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domingo, 11 de marzo de 2018

CRÍTICA | IT (ESO), de Andrés Muschietti


Tú también flotarás
IT (ESO)
Nominada al Critic Choice Award a la mejor película (ciencia ficción y/o terror)
EE. UU., 2017. Dirección: Andrés Muschietti Guión: Chase Palmer, Cary Joji Fukunaga y Gary Dauberman, a partir de la novela homónima de Stephen King Música: Benjamin Wallfisch Fotografía: Chung Chung-hoon Reparto: Bill Skarsgård, Jaeden Lieberher, Sophia Lillis, Finn Wolfhard, Wyatt Oleff, Jeremy Ray Taylor, Jack Dylan Grazer, Chosen Jacobs, Nicholas Hamilton, Jake Sim, Logan Thompson, Owen Teague, Jackson Robert Scott, Javier Botet, Stephen Bogaert, Stuart Hughes, Geoffrey Pounsett, Megan Charpentier, Isabelle Nelisse Género: Terror. Thriller psicológico Duración: 130 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 08/09/2017
¿De qué va?: Cuando empiezan a desparecer niños en el pueblo de Derry (Maine), un pandilla de amigos lidia con sus mayores miedos al enfrentarse a un malvado payaso llamado Pennywise, cuyo historial de asesinatos data de siglos.  

viernes, 25 de agosto de 2017

CRÍTICA | CAMPO DE SUEÑOS (FIELD OF DREAMS), de Phil Alden Robinson


Así en el cielo como en Iowa
CAMPO DE SUEÑOS (FIELD OF DREAMS), de Phil Alden Robinson
3 nominaciones al Óscar: mejor película, guión adaptado y banda sonora original. Nominada al PGA y DGA
EE. UU., 1989. Dirección y guión: Phil Alden Robinson Reparto: Kevin Costner, Amy Madigan, James Earl Jones, Ray Liotta, Timothy Busfield, Burt Lancaster, Gaby Hoffmann, Dwier Brown, Frank Whaley Género: Drama sobrenatural Duración: 100 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 09/02/1990
¿De qué va?: Una tarde, un granjero oye unos sonidos extraños en sus tierras de cultivo. Una voz le insta a construir un campo de béisbol en su propiedad. El hombre decide hacer caso al mensaje a pesar de las reticencias de su esposa. Una noche, un hombre venido del pasado aparece en el campo de juego.


El cine estadounidense es proclime a discursos triunfalistas. Ya sea retratando la vida de la Norteamérica profunda o yéndose a la conquista de mundos exteriores, la cinematografía por antonomasia despliega su arsenal de efectos especiales y mensajes subliminales para demostrar su poderío, una influencia de la que ningún espectador, con independencia de su nacionalidad o ideario, queda inmune. Lo que es más inusual es que el cine norteamericano una espiritualidad y derivas fantásticas en un drama familiar tan difícil de prever como de discurso profundamente yanki. Campo de sueños arranca con una sucesión de fotografías que ilustran la vida de Ray, y cuando éste recibe un mensaje de naturaleza divina el protagonista deja de ser un padre de familia entregado a la explotación de sus tierras para asumir la tarea de salvador de toda su comunidad. En otras palabras, el individuo se convierte en una metáfora de su país, con la iconografía deportiva y los valores asociados al "being american" (la fe, el esfuerzo colectivo y la defensa de la libertad y de la unidad familiar). El conjunto puede sonar indigesto para espectadores que no rindan culto a la bandera barriestrellada, pero el director Phil Anden Robinson se las ingenia para llamar nuestra atención a base de migrar del drama intimista al relato fantástico, de lo plausible a lo increíble, en poco más de hora y media de medidos despropósitos. Campo de sueños convence porque, a pesar de la aparatosidad de su trastienda, esconde cierto halo naïf que conecta, aunque sea mínimamente, con el cine familiar de Spielberg o las obras más logradas de Shyamalan. Una cinta particular a la que vale la pena acercarse con reservas pero con curiosidad, y cuyo desenlace, lacrimación aparte, parece demostrar que los mismísimos Estados Unidos, al igual que el Cristianismo, se sustentan sobre un profundo sentimiento de culpa y unas tormentosas relaciones paternofiliales.


Para creyentes, crédulos y curiosos de todo tipo.
Lo mejor: Su fusión de géneros.
Lo peor: Es más sensiblera que sensible.


Descubre todos los estrenos de 1990 en
EL PODCAST DE C&R: Especial CINE DEL 1990 
 

jueves, 13 de abril de 2017

CRÍTICA | LA ALTA SOCIEDAD (MA LOUTE), de Bruno Dumont



Mareas, muertes y milagros
LA ALTA SOCIEDAD (MA LOUTE), de Bruno Dumont
Cannes: Sección oficial. Sevilla: Mejor película y actriz. 9 nominaciones a los Premios César
Francia, 2016. Dirección y guión: Bruno Dumont Fotografía: Guillaume Deffontaines Reparto: Fabrice Luchini, Juliette Binoche, Valeria Bruni Tedeschi, Jean-Luc Vincent, Brandon Lavieville, Raph, Didier Després, Cyril Rigaux, Laura Dupré, Thierry Lavieville, Caroline Carbonnier, Manon Royère, Lauréna Thellier, Maya Sarac, Noah Noulard, Julian Teiten Género: Comedia negra. Thriller Duración: 120 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 21/04/2017
¿De qué va?: En una zona costera desaparecen distintos turistas. Al lugar, habitado únicamente por pescadores y granjeros, llegan dos inspectores para investigar el caso. Al mismo tiempo, una prole burguesa se instala en su casa de veraneo sin ser consciente de los peligros que la circundan.


El cineasta francés Bruno Dumont vuelve a explorar la naturaleza del mal en Ma Loute, película que constriñe en dos horas de metraje parte de los temas, tonos y paisajes de El pequeño Quinquin. Como sucediera en la citada miniserie, Dumont crea una atmósfera inusual que deja atónito al espectador en todo momento. Ma Loute es otro objeto cinematográfico no identificado de Dumont, si bien en este caso el carácter ditirámbico de los personajes hace que el conjunto esté más cerca de la parodia, por momentos burda, que de la sátira. Ello explica que este nuevo estreno, a pesar de sus méritos, por mucho que mezcle con oficio los óleos rurales del siglo XIX con un desfile de payasos tristes, resulte un tanto desquiciado, también desquiciante. Se echa de menos, vaya, el regusto noir que recorría la anterior El pequeño Quinquin. Con todo, parece que Ma Loute es tal y como la concibió su autor. Pomposa por fuera y delgada por dentro, como ese inspector de policía que empieza la película revoloteando en la arena y llega al último fundido a negro surcando los cielos como un globo. Y entre gags de humor variado, fino o de brocha gorda según el caso, Ma Loute consigue que entre tanta caricatura, a pesar de un segundo tramo demasiado lánguido, asome la inocencia, con citas caníbales y transgénero de por medio, de unos seres que, a pesar de los pesares, se hacen querer. A la postre, de Ma Loute se recuerdan sus destellos de genialidad. Dumont ha vuelto a facturar una gran película. Realista y surrealista. Mágica y mundana. Bella y fea. En una palabra: libre.


Para amantes de las películas pintorescas.
Lo mejor: Fabrice Luchini parece sacado de una viñeta de cómic.
Lo peor: Su desmesura.


Escucha nuestra reseña de LA ALTA SOCIEDAD en
EL PODCAST DE CINOSCAR & RARITIES: ESTRENOS ABRIL 2017 

jueves, 6 de abril de 2017

CRÍTICA | EL GUARDIÁN INVISIBLE, de Fernando González Molina



La literalidad como literatura
EL GUARDIÁN INVISIBLE, de Fernando González Molina
España, 2016. Dirección: Fernando González Molina Guión: Luiso Berdejo, a partir de la novela homónima de Dolores Redondo Música: Fernando Velázquez Fotografía: Flavio Martínez Reparto: Marta Etura, Elvira Mínguez, Francesc Orella, Itziar Aizpuru, Carlos Librado, Miquel Fernández, Pedro Casablanc, Colin McFarlane, Benn Northover, Paco Tous, Manolo Solo, Ramón Barea, Patricia López, Quique Gago, Mikel Losada, Susi Sánchez, Miguel Herrán, Richard Sahagún, Miren Gaztañaga, Javier Botet Género: Thriller Duración: 125 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 03/03/2017
¿De qué va?: Tras trabajar para el FBI, la inspectora Salazar vuelve a su pueblo natal para investigar el asesinato de varias jóvenes de la zona. La policía tendrá que enfrentarse a su propio pasado, a sus miedos de infancia y a la intransigencia de los lugareños con el objetivo de cazar al culpable.


Caso. En una entrevista reciente, el director Fernando González Molina defendía la idea de que un director que adapta un material ajeno no es menos autor que otro que sí firma los guiones de sus trabajos. El debate lo abre un realizador que se ha especializado en su faceta de "adaptador", encargado en los últimos años de llevar a la gran pantalla los éxitos editoriales de Federico Moccia (Tres metros sobre el cielo, Tengo ganas de ti) y Luz Gabás (Palmeras en la nieve), siempre con Antena 3 en el soporte de producción y libreto rubricado "mediante encargo" por otro nombre. ¿Estamos ante un culpable que busca coartada? El guardián invisible, su última película, al hilo de esas declaraciones, puede servirnos para definir posturas respecto a esa cuestión. Empecemos a investigar, con o sin la inefable ayuda de la inspectora Salazar que, tras existir en el imaginario de una gran comunidad de lectores, ahora obedece al rictus asustadizo de Marta Etura.


Pistas. Efectivamente, estamos ante una obra que lleva el sello de su artífice: se repite una afinada exquisitez técnica, sin parches ni complejos, si bien esa pericia ahora nos lleva a un escenario noir casi antónimo a la África colonial de su anterior largometraje y muy cercano al thriller nórdico. Y por encima de lo dicho, si hay algo que une a toda la filmografía de González Molina es la voluntad por confeccionar películas de corte industrial, dirigidas en primer lugar al lector de la novela, y en última instancia a un público mayoritario "de multicines". "Huir de la españolada", que diría el malintencionado. "Llegar a todos para no convencer a nadie", según el crítico de turno. Y a ambos, en parte, no les falta razón. Sea como sea, una expresión de ese cine, el nuestro, que sigue explorando caminos, tal vez buscando su identidad en un territorio cinematográfico "genérico", el mismo que convierte la geografía navarra en un espacio inconcreto que bien podría ser Suecia, Canadá o cualquier lugar del planeta. Pero volvamos al argumento inicial. 


Veredicto. Analizadas las pistas, con harinas, flashbacks y recursos místicos de por medio, puede afirmarse que  El guardián invisible es una mala película (en la senda de los films citados, o incluso empeorándolos), todo ello debido a un guión risible, tan serio que cae en lo paródico, incapaz de ir más allá de la cronología novelesca. He aquí la cuestión: cuando se confunde la literalidad con la literatura, poco importa quién interprete, ambiente, escriba o dirija. Nuestro cine sigue sin entender que lo que funciona en el papel puede no hacerlo en pantalla grande (y viceversa). "Adaptar" no es convertir un texto en fotogramas, sin más. Tampoco filtrar datos, seleccionar pasajes o reducir una prosa a dos horas de diálogos. Es "crear". En términos diferentes a como lo haría un director-escritor, pero "crear" al fin y al cabo. En resumen, González Molina se equivoca de cuestión: la clave no está en el "quién" sino en el "cómo". Y a juzgar por las risas involuntarias, los bostezos y el asombro que se están registrando en sus sesiones, no queda duda que el director pamplonés repite modus operandi, como los asesinos de renombre; y como a un psicópata malo, se le ven sus flaquezas desde el minuto uno. Caso cerrado.


Para lectores y espectadores que devoran páginas e imágenes, sin importar la digestión.
Lo mejor: Su atmósfera, especialmente conseguida en el último tramo.
Lo peor: Cae en el ridículo involuntario.


Escucha nuestras reseñas de ES POR TU BIEN, ZONA HOSTIL y INCERTA GLÒRIA en
EL PODCAST DE C&R: CINE ESPAÑOL 2017

martes, 15 de marzo de 2016

CRÍTICA | CEMETERY OF SPLENDOUR, de Apichatpong Weerasethakul


De hombres, de dioses y de espíritus
CEMETERY OF SPLENDOUR (RAK TI KHON KAEN), de Apichatpong Weerasethakul
Festival de Cannes 2015: Sección Un Certain Regard. Festival de Sitges 2015: Sección oficial
Tailandia, 2014. Dirección y guión: Apichatpong Weerasethakul Fotografía: Diego García Reparto: Jenjira Pongpas, Banlop Lomnoi, Jarinpattra Rueangram, Petcharat Chaiburi, Tawatchai Buawat, Sakda Kaewbuadee, Sujittraporn Wongsrikeaw, Bhattaratorn Senkraigul, Pongsadhorn Lertsukon, Apinya Unphanlam, Sasipim Piwansenee Género: Drama fantástico Duración: 120 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 08/04/2016
¿De qué va?: Una mujer con una discapacidad física se presenta voluntaria para trabajar en un centro médico. En el hospital, distintos hombres están aquejados de una rara enfermedad del sueño.


Cemetery of Splendour es el nuevo remanso de paz firmado por el tailandés Apichatpong Weerasethakul. El film es un viaje entre la tradición y la modernidad, entre el sueño y la vigilia, entre la razón y la magia. En el lugar donde décadas atrás se asentaba un colegio, ahora se despliega un complejo hospitalario improvisado. Los enfermos se pasan gran parte del día durmiendo, mientras que en los alrededores se realizan todo tipo de celebraciones, a cada cual más curiosa, relacionadas con la salud y la conexión con el mundo espiritual. Weerasethakul sume al espectador en una atmósfera narcótica mientras los fotogramas van dibujando todo tipo de realidades y de intuiciones. La película carece de un argumento al uso, pero se vive y se siente en primera persona. Por ello, es fundamental que el espectador se deje llevar por el universo y el tempo que propone el director: de lo contrario, el film puede antojarse tortuoso. Resulte sublime o insufrible, hay que reconocerle al cineasta asiático una capacidad única por filmar historias mínimas con un pulso maestro, dejando que la verdad de los espacios y de los personajes que los ocupan llenen la pantalla. Cemetery of Splendour es un film de cuerpos y de espíritus, totalmente diferente a cualquier expresión artística del pasado o de nuestro tiempo. Cine especial para públicos especiales.


Para interesados en el yoga cinematográfico.
Lo mejor: Es de esas películas que no se olvidan, para bien o para mal.
Lo peor: Que se despache como un film lento, pretencioso y sin contenido.

lunes, 19 de octubre de 2015

CRÍTICA SERIES | JORDSKOTT (Temporada 1)


En lo profundo del bosque
JORDSKOTT, de Anders Engström y Henrik Björn
Suecia, 2015. 1 temporada de 10 episodios. Emitida por el canal SVT1 (en España, todavía inédita) Género: Thriller fantástico. Policiaco. Duración: 58 min. por episodio Tráiler en inglés: Link Primer episodio íntegro (versión original subtitulada en inglés): Link Cabecera de la serie: Link  Banda sonora: Link Página web oficial: Link Reparto: Moa Gammel, Göran Ragnerstam, Richard Forsgren, Peter Andersson, Lia Boysen, Ann Petrén, Hans Mosesson, Ville Virtanen, Johannes Brost, Vanja Blomkvist, Yohio, Henrik Knutsson, Nour El-Refai, Gustav Lindh, Johan Paulsen, Zandra Andersson, Alba August, Iwa Boman, Anders Berh, Andrea Edwards, Anna Wallander


El dato: La serie se rodó el verano de 2014 en Sala y Ragunda, dos pequeñas localidades de Suecia. Su estreno en el principal canal de la televisión sueca tuvo lugar el lunes 16 de febrero de 2015, con notable éxito de audiencia. La SVT lanzó la serie coincidiendo con el episodio final de Blå ögon, su serie insignia de la temporada. El canal británico ITV Encore ha sido el primero en retransmitir la serie fuera de Suecia: su emisión empezó el miércoles 10 de junio de 2015 en versión original subtitulada en inglés. La SVT no ha confirmado la renovación de la serie para una segunda temporada, pero su equipo de productores y guionistas han desvelado que están tanteando nuevas tramas de cara a una segunda tanda de capítulos. Moa Gammel, la actriz protagonista, es una habitual de la televisión sueca, aunque en España no hemos tenido ocasión de ver sus anteriores trabajos. La actriz Nour El-Refai, que en la serie interpreta a una agente de policía, fue junto a Anders Jansson la presentadora de las 6 galas del Melodifestivalen 2014, la preselección sueca para el Festival de Eurovisión y el principal show musical del país. Además, Yohio, que en la serie interpreta a Linus, es un cantante sueco que participó en dicho certamen dos años consecutivos. La canción de la cabecera de la serie es I Will Meet You There, de Ofelia.


EL THRILLER NÓRDICO, MÁS SOBRENATURAL QUE NUNCA (Reseña sin spoilers)

Jordskott, el último fenómeno de la televisión escandinava, amplía la nómina de noirs que los suecos han facturado en los últimos años. El espectador en seguida se remitirá a títulos como El puente (Bron/Broen), pero la serie no tarda en desvelar unas constantes que van más allá del policiaco nórdico más reciente. La atmósfera gótica, mitológica y cercana al terror de Jordskott, con defensa velada a la preservación de la naturaleza, convierte la serie en un cruce de gran solvencia entre la acción detectivesca y el fantastique más recargado. Todo, cómo no, con una factura cinematográfica, unas interpretaciones muy medidas y unos guiones de precisión casi matemática. Jordskott es lo más extraño que ha producido la pequeña pantalla del norte de Europa, peor hay que rendirse ante la evidencia: el canal SVT lo ha vuelto a bordar.


Jordskott es una serie que puede llevar a engaño: su premisa se antoja familiar, pero su desarrollo se aleja de los cánones habituales. La sombra de Forbrydelsen planea en el fantástico episodio piloto de la serie. Eva, una agente de policía marcada por la desaparición hace siete años de su hija pequeña, regresa a su pueblo natal sin ser consciente de los secretos que se despliegan a su alrededor. La desaparición de otros niños en extrañas circunstancias y el fallecimiento de su padre, el principal director de una empresa maderera, se convertirán en la punta de un iceberg en el que pronto hacen acto de presencia asesinos misteriosos, crímenes insospechados, mitos antiquísimos, agentes de policía con poderes extrasensoriales y extrañas criaturas que deambulan en un bosque cercano. Poco más puede contarse para no destripar ningún apunte de la serie (el riesgo de spoiler tratándose de un producto como Jordskott es enorme).


Jordskott no es una continuación de Twin Peaks o Expediente X, aunque sin duda toma de ambas su vinculación a las tramas sobrenaturales. Tampoco es la enésima copia del thriller sueco que vive de las rentas de Forbrydelsen. Jordskott es una serie diferente. No gustará a todos, pero hay que valorar su riesgo y su arrebatadora personalidad. A veces bordea el ridículo, pero siempre sale airosa de sus delirios. Hacía mucho tiempo que una serie no me dejaba tantas veces con la boca abierta. Sin ser un fanático del terror y el fantástico, reconozco que la serie consigue que creamos en lo imposible. Una serie digna de ser descubierta, aunque sea para seguir profesando cierta envidia (sana) hacia la televisión sueca. Y quien avisa no es traidor: el mundo seriéfilo no tardará en hablar de ella a todas horas, las webs no tardarán en llenarse de spoilers y los norteamericanos no tardarán en idear un remake descafeinado. Esperamos con mucha expectación su segunda temporada.

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martes, 29 de septiembre de 2015

CRÍTICA | REGRESIÓN, de Alejandro Amenábar


Miedos infundados
REGRESIÓN, de Alejandro Amenábar
Festival de San Sebastián 2015: Inauguración
España, 2015. Dirección y guión: Alejandro Amenábar Fotografía: Daniel Aranyó Música: Roque Baños Reparto: Ethan Hawke, Emma Watson, Aaron Ashmore, Devon Bostick, David Thewlis, Dale Dickey, Aaron Abrams, Adam Butcher, David Dencik, Kristian Bruun, Matija Matovic Mondi, Janet Porter, Goran Stjepanovic Duración: 105 min. Tráiler: Link Género: Thriller Fecha de estreno en España: 02/10/2015
¿De qué va?: Durante la década de los 90, en Estados Unidos se registró una ola de crímenes y abusos sexuales relacionados con ritos satánicos. En una pequeña comunidad, el detective Bruce Kenner investiga la presunta violación de un padre a su hija adolescente. Bruce está convencido de que tras el caso se esconde una conspiración a gran escala, una intuición que le pone en contacto con un psicólogo que realiza sesiones de regresión. Poco a poco, Bruce entrará en una espiral de teorías, miedos y autosugestiones que le impedirán discernir la realidad de la ficción.


De Amenábar siempre se espera mucho. En los 90, el director de Tesis se convirtió en la locomotora del nuevo cine español, por méritos propios y por imposiciones de los Goya y de la crítica. Estreno a estreno, el cineasta se ha visto en la obligación de aportar nuevos incentivos al género de terror, de renovar su título de adalid del cine local fantástico. La presión ha sido considerable, las películas han sido pocas (apenas 6 largometrajes en 20 años) y los datos no siempre han acompañado (a pesar de ganar el Óscar y de firmar un éxito planetario como el de Los otros, Amenábar no ha sabido o no ha podido consolidarse ni en España ni en Hollywood). Cuesta, en definitiva, ver al firmante de Abre los ojos como un referente en un país que ha expandido su marca de cine fantástico por todo el mundo gracias a nombres como los de Guillem Morales, Juan Antonio Bayona, Eduard Cortés, Eugenio Mira, Jaume Balagueró y Paco Plaza entre otros. Por eso, muchos deseaban que esta Regresión fuera el regreso soñado, la confirmación del pulso de Amenábar a la hora de confeccionar grandes thrillers. Pero no ha sido así. Una pena.


A partir de una premisa que incluye familias desestructuradas y ritos satánicos, Amenábar se interesa por las complejidades de la mente y por los mecanismos del cine mainstream. Regresión es un producto norteamericano que a pesar de sus virtudes (algún momento onírico realmente inspirado, el trazo de ciertos personajes secundario) nunca llega a interesar demasiado. Ethan Hawke se deja la piel y Emma Watson hace todos los mohínes posibles, pero el espectador no responde con el mismo interés. Un film convencional, entretenido pero nada remarcable que no conserva nada (o casi nada) de la frescura y el espíritu naïf y cinéfilo de Tesis. Un truco de magia con mucho humo, lluvia a lo Seven, reuniones con encapuchados a lo Eyes Wide Shut y un guión que bien podría ser el libreto de un telefilm de mediatarde. La fotografía de Aranyó y la música de Baños redondean este futuro taquillazo que, dicen, no entusiamó en sus primeros screenings norteamericanos. No es un bluff, pero sí es la peor película de su firmante. Lo suficientemente anodina como para preguntarse si Amenábar alguna vez mereció los halagos de hace quince años. Tal vez a la próxima sea la vencida: sólo deseamos no tener que esperar más de un lustro para saber qué derroteros toma la carrera de Amenábar.


Para amantes de los films de terror de 'marca blanca'.
Lo mejor: Amenábar domina el género y no aburre.
Lo peor: Tiene uno de esos finales que puede interpretarse como tomadura de pelo o gran vuelta de tuerca. Cuando se estrene, que el público decida.

jueves, 8 de agosto de 2013

Crítica de EXPEDIENTE WARREN: THE CONJURING, de James Wan

El cine nos deja ver el terror, nos enseña sus mecanismos, nos acerca a él... pero eso no basta. A las buenas películas del género le pedimos más: experimentar el miedo, sentirlo en nuestras propias carnes, salir del cine con el cuerpo helado y la adrenalina disparada. Todo ello no se consigue con muchos efectos especiales sino con un buen guion. Y ya que hablamos del libreto, hay que tener en cuenta que el terror, más que ningún otro apartado temático, sigue unas cláusulas, constantes y tónicas bastante concretas (posesiones, casas encantadas, niños con malas pulgas, etc.: todos conocemos las distintas etiquetas), con lo que cada vez es más difícil crear una buena película que siga toda la tradición de horrores audiovisuales y que al mismo tiempo aporte nuevas sensaciones a la platea y nuevos ingredientes al género (aterrorizar, al fin y al cabo, requiere del importante factor sorpresa, y nuestro bagaje de cine extremo y no tan extremo es cada día más consistente). Por todo ello, un título como Expediente Warren: The Conjuring supone una gratísima sorpresa y una demostración de que todavía hay muchos caminos por explorar en el terreno del thriller sobrenatural. A partir de un molde prototípico (familia feliz entra a vivir en una casa con pasado oscuro), la película sabe poner en jaque las conjeturas y suposiciones del público y lo lanza sin piedad a un acelerado vagón del tren de la bruja: allá donde otros responden con sustos, efectos y trucos viejos para dar ritmo a la historia, Expediente Warren: The Conjuring concibe sus escenas como largas coreografías donde se va acumulando la sinrazón, el terror de los personajes y el de la audiencia. James Wan, el nuevo chico malo de Hollywood, no pone nada nuevo sobre la mesa, pero ha sofisticado la presentación de su diabólico cuento. En Expediente Warren: The Conjuring todo resulta real, auténtico e intenso porque la película no da tregua, porque acomete el clímax final con mucha templanza y porque se sirve de un reparto de actores capaces de creerse y hacernos creer lo increíble. En otros aspectos no convence al mismo nivel (al fin y al cabo, la atractiva historia de introducción y la figura del matrimonio Warren, rastreadores de fenómenos paranormales que existieron en la Norteamérica de los 70, son macguffins para contar un cuento más conservador), pero Expediente Warren: The Conjuring tiene el suficiente potencial como para convertirse en un clásico del terror a corto plazo. Hasta los que presuman de tener los nervios templados admitirán que Expediente Warren: The Conjuring da 'mucho mal rollo', en el buen sentido del término. Uno de los mejores títulos de la cartelera estival.


Para los que quieran volver a asustarse de verdad.
Lo mejor: Su inabarcable inventida partiendo de escenarios y recursos conocidos.
Lo peor: Las posibles nuevas partes que pueden derivar de ella.

Nota: 8

lunes, 22 de abril de 2013

Crítica de EL HIPNOTISTA (HYPNOTISÖREN), de Lasse Hallström

El cineasta Lasse Hallström vuelve a su Suecia natal con El hipnotista, adaptación como rige la moda de un best seller nórdico con actores tan reputados como Lena Olin y Mikael Persbrandt. La película pudo verse en el pasado Festival de San Sebastián y fue la seleccionada para representar a su país en los Oscar, un dato curioso si tenemos en cuenta que en los Guldbagge, los Goya suecos, el film ha sido totalmente ninguneado. Tras muchos demoras en el calendario, algo escandalosamente habitual entre nosotros, parece que en España podremos verla en los cines este verano, quién sabe si con la intención por parte de los distribuidores de fundir el calor español con esta trama de homicidios e hipnosis muy del gusto de la tierra del difunto Larsson. Pese al apetitoso plantel de intérpretes, el innegable currículum de su responsable y la solvencia del cine sueco por crear thrillers tan oscuros como entretenidos, El hipnotista esconde un telefilm bastante anodino con escaso o nulo interés. El esquema se repite con una apuesta visual oscura pero también monocromática. Lo más destacado es su incapacidad por trasladar a la narrativa del cine las complejidades del libro de base: al ver la película los parches de guion, las incongruencias temporales y el subrayado de ciertas situaciones frente a la veloz exposición de otras se hacen evidentes incluso para los que desconocen la historia original del escritor. Con estas pesquisas, las estiradas dos horas de metraje acaban siendo un cajón de sastre lleno de clichés y giros narrativos que no convencen. En Los hombres que no amaban a las mujeres existía el poso de cierto desencanto hacia una sociedad acomodada en cuya aparente perfección se escondían terribles realidades y secretos. En El hipnotista están los ingredientes adecuados, pero combinados de la forma más desatinada. Sin el corazón venenoso de la trilogía Millenium y alrededores, El hipnotista, pese a su atmófera de leve desconcierto, ni quita el sueño ni permite entonar una reflexión sobre la Suecia que habita debajo de la capa del hielo de la aparente perfección. No será la última vez que volvamos a citar la nueva ola de cine negro escandinavo, pero debería preocuparnos el hecho de que la sombra de Larsson sea tan alargada y de que nadie haya superado la complejidad del 'personaje-icono' que encarna Lisbeth Salander, aquí imitado con un asesino que mata a golpe de cuchillo de forma aparatosa y disparatada.


Para adictos a la negrura de nuestros vecinos del norte.
Lo mejor: La resolución formal de momentos como el crimen inicial o el hundimiento del autobús.
Lo peor: No supera a sus compañeras de género.

Nota: 5

domingo, 14 de abril de 2013

Crítica de LOS ÚLTIMOS DÍAS, de Àlex y David Pastor

1. Con motivo del estreno de Los últimos días se ha podido escuchar un debate que debería darnos vergüenza. Se ha discutido hasta qué punto es útil un cine español que filma desde sus innegables limitaciones una historia de corte fantástico que los norteamericanos ejecutan habitualmente con un presupuesto mayor, si bien eso no siempre implica unos resultados mejores. El tema debería sentenciarse con los dos argumentos que siguen. En primer lugar, el cine español, como cualquier cinematografía más o menos pequeña, tiene y debe tener la necesidad y la legimitidad de contar sus problemas locales recurriendo a formatos de corte internacional, camino que ciertos autores vienen transitando con éxito durante mucho tiempo y que permite la venta de nuestros productos al extranjero. Y en segundo lugar, la existencia de una generación de técnicos y artistas preparadísimos, cantera venida de las diferentes y fructíferas escuelas de cine españolas, ha permitido a nuestro cine tener un empaque visual como mínimo notable, algo que solo podemos conseguir si esos nombres del presente y del futuro encuentran proyectos como Los últimos días, y con ellos la posibilidad de trabajar dentro de nuestras fronteras.


2. La influencia de los Estados Unidos, con todo, es tan evidente como inevitable. Hay, eso sí, diferentes maneras de reciclar el conjunto de referentes yankis o paralelos, y gracias a eso un trabajo como el que nos ocupa puede insertarse dentro del variopinto horizonte del cine made in Spain sin necesidad de copiar o pedir prestado el trono de otros. Basta comparar el espectáculo descacharrante y concienzudamente sin sentido de Rec 3: Génesis con el empaque clásico de Los últimos días para tener un esbozo de las diferentes líneas del thriller o terror español reciente, quedando contenida entre ambos extremos la heterogeneidad de tonos y recursos de un grupo de películas y autores que forman una corriente en alza. El cine ejerce su tiranía e impone su imaginario: nos hemos acostumbrado a que el apocalipsis sea exclusivo de las grandes urbes estadounidenses, una soberana estupidez que revela una mirada adocenada por parte del público y una preocupante carencia de ideas nuevas por parte de la industria. Los últimos días busca y encuentra su variación de la fórmula: la agorafobia es paradójicamente el elemento que enclaustra a los personajes y el escenario del pánico es una Barcelona de cielos ámbar y grisáceos. Esa es su aportación y su personalidad: si desde fuera se valora el intento, ni qué decir que tal ejercicio debería contar con más apoyo entre nosotros.


3. Valoremos, por lo tanto, Los últimos días como película autónoma sin perder de vista la tradición de terrores colectivos que la antecede. La película de los hermanos Pastor es lo más parecido a una road movie emocional entre túneles de metro y alcantarillas. Marc (un solvente Quim Gutiérrez), un ingeniero informático, encuentra en un mundo patas arriba la figura del padre (que a su vez busca a su propio padre: hablamos de Enrique, el personaje de Jose Coronado). El terror, en otras palabras, es portador de inesperados significados: el protagonista se ve obligado a 'sobrevivir', y en esa aventura encuentra las claves para, acabada la debacle, poder 'vivir'. El título, en definitiva, no se refiere a los días que acaban con la civilización tal y como la concebimos sino al periodo de transición anterior al cambio, al nacimiento de otra civilización. Esa es la novedad de la cinta: presentada bajo los membretes propios de lo fantástico, sus directores encuentran en la motivación de su héroe (la ansiada reunión familiar) la posibilidad de abrazar un misticismo poco frecuente que pretende impactar y hacer reflexionar al espectador. La película acaba siendo una suma de capas bastante interesante: al evidente homenaje a la ciudad condal se suma una historia de redención y una trama de amistad masculina que dan sentido a la causa del personaje, y con ella la de todos sus semejantes. De hecho, no hay opción más espiritual y a priori anticomercial que dejar la enfermedad que atenaza a la humanidad de la película sin explicación lógica: el símbolo puede a la ciencia.


4. Hemos dado con el elemento diferenciador: solo nos queda dar luz a las flaquezas de la historia. Y aquí enlazamos con el primer punto: aunque a nivel estético hemos llegado a una cima considerable, los guiones siguen siendo todavía la gran asignatura pendiente. A Los últimos días no le faltan ideas pero no siempre cuenta con al inventiva suficiente para plasmarlas. De esta manera, la película se divide en dos partes poco armónicas. En un inicio la trama in media res se sucede con flashbacks de lo sucedido antes de extenderse el pánico, una decisión criticable que aporta más bien poco: un arranque costumbrista que incluyese el elemento fantástico en mitad del metraje hubiese sido una solución más interesante, por mucho que la campaña publicitaria del film adelantase la sorpresa de la historia. Paralelamente, el segundo tramo se sucede a partir de pequeñas intuiciones que dan pie a nuevos macguffins: según esta lógica, la visión de un ciervo campando por la ciudad justifica la aparición posterior de un oso, la ambigua escena en lo alto de la torre permite al guion recuperar un personaje en la revuelta del supermercado, y la inconclusa desaparición de otro personaje al derrumbarse un edificio hace posible la pervivencia del misterio final (saber si el reencuentro se producirá en un espacio exterior aparentemente inexpugnable). Demasiado truco y retruécano, en definitiva, para explicar una historia en el fondo más apegada a lo intimista que a lo espectacular.


5. Los últimos días, en resumen, es una película meritoria pero irregular. La obligación de responder a los códigos del género y al mismo tiempo alterarlos con nuevas aportaciones es un trabajo magno que no se resuelve con equilibrio: de ahí que el público conformista critique una falta de ritmo que, sin ser alarmante, es fácilmente detectable; y de ahí que los que quieran explorar más universos que el estrictamente apocalíptico estén en su derecho de pensar que los hermanos Pastor, a la hora de desvelar todas sus cartas, dan gato por liebre. Merece atención su narrativa con ecos de Comac McCarthy, pero el exceso de datos acaba matando el interés de la audiencia. Los últimos días es innegablemente una crítica a la falta de humanidad de una sociedad global y tecnológica con un reverso absolutamente cruel y frustrante: ahí está el personaje del vecino anciano, invisible por culpa del mal colectivo de 'no querer ver' o 'no poder salir', para jugar con los argumentos filosóficos que queramos. Pero el hecho de que la historia tenga varios finales posibles resta potencia a todo el conjunto, no tanto por la multilectura de su plano final sino porque la película podría terminar en cuatro o cinco momentos diferentes de la acción y ser una unidad de significado plenamente sólida. Los últimos días es un paso más hacia la 'película total' que nuestro cine, a base de tanto intento y talento, puede conseguir en breve. Eso si las tijeras del PP y el prejuicio colectivo hacia el cine español no acaban sentenciando la verdadera apocalipsis del sector. Porque una de las posibles interpretaciones de Los últimos días podría ser la exposición de una cinematografía que o bien no quiere o bien no puede salir al exterior a proclamar su multilingüismo, en sentido literal y figurado.


Para exploradores de películas complejas.
Lo mejor: Defensores y detractores concordarán que la película tiene atmósfera.
Lo peor: Dista de ser el golpe de autoridad que precisa nuestra industria.

Nota: 6

martes, 12 de febrero de 2013

Crítica de MAMÁ, de Andrés Muschietti

A la make más asustadiza

Cuando una película de terror invita a la risa, y cuando esa risa en ningún caso tiene que ver con el tic nervioso de quien siente la tensión de la pantalla en sus adentros, es que alguna pieza del puzle falla. Mamá es una película evidente, porque hemos visto cuatro cientas mil propuestas de temática similar, cortadas con el mismo patrón, invocando mundos monstruosos y sobrenaturales que por rutina ya no nos sorprenden. Mamá está diseñada como una máquina de sustos puntuales y coda descacharrante, pero no inquieta. Seguramente impactará a aquellos que entiendan que el miedo emana de una banda sonora efectista, de unos golpes de sonido atronadores, de unos fundidos a negro dispuestos a conciencia o de un retorno a los clichés de siempre. Craso error. El cine es mucho más, y el de miedo, aquel que realmente hiela la sangre, lo es en cuanto concierne a lo inexplicable y al mismo tiempo a lo cercano. Justamente lo que Mamá no consigue. Hay que reconocer que Muschietti brinda algunos planos de unos resultados más que vistosos: la escena en la que vemos a Jessica Chastain dirigiéndose a la habitación de las pequeñas mientras una de ellas juega con alguien o algo que queda fuera de campo es un brillante ejemplo de cómo se puede ser original a la par que perverso. Lástima que la mayoría de momentos no nos permitan evocar el espíritu de la madre fallecida desde la imaginación. Y al sobreexponer la criatura, la película cae en la parodia de un cine serio, en una Scary Movie involuntaria. No había mucho que contar ni ningún misterio que resolver. Por momentos se intuye el silencio y el carisma de los niños tarados que poblaban las cintas de horror asiático que triunfaban hace una década: hay algo de Nakata y Shimizu en el trazo del monstruo, tanto en su apariencia exterior como en la forma de presentarla. El final, pese a todo, se enfanga en el telefilm más inverosímil. En la sala se pudieron oír algunas risas espontáneas y a veces hay que confiar en el criterio del público de a pie que solo pide un rato de diversión. Mamá es una horror movie bajo mínimos con dos niñas tocapelotas, con un final para mear y no echar gota y con un único aliciente: el malévolo ejercicio de asumir desde el patio de butacas que la película es un despropósito y que solo se puede sobrevivir a la hora y media de metraje detectando los gazapos de la historia (que los tiene, y totalmente clamorosos). Mucho ruido y pocas nueces: Guillermo del Toro nos la ha metido doblada. En plena temporada de premios, con films excelentes en cartel, invertir unos cuantos minutos y euros en un engendro como Mamá es del todo masoquista. Quedan avisados.


Para audiencias fácilmente impresionables
Lo mejor: Las palomitas que acompañan el visionado.
Lo peor: Chastain: ¿qué hace una actriz como tú en una película como esta?

Nota: 4

miércoles, 31 de octubre de 2012

¿Burton resucitado?: Crítica de FRANKENWEENIE, de Tim Burton

El cine de Tim Burton se ha hecho famoso por su estética reconocible, y muchos han querido leer en esas señas temáticas y visuales la identidad del artista que, aun trabajando más o menos atado a los designios de Hollywood, puede considerarse un autor único en su especie. Aún con esto, ver el cine de Burton desde la fascinación física que despiertan sus imágenes no deja de ser un punto de vista un tanto básico que en verdad no hace justicia a la complejidad de sus películas. En otras palabras: por muy reconocibles que sean los films de Burton respecto a los de sus análogos o contemporáneos, esa impronta no es suficiente para basar nuestro discurso sobre el director de Frankenweenie. En primer lugar, hay que entender a Burton desde su dimensión romántica, porque todavía ahora sus obras parecen tocadas por la gracia y la espontaneidad del niño que ha encontrado en la rutina de hacer películas un motor para vivir y un oficio, un poco como le ocurre al pequeño protagonista de esta aventura animada. En segundo lugar, Burton es primero cinéfilo y luego cineasta, ya que en él prima el guiño y el homenaje, y no la creación de un mundo propio: ello explica que sus películas entronquen con el cuento tradicional (Alicia y el país de las maravillas, Charlie y la fábrica de chocolate) o que directamente remitan a sagas de gran tradición cinematográfica (Batman, El planeta de los simios), a musicales de Broadway (Sweeney Todd) o a series televisivas de culto (Sombras tenebrosas). Burton crea, pero construye a partir del reciclaje y con una bases ya asentadas; y su obra deviene como resultado un estudiado ejercicio de reivindicación de las fuentes que le inspiran ahora y siempre: Burton no quiere superar a sus puntos de referencia, pero sí trabaja por lograr que cada una de sus creaciones esté a la altura de sus pies de página.


Por todo lo apuntado, Frankenweenie resultaba interesante por dos motivos. Por primera vez Burton no solo remite a mundos no propios pero familiares (no costaría describir toda la película como un homenaje explícito a la figura de Frankenstein y otro implícito a todo el cine de serie B) sino que se atreve a poner entre esas influencias al mismo Burton (como ya saben, el film se basa en un cortometraje que el realizador rodó en el 1984), como si por fin el autor quisiese vencer al citador de autores y desnudarse de foma definitiva. Y finalmente, había expectación por saber hasta qué punto la Disney había hecho de la nueva Frankenweenie otro vehículo fácil para la taquilla (remitiendo a la banal pero más promocionada faceta de Burton: la esteticista) o una página en blanco sobre la que Burton pudiese volcar con toda libertad aquello que por inexperiencia o imposibilidades de metraje no había podido llevar a cabo en los 80. Afortunadamente Frankenweenie lleva las señas de Burton: las visuales, obviamente, pero sobre todo contiene 'el alma de Burton' (oscura, infantil, provocativa, surrealista). No podía decirse lo mismo de Alicia en el país de las maravillas, cuyas conexiones con las alas burtonianas solo eran meramente plásticas (y con el 3D muchos defenderán y con razón que ni tan siquiera conservaba ese poso propio de Burton). Todo esto ha llevado a muchos a hablar de Frankenweenie como la resurrección de Burton, y aunque es verdad que supone un paso adelante en su trayectoria la película no funciona con la gracia y el terror que prometía. La sensación es que había muchas ganas de que el film gustase, y aún haciéndolo puede resultar provocador rebajar los ánimos de la mayoría. Frankenweenie no aporta nada, a lo sumo muy poco, con respecto el cortometraje original, y como siempre me sucede con Burton siento que a mitad de la historia la película se cae, como si el castillo de naipes montado por el director se resintiese por un metraje excesivo, algo todavía más imperdonable al tratarse de la ampliación de una historia corta que, para más señas, apenas supera la hora y cuarto de duración. El resultado vuelve a ser una película que hará las delicias de quienes siempre sintieron afinidad o profesaron veneración hacia Burton, pero que difícilmente llenará a los que saben que el director de Sleepy Hollow tiene muchísimo más que contar con estrategias e historias muchísimo más interesantes. A la espera de que Burton sea más una ficha independiente que un coleccionador de mezclas, quien escribe solo se siente satisfecho con el Burton más intrascendente, aquel que cuenta desde la absoluta locura y que por pequeños momentos se desgaja de sus referencias. Por eso, y admitiendo sus mil y un errores, prefiero Sombras tenebrosas a Frankenweenie, ambas estrenadas este año, aún sabiendo que la segunda es mejor película y que será más influyente en el futuro para el cine tanto del propio Burton como de muchos directores en ciernes. Tal vez Burton no necesitaba una resurrección ya que nunca había estado todo lo vivo que muchos apuntaron, aunque esa afirmación haga ruborizar a gran parte de la opinión pública.


Para los que siempre amaron el 'monstruo' Burton
Lo mejor: Burton pareciéndose a lo que debería ser Burton.
Lo peor: Que en ese camino el director solo consiga la mitad de sus objetivos.

Nota: 5'5

miércoles, 3 de octubre de 2012

Crítica de PROMETHEUS, de Ridley Scott

Hay muchas formas posibles de acercarse a Prometheus, la notable película de Ridley Scott. La más evidente, volviendo a toda la saga de Alien y jugando a las siete diferencias y similitudes a fin de decidir hasta qué punto la nueva película rompe y continúa con lo visto anteriormente. La más simplona, viendo el film como un blockbuster veraniego más, algo que la película no tarda en desmontar con un complejo que tiene tanto de cine de entretenimiento despampanante como de filosofía, principios biológicos y teorías creacionistas. Y finalmente la que ha optado este blog: entender Prometheus como un título independiente que hereda parte de las virtudes de la primera Alien y que pone patas arriba un cine fantástico que tras Avatar llevaba demasiado tiempo anclado en el buenrollismo falsamente ecológico y con mensaje. Prometheus es una película negra y robusta. Film de acción que, paradójicamente, acontece en interiores y decorados iluminados y oscurecidos con una precisión exquisita. Prometheus ofrece lo que promete (tiene un sublime crescendo final) y al mismo tiempo es una película con recovecos y matices. Tal vez esa doble alma (la parte claramente desenfadada y su vertiente metafórica) no acaba de estar conjugada con la eficacia que debería, y de ello se resiente un tramo intermedio un tanto anodino. Pese a esto, Prometheus tenía que codearse con una saga mítica y más que superarla lo que ha hecho es parir otra criatura igual de endiablada que dará para más visionados y nuevas reseñas. Hay que agradecerle al bueno de Scott, director que no siempre acierta, que en poco menos de dos horas logre construir un personaje antológico (el David androide que defiende Michael Fassbender), crear varios iconos visuales (cuando se levanta la nave y su silueta suspendida en el aire descubre la forma alargada y enroscada del bichejo) y brindar algunas escenas que merecen pasar a los anales del género (el 'parto' de Noomi Rapace en su esforzado trabajo por ser la nueva Weaver espacial). En contra de la opinión de muchos Prometheus se ve beneficiada por sus personajes, totalmente definidos, delimitados y distribuidos como fichas en una suerte de slasher interplanetario, desde el más protagonista al puramente ornamental. Y me gusta que Prometheus sea un enigma a medio presentar y a medio descifrar, una cinta más ininteligible de lo habitual. El film se sitúa en el bando de la fe, la creencia a pies juntillas y la certeza a ciegas. Así que Prometheus, admirada, interpretada y visionada desde la absoluta libertad y heterogeneidad que va del fan acérrimo al no iniciado, puede y a juicio de quien escribe debe verse como un honorable ejercicio de complicar lo que ya de por sí resultaba alambicado (lo que en términos peyorativos sería 'explotar la gallina de los huevos de oro', aquí con una gracia inaudita). Prueba de ello es que Prometheus, la historia de un viaje, termina con la promesa de otro viaje en la constante duda existencial nunca resuelta de quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Por sus momentos de impacto, por su semioculta madurez y por otras tantas cosas que deben descubrir en la intimidad de la sala de cine Prometheus es una de las mejores películas del año.


Para los que se acerquen al mejor fantastique sin fanatismos.
Lo mejor: Tardaremos en olvidarla.
Lo peor: Desfallece en ciertos momentos.

Nota: 7'5

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martes, 26 de junio de 2012

Líbranos del mal (cine): Crítica de THE DEVIL INSIDE

En el cine se valora mucho el oportunismo, o sea, proponer una historia con unas características casi siempre nuevas que en un momento muy concreto triunfa por resultar diferente y abrir nuevas vías en la exposición cinematográfica. Ese don de la oportunidad acaba degenerando en el peor oportunismo, aquel que aprovecha al máximo una fórmula prestablecida para explotar la gallina de los huevos de oro. El gancho comercial de The Devil Inside es tan falsario que cae por su propio peso: hablamos del eslogan 'La película que el Vaticano no quiere que veas'. Apelando una vez más a lo contrareligioso, a lo prohibido e inédito para atraer la atención del espectador. Reciclando de nuevo las tácticas del falso documental, totalmente caducas: en  el momento que interviene un guión y un montaje estamos ante los terrenos de la ficción pura y dura, sin maquillajes ni aderezos posibles. Recurriendo al subgénero de los exorcismos, tan efectivo y tan dado a los efectismos pese a tener obras recientes como la sólida Requiem: El exorcismo de Micaela y entretenimientos como El exorcismo de Emily Rose. Y recurriendo a esa máxima que no paraba de repetir la Ángela Vidal de Rec y que remitía a tiempos de El proyecto de la bruja de Blair: 'grábalo todo'. Muchos todavía no entendieron que desde la ficción sin máscaras se puede llegar a impactar, conmover y en este caso aterrorizar. La película está viva si está bien ejecutada, no porque apele a una doble realidad o porque juegue a ser una grabación encontrada por arte de magia por el director. En su día fue un discutible pero pasable 'simulacro cine-verdad', y ahora es directamente la parodia del simulacro, una imitación de la recreación, no de la creación. The Devil Inside en todo momento se inscribe en un cine basura de centro comercial y público sin criterio que ha tomado el cortar y pegar como ética y costumbre. Con Paranormal Activity murió el terror con videocámara, y The Devil Inside no hace más que corroborar el agotamiento de una fórmula. Dudo que los responsables de The Devil Inside hayan armado algún contenido en paralelo a la forma: de lo contrario su desenlace disparatado y previsible resultaría todavía más ridículo. Hay que volver a El exorcista, inmediatamente, necesariamente, para reconducir un terror que no quiere generar tensión, sino insertar un par de sustos a lo largo del metraje para mantener a tono a la platea. No hace falta tener demasiada perspectiva en esto del cine de terror para darse cuenta que The Devil Inside no merece ni un segundo de nuestras vidas, ni un euro de nuestros bolsillos. Que no nos engañen. Dios: ¡líbranos del mal (cine)!


Nota: 2

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jueves, 12 de abril de 2012

Cine islandés: Críticas de REYKJAVÍK-ROTTERDAM y LAS MARISMAS (MÝRIN, JAR CITY)

REYKJAVÍK-ROTTERDAM, de Óskar Jónasson
¿Qué sabemos de Islandia? De cine islandés, más bien poco. De hecho, es un país tan pequeño que no puede considerarse que tenga una cinematografía propia (no ocurre lo mismo con la música). Su economía (incluso antes de la crisis) y su número de habitantes hace inviable la producción de más de un par de proyectos al año, y la mayoría suelen ser coproducciones con otros países nórdicos; dato que se compensa con la fidelidad que muestra el público local hacia su cine, algo que también sucede en Dinamarca o Suecia y que debería ponernos a los españoles los dientes largos. De esa modesta nómina de películas muy pocas llegan a conocer distribución internacional (como dato curioso, Islandia solo ha estado una vez nominada al Oscar al mejor film de habla no inglesa: fue en 1991 por Hijos de la naturaleza). Así que los Oscar son siempre un indicador para saber qué consideran los islandeses mejor, o más internacional, respecto a sus películas. Esta Reykjavík-Rotterdam fue candidata en 2010, y gracias a eso se estrenó de forma muy medida en nuestro país en mayo de 2010 y ha tenido un remake norteamericano: Contraband. Aún así, y aunque los islandeses me parecen gente sensata y culta, esta película es un thriller simplemente pasable: su mención solo fue una estrategia para relanzar comercialmente una historia que gustará a los fans de complots, corrupciones y casos al estilo Millenium. La trama gira entorno a un padre de familia ex convicto que decide pasar ilegalmente alcohol desde Holanda hasta Islandia a fin de salvar su economía. En medio hay mucho matón, amigos traicioneros y efectos de feria. En la ruta de Reyykjavík-Rotterdam (¿por qué no al revés?) hay humor negro que no funciona y una trama poco interesante que acaba de forma atropellada, exagerada. A Baltasar Kormákur (la versión osuna de Colin Farrell), actor protagonista (el director y productor de cine más influyente de Islandia; y para colmo, hijo de un pintor barcelonés), le toca realizar este viaje de ida y vuelta a la ilegalidad que sólo sirve 'para pasar el rato'. Tocará ver más para encontrarnos con lo mejor de un cine para nosotros tan exótico como el islandés.


Nota: 5

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LAS MARISMAS (MÝRIN, JAR CITY), de Baltasar Kormákur
Las Marismas ganó el premio a la mejor película en el Festival de Karlovy Vary 2007, logro que le permitió estrenarse en muchos países y editarse en dvd. Quizás sea una de las pocas películas islandesas que ha llegado a los cines españoles. A simple vista, sigue el patrón del fantastique nórdico reivindicado tras el Millenium de Larsson (para colmo, la película se basa en otro best seller). Realmente es un thriller con atmósfera, un capítulo de CSI o Expediente X de hora y media, bien escrito, capaz de desvelar el misterio poco a poco, con un toque gótico bastante atractivo, en el fondo una trama de misterio apta para todos los públicos. Es una película de investigación policial, ayudado por esa magia helada que desprende el paisaje de la isla y un crescendo narrativo bien medido. Hay, eso sí, una parte más afín a la ciencia ficción o el gótico macabro (la enfermedad cerebral hereditaria que afecta a uno de los personajes y que se sitúa en el epicentro de la trama) que el director no acaba de explotar y que se reduce a apenas una escena: el momento en el que Örn, el policía protagonista, entra en una sala repleta de tarros con fetos, cerebros, esqueletos y cuerpos mutilados. También hay que hacer algún que otro esfuerzo para creer algunos pasajes: se supone que el país es tan pequeño (apenas 350.000 habitantes) que existen archivos con todos los datos médicos, censos e historiales de los islandeses. Pero si no le buscan los tres pies al gato es muy fácil admitir que Las marismas es una buena sesión de cine negro con toques paranormales. Revisen su árbol genealógico: pueden ser los portadores de una enfermedad que todavía no se ha manifestado...


Nota: 6

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