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martes, 7 de diciembre de 2021

PELÍCULAS INTERNACIONALES DE LOS ÓSCAR | HERO (YING XIONG), de Zhang Yimou (China)


HERO (YING XIONG)

China, 2002. Dirección: Zhang Yimou Guion: Li Feng, Wang Bin y Zhang Yimou Música: Tan Dun Fotografía: Christopher Doyle Reparto: Jet Li, Tony Leung Chiu-Wai, Maggie Cheung, Zhang Ziyi, Chen Daoming, Donnie Yen, Liu Zhongyuan, Zheng Tianyong, Qin Yan, Hua Cao, James Hong Género: Acción. Drama romántico Duración: 95 min. Tráiler: Link Podcast: Link 
¿De qué va?: Cuando China estaba dividida en siete reinos que se enfrentaron entre sí para conseguir la hegemonía, la miseria y la muerte asolaron el país. Al rey Qin, que vivía obsesionado con la idea de unificar China y convertirse en el primer Emperador, intentaron asesinarlo los otros monarcas. Entre los asesinos contratados, los más temibles eran Espada Rota, Nieve Volante y Cielo. Qin promete poder, riquezas y una audiencia privada a quien consiga vencer a los tres sicarios, pero es una tarea casi imposible. De modo que, cuando el enigmático Sin Nombre llega al palacio con las legendarias armas de los asesinos, el rey se muestra impaciente por oír su historia. (FILMAFFINITY)


Al calor del éxito de Tigre y dragón, al servicio de los avances tecnológicos que basaron el fenómeno Matrix y que poco después Tarantino puso en la batidora de Kill Bill, Zhang Yimou, el cineasta chino más reputado de su generación, decidió liderar una superproducción, reclutar los actores de ojos rasgados con más tirón mediático y explorar el género Wuxia, inédito en su carrera. Hero, la película que resultó, fue un fenómeno de taquilla en Oriente y Occidente, y abrió una senda esteticista e histórica que Yimou siguió explorando años después en otros proyectos. El filme tiene un carácter oral que recuerda a ciertas obras de la literatura épica y medieval: el diálogo entre un rey y el héroe que ha dado muerte a los asesinos más peligrosos del lugar da pie a una historia que se bifurca, triplica y a la postre amplía en cuatro versiones, identificadas por colores distintos y construidas alrededor de temas como el amor, el sacrificio y la integridad del guerrero. Yimou, sin salirse del cuento con moraleja y del halo místico marca de la casa, lleva la belleza de sus fotogramas a su máxima expresión, más perfecta si cabe, pero también más evidente y hueca. Por momentos, la simetría, el cromatismo, el carácter puntilloso, los movimientos al ralentí y la música exótica acompasada a golpes de katanas y flechas lleva al espectador a experimentar cierto síndrome de Stendhal, pero en otros se pone en evidencia la nada que esconde tal fachada de valores audiovisuales. Hero, como resultado, sin llegar a la superficialidad de un videojuego o de un anuncio de colonia, carece del alma necesaria para ser un relato revelador y conmovedor sobre la condición humana. A veces menos es más y Hero apuesta de manera premeditada por un barroquismo no apto para todos los públicos. Una leyenda anterior a la China imperial que une el arte de la espada con el de la escritura, aunque saque mejor nota en caligrafía que en ortografía.




miércoles, 31 de julio de 2019

CRÍTICAS | FURIE, LA PERFECCIÓN y THE WANDERING EARTH

COPIAS ORIGINALES DE NETFLIX


FURIE (HAI PHUONG)
Vietnam, 2019. Dirección y guion: Le-Van Kiet
¿De qué va?: Una mujer huye a un pequeño pueblo para empezar de nuevo, un día su pequeña hija es secuestrada y ella emprende una implacable búsqueda para recuperarla. Ficha completa
Reparto: Veronica Ngo, Thanh Nhien Phan, Hoa Tran, Lê Bình, Pham Anh Khoa, Kim Long Thach, Cat Vy Fotografía: Morgan Schmidt Género: Acción. Thriller Duración: 98 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 24/05/2019 (Netflix).

No es difícil encontrar películas de acción, lo complicado es hallar alguna donde la historia trascienda más allá de una simple excusa para largas escenas de peleas con sudor, sangre y alguno que otro momento de grandes explosiones. En este contexto, se puede decir que Furie se sitúa en un intermedio. La película nos traslada a un pequeño pueblo de Vietnam donde una mujer se refugia intentando dejar su pasado atrás e iniciar una nueva vida junto a su pequeña hija, hasta que la menor es secuestrada y la madre empezará una desesperada búsqueda. Pese a tener una  premisa que recuerda mucho a películas como Venganza o  La villana, su entorno poco visto y su interesante trasfondo dramático logran captar la atención del espectador. Es verdad que Le-Van Kiet escribe un guion carente de originalidad, sin embargo, el personaje protagonista es interesante y sobre todo muy bien interpretado, posiblemente es lo mejor de la película junto a su correcta dirección llena de secuencias adrenalínicas y coreografías muy precisas. En líneas generales estamos ante una producción que cumple con su cometido de entretener. Puede gustar a espectadores poco exigentes y habituales del cine de acción y las artes marciales.



LA PERFECCIÓN (THE PERFECTION)
EE.UU., 2018. Dirección: Richard Shepard Guion: Eric C. Charmelo, Richard Shepard y Nicole Snyder
¿De qué va?: Dos jovenes quieren ser las mejores violonchelistas, en busca de la perfección transitaran por un turbio camino que trastocará sus vidas. Ficha completa
Reparto: Allison Williams, Logan Browning, Alaina Huffman, Steven Weber, Glynis Davies, Winnie Hung, Stephen Chang, Graeme Duffy, Mark Kandborg, Doralynn Mui, Evelyn Chew, Sharon Crandall, Alex Lee Música: Paul Haslinger Fotografía: Vanja Cernjul Género: Terror Duración: 90 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 24/05/2019 (Netflix).

Si antes decíamos que Furie parece calcar ciertos elementos de otras cintas de acción para crear a partir de ello su propio microuniverso, La perfección hace lo mismo pero con el género de terror. En líneas generales se puede decir que es una copia de estilos e historias antes vistas a las que, Shepard añade un toque rocambolesco para intentar sorprender al espectador. La perfección se divide en varios capítulos, cada uno de ellos aparenta contarnos una historia pero a medida que se desarrolla la trama descubrimos que nada es lo que a priori parece, un detalle que se repite constantemente. Estamos ante una mezcla de géneros que inicia con un primer tramo que apunta hacia el terror psicológico y para ello recurre al tema de la competitividad artística de las protagonistas con evidentes ecos del Cisne negro de Aronofsky; también toma elementos propios de las películas de venganza y transita por el camino del humor negro (a veces también absurdo) que deviene en momentos dramáticos con visos de temática social muy de actualidad. Su tramo final salvando las distancias recuerda un poco a Déjame salirde Jordan Peele. El problema de La perfección es que nunca encuentra su propio estilo y, aunque sabe jugar sus cartas y es entretenida, todo en ella se percibe demasiado tópico y manido, además, eso de usar el recurso de rebobinado es un desacierto total. La primera mitad del metraje y la música, es lo mejor de la película.



THE WANDERING EARTH (LIU LANG DI QIU)
China, 2019. Dirección: Frant Gwo Guion: Gong Geer, Ye Junce, Yan Dongxu, Frant Gwo y Yang Zhixue a partir de la novela de Cixin Liu
¿De qué va?: En un futuro lejano, cuando el sol comienza a perder su energía, un grupo de astronautas se propone encontrar un nuevo planeta en el que pueda habitar la raza humana. (FILMAFFINITY) Ficha completa
Reparto: Jacky Wu, Li Guangjie, Qu Chuxiao, Ng Man-Tat, Zhao Jinmai, Mike Sui Kai, Lei Jiayin, Li Hongchen, Zhang Yichi, Qu Jingjing, Yang Haoyu, Wang Zhi Música: Liu Tao Fotografía: Michael Liu Género: Ciencia ficción. Drama Duración: 125 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 01/05/2019 (Netflix).

Si hablamos de películas que reciclan ideas, debemos mencionar a The Wandering Earth, el primer blockbuster de ciencia ficción de la cinematografía china que, tras su estreno a inicios de este año supuso un éxito en la taquilla de su país. Basada en la novela homónima escrita por Liu Cixin, The Wandering Earth narra la historia de supervivencia de la humanidad en un entorno futurista y al mismo tiempo postapocalíptico donde el sol ha perdido su energía y la tierra debe encontrar un nuevo sistema solar. Para dicho cometido  científicos han creado una especie de motores con los que se trasladará la tierra a un nuevo lugar. Sí, una premisa que, incluso siendo ciencia ficción y teniendo una idea medianamente singular resulta un tanto inverosímil y nos dificulta conectar con la trama, sobre todo porque sus personajes son esbozos de arquetipos nada interesantes. The Wandering Earth emula el estilo norteamericano de películas como Armageddon, precisamente su falta de originalidad en todo el planteamiento y desarrollo de la idea es uno de sus grandes errores. Sin embargo,  como película de acción y supervivencia es entretenida y sorprende su sobresaliente factura técnica mostrando efectos visuales que se acercan mucho a las grandes producciones hollywoodenses. En todo caso, una película tópica, pero quizás un tanto novedosa por la espectacularidad de las imágenes y por desarrollarse en un continente que no es el habitual. Prescindible.


miércoles, 15 de mayo de 2019

CRÍTICAS | AN ELEPHANT SITTING STILL, SOMBRA y LARGO VIAJE HACIA LA NOCHE

Cine chino de estreno



AN ELEPHANT SITTING STILL
China, 2018. Dirección y guion: Hu Bo
¿De qué va?: Un día desde el amanecer hasta el anochecer, con varios personajes intentando tomar un tren para escapar de la espiral descendente en la que se encuentran. (FILMAFFINITY) Ficha completa
Reparto: Zhang Yu, Yuchang Peng, Uvin Wang, Congxi Li, Xiang Rong Dong, Yixin Kong Música: Hua Lun Fotografía: Fan Chao Género: Drama Duración: 230 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 01/05/2019

An Elephant Sitting Still es la primera película de Hu Bo y lamentablemente también la última, puesto que el joven director se suicidó antes de que su ópera prima se estrenara. La película de casi cuatro horas de metraje narra la historia de cuatro personas que verán entrelazados sus caminos y cuyo único nexo en común es la ciudad donde habitan y el desencanto vital que los abruma. An Elephant Sitting Still es un drama que escarba en los males de una sociedad china contemporánea que podría ser cualquier otro lugar. Aborda la desesperanza de quien se siente menospreciado por sus propios padres/hijos, la negligencia del sistema educativo, la violencia, el acoso escolar, el mal uso de las redes sociales  y el suicidio, todos estos temas convergen y fluyen con soltura en un dilatado metraje que nunca resulta aburrido.  Bo, recurre a largos planos secuencia y persigue a sus desdichados individuos, los filma con una mirada cercana pero a la vez distante, con tempo lento y escenario grisáceo que contribuye al sentir desangelado que se pretende plasmar en los fotogramas. Su estilo a medio camino entre lo filosófico y poético tiene diálogos interesantes y precedidos por largos silencios que en ocasiones son acompañados por una melodía que refuerza la lúgubre atmósfera y el dramatismo de ciertas escenas/secuencias. Además, tiene interpretaciones bastante correctas, su discurso es potente y su puesta en escena eficaz. Logra calar hondo en el espectador y sin duda merece la pena el visionado. Aquellos que disfrutan de los dramas existencialistas de tempo lento pueden encontrar en An Elephant Sitting Still una  joyita.


SOMBRA (SHADOW)
China, 2018. Dirección: Zhang Yimou Guion: Zhang Yimou y Wei Li
¿De qué va?: El comandante militar Jing Zhou ha creado una "sombra", un doble que es capaz de engañar al mismísimo rey, todo con la finalizad de vengarse de sus enemigos y además, convertirse en el nuevo rey. Sin embargo no todo sale como lo había planeado. Ficha completa
Reparto: Deng Chao, Li Sun, Ryan Zheng, Guan Xiaotong, Qianyuan Wang, Jingchun Wang, Jun Hu Lei Wu Música: Lao Zai Fotografía: Xiaoding Zhao Género: Acción. Drama Duración: 116 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 17/05/2019

Tras el fracaso de La gran muralla, Zhang Yimou regresa con Sombra un trabajo más fiel a su estilo, el cual nos recuerda mucho a otras películas del director como La casa de las dagas voladoras o Hero, a esta última se asemeja sobre todo en su fotografía, uso de la música y elementos como el agua que forman parte de algunas de las escenas de acción. De hecho, en Sombra el agua es casi un personaje más, puesto que arropa esta historia con una incesante lluvia a lo largo del metraje. Su gama de colores grises y cuidada puesta en escena da lugar a una atmósfera sombría para mostrar la confrontación entre dos reinos y una venganza que se cuece a fuego lento de la mano de un comandante herido quien usa a su “sombra” (alguien idéntico a él) para ejecutar sus planes. Un juego de poder y guerra estructurado y desarrollado de manera inteligente lleno de intrigas palaciegas y con una buena dosis de violencia. Sombra tiene un engranaje de mucha precisión y está impregnada de esa belleza visual casi poética que suele percibirse en el cine de Yimou. Estamos ante una obra quizás más destacable en forma que contenido: no logra el calado de cintas como ¡Vivir!, o el portentoso trabajo realizado en Hero, pero aun así, se puede decir que Sombra es una película interesante, entretenida y muy bien dirigida. Además tiene interpretaciones solventes y un aspecto visual memorable.


LARGO VIAJE HACIA LA NOCHE
China, 2018. Dirección y guion: Bi Gan
¿De qué va?: Luo Hongwu regresa a Kaili, su ciudad natal, de la que huyó hace varios años. Comienza la búsqueda de la mujer que amaba, y a quien nunca ha podido olvidar. (FILMAFFINITY) Ficha completa
Reparto: Tang Wei, Sylvia Chang, Meng Li, Huang Jue, Chen Yongzhong, Lee Hong-Chi, Luo Feiyang Música: Giong Lim y Point Hsu Fotografía: David Chizallet y Hung-i Yao Género: Drama Duración: 133 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 31/05/2019

Tras su interesante ópera prima Kaili Blues, este año el joven director asiático Bi Gan, nos ofrece un nuevo e hipnótico relato aunque mucho menos accesible que su anterior trabajo. Largo viaje hacia la noche es una historia de corte intimista cuyo conflicto radica en la búsqueda de un amor perdido.  La premisa es bastante sencilla, sin embargo la particular narrativa de Gan y su habilidad para dirigir consiguen captar nuestra atención. Largo viaje hacia la noche es un trabajo con muchas virtudes que incluso por sus formas puede recordar al cine de Tarkovsky. Una historia de tempo lento que da protagonismo al silencio pero también contiene diálogos precisos, algunos son un tanto existencialistas. Su puesta en escena complementa la narración realizando un buen trabajo en la iluminación y recurriendo a planos largos  y elegantes secuencias para recrear la atmósfera onírica y cargada de misterio que precisa. Dichos aspectos ayudan a potenciar los detalles dando relevancia a sonidos e imágenes que parecen triviales pero al mismo tiempo dan la sensación de guardar su propio significado, enigmas que parecen esperar con quietud a ser resueltos. Largo viaje hacia la noche es conceptual y abstracta, algo que la convierte en casi una obra de arte, pero en contraposición también puede causar que el espectador menos comprometido con la sencilla historia de amor que se está contando, pierda el interés por lo que está viendo. En definitiva una película interesante pero difícil de recomendar. Puede gustar a quienes vieron con agrado Kaili Blues y los habituales del cine más contemplativo.

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lunes, 22 de mayo de 2017

CRÍTICA | YO NO SOY MADAME BOVARY, de Feng Xiaogang



No sin mi marido (ni con él)
YO NO SOY MADAME BOVARY, de Feng Xiaogang
Festival de San Sebastián: Concha de oro y premio a la mejor actriz
China, 2016. Dirección: Feng Xiaogang Guión: Liu Zhenyun Fotografía: Luo Pan Música: Wei Du Reparto: Fan Bingbing, Dong Chengpeng, Fan Wei, Guo Tao, Li Zonghan, Zhang Yi, Liu Hua, Zhang Jiayi, Yu Hewei, Zhao Lixin Género: Drama Tráiler: Link Duración: 125 min. Fecha de estreno en España: 17/03/2017
¿De qué va?: Li Xuelian planea un falso divorcio para conseguir una segunda vivienda. Cuando su marido la abandona y se casa con otra mujer, Li inicia una lucha que se alargará durante más de una década para que el gobierno chino reconozca la estafa y castigue al hombre.


Yo no soy Madame Bovary es la nueva obra de Feng Xiaogang, director muy reputado, de carrera dilatada, que fuera de las fronteras de su país ha quedado opacado por otros cineastas como Zhang Yimou o Jia Zhang-Ke. Tampoco es demasiado conocida Fan Bingbing, estrella absoluta en toda Asia que aquí transforma su físico bellísimo para dar vida a una mujer abandonada por su marido y, en última instancia, por el sistema judicial chino. Ella es la parte más desfavorecida de un matrimonio que en el pasado firmó un pacto tácito de divorcio con el único propósito de conseguir una vivienda, si bien ese acuerdo sólo sirvió para que él huyera con otra mujer. La calumnia da paso a la frustración, ésta a su vez abre un periodo de lucha, y finalmente las protestas no atendidas de la protagonista virarán en frustración. Todo ese periplo, relacionado en su prólogo con una leyenda tradicional china, discurre con la pantalla en negro y en fotogramas circulares, como si viéramos la película con un binóculo, en clara metáfora del ambiente desasosegante que constriñe a su (anti)heroína. Por desgracia, el guión se mantienen en un tono tan trágico que sus arrebatos cómicos, anticlimáticos se miren por donde se miren, restan credibilidad a la insistencia de su protagonista. La fotografía se ensancha, a medida que avanza el metraje la pantalla va cambiando de formatos y de épocas, pero el discurso, bien por reiterativo o por confuso, termina hastiando a la platea. El resultado es una película de visionado difícil, casi inaccesible por las diferencias culturales que nos separan con la China ancestral, retratada aquí a modo de fresco casi pictórico. O tal vez decimos esto porque nos faltan suficientes datos sociales e históricos de China para valorar el film en su justa medida. Cinta ingrata donde las haya.


Para estudiosos del gigante asiático.
Lo mejor: Su concepción fotográfica.
Lo peor: En fondo, trasfondo y forma, resulta muy confusa.


Escucha nuestra reseña de Yo no soy Madame Bovary en
EL PODCAST DE C&R: ESPECIAL ESTRENOS MARZO 2017

martes, 22 de noviembre de 2016

CRÍTICA | KAILI BLUES (LU BIAN YE CAN), de Bi Gan


La China inhóspita
KAILI BLUES (LU BIAN YE CAN)
Festival de Locarno: Mejor director novel. Sección a concurso Món Filmat 2016
China, 2015. Dirección y guión: Bi Gan Fotografía: Wang Tianxing Música: Lim Giong Reparto: Chen Yongzhong, Guo Yue, Liu Linyan, Luo Feiyang, Xie Lixun, Yang Zhuohua, Yu Shixue, Zhao Daqing Género: Drama onírico Duración: 110 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Chen trabaja en una pequeña clínica en la provincia de Guizhou, una zona tranquila. Al iniciar la búsqueda de su sobrino, Chen visitará un pequeño pueblo con unos habitantes muy particulares. En ese viaje, el tiempo se alterará, hasta el punto de que Chen no podrá discernir si su devenir es real, un producto de su imaginación o sólo un recuerdo del pasado.

sábado, 18 de junio de 2016

CRÍTICA | COLINAS CIEGAS (BLIND MOUNTAIN), de Li Yang



COLINAS CIEGAS (MANG SHAN, BLIND MOUNTAIN), de Li Yang
Sección Una Cierta Mirada del Festival de Cannes. Gran premio del Festival de Bratislava
China, 2007. Dirección y guión: Li Yang Fotografía: Jong Lin Reparto: Huang Lu, Yang You'an, Zhang Yuling, He Yunie, Jia Yinggao, Zhang Youping Género: Drama social Duración: 95 min. Tráiler: Link Elección de Daniel Bermeo
¿De qué va?: Una joven es vendida a un aldeado que vive en una zona rural de China. Su pesadilla no ha hecho más que empezar.



CRÍTICA RAFAEL MEJÍA: El director ha recurrido a lo cotidiano, narrándonos una historia de la China de 1990, época en la que el país daba asco a tenor de lo que se nos muestra en todas las películas, con un retraso social bastante evidente y una mentalidad totalmente bárbara. La historia que se nos narra es la de una joven (Bai) que es vendida a una familia para ser la esposa del hijo menor de la misma. Contra su voluntad, se va resignando a hacer ahí su vida tras varios intentos frustrados de huida. Durante una hora y media asistimos a una injusticia tras otra, se nos abren los ojos con respecto a la situación en el país durante aquel intervalo de tiempo y se consigue estremecer por su crudeza y realismo La situación de compra de esposas es común en ese ambiente cultural y otras chinas le aconsejan que persevere en su estado. Cuando es atendida en un hospital después de un intento de suicidio, también se ve la corrupción del sistema hospitalario, donde los médicos son más o menos ágiles en la atención de sus enfermos si reciben algún soborno...situación dura, indiferencia de las autoridades y funcionarios a los que únicamente les interesa su dinero, corrupción, una cultura estricta, muy pocas posibilidades de la china de escapar de ese engranaje. Todo esto funciona gracias a unas actuaciones colosales, comenzando por la joven protagonista, así como el resto del reparto, desde la familia que compra a Bai hasta varios de los pueblerinos, o el alcalde. El final, seco y cortante, deja bien a las claras el mensaje del director y la reflexión que intenta hacer. Y nosotros, de hecho, acabamos aceptando eso como cotidiano, como la solución perfecta. Más de hora y media de puro buen cine que sin duda merece la pena ver. Obligada. ★★★★½


CRÍTICA KOSTI BGY: Como si de un soplo de viento gélido se tratase, Li Yang se presenta con un escenario rural, personajes con ancladas tradiciones (hoy en día bárbaras desde un punto de vista humano), y trata de arrancarnos la venda que entre esas colinas escarpadas y difíciles no nos deja ver la realidad que sufrieron muchas mujeres en la China rural de los 90. Un drama intenso que remueve el alma de dolor y agita la mente en un torbellino de rabia e impotencia. Sin embargo encontramos en Bai (una chica recién graduada que, engañada, es vendida a una familia como esposa del hijo menor) el fiel reflejo de la esperanza. Durante la hora y media de su metraje asistimos a su larga odisea e intentos de huída de una vida anclada a lo "Fuenteovejuna: todo el pueblo a una". Pero el delito aquí es distinto, a mayor escala, y de una injusticia que remueve las tripas. La angustia que transmite Bai consigue calar profundamente, y no logra salir hasta que la historia llega a su zenit, y el director, seco, directo y sin mediar palabras, corta por lo sano. Un final que si en otro contexto puede parecer macabro, aquí se alza como la solución más práctica e incluso plausible, como esta historia, que toca un tema delicado con poco tacto, sino sincero, aunque un poco sensiblero y manipulador en algún que otro tramo. ★★★½


CRÍTICA MAYRA MEZA: La protagonista de Colinas ciegas llega a un pequeño pueblo de China del que tendrá difícil escapar, y donde será torturada física y psicológicamente por personas desalmadas que, con promesas de trabajo y de un futuro mejor, la vendieron como si fuese un objeto. El director Li Yang logra en Colinas ciegas un film de esos que exploran el lado inocente y a la vez el lado cruel y bárbaro del ser humano. En esta cinta seremos testigos de una injusticia tras otra, un pueblo donde sus habitantes cometen delitos y no hay ley que ponga límites a nada. También es una reflexión de como las injusticias llegan a hastiar tanto que la víctima termina cometiendo actos de desesperación. El personaje protagonista que interpreta Huang Lu es tenaz, una superviviente que no se conforma e intenta por todos los medios recuperar su vida; en cierta forma, Yang hace de ella una heroína que no se doblega ante la sinrazón. Retrato de una realidad que no debió ni debe existir, historia profunda y con muchos matices. Imprescindible. ★★★★

martes, 15 de diciembre de 2015

CRÍTICA | MOUNTAINS MAY DEPART, de Jia Zhang-Ke


Sombras chinescas en tres actos
MOUNTAINS MAY DEPART, de Jia Zhang-Ke
Festival de Cannes 2015: Sección oficial a concurso
Festival de San Sebastián 2015: Sección Perlas y Premio del público al mejor film europeo
China, 2015. Dirección y guión: Jia Zhang-Ke Reparto: Tao Zhao, Zhang Yi, Liang Jingdong, Dong Zijian, Sylvia Chang Género: Thriller. Drama social Duración: 130 min. Tráiler: Link 
¿De qué va?: Fenyang, finales de los 90. La joven Jia se debate entre el amor de dos jóvenes, sus amigos de infancia. Uno trabaja en una mina y no tiene demasiada suerte. Otro ostenta un importante cargo en la misma empresa y su objetivo es aprovechar la bonanza económica para expandir su proyecto. El tiempo pasa, Jia escoge a uno de sus pretendientes y el país evoluciona hacia un modelo capitalista que, en el año 2025, desvelará todas sus contradicciones.

sábado, 16 de marzo de 2013

Un canto a la vida: Crítica de ¡VIVIR!, de Zhang Yimou

Un canto a la vida
¡VIVIR! (Huozhe, To Live), de Zhang Yimou (China, 1994)
¿De qué va?: Xu Fugui asiste todas las tardes a un bar cercano para jugar a los dados. Un día pierde todas sus propiedades y su mujer Jiazhen, embarazada y con una pequeña de pocos años, lo abandona. Tiempo después Fugui vuelve de la guerra y Jiazhen sobrevive con el poco dinero que le aporta su actividad como aguadora. Fugui se promete saldar su deuda con su familia y entiende que no hay nada más importante que los que más quiere. Fugui ameniza las gentes de su pueblo con su espectáculo de marionetas, unas figuras bellísimas que le dio su antiguo compañero de juegos. Eso hasta que llegue la Revolución cultural y todo cambie. Es entonces cuando entran nuevas personas en la casa de Fugui y Jiazhen, se producen nuevas deudas a saldar y la vida sigue sin prisa pero sin pausa.
Palmarés: Nominada al Globo de oro y al National Board of Review y ganadora del Bafta a la mejor película de habla no inglesa. Premio al mejor actor (Ge You), gran premio del jurado y premio del jurado ecuménico en el Festival de Cannes 1994. Representante china a los Oscar 1994 (no obtuvo la nominación).
Tráiler: Link


Valoración: La vida es compleja. Es muy larga y al mismo tiempo todo sucede a la velocidad de un suspiro. Tiene sinsabores, sus momentos alegres y etapas oscuras. Pero vale la pena vivirla. ¡Vivir! es un canto a la vida, la película con la que el chino Zhang Yimou se consolidó definitivamente entre el público y la crítica europea. La cinta acompaña el devenir de un matrimonio a lo largo de 40 años en los que las luces y las sombras se irán combinando como en un espectáculo de marionetas proyectadas sobre una sábana iluminada. Yimou habla de su país a medio camino entre la complaciencia y la (auto)crítica. Pero no hay rebeldía en su mirada. Ni resquemor. Ni odio. Porque la vida nos lleva por caminos inesperados. No hay que aceptar los avatares del destino con desánimo o desde el lado más pusilánime. Simplemente las cosas suceden cuando suceden y como suceden. Y eso no significa tener una actitud complaciente o derrotista. Es la filosofía, obviamente asiática, que basa el discurso del sabio, el gran Yimou. ¡Vivir! acaba como un haiku precioso, una colección de imágenes hondas, un ramillete de escenas costumbristas en el que el verdadero espectáculo reside en las cosas sencillas (o complejas, según se mire). Yimou nos dice que no hay mal que por bien no venga, que siempre vale la pena seguir adelante, que la vida sin tener alguien con quien compartirla es menos vida, menos viva, menos real. Es desgarradora cuando debe serlo, luminosa cuando la fortuna sonríe a la familia protagonista. Algunos leerán la película en clave política, pero Yimou inteligentemente pone palos a la rueda y construye un callejón sin salida para los que quieran ver la transparencia de ¡Vivir! desde la suspicacia. ¡Vivir! no se posiciona ni a favor ni en contra de la figura de Mao y su Revolución Cultural. Es vitalista, aunque la historia esté llena de momentos tristísimos. Películas así, tan bien contadas, tan delicadas y tan pacíficas no solo engrandecen una cinematografía sino que cumplen una función social catártica y curativa (en este sentido, hay que reconocer que el cine español casi nunca logra eso con sus constantes revisiones del Franquismo). ¡Vivir! no es una película de ojos rasgados destinada a complacer a una audiencia internacional, la crítica que se le puede hacer a títulos como Adiós a mi concubina, El olor de la papaya verde o El banquete de bodas. No es casualidad que las tres obras citadas optasen al Oscar y que ¡Vivir! quedase apeada de las puertas de Hollywood. Tampoco que en ¡Vivir! haya un poso del cine familiar de Ozu y un aliento clásico. O que algunas escenas y miradas queden suspendidas en el tiempo y alargadas en metraje, como si el film buscase la belleza auténtica de lo pequeño en detrimento del cine ligeramente exótico que frecuentan Kaige y el primer Lee. Uno acaba de ver ¡Vivir! con el corazón acongojado y con el pecho henchido. Y con la certeza que en próximos visionados resultará más épica, más emocionante. Es una lástima que Yimou ya no frecuente el melodrama en favor del cine de espadachines. ¡Vivir! es su mejor película junto a La linterna roja y Ni uno menos, cintas a las que les debo un segundo visionado. Vean ¡Vivir! con la mente abierta y con la seguridad que les tocará la fibra sensible horas, días, semanas después de verla. Una película protagonizada por buenas personas, algo sumamente atípico. En la dulzura de Gong Li al ver que su marido ha perdido todas sus propiedades en los dados, en el cariño de la madre que cocina bolas de arroz para su pequeño, en la joven sordomuda que se emociona al despedirse de los suyos el día de su boda o en la figura del padre que zurra a su único hijo varón en el comedor comunal hay mucho cine y una gran lección de vida. Obra cumbre del reciente cine chino.


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Nota: 8

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Oscars 1993: ADIÓS A MI CONCUBINA, de Chen Kaige



Ópera, opereta
ADIÓS A MI CONCUBINA (Ba wang bie ji, Farewell My Concubine), de Chen Kaige (Hong Kong, China; 1993)
Nominada al Oscar 1993 a la mejor película de habla no inglesa
¿De qué va?: En los años 20, China y su capital Pekín están tomadas por los militares y la vida social y política discurre en una inestabilidad constante. En ese ambiente de confusión y pobreza una madre desesperada deja a su hijo bajo la protección de un maestro de ópera de formas más que expeditivas. Mediante la fuerza bruta, el maltrato físico y el estudio constante, el hombre quiere inculcar a las nuevas generaciones el oficio y la sensibilidad de la ópera china tradicional, el gran espectáculo elevado a símbolo nacional. Años después, Douzi pasará de ser un niño abandonado de físico andrógino a convertirse en la gran estrella de la ópera junto a su compañero Shitou, más extrovertido y mujeriego. Douzi está enamorado en secreto de Shitou. Ambos representan la ópera Adiós a mi concubina: Douzi, vestido de mujer, se suicida al final de cada función por amor al rey que interpreta Shitou, una relación de amor y odio, atracción y fatalidad, que parece tener su correlato en la realidad. Todo cambia cuando a finales de los 40 la capital quede invadida por las tropas japonesas: es entonces cuando los actores se ven obligados a entretener al ejército enemigo. Shitou contrae matrimonio con una prostituta, algo que aviva los celos de Douzi. Y Douzi entabla una relación especial con un hombre aficionado a la ópera que le traerá trágicas consecuencias.
Palmarés: Nominada al Oscar a la mejor cinta de habla no inglesa y mejor fotografía. Palma de oro ex-aequo con El piano de Jane Campion y premio FIPRESCI en el Festival de Cannes 1993. Bafta, National Board of Review y Globo de oro a la mejor película de habla no inglesa del año 1993. Nominación al César en la misma categoría.


Curiosidades: Aunque en su día todos establecieron que Adiós a mi concubina era una película china, en verdad participó en los Oscar representando a Hong Kong, mientras que China cursó con Country Teachers de He Qun. Normalmente China participa en los Oscar con películas habladas en mandarín mientras que Hong Kong elije propuestas en cantonés, aunque muchas veces ese orden se altera. Zhang Yimou es el único director que ha estado nominado al Oscar tanto en representación de China (Ju Doy y Hero, esta última uno de los pocos números uno extranjeros en la taquilla norteamericana: esas son las únicas nominaciones que ha conseguido China hasta la fecha) como de Hong Kong (La linterna roja). Yimou ha sido ocho veces presentado al Oscar mientras que Chen Kaige ha sido nombrado en tres ocasiones, siendo Adiós a mi concubina su única nominación. Japón (3 veces) y Taiwán (1 vez) son los únicos países asiáticos que han ganado el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Adiós a mi concubina, adaptación de la novela de Lilian Lee, está considerada una de las pocas películas chinas de éxito internacional que ayudó a dar a conocer la cultura y la historia reciente del gigante asiático. También es uno de los pocos títulos asiáticos que trata el tema de la homosexualidad. Y la única obra china ganadora en la Croisette el año en el que Berlín, Cannes y Venecia sentenciaron sus principales galardones con tres ex-aequos. La película abarca un espacio temporal de 50 años: los inestables años 20, la invasión japonesa, la derrota del ejército nipón, el establecimiento de la República Popular China y la Revolución cultural. Chen Kaige es uno de los grandes cineastas chinos y uno de los pocos que ha trabajado fuera de su país: en 2002 dirigió Suavemente me mata con Heather Graham y Joseph Fiennes. El papel femenino de la película corre a cargo de Gong Li, la actriz china más famosa de los 90 y musa de cineastas como Yimou, Kar-Wai o el propio Kaige, sin olvidar sus trabajos internacionales en La caja china, Memorias de una geisha o Corrupción en Miami. En su momento se dijo que Pedro Almodóvar, con derecho a voto en los Oscar desde que hiciese Mujeres al borde de un ataque de nervios, votó a Adiós a mi concubina en el apartado de film extranjero en detrimento de la española Belle Epoque, que al final ganó.


Valoración: Adiós a mi concubina es una película de grandes dimensiones en todos los sentidos. Grande por su metraje, casi tres horas. Grande por los tiempos y los acontecimientos históricos que aglutina con más o menos armonía. Grande por el despampanante colorido que inunda sus imágenes, desde el maquillaje hasta la dirección de fotografía. Grande por el drama, melodrama y tragedia que va desarrollando poco a poco. Grande por su capacidad de crear una historia a dos tiempos coincidiendo con las tramas que los protagonistas representan en el escenario pekinés y sus vidas fuera del teatro. Grande por la cantidad de actores, extras y figurantes que llenan cada plano. Grande porque es uno de los títulos de ojos rasgados más esforzados técnica y narrativamente. Grande por su esmerado entramado poético y por la riqueza de sus lecturas. Habla del amor al teatro y a un país, de una madre ausente, de un romance utópico, de celos, de la fidelidad, de la manipulación, de la belleza, de tiempos pasados en constante lucha con las corrientes modernas, del arte como estandarte de un regimen. Una historia, en definitiva, de un empaque y de una hondura envidiable. Aún así, Adiós a mi concubina resulta una película del todo forzada. Se notan cada uno de sus 170 minutos. No emociona. Sus personajes son más que antipáticos. Y todas las rimas de la historia quedan ahogadas por una película en fondo y forma ingente, inabarcable, altiva. Adiós a mi concubina interesa pero resulta exagerada, amanerada, hiperbólica, engolada. No fluye de forma natural. No logra que conectemos con la negrura de sus seres ni con la viveza de sus decorados. Película distante y fría a su pesar. Cine visualmente indiscutible, bien dirigido, bien armado, que incomprensiblemente resulta del todo vacío. Un fallido intento por llevar la historia reciente de China a todo tipo de públicos. Diga lo que diga su palmarés. Pese a su innegable importancia para la cinematografía china y en general para la visualización de todo el cine asiático en América y Europa. De Adiós a mi concubina queda cierta atmósfera y alguna escena impactante en el recuerdo. En ningún caso perdura esa sensación indescriptible que solo producen las películas hechas con el corazón.


Nota: 5'5
La escena:

domingo, 15 de mayo de 2011

Lovers in Beijing: Crítica de SPRING FEVER

Spring Fever busca a toda costa ser una historia lírica, sin renunciar a escenas de alto contenido sexual, jugando con sus personajes para al final no llevarles a ningún sitio. De alguna manera, Spring Fever no sabe qué película quiere ser y va probando varios tonos, registros y narraciones secundarias para al final carecer de unidad. Con todo esto no es raro que la película despiste. Empieza, eso sí, de una forma clara: dos hombres mantienen relaciones sexuales en una caseta de lo que parece una isla apartada, mientras un tercero en discordia espía esos momentos de complicidad. Ya en la ciudad, la mujer de uno de los amantes salta a escena y destapa la infidelidad homosexual de su marido. Lo que sigue es una tragedia un tanto alicaída que viene a decirnos lo difícil que es ser feliz y libre cuando las convenciones y las obligaciones juegan en contra de nuestros intereses. Nada nuevo. Este discurso tiene lugar entre citas literarias que nos retrotraen a una primavera bucólica, mientras los fotogramas se mueven en una paleta de oscuros y marrones bastante deprimente. La entrada de un nuevo personaje, una chica que pierde su trabajo, viene a sumarse a lo que acaba siendo un mosaico de secretos nocturnos, corrupción y personajes perdidos. Se desea un guión más consistente, y, paradoja absoluta, la película ganó el premio al mejor libreto en el Festival de Cannes 2009. Ligeramente provocativa, ligeramente deprimente, ligeramente poética, Spring Fever carece de ese tono febril que invade su título. De nuevo, otra paradoja para un film inédito en España con más sombras que luces, acaso una especie de tótem alternativo del nuevo cine queer.


Nota: 6

miércoles, 30 de septiembre de 2009

¡PRIMICIA!: Crítica de CITY OF LIFE AND DEATH


City of life and death ganó la Concha de Oro en el pasado festival de San Sebastián, laurel sumamente merecido para una película que está destinada a reinventar el cine bélico y el conflicto que retrata. Son muchas las novedades que incluye una película lírica, modesta, con especial delectación por los gestos y las miradas. La narrativa es pausada pero no admite tregua. El conflicto armado, harto detestable, de gran impacto visual, se resuelve con clase: ni demasiado blando ni sádico en exceso (tampoco esquemático: hay nazis bondadosos que se percatan de la injusticia). City of life and death empieza con un sigilo (la descripción inicial de la ciudad es digna del mejor western) y termina con un clímax dramático increible, indescriptible. La sensación de tristeza se apodera del espectador y no lo suelta. Acongoja y maravilla; ello la convierte en una de las películas del año.


La gran novedad es que estamos ante una película de personajes. Esta ciudad de lágrimas, sangre y polvo reune un sinfín de caras marcadas por una contienda brutal, crucial en sus vidas. La mirada de Lou Chuan inspira y expira respeto y cuidado, pero, afortunadamente, no estamos ante un título panfletario, en pos de un mensaje mayor. Tampoco estamos ante un recital festivo de disparos y atrocidades. De esta forma, el destino y la personalidad de varios personajes (el inexperto soldado japonés, el comandante del ejército chino, el secretario de Mr. Bage y su familia) se mezclan, humanizan la acción y aligeran el peso de la estética bélica. La violencia más brutal, por lo tanto, reside en momentos puntuales y simbólicos (sirva de ejemplo el capítulo de las mujeres chinas, obligadas a prostituirse para los soldados rivales). City of life and death, como resultado, es un alegato actual a la par que clasicista (el blanco y negro aporta solemnidad y ternura al conjunto: atesora un aliento clásico y un toque vanguardista), ni crispante ni crispado, excelentemente rodado e interpretado. Una delicia tras ver tonterías (sin ética ni gancho) como Valkiria, El niño con el pijamas de rayas o Good.


Debe aplaudirse también el título de la película, una frase que, aunque parece trillada, resume la esencia de la trama. Aquí hay tiroteos, traiciones, violaciones literales y morales... pero también vemos la relación entre los soldados, momentos de humor y camaradería, la fuerza del dolor como elemento que nos une o separa; la complejidad de unos seres que, antes que soldados, son personas. City of life and death es, contra todo pronóstico, un film humanista, sin olvidar su potente técnica (planos generales devastadores, genial fotografía y una luz y escenografía muy cuidadas). City of life and death, en resumen, trasciende cualquier etiqueta y se convierte en una rareza: aúna la indiscutible impronta asiática (hay muy pocos diálogos), la tradición de un género típicamente americano y la descripción de personajes de cierto cine europeo. No pueden perdérsela.

Nota: 9'5 / 10

Apunte: No pude ver los últimos minutos del film. En mi universidad, los alumnos de historia visionaron el film en clase en chino subtitulado en inglés (calidad dvd, gentileza de los 'chinos Erasmus')... y servidor se coló. Pero el profesor, al acabar las dos horas de clase, nos dejó con el misterio a medias. Sea como sea, es una gran película.


sábado, 25 de julio de 2009

LO MEJOR DE... WONG KAR KAI

Wong Kar-Wai ha sido elegido en una reciente encuesta del blog como el mejor director asiático de la actualidad, seguido de cerca por nombres tan importantes como Ang Lee y Hayao Miyasaki entre otros. Cinoscar & Rarities dedica un homenaje al realizador hingkonés repasando sus mejores obras. Servidor aún no ha visto sus tres primeras películas, pero el material visionado es mucho y muy bueno. Elaboren su propio ranking. (Se han obviado los fragmentos de Eros y Chacun son cinéma).



6. MY BLUEBERRY NIGHTS (2007) Se esperaba el Kar-Wai de siempre, pero su cine, al cambiar de escenario, había mutado. Aventura americana nada desdeñable, una historia con excelentes secundarios. No fue redonda, pero el beso de Norah Jones y Jude Law es una de las mejores estampas de la década. Menos que antes, pero más que los demás.


5. HAPPY TOGETHER (1997)
Nunca una película de Kar-Wai empezó de una forma tan explícita: dos hombres, una cama y una pasión desenfrenada a ritmo de tango. Mejor director en el festival de Cannes para un título de ecos musicales.



4. DESEANDO AMAR (IN THE MOOD FOR LOVE) (2001)
Nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa y la sensación de Cannes 2001. Las imágenes más bellas, los vestidos más brillantes, la música más sutil, las atmósferas más atractivas. Kar-Wai, esteta romántico, nos regalaba un cuento de ensueño, sin la gravedad y los giros argumentales de otras propuestas. Nos gusta lo complicado y por eso ocupa el cuarto lugar.




3. FALLEN ANGELS (1995)
Kar-Wai supuso todo un descubrimiento en mi etapa de instituto. Aunque no debo ser consciente, los fotogramas de Fallen Angels, con sus personajes al límite y sus luces de neón, han ocupado mi cabeza en momentos de sopor y clases infinitas. Empatía personal y fuerza indiscutible: tercer puesto.




2. CHUNGKING EXPRESS (1994)
La nostalgia antes explicada puede aplicarse perfectamente a Chungking Express, un título de culto y una de las películas más importantes de la pasada década. Viva, colorida, apasionante. El título que lanzó Wong Kar-Wai al estrellato.



1. 2046 (2004)
Las mejores películas, al salir del cine, te crean un misterio, te atrapan y, con suerte, nunca te dejan: forman parte de tí, de tu persona y de tu memoria. Al salir del cine no supe si me había gustado o me había apasionado, pero no dudé que 2046 era una gran película. Kar-Wai contra más barroco mejor y esta cinta es lo imposible elevado al cuadrado. No hay duda: su mejor obra, aunque intuímos que no está acabada del todo (Kar-Wai es un perfeccionista y sus mejores poesías nunca terminan). Una de los más sonoros descartes de La película de la década.

jueves, 18 de diciembre de 2008

MY BLUEBERRY NIGHTS 7 / 10


Reencontrarse con Wong Kar-Wai tras tanto tiempo ha sido un placer. El director asiático más importante de la actualidad no aligera su estilo, pero si lo acerca a las reglas de lo convencional, al refinamiento mesuradísimo de las películas cuyo único deseo es hacer taquilla. Kar-Wai ha dado su brazo a torcer y el fan deseará volver al cine de antes, coger ese luminoso y rápido tren hacia los universos barrocos, bellos y perpetuos de 2046 o Chungking Express; pero si se es benévolo, puede afirmarse que My blueberry nights, sin ser una joya, está a años luz de la comedia tontorrona y azucarada de Hollywood. Kar-Wai se ha escudado tras un plantel espléndido de actores, aunque el único pero recae en la protagonista Norah Jones, gran cantante y actriz decente, pero ensombrecida por Weisz, Portman o Law. La película es un alegato al amor, a la excentricidad, al desorden vital de unos personajes bien escritos y mejor interpretados. La estructura de historias paralelas, de suma y sigue en una trama que avanza firme pese a los baches del camino, vuelve a ser un acierto; engancha, hechiza. Ver My blueberry nights es una experiencia muy agradable, una medicina ante los títulos navideños que están acaparando las multisalas. Kar-wai, en el fondo, vuelve a los sitios comunes que ya conoce, que filmó y filmará con la misma maestría. Lástima que el público español tenga que acercarse a este cuento de dulces y tormentos con un año de demora. Sin duda, algo va mal en la indústria y distribución cinematográfica. Es obvio: hay cosas que el amor no puede arreglar... Ya podemos decir bien alto que los abucheos del festival de Cannes fueron injustificados. ¿Para cuando la próxima? Siempre nos quedará el recuerdo de ese beso antológico entre Jones y Law, pura fotogenia.