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martes, 23 de julio de 2019

Especial TAKESHI KITANO: Críticas de SONATINE y HANA-BI: FLORES DE FUEGO


SONATINE 
Festival de Cannes: Un certain regard
Japón, 1993. Dirección y guion: Takeshi Kitano
¿De qué va?: La banda de gángsters que lidera Murakawa se traslada de Tokio a Okinawa para participar en una guerra de bandos. El conflicto se intensifica y los cabezas de los clanes deben refugiarse en una casa perdida en mitad de la nada. Ficha completa
Reparto: Takeshi Kitano, Aya Kokumai, Tetsu Watanabe, Susumu Terajima, Masanobu Katsumura, Tonbo Zushi, Ken'ichi Yajima, Eiji Minakata Música: Joe Hisaishi Fotografía: Katsumi Yanagishima Género: Drama Duración: 94 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 25/09/1998.

El León de oro de Hana-bi: Flores de fuego motivó el estreno en España de Sonatine, una película que hasta ese entonces se había distribuido únicamente en formato doméstico. Casualidad o no, dos historias que empiezan con arrebatos violentos y terminan en la calma tensa de una playa, con una candidez cortante, todo contradicciones, que el japonés llevaría a su máxima expresión en El verano de Kikujiro. En la ficción, Kitano encarna un gángster que acepta apoyar a un clan amigo ante la amenaza de una guerra entre yakuzas. El espectador se espera una hipérbole de sangre y balas, pero la historia se encierra en un locus amoenus fugaz. Vemos el Kitano más inocente, aunque en su mirada se percibe la picardía de un tipo malo. Se relaciona con dos de sus ayudantes: se ríe "con ellos", pero sobre todo "de ellos". Se deja manipular, a conciencia, con resignación, como el samurai que posterga su hara kiri; sirviéndose de la inteligencia, puede que locura transitoria, del que sabe que sus días están contados. Sonatine es un relato brutal y bonito, el título que internacionalizó la filmografía de su artífice. El fotograma de su cara con una pistola en la sien es una de las imágenes más poderosas de la contemporaneidad. En su momento, muchos la vimos con una euforia adolescente, con el recuerdo muy vívido del thriller norteamericano y la huella de Tarantino. Ahora, volvemos a ella con otro temple, con el convencimiento de que Sonatine, rescatada de las catacumbas de los videoclubes, ya es un clásico moderno. O, si se quiere, eso tan rimbombante llamado "obra maestra".




HANA-BI: FLORES DE FUEGO
Festival de Venecia: León de oro
Japón, 1997. Dirección y guion: Takeshi Kitano  
¿De qué va?: La enfermedad de su esposa y la discapacidad de su mejor amigo hacen que Nishi, un hombre introvertido, se plantee abandonar la policía. Antes de retirarse, deberá saldar varias cuentas pendientes. Ficha completa
Reparto: Takeshi Kitano, Kayoko Kishimoto, Tetsu Watanabe, Ren Osugi, Susumu Terajima, Yasuei Yakushiji, Tarô Itsumi, Makoto Ashikawa, Yuko Daike, Yasuei Yakushiji, Tsumami Edamame, Tokio Seki Música: Joe Hisaishi Fotografía: Hideo Yamamoto Género: Drama Duración: 103 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 04/09/1998.

Tras sufrir un accidente de tráfico, Takeshi Kitano perdió parte de la movilidad de su rostro. Durante su convalecencia, se aficionó a la pintura y reformuló una carrera que, hasta ese entonces, estaba vinculada al thriller de yakuzas. El cambio empezó con esta Hana-Bi: Flores de fuego, ampliación íntima y perturbadora, con ligeros toques de comedia entre absurda y apesadumbrada, de una fórmula que ha quedado grabada para siempre en el imaginario cinéfilo. Kitano, con su rictus severo, su bondad infinita y sus ramalazos de violencia expresionista, cuenta las tribulaciones de un hombre que es incapaz de gestionar la culpabilidad, la pérdida y las dobleces de un trabajo que le obliga a mantener contactos con policías y mafiosos. La narración avanza bajo un espesor enrarecido y culmina con un ocaso a orillas del mar. Hay contención. Ninguna voluntad de enjuiciar las decisiones de su personaje. Un juego de tiempos verdaderamente prodigioso: sigue resultando notable la yuxtaposición de flashbacks, presentes, sensaciones y cuadros del propio Kitano, como si la narración no pudiera distinguir lo real de lo imaginado. Y, por encima de todo, la cara, el cuerpo, la presencia en su amplio sentido de un Kitano que, sin apartar su mano diestra de la pistola, nos mostró por primera vez su corazón. Un ejercicio de desnudez artística que mereció una ola de cálidas reseñas en todo el mundo.


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martes, 7 de mayo de 2019

CRÍTICAS | AMISTAD, KUNDUN y MEDIANOCHE EN EL JARDÍN DEL BIEN Y DEL MAL

LAS PELÍCULAS MENOS RECORDADAS DE TRES DIRECTORES QUERIDÍSIMOS



AMISTAD
EE.UU., 1997. Dirección: Steven Spielberg Guion: David Franzoni
¿De qué va?: Durante el verano de 1839, los esclavos del navío La Amistad, en ruta de África hasta las costas cubanas, capitulan un motín. A pesar de tomar el control del barco, las tropas americanas detienen a toda la tripulación. Un abogado sin demasiada experiencia será el encargado de luchar por los intereses de los hombres apresados. Ficha completa
Reparto: Matthew McConaughey, Djimon Hounsou, Morgan Freeman, Anthony Hopkins, Pete Postlethwaite, Chiwetel Ejiofor, Stellan Skarsgard, Nigel Hawthorne, David Paymer, Anna Paquin, Jeremy Northam, Arliss Howard, Peter Firth, Daniel Von Bargen, Tomas Milian Música: John Williams Fotografía: Janusz Kaminski Género: Drama Duración: 154 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 06/03/1998.

A Spielberg le ha costado muchísimo tiempo conseguir que la Academia y la crítica tomaran en serio su cine. Para las nuevas generaciones puede parecer incuestionable el estatus del "Rey Midas", pero los que llevamos bastantes años de cinefilia sabemos que al director de Indiana Jones, E.T. y otras intrascendencias le costó sangre, sudor y muchos dólares ocupar su trono. Su carrera puede dividirse en dos grandes bloques: blockbusters de entretenimiento, adaptados al público, a la técnica cinematográfica y a las preocupaciones de cada década; y películas de temática más severa, en su mayoría revisiones de la historiografía norteamericana. En contra de la opinión mayoritaria, en este segundo grupo se encuentra el grueso más importante de la filmografía spielberiana (El color púrpura, Salvar al soldado Ryan, Munich, Lincoln, El puente de los espías, Los archivos del Pentágono) a excepción de Amistad, un error de cálculo que sigue coleando, más grave si cabe por tratarse de la película que siguió a la oscarizada La lista de Schindler. No puede decirse que la sutileza sea una de las virtudes de Spielberg, pero aquí su visión de la esclavitud, la América negra y las sombras del sistema judicial resulta especialmente fácil, torpe, flagrante. Para colmo, el metraje se dilata hasta las dos horas y media, con maquillajes barrocos, frases rimbombantes y nula habilidad para convencer y/o emocionar al personal. Cine que confía demasiado en la supuesta importancia y el carácter mayestático de su argumento, aquello que en las carreras de premios suele catalogarse con la manida consigna de "una película necesaria". El público, el de antes, el de ahora, el de siempre, necesita buen cine: Amistad, pese a sus intenciones, no figura en esa lista. Hasta los artistas más importantes pueden equivocarse.


KUNDUN
EE.UU., 1997. Dirección: Martin Scorsese Guion: Melissa Mathison
¿De qué va?: En 1937, un niño tibetano es elegido por unos monjes como sucesor del Dalai Lama, la principal figura del budismo. Obligado a separarse de su familia, el pequeño recibirá una formación estricta. De mayor, ya convertido en líder, tendrá que exiliarse para salvar su vida. Ficha completa
Reparto: Tenzin Yeshi Paichang, Gyurme Tethong, Tencho Gyalpo, Tenzin Thuthob Tsarong, Ken Leung Música: Philip Glass Fotografía: Roger Deakins Género: Drama Duración: 134 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 05/06/1998.

Martin Scorsese pasará a la historia por haber reformulado los códigos del thriller norteamericano. Menos atención han merecido sus documentales musicales o películas puntuales que el director, yendo a contracorriente de la industria y obedeciendo a deseos puramente personales, enteramente artísticos, levantó previo estupor de los grandes estudios y posterior asombro de toda la comunidad cinéfila. En esa lista de rarezas destacan La última tentación de Cristo, la muy reciente e infravalorada Silencio o esta Kundun, declaración de amor nada escondida al decimocuarto Dalai Lama. Scorsese se interesa por la creación, el crecimiento y el exilio de la figura más importante del budismo, y lo hace, como en los títulos citados, desde una mirada que une política y espiritualidad, revisión histórica de personajes y pasajes no siempre considerados en los discursos oficiales. Durante las poco más de dos horas de metraje, Scorsese confía únicamente en su genio para acercarnos la realidad del Tibet, secundado por un equipo técnico y artístico de primer orden. El problema de la función no está tanto en la diferencia cultural sino en la asepsia con la que "el maestro" se acerca "al otro maestro". No hay conflicto, ni calado emocional, ni referentes más o menos cercanos a los que pueda agarrarse el público de Occidente. Scorsese tampoco contagia su cariño hacia el personaje, por lo que su defensa se intuye un tanto arbitraria, gratuita. Incluso, pese a su magnificencia visual, la historia es demasiado privada (que no íntima) como para epatar a la audiencia. Resultado: una película meritoria, aunque está condenada a ser un mero pie de página en la filmografía de Scorsese. Aun así, rarezas como esta son las que convierten a Scorsese en un autor tan estimulante.


MEDIANOCHE EN EL JARDÍN DEL BIEN Y DEL MAL
EE.UU., 1997. Dirección: Clint Eastwood Guion: John Lee Hancock, a partir de la novela de John Berendt.
¿De qué va?: Un escritor viaja hasta Savannah, una población extravagante del sur de los Estados Unidos, para cubrir la fiesta navideña de un ricachón famoso. Al terminar la velada, el anfitrión es acusado de asesinar a uno de sus criados y el periodista decide alargar su estancia para investigar lo ocurrido. Ficha completa
Reparto: John Cusack, Kevin Spacey, Jude Law, Irma P. Hall, Lady Chablis, Alison Eastwood, Paul Hipp, Jack Thompson, Kim Hunter, Geoffrey Lewis Música: Lennie Niehaus Fotografía: Jack N. Green Género: Thriller. Drama Duración: 155 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 03/04/1998.

A mediados de los 90, Medianoche en el jardín del bien y del mal se convirtió en uno de los libros más vendidos en los Estados Unidos. Su éxito motivó una pronta adaptación cinematográfica, capitaneada por el guionista John Lee Hancock, muy de moda por aquel entonces, y el realizador Clint Eastwood, que venía de adaptar con éxito las novelas Poder absoluto y sobre todo Los puentes de Madison. Pese a estas señas, la película fue un sonoro fracaso de público, probablemente por la escasa comercialidad de su argumento (difícil de explicar para el público que desconozca el antecedente literario), el escaso gancho de su reparto (a pesar de tener un elenco realmente portentoso) y su duración (150 minutos de metraje son, antes y ahora, motivo de recelo y pérdida de taquilla). El tiempo, con todo, ha sido bastante benévolo con un filme que, a todas bruces, merecía muchísima más suerte. Por su carácter coral, la película puede entenderse como un compendio de todos los temas favoritos de Eastwood: el concepto de justicia, las contradicciones de la sociedad norteamericana o el interés del director de Sin perdón por defender a personajes fuera de todo tiempo y lugar, con una ética con dobleces aunque inquebrantable. El paso de las décadas también ha añadido cierto morbo a su premisa: es imposible, con ojos de 2019, no ver en el personaje de Kevin Spacey una especie de profecía de lo que le sucedió al propio actor hace escasos meses, o percatarse cómo la impersonalidad de John Cusack, al dar vida a un protagonista-observador, remaba a favor de la propuesta, algo insólito en toda la filmografía del intérprete. Puede que el conjunto sea un totum revolutum un tanto indigesto, que no todos los personajes y tramas encuentren su espacio en el guion o que, a la postre, sea una propuesta tan atractiva como "difícil", pero Medianoche en el jardín del bien y del mal está preñada de grandes escenas e ideas, algo de lo que no puede presumir la mayoría del cine norteamericano, ni de antaño ni de la actualidad. En su descubrimiento tardío o en su pertinente revisión, la película es la prueba irrefutable, ahora ampliada con el estreno de Mula, que el cine de Eastwood siempre fue más progresista que la mentalidad de su artífice. Paradojas de la realidad y de la ficción. Una rareza que encajaría muy bien en esa Savannah de fiestas, vudú y perros fantasma.

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domingo, 24 de junio de 2018

CRÍTICA | MARGARET, de Kenneth Lonergan



MARGARET
EE. UU., 2011. Dirección y guión: Kenneth Lonergan Música: Nico Muhly y VV. AA. Fotografía: Ryszard Lenczewski Reparto: Anna Paquin, Matt Damon, Mark Ruffalo, J. Smith-Cameron, Jeannie Berlin, Matthew Broderick, Jean Reno, Kieran Culkin, Allison Janney, Olivia Thirlby, Michael Ealy, Kenneth Lonergan, Rosemarie DeWitt, Josh Hamilton, Krysten Ritter, John Gallagher Jr., Sarah Steele Duración: 149 min. (montaje estrenado) / 178 min. (montaje del director) Género: Drama Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 13/07/2012
¿De qué va?: Lisa, una adolescente neoyorkina, se ve envuelta en un accidente de autobús en el que fallece una mujer. Traumatizada por lo sucedido, la chica empieza a tratar con tirantez a su madre, su hermano pequeño, sus compañeros de instituto y sus profesores. Un día decide cambiar su declaración policial y esa decisión tendrá unas consecuencias insospechadas.

viernes, 3 de noviembre de 2017

CRÍTICA | MAPA DE LOS SONIDOS DE TOKIO, de Isabel Coixet


Especial ISABEL COIXET Nº 03
MAPA DE LOS SONIDOS DE TOKIO (MAP OF THE SOUNDS OF TOKYO)
España, 2009. Dirección y guión: Isabel Coixet Fotografía: Jean-Claude Larrieu Reparto: Rinko Kikuchi, Sergi López, Min Tanaka, Manabu Oshio, Takeo Nakahara, Hideo Sakaki Género: Drama romántico. Thriller Duración: 100 min. Tráiler: Link


En su constante viajera, Coixet visitó Japón y consiguió presencia en Cannes con Mapa de los sonidos de Tokio. La génesis de este mapa está en un viaje de Coixet a Tokio. Un día, durante una visita a un mercado local, a Coixet le llamó la atención la reacción de una trabajadora al no querer ser fotografiada por ningún turista. De vuelta a su apartamento, en el metro, la directora empezó a imaginar una historia para esa mujer, y poco a poco fue tejiendo el que terminaría siendo el argumento de Mapa de los sonidos de Tokio. En la imaginación de la cineasta, la tímida pescadera se convirtió en una asesina a sueldo, y a su alrededor construyó una trama de amor y dolor según las características del cine 'made in Coixet'.


La película condensa el apego y la admiración de Coixet por la cultura japonesa y, aunque nunca cede al cine turístico de Hollywood, se permite el lujo de incluir pequeños detalles y excentricidades que ayudan a configurar la atmósfera triste y exótica que preside la película: ahí están, por ejemplo, recursos como esas citas callejeras improvisadas (de las que la protagonista, por cierto, nunca participa), la estatua humana en forma de seto que vemos en el metro, la mujer que saca a pasear a su perro con dos paraguas o la presencia de comida japonesa como el ramen y los pastelillos salados que la protagonista come a todas horas. Y en paralelo, con el personaje de Sergi López, Coixet mezcla lo oriental con la identidad mediterránea, por lo que la película consigue un juego de culturas y de texturas muy interesante. 


La película, a pesar de sus virtudes, no acaba de conmover o de impactar al nivel de los anteriores trabajos de Coixet. Con todo, la directora regala a su público imágenes muy bellas, como la comida inicial a modo de ‘sushi humano’ o los diferentes encuentros sexuales que los protagonistas mantienen en un hotel de inspiración parisina (un detalle que también se puede entender como una reminiscencia del fragmento que Coixet rodó para el largo Paris, je t’aime). La crítica quiso ver en Mapa de los sonidos de Tokio la repetición de una fórmula, y seguramente por ello Coixet, a partir de ese momento, la directora intentó reinventarse con cada proyecto nuevo (a cada uno menos convincente: ahí están Ayer no termina nunca y Mi otro yo). Una pequeña injusticia, porque este mapa de silencios, sonidos y sentimientos contiene momentos de cine en estado puro.



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EL PODCAST DE C&R: Especial ISABEL COIXET

sábado, 28 de octubre de 2017

CRÍTICA | LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS, de Isabel Coixet


Especial ISABEL COIXET Nº 02
LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS (THE SECRET LIFE OF WORDS)
España, 2005. Dirección y guión: Isabel Coixet Fotografía: Jean-Claude Larrieu Reparto: Sarah Polley, Tim Robbins, Javier Cámara, Sverre Anker Ousdal, Steven MacKintosh, Julie Christie, Eddie Marsan, Daniel Mays, Dean Lennox Kelly, Danny Cunningham, Emmanuel Idowu, Reg Wilson, Leonor Watling Género: Drama Duración: 120 min. Tráiler: Link


El Deseo, Coixet y Polley tenían muy complicado superar el éxito y el dramatismo de Mi vida sin mí, pero lo consiguieron. Coixet, que había viajado a Centroeuropa para filmar los estragos de la guerra de los Balcanes en el documental Viaje al corazón de la tortura, quiso contar la historia de una víctima de la guerra, pero desde una perspectiva muy personal. El resultado fue La vida secreta de las palabras, el título que la encumbró en la cima del cine español con 4 premios Goya.


La película cuenta la colisión de dos mundos y de dos personajes marcados por el dolor. Polley da vida a Hannah, una trabajadora modélica que, al tener un mes de vacaciones, no sabe qué hacer. De forma inesperada, encuentra trabajo como enfermera en una plataforma petrolífera como enfermera para cuidar a un hombre que, tras un accidente, ha quedado malherido y parcialmente ciego. Entre ellos, en tan sólo cuatro semanas, se entabla una relación que cambiará la vida de ambos, hasta el punto de destapar episodios del pasado que parecían enterrados. 


Coixet traslada su historia a una plataforma petrolífera, tal y como hizo Lars Von Trier en la celebrada Rompiendo las olas, y en este caso el espacio condiciona las relaciones y las conductas de todos los personajes, que viven en una especie de burbuja que poco a poco va explotando. Coixet nunca cuenta una historia de guerra: de hecho, no conocemos el pasado de Hannah hasta casi el final de la película, pero desde el minuto uno podemos sentir el desgarro que acalla el personaje. La directora cuenta por omisión y consigue su película más misteriosa y atmosférica.


Aunque el final del film puede parecer ligeramente propagandístico al desvelar la actividad de la ONG que dirige el personaje de Julie Christie (y que existe en la vida real), La vida secreta de las palabras habla de cómo el amor puede abrir las alas más insospechadas del alma y sanar. El film es tan romántico como A los que aman y tan doloroso como Mi vida sin mi, pero su historia es más arriesgada y, a la postre, más convincente. Puede decirse incluso que uno no ve el film: está dentro de él, y eso es gracias al portentoso trabajo de guión y ambientación de Coixet (fotografía, música y guión funcionan con una solvencia casi mágica, muy pocas veces igualada por el cine español de los últimos años). Una obra maestra para atesorar.



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martes, 24 de octubre de 2017

CRÍTICA | MI VIDA SIN MI, de Isabel Coixet


Especial ISABEL COIXET Nº 01
MI VIDA SIN MI (MY LIFE WITHOUT ME)
España, 2003. Dirección: Isabel Coixet Guión: Isabel Coixet, a partir del cuento de Nanci Kincaid Música: Alfonso de Vilallonga Fotografía: Jean-Claude Larrieu Reparto: Sarah Polley, Scott Speedman, Mark Ruffalo, Amanda Plummer, Leonor Watling, Deborah Harry, Maria de Medeiros, Alfred Molina Género: Drama Duración: 95 min. Tráiler: Link



Mi vida sin mí marcó un antes y un después en la carrera de Coixet. Un día, Coixet buscaba un libro en un centro comercial de Nueva York y se encontró por casualidad con un volumen de los relatos de la escritora norteamericana Nanci Kincaid. Al leer el relato Pretending the bed is a raft, que podría traducirse como Simulando que la cama es una canoa, la cineasta decidió adaptar esa historia breve en el que terminaría siendo el guión definitivo de la película. Esther García y los hermanos Almodóvar, los máximos responsables de la productora El Deseo, quedaron prendados por el libreto de Coixet y se pusieron manos a la obra para convertir el texto en imágenes. Y el resultado es conocido por todos: el film obtuvo críticas excelentes, recaudó casi 10 millones de dólares en todo el mundo y seguramente fue la película que más lágrimas consiguió derramar en las salas ese 2003, sin olvidar sus nominaciones a los premios del cine europeo y sus dos premios Goya.


Mi vida sin mí inicia la ‘Trilogía del dolor’ de Coixet, a la que seguirían La vida secreta de las palabras y Mapa de los sonidos de Tokio. Ann, una joven de veintipocos años, vive en una caravana con sus dos hijas y su marido. Por la noche limpia las instalaciones de una universidad, mientras que por la mañana ejerce de madre, esposa e hija. Un día descubre que tiene un cáncer incurable, y a partir de ese momento su vida cambia radicalmente. En contra de lo esperado, Ann no quiere condicionar la vida de sus más allegados y oculta su enfermedad para dedicar sus pocos meses de vida a hacer las cosas que nunca tuvo tiempo de hacer, una decisión que la llevará a conocer personajes, protagonizar situaciones y experimentar sentimientos que nunca había creído posibles.


Coixet logra una película llena de riesgos que es casi un cuento de hadas sobre la muerte, aunque con mucha vida y esperanza. El film sacude al espectador casi desde el minuto uno y consigue algunas de las escenas y de las frases más brillantes del cine de Coixet. Estamos, en resumen, ante una historia que fácilmente hubiera podido caer en la exageración, en el tremendismo o la encrucijada moral, pero que por el contrario resulta conmovedora y muy humana. Coixet, además, se sirve de voces en off, escenas ralentizadas, colores saturados y una gran banda sonora para convertir el film en un cóctel de emociones que sacude a todo tipo de audiencias, sin importar su edad y su bagaje tanto vital como cinéfilo. Una de las mejores películas (tal vez la mejor) de Coixet.



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jueves, 3 de agosto de 2017

CRÍTICA | ALGUNOS HOMBRES BUENOS, de Rob Reiner


Enjuiciando al ejército
ALGUNOS HOMBRES BUENOS (A FEW GOOD MEN)
4 nominaciones al Óscar y 5 a los Globos de oro, incluyendo mejor película y actor secundario
EE. UU., 1992. Dirección: Rob Reiner Guión: Aaron Sorkin Fotografía: Robert Richardson Música: Marc Shaiman Reparto: Tom Cruise, Demi Moore, Jack Nicholson, Kevin Pollak, Wolfgang Bodison, Kevin Bacon, Kiefer Sutherland, J.T. Walsh, James Marshall, Christopher Guest, Cuba Gooding Jr., J.A. Preston, Matt Craven, Noah Wyle, Xander Berkeley, Ron Ostrow Género: Drama judicial. Thriller Duración: 135 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 18/12/1992
¿De qué va?: Dos marines norteamericanos son acusados de asesinato. El teniente Daniel Kaffee, abogado recién licenciado, es el encargado de dirigir la defensa de los jóvenes. Al visitar la base cubana donde operaban sus clientes, Kaffee descubre que los chicos obedecieron a un "código rojo" de sus superiores.


Las tramas judiciales han dado grandes réditos a la historia del cine. La ceremoniosidad que envuelve a todo juicio, la jerga que utilizan sus participantes y la posibilidad de contar un mismo suceso a partir del relato de distintos testimonios, con los infinitos recursos fílmicos que ello implica, ha convertido el drama o thriller judicial en un subgénero más que apreciable. A todo ello cabe añadir que la industria norteamericana ha utilizado la fascinación de los espectadores de medio mundo por los contenciosos filmados para desplegar, no sin cierto triunfalismo patriotero, valores "nacionales" como el honor, la lucha y, cómo no, la justicia, hasta el punto de cincelar en el imaginario colectivo un "ser y sentir estadounidense" en el que las fronteras entre la realidad y la ficción, la verdad y el engaño, se vuelven difusas. Algunos hombres buenos, obra dirigida con oficio por Rob Reiner, toma todo ese bagaje y lo inserta en un contexto militar para sacar a la superficie las miserias de un ejército nada intachable. Parte de su encanto se debe al notable guión de Aaron Sorkin, capaz de armar una obra rítmica y al mismo tiempo introspectiva que debate sobre la figura del héroe en una sociedad que ha mitificado el sentido del deber en el seno de instituciones que se intuyen anacrónicas, incluso implacables. De todo ello deriva una película que se entrega sin prejuicios a los efectismos del género (el magnánime desfile militar que acompaña a los títulos de crédito, la preparación del juicio por parte de los abogados, la pugna dialéctica en pleno estrado, el estoicismo con el que los acusados encajan el veredicto) y que al mismo tiempo presenta suficientes aristas como para abrir encendidos debates (el joven picapleitos que da vida Cruise funciona como metáfora de esos Estados Unidos perfectos, de gran atractivo físico y habilidad deportiva, que necesita un villano de manual para, a la postre, llegar a la conclusión de que toda su existencia se debe a un tremendo complejo de inferioridad marcado por una paternidad castradora). En resumen, una obra nada desdeñable que homenajea y al mismo tiempo cuestiona el cine judicial y la cultura yanki que éste refleja. Con un gran punto a su favor: a pesar de durar más de dos horas, da la sensación de que en ella no sobra ni falta ninguna escena.


Para cinéfilos con vocación de jurados.
Lo mejor: Su trepidante final, con un Nicholson fuera de sus casillas.
Lo peor: Se la puede acusar de ser demasiado tradicional.


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miércoles, 4 de mayo de 2016

CRÍTICA | WONDERLAND, de Michael Winterbottom


London stories
WONDERLAND, de Michael Winterbottom
Festival de Cannes 1999: Sección oficial. 1 nominación a los Premios Bafta 1999
Reino Unido, 1999. Dirección: Michael Winterbottom Guión: Laurence Coriat Fotografía: Sean Bobbitt Música: Michael Nyman Reparto: Ian Hart, Shirley Henderson, Kika Markham, Gina McKee, Molly Parker, Jack Shepherd, John Simm, Stuart Townsend, Enzo Cilenti, Sarah-Jane Potts Género: Drama Duración: 105 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 12/11/1999
¿De qué va?: Tres hermanas, una ciudad y unos pocos días. Nadia busca pareja, Debbie está separada y Molly está a punto de dar a luz a su primer hijo. Mientras, su hermano sigue en paradero desconocido y sus padres mantienen una guerra privada en su casa.


Año 1999. En Francia, La vida soñada de los ángeles se alzaba con el César al mejor estreno del año. Rosetta ganaba la Palma de oro en un Cannes que había convertido L'humanité de Bruno Dumont en la película más premiada de esa edición y Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar en el título favorito de la crítica. En La Croisette también se proyectó Wonderland, la cinta que consagraría a Michael Winterbottom y que, sin adscribirse directamente a los postulados del Dogma 95, recordaba que el ambiente cinematográfico todavía estaba digiriendo nombres como Celebración, Los idiotas y Mifune, esta última galardona en el Festival de Berlín de esa temporada. Wonderland no tuvo ningún premio y su paso por los cines españoles fue bastante fugaz, aunque las reseñas de la comunidad especializada fueron muy entusiastas. En la actualidad, Wonderland no está disponible en dvd y a duras penas ha contado con algún pase televisivo.


Año 2016. Visiono Wonderland por primera vez, consciente de estar ante la mejor obra de su director. El film captura la esencia de una ciudad (Londres) a partir de las historias complementarias (que no paralelas) de tres hermanas. Una, separada y con un hijo. Otra, embarazada y con problemas matrimoniales. Y la tercera, en busca desesperada de pareja. Con sus encuentros y desencuentros, Winterbottom consigue hilar un fresco profundo y humano. La cámara persigue a los personajes respetando sus movimientos, los fotogramas conservan una luz ténue y granulada, y los diálogos parecen recitados de forma improvisada, sin guión ni planificación alguna. Al acabar el film, tengo la sensación de haber visitado un país que, como el título, está plagado de maravillas, pero también de miserias. 


18 años después de su filmación, Wonderland sigue siendo la crónica de nuestros tiempos. Lástima que ahora ni el propio Winterbottom sepa reproducir la frescura de ese cine noventero. Será que ahora corren malos para la lírica, o que filmar "la verdad" "desde la verdad" ni está de moda ni genera taquilla. En el 1999 tenía 9 años y lo más cerca que estaba del Londres de Winterbottom era escuchando las canciones de las Spice Girls. Descubierta ahora, nostalgias aparte, no tengo la menor duda de que Wonderland es la crónica de un tiempo que ya pasó y de un tipo de cine que nunca debería caducar. Más vale tarde que nunca: una película a reivindicar.

sábado, 7 de noviembre de 2015

CRÍTICA | DEMASIADO VIEJO PARA MORIR JOVEN, de Isabel Coixet


Especial Isabel Coixet: Film 1
DEMASIADO VIEJO PARA MORIR JOVEN, de Isabel Coixet
España, 1988. Dirección y guión: Isabel Coixet Música: Carbonell Fotografía: Jesús Escosa Reparto: Gerardo Arenas, Carmen Elías, Emma Suárez, Fernando Guillén, Emilio Lain, David Sust, Bruno Bruch, César Ojinaga, Lloll Bertran, Ana Moratas, Joan Potau Género: Drama Duración: 105 min.

Demasiado viejo para morir joven se presentó el año 1989 en la Sección Zabaltegui del Festival de San Sebastián y reportó a Coixet su primera candidatura al Goya, concretamente en el apartado de  mejor dirección novel. El film no contó con el favor ni del público ni de la crítica, y la propia directora ha renegado de su ópera prima en numerosas entrevistas. Con todo, el film concentra parte del universo y de las constantes de su autora, y es un interesante viaje a la génesis del universo Coixet.


La película cuenta el devenir de Equis, un chico de 25 años, a medio camino entre la movida ochentera y la llamada ‘Generación X’ de los 90, que trabaja como mensajero para ganar algún dinero extra. Durante sus trayectos, Equis conoce una Barcelona de trapicheos, negocios destrangis, bares, cines, descampados, luces de neón y carreteras desiertas; y a la vez, contacta con distintos personajes marcados por la marginalidad y las adicciones a las drogas, todos ellos seres que, al igual que él, viven al borde de la exclusión social y del abismo. Equis conoce a Evax, una chica alegre, naif y un tanto inconsciente que salva al protagonista con una relación primero de amistad y luego de amor. Estamos, seguramente, ante el personaje femenino más libre y energético de toda la carrera de Coixet, una niña grande que no para de repetir su sueño casi infantil, un despropósito muy simpático: quiere montar una discoteca dentro de una iglesia. Y Coixet, como no podía ser de otra manera, abraza, y nosotros con ella, las rebeldías sin causa y las utopías de sus criaturas.


Una película de vidas al límite que sienta algunas de las bases del cine de su artífice. Emma Suárez, la encargada de interpretar a Evax, es sin duda el gran hallazgo del film. Con todo, se nota que se trata de un debut: está presente el pesimismo, la nostalgia y el romanticismo de Coixet, pero la película dista de ser convincente. Demasiado viejo para morir joven carece de ritmo, aunque no deja de resultar curioso e injusto que el film no haya contado con una reposición como se merece. La revista de cine Dirigido por la editó recientemente en dvd, aunque por lo general es una película difícil de conseguir y poco conocida incluso entre los fans de la obra de Coixet. A reivindicar.

Valoración del blog:
¡Escucha EL PODCAST DE CINOSCAR & RARITIES dedicado a ISABEL COIXET!

lunes, 23 de marzo de 2015

CRÍTICA | PECKER, de John Waters


Fotografiando Baltimore
PECKER, de John Waters
Sección Oficial Festival de Gijón 1998
EE. UU., 1998. Dirección y guión: John Waters Fotografía: Robert Stevens Música: Stewart Copeland y VV. AA. Reparto: Edward Furlong, Christina Ricci, Mary Kay Place, Martha Plimpton, Lili Taylor, Bess Armstrong, Brendan Sexton III, Mink Stole, Patricia Hearst Género: Comedia negra Duración: 85 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 12/03/1999
¿De qué va?: Pecker tiene 18 años, una cámara de fotos, una novia malhumorada, un amigo cleptómano, una familia estrambótica y una energía contagiosa. Una combinación perfecta que llama la atención de una marchante de arte de Nueva York. Pecker, relanzado como fotógrafo promesa, viaja hasta la gran ciudad para recibir su particular baño de multitudes. La fama, pese a todo, pondrá patas arriba la hiperactiva rutina de Pecker.


John Waters, el padre de criaturas tan transgresoras como Pink Flamingos o Polyester, filmó a finales de los 90 una de sus películas más amables. Pecker, otra rareza más dentro de una filmografía llena de bizarradas, fue recibida como la obra más mainstream de su autor, un juicio sesgado porque en realidad estamos ante la película más sincera y autobiográfica de Waters. Aligerada de las exageraciones 'marca de la casa', pero fiel al espíritu bizarro de sus inicios, el padre de Hairspray se sirve de altas dosis de imaginación y energía positiva para contarnos el devenir personal y artístico de Pecker, un joven fotógrafo que captura en sus improvisadas estampas el alocado mundo que le rodea. El protagonista, simbólico álter ego de Waters, conoce el éxito y el fracaso como artista casi al mismo tiempo, una premisa que le sirve a Waters para criticar las tendencias de las élites culturales y la opinión pública, a la vez que defiende la pureza de la vida 'de barrio', desprovista de la superficialidad y fría sofisticación atribuida a la gran Nueva York. Pecker tal vez peca de cierto 'buenismo' y desorden narrativo, y en todo momento pesa sobre ella la sensación de estar asistiendo a un chiste privado de repercusiones muy comedidas, pero también es una cinta tocada por una energía casi contagiosa. A los intérpretes habituales del cine de Waters, hay que sumar un acertado Edward Furlong y una malhumorada Christina Ricci, por aquel entonces rostros muy populares y referentes del indie norteamericano gracias a obras como American History X o Buffalo '66 respectivamente. Un film simpático y a contracorriente, tan único en su especie que no se parece a ningún otro. Un cuento inofensivo en apariencia, pero con mucha mala baba en su interior.


Para amantes de películas sobre los vericuetos del arte.
Lo mejor: Sabe conservar un tono de 'realismo mágico' durante todo el metraje.
Lo peor: Que se interprete como una caricatura.

sábado, 7 de marzo de 2015

CRÍTICA | MI VIDA EN ROSA (MA VIE EN ROSE), de Alain Berliner


Ludovic quiere ser niña
MA VIE EN ROSE (MI VIDA EN ROSA), de Alain Berliner
Globo de oro a la mejor película de habla no inglesa 1997
Bélgica, 1997. Dirección: Alain Berliner Guión: Alain Berliner y Chris Vander Stappen Fotografía: Yves Cape Música: Dominique Dalcan Reparto: George du Fresne, Michèle Laroque, Jean-Philippe Ecoffey, Hélène Vincent, Daniel Hanssens, Laurence Bibot, Jean-François Gallote, Caroline Baehr, Julien Riviere, Marie Bunel Género: Tragicomedia Duración: 85 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 12/03/1999
¿De qué va?: Ludovic, sus hermanos y sus padres se mudan a un barrio residencial de las afueras. Durante la fiesta de bienvenida, Ludovic se convierte en el centro de todo el vecindario al presentarse ante todos vestido de niña. Sus padres, avergonzados, excusan al pequeño, pero éste se niega a dar su brazo a torcer: quiere ser una niña, vestirse como tal y ser tratado como tal.


Antes de que el cine queer tuviera mayor presencia en las carteleras de medio mundo, una cinta belga, Mi vida en rosa, tuvo el atrevimiento de abordar el tema de la transexualidad con un lenguaje a medio camino entre el cine social y el cuento infantil. El periplo de Ludovic, un niño que desea vestirse de chica y que sueña con casarse con su compañero de clase, queda descrito en un contexto de represión social y familiar, a la vez que la película se centra en las repercusiones que el comportamiento del pequeño tiene para todos los que le rodean (las apariencias, el qué dirán y demás convenciones llevadas a extremos cómicos). Con todo, la película resulta un retrato bastante descompensado de las diferencias y de las identidades sexuales: el espectador nunca acaba de creerse el comportamiento estúpido de los padres, el esquemático perfil de los vecinos del barrio residencial o las ensoñaciones a todo pequeño de Ludovic, que recuerdan al famoso videoclip de Barbie Girl de Aqua. A Mi vida en rosa se le valoró la valentía (era, como su personaje, un film avanzado a su tiempo), pero para un espectador actual la película resulta demasiado repetitiva, un tanto esquemática y desfasada (tanto en sus tesis como en sus formas). Queda, eso sí, la sensación de haber asistido a una película que, pese a su llamativo papel de regalo, esconde un tremendo drama en sus entrañas. Un vodevil incómodo que, con el bagaje del cinéfilo del S. XXI, a duras penas pasa por una apuesta naïf, simpática... y rosa.


Para los que ven la vida con el vaso medio lleno, a pesar de todo.
Lo mejor: El trabajo del niño protagonista.
Lo peor: Pende del hilo del ridículo en demasiadas ocasiones.