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martes, 21 de septiembre de 2021

PELÍCULAS INTERNACIONALES DE LOS ÓSCAR | AMORES PERROS, de Alejandro González Iñárritu (México)


AMORES PERROS

México, 2000. Dirección: Alejandro González Iñárritu Guion: Guillermo Arriaga Música: Gustavo Santaolalla y Daniel Hidalgo Fotografía: Rodrigo Prieto Reparto: Emilio Echevarría, Gael García Bernal, Goya Toledo, Alvaro Guerrero, Vanessa Bauche, Jorge Salinas, Marco Pérez, Rodrigo Murray, Humberto Busto, Gerardo Campbell, Rosa María Bianchi, Dunia Saldívar, Adriana Barraza, José Sefami, Patricio Castillo, Lourdes Echevarría, Gustavo Sánchez Parra, Dagoberto Gama Género: Drama social. Historias cruzadas Duración: 145 min. Tráiler: Link 
¿De qué va?: En Ciudad de México, un fatal accidente automovilístico afecta trágicamente a tres personas. Octavio, un adolescente, decide escaparse con Susana, la esposa de su hermano; el Cofí, su perro, se convierte en el instrumento para conseguir el dinero necesario para la fuga. Al mismo tiempo, Daniel, un hombre maduro, deja a su esposa y a sus hijos para irse a vivir con Valeria, una hermosa modelo. El mismo día en que celebran su nueva vida, el destino hace que Valeria sea víctima de un trágico accidente. (FILMAFFINITY)


Uno de los elementos más impresionantes de esta película es su estructura narrativa: aparentemente no sigue un hilo argumental, pero está cohesionada por el factor contextual que le proporciona la tristeza de las tres historias que enmarca la dirección de Iñárritu. La tragedia, la ruina, la soledad, situaciones disfrazadas de amor y que potencializan el peculiar adjetivo que usa el realizador para desarrollar el descarnado lado oscuro del amor. Por eso le llaman Amores perros. Porque así es la vida, sinuosa y difícil, mucho más en un país como el mío, mi México tan descalabrado por tanta situación adversa de violencia en todas su vertientes; y menciono esto porque siempre se ha considerado la película como un claro ejemplo del día a día en suelo mexicano, referencia directa de las circunstancias que todos vivimos en este país, alejada de cualquier tipo de exageración. El guion de Arriaga es una obra visceral que destripa a conciencia y sin tapujos el dolor y sufrimiento humano, haciéndose tangible gracias a la edición de las poderosas imágenes que captura el fotógrafo Guillermo Prieto junto a una de las bandas sonoras más memorables del cine mexicano firmada por el gran Gustavo Santaolalla. Texto, imagen y sonido, junto a las excelentes actuaciones de un reparto inmejorable, son los elementos que fusiona Alejandro González Iñárritu para tener como resultado esta ópera prima que se ha convertido a través de los años en una cinta enteramente de culto, siendo nombrada en más de una ocasión como su obra maestra. La propia película es referente directo de un realizador en estado de gracia, que se entrega a sus proyectos y se hace partícipe del proceso creativo con férrea convicción. Una película compleja que no permite distracción alguna y que definitivamente deja con una gran cúmulo de emociones al final.

Ronnie Valencia



miércoles, 12 de septiembre de 2018

EDITORIAL II | PREMIOS ÓSCAR 2019 | MÉXICO LINDO, PREMIADO Y NO SIEMPRE QUERIDO



El pasado febrero, la victoria en los Óscar de La forma del agua y Coco se recibió en México como un logro nacional, por no decir un golpe en la boca del estómago del presidente Trump. México es de hecho es país que mayor presencia ha tenido en las últimas ediciones de los galardones anuales de la Academia Norteamericana: la cronología va de la nominación a Salma Hayek a los premios al mejor director que han recibido Del Toro, Cuarón e Iñárritu (este último, dos consecutivos). A todo ello se suma el flamante León de oro conseguido en Venecia por la Roma de, de nuevo, Alfonso Cuarón, con otro mérito añadido: es la primera producción de Netflix en lograr el máximo reconocimiento en un certamen internacional, una efeméride que pone de manifiesto el cambio de paradigma que está sufriendo el cine, las ventanas de exhibición, los festivales y los premios especializados. México, en resumen, lleva mucho tiempo en la primera división cinematográfica, siendo noticia dentro y fuera de sus fronteras. Pero no es oro todo lo que reluce.

jueves, 19 de julio de 2018

CRÍTICA | EL VIOLÍN, de Francisco Vargas


EL VIOLÍN
México, 2006. Dirección y guión: Francisco Vargas Música: Cuauhtémoc Tavira y Armando Rosas Fotografía: Martín Boege Paré Reparto: Octavio Castro, Don Ángel Tavira, Dagoberto Gama, Gerardo Taracena, Mario Garibaldi, Fermín Martínez Género: Drama Duración: 98 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 11/05/2007.
¿De qué va?: Tres generaciones de una misma familia trabajan como músicos callejeros. Como defensores del movimiento guerrillero campesino, el gobierno los tiene en el punto de mira tras arrasar el pueblo donde residen. Haciéndose pasar por unos simples violinistas, los hombres intentarán infiltrarse en el ejército para devolver las municiones robadas a los rebeldes.

sábado, 18 de noviembre de 2017

CRÍTICA | LA ISLA DE LOS MONSTRUOS, de Leopoldo Aguilar

LA ISLA DE LOS MONSTRUOS
México, 2017. Dirección: Leopoldo Aguilar Guión: Billy Frolick Música: Kevin Smithers Duración: 82 min. Género: Animación. Fantasía. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 17/11/2017
¿De qué va?: Lucas descubre que no es humano después de que sorpresivamente se transforma en monstruo frente a los niños más populares de su escuela. A partir de ese momento Lucas emprende un viaje a una misteriosa Isla, donde espera encontrar respuestas a sus preguntas. 

sábado, 22 de julio de 2017

CRÍTICA | SIN REMITENTE, de Carlos Carrera



SIN REMITENTE
4 premios Ariel, incluyendo mejor película. Nominación al Goya a la mejor película iberoamericana
México, 1995. Dirección: Carlos Carrera Guión: Carlos Carrera, Ignacio Ortiz y Silvia Pasternac Reparto: Tiaré Scanda, Fernando Torre Laphame, Luis Felipe Tovar, Marco Bacuzzi, Guillermo Gil, Luisa Huertas, Gina Morett, Jesús Ochoa, Nora Velázquez, Juan Carlos Colombo, Alvaro Carcaño, Daniel Martínez, Loló Navarro Fecha de estreno en España: Inédita Tráiler: Link


Crítica José: Dos vecinos. Andrés, un anciano que trabaja en una oficina de mensajería, engrapando papeles y sellando. Una joven que trabaja para el periódico, encargada de ir a cada suceso o escena de crimen que se suscite para tomar fotos. Una noche Andrés recibe una carta “sin remitente” por debajo de su puerta, e investigará quién ha sido la persona que está enamorada de él. Una verdadera cinta mexicana, cuando en realidad los directores se preocupaban por mostrar una idea bien estructurada, sin llegar a tener que meter chistes tontos e ilógicos, la manera en que Carlos Carrera aborda la soledad y el amor, de cómo aun siendo viejos se puede llegar a tener ese amor. Fernando Torre Lapham da una actuación nos traslada a ese sentir del personaje por encontrar el amor; por otro lado tenemos a Tiaré Scanda, una actriz que hoy en día ha caído en cintas nada favorables y en telenovelas mexicanas, que al parecer iba por buen camino. Hay ocasiones en las que decimos ignorar aquellas palabras que nos dicen los amigos, para que no salgamos lastimados de alguna situación que creemos estar bien, pero el final será lamentable para uno mismo. Espero fervientemente que el cine mexicano vuelva en todo su esplendor y deje a un lado todas esas comedias baratas. Nota: 7 / 10


Crítica Mayra: Sin remitente nos narra la vida de un hombre mayor que tiene una mala convivencia con su joven y ruidosa vecina, lo cual crea una disputa que les llevará a tomar represalias uno contra el otro. En este conflicto Don Andrés (Fernando Torre Laphame) resulta ser el más afectado al convertirse en víctima de una broma que despierta su ilusión ante la posibilidad de volver a tener una compañera sentimental: una quimera que el protagonista de esta historia perseguirá hasta las últimas consecuencias, dando paso a que más de uno se aproveche de su situación. La película resulta interesante en su planteamiento sobre el peso de la soledad y la necesidad de afecto que siempre está latente en el ser humano (sobre todo ante la nostalgia del paso del tiempo). También habla de cómo nuestras acciones de manera insospechada pueden afectar rotundamente la vida de otros. Una película sin duda interesante y con interpretaciones acordes, especialmente el trabajo actoral de Torre Laphame. Nota: 6 / 10


Crítica Ronnie: La presente película es un ejercicio audiovisual casi autodidacta de un director que con poco o nulo apoyo sacó adelante un proyecto muy bien cuidado e intrépido. A día de hoy, Carlos Carrera es un renombrado director nacional (El crimen del padre Amaro, El traspatio, El héroe) que consiguió con esta cinta el primer Ariel a la mejor dirección de su trayectoria. Sin remitente es una historia que habla del abandono y de la amargura. Nos muestra dos vecinos de un edificio departamental del Distrito Federal que no tienen nada en común. Ella, Mariana, es una joven fótografa que llena sus noches de música y fiesta, algo que perturban a Don Andrés, un anciano empelado del correo postal, cansado del ruido generado por su vecina. Las constantes juergas de Mariana provocan que Don Andrés encuentre la manera de darle un escarmiento a la joven, el problema es el desquite de la vecina. Ambas personas viven sumidas en la infelicidad, sentimiento que no sabe respetar credo, sexo, edad o condición social. Dicha infelicidad es el detonante de un vengativo juego lleno de ilusiones y falsas realidades. Fotografía excelente, un guión mesurado apegado a las moralidades de Televisa (productora) y un par de actuaciones sobresalientes en donde destaca Fernando Torre Laphame como Don Andrés. La estilizada dirección de Carrera es la cereza de este pastel, obra clave de la cinematografía nacional de la década de los 90. Nota: 9


Crítica Xavier: Permítanme que haga un pequeño "rodeo". La publicación de este post coincide con la celebración de los Premios Platino, por lo que es imposible acercarse a la película de Carrera sin pensar que el cine mexicano, y por extensión el hispanoamericano, ha experimentado en las últimas décadas un boom notabilísimo. Con todo, sigo sintiendo que Suramérica, América Central y España, en términos cinematográficos, siguen caminos muy diferentes. Seamos sinceros: no hay nada que me una con la realidad social y cultural (y casi diría que idiomática) de México. Sí, el cine está para establecer puentes y conocer paisajes geográficos y humanos muy diferentes a los nuestros, pero al final uno conecta con lo que entiende, con lo que percibe como propio. Todo esto viene a colación de Sin remitente, una película que, más que verla, sólo la he intuído. Primero, porque pude verla con una copia cuya calidad de imagen dejaba bastante que desear. Segundo, porque entender el léxico y la pronunciación mexicana me resulta muy complicado. Y tercero, porque no puedo valorar en su justa medida hasta qué punto la cinta de Carrera, como imagino, apela a localismos que, por razones obvias, se me escapan. Vaya, que no me siento capacitado para desautorizar o para aplaudir Sin remitente. Lamento profundamente que, aun siendo la triunfadora de los Ariel, nunca llegara a las salas de mi país. Y celebro que esos Platino que citaba antes, a pesar de sus flaquezas, hayan cambiado este contexto. Nota: 6 / 10

domingo, 25 de junio de 2017

CRÍTICA | PROFUNDO CARMESÍ, de Arturo Ripstein


PROFUNDO CARMESÍ
9 premios Ariel y 3 premios del Festival de Venecia
México, 1996. Dirección: Arturo Ripstein Guión: Paz Alicia Garciadiego Reparto: Daniel Giménez Cacho, Regina Orozco, Marisa Paredes, Patricia Reyes Spíndola, Julieta Egurrola, Rosa Furman, Verónica Merchant, Sherlyn Fecha de estreno en España: 04/10/1996 Tráiler: Link


Crítica José: El retrato putrefacto del ser humano se puede ubicar directo en esta historia, llena de desencanto, indignidad y bajeza. No existen límites. El negocio es redondo. La falta de cariño y compañía es el gancho perfecto. Sin escrúpulos, Nicolás se deshace de las mujeres que seduce y roba. El acomplejado galán que esconde su calvicie. Coral es una mujer sin dignidad, desvergonzada e irresponsable, incapaz de tener amor propio y por tanto menos para sus hijos. Egoísta por naturaleza. El caso es que ambos se enamoran, y el suyo es un amor apasionado y destructivo; un amor fatal, no sólo para ellos, sino también para todos los que se les ponen por delante. Son pocas las películas que he visto de Ripstein, pero en todas he podido apreciar ese toque para contar historias muy extrañas. Profundo carmesí no es la excepción. En esta cinta encontramos una pareja decidida a hacer lo que sea por dinero, utilizando como pretexto el destino y el amor. La película ofrece imágenes inéditas, situaciones repulsivas, actos escabrosos y buenas actuaciones. Nota: 8 / 10


Crítica Mayra: Profundo carmesí está ambientada en los años 40 y narra la relación entre un hombre vividor de pasado turbio y una madre soltera en busca de afecto. Ambos terminan uniendo sus desequilibradas vidas e iniciando una relación obsesiva y destructiva que, a la postre, los convierte en algo incluso peor. La cinta cuenta con una destacable labor interpretativa por parte de sus actores protagonistas (Giménez y Orozco), quienes encarnan dos personajes por los que se llega a sentir tanta pena como aversión. Profundo carmesí tiene una historia muy bien dirigida y desarrollada, aunque en un principio tiene personajes y situaciones que rozan el ridículo, si bien, conforme avanza el metraje, se añade un tono provocador y arriesgado que plasma en sus imágenes una dureza y crueldad que resulta inquietante. Reconozco que de la filmografía de Arturo Ripstein sólo he visto El castillo de la pureza, así que poco puedo hablar del estilo habitual del cineasta mexicano en sus obras; sin embargo, de lo visionado hasta ahora, empiezo a creer que las películas de Ripstein, para bien o para mal, no dejan indiferente. Nota: 7 / 10


Crítica Ronnie: Estamos ante una de las mejores películas del cine mexicano. Arturo Ripstein y Paz Alicia Garciadiego (su esposa) han trabajado juntos desde hace mucho tiempo en infinidad de proyectos, pero esta película resulta una verdadera exquisitez en cuanto a historia y dirección. Coral (Regina Orozco) una enfermera pasada de peso e insatisfecha con la vida, madre de dos hijos, enamorada de Charles Boyer, contacta a través de las páginas de "corazones solitarios" con un galán que presume su gallardía española, Nicolás (Daniel Gimenez Cacho), un gañán que enamora a mujeres solitarias para robarlas y matarlas. El gran acierto del realizador y la escritora fue trasladar el relato original a la escena mexicana de 1949, y lo que comienza como una comedia ligera culmina en uno de los melodramas más atroces y crueles de la marquesina nacional. Ripstein perpetua cuadro a cuadro una acción que equilibra a la perfección lo absurdo y lo grotesco sin concesiones sentimentales. Dos almas apasionadas y perdidas que cruzan su camino con desgana, y que terminarán teniendo una malsana independencia. La interpretación de Regina Orozco como Coral es una cátedra de actuación que solo alguien de la talla de Orozco podría haber interpretado. Los elementos destacables de la película son el guión, la fotografía, el reparto, la dirección y la ambientación. Una mezcla de amor enfermizo, ambición, fe, ingenuidad, odio, compasión, soledad, desesperación y traición. La cinta está basada en un acontecimiento real, ocurrido en Estados Unidos, que fue llevado al cine en 1970 bajo el nombre de The Honeymoon Killers, un clásico para los amantes de los serial killers de serie B. En el 2006, el nieto del policía que investigó el caso llevó al cine el relato original bajo el nombre de Lonely Hearts, protagonizado por Jared Leto y Salma Hayek como pareja principal. De igual manera, un episodio de la serie norteamericana Cold Case trató el tema en una ocasión. Nota: 10 / 10


Crítica Xavier: El cine mexicano, fiel a su feísmo y a su sentido estilizado del "culebrón", viene regalándonos desde varias décadas algunas de las películas más ingratas del panorama hispano. Ripstein, en ese contexto, merece ser considerado el padre de toda la generación presente que llena festivales de forma no siempre merecida (Escalante, Franco y compañía). Profundo carmesí confirma a su artífice como retratista de una sociedad corrompida en todos los ámbitos. En la ficción (para más inri, basada en hechos reales), dos amantes criminales se aprovechan de los resquicios del sistema para, cual road movie sangrienta, dejar a la superficie los males endémicos de los que son verdugos y, a la postre, víctimas. La crudeza, la miseria, la humedad, la crueldad y la locura calan hondo, traspasan la pantalla y ponen al espectador en tesituras incómodas, con una explicitud y una plasticidad mugrienta pocas veces alcanzada por otras cinematografías. Esa es su gran virtud, pero también su principal talón de Aquiles. Ripstein, en pos de la provocación, resulta más incómodo que crítico. Queda, por lo tanto, una película meritoria, con su mal aliento, su capa de pus, su luz ámbar, relicarios convertidos en armas homicidas y tierras áridas en las que cualquier atisbo de humanidad se antoja tan utópico como agua en pleno desierto. Demos gracias a que Donald Trump carece de la inteligencia suficiente para entenderla, porque, de hacerlo, construiría su dichoso muro ipso facto. Nota: 7 / 10

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martes, 25 de octubre de 2016

CRÍTICA | LA REGIÓN SALVAJE, de Amat Escalante


Transitando el lado oscuro 
LA REGIÓN SALVAJE, de Amat Escalante 
Venecia: Mejor director. San Sebastián: Sección Horizontes Latinos. Sitges: Sección Noves Visions
México, 2016. Dirección: Amat Escalante Guión: Amat Escalante y Gibrán Portela Fotografía: Manuel Alberto Claro Reparto: Simone Bucio, Ruth Jazmín Ramos, Jesús Meza, Edén Villavicencio, Kenny Johnston Género: Drama. Ciencia ficción Duración: 100 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Alejandra es una ama de casa sin apenas tiempo para sí misma. Su marido mantiene relaciones sexuales en secreto con otro chico. Su hermano, un enfermero homosexual, es agredido al salir del hospital donde trabaja. Verónica, una chica misteriosa, y un extraño ente que habita en una cabaña ejercerán una influencia decisiva en todos los personajes.



 
El mexicano Amat Escalante firma en La región salvaje una de las películas más insólitas de la temporada. Lejos de acomodarse tras el éxito de Heli, el hispanoamericano traza una historia que discurre entre el realismo sucio y la ciencia ficción conceptual. En el plano más terrenal, el México de la corrupción, la miseria, la violencia y las complicadas relaciones familiares aflora una vez más con la historia de dos hermanos, víctimas ambos de sus debilidades y de sus circunstancias. Y en una dimensión cercana a lo místico, la película se abre con una imagen del espacio exterior y distintos fotogramas de tono apocalíptico que conciernen al personaje de Verónica y a un monstruo alojado en una cabaña, a la postre los dos grandes enigmas de la cinta.


 
La narración, que fluctúa entre lo tangible y lo inasible, atrapa a la audiencia por su constante capacidad de sorpresa, hasta el punto de producir un desasosiego tan incómodo como gozoso. Por momentos se diría que La región salvaje no sabe ni hacia dónde va ni qué quiere significar, pero Escalante cierra el arco dramático (que no los misterios) con pericia, abriendo la obra a infinitas lecturas. A la postre, los desvaríos fantásticos de La región salvaje son su elemento identificador y al mismo tiempo su principal talón de Aquiles, por lo que el nuevo trabajo de Escalante, lejos de generar consenso, parece condenado a producir una enorme brecha entre el público, sin descartar la posibilidad de que pueda alzarse como una cinta de culto entre ciertas minorías. 


 
Escalante apela al fantástico para decirnos que no es posible explicar desde un punto de vista científico las injusticias de nuestro entorno o los bajos instintos de nuestra especie, pero el cineasta olvida que en esos comportamientos se concentra la esencia del terror, como estado de ánimo y como género artístico. A La región salvaje, por lo tanto, y aunque suene paradigmático, le sobran todos sus componentes fantásticos: en lugar de producirse una simbiosis entre realidad y ficción, se diría que la segunda habita la primera en calidad de ente extraño y externo, como un alienígena agazapado en un organismo de carne y hueso. Sea como sea, Escalante ha firmado una película que es al mismo tiempo un reflejo y una reflexión del mal. Que convenzan más o menos sus dispositivos formales es un debate que debe articular cada espectador por su cuenta. De ella queda el convencimiento de que Escalante es una de las voces más aguerridas de la modernidad, que ya es mucho.


Para espectadores con el umbral del asombro muy alto.
Lo mejor: Es imposible despegar los ojos de la pantalla.
Lo peor: Muchos esperábamos unas respuestas... que la película no da.

martes, 9 de agosto de 2016

CRÍTICA | ENAMORADA, de Emilio Fernández


ENAMORADA, de Emilio Fernández
Premio Ariel a la mejor película
México, 1946. Dirección: Emilio Fernández Guión: Emilio Fernández, Íñigo de Martino y Benito Alazraki Fotografía: Gabriel Figueroa Música: Eduardo Hernández Reparto: María Félix, Pedro Armendáriz, Fernando Fernández, José Morcillo, Miguel Inclán, Eduardo Arozamena, Manuel Dondé, Eugenio Rossi, Norma Hill, Juan García Género: Drama romántico Duración: 90 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Coincidiendo con el avance de las tropas zapatistas en México, una mujer rica y un revolucionario se enamoran, un hecho que pone en jaque a todo su entorno.


CRÍTICA RONNIE VALENCIA: Hablar de Enamorada es hablar de una de las cintas más icónicas y sagradas del cine nacional mexicano, gran pilar de la Época Dorada del Cine Nacional, dirigida por uno de los realizadores más representativos del panorama mundial (Fernández) y con dos de las más grandes estrellas que hemos visto brillar en el firmamento (Armendáriz y Félix). Ganadora del Ariel de Oro a la Mejor Película en 1946, además de los de sonido, actor, actriz, argumento original fotografía para el Maestro Gabriel Figueroa y edición, fue nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1947. La historia narra las hazañas de las tropas zapatistas del General José Juan Reyes (Pedro Armendáriz) y la toma de la ciudad de Cholula en Puebla, al centro de México. Es un melodrama de pasiones intensas mezclado con comedia de enredos, el General Reyes se enamora de Beatriz Peñafiel (María Félix, con ese par de hermosos ojos y el semblante de la Félix era inevitable enamorarse) hija del hombre más acaudalado de Cholula y a quien debe confiscar sus bienes en pro de la causa caudillista. Como dato curioso, tras el éxito obtenido con Enamorada, Fernández tendría la oportunidad de dirigir la versión gringa de la época contando de nuevo en el protagónico con Armendáriz y sustituyendo a la Félix por Paulette Goddard, la esposa de Charlie Chaplin: la cinta se tituló The Torch, y el mérito del “remake” fue la nueva oportunidad de grabación en el mismo municipio de Cholula. ★★★★½


CRÍTICA MAYRA MEZA: María Félix y Pedro Armendáriz, dos habituales en la filmografía de Emilio Fernández y en la época de oro del cine mexicano, protagonizan este film que habla del amor en tiempos de revolución. Enamorada es la historia de un revolucionario, José Juan Reyes (Pedro Armendáriz), que en medio del conflicto conoce a Beatriz, una joven de la que se enamora perdidamente pero que no le corresponde: he ahí el conflicto mayor de este film que de alguna manera contiene un trasfondo histórico en cuanto a la revolución mexicana. La trama se desarrolla entre el drama (no tanto como se esperaría) y el romance, con algunos momentos cómicos muy "made in México". Si bien la historia es sencilla, las interpretaciones son destacables, especialmente el personaje de Beatriz que interpreta María Félix, el cual tiene un carácter impetuoso y desafiante, aunque tal vez termina opacado por un final demasiado complaciente que deja salir el lado machista de aquello época. Muy bonita la escena de "la malagueña". ★★★

martes, 26 de julio de 2016

CRÍTICA | AMORES PERROS, de Alejandro González Iñárritu


AMORES PERROS, de Alejandro González Iñárritu
11 premios Ariel. Gran Premio de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. Nominación al Óscar y Globo de oro
México, 2000. Dirección: Alejandro González Iñárritu Guión: Guillermo Arriaga Música: Gustavo Santaolalla y Daniel Hidalgo Fotografía: Rodrigo Prieto Reparto: Emilio Echevarría, Gael García Bernal, Goya Toledo, Álvaro Guerrero, Vanessa Bauche, Jorge Salinas, Marco Pérez, Rodrigo Murray, Humberto Busto, Gerardo Campbell, Rosa María Bianchi, Dunia Saldívar, Adriana Barraza, José Sefami, Patricio Castillo, Lourdes Echevarría, Gustavo Sánchez Parra, Dagoberto Gama Género: Drama social Duración: 150 min. Tráiler: Link Elección de Ronnie Kryczynski
¿De qué va?: En la Ciudad de México, un aparatoso accidente de tráfico une el destino de distintos personajes: un adolescente a la fuga, un mendigo de pasado turbulento y una modelo de éxito.


CRÍTICA RONNIE: Uno de los elementos más impresionantes de esta película es su estructura narrativa que aparentemente no sigue un hilo argumental, pero esta cohesionada con el factor contextual que le proporciona la tristeza de las tres historias que enmarca la dirección de Iñárritu. La tragedia, la ruina, la soledad, situaciones disfrazadas de amor y que potencializan el peculiar adjetivo que usa el realizador para desarrollar el descarnado lado oscuro del amor, por eso le llaman Amores perros; porque así es la vida, sinuosa y difícil, mucho más en un país como el mío, mi México tan descalabrado por tanta situación adversa de violencia en todas su vertientes y menciono esto porque a la película siempre se le ha considerado como un claro ejemplo del día a día en suelo mexicano, referencia directa de las circunstancias que todos vivimos en este País y claro puntualizando conscientemente que está alejada de cualquier tipo de exageración, por donde se le vea. El guión de Arriaga es una obra visceral que destripa a conciencia y sin tapujos el dolor y sufrimiento humano, haciéndose tangible gracias a la edición de las poderosas imágenes que captura el fotógrafo Guillermo Prieto junto a una de las bandas sonoras más memorables del cine mexicano firmada por el gran Gustavo Santaolalla; texto, imagen y sonido junto a las excelentes actuaciones de un reparto inmejorable son los elementos que fusiona Alejandro González Iñárritu para tener como resultado esta ópera prima que se ha convertido a través de los años en una cinta enteramente de culto, siendo nombrada en más de una ocasión como su obra maestra. La propia película es referente directo de un realizador en estado de gracia, que se entrega a su proyecto y se hace partícipe del proceso creativo con férrea convicción. Una película compleja que no permite distracción alguna y que definitivamente deja con una gran cumulo de emociones al final. ★★★★★


CRÍTICA ALBERTO: Cuando uno escucha los primeros acordes de la vibrante partitura de Gustavo Santaolalla, atiende a los primeros diálogos del contundente guion de Arriaga y González Iñárritu, y se deslumbra por la expresión audiovisual confabulada entre su realizador y la maestría visual de Rodrigo Prieto, sabe apenas pasados unos instantes de la grandiosidad de la obra ante la que se encuentra. González Iñárritu en su debut firma un relato no sólo de historias muy bien cruzadas, sino también una declaración de intenciones sobre su claro y singular estilo cinematográfico, así como un tríptico de excelsa disertación social. Y es que en sus aluviones poéticos y sus desmembramientos psicológicos, la ferviente posición de una denuncia crítica a la sociedad que le envuelve planea con sutileza por todo el conjunto, pero a la vez con una fuerza que llega directa a la emoción y la razón del espectador. Es absolutamente admirable el camino a los infiernos, pero a la vez redentorista que emprenden cada uno de sus protagonistas, por la compleja espiral de definiciones que se extrae de su consecutiva acción, así como el matizado juego audiovisual, que en su deleite reflexivo maneja una inmensidad de capas, que hacen que el mensaje ocupe una equilibra postura entre la complejidad y la honestidad, sin edulcoramientos, sin ostentosidades, claro y convencido de la férrea decisión de cada de uno de sus artífices humanos. Mención especial merecen las vibraciones de un reparto absolutamente acompasado y honesto en sus determinaciones constructivas. Creo que sus tres protagonistas (García Bernal, Echevarría y Toledo) jamás obtuvieron una composición tan limpia y tan extraordinaria como la que entregan a esta película, que exige de ellos la inmensa labor de quien quiere edificar la exposición dolorosa de la vida humana. Porque en definitiva esas son las líneas de una filmografía extraordinaria, las de recorrer las derivas de un dolor planetario, un dolor existencial, que en esta película, absoluta obra maestra, adquiere la dimensión más humana de todo lo compendiado hasta ahora. ★★★★★

jueves, 21 de julio de 2016

CRÍTICA | SUSANA (DEMONIO Y CARNE), de Luis Buñuel


SUSANA (DEMONIO Y CARNE), de Luis Buñuel
Nominación al Ariel a la Mejor Actuación Juvenil (Luis López Somoza)
México, 1950. Dirección: Luis Buñuel Guión: Luis Buñuel, Jaime Salvador y Rodolfo Usigli, a partir de una historia de Manuel Reachi Fotografía: José Ortiz Ramos Música: Raúl Lavista Reparto: Fernando Soler, Rosita Quintana, Víctor Manuel Mendoza, Matilde Palou, María Gentil Arcos, Luis López Somoza Género: Drama Duración: 85 min. Tráiler: Link Elección de Shaoran Nox 
¿De qué va?: Aprovechando una noche de tormenta, Susana se escapa del reformatorio en el que fue encerrada quince años atrás. En su errático camino se encuentra con una familia católica que posee una hacienda. La presencia de Susana alterará el devenir de todos los habitantes de la casa.


CRÍTICA XAVIER: Buñuel encadenó el rodaje de Susana (Demonio y carne) con el de Los olvidados, uno de los títulos más recordados y premiados del Cinoscar Summer Festival 2. El film que nos ocupa está lejos de los mejores títulos de su director, pero atesora todas sus credenciales: onirismo, crítica social y una trama plagada de símbolos que remiten al sexo, al machismo, al caciquismo más recalcitrante y a la represión de naturaleza religiosa. Susana (Demonio y carne) suma cine negro con vodevil (o, si se quiere, lo sublime y lo ridículo). Tal vez peca de cierto maniqueísmo, pero Buñuel siempre aminora su radicalismo en pos de una historia y de unos personajes con doble filo, abiertos a infinitos análisis. Lo más atractivo de Susana (Demonio y carne) es su apariencia de cuento envenenado: empieza cual película Disney, avanza provocando a diestro y siniestro, y al final los personajes reencuentran el equilibrio tras haber dejado a la superficie todas sus miserias. "Un mal sueño", que diría la criada beata que observa y mueve hilos en la casa donde habitan todos los protagonistas. Una interesante relectura de la femme fatale. Aunque apenas aparece citada en los estudios de la filmografía de Buñuel, Susana (Demonio y carne) atesora cierto atractivo, y su historia sigue siendo actual y punzante. ¡Ah! Y un consejo para los que tengan su oído acostumbrado al español de España: vean la película con subtítulos. ★★★½


CRÍTICA RONNIE: Buñuel logra un abanico de estereotipos con los personajes de esta película, donde cada uno representa una actitud y reacción frente al sexo opuesto en una historia ambientada en el México postrevolucionario, de las haciendas y los núcleos familiares de antaño. Buñuel muestra un dominio del lenguaje cinematográfico único que usa con destreza para representar su propio estilo. La trama general de la película es interesante y en sus buenos momentos se agradece la denuncia general que realiza del sistema social de la época y que es aplicable hasta nuestros días. Las situaciones representadas como una clásico melodrama se complementan con la ironía y mordacidad de sus resoluciones. Todo el reparto destaca a su manera, pero Fernando Soler y Rosita Quintana manejan holgadamente sus protagonistas cautivando a la audiencia con sus papeles. Quintana, como Susana, representa la falsa inocencia de una mujer conocedora de las provocaciones que su erotismo produce, y sus compañeros de reparto masculinos representan aquella rudeza del hombre macho heterosexual, hambrientos de sexo y disponibles a cualquier cosa para devorar la fragilidad de la fémina. ★★★★

CRÍTICA ISIDRO: Me encanta que el subtítulo de Susana sea Demonio y carne. En Francia le pusieron directamente Susana la impura. Y tiene toda la gracia porque Susana es la misma encarnación del demonio que con sus carnes suntuosas despierta la lujuria de cuantos se encuentra. Y adoro que la única persona que no le baila el agua a la inocente y casta Susana sea la vieja más beatilla del lugar, con sus "Ave María Purísima" y sus vade "restro" Satanás. No es el Buñuel más redondo con el que me he topado, pero se nota toda su habilidad en construir atmósferas malsanas. Susana es como Viridiana (porque las dos acaban en -ana, ejé), pero sus protagonistas son completamente opuestas. Y este díptico refuerza una filmografía que estoy deseoso por descubrir a tope. Buñuel mola, y Susana también. ★★★½


CRÍTICA ALBERTO: Cuando hablamos de Buñuel, nos aborda cierto aire de consagración e intocabilidad, pues la maestría de uno de los genios claves del Séptimo Arte, demostrada a través de numerosas obras maestras, es innegable. Sin embargo, se desconoce la etapa que el realizador de Calanda pasó en México con producciones menores, aunque interesantes, de corte melodramático, muy cercanas a lo folletinesco. En esta carnal Susana advertimos un melodrama intenso, cercano al patetismo y contaminado por otras derivas audiovisuales muy alejadas de la esfera buñueliana y más próximas a la cultura latina. No obstante, entre las trabas de un guión repleto de cojeras y con personajes excesivamente exacerbados, cercanos a un tremendismo innecesario, se deja entrever un notable ejercicio de puesta en escena, así como ciertos anhelos críticos a la ruptura del sistema establecido, fermentado por ciertos patrones derivados de determinados ejes institucionales. Del mismo modo, la dureza de su reparto ayuda a contener las virtudes de unos personajes a veces en exceso caricaturizados, más que definidos de forma realista. El resultado final es dispar, bajo una base insuficiente se levanta un ejercicio bastante sólido, pero que se encuentra muy lejos de la magnificencia de un realizador de esta envergadura. ★★★

NOTA MEDIA del JURADO: ★★★½ 

jueves, 23 de junio de 2016

CRÍTICA | EL CASTILLO DE LA PUREZA, de Arturo Ripstein


EL CASTILLO DE LA PUREZA, de Arturo Ripstein
5 premios Ariel, incluyendo mejor película
México, 1972. Dirección: Arturo Ripstein Guión: José Emilio Pacheco y Arturo Ripstein Música: Alex Phillips Fotografía: Joaquín Gutiérrez Heras Reparto: Claudio Brook, Rita Macedo, Arturo Beristáin, Diana Bracho, Gladys Bermejo, David Silva, María Barber, María Rojo, Inés Murillo Género: Drama Duración: 105 min. Tráiler: Link Elección de Rafael Mejía
¿De qué va?: Gabriel ha mantenido encerrados en su casa a su mujer y a sus hijos durante dieciocho años. El único que puede salir al exterior es él, mientras la familia fabrica un raticida en polvo que Gabriel vende en las tiendas de la ciudad. La particular cárcel que ha construido Gabriel durante tanto tiempo se vendrá abajo cuando sus hijos entren en la adolescencia.


CRÍTICA XAVIER: El castillo de la pureza es una película crítica y alegórica. Arturo Ripstein plantea los peligros que supone coartar la libertad del ser humano, dando a entender que los instintos que habitan en nosotros son imposibles de reprimir. En el film, un padre actúa como dictador cruel, y la narración se encarga de desmontar su inoperancia. La constante lluvia que cae en el patio de la casa, los venenos que elabora la familia en un improvisado laboratorio o el rechazo a todos los símbolos relacionados con la sexualidad acaban configurando una atmósfera asfixiante que mantiene al espectador en vilo. En paralelo, Ripstein fuerza tanto "el concepto" que, como su tirano protagonista, no deja que los personajes respiren y, en parte, corta las alas a la película, por lo que ésta nunca llega a ser el relato subversido y trágico que por momentos promete. Por ello, uno intuye en el ritmo aletargado de El castillo de la pureza una gran carga ideológica, pero también cierta altivez que, como espectador, me distancia de todo lo que estoy viendo. Estamos, vaya, ante una cinta tan fácil de alabar como de desmontar. Guste más o menos, de El castillo de la pureza queda la sensación de haber asistido a una especie de Canino mexicano, la otra cara de un cine latino, pasional y de tendencia discursiva. ★★★½


CRÍTICA ALBERTO: Cuando nos admiramos con la excelente gama de experimentaciones psicológicas que el cine contemporáneo nos trae, hay que hacer un poco de historiografía y remitirnos a los referentes que han edificado las bases para el desarrollo de tan interesantes ejercicios. Parece que la parcelas de expresión de directores como Yorgos Lanthimos se antojan completamente novedosas, pero lo que realmente es novedoso y admirable de sus propuestas es la capacidad de traslación de referentes pasados a la esfera actual. Arturo Ripstein, uno de los grandes maestros de la producción mexicana, hábil en las definiciones de personajes desde perspectivas varias, plantea aquí el juego de la no socialización como síntesis sobre las derivas culturales de nuestros días. El encierro de esta familia es una mirada inversa al mundo que nos rodea y cómo éste plantea muchas de las dinámicas que parecen proceder a veces de entes casi divinos. De forma inconsciente atendemos a la milimétrica postura de que nada es casual. La propuesta planteada navega en la astucia de retratar con verdad a sus personajes, sin olvidar el cometido ajustado, y para ello, vertebra sus opciones y las divide entre el rico juego de los diálogos y silencios y la notable dirección de Ripstein, sin olvidarnos de un reparto que insufla absoluta verdad a un relato que por su propia condición puede resultar artificioso. Una muestra más de cómo el cine puede cambiar o plantear cambios sobre la dialéctica social que nos rodea. ★★★★

CRÍTICA ISIDRO: Canino me parece una jodida obra maestra. Cuando la sacaron leí algunas críticas negativas que decían que se había copieteado de una película mexicana de los años setenta. Seguramente en su día leería el título y la buscaría y todo, pero no me he coscado de que se trataba de El castillo de la pureza hasta que me la he puesto. Será copia o pura casualidad, el caso es que Yorgos Lanthimos sí que sabe sacar todo el jugo a este argumento que en manos de Ripstein queda algo endeblillo. Un padre de familia mantiene encerrados a su mujer y a sus hijos, que nunca han visto el exterior, en el patio del Chavo del 8. La mujer sometidísima se limita a estar guapa y a cocer patatas y alcachofas para cuando llegue el marido, figura de autoridad que se encarga de velar por el correcto funcionamiento de este microcosmos dedicado a fabricar raticidas. Y todo para preservar una supuesta pureza alejada de los vicios del hombre mundano. Sí, hay chicha, bastante, pero a la película le falta rotundidad; de hecho, cuanto más seria y crítica se pone la cosa, más ridícula se torna, con esos chillidos y sollozos de telenovela que compiten en verosimilitud con el “maldita lisiada” de María la del barrio. Para ejemplo, la escena final, que hace aguas por todos lados. Y aquí a las lámparas las llaman lámparas y no coños. Pierde toda la gracia. Aunque reconozco que me encanta que no coman carne, pero que experimenten con ratas grandes como caballos, y que hayan tenido peor gusto a la hora de decidir los nombres de los hijos (Utopía, Porvenir y Voluntad, toma ya) que mi hermana la preñada, que quiere llamar al bicho, si es niña, Cher. Si es así, Claudio, hazme el favor, enciérrame a mí también. ★★★


CRÍTICA RONNIE: Hablar en México de Arturo Ripstein es hablar de uno de los realizadores más prolíficos del medio, y a su vez de uno de los menos recordados por la audiencia de hoy en día. Su carrera incluye grandes títulos de la cinematografía mexicana que lo han hecho triunfar dentro y fuera del territorio nacional. El castillo de la pureza, Ariel de Oro a la mejor película, es uno de sus tres filmes más representativos, basado en hechos reales ocurridos en el país en la década de 1950. Un hombre mantiene a su familia encerrada en casa durante 18 años, convencido de la maldad imperante en el mundo exterior. La desavenencia de esta situación de encierro va provocando problemas en el círculo familiar a medida que los hijos se vuelven mayores y entran en la edad de la rebeldía. Destaca el sobresaliente trabajo del actor Claudio Brook y un relato que reafirma la solidez de una historia turbia y angustiante. La película toca temas bastante escabrosos como la doble moral o el malsano fanatismo y los límites de la locura disfrazados de “pureza”. Como dato curioso habrá que recordar que el filme se le ofreció a Buñuel pero, cuando éste declinó la oferta de llevarlo al celuloide, Arturo Ripstein y José Emilio Pacheco realizaron una gran labor de investigación para aprovechar la premisa de la historia en uno de los mejores guiones de nuestra historia nacional. ★★★★½

NOTA MEDIA del JURADO: ★★★★

martes, 7 de junio de 2016

CRÍTICA | VÁMONOS CON PANCHO VILLA!, de Fernando de Fuentes


VÁMONOS CON PANCHO VILLA!, de Fernando de Fuentes
México, 1936. Dirección: Fernando de Fuentes Guión: Fernando de Fuentes y Xavier Villaurrutia, a partir de la novela homónima de Rafael F. Muñoz Fotografía: Jack Draper y Gabriel Figueroa Música: Silvestre Revueltas Reparto: Antonio R. Frausto, Domingo Soler, Manuel Tamés, Ramón Vallarino, Carlos López 'Chaflán', Raúl de Anda, Rafael F. Muñoz, Alfonso Sánchez Tello Género: Drama bélico Duración: 90 min. Tráiler: Link Elección de Benjamín Martínez 
¿De qué va?: Un grupo de campesinos se une al ejército de Pancho Villa. La revolución se dilata durante mucho tiempo, y los hombres van perdiendo el entusiasmo idealista del primer día para dar paso al desencanto.


CRÍTICA ISIDRO: Un grupo de campesinos decide unirse a la revolución mexicana hartos de la situación y deseosos de demostrar su compromiso y valentía. Se hacen llamar los leones de San Pablo. Los lidera Pancho Villa, pero bien podría ser Maxi de La que se avecina: “¿Qué somos? ¿Leones o huevones?”, “Leoooneeees”. Qué machos, que quieren morir peleando para complacer a don Pancho Villa, güey. Al principio el retrato del conflicto es bastante inocentón y superficial, con esas secuencias bélicas no del todo convincentes pero que tienen toda la gracia del mundo entre chumberas y musiquilla mariachi, y en realidad no terminas de entender la causa (quizá porque desconozco demasiado la historia reciente de México) ni sus motivaciones ni mucho menos su adoración ciega por el líder revolucionario, amado Pancho. Conforme se acerca al final entran en escena lecturas más interesantes, se cuestiona ese fanatismo y ese luchar por luchar más que por la causa en sí. Me gusta que opte por este camino más crítico y reflexivo, pero la reflexión también llega de manera inocentona y superficial, y es que Tiburcio es más tonto que una loma, y esas tres escenas clave que marcan este cambio (el ahorcamiento, la “ruleta mexicana” y el final) quedan aguadas porque, básicamente, Tiburcio es gilipollas. Como decía Panzón: “¡vaya y coma alfalfa!”. Pero bueno, en realidad me parece una obra estimable. Al menos ha merecido la pena por escuchar la letra alternativa a La cucaracha: “la cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar, porque no tiene, porque le falta, marihuana que fumar”. Olé. ★★★

CRÍTICA KOSTI: La revolución mexicana con uno de sus personajes más icónicos. He alcanzado a ver pocas películas que traten este pedazo de la historia sin entrar en conflictos morales o partidistas. La historia que Fernando de Fuentes nos presenta no cuenta con buenos o malos, no se posiciona en ningún sentido, y esto lo deja claro ya desde el principio en su prólogo. Sólo le interesa mostrarnos la decisión y el destino de un grupo de amigos de una pequeña población mexicana que decide alistarse en las filas del conocido guerrillero Pancho Villa. Hasta ahí, todo normal. La historia es fluida, con una calidad técnica, artística e interpretativa bastante asequible, más si tenemos en cuenta que estamos hablando de mediados de los años 30, y se adapta bastante bien a la estructura clásica del cine. Cada escena se mueve con una introducción, un desarrollo y un desenlace dramático. En algunas encontramos hasta dos desenlaces. “Los leones de San Pablo” conforman un grupo poco ecléctico, pero bastante sólido, un grupo que va quedando mermado y a merced de los deseos de un líder despreocupado, trazado apenas con dos brochazos, poco desarrollado. Esa sencillez (que no simpleza, aunque en ocasiones se le acerca) es la que lleva a dibujar unos personajes apenas con un esbozo, y a otros con gran técnica y cuidado color. Al final resulta una película enriquecedora y dolorosa, pero sin llegar a calar en lo hondo, en el ánima de ese grupo desmembrado que no es capaz de ver el absurdo de su situación. ★★★


CRÍTICA RONNIE: Está considerada como la mejor película del cine mexicano, aunque difiero un poco. La historia nos lleva al terrible conflicto de la revolución en 1910, una cinta bien lograda que retrata una figura histórica, José Doroteo Arango Arámbula, Pancho Villa (un gran Domingo Soler), el héroe legendario por antonomasia. Pero se aleja de ese símbolo de rebelión al cual estamos tan acostumbrados, mostrando a un Villa autoritario más cercano a la figura del dictador que al del mecenas que el país necesitaba. Cabe recordar que el contexto histórico de nuestras raíces con el que estamos familiarizados no es más que simples interpretaciones que con el paso del tiempo van variando su veracidad. La película muestra a un Líder Revolucionario exigente y ¿sanguinario? Juzgue usted mismo. Los protagonistas solo son cuatro pequeños hombres que siguen a Villa y que representan a toda una nación en base a sus ideologías tanto individuales como grupales. A la fecha en que está realizada la cinta debemos recordar que existían una gran cantidad de limitaciones técnicas para lograr una producción en "regla", aunque a pesar de esa escasez, De Fuentes logró un ejercicio fílmico decente y audaz. No digo que no tenga sus problemas, en cuestión de iluminación principalmente, pero repito: es un ejercicio fílmico bastante decoroso para la industria cinematográfica de mi país y un documento histórico de visionado obligatorio. ★★★

CRÍTICA XAVIER: Para un español, es difícil hacer un juicio concienzudo de Vámonos con Pancho Villa! Primero, porque a duras penas tenemos datos sobre la Revolución Mexicana (quien escribe jura que ese capítulo no aparecía en los libros de Historia de ESO y Bachillerato). Segundo, porque tenemos poca información del cine mexicano de los años 30. Y tercero, porque las diferencias culturales pesan y no siempre apetece ver una película que se intuye tan lejana en el espacio y en el tiempo. Por todo lo dicho, intento reseñar el film de Fernando de Fuentes desde el respeto, sabiendo que puedo decir alguna que otra sandez. Y vuelvo a enumerar. Uno: el mayor elogio que puede recibir la cinta es que, para ser una producción de hace setenta años, cuenta con un empaque técnico envidiable. Dos: su acercamiento a la revolución va de la camaredería exaltada del inicio al desencanto de su lapidaria escena final, por lo que intuyo por su parte una capacidad crítica bastante valiente para su época.  Y tres: esquiva las debilidades del cine bélico panfletario (en España rodamos "eso" llamado Raza cinco años después: en la comparación, salimos perdiendo), aunque sus lecturas políticas y sociales pueden levantar ampollas (para eso se hizo el cine, así que ninguna queja al respecto). En definitiva, Vámonos con Pancho Villa! me parece una película notable, pero me sobran datos artísticos y extracinematográficos para valorarla en toda su dimensión. Prometo buscar información y revisionarla en un futuro. De momento, le concedo tres estrellas. ¡Que nadie abra fuego ni invoque a los ancestros guerrilleros de Pancho Villa, por favor! ★★★


CRÍTICA ALBERTO: Dentro de los ejercicios histórico,s en el séptimo arte es necesario realizar una escisión entre su valor inédito por funcionar como documentos que recogen total o parcialmente un hecho histórico de forma convincente y su valor cinematográfico. A veces las dos veredas se dan la mano, y otras no concuerdan. En este segundo grupo mantenemos la obra de Fernando de Fuentes, una película que, a pesar de su interesante mirada y su fuerte despliegue, se antoja muy rudimentaria. Cuesta empatizar, o simplemente contagiarse de algún atisbo de emoción, con una película que a pesar de sus dosis de acción se antoja bastante lineal. El interés de lo que ofrece al conocimiento de la historia está ahí, pero sus aportaciones cinematográficas no traspasan el umbral de la corrección, en una película que hoy permanece “imborrable” dentro de la historia del cine mexicano. ★★★

NOTA MEDIA del JURADO: ★★★ 

viernes, 6 de noviembre de 2015

CRÍTICA | DESPUÉS DE LUCÍA, de Michel Franco


Bofetadas impostadas
DESPUÉS DE LUCÍA, de Michel Franco
Mejor película, sección Un Certain Regard: Festival de Cannes 2012
México, 2012. Dirección y guión: Michel Franco Fotografía: Chuy Chávez Reparto: Tessa Ia, Hernán Mendoza, Gonzalo Vega Sisto, Tamara Yazbek Bernal, Paloma Cervantez, Juan Carlos Barranco, Francisco Rueda, Diego Canales Género: Drama Duración: 100 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Alejandra y su padre cambian de residencia, trabajo y colegio. Atrás dejan un duro episodio que ninguno de los dos verbaliza. Pronto, Alejandra empezará a sufrir bullying, pero la chica acalla el problema para no preocupar a nadie de su entorno. Un día, Alejandra pondrá fin a su situación, hasta el punto de que la vida de sus familiares y de sus acosadores cambiará para siempre.


El cine mexicano, al menos los títulos de esa cinematografía que se han exhibido recientemente en los festivales más importantes, parece preocupado en mostrarnos unas dinámicas sociales marcadas por la violencia y la inoperancia de los estamentos policiales, educativos y judiciales. Michel Franco se suma a la corriente de apellidos como Iñárritu, Reygadas y Escalante con Después de Lucía, una película que se coronó en los altares de Cannes al vencer en la sección Un Certain Regard del 2012. Franco sigue fiel a los postulados de sus compatriotas: fueras de campo y silencios recurrentes, ausencia de diálogos y apego por los planos secuencia de gran virulencia, tanto física como verbal. 


Franco consigue una película incómoda que deja a la superficie la peor cara de una sociedad corrompida: no hay ningún atisbo de esperanza, e incluso las víctimas, en última instancia, canalizan el maltrato sufrido con respuestas tan inesperadas como reprobables, como si el México contemporáneo fuera un paraje del 'antiguo oeste' donde todavía existe la ley del 'ojo por ojo'. Por ello, Después de Lucía resulta una película tan desangelada como exagerada, tan dolorosa como manipuladora. Hiere, pero el espectador nunca termina de creerse la dureza del conjunto.


La protagonista del film sufre vejaciones de todo tipo por parte de sus compañeros de clase, pero no avisa ni a sus profesores ni a su padre de la situación que está viviendo en su instituto, un detalle que Franco obvia en beneficio de su historia, pero que al final acaba por resultar del todo inverosímil. Cualquier espectador atento frunce el ceño al ver que los profesores no se percatan en ningún momento del agravio, que la policía actúa con una ineficacia casi cómica o que el padre, amparándose en una depresión nunca aclarada, se muestra demasiado permisivo. Un conjunto reconocible, pero demasiado inhóspito como para ser verdad.


Después de Lucía, en definitiva, termina siendo una cinta de violencia gratuita y de moral más que dudosa. Una película pretenciosa, de principio hermético y de final rocambolesco, tras cuyo visionado uno se pregunta si el mundo que le rodea es tan deprimente como lo filma Franco. En esta ocasión, sin que sirva de precedente, la ficción supera a la realidad. O, dicho de otra manera, su aparente pátina de cine social, veraz y real, acaba en la impostura más molesta.

Para preocupados por el bullying.
Lo mejor: La firmeza con la que Franco acomete las escenas más complicadas.
Lo peor: La impunidad y la ambigüedad moral que encierra la historia.


sábado, 15 de agosto de 2015

CRÍTICA | CRONOS, de Guillermo del Toro


CRONOS, de Guillermo del Toro
Largometraje nº 06: Cinoscar Summer Festival 2015: Sección fuera de concurso
Elección de Juan Francisco Bigorra
México, 1993. Dirección y guión: Guillermo del Toro Duración: 90 min. Género: Fantasía. Terror Tráiler: Link Reparto: Federico Luppi, Ron Perlman, Claudio Brook, Margarita Isabel, Tamara Shanath, Daniel Giménez Cacho, Juan Carlos Colombo, Mario Iván Martínez, Farnesio de Bernal, Jorge Martínez de Hoyos, Luis Rodríguez, Javier Álvarez
¿De qué va?: Durante muchos años, un artefacto ha quedado oculto para cualquier ser humano. El responsable de una tienda de antigüedades desentierra un secreto largamente ocultado. Una caja en forma de escarabajo dorado ofrece el poder de la eterna juventud. Pero el don no está exento de riesgos...
Palmarés: Mejor guión y actor, Festival de Sitges. 9 premios Ariel de la Academia Mexicana, incluyendo premio a la mejor película.


RESEÑA ISIDRO: Hacía ya tiempo que no veía algo de Guillermo Del Toro. Precisamente desde que se estrenó el patatón pseudo-marveliano aquel de Pacific Rim. Quitando la peli esta de los 'ironmen' gigantes, le tengo cariño al cine de Del Toro: con las Hellboy me lo pasé pipa y El laberinto del fauno me marcó en mi tierna adolescencia. Hasta lo honré llamando a uno de mis gatos como él (nacido dentro de toda una camada de cineastas: Tarantino, P.T. Anderson, Kubrick y un par de Coens). Así que he pillado Cronos con ganas y nostalgia felino-cinéfila. Lástima que me haya encontrado con un producto tan poco lucido. A nivel técnico es una proeza: aprovecha bien la escasez de medios y demuestra ya un gran talento en el uso de los espacios y decorados, así como del maquillaje como un elemento indispensable para la creación de sus mundos. Y encima, en principio, la película es una revisión del mito de los vampiros bastante interesante. Pero el guion es bastante flojo: reduce todas las posibilidades que ofrece el artefacto-bicho aquel a un simple “tú lo tienes, pero lo quiero yo y mando a Ron Perlman, que impone mucho y actúa muy bien, a buscarlo”, con un malo de chiste (malo) y una niña cuajada de por medio. Me he llevado una gran decepción. Es más, me pongo a pensar ahora y, teniendo en cuenta que sus hermanos estaban a un nivel tan superior (y entonces también lo creía, por mucho que me gustara la del fauno), no sé cómo estuve para acabar llamando Del Toro al gato… gordo estaba, por lo menos.

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RESEÑA MIGUEL: Guillermo del Toro presentaba aquí sus credenciales, su mitomanía y sus filias. Cronos es una crónica vampírica con todas las marcas reconocibles del cine de este autor. Federico Luppi guía la narración de forma convincente en un intrincado mundo vampírico en forma de thriller de terror. Si bien es cierto que el trabajado estilo de del Toro ayuda a permanecer atento, todo el metraje no consigue estar a la misma altura, y las escenas de Ron Perlman parecen un parche de fuerza opuesta a la naturalidad que desprende Luppi. Ahora que ya conocemos gran parte de la obra de Guillermo del Toro puede afirmarse que su falta de mesura comenzó en ciertos pasajes de Cronos. Aun así, disfrutable. 

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RESEÑA DANIEL: A Guillermo del Toro le gustan las películas con aroma a fantasía. Ese lado oscuro, siniestro, un tanto esperpéntico y finalmente tétrico que puede derrochar cualquier historia la convierte en un festival de sensaciones que transporta a quien visione cualquier film suyo a la más sublime ensoñación. En Cronos, film con el que debutó en 1993 se busca la eternidad a cualquier precio, y Del Toro indaga como cualquier “Fausto” en la utópica vida inmortal valiéndose de ideas claras que se desarrollan fielmente con una historia in crescendo y con un manejo del pulso templado y sorprendentemente experimentado (siendo su ópera prima). Aunque resulta convencional por momentos, su valía está en mantener la fuerza visual de sus imágenes compenetradas al argumento. Su barroquismo demuestra preocupación por la estética y la interesante mezcla entre alquimia y vampirismo le da un toque intenso y ligeramente mórbido a la película. Mención aparte a un Federico Luppi que, una vez más, cumple satisfactoriamente cualquier papel que se le imponga.