyorquino de ascendencia italiana, estaba centrado en su carrera como corredor de fondo. Tras sus primeros éxitos olímpicos, Zamperini se alistó en las Fuerzas Aéreas Norteamericanas, fue tomado como prisionero de guerra por el bando japonés y consiguió sobrevivir recibiendo la condecoración de héroe de guerra. El film también se centra en los 47 días que Zamperini sobrevivió en alta mar después de que su avión cayera en mitad del océano durante la Segunda Guerra Mundial.
La clave: Jolie ha reunido a los mejores para su segundo trabajo como directora. El guion corre a cargo de los Hermanos Coen y Richard LaGravanese, antiguos conocidos de la Academia. La banda sonora corre a cargo de Alexandre Desplat. El multinominado Roger Deakins se encarga de la dirección de fotografía. Todos los 'sospechosos habituales' de los Óscar están presentes en el film. El libro autobiográfico que inspira el film fue el best seller de no ficción más citado en EE. UU. hace cuatro años. Zamperini murió el 2 de julio de este año: no sería extraño que la Academia aprovechase la ocasión y quisiera homenajearle.


El director: Angelina Jolie admite pocas presentaciones: actriz, mito, estrella, madre y una de las personalidades más importantes de Hollywood. Con En tierra de sangre y miel pasó con nota su primer intento como directora (estuvo nominada al Globo de oro al mejor film de habla no inglesa), y con Invencible puede confirmarse como una cineasta a tener en cuenta. Jolie puede presumir de tener numerosos apoyos entre los votantes: no hay que olvidar que a su Óscar como secundaria en Inocencia interrumpida hay que sumar un galardón honorífico que la Academia le concedió el año pasado por su labor humanitaria. A Hollywood le encanta conceder la estatuilla a actores-directores (Costner, Eastwood y Gibson lo lograron en los 90), y aunque sólo una mujer tiene el galardón a la mejor dirección (Bigelow por En tierra hostil), Jolie tiene el gancho suficiente como para romper las estadísticas. Jolie también produce el film, por lo que en caso de imponerse en mejor película seguiría llenando sus estanterías: ¿le habrá aconsejado su marido Brad Pitt, flamante Óscar por la producción de 12 años de esclavitud?


¿Por qué puede ganar el Óscar?: Desde que Universal Pictures adquiriese los derechos del libro de Laura Hillenbrand, Invencible ha sido uno de sus proyectos más anhelados. Su guion ha sido reescrito en dos ocasiones y el film ha pasado a distintas manos durante su concepción, pero finalmente su rodaje y post producción se ha desarrollado sin problemas. La historia condensa los ingredientes típicos de un film de Óscar: narración de supervivencia, épica bélica, hazañas deportivas, drama carcelario y temática histórica. No se presentará hasta casi finales de año: o bien estamos ante un pinchazo al estilo Monuments Men, o bien estamos ante la película de Óscar que los grandes estudios reservan hasta última hora para asegurarse la victoria. Aunque su reparto es poco conocido, y por lo tanto con poco peso a la hora de encarar la temporada de nominaciones, puede suponer el primer gran logro del actor británico Jack O'Connell (serie Skins), el encargado de poner rostro a Zamperini en la ficción.


Posibles nominaciones: Película, director (Jolie), actor protagonista (O'Connell), guion adaptado (Hnos Coen y Gravanese), banda sonora original (Desplat), fotografía (Deakins), montaje, efectos visuales, sonido, efectos sonoros.
Estreno: En España y en los EE. UU. podremos verla el día de Navidad.
Tráiler: Link
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