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miércoles, 24 de febrero de 2021

CRÍTICA | LA VIDA POR DELANTE, de Edoardo Ponti


LA VIDA POR DELANTE
3 nominaciones al Satellite Award y 2 a los Globos de oro
Italia, 2020. Dirección: Edoardo Ponti Guion: Ugo Chiti, Edoardo Ponti y Fabio Natale


La vida por delante está basada en el libro homónimo escrito por Romain Gary, ya adaptada al cine por Moshé Mizrahi en el largometraje francés ganador del Óscar Madame Rosa. Esta nueva adaptación protagonizada por Sofía Loren y dirigida por Edoardo Ponti (hijo de la actriz) está ambientada en la Italia contemporánea y narra la historia de Madame Rosa, una superviviente del Holocausto que trabaja cuidando a los niños de mujeres prostitutas y que un día recibe en su casa a un adolescente senegalés (Momo). Las penurias internas y externas de sus personajes, muy variopintos todos ellos, hilvanan un relato dramático sobre supervivientes que intentan encontrar su identidad y lugar en el mundo. La trama principal de la película es muy sencilla: se centra en la relación que se forja entre Madame Rosa y Momo, así como en la evolución del adolescente cual coming of age. La película habla de la amistad, de la tolerancia, del amor y de la influencia vital que unos ejercen sobre otros, aunque de manera un tanto irregular: no acierta a la hora de construir la relación afectiva entre los personajes, dando lugar a escenas innecesarias, y en contraposición evita matizar temas importantes, por lo que todo se siente un poco disperso, superficial y sin emoción. Una película que en su afán de ser más luminosa y esperanzadora que la versión original pierde la esencia de la historia y de los personajes. En resumen, un drama con un guion regular, dirigido de manera bastante solvente, con buena fotografía y destacada interpretación de Sofía Loren. Si tienen oportunidad de ver Madame Rosa, háganlo: merece mucho la pena.


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lunes, 22 de febrero de 2021

CRÍTICA | HILLBILLY, UNA ELEGÍA RURAL, de Ron Howard


HILLBILLY, UNA ELEGÍA RURAL
1 nominación al Globo de oro y 2 al SAG 
EE. UU. Dirección: Ron Howard Guion: Vanessa Taylor, a partir de la novela de J.D. Vance

Hillbilly, una elegía rural es el último trabajo de Ron Howard, protagonizado por unas irreconocibles Amy Adams y Glen Close. La película es una de las novedades destacadas del catálogo de Netflix y está siendo la comidilla de muchos, por motivos, además, muy diversos. En primer lugar, hay que destacar lo evidente: Ron Howard nunca ha sido un artista muy relevante. Tiene una trayectoria muy dilatada, está más que asentado en la industria, pero su perfil obedece al de director de encargo. Hizo y hace encargos vistosos, caros, algunos nominados y ganadores del Óscar como Una mente maravillosa, aunque encargos al fin y al cabo. No debería sorprendernos, por lo tanto, que el filme sea un biopic de manual, con personajes histéricos, momentos extremos, conversaciones gritadas, maquillajes barrocos… El tipo de película en la que sus personajes se cortan las venas y salen a la calle a exhibir sus heridas. O meten las manos en la basura. O en la taza del váter. O tiran objetos por la ventana. O se drogan en moteles. O roban en tiendas. O salen de una clínica arrancándose el cable del gotero del brazo, como si nada. Todo muy exagerado, telefilmesco, muy del gusto de cineastas como, se me ocurre, Lee Daniels. 




La tesis de la película, en caso de tenerla, se basa en una idea mínima: las gentes de la Norteamérica profunda son unos pobres diablos, víctimas de sí mismas, capaces tanto de regodearse en sus miserias como de redimirse en pos del sueño americano. Temas y tropos muy de brocha gorda. Pero, y ahí viene lo mejor, detrás de todo este escaparate miserable y miserabilista están dos actrices capaces de defender lo indefendible. Amy Adams está muy pasada de rosca, aunque por exigencias de guion. Y Glenn Close, solo ella, sabe dar matices de bondad, maldad, mano férrea y cariño a su abuela arisca y adicta al tabaco. Con estas señas, se entiende que esta elegía rural genere rechazo, pese a tener un montaje juguetón (manierista, pero vistoso) y una dirección de fotografía tensa (obviando sus encuadres poco elegantes). Ojalá Close resurja como una flor en mitad del estercolero con su octavo intento de estatuilla. En síntesis, Hillbilly, una elegía rural cuenta con mil y un desmanes y algún, mínimo, esporádico arrebato de genialidad.





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martes, 16 de febrero de 2021

CRÍTICA | NOTICIAS DEL GRAN MUNDO, de Paul Greengrass


NOTICIAS DEL GRAN MUNDO
4 nominaciones al Satellite y 2 a los Globos de oro y SAG
EE. UU., 2020. Dirección: Paul Greengrass Guion: Paul Greengrass y Luke Davies


Entre la road movie, la crónica de aventuras, el thriller y la revisión histórica, Noticias del gran mundo cuenta la odisea de un ex capitán de la Guerra Civil estadounidense que viaja de pueblo en pueblo cual juglar, leyendo las noticias de la prensa escrita. En una de sus paradas coincide con una niña huérfana que fue secuestrada siendo una bebé y que se ha criado bajo el arropo de la tribu Kiowa, por lo que no sabe hablar inglés. Con estas señas, la cinta une el trauma posbélico del adulto con el luto y la desazón de la pequeña, todo ello en un oeste hostil e inculto. Ambos buscan un hogar y durante ese camino descubrirán que lo único que tienen es la compañía y la empatía del otro. Paul Greengrass atina con un tempo, una ética y una estética clásica y pausada, nada que ver con las formas efectistas de sus anteriores largometrajes. Otro acierto atañe al reparto: la fiereza de Zengel y la reconversión de Hanks en un caballero andante sobrio, la figura paternal que representa y ha representado dentro y fuera de la pantalla para tantas generaciones. Le falta peripecia y descripción de personajes, le viene un poco grande el National Board of Review al mejor guion adaptado, pero se trata de una de las propuestas más sólidas de esta temporada de premios. Vale la pena su visionado, ya sea en cines o en Netflix.



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lunes, 25 de enero de 2021

CRÍTICA | HISTORIAS LAMENTABLES, de Javier Fesser


HISTORIAS LAMENTABLES
3 nominaciones a los Goya y Feroz 
España, 2020. Dirección: Javier Fesser Guion: Javier Fesser y Claro García


Historias lamentables es la nueva sucesión de viñetas de Javier Fesser. Tras ganar millones y 3 premios Goya con Campeones, este nuevo trabajo puede definirse como El milagro de P. Tinto del siglo XXI. Cada fotograma sorprende, nada tiene sentido y a la vez todo es muy coherente. Fesser, por la vía del disparate y la cachiporra, habla de los males endémicos españoles: la envidia, la codicia, los prejuicios hacia los inmigrantes, la corrupción, la mentira... Con gravedad y guasa, con el desorden de aquello que se ha estudiado mil veces antes del rodaje, Historias lamentables cuenta el intento de un hijo por hacer feliz a su padre el día en el que está a punto de jubilarse, el infierno que atraviesa un hombre por llegar a primera línea de playa, el chantaje que una mujer desequilibrada hace a un jardinero negro y los tejemanejes de un empresario que pide ayuda a una agencia de detectives sui generis para resolver sus desfalcos. Unos y otros hablan y actúan a bocajarro, invitan a la risa y sorprenden constantemente al espectador. Muy probablemente será un futuro título de culto. Fesser ha vuelto a dar en el clavo. Un autor con un humor inconfundible. Tiene los peros habituales de todas las historias cruzadas, pero hay que quedarse con lo positivo, que es mucho. La nota descacharrante que necesitaba el alicaído cine español de 2020.




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martes, 17 de noviembre de 2020

CRÍTICA | UN MUNDO NORMAL, de Achero Mañas

UN MUNDO NORMAL

España, 2020. Dirección y guion: Achero Mañas 

Tengo la impresión, a lo mejor equivocada, de que todas las películas de Achero Mañas tienen un fuerte componente autobiográfico. Salvo El Bola, que nació al calor de un contexto muy concreto (el auge de nuevos directores y del cine social de mediados-finales de los 90 en España), todas las películas (pocas, demasiado pocas) de Mañas se prestan a una lectura extracinematográfica muy personal. Así, Noviembre podría ser la cita a ese actor de calle, desconocido, militante, que él mismo fue durante mucho tiempo. Todo lo que tú quieras mostraría un Mañas en su faceta de padre, sin abandonar los dispositivos interpretativos que tanto le interesan. Y ahora Un mundo normal se inspira en el fallecimiento de su madre, en el crecimiento de su hija y en su propia crisis existencial y laboral (no por casualidad, Mañas ha estado una década sin filmar). El cine como reflejo de filias, fobias, traumas y vivencias. La fórmula del alter ego como acto controlado de exhibicionismo. Sea todo lo dicho cierto o no, es innegable que Un mundo normal cuenta con grandes dosis de verdad. Se non è vero, è ben trobato. Su protagonista resulta excéntrico y cercano a partes iguales. La película consigue lo más complicado: tener un tono agridulce, liviano y grave según la escena. Falla, en cambio, en lo aparentemente más procedimental: dotar a la road movie de su segunda parte de toda la aventura y el desenfreno que la historia requiere. Así, a medio gas, con un talento intacto, adoleciendo del rodaje que ya ha perdido, Mañas reflexiona sobre la vida, la familia, la muerte, el legado y las trazas de extrañeza que se esconden en un mundo aparentemente sano, usual. Ojalá Mañas no nos haga esperar otros diez años para saber cómo evoluciona su vida delante y detrás de las cámaras. Porque, bien pensado, Un mundo normal es un filme de resistencia. En favor del cine. Reacio a las series. Contrario a los algoritmos y a los intereses de los que tienen la sartén del cine español por el mango. He aquí la verdadera anormalidad...




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lunes, 9 de noviembre de 2020

CRÍTICA | EXPLOTA EXPLOTA, de Nacho Álvarez


EXPLOTA EXPLOTA

Dirección: Nacho Álvarez Guion: Eduardo Navarro, David Esteban y Eduardo Navarro

Festival de San Sebastián 2020: Presentación especial

Explota Explota no ha tenido suerte en taquilla. Se esperaba que el público apostara, sobre todo en un momento tan sombrío, por una película que es todo luz, intrascendencia, positivismo, romanticismo y alegría... pero no ha habido suerte. En parte, debido a una campaña de promoción que no ha sabido comunicar cómo es y de qué va realmente la película. Empecemos, pues, por el principio. Explota Explota no es un biopic de Raffaella Carrà, sino una fantasía musical que se construye a partir de las canciones de la diva italiana. En paralelo, muestra las bambalinas de una Radio Televisión Española que, en los años 70, se debatía entre los cambios sociales y el régimen dictatorial que ya estaba agonizando. En este punto, la película, a modo de cuento, habla de la censura, el impacto mediático de las pantallas (sin importar tamaños) y los códigos de conducta y vestimenta, que no han perdido vigencia y que el público joven que no vivió ni sufrió esa época entenderá desde otros códigos. Suma un empaque vistoso, colores vivos, dirección artística de ensueño, un vestuario digno de Goya,  bastantes lentejuelas, varias hombreras, citas cinéfilas, chicos guapos, una García Jonsson adorable y una Echegui con desparpajo y acento del sur, digna heredera de las grandes secundarias cómicas de nuestra cinematografía. Nuestra ficción necesita espectáculos tan vitaminados como este, enraizados en nuestra cultura y a la vez muy exportables. Con un guion con más enjundia y veinte minutos menos de metraje estaríamos hablando de un título de culto. Explota Explota no detona, pero encanta de manera matizada. 



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martes, 3 de noviembre de 2020

CRÍTICA | AKELARRE, de Pablo Agüero

AKELARRE

Dirección: Pablo Agüero Guion: Pablo Agüero y Katell Guillou

Festival de San Sebastián: Sección oficial a concurso  


Akelarre es una bonita anomalía dentro de nuestra cinematografía: cinta dirigida por un cineasta argentino, rodada en España, con parte de capital francés y hablada en euskera y en español. También por su temática, mezcla de géneros y texturas. La película nos traslada a las praderas del norte de nuestra península, allá por el siglo XVII.En ese marco rural,nada bucólico, incluso críptico, un juez y la corte real apresa, interroga y finalmente ajusticia a unas chicas que residen en una aldea y que están acusadas de practicar la brujería. El film empieza a bocajarro, sin presentar paisajes ni personajes, y se desarrolla casi íntegramente en interiores: mazmorras, comedores, pasadizos y estancias empedradas. Los escenarios, aunque minimalistas, se benefician de una fotografía, maquillaje, peluquería y, en esencia, atmósfera, más que solvente, lo que convierte Akelarre en uno de los títulos locales más complejos del curso en términos técnicos y artísticos. Tampoco desentona el aporte actoral: Àlex Brendemühl y Daniel Fanego rubrican dos villanos muy potentes y Amaia Aberasturi lidera la cuadrilla de presuntas hechiceras con nota, probablemente uno de los papeles noveles y protagonistas más destacados de 2020. En síntesis, película seca, tenebrista, muy personal, con un primer tramo tosco y una segunda mitad en la que Agüero demuestra músculo escénico con diálogos y escenas de belleza e impacto. Caso paradigmático de película atemporal, ambigua, libérrima, nada complaciente, que es querida por algunos y menostenida por otros tantos. Para todos, enésimo paso adelante de un cine vasco que no necesita hacer magia negra para lograr la excelencia. 


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martes, 27 de octubre de 2020

CRÍTICA | UNO PARA TODOS, de David Ilundain

UNOS PARA TODOS

España, 2020. Dirección: David Ilundain Guion: Coral Cruz y Valentina Viso

Es curioso que el estamento docente, tan olvidado por nuestros políticos, tan maltratado por la opinión pública, incluso tan infravalorado entre padres, alumnos y profesionales de la educación, sea para el cine un contexto bastante familiar, una fuente inagotable de inspiración. Casi siempre en forma de películas amables, de vinculación social. Aunque los franceses, como en casi todo, nos ganan la partida en cuanto a cine de jóvenes, institutos y alrededores, Uno para todos se suma a una tradición local que ahora es noticia gracias a la serie Hit. La película de David Ilundain sigue a Aleix, un maestro interino catalán que consigue trabajo como tutor de 6º de Primaria en un colegio aragonés. Tras un prólogo por carretera, la cinta en seguida presenta sus cartas y destaca el día a día en el centro, el contacto con los alumnos y el carácter raro y esquivo del hombre, interpretado con solvencia por David Verdaguer. La aportación más interesante viene a posteriori: el reto del personaje será integrar en su clase a un alumno enfermo de cáncer que acosó a sus compañeros en el curso anterior. El concepto de educación pública, de calidad e integradora se pone en juego cuando la víctima es, al mismo tiempo, el malo de la función. Con este dispositivo, la película explica muy bien las contradicciones del oficio, el trabajo por proyectos en las aulas, la tarea de los orientadores educativos y, en general, todo el esfuerzo que los docentes desarrollan en grupo y en soledad, incluso (¿o debería decir "sobre todo"?) en fines de semana, tardes libres y vacaciones. En el otro lado de la balanza, la película es más procedimental cuando explica el contacto con las familias, las relaciones con los compañeros de claustro y, principalmente, cuando explica, más bien cuando elude, el desapego del protagonista con su madre. El broche final, abiertamente sentimental, no desentona: cierra el arco dramático de la trama, con manipulaciones perdonables, a la vez que deja cabos sueltos para debatir. Nada que ver o, según se mire, muy relacionado con B, la primera película de Ilundian. Ojalá vengan más. La educación, sus participantes, su importancia, necesita aparecer en la gran pantalla.



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jueves, 22 de octubre de 2020

CRÍTICA | NIEVA EN BENIDORM, de Isabel Coixet


NIEVA EN BENIDORM

España, 2020. Dirección y guion: Isabel Coixet

Festival de Valladolid: Sección oficial


Detesto Benidorm. Es el símbolo de la especulación inmobiliaria. El cliché de playa, sol y bebidas a pocos euros. La ciudad en la que gente estúpida, vestida de manera estúpida, habla de cosas estúpidas mientras les suceden avatares estúpidos. El lugar que mejor representa esa dependencia española por el turismo y los clichés que luego, hipócritamente, muchos critican. Con todo, entiendo que Coixet haya visto en la costa alicantina cierto atractivo. Neones y desfases, los bullicios a primera línea de mar y las urbanizaciones abandonadas de las afueras. Hay, en efecto, algo exótico y chabacano en Benidorm. Indudablemente, sus gentes esconden tramas muy prometedoras. ¿Por qué decidieron pasar su vida en un sitio que representa lo estacional, la nada absoluta? ¿De qué se huye o qué se quiere conseguir? Pues bien... Coixet no cuenta ninguna historia: se recrea en un sentimiento de pausa. Una pena inconcreta, ensimismada, dilatada a propósito. Poca cosa, por desgracia. Más aún si ese vacío tiene forma de un banquero atolondrado, una cabaretera taciturna, una limpiadora medio chamana y una policía con alma de poeta. Decepcionante si, tratándose de una cineasta tan experimentada, la atmósfera se construye a base de planos nocturnos, músicas italianas, colores saturados y otros estilemas ya vistos con anterioridad. Coixet domina los cuentos, filma la belleza de lo inverosímil. Aquí no sucede nada de eso. Nunca antes sus fotogramas habían tenido aromas de determinado cine clásico norteamericano, incluso del absurdo de Kaurismaki, pero nada funciona. Nieva en Benidorm es Coixet imitando a Coixet, alguien haciéndonos creer que se puede comer un arroz negro con cucharas de madera a las tantas de la madrugada mientras se parafrasea a Sylvia Plath sin que en el patio de butacas nadie frunza el ceño. Hay, para colmo, muchos más despropósitos. Sin el riesgo de sus películas más radicales. Sin la verdad de los nombres que cimentaron su fama: Mi vida sin mí y La vida secreta de las palabras. Una película para olvidar. Como la resaca posterior a una borrachera en, por supuesto, cualquier antro, hotel, tumbona o descampado de Benidorm.

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domingo, 23 de agosto de 2020

CRÍTICA | LA BODA DE ROSA, de Icíar Bollaín


LA BODA DE ROSA
España, 2020. Dirección: Icíar Bollaín Guion: Icíar Bollaín y Alicia Luna
Festival de Málaga: Inauguración

martes, 12 de mayo de 2020

CRÍTICAS | FESTIVAL DE CANNES 2019 (I)



SORRY WE MISSED YOU
Reino Unido, 2019. Dirección: Ken Loach
Sección oficial a concurso del Festival de Cannes

A estas alturas de la película, no podemos pedir sutilezas en casa de Ken Loach y Paul Laverty. Ser fiel a uno mismo es, de por sí, algo muy complicado en una coyuntura artística tan preocupada por "apelar a todos" y "no molestar a nadie". Sorry We Missed You tiene todas las virtudes y todos los vicios de sus artífices. Hay verdad con aromas de folletín, buenas interpretaciones pese a algunas sobreactuaciones, un resumen certero de la precariedad aun cuando el filme apuesta por un miserabilismo sobredimensionado. Ahora bien: la película evidencia hasta qué punto la furia de Laverty salva a un Loach que, en su última etapa, parece filmar por inercia, echando mano de formalismos. Allá donde Loach aporta más bien poco (colores fríos, los planos-contraplanos de toda la vida, etc.), el texto de Laverty alcanza cuotas de emoción, a veces esperadas y en otros momentos inusitadas. Sea como sea, el naturalismo de uno de los tándems más fructíferos del cine moderno tiene garantizada su continuidad (al menos hasta que la edad y la salud les acompañen). Su talento es incuestionable y el día a día de la calle y de los medios siempre les brindará la inspiración que necesitan. Sorry We Missed You consigue lo que se propone: tocar la fibra del público medio y hace reflexionar sobre las indecencias del contexto capitalista.




LA GOMERA (THE WHISTLERS)
Rumanía, 2019. Dirección y guion: Corneliu Porumboiu
Sección oficial a concurso del Festival de Cannes y Sevilla

La presentación de La Gomera en la sección oficial del festival puso en valor la carrera de Corneliu Porumboiu, nombre importante del cine rumano de nuevo cuño que en el templo cannois había ocupado posiciones secundarias con respecto a Puiu y Mungiu. Crítico con el pasado sociopolítico de sus país, amante de la mezcla de géneros y firmante de historias de textos sencillos y subtextos abigarrados, el director de El tesoro firma un thriller bizarro, tocante con el cine negro clásico, el neo-noir, el western e incluso la parodia de todas esas tipologías. El silbo gomero, toda una rareza lingüística, es el epicentro de una red más extraña que tupida de interrogantes. El aplomo de Porumboiu es innegable y el aporte mafioso del actor-director Agustí Villaronga es una extravagancia divertida. Prima, eso sí, la sensación de que su firmante quiso abarcar mucho y, cumpliendo el dicho, consiguió apretar los gatillos del (contra)género de una manera discreta, algo anodina. Interesante, aunque no ensancha los horizontes de un thriller europeo excesivamente manoseado en los últimos años, tanto en la pequeña como en la gran pantalla. 




DE REPENTE, EL CIELO (IT MUST BE HEAVEN)
Palestina, 2019. Dirección y guion: Elia Suleiman
Mención especial y Premio FIPRESCI del Festival de Cannes

Con rictus de mimo chapliniano, apelando al "autocine" que ya practicó Nanni Moretti en los 90, Elia Suleiman rubrica una comedia a contracorriente sobre el colonianismo, las apropiaciones culturales y las violencias implícitas que se agazapan en tejidos sociales tan diferentes como los de Oriente Medio, Francia y Estados Unidos. La entrada frustrada a un templo religioso, las invasiones de un vecino que cuida el limonero del protagonista y el acecho de las fuerzas policiales sirven para filmar gags visuales y mudos, cual viñeta preñada de sorna y semánticas. Con todo, Suleiman cree significar más de lo que consigue, a veces subraya ideas y en algunos momentos necesita distanciarse de sus planteamientos iniciales para dar vuelo a la obviedad de su discurso (véase el interesante inserto metacinematográfico con Gael García Bernal). Suleiman puede parapetarse en la alegoría, pero cerrar el filme con una dedicatoria a Palestina es un recurso un tanto bajo. Eficaz, eso sí, si se quiere llamar la atención de los festivales internacionales. Una anécdota personal que, en su espíritu militante, encontrará el arropo de una parte importante de la crítica especializada.



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miércoles, 19 de febrero de 2020

CRÍTICA | EL AMOR ESTÁ EN EL AGUA, de Masaaki Yuasa


EL AMOR ESTÁ EN EL AGUA (KIMI TO, NAMI  NI NORETARA)
Japón, 2019. Dirección: Masaaki Yuasa Guion: Reiko Yoshida Fotografía: Animación Reparto: Animación Música: Michiru Ohshima Género: Drama. Fantasía Tráiler: Link Duración: 94 min. Fecha de estreno en España: 14/02/2020.
¿De qué va?: Hinako, es una joven estudiante que se muda a un nuevo pueblo allí conocerá a Minato un joven aspirante a bombero que le ayudará a encontrar su propio camino.

miércoles, 29 de enero de 2020

CRÍTICA | LOS NIÑOS DEL MAR, de Ayumu Watanabe


LOS NIÑOS DEL MAR (KAIJÛ NO KODOMO)

Japón, 2019. Dirección: Ayumu Watanabe Guion: Daisuke Igarashi Fotografía: Animación Reparto: Animación Música: Joe Hisaishi Género: Aventura. Fantasía Tráiler: Link Duración: 111 min. Fecha de estreno en España: 24/01/2020.
¿De qué va?: Ruka es una niña que fortuitamente durante las vacaciones de verano conoce a Umi y Sora, dos niños muy singulares que la llevaran a vivir una aventura con misterios tan profundos como el mismo mar.  

sábado, 18 de enero de 2020

CRÍTICAS | 1917, RICHARD JEWELL y EL OFICIAL Y EL ESPÍA



1917
10 nominaciones al Óscar. Globo de oro a la mejor película (drama) y director
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Reino Unido, 2019. Dirección: Sam Mendes Guion: Sam Mendes y Krysty Wilson-Cairns
¿De qué va?: 6 de abril de 1917, bando británico de la Primera Guerra Mundial. Dos soldados reciben la misión de enviar una misiva al otro lado de las trincheras. De su llegada a tiempo dependen la vida de miles de soldados y del hermano de uno de ellos. Ficha completa
Reparto: George MacKay, Dean-Charles Chapman, Mark Strong, Richard Madden, Benedict Cumberbatch, Colin Firth, Andrew Scott, Daniel Mays, Adrian Scarborough, Jamie Parker, Nabhaan Rizwan, Justin Edwards, Gerran Howell, Richard McCabe, Robert Maaser, John Hollingworth, Anson Boon, Jonny Lavelle, Michael Jibson, Chris Walley Música: Thomas Newman Fotografía: Roger Deakins Género: Drama bélico Duración: 115 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 10/01/2020

En contra de lo que se ha escrito sobre 1917, creo firmemente que lo nuevo de Sam Mendes es una película minimalista. Si dejamos de lado su trabajo sonoro, la dirección fotográfica en toma única y el tour de force propio del cine bélico, de 1917 queda una historia sobre el vacío. La nada que experimentan los personajes en la primera escena, sumidos en una especie de sueño, tumbados sobre una tierra que pronto se convertirá en fango. Y, en el bello plano final, la soledad de su protagonista, que ha culminado su empresa, aunque no ha podido alterar el curso de los acontecimientos y busca arropo en unas fotografías que le recuerden el ser de carne y hueso que siempre fue. A Mendes no le interesa tanto la cinética de la supervivencia como mostrarnos a un joven haciendo frente a las adversidades, un concepto que tiene sentido y resultaría oscarizable ahora, años atrás o en el concierto sociopolítico que se quiera. Una idea pequeña en una película muy grande. Y de esa mixtura de tamaños, sorprende que Mendes, a la contra del Nolan de Dunkerque, no deje llevarse por el videojuego indiscriminado, aunque el periplo que muestra tenga mucho de azaroso. Hay alardes técnicos, pero no son presuntuosos. La música juega a crear tensión, pero nunca se antoja intrusiva. Su coreografía es evidente, pero el artificio casi nunca asoma en pantalla. El guion tampoco quiere que sus personajes verbalicen o exterioricen sus circunstancias, pero debe apreciarse su tempo introvertido, compensado con el candor de momentos mágicos como el encuentro con la mujer francesa o la reunión en el bosque de un batallón que escucha el son de una melodía militar. Incluso cabe subrayar su mirada neutra, desprovista de patriotismos, por mucho que la carrera en pleno ataque, a pie de trinchera, sea la escena más "bigger than life" que hayamos visto en años, Marvel incluido. En síntesis, una película importante, destilación de todas las esencias de su género. He ahí su clasicismo y su modernidad. Para recordar entre el sueño y la vigilia, la luz y la oscuridad, la inocencia y la crueldad. Justamente la imagen que ofrece esa ciudad derribada bañada por el negro de la madrugada y el ocre del fuego, un fotograma que recuerda a Apocalypse Now y que sabe a eternidad.




RICHARD JEWELL
Nominación al Óscar y Globo de oro a la mejor actriz secundaria
EE. UU., 2019. Dirección: Clint Eastwood Guion: Billy Ray, a partir de un artículo de Marie Brenner
¿De qué va?: Juegos Olímpicos de Atlanta, 1996. Richard Jewell trabaja como guardia de seguridad en las inmediaciones de un recinto donde se celebran conciertos. Una noche, el hombre descubre una bomba con explosivos y minimiza las consecuencias de un terrible atentado. Jewell es considerado un héroe... hasta que pasa a ser el principal sospechoso del incidente. Ficha completa
Reparto: Paul Walter Hauser, Sam Rockwell, Kathy Bates, Jon Hamm, Olivia Wilde, Wayne Duvall, Dexter Tillis, Desmond Phillips, Nina Arianda, Ian Gomez, Randy Havens, Mike Pniewski, Niko Nicotera, Dylan Kussman, Beth Keener, Billy Slaughter, David Shae, Shiquita James, Deja Dee, Kendrick Cross, Jill-Michele Melean, Mitchell Hoog, David Lengel, Marc Farley, Victoria Paige Watkins, Charles Green, Shawn Weston Thacker Música: Arturo Sandoval Fotografía: Yves Bélanger Género: Drama Duración: 130 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 01/01/2020

Las buenas reseñas que ha cosechado Richard Jewell por parte de la prensa, sin importar su afiliación política, han puesto de manifiesto el estatus de clásico que ostenta el director más emblemático de su generación. De formas tradicionales, aunque de premisa pertinente, la película supone el enésimo estudio que Eastwood dedica a la figura del héroe. Por el camino, Hollywood ha vivido el Me Too y todo el país ha sufrido el ascenso de Donald Trump, pero el bueno de Clint sigue férreo en sus convicciones. Su lenguaje es transparente, sin alardes técnicos, en consonancia con su naturaleza de "actor autor". Tiene la virtud de ser la crónica equidistante de un suceso real, por lo que cada espectador debe decidir hasta qué punto se nos cuenta una historia de desmitificación o de triunfalismo. Y, sobre todo, es una película entretenida, creyente fiel de los principios de verosimilitud y espectacularidad de ese cine norteamericano que era norma en los 90 y que ahora, por evolución lógica, en parte por desgracia, brilla por su ausencia en las salas. Por todo lo dicho, cuesta poner reparos a Richard Jewell, aunque tal vez puedan derribarse sus bases apelando a una evidencia no menos notable: es una película que, por desfasada, acaba derivando en anécdota. Aunque Kathy Bates, no tan alejada de la inquietante Annie de Misery, llore mares. Aunque Paul Walter Hauser encarne a la perfección la paradoja patriótica del filme. Aunque Sam Rockwell vuelva a confirmar lo bien que le sientan los justicieros de formas poco ortodoxas. Aunque Olivia Wilde juegue a ser la actriz de primera división que, por hache o por be, todavía no es. Será prejuicio personal, bache generacional o "llámenle como quieran", pero Richard Jewell me produce una absoluta indiferencia. Una americanada de tomo y lomo, dicho esto en el sentido más meritorio y peyorativo posible. Sus defensores, aunque sobrados de razones, deberían reflexionar por qué el filme, tan nominable años atrás, se ha quedado en la retaguardia de los Óscar 2020.




EL OFICIAL Y EL ESPÍA
Festival de Venecia: Gran premio del jurado y FIPRESCI. 4 nominaciones a los EFA
Francia, 2019. Dirección: Roman Polanski Guión: Roman Polanski, a partir de la novela de Robert Harris
¿De qué va?: Enero de 1895. En un acto público, el joven oficial Alfred Dreyfus, acusado de ser un espía alemán, es desposeído de sus méritos militares. Días después, pasa a cumplir condena en la Isla del Diablo. Un año después, Georges Picquart pondrá en duda el veredicto del caso cuando, al ocupar el puesto de coronel primero, encuentre pruebas reveladoras. Ficha completa
Reparto: Jean Dujardin, Louis Garrel, Emmanuelle Seigner, Grégory Gadebois, Hervé Pierre, Wladimir Yordanoff, Didier Sandre, Melvil Poupaud, Eric Ruf, Mathieu Amalric, Laurent Stocker, Vincent Pérez, Michel Vuillermoz, Vincent Grass, Denis Podalydès, Damien Bonnard, Raphaël Caraty, Clément Jacqmin, Pierre Léon Luneau, Michèle Clément, Yohan Renier, Romain Lehnhoff Música: Alexandre Desplat Fotografía: Pawel Edelman Género: Drama histórico Duración: 126 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 01/01/2020

Los coloquios que puede suscitar El oficial y el espía ya se cuentan entre los salseos cinéfilos más potentes de 2020. Polanski apela a la libertad de expresión, tal vez a la figura del alter ego, para reflejar(se) y denunciar el perjurio que recibieron Alfred Dreyfus (Garrel), oficial judío acusado de ser un espía alemán, y Georges Picquart (Dujardin), el coronel que destapó la injusticia y sufrió la represión del estamento militar. La ambientación, ropas, peinados y paisajes nos trasladan al París de finales de siglo XIX, pero la búsqueda de la verdad, la lucha del hombre contra el aparato administrativo, la presión de prensa y superiores, y así hasta escribir un largo etcétera, se amoldan a la perfección a nuestros tiempos. También, cómo no, a la propia biografía de Polanski. El cineasta polaco se cubre las espaldas con una producción muy cuidada, un elenco que reúne la flor y nata de la industria francófona y un guion muy preciso, con tempo moroso y flashbacks cerimoniosos. La suma de todos estos elementos es una película de una anacronía y vigencia inusual, lastrada y al mismo tiempo realzada por todas las lecturas extracinematográficas que Polanski, lejos de evitar, proclama con la vehemencia de quien se sabe cuestionado cada dos por tres. Cinematográficamente impecable, más o menos reprobable según el juicio de cada espectador. Quien escribe está del lado del autor de El pianista, por mucho que la historia de El oficial y el espía a veces quede sepultada por su mensaje, su asumida importancia, su (auto)conciencia beligerante. Eso explica que el final de El oficial y el espía tenga visos de despedida, artística y vital, con un Polanski que evidencia el maltrato de Dreyfus con respecto al rango alcanzado por Picquart (¿asunción de culpas? ¿expiación de las mismas?), a la vez que empodera a la amante del coronel (¿símbolo del influjo que Seigner, actriz y pareja, ejerce en Polanski? ¿un reconocimiento implícito a su máxima defensora de cara a los medios?). Habrá que esperar unos años para saber si Polanski da por cerrado su periplo o sigue en pie de guerra. Ambas posibilidades serán buenas noticias. El debate, sea como sea, sigue y seguirá muy vivo.




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