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lunes, 15 de octubre de 2018

CRÍTICA | MANDY, de Panos Cosmatos



Arrástrame al infierno
MANDY
Festival de Cannes: Quincena de Realizadores. Festival de Sitges: Mejor director
EE. UU., 2018. Dirección: Panos Cosmatos Guión: Panos Cosmatos y Aaron Stewart-Ahn Música: Jóhann Jóhannsson Fotografía: Benjamin Loeb Reparto: Nicolas Cage, Andrea Riseborough, Linus Roache, Bill Duke, Richard Brake, Hayley Saywell, Line Pillet, Ned Dennehy, Clément Baronnet Género: Thriller. Terror psicodélico Duración: 120 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 02/11/2018
¿De qué va?: Unos fanáticos religiosos matan a Mandy, una dibujante que trabaja como dependienta. Su pareja, sediento de venganza, decide atacar a los miembros de la secta.

viernes, 23 de marzo de 2018

CRÍTICA | BARBARA, de Mathieu Amalric



Balibar - Brigitte - Barbara
BARBARA
Festival de Cannes: Un Certain Regard. Festival de Sevilla: mejor director. 2 premios César: actriz y sonido
Francia, 2017. Dirección: Mathieu Amalric Guión: Mathieu Amalric y Philippe Di Folco Fotografía: Christophe Beaucarne Reparto: Jeanne Balibar, Mathieu Amalric, Vincent Peirani, Fanny Imber, Aurore Clément, Grégoire Colin Género: Biopic. Cine dentro del cine Tráiler: Link Duración: 95 min. Fecha de estreno en España: 28/03/2018
¿De qué va?: Un director de cine rueda un biopic sobre la cantante Barbara en el que la realidad y la ficción se mezclan y confunden plano a plano. 

jueves, 8 de diciembre de 2016

CRÍTICA | VOYAGE OF TIME: LIFE'S JOURNEY, de Terrence Malick


Nuevo versículo del Evangelio según Malick
VOYAGE OF TIME: LIFE'S JOURNEY, de Terrence Malick
Festival de Venecia: Sección oficial a concurso. Festival de Sitges: Sesión especial
EE. UU., 2016. Dirección y guión: Terrence Malick Música: Ennio Morricone Fotografía: Paul Atkins Reparto: Cate Blanchett (documental) Género: Documental científico Duración: 90 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Tras El árbol de la vida, Malick habla sobre los inicios de la vida y el universo en una película que tendrá dos versiones: una, en formato IMAX y con Brad Pitt como narrador; la segunda, en formato convencional y con la voz de Cate Blanchett.

jueves, 13 de octubre de 2016

CRÍTICA | THE NEON DEMON, de Nicolas Winding Refn


Sobre la belleza y el cine
THE NEON DEMON, de Nicolas Winding Refn
Festivales de Cannes y Sitges: Sección oficial a concurso
Francia, 2016. Dirección: Nicolas Winding Refn Guión: Mary Laws, Polly Stenham y Nicolas Winding Refn Fotografía: Natasha Braier Música: Cliff Martínez Reparto: Elle Fanning, Jena Malone, Keanu Reeves, Christina Hendricks, Bella Heathcote, Abbey Lee, Karl Glusman, Desmond Harrington, Cody Renee Cameron, Chris Muto, Lucas Di Medio, Jamie Clayton, Charles Baker, Taylor Marie Hill, Sophie Mazzaro Género: Thriller surrealista. Terror Duración: 115 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 25/11/2016
¿De qué va?: Jesse llega a Los Ángeles dispuesta a hacer realidad su sueño: convertirse en una estrella de la moda. Al asistir a sus primeros cástings pronto se dará cuenta de los celos que despierta en algunas de sus compañeras, una obsesión que terminará derivando en locura.



En un momento clave de The Neon Demon, un diseñador asegura a la protagonista, una adolescente de dieciséis años con ínfulas de supermodelo, que lo único que importa es el físico, la belleza externa. Esa es la gran metáfora de una cinta que pone sobre el tapete las envidias, las rencillas y la competitividad que rodea al mundo de las pasarelas. También la confesión en voz alta por parte de Winding Refn de que el cine, antes de ser un catalizador de historias, debe imponerse como una experiencia física, una sucesión de imágenes que entra por los ojos y que debe disfrutarse renunciando a cualquier raciocinio, entregándose a la capacidad hipnótica de sus fotogramas. Podrá estarse más o menos de acuerdo con esa concepción del séptimo arte, pero nadie le puede negar a Winding Refn cierta coherencia en su discurso.   


The Neon Demon, con esas bases éticas y estéticas, es una sucesión de momentos que torpedean la pantalla con el único objetivo de apelar al subconsciente de la audiencia, cautivándole aunque sea a base de provocar estupor e incluso disgusto. Lo peor que le podría pasar a The Neon Demon es que produjera indiferencia, algo que nunca sucede. Por ello, el nuevo estreno del director danés me parece contra todo pronóstico su obra más explícita, la más desnuda, la más artificiosa y en parte la más sincera. El director renuncia a la narración y prefiere moverse en la alegoría con luces fosforescentes y ecos del cine de terror. Tan fascinante como discutible.




Algunos verán en el film una muestra de la altivez de Winding Refn, pero quien escribe cree estar ante la criatura más libérrima y descaradamente hueca de cuantas haya filmado el autor de Drive. The Neon Demon se mueve entre la lucidez y la pesadilla, la celebración de la nada y la crítica a ese mismo vacío, la "estética por la estética" y el "todo significa". The Neon Demon es la película más radical de Winding Refn, y por lo tanto la que define en mayor medida la esencia de su cine. Ahora sabemos que toda su obra tiene vocación de espectáculo vacuo y fatuo (o todo lo contrario). Y este blog, a pesar de los pesares, aplaude su sinceridad.



Para espectadores que buscan los títulos de culto del futuro.
Lo mejor: El pesadillesco paseo en la discoteca. Su genial banda sonora.
Lo peor: Es tan fácil de defender como de desmontar.

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domingo, 14 de agosto de 2016

CRÍTICA | HOLY MOTORS, de Leos Carax


HOLY MOTORS, de Leos Carax
Sección oficial del Festival de Cannes. Mejor película del Festival de Sitges y Chicago. 9 nominaciones al César
Francia, 2012. Dirección y guión: Leos Carax Música: Neil Hannon Fotografía: Yves Cape y Caroline Champetier Reparto: Denis Lavant, Edith Scob, Kylie Minogue, Michel Piccoli, Eva Mendes, Jean-François Balmer, Big John, François Rimbau, Karl Hoffmeister Género: Drama experimental Duración: 110 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 16/11/2012 Especial Leos Carax. Film de clausura: Cinoscar Summer Festival 2016
¿De qué va?: Monsieur Oscar recorre las calles de París interpretando distintos personajes. ¿Se trata de un actor, un hombre al borde de la locura o la representación de una película dentro de una película?


Holy Motors se presentó en Cannes 2012 rodeada de un gran secretismo. Carax, ausente desde hacía más de una década, volvía a la Croisette con una película de la que no se sabía nada. Los asistentes, conscientes de la magnitud del evento, convirtieron la proyección de la cinta en el fenómeno festivalero de esa edición. El jurado presidido por Nanni Moretti decidió dejarla fuera del palmarés, pero nada podía parar al bueno de Carax, posteriormente ganador por la puerta grande en Sitges, nominado al César francés y coronado por muchas publicaciones especializadas como la mejor obra del año.

Holy Motors es una película tan extraña, tan fascinante, tan hipnótica y tan singular que resulta difícil hablar de ella. Y la hemos esperado tanto que no sabemos si hacia ella sentimos rechazo o pasión desatada. Viéndola como un collage de imágenes abstractas, el film transita unos mundos, unas texturas, unos colores y unas atmósferas nunca vistas que dejan a la audiencia pegada a la butaca. Y si se quiere acceder al corazón del misterio, la película se presenta árida, inexpugnable, poliédrica, esquiva, nocturna. Holy Motors se disfruta en dos planos diferentes. El primero, el más primitivo: la atracción por las imágenes, y aquí Carax nos brinda estampas para la historia. Y el segundo, el más sesudo: el interpretativo. ¿Que qué es, o qué puede ser, o qué quiere ser, o qué intenta ser Holy Motors? Da igual. O tal vez no. O todo lo contrario. Quién sabe.


En Holy Motors habita la descripción de un París familiar pero a la vez extraño, deshumanizado, carnívoro, oculto. Es un homenaje a la figura del actor militante que vive por y para sus personajes, creando a cada función una tranche de vie que es una ficción, o una ficción dentro de una ficción, o un símbolo de la sociedad tan extraña en la que vivimos. Puestos a ir más allá, cabe la posibilidad de que ese actor que muta sea una metáfora del humano moderno, en constante cambio, paranoico e inestable, alguien que como Oscar parte de un no hogar para dirigirse a ningún sitio y que al ser muchas personas termina por no ser nadie, por carecer de raíz, estabilidad e identidad. De no haber crítica podemos regocijarnos en su humor marciano. Y si uno no está para tantas historias, siempre se puede pensar que todo lo visto forma parte de un retablo de locuras, la película dentro de la película que miran los espectadores cadavéricos de la primera escena.


Ver Holy Motors es como intentar contener agua en la palma de la mano: se escapa, cambia a cada segundo, se cuestiona y reformula con una rapidez increíble, desestabiliza al no saber qué será lo próximo y deja la sensación de una película tan viva como muerta que de alguna manera es un género cinematográfico en sí misma y es una mezcla de cosas, es unidad y es mosaico, es puro cine y al mismo tiempo pura figuración. Desde la duda, pero con la certeza de que Holy Motors cala hondo, Carax ha logrado una obra maestra a la que tendremos que volver queramos o no para redescubrirla, diseccionarla, saborearla. Un juego de espejos, de caras y de reflejos, de seres y siluetas, que tiene su punto culminante en la escena musical protagonizada por Kylie Minogue. Carax sigue siendo el raro de la clase, el cineasta marginado y el artista maldito. ¿Será Holy Motors autobiográfica? Véanla, ámenla u ódienla, pero opinen. No les dejará indiferentes.



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martes, 9 de agosto de 2016

CRÍTICA | THE TEMPTATION OF ST. TONY, de Veiko Õunpuu



THE TEMPTATION OF ST. TONY, de Veiko Õunpuu
Mejor película del Festival REC de Tarragona. Nominación al EFA al mejor diseño de producción
Estonia, 2009. Dirección y guión: Veiko Õunpuu Música: Ülo Krigul Fotografía: Mart Taniel Reparto: Taavi Eelmaa, Ravshana Kurkova, Tiina Tauraite, Sten Ljunggren, Denis Lavant, Hendrik Toompere Jr., Katariina Lauk, Rain Tolk, Harri Kõrvits, Taavi Teplenkov, Marika Barabanstsikova Género: Drama experimental Duración: 110 min. Tráiler: Link Elección de Xavier Vidal
¿De qué va?: Un ejecutivo vaga por unos paisajes surrealistas. Sólo y siempre con el mismo atuendo, el hombre empezará a perder la noción de la realidad.


CRÍTICA MAYRA MEZA: Termino el visionado de The Temptation of St. Tony y me doy cuenta que no entendí mucho; vamos, mejor dicho, casi nada, y sin embargo me ha gustado. Estamos ante un guión surrealista, onírico y muy singular (hablando de esta última década), que me recuerda al cine de Tarkovski, pero menos lento y filosófico, aunque también en blanco y negro y con ciertas referencias religiosas. En The Temptation of St. Tony contemplamos la vida de Tony, un hombre bien trajeado y de carro lujoso a quien no le importa meterse en el fango, y que al parecer tiene ciertos dilemas existenciales. Un personaje que carece de muchos diálogos pero que logra miradas, gestos y acciones que hacen de él un individuo interesante. Puede que la película carezca de una historia en formato convencional, pero eso no quiere decir que estemos ante una mala película, cada escena a lo largo del metraje es lo suficientemente interesante como para mantener al espectador atento a su desenlace. Como diría Tony: “Una buena obra, de esas que te hacen pensar.” ★★★½


CRÍTICA ISIDRO MOLINA: Los diferentes episodios en los que el demonio tentó a San Antonio en el desierto han sido objeto iconográfico en todas las artes desde la Edad Media. Ahí están las pinturas de El Bosco o Dalí. Y completamente sui generis también ha llegado al cine de la mano de este director estonio de nombre raro que rebautiza al santo como tu cuñado: Toni. The Temptation of St. Tony, película inédita en España, es la paranoia de un señor que ni él sabe lo que cuenta ni para qué, pero que tiene el suficiente poder de fascinación como para mantenerte atento todo el metraje. Entre sus fotogramas de curas viejos andando por las paredes y cristos decapitados me vienen flashes al cine de un buen puñado de cineastas europeos, ninguno de ellos estonio: encuentro ramalazos del esperpento de Kusturika, de Von Trier, del Andersson de las dos eses, de Tarkovski, del Bergman de El séptimo sello... y cuando estoy pensando que también de Carax, aparece Dénis Lavant, que siempre me da miedo. Quizá encuentro aquí más lo que me desespera de toda esta macedonia de directores que lo que me apasiona de ellos, pero aún así el visionado es siempre interesante. Y al final, con todo este potaje en blanco y negro, acabamos descubriendo a un nuevo autor. El estonio del nombre raro, Veiko Ôunpuu, que ya podría llamarse Antonio. Le seguiremos la pista.


Lee la crítica de Cinoscar & Rarities AQUÍ

domingo, 24 de julio de 2016

CRÍTICA | MALA SANGRE (MAUVAIS SANG), de Leos Carax


MALA SANGRE (MAUVAIS SANG), de Leos Carax
3 nominaciones a los Premios César. Premio Louis Delluc a la mejor película. Premio Alfred Bauer del Festival de Berlín
Francia, 1986. Dirección y guión: Leos Carax Música: VV. AA. Fotografía: Jean-Yves Escoffier Reparto: Denis Lavant, Michel Piccoli, Juliette Binoche, Julie Delpy, Hans Meyer, Hugo Pratt, Serge Reggiani, Carroll Brooks Género: Drama romántico. Thriller Duración: 110 min. Tráiler: Link Fecha de reestreno en España: 14/08/2015 Especial Leos Carax: Cinoscar Summer Festival 2016
¿De qué va?: En un futuro cercano, una banda de ladrones, forzados por una mafiosa norteamericana, planea un golpe que les permita saldar una deuda millonaria. Para llevar a cabo el robo reclutan a Alex, hijo de un compañero suyo que se suicidó.


Hace un año, Mala sangre volvió a los cines españoles para conmemorar su treinta aniversario. Tres décadas que han cincelado nuestra mirada hacia el cine de Carax porque, si a mediados de los 80 una película como Mala sangre irradiaba savia nueva, en la actualidad es imposible acercarse a ella sin pensar que sus imágenes, como la propia carrera de Carax, han quedado suspendidas en el tiempo, intentando remontar el vuelo en una huida escapista por conquistar la libertad, como realiza Juliette Binoche en el precioso, ya inolvidable, plano final de la cinta. Eso es Mala sangre: una película ajena a discursos académicos, difícil de explicar, imposible de gobernar y, en definitiva, única en su especie. 


Con un inicio y un final cercanos al cine negro, Carax ralentiza la trama para contar aquello que más le afectaba y que, a juzgar por los fotogramas de su reciente Holy Motors, le sigue interesando: las dobles identidades y la expresión plástica de un amor que se intuye tan lírico como fatalista, naïf pero con pequeños destellos de madurez. Por ello, lo que parece la crónica de una banda de ladrones en busca del golpe perfecto, crece y se detiene como un romance imposible entre la pareja del más veterano del grupo y un joven de 16 años que acaba de dejar a su novia. Poco importan los diálogos o sucesos que pueda presentarnos Carax porque Mala sangre es una colección de instantes y sensaciones, de miradas y metáforas visuales. Una estrategia que a muchos les sumirá en un tedio profundo y que en otros tendrá un efecto casi balsámico. 


La irrealidad de los espacios (ese edificio de destellos verdes y luces de neón, génesis del surrealismo de Holy Motors) el reciclaje de ciertas convenciones del noir (la villana americana, con ecos de Cassavetes, Wenders y los clásicos norteamericanos), el poder simbólico de sus personajes (Binoche, una joven de rostro payasesco; Delpy, imagen de la mujer voluptuosa) y la capacidad de Carax por construir instantes sublimes (la carrera de Lavant al ritmo del Modern Love de Bowie, por citar el más conocido) redondean una película no apta para todos los públicos que se sirve de iconos varios para, a la postre, convertirse en sí misma en un icono. De los 80, o del tiempo que se quiera. Porque no es casualidad que su título remita tanto al linaje maldito de sus criaturas como al carácter libérrimo de Carax, a su condición de paria y de genio. Un pequeño y monumental film de culto.


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martes, 19 de julio de 2016

CORTOMETRAJE | MESHES OF THE AFTERNOON, de Maya Deren

MESHES OF THE AFTERNOON, de Maya Deren y Alexander Hammid
EE. UU., 1943. Thriller experimental, 14 min. ¿De qué va?: Una mujer llega a una casa y empieza a perder la noción del espacio y tiempo.


CRÍTICA XAVIER: Cumbre del cine experimental, Meshes of the Afternoon es una joya que se presta a infinitos visionados y a numerosas lecturas. Tocada por la magia del surrealismo, la película se despliega como un universo personalísimo. Los objetos y la protagonista se desdoblan y multiplican, se mueven y alteran hasta producir en el espectador una sensación de irrealidad. Maya Deren, con la ayuda de su marido Alexander Hammid, logra que Meshes of the Afternoon sea una clase maestra de cómo llamar la atención del espectador, intrigarlo y llevarlo a la deriva más absoluta. El corto construye escenas para el recuerdo (el ingrávido paseo por las escaleras, la aparición del "hombre espejo", etc.). No me cuesta imaginar a David Lynch viendo una y otra vez Meshes of the Afternoon mientras cavilaba Mulholland Drive. Una de las sorpresas más raras y gratas del festival. ★★

CRÍTICA RONNIE: Maya Deren fue, además de precursora del cine experimental, realizadora, poeta, coreógrafa, bailarina y escritora. El surrealismo que utilizaba en sus cintas influyó gran parte en el arte de realizadores de la talla de David Lynch, Luis Buñuel o Jean Cocteau. Meshes of the Afternoon es la cinta más reconocida de Deren y contiene un surrealismo onírico que nos engulle en una pesadilla para explorar dentro de nosotros mismos el miedo al rechazo que siente la propia protagonista. Pero este es solo un significado de tantos: la gran cantidad de simbolismos activa diferentes lecturas y toma diversas. Los sueños siempre son válidos en todas sus presentaciones y el cine permite a realizadores innovadores utilizar este medio de comunicación como un instrumento extraordinario para romper esquemas y racionalidades. De los mejores cortos del festival. ★★

CRÍTICA ISIDRO: Tres años antes de que naciera David Lynch llegó Maya Deren y su marido Alexander Hammid y se marcaron una de las obras cumbres de la cinematografía experimental con este Meshes of the Afternoon. Me da un poco de coraje esa etiqueta de “experimental” cuando nos referimos a una obra cinematográfica que se sale de los cánones narrativos. Experimentar en el sentido de buscar nuevos horizontes o romper con lo establecido debería ser una de las máximas de todo artista. Y eso no significa que todo el cine que haya que considerar “arte” se parezca a este corto, ojo. Porque básicamente yo no me he enterado de lo que pasa aquí ni de lo que querían sugerir sus autores hasta que no lo he leído en filmaffinity, pero me han dejado 14 minutos fascinado, testigo de una belleza sobrecogedora, y eso que se me han ido los plomos acordándome de Daenerys en la Casa de los Eternos o de los sincaras de Chihiro. Ea, que mola. ½

CRÍTICA ALBERTO: Como si de una crónica rupturista se tratara, muy al estilo del choque expresivo y dialéctico que en su momento trajo a las artes plásticas la aparición entre otros hitos del lienzo impresionista, este film desecha el retrato realista en pro de un ejercicio de búsqueda de sensaciones y expresiones humanas ante las referencias externas y la propia acción sensorial, en comunión con facetas de definición sociocultural. Referente para otros directores, el film atiende a sus motivos con solvencia dialéctica y técnica y construye un ejercicio de temple, de atmósfera refinada y motivos sólidos. Una muestra que a veces se pierde entre las ambiciones de su propósito, pero que sin duda consigue perpetuar una sensación, una conmoción y sobre todo el interés por desglosar cada una de sus aparentes arbitrariedades. En su rareza está su encanto. ½


NOTA MEDIA DEL JURADO: ★★
Visiona el corto AQUÍ

jueves, 7 de julio de 2016

CRÍTICA | EXPOSICIÓN DE AMOR (LOVE EXPOSURE), de Sion Sono


EXPOSICIÓN DE AMOR (LOVE EXPOSURE), de Sion Sono
Premio FIPRESCI del Festival de Berlín 2009. 4 premios del Fantasia Film Festival 2009
Japón, 2009. Dirección y guión: Sion Sono Fotografía: Souhei Tanigawa Música: Tomohide Harada Reparto: Takahiro Nishijima, Hikari Mitsushima, Sakura Ando, Hiroyuke Onoue, Yutaka Shimizu, Atsuro Watabe Género: Tragicomedia fantástica Duración: 235 min. Tráiler: Link Elección de Miguel Calvo
¿De qué va?: Al morir su madre, el padre de Yu es ordenado sacerdote. Tras un segundo desengaño amoroso, y amparado en su fe exacerbada, el hombre obliga a Yu, ya adolescente, a confesar todos sus pecados. Obligado a pecar, Yu empieza a hacer fotos pornográficas, entra en contacto con una secta y conocerá su particular Virgen María en forma de primer amor.


CRÍTICA XAVIER: Debo ser de los pocos que puede decir que vio antes a Sion Sono en persona que un fotograma de su obra. Fue en el Festival de Sitges del año pasado. El señor se vistió con todos los colores del arcoiris para recoger un galardón por su contribución al cine fantástico. Ese atuendo tan extravagante ya me preparaba para visionar a conciencia su filmografía, muy especialmente para acercarme a Exposición de amor, una obra tan inabarcable (por temas, por tonos, por metraje, por recursos narrativos, por provocaciones... por absolutamente todo) que, de alguna manera, se impone como la gran obra maestra (o la tontería más grande) que jamás haya rodado el director nipón. Para entender Exposición de amor en todas sus dimensiones hay que saber que la sociedad japonesa es muy pacata en cuestiones de sexo, que en tierras niponas existen infinidad de sectas que conviven con la religión budista mayoritaria, que sus ficciones beben del caos visual del manga y que su sentido del espectáculo admite todo tipo de licencias, desde la descarada mezcla de géneros hasta la perversión de la llamada "unidad espacio-tiempo". Love Exposure es una película febril y libérrima, una cinta que se pasa cualquier prejuicio por el mismísimo arco de triunfo. Cine de entrañas e hipérboles que o te embelesa o te excluye, sin términos medios. Barroquismo fílmico que se retoza en el ridículo para alcanzar lo sublime, algo que enlaza a Sono, aunque sea mínimamente, con nombres más cercanos como Almodóvar o Jodorowsky. Con una diferencia: Exposición de amor no quiere epatar al crítico de turno, sino divertir, aunque sea hasta la sobredosis, a los públicos entregados que llenan las salas de certámenes como el de Sitges. Ojalá tenga el mismo impacto en la audiencia de nuestro festival: es la película más inclasificable de la competición. ½


CRÍTICA ALBERTO: Entrar y salir de películas como esta deja una sensación de incertidumbre. La rareza de las formas al servicio de contenidos extravagantes no siempre es un plato de fácil asimilación, y este puede atragantarse hasta límites insospechados. Este cuento, este ejercicio antisistema, completamente revolucionario y de excesiva duración, crea posturas encontradas, pues no siempre encuentras historias tan inquietantes y diferentes como ésta, con tanta vocación de romper los moldes establecidos y articular nuevos discursos. Una película con muchas capas de las que derivar conflictos culturales, sociales y nuevas facetas del arte ante los movimientos revolucionarios de la vida. Pero al mismo tiempo, hay una sensación de vacío enorme propiciado por aquel que ante el abrazo de la pretensión quiere abarcar muchas facetas sin poder o disponer de los recursos necesarios para alcanzarlas. Por eso se ven las costuras por todos lados, hay cojeras continuas, y las conjunciones estéticas adquieren dimensiones bastante sucias. Punto y aparte es una duración que atiende a cotas de pretenciosidad ciertamente sobrantes. El resultado juega a lo quebrado entre la admiración y el odio, entre la revolución y el fracaso, entre lo posible y lo imposible, entre lo bueno y lo malo… ½

CRÍTICA ISIDRO: Si te dicen de ver una película de cuatro horas automáticamente tu cabeza te dice "coñaaazo". Por lo general, las películas así de largas suelen ser o dramas ostentosos "aculebronados" o grandes producciones de corte épico. Imaginaos una Gladiator de hora y media, ¡no pega! Échale, qué menos, una horilla más. Y viceversa, cuando una comedia pasa de las dos horas empezamos a desear un apocalipsis nuclear. Exposición de amor dura sus cuatro horazas y no es ni culebrón ni epopeya, de hecho uno no sabe muy bien cómo definirla más allá de "puta ida de bola". Porque a Sion Sono se le va y mucho la perola con su sátira al cristianismo con ninjas fotografía-bragas. Pero mola, chorrea originalidad. Y es tan esperpéntico todo que acaba teniendo su gracia. Quizá se cuela con la duración, pero también eso es una decisión valiente y, en cierto modo, rompedora. El cine chorra reivindica su derecho a gastar celuloide. Ojalá Robert Rodríguez se marque algún día una Planet Terror 4 hor¡CATAPÚN! (Han empezado a tirar las bombas, sí).


CRÍTICA RONNIE: Cuidado, que estamos ante una de esas películas de larga duración que pueden resultarte tediosas, pero ¡oh sorpresa!, no es el caso. Sion Sono habla de muchas cosas: amor, odio, violencia, situaciones irreales para sus protagonistas... y todo esto en un trasfondo de una sociedad contrastante. La película tiene un estilo visual irreverente y visceral que mantiene el ritmo a pesar de sus 17 horas de duración, perdón, una locura de 237 minutos. A cualquiera le sucedería, la recomendación personal que les doy a los que se van a aventurar a verla es liberar la mente de todo prejuicio: esta historia definitivamente te puede sorprender, y de ser así, verás que el tiempo en esta gran historia se esfuma en un santiamén. En sentido estricto, más allá de la locura que supone la duración de la cinta, tenemos algo completamente aplaudible, la dirección de Sono es sorprendente, tiene todo el mérito de lograr interés en el espectador hasta el último minuto sin caer en debilidades. Un trabajo completamente arriesgado pero disfrutable, de esas propuestas que se agradecen y se recomiendan. ½

NOTA MEDIA del JURADO: ★★★½ 

martes, 5 de julio de 2016

CRÍTICA | ARMONÍAS DE WERCKMEISTER, de Béla Tarr


ARMONÍAS DE WERCKMEISTER, de Béla Tarr
Premio Ready Jury del Festival de Berlín 2001. Mejor película y actor en los Hungarian Film Critics Awards
Hungría, 2000. Dirección: Béla Tarr y Ágnes Hranitzky Guión: Béla Tarr Fotografía: Gábor Medvigy Música: Mihály Víg Reparto: Lars Rudolph, Peter Fitz, Hanna Schygulla, János Derzsi, Djoko Rosic, Tamás Wichmann, Ferenc Kállai, Mihály Kormos, Putyi Horváth Género: Drama Duración: 145 min. Tráiler: Link Elección de José Barriga
¿De qué va?: A un extraño pueblo llega una no menos bizarra exhibición circense en la que se muestra la ballena más grande del mundo. El evento tendrá un impacto especial en un joven.


CRÍTICA ISIDRO: Tuve una época en la que me dio por contar chistes a tope. Como había tantos que me parecían muy buenos, mi mente no podía archivarlos todos, así que llevaba siempre en la cartera un listado esquematizado de todos ellos. Los mejores los señalizaba con una estrella, y uno de mis chistes estrella era el del pan que habla. Era una gilipollez monumental basada en un juego cutre de palabras: a una ciudad llegaba un circo que anunciaba la asombrosa actuación del alucinante pan que habla. El espectáculo consistía en un señor mojando una hogaza de pan y preguntando al público "¿a que está blando?". Está (ha)blando. La gracia del chiste estaba en que había que alargarlo durante horas, crear misterio y generar expectación a tus oyentes, e incluso improvisar durante la marcha e inventarte chorradas para entorpecer la narración. Si me he acordado del pan que habla es evidentemente por el tema del "chou" de la ballena muerta, pero además me sirve de metáfora chorra: Armonías de Werckmeister se alarga tanto como el chiste y acaba por tener la misma gracia: ninguna. No voy a negar que Tarr filma escenas de gran sugestión y lirismo, con unos excelentes planos secuencia pesados y lúgrubes, y el contenido simbólico se intuye interesante, pero se hace cansina. Sí, hay maestría. Pero también tedio. ¿Tú qué dices, pan? ★★★

CRÍTICA KOSTI: El cine de Béla Tarr siempre resulta denso, no apto para cerrados de miras, pero cargado de una extraordinaria belleza visual que, irónicamente, suele mostrar miserias y desgracias. En esta Armonías de Werckmeister se sirve además de la belleza sonora de la música. Entiendo perfectamente que valerse de lo visual en el cine es un arma más con la que cuenta el creador, pero en ocasiones la mente y la estética del director van más allá de lo que luego consigue transmitirse. Con Béla Tarr me sucede eso mismo. Consigo ver su intención pero no calo en su profundidad, y eso hace que me salga de su propuesta. Lo que es cierto es que a través de sus poderosas imágenes nos hace viajar a través de sus personajes, sobre todo del simple y bonachón Jànus, que parece vivir ensimismado en un mundo tan complicado como los conocimientos que consigue compartir con sus compatriotas. Se ve en él una situación de neutralidad frente a la pequeña revolución que en su pueblo se vive con la llegada de un particular circo acompañado de la ballena más grande. Como si de Jonás se trata, Jànus se sumerge en la curiosidad de la ballena y mirándole directamente a su ojo abierto, alcanza a verse a sí mismo, y se da cuenta de que este mundo no está hecho para él. Jànus huye de una realidad que le perturba, que no está en sintonía con su ideal de la vida y la belleza, esa que demuestra en una primera escena, cuando representa un gran eclipse humano con aromas de ebriedad. Pero como ya apuntaba, toda esta belleza se queda con un mensaje confuso, aunque atemporal, y que cuesta reconocer ante tanta imagen que suma al arte tedioso del húngaro, así que prefiero quedarme con su bella fealdad artística, cuyo tratamiento en blanco y negro acentúa la sobriedad y la rotura de esa sociedad que retrata. ★★★


CRÍTICA RONNIE: Detente un momento, bájale el acelerador de esta ajetreada vida y, por favor, saborea este film húngaro de muy reciente producción. Gracias a este Cinoscar Summer Festival he podido deleitarme los sentidos con esta obra de Tarr que podría pasar desapercibida para el público promedio que no suele disfrutar de este tipo de experiencias. Sí, la película tiene lapsos temporales extensos pero que a mí me han parecido exquisitos, una ausente e impertérrita banda sonora que acompaña a las imágenes mezcladas en esos claroscuros tan sutiles como perfectos. La suma de sus partes es un ensamble armónico que sabe a obra maestra o al menos en obra cumbre y referente obligado del nuevo siglo. Lars Rudolph realiza una actuación completamente desgarradora, contenida y soberbia. La película es de aquellas que me gustaba analizar en la universidad, de esas películas que penetran las conciencias. Por ello, debemos enfrentarnos a ella con toda la disponibilidad de ser receptivos, de lo contrario podríamos caer en el escueto juego de considerarla una gran tomadura de pelo. ★★½

CRÍTICA XAVIER: En la vida y en el cine, detesto que me sermoneen. A los discursos de los autores que confunden trascendencia con parsimonia asisto escéptico, con los ojos cerrados y la atención más bien baja. El medio audiovisual no necesita de introspección, acciones al ralentí y otras técnicas soporíferas para emocionar. Tampoco de miradas ególatras que nos quieren hacer creer que todo en ellas significa, como si sus supuestos quisieran esconden la más desbordante de las pedanterías. Con todo, reconozco que no todo el campo es orégano y que no todas las películas de "los grandes místicos europeos" me resultan detestables al mismo nivel. Por lo general, benero cual religión a Kieslowski, adoro a Dreyer, me entusiasma Angelopoulos, tolero a Bergman, soporto con matices a Tarkovsky, aborrezco a Zulawski y no siento la más mínima simpatía por Tarr. En Armonías de Werckmeister no atisbo ni un gramo de humanidad y sí un ombliguismo de gigante. La puesta en escena es impecable, pero no llega a impactar más allá de sus virtudes estéticas. A Tarr le falta sentido del humor, justamente la capacidad de reírse de sí mismo y de relativizar sus propias bases que aplican con más atino nombres del continente como Van Warmerdam o Andersson. A veces las películas difíciles son sólo eso: difíciles. Y, siendo sinceros, ya es hora de poner a la comunidad "hipster-gafapasto-cinéfila" en cuarentena y asumir que el cine en mayúsculas no sólo discurre en los minúsculos circuitos de filmotecas y cineclubs. No se trata de hacer comparaciones, pero ante títulos tan ensimismados y encriptados como Armonías de Werckmeister uno entiende que haya espectadores que prejuicien el cine de autor y apuesten sistemáticamente por los blockbusters de turno. Hasta quien escribe vería alguna parte de A todo gas antes que revisionar estas armonías en duermevela. No me lo tengan en cuenta. ★★½


CRÍTICA ALBERTO: Todo cinéfilo o en general todo aquel que quiera entender el alcance del séptimo arte debería acercarse a la obra de Béla Tarr, un cineasta de importante singularidad que ha labrado una obra al margen de cualquier esfera industrial. Su cine pocas veces alcanza estrenos más allá de su país de origen, pero acudir a las expresiones que lo conforman supone un ejercicio muy enriquecedor. Con claras vocaciones de la Nouvelle Vague, este cineasta húngaro perfila un ejercicio de interesantes connotaciones históricas, artísticas y puramente cinematográficas. En esta película, el poder de una atmósfera matizada con numerosas piezas, la ferocidad de su discurso y la naturalidad de un elenco en estado de gracia da rienda a las capacidades audiovisuales de un cineasta que es capaz de reivindicar la honestidad de un arte único frente a tantos impostores que navegan en la senda de lo postmoderno en este quebrado siglo XXI. Las referencias a numerosos clásicos están ahí, pero también a los ejercicios de psicología y en general de definición cultural de nuestra era. Un cuento sombrío que atesora resultados extraordinarios, aunque estemos ante cine complejo que requiere ser mirado con detalle e incluso revisado. Una obra de proporciones épicas que merecería ser rescatada una y otra vez para admirar cuánto cine y qué expresiones nos perdemos en nuestra hacienda cinéfila. ★★½

NOTA MEDIA del JURADO: ★★★½ 

sábado, 25 de junio de 2016

CRÍTICA | CHICO CONOCE CHICA (BOY MEETS GIRL), de Leos Carax


CHICO CONOCE A CHICA (BOY MEETS GIRL), de Leos Carax
Nominada al César a la mejor ópera prima. Premio de la juventud del Festival de Cannes
Francia, 1984. Dirección y guión: Leos Carax Música: Jacques Pinault y VV. AA. Fotografía: Jean-Yves Escoffier Reparto: Denis Lavant, Mireille Perrier, Carroll Brooks, Elie Poicard, Maïté Nahyr, Christian Cloarec, Hans Meyer, Anna Baldaccini, Jean Duflot Género: Drama romántico. Experimental Duración: 100 min. Tráiler: Link Especial Leos Carax: Cinoscar Summer Festival 2016


Leos Carax revolucionó el panorama cinematográfico con tan sólo 24 años de la mano de Chico conoce chica, su bizarra y aplaudida ópera prima. La película, un ejercicio de estilo sin parangón, marcó un cisma en el cine francés gracias a su estética detallista y a un guión a la deriva, de clara vocación literaria. El título "Chico conoce chica" parece avecinar un romance al uso según los corsés de los 80, pero Carax toma esa premisa para introducir al espectador en una atmósfera en blanco y negro tan mágica como decadente, a ratos grave y por momentos absurda, con bruscos fundidos a negro, voces que no coinciden con el movimiento de los labios de los actores y una delectación misteriosa por la filmación de los cuerpos, los objetos y sus sombras. Una rareza en toda regla que sigue causando extrañeza y asombro treinta años de su espontánea creación.


En Chico conoce chica no hay argumento que valga: se diría que la cinta es la dilatación de un tiempo muerto, una sucesión de instantes inconexos. El protagonista, impulsado por lo que parece ser un pasado de desengaños personales, recorre la noche parisina dando tumbos, comportándose cual vagabundo amoroso, con harapos de escritor bohemio que busca a su musa. Durante una fiesta el "chico" conoce a la "chica", pero el encuentro, lejos de marcar un punto y aparte en la trama, se define según el tono pesadillesco que preside todo el conjunto. Aunque pueda resultar una paradoja, Carax sigue las bases del romance clásico precisamente porque renuncia a las exigencias de los clichés impuestos por el cine comercial, a la vez que se apodera de un "romanticismo" en el sentido más académico del término, cargado de tremendismo y desazón. A la postre, Chico conoce chica no es tanto una historia de "conocimiento" como de "reconocimiento", la metáfora de una juventud sin ocupaciones ni preocupaciones, tan intelectual como superficial, alienada e infantil. La generación, en definitiva, de la que participa el propio Carax, protagonista indirecto del film mediante la técnica del alter ego. 


Tras el visionado de Chico conoce chica, uno tiene la sensación de haber transitado los mundos de un cineasta desbordante de ideas, tan idealista en su mensaje como firme en sus formas. Por ello, la película ofrece una experiencia más física que racional, no apta para todos los públicos, moderna y a la vez heredera del cine mudo, el expresionismo y la Nouvelle Vague. Podrá gustar más o menos, pero Chico conoce chica es el arrebatado bautizo de un Carax casi adolescente que experimenta con el medio cinematográfico hasta el punto de construir escenas de una belleza insobornable. Una joya atemporal.


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Crítica de LOS AMANTES DEL PONT-NEUF, de Leos Carax

jueves, 4 de febrero de 2016

CRÍTICA | EVA NO DUERME, de Pablo Agüero


Cadáver ambulante
EVA NO DUERME, de Pablo Agüero
Festival de San Sebastián, Mar de Plata y Roma 2015: Sección oficial a concurso
Argentina, 2015. Dirección y guión: Pablo Agüero Fotografía: Ivan Gierasinchuk Música: Valentin Portron Reparto: Gael García Bernal, Denis Lavant, Imanol Arias, Daniel Fanego, Elena Roger, Sofía Brito, Nicolás Goldschmidt, Sabrina Macchi, Ailín Salas Género: Drama experimental Duración: 85 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 12/02/2016
¿De qué va?: Eva Perón murió víctima de un cáncer el 26 de julio de 1952 en Buenos Aires. Su cuerpo fue embalsamado y estuvo 16 años desaparecido. Dos décadas después, se celebró su multitudinario entierro. Esta es la crónica de lo que pasó o de lo que pudo haber pasado con el cadáver de Evita.



Eva no duerme es la construcción y la destrucción de un mito. Pablo Agüero pasea el cadáver de Eva Perón por espacios cerrados, grisáceos y vaporosos, con criaturas variopintas que esconden parte de la esencia argentina que convirtió a Evita en la figura más duradera y controvertida de su historia reciente. El film ni apuesta por la ficción, aun partiendo de personajes totalmente inventados, ni se arriesga con el documental, a pesar de recurrir en más de una ocasión a materiales de archivo en blanco y negro. Eva no duerme es otro tipo de propuesta. Una cinta de fantasmas. Un sueño. Tal vez una pesadilla. La recreación imposible de lo que pudo haber sucedido. La suposición convertida en verdad. O lo que es lo mismo: un film que se sirve de un mito para ser en sí mismo otro mito. Una carambola perfecta si no fuera porque Agüero confía en exceso en los planos claustrofóbicos, los narradores en off y los espacios cerrados. Eva no duerme tiene misterio, pero también cierta impostura. Tampoco le beneficia su visión entre objetiva y crítica de Eva Perón, esa protagonista silente que está presente en todas las escenas a pesar de no aparecer en pantalla. Cosas de los mitos. Una película sobre muertos muy vivos y vivos muy muertos. A contracorriente y personalísima.


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Para los que creen que la historia en mayúsculas está para reescribirla.
Lo mejor: Su atmósfera.
Lo peor: Por momentos, parece que esa atmósfera no ambienta ninguna historia.


Escucha nuestra audioreseña de EVA NO DUERME en
EL PODCAST DE C&R: FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN 2015

jueves, 15 de octubre de 2015

CRÍTICA | EVOLUTION, de Lucile Hadzihalilovic


Mareas abstractas
EVOLUTION, de Lucile Hadzihalilovic
Festival de San Sebastián 2015: Premio especial del jurado y premio a la mejor fotografía
Festival de Sitges 2015: Clausura Noves Visions
Francia, 2015. Dirección: Lucile Hadzihalilovic Guión: Lucile Hadzihalilovic y Alanté Kavaïté Fotografía: Manu Dacosse Reparto: Max Brebant, Roxane Duran, Julie-Marie Parmentier Género: Fantástico. Terror. Experimental Duración: 80 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: Pendiente
¿De qué va?: Nicolas vive en una isla con su madre, otros niños y otras mujeres. Alejado de la civilización, poco a poco va experimentando el crecimiento de su cuerpo. Un día Nicolas es apartado del resto de niños y recibe un extraño tratamiento médico. La relación con su enfermera y su rebelión contra las normas marcadas marcarán un camino tortuoso que le llevará a conocer paisajes y acciones humanas desconocidas.


Para hablar de una película tan especial como Evolution existen dos opciones: describir la experiencia que supone visionar la película o intentar descifrar la historia desde un punto de vista estrictamente personal. Las dos posibilidades pueden parecer antónimas, pero en verdad son complementos casi inseparables, ya que las películas de Lucile Hadzihalilovic impactan a nivel sensorial para, posteriormente, desplegarse como un conjunto riquísimo de ideas y de matices. Con una particularidad: el espectador que no haya accedido al universo de la obra difícilmente podrá llegar a consideraciones o lecturas demasiado profundas. Así es la filmografía de la cineasta gala: un cine rocoso con tendencia a los silencios y a la contemplación, formado por unos fotogramas que pueden resultar evocadores o, simplemente, una tortura. 


El argumento de Evolution retoma las constantes de Innocence y las completa con una atmósfera gótica, marina y femenina que recuerda a los mejores relatos de H. P. Lovecraft. Hadzihalilovic trabaja a partir de sensaciones y de intuiciones, por lo que intentar racionalizar su discurso sería un grave error. Evolution no es una película narrativa, así que no puede explicarse: ni tan siquiera puede trazarse una sinopsis al uso. Así que puestos a precisar la experiencia fílmica de Evolution, puede decirse que el film es un viaje hipnótico e incómodo a las interioridades de una isla con muchos secretos. Y si se trata de poner un poco de concierto a los 70 minutos de metraje, el film me parece la alegoría de una maternidad que, al no querer hacer frente al crecimiento de sus retoños, idea un sistema cruel para perpetrar la especie y parapetarse del mundo real que se esconde mar adentro. También el recorrido de un niño que, al tomar conciencia de su cuerpo y de su entorno, pone en jaque el orden establecido hasta acabar expulsado de un paraíso que nunca fue tal. Pero todo lo dicho puede ser una aproximación acertada o no, incluso puede cambiar en futuros visionados. Vaya, que con Evolution sólo existe un consejo: véanla. Para amarla profundamente u odiarla de forma visceral.


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 Para cinéfilos que bucean aguas extremas.
Lo mejor: Su libertad semántica y su claustrofóbica atmósfera.
Lo peor: Es tan abstracta que recibirá palos por todos los lados.

viernes, 9 de octubre de 2015

CRÍTICA | LA NOVIA, de Paula Ortiz


El clásico de Lorca, más lírico que nunca
LA NOVIA, de Paula Ortiz
Festival de San Sebastián: Zabaltegui. Festival de Sitges: Noves visions
España, 2015. Dirección: Paula Ortiz Guión: Javier García y Paula Ortiz, a partir de la obra de Federico García Lorca Fotografía: Migue Amodeo Música: Shigeru Umebayashi Reparto: Inma Cuesta, Asier Etxeandía, Álex García, Manuela Vellés, Consuelo Trujillo, Leticia Dolera, Carlos Álvarez Novoa, Luisa Gavasa Género: Drama Duración: 95 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 11/12/2015
¿De qué va?: El novio y la novia se van a casar. Leonardo se casó con su prima, pero siempre ha sentido una atracción especial por la novia. Se acerca el enlace, pero allá donde aflora el amor también aparece la tensión, el rencor y un pasado marcado por el dolor y la sangre. Durante la noche de la ceremonia, la novia tomará una decisión que cambiará su vida y la de los dos hombres que ama.


Bodas de sangre de Federico García Lorca ha contado con infinidad de adaptaciones en las tablas teatrales y en la gran pantalla. Respecto a ese sustrato de obras, La novia marca la diferencia con una propuesta que sume a la audiencia en un espectáculo sensorial sin precedentes en el cine español. Paula Ortiz se sirve de versos, canciones, paisajes preciosos y una gran dirección artística y de vestuario para transmitir las dudas e interioridades de la novia, dividida entre el deber y la pasión, entre el delicado novio y el salvaje Leonardo. La novia es una película de sensaciones e intuiciones, con fotogramas entre bellos y terribles, que necesita de la complicidad y de la sensibilidad del espectador para sentir la espera, las nupcias y el duelo final con la intensidad de su protagonista, una hermosa y entregadísima Inma Cuesta. Por ello, como ya sucedío con De tu ventana a la mía, el film sumará tantos detractores como incondicionales: o se entra en su juego sinestésico de vocación lírica o el conjunto puede resultar un capricho estético difícil de digerir. Quien escribe no llegó al éxtasis, pero es de ley destacar que obras como La novia son las que engrandecen nuestra cinematografía y hacen evolucionar el séptimo arte. Paula Ortiz es una de las voces más refrescantes y rompedoras del cine español de nuestros días: Lorca estaría muy orgulloso de su trabajo. Cine de subjetividades y sentimientos a flor de piel.


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Para habituales del cine lírico (Kar Wai y compañía).
Lo mejor: El baile en la hoguera y la escena de los cristales. Luisa Gavasa.
Lo peor: Le falta guión y le sobran onirismos y efectos visuales.