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jueves, 16 de septiembre de 2021

PELÍCULAS INTERNACIONALES DE LOS ÓSCAR | TIGRE Y DRAGÓN (WO HU CANG LONG), de Ang Lee (Taiwán)


TIGRE Y DRAGÓN (WO HU CANG LONG)

Taiwán, 2000. Dirección: Ang Lee Guion: Wang Hui-Ling, James Schamus y Kuo Jung Tsai, a partir de la novela de Du Lu Wang Música: Tan Dun Fotografía: Peter Pau Reparto: Chow Yun-Fat, Michelle Yeoh, Zhang Ziyi, Chang Chen, Sihung Lung, Cheng Pei-Pei, Li Fazeng, Gao Xian, Hai Yan, Wang Deming Género: Drama romántico. Acción Duración: 115 min. Tráiler: Link 
¿De qué va?: Li Mu Bai, un legendario experto en artes marciales, ha decidido dejar en herencia su espada mágica, la Espada Celestial, a su mejor amigo. Además, le pide a Yu Sha, una poderosa guerrera de la que está enamorado, que custodie la espada hasta que llegue el momento de entregarla. (FILMAFFINITY)


Hagan la prueba. Elijan al millenial que tengan más cerca y explíquenle que hace dos décadas una película pequeña hablada en chino, con luchadores saltando por los aires al rescate de una espada mágica, consiguió 10 nominaciones al Óscar (casi se impone en película y dirección) y una recaudación mundial que se estima en más de 200 millones de dólares (la mitad, conseguidos en Estados Unidos, país que repele los subtítulos). Y que, de esos polvos, tuvimos lodos fílmicos, todos influidos por el género wuxia, como La casa de las dagas voladoras o Hero. Probablemente no os creerá, y razones no le faltarán. El elemento diferencial fue (es) Ang Lee, un director que convierte en oro casi todo lo que toca. Con Tigre y dragón, el taiwanés logró un sueño: filmar una cinta de artes marciales con profesionales asiáticos y parte de capital estadounidense. También una ambición, confesada en muchas entrevistas de la época: lograr la mejor película del género jamás rodada. En esta parte de Occidente nos faltan conocimientos para discernir si esa afirmación es cierta o no, pero innegablemente el encanto, y con él la razón de su éxito, reside en la estilización de un cine "de luchas" asociado a la acción vacua, a la fuerza bruta masculina. Tigre y dragón es bella (aunque no esteticista), es femenina (puede que feminista), es una doble historia de amor (ambas, con finales agridulces), es un cuento de valores (nada aleccionador) y es una trama de alma convulsa y compleja (aunque fácil de seguir). Cine artesanal más conectado de lo que podría parecer a simple vista con las anteriores (Comer, beber, amar, Sentido y sensibilidad, La tormenta de hielo) y posteriores (Brokeback Mountain, Hulk, La vida de Pi, Deseo, peligro) películas de su director. Título que, con independencia de su nómina de defensores y detractores, o de lo olvidada que pueda estar para determinado sector de crítica y público, marcó los designios del cine de inicios de siglo. A juicio personal, no es una obra maestra, pero sí imponente.


domingo, 7 de febrero de 2021

ÓSCAR 2021 | CANDIDATAS AL ÓSCAR A LA MEJOR PELÍCULA INTERNACIONAL 2021 (II): ÁFRICA, ASIA Y LATINOAMÉRICA


CANCIÓN SIN NOMBRE - Perú 
Turno para hablar de Perú, un país que en esta ocasión probará suerte en Hollywood con Canción sin nombre. La película pudo verse en el Festival de Cannes, edición de 2019, y cuenta la odisea de una mujer andina que, tras dar a luz en una clínica, desconoce el paradero de su bebé. En paralelo, vemos cómo un periodista de Lima investiga el caso y choca de bruces con los entresijos del poder. Drama intimista, filmado en blanco y negro, hermoso, triste y melancólico, que deja entrever la homofobia, el rechazo a las comunidades indígenas, las adopciones ilegales de menores y las desigualdades sociales. Cinta, además, basada en hechas reales. Prometedora ópera prima de la cineasta Melina León, a la que le deseamos continuidad y mucha suerte. Canción sin nombre merece 3 estrellas y media.



 

ASIA - Israel
Este 2021, Israel tanteará la nominación con Asia, debut de Ruthy Pribar. Tras su première telemática en el Festival de Tribeca, Asia ganó 8 Ophir Awards, los Goya israelís, lo que la convirtió en representante al Óscar de su país. Asia es una historia muy dura: muestra el trance que supera una madre enfermera que está al cargo de su hija adolescente, que tiene una enfermedad degenerativa. Asia habla de una madre que tuvo que crecer demasiado rápido y de una chica que, pese a su juventud, ve el final de sus días demasiado cerca. Filme duro y femenino, con dos actrices muy recias, con las cantidades justas y necesarias de comedia, drama y costumbrismo. Sin duda, habrá que seguir los pasos de esta joven cineasta: Ruthy Pribar. Asia está disponible en España en el catálogo de Movistar Plus.





BETTER DAYS - Hong Kong
La apuesta de Hong Kong se llama Better Days y ya cuenta con una pequeña nómina de fans en redes sociales. La película cuenta las presiones que recibe una adolescente en los dos meses previos a los exámenes “gaokao”, la selectividad china. Una amiga suya se suicida, es acosada por sus compañeros, su madre está casi ausente… y en ese ambiente duro encontrará amparo al lado de un criminal de poca monta. El filme es muy entretenido, algo que tiene mérito: alcanza los 135 minutos de metraje. A veces fuerza demasiado las tramas, aunque nunca pierde el norte. El resultado es una combinación muy atractiva de romance juvenil, thriller y drama social. Un acercamiento lúdico que radiografía el carácter competitivo, reservado y violento de parte de la sociedad asiática. Una combinación, eso sí, tal vez demasiado extravagante para los académicos occidentales.





EL AGENTE TOPO - Chile
Desde Chile, y con coproducción española, nos llega El agente topo, una suerte de falso documental muy tierno. Cuenta cómo un anciano se infiltra en una residencia de abuelos para obtener información de una de las residentes. En su encierro, el protagonista no sabe qué debe hacer, no tiene dotes de espía y acabará cogiendo cariño a sus compañeros. Este cruce de género lo dirige Maite Alberdi, llegará en breve a los cines de España y está nominado al Goya a la mejor película iberoamericana. En lo personal, historia bonita, aunque sin superlativos. Se la sobrevaloró en el Festival de San Sebastián y merece menos entusiasmos de los que está consiguiendo. Veremos si el contexto del coronavirus y los académicos norteamericanos están de su lado.





ÉRASE UNA VEZ EN VENEZUELA - Venezuela
La precandidata de Venezuela tiene el nombre del país en su mismo título: se trata de un documental, dirige Anabel Rodríguez Ríos y se llama Érase una vez en Venezuela. Retrata el día a día en Congo Mirador, un lugar especialmente desfavorecido, rodeado de ciénagas, ríos y bahías. El filme cuenta las vivencias y la supervivencia de sus gentes, sobre todo a partir de varios líderes que defienden diferentes posturas políticas. La película se vio en Sundance y es un retrato singular del cuerno de Venezuela. El problema es que tiene un ritmo errático y, visto desde fuera, no siempre quedan claros los posicionamientos de sus personas / personajes. De hecho, la mirada de la directora quiere ser tan equidistante que a veces resulta ambigua. Demasiado ambigua. Aún así, película meritoria. Tiene la nominación más que imposible.





LA NUIT DES ROIS - Costa de Marfil
Del continente africano, cine poco habitual en nuestras carteleras y plataformas, destacamos La nuit des rois, drama carcelario de Philippe Lacöte. Película de Costa de Marfil con capital francés, canadiense y senegalés. El filme empieza con la entrada del protagonista en una prisión que se encuentra en mitad de la selva. Durante su primera noche de encierro, el joven deberá entretener a los internos contando historias. Sus relatos, como si fueran las peripecias de un juglar, unen ficción, datos de su vida, puesta en escena teatral y las aportaciones espontáneas de los reos. Una historia extraña que ostenta la magia de lo exótico, aunque vaticinamos que será muy difícil que enganche a los votantes de la Academia. Recomendada a amantes de las rarezas e interesados en cinematografías poco conocidas. La nuit des rois no es fascinante, pero merece la pena.


A SUN - Taiwán
A Sun es una película dramática dirigida por Chung Mong-hong y el pasado otoño fue la elegida como representante de Taiwán para competir en busca de la nominación a Mejor película internacional en los Óscar 2021. Narra la historia de un matrimonio de mediana edad y sus dos jóvenes hijos. El menor de ellos es un adolescente que, tras participar en un acto criminal, termina en un centro de detención. A Sun es un relato con gran carga dramática, incluso existencialista, y con cierto halo poético que da una atmósfera especial al relato. Pivota entre la búsqueda de justicia, de venganza y redención. También hace hincapié en la complejidad de la paternidad y la importancia de una buena comunicación entre padres e hijos. Una película interesante que habla sobre las segundas oportunidades, el desencanto vital y un sinfín de reflexiones.





WET SEASON - Singapur
Wet Season es una película dramática dirigida por Anthony Chen, responsable de la película Retratos de familia, su ópera prima, ganadora de la Cámara de oro en el Festival de Cannes 2013. En esta segunda película del director, elegida representante de Singapur en los Óscar, Chan narra la historia de una joven profesora que da clases de mandarín en un instituto de Singapur, lugar donde inicia una suerte de aventura amorosa con uno de sus alumnos. La trama de la película es sencilla y, lejos de lo que a priori pueda parecer, se centra principalmente en el conflicto interno de la protagonista y su anhelo por ser madre, sobre todo en los problemas de fertilidad que deterioraron su matrimonio y la distanciaron de su esposo. La relación inicia de manera inocente pero poco a poco se convierte en un vínculo sentimental y físico que a la postre será causa de muchos problemas. La película pretende explorar los deseos y anhelos más profundos de sus individuos de una manera un tanto parsimoniosa, aunque nunca aburrida, pero es un tanto escueta y no nos permite conectar con los personajes. Película medianamente interesante, aunque difícilmente conseguirá un lugar entre las nominadas.





THE MAN STANDING NEXT - Corea del sur
The Man Standing Next es la apuesta de Corea del sur este año en los Óscar. Se trata de un thriller político y de espionaje ambientado en los años 70 y dirigido por Woo Min-Ho. Narra los días anteriores al asesinato de Park Chung-Hee, ex presidente del país en los años 60 y 70, un hecho histórico narrado aquí de manera precisa e interesante. Es una película con mucho suspense, francamente entretenida, con correctas interpretaciones, buena banda sonora y destacable ambientación y factura técnica. Su trama, pese a tratar un hecho histórico que atañe también a los Estados Unidos, no encaja mucho en el perfil que demandan los Óscars. Difícilmente tendrá la misma suerte que Parásitos.






MILAGRO EN LA CELDA 7 - Turquía
La representante de Turquía este año en los Óscar es Milagro en la celda 7, dirigida por Mehmet Ada Öztekin. Es el remake de la película surcoreana del mismo título del año 2013. Es un drama carcelario que ha tenido mucho éxito: se ha situado en el top 10 de muchos países cuando se estrenó en Netflix, la plataforma que la ha distribuido globalmente. Está ambientada en los años 80 y narra la historia de un hombre con discapacidad intelectual que es injustamente encarcelado por la muerte de una niña y deberá demostrar su inocencia para poder estar de nuevo con su pequeña hija. La película interesa por su retrato de injusticia social, de discriminación y prejuicios hacia las personas con discapacidad, pero también tiene una trama con ágil desarrollo, muy amena y entretenida. Posiblemente su mayor defecto es ser una película efectista que busca la lágrima en el espectador, además de su tono condescendiente y optimista, mezcla de Yo soy Sam y La vida es bella, al estilo turco. Tiene todos los ingredientes que suelen gustar a los académicos, algo que puede ayudarle a conseguir la nominación al Óscar.



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viernes, 20 de julio de 2018

CRÍTICA | ¿QUÉ HORA ES?, de Tsai Ming-liang


¿QUÉ HORA ES? (NI NA BIAN JI DIAN)
Taiwán, 2001. Dirección: Tsai Ming-liang Guión: Tsai Ming-liang y Pi-ying Yang Fotografía: Benoît Delhomme Reparto: Lee Kang-Sheng,  Chen Shiang-Chyi,  Miao Tien,  Cecilia Yip,  Chen Chao-Jung, Arthur Nauzyciel,  David Ganansia,  Jean-Pierre Léaud, Tien Miao Género: Drama Duración: 116 min. Tráiler: Link.
¿De qué va?: Un joven vendedor de relojes cuida de su madre enferma y malvive en el bullicio de Taipei. Un día, conoce una chica que le pide un reloj que le dé la hora tailandesa y francesa. Antes de que la desconocida viaje a París, entre los dos surgirá una relación muy especial.

martes, 13 de octubre de 2015

CRÍTICA | THE ASSASSIN, de Hou Hsiao-Hsien


Matar al director
THE ASSASSIN, de Hou Hsiao-Hsien
Festival de Cannes: Mejor director. Festival de San Sebastián: Perlas de otros festivales
Festival de Sitges: Sesión especial. Representante taiwanesa a los Óscar 2016
Taiwán, 2015. Dirección: Hou Hsiao-Hsien Guión: Hou Hsiao-Hsien, Chu Tien-Wen y A. Cheng Fotografía: Mark Lee Música: Giong Lim Reparto: Shu Qi, Chang Chen, Satoshi Tsumabuki, Ethan Ruan, Nikki Hsieh, Ni Dahong, Zhang Shijun, Michael Chang, Jiang Wen, Zuo Xiaoqing, Xu Fan, Tadanobu Asano, Zhou Yunin Género: Drama. Artes marciales. Thriller Duración: 110 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 27/11/2015
¿De qué va?: China, siglo IX. Una experimentada sicaria recibe el encargo de matar a un hombre. A pesar de su habilidad y su instinto asesino, la mujer es incapaz de llevar a cabo su misión.


Antes que nada, vale la pena dejar claro un detalle: Hou Hsiao-Hsien es un director que me merece un gran respeto. Hasta el mejor de los maestros puede sufrir un traspié, así que The Assassin, con toda su belleza y confusión, con toda su fuerza visual y su casi inexistente guión, no desacredita la filmografía del cineasta taiwanés. Con todo, sobre The Assassin sólo se puede hablar de forma directa, sin rodeos ni eufemismos. Y, sintiéndolo mucho, a pesar de haber puesto la mejor de las intenciones durante su visionado, el film me parece una de las fantochadas más grandes jamás realizadas. Una película inasible, confusa, vacía, esteticista. Un poema visual con mucha forma y muy poco contenido. No la entiendo, no la sigo, no me atrapa, no me interesa. No sé si estamos ante el film más austero de la temporada o ante la obra más compleja del año. Que cada uno decida. Sea como sea, The Assassin pone de manifiesto los riesgos que supone revestir la nada más absoluta de tonalidades y atmósferas vistosas. Entiendo el cine como un mecanismo para contar historias, insinuarlas y evocarlas. The Assassin es tan inexpugnable que niega cualquier diálogo con el espectador. Sólo queda el impacto visual de su contorno. Parece cine, incluso un cine imponente, pero no lo es. Una sonora, clamorosa y gigantesca decepción.


Para cinéfilos pacientes.
Lo mejor: La belleza de sus imágenes está fuera de toda duda.
Lo peor: El inexplicable premio que recibió en Cannes.

miércoles, 10 de julio de 2013

CINOSCAR SUMMER FESTIVAL: YI YI, de Edward Yang

YI YI (A ONE AND A TWO), de Edward Yang (Taiwán, 2000)
Cinoscar Summer Festival 2013: Sección oficial a concurso
Elección y presentación de José Barriga: ''En pocas ocasiones el cine contemporáneo ha engendrado películas tan universales y humanistas como Yi Yi de Edward Yang. Tres horas absolutamente maravillosas que hablan sobre la inestabilidad de la existencia humana, la deshumanización de la sociedad, la pérdida de los valores y la inconsistencia de los sentimientos. Edward Yang ha muerto dejando un regalo impagable a los espectadores''.
¿De qué va?: El hermano de NJ Jian se casa el mismo día que su suegra es hospitalizada tras quedar en coma por un golpe. Suerte y desdicha para una familia de clase trabajadora de Taipei, y muchas vivencias y encuentros para disfrutar de una existencia que da tantas alegrías como sinsabores.
Palmarés: Palma de oro al mejor director del Festival de Cannes 2000. Candidata al EFA, al César francés y al Bodil danés a la mejor película extranjera. Premiada en los festivales de Sarajevo, Fribourg y Karlovy Vary. National Board of Review a la mejor película del año 2001. Mejor película extranjera del 2001 para la Asociación de Críticos de Los Ángeles y Nueva York.


Reseña: 'Vemos películas porque así vivimos tres veces', dice uno de los personajes de Yi Yi. Y sin duda obras como la de Edward Yang nos recuerdan por qué nos gusta tanto el cine. Estamos ante una obra sensible y humana que retrata de forma certera la rutina de una familia normal que hace frente a problemas ordinarios. La cámara de Yang inspira verdad, cuenta con unos personajes sumamente trabajados y consigue que un metraje de casi 3 horas pase como un soplo, cual celebración de vida. Es un film íntimo, pero a diferencia de muchos trabajos no resulta ni lacerante ni azucarado, los dos extremos en los que inevitablemente se suele caer cuando se tiene entre manos un material tan delicado. Por ese motivo, tal vez muchos apunten la aparente liviandad de Yi Yi como un posible defecto, pero personalmente ese tono da relieve a la comedia y al drama costumbrista de la cinta. En apariencia sencilla pero en verdad enorme: ver al pequeño de la familia llenando globos con agua o el rostro apesadumbrado del patriarca, cuestiones tan nimias pero tan difíciles de conseguir en la ficción, logran que uno se reconcilie con el poder del cinematógrafo. Tras verla, queda la sensación de haber vivido varias semanas junto a unos extraños que terminan siendo piezas fundamentales de nuestra familia cinéfila. La vida se compone de pequeñas cosas y Yi Yi contiene diminutas cápsulas de energía. Viendo Yi Yi uno se siente feliz, y eso es impagable: ¡muchas gracias, señor Yang!


VALORACIÓN DE LA CRÍTICA

Una afirmación de vida en el sentido más genuino, respetuoso y nada mecánico. Geoff Pevere, Toronto Star.

El retrato íntimo de una familia de verdades no dichas y mucha vida escondida. Chris Vognar, Dallas Morning News.

Una de las mejores películas de la década. Fluida, precisa y encantadora descripción de una familia que celebra su vida corriente con sus alegrías y su caos. Emanuel Levy.


VALORACIÓN DE LA CRÍTICA DEL FESTIVAL

Notable relato coral de carácter universal sobre las contradicciones del mundo moderno y las paradojas de la gran ciudad. Uggo Kollado

Portentoso film capaz de conmovernos y hacernos empatizar con sus personajes. Nos hace recordar por qué nos gusta tanto el cine. Mayra Meza

En algún momento el montaje estropea un gran guión que intenta contar demasiadas historias, dejando algunas un poco incompletas. Guillermo Navarro


Maravilloso y conmovedor drama taiwanés, que retrata la vida de una familia con un toque sencillo y exento de cualquier maquillaje sentimental. Verdaderamente profunda y emocionante, llena de eso tan cotidiano que llamamos “vida”. Pequeña masterpiece. Jose Zambrano


PUNTUACIÓN DEL JURADO



jueves, 13 de septiembre de 2012

El novio quiere besar... al novio: Crítica de EL BANQUETE DE BODA, de Ang Lee

Ang Lee ha basado sus historias en la interculturalidad, la diferencia de lenguas y culturas. Lee remite en cada una de sus películas a aquello que nos une y paradójicamente a aquello que nos separa. Es un cine conciliador que coquetea con la comedia asumiendo las formas de un drama en apariencia intrascendente. Viendo Manos que empujan, El banquete de bodas y Comer, beber, amar, los primeros títulos de Ang Lee, uno entiende perfectamente por qué se ha convertido en un cineasta de referencia y de trayectoria internacional. La cinematografía noventera de Lee no podría ser más moderna al hablar de los nuevos modelos de familia y el choque entre tradición y modernidad que de alguna manera desde Occidente asociamos a todos los países de ojos rasgados. Porque a veces da la sensación, y aquí los puristas echarán un grito al cielo, de que el primer Lee habla de Taiwán pero situándose al exterior, analizando desde fuera una cultura que le es propia: resulta interesante establecer un paralelismo entre el Lee director, consciente desde el primer momento del alcance internacional de sus historias, en paralelo al protagonista del film, un americano de adopción que reniega de su pasado. El banquete de boda, sin ir más lejos, sucede enteramente en Nueva York, pero la evocación de lo asiático es más que evidente: la escena en que Wai-Tung redecora su casa con cuadros, telas y adornos de su país da idea de esos dos mundos que posteriormente el director confronta con armonía en un inicio muy parecido al de Adivina quién viene a cenar esta noche (esta vez con la homosexualidad, y no el racismo, como telón de fondo). Y aquí se desvela el nuevo punto que no gustará a los críticos más exigentes: el primer Lee tiene un componente estético muy marcado, y en parte eso le lleva a caer en ciertos lugares comunes, como si al asumir una trama perfectamente entendible por todos acabase traicionando la esencia local, que no provinciana, del relato (véase las muchas veces que Lee filma a sus personajes comiendo o la diferencia de vestidos, los únicos soportes que utiliza la película para marcar las dos culturas en juego). Ello, repetimos, le ha permitido trabajar en Hollywood (porque, bien pensado, El banquete de boda podría haberla firmado cualquier director estadounidense), y debemos apreciar que Lee nunca haya sido un director de encargo: aunque sus comienzos como cineasta resulten discutibles, es innegable que a nivel temático guardan relación con títulos posteriores como La tormenta de hielo o Brokeback Mountain, incluso Cabalga con el diablo y Tigre y dragón pueden entenderse como dos relatos épicos enlazados prueba de las tensiones culturales fundamentales del cine de Lee (el primero es un western que entronca con una tradición cinematográfica típicamente americana, mientras que el segundo acoge el cuento de samuráis propio de Asia desde Kurosawa y compañía). Por todo esto, El banquete de bodas, en perspectiva, funciona más como antesala del mundo de Ang Lee que como película solvente en sus intentos dramáticos y cómicos. En su momento la película tuvo un éxito rotundo, ganó el máximo premio en el festival de Berlín y llegó a opositar por el Globo de oro y el Oscar. Ahora quizás lo que popone Lee (un homosexual que con tal de esconder su condición finge un matrimonio con una de sus inquilinas) resulta demasiado naïf, y la forma de clausurar la trama apela más al sentimentalismo que a la verdadera reflexión sobre los nuevos modelos de familia. Hay que saberle perdonar a El banquete de bodas cierta falta de perspectiva, algo que ha envejecido la película pese haberse realizado solo 20 años atrás. Aunque el Lee más brillante hace acto de presencia: la escena en la que Simon limpia los labios de Wai-Tung después de besar a su 'mujer' da cuenta de esa comedia tronchante que El banquete de bodas no es, bien por no herir sensibilidades, o bien, y el blog se inclina por esta teoría, por no renunciar a la inter y multiculturalidad no tanto de sus personajes sino de su público. Y es aquí donde El banquete de bodas, aunque con reservas, cumple todos sus objetivos al convertirse en una de las primeras obras del queer cinema de alcance internacional, y por lo tanto muy útil de cara a la visualización y normalización de la homosexualidad en América, Asia y Europa.


Nota: 6

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domingo, 26 de julio de 2009

CLÁSICOS: COMER, BEBER, AMAR (1994)

El cine de Ang Lee no parece obedecer a patrones concretos. Cada una de sus propuestas es diferente, aunque Lee nunca apuesta por polos opuestos. El estilo del coreano es pausado, no conoce la radicalidad de, por ejemplo, Michael Winterbottom, pero tampoco sigue de forma fidedigna temas, recursos estilísticos y otros rasgos que lo diferencien. Lee juega con los géneros sin traicionarlos, con clase y decoro, sin ánimos rupturistas. Es imposible ver en Ang Lee el director todopoderoso que está por encima de sus historias, defecto del que adolecen muchos egos de la vieja y moderna Europa. Por el contrario, parece que cada cinta, con sus características y tiempos, marca el oficio de Lee, que se adapta, que continúa indomable, que demuestra un loable tesón y atino para embarcarse en proyectos estimulantes. Lee es uno de los pocos autores de la actualidad que muestra real interés por contar historias, complejas y dispares, locales y a la vez generales, entendibles, universales. El cine de Lee apela a los sentimientos y rompe el cliché de que el cine asiático es silencioso, parsimonioso y un tanto inaccesible. El éxito del coreano fue anterior al boom que el cine de ojos rasgados vivió a finales de los 90; por ello, desde la distancia, Lee presume de ser todo un clásico ineludible, y Comer, beber, amar, uno de sus primeros films, el por qué de tanto laurel y de su éxodo a tierras norteamericanas.



Bajo la historia de Comer, beber, amar anida una trama bienintencionada, un cuento culinario con la sal y el azúcar justo, bien medido y mejor rodado. A Lee le interesa el discurrir de la vida e inserta elementos fantásticos en un contexto realista, sin desvirtuar la sucesión de rituales y rutinas veristas. Lo posible gana a lo descabellado, pero la fórmula se invierte a gusto del chef. Con tantos ingredientes, la película aúna la comedia dulzona, el drama familiar más agrio y la obsesión amarga por plasmar varias generaciones con sus diferencias y eternas similitudes. Ang Lee evita lo ramplón y ello eleva una historia que, en manos de otros, sería una mera opereta. Lee consigue dos horas de cine agradable, humano; una historia sencilla sobre tres hermanas, sus amoríos, sus vecinos y un padre que se niega a jubilarse.



Comer, beber, amar adopta y adapta los esquemas de la comedia de enredos, una marca de naturaleza yanki. Este apartado se conjuga con momentos más pausados en los Lee acepta su tradición cinematográfica y evoca las reuniones familiares de Mizoguchi o Ozu, siempre aligerando el conjunto, negándole a la historia un dramatismo que, por evidente, hubiera sido fácil y gratuíto explorar. Ejemplo de ello son las escenas de la confesión final, la simbólica cena que cierra la película o algunos giros de guión arraigados a las formas del culebrón (el embarazo de la vecina-amante, la atracción de la profesora por el maestro de voleibol y su repentina boda, etc.): momentos sutiles, no esperpénticos; puntos serenos y cálidos que no pretenden sonsacar la risa o la lágrima fácil del espectador. Debido a esta medianía, Comer, beber, amar difícilmente creará obsesionadas filias: el plato es equilibrado, bueno sin ser exquisito, menú que queremos repetir cuanto antes. Y finalmente el amor, concepto amplio y muy explorado, se convierte en el tema que vertebra la obra de Lee. Un amor singular, nunca fácil, poético (véase Brokeback Mountain, Deseo Peligro, El banquete de bodas o Tigre y dragón para descubrir la fórmula). Un amor que ha enamorado a miles de espectadores y que sigue con la fuerza y el interés del primer día. Todo un lujo.