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jueves, 2 de enero de 2020

CRÍTICAS CINE MUSICAL | JUDY, ROCKETMAN, YESTERDAY y BLINDED BY THE LIGHT (CEGADO POR LA LUZ)

Grandes éxitos británicos: Garland, John, Beatles y Springsteen


JUDY
Nominación al Globo de oro, SAG y Satellite a la mejor actriz protagonista
Escucha la reseña de Judy de Dionar Hidalgo en nuestro podcast
EE. UU., 2019. Dirección: Rupert Goold Guion: Tom Edge
¿De qué va?: Con 47 años, en el ocaso de su carrera, Judy Garland viajó a Londres para dar una serie de conciertos. Su vuelta a los escenarios despertó un enorme revuelo mediático y puso de manifiesto las debilidades y el carácter único de la estrella. Esta es la historia de lo que sucedió entre bambalinas. Ficha completa
Reparto: Renée Zellweger, Rufus Sewell, Finn Wittrock, Michael Gambon, Jessie Buckley, Bella Ramsey, John Dagleish, Gemma Leah Devereux, Gaia Weiss, Andy Nyman, Fenella Woolgar, Phil Dunster, Julian Ferro, Royce Pierreson, Lucy Russell, Philippe Spall, Kate Margo Música: Gabriel Yared Fotografía: Ole Bratt Birkeland Género: Drama biográfico Duración: 110 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 31/01/2020.


Hollywood sacia estómagos académicos cada final de año con su particular ración de biopics. Judy, el plato del curso que en España comeremos con retraso (se estrena a finales de enero), no suma ni un nuevo ingrediente al menú. Tal vez esa sea su gracia. Para nosotros, su principal debilidad. Goold no consigue que su Judy Garland tenga un mínimo ápice de humanidad. El tópico devora a la artista, se antepone el mito a la persona. Y por desgracia, lo que resulta de todo este ejercicio de cocina fílmica a granel es una Renée Zellweger escuálida, transformada para la ocasión, que trufa cada fotograma de mohines y ademanes. Poca cosa, vaya, si se es un acólico de Garland. Menos aún si a quien visiona el legado de El mago de Oz le pilla a destiempo. Así que lo más atractivo de Judy, y por atractivo hay que entender morboso, es precisamente la interrelación, buscada o casual, entre el devenir de Garland y Zellweger. Ambas, elevadas a los cielos y condenadas al olvido. Ambas, marcadas por personajes icónicos que facilitaron y destruyeron su carrera. Ambas, víctimas de un escarnio mediático que ha cambiado de armas (del papel cuché a los muros de Twitter) pero no de términos. Todo ello, más el aderezo cosmético de toda transformación física y el esfuerzo de cantar sin playback, merecía y merece un Óscar. Lástima que, con los focos apagados, las tribulaciones de Judy, arruinada, inestable y dependiente de aplausos y sustancias, parezcan poco más que caprichos de una niña que no pudo ni supo crecer.




ROCKETMAN
3 nominaciones a los Globos de oro y 1 a los SAG
Reino Unido, 2019. Dirección: Dexter Fletcher Guion: Lee Hall 
¿De qué va?: En la sala de un centro de rehabilitación, Elton John recuerda su infancia, sus primeros pasos como músico, su conversión en estrella internacional y las particulares relaciones que mantuvo con su madre, el letrista Bernie Tauplin y el manager John Reid. Ficha completa
Reparto: Taron Egerton, Jamie Bell, Richard Madden, Bryce Dallas Howard, Steven Mackintosh, Gemma Jones, Tom Bennett, Kit Connor, Stephen Graham, Matthew Illesley, Ophelia Lovibond, Charlotte Sharland, Layton Williams, Bern Collaco, Ziad Abaza, Jamie Bacon, Kamil Lemieszewski, Israel Ruiz, Graham Fletcher-Cook Música: Elton John y Matthew Margeson Fotografía: George Richmond Género: Biopic musical. Comedia dramática Duración: 120 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 31/05/2019.

Si eres gay en los años 70, resulta demasiado ingenuo pensar que esa circunstancia no marcará tu vida, ya seas un simple operario de fábrica o, en el caso de Elton John, una estrella del rock. Este punto, inexistente en Bohemian Rhapsody, es precisamente aquello que da razón de ser y personalidad a esta Rocketman. La película de Fletcher ofrece una fantasía visual antes que un biopic en el sentido estricto: de ahí que sus momentos musicales sirvan para explicar la psicología del personaje y esa época tan ingrata con la que le tocó lidiar. El filme expone sus vínculos con la esfera LGTBI porque así lo requiere su protagonista. No es un capricho ético o estético: se trata de pura coherencia. Resulta prodigioso ver a Taron Edgerton cantando y bailando sin dobles mientras las letras de John y los nuevos arreglos instrumentales dan cuerpo al drama con toda su purpurina y lentejuelas: es brillante la set piece que pone al cantante en el fondo de una piscina para acto seguido meterlo en un quirófano, un aeropuerto, un concierto abarrotado y finalmente un jet privado. La película tampoco tiene reparos en mostrarnos la adicción a las drogas, el carácter ególatra y las víctimas colaterales que dejó John durante sus primeros años de carrera, dato importante si se tiene en cuenta que el propio artista ha dado luz verde a la película (a diferencia de Queen, sin ánimos explícitos de exprimir la gallina de los huevos de oro). Rocketman, en pocas palabras, celebra la música y ofrece un espectáculo que convencerá por igual a fans de John y a recién llegados, a nostálgicos y a millenials. Incluso se diría que, en sus mejores momentos, la película tiene el nervio del mejor musical clásico. ¿Puede la Academia rectificar y dar el Óscar al mejor montaje de Bohemian Rhapsody a esta Rocketman, infinitamente mejor editada y mejor película?



YESTERDAY
Nominación al Goya a la mejor película europea
Reino Unido, 2019. Dirección: Danny Boyle Guion: Richard Curtis, a partir de una historia de Jack Barth
¿De qué va?: Un aspirante a músico trabaja en un supermercado. Su mánager es una profesora de matemáticas y sus padres solo han escuchado una canción suya. Tras un apagón, el chico se da cuenta que es la única persona que recuerda a Los Beatles y utiliza las letras del grupo para relanzar su carrera. Ficha completa
Reparto: Himesh Patel, Lily James, Kate McKinnon, Ed Sheeran, Lamorne Morris, Ellise Chappell, Camille Chen, Alexander Arnold, Joel Fry, Sophia Di Martino, James Corden, Robert Carlyle Música: Daniel Pemberton, con canciones de Los Beatles Fotografía: Christopher Ross Género: Comedia musical Duración: 115 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 05/07/2019.

Tiene gracia que en plena discusión del Brexit nos haya llegado una película como Yesterday, cuya premisa imagina un mundo incapaz de recordar estandartes británicos como los libros de Harry Potter o la música de Los Beatles. Se mire por donde se mire, el texto y el contexto no podían resultar más certeros. Danny Boyle y Richard Curtis, con toda seguridad, nunca se plantearon esas relaciones: Yesterday es una historia blanca sobre la fina línea que separa el éxito profesional y el fracaso personal, y en consonancia su discurso se centra única y exclusivamente en una industria musical capitalista que quiere hacer dinero a toda costa, aunque ya nadie compre discos físicos. En este sentido, una de las escenas que mejor describen el "mood" de la película es el momento en el que el protagonista habla con los únicos fans de Los Beatles que siguen recordando el grupo de Lennon y la narración aprovecha ese encuentro para ensalzar la fuerza balsámica, la cohesión cultural y la fascinación que despierta la música, con todos sus ritmos y sus letras, aunque el ruido de afuera solo entienda de dólares. Pese a esto, la película de Boyle, por lo general un director con más estilo que enjundia, cae en aquello que en apariencia critica al apostar por un producto blanco, igual de obsesionado con hacer caja a expensas de un símbolo. También desluce un humor inglés poco eficaz, la inexplicable exposición de Ed Sheeran, unos actores sin demasiado atractivo y una moraleja final que aboga por la pareja, la integridad personal y la presunta derrota del sistema monetario que corrompe el arte y sus hombres. En síntesis, Yesterday es una radiografía del panorama político de 2019, aunque no lo parezca. El sacacuartos de siempre para contentar a las masas. Si Lennon levantara la cabeza...



BLINDED BY THE LIGHTS (CEGADO POR LA LUZ)
Reino Unido, 2019. Dirección: Gurinder Chadha Guion: G. Chadha, P. Mayeda Berges y S. Manzoor
¿De qué va?: Javed en un joven inglés de ascendencia paquistaní. Corre el año 1987 y su familia sufre los estragos de la crisis política y económica del país. En ese contexto, la música de Bruce Springsteen cambiará su manera de entender el mundo. Ficha completa
Reparto: Viveik Kalra, Hayley Atwell, Rob Brydon, Kulvinder Ghir, Nell Williams, Aaron Phagura, Meera Ganatra, Dean-Charles Chapman, Nikita Mehta Música: A. R. Rahman, con canciones de Bruce Springsteen Fotografía: Ben Smithard Género: Comedia dramática Duración: 115 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 20/09/2019

No hace falta ser melómano o fan incondicional de un cantante para recordar el impacto de esa canción, ese álbum o ese videoclip que marcó nuestra adolescencia. Cada uno tiene sus tótems, todos muy variados, todos válidos. Ese bagaje sirve para entender la filia, casi obsesión, que siente el protagonista de Cegado por la luz por Bruce Springsteen, y cómo el imaginario musical le ayuda a sobrellevar la Inglaterra de Margaret Thatcher, la rectitud de su familia y la discriminación racial que vive en el instituto y en la calle. La cineasta Gurinder Chadha, especialista en historias good feeling multiculturales, pone verdad e imaginación a una película que parece rescatada de un desván ochentero, para el caso atemporal. Un cuento agradable y un regalo al mismísimo Springsteen, que se emocionó tras ver el filme en un pase privado. A ratos demasiado explícita, al final un poco alargada e idealista, pero es de esperar que su audiencia potencial se entretenga y reflexione con unos tiempos que se parecen bastante al Reino Unido de 2019. Ojalá la juventud de hoy en día escuchara al sabio de Bruce y no esas pachangas de ritmos machacones y letras denigrantes que, paradójicamente, ponen banda sonora al movimiento feminista. Sintámonos afortunados: todavía hay películas que creen en los buenos sentimientos y que no toman por tontos a los espectadores.



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lunes, 16 de diciembre de 2019

FESTIVAL DE SITGES 2019 (X) | NETFLIX: ¿DÓNDE ESTÁ MI CUERPO?, EN LA HIERBA ALTA, EL CAMINO y FRACTURA


¿DÓNDE ESTÁ MI CUERPO?
Francia, 2019. Dirección: Jérémy Clapin
Sección: Oficial a concurso


Antes de figurar en todas las ternas a la mejor película de animación del año, ¿Dónde está mi cuerpo? se presentó en la sección oficial competitiva de Sitges. La nota era prometedora desde el inicio, ya que lo más habitual es que el festival catalán redirija las cintas animadas a los escaparates que suele dedicar a todo tipo de cartoon. No cuesta imaginar qué virtudes vieron los miembros del comité seleccionador de Sitges para llevar el trabajo de Clapin a la primera trinchera del certamen: un uso extraordinario de los colores y la atmósfera, un ambiente cercano a la distopía y una trama que funciona como cuento y crítica de la soledad de nuestros cuerpos, con o sin alma, enteros o cercenados. El vagar sin rumbo de una mano amputada es el hilo conductor de una de las propuestas más personales que haya defendido Netflix en su corta pero intensa historia. Que los movimientos de esa masa de dedos sin dueño tengan atisbos de humanidad, aun cuando no hay ningún rostro que exprese euforia o pesadumbre, es un logro del que Clapin puede presumir en su Francia natal o en el mismísimo Hollywood. Porque, en este caso, de Sitges al cielo: esperemos que ¿Dónde está mi cuerpo? encuentre la solución al enigma en el patio de butacas del Dolby Theatre. 



EN LA HIERBA ALTA (IN THE TALL GRASS)
EE. UU., 2019. Dirección y guion: Vincenzo Natali
Inauguración fuera de concurso


Hace dos décadas, Vincenzo Natali presentó en Sitges Cube, a la postre uno de los filmes de género fantástico más relevantes de los 90. Tras trabajar en la realización de distintas series norteamericanas, el todopoderoso Netflix le ha abierto las puertas para regresar al largo con En la hierba alta, enésima traslación a la gran pantalla del universo del escritor Stephen King. Este estreno y Cube establecen una accidental relación: el patrón consiste en encerrar a unos personajes en un espacio amenazante que se va transformando cada pocos segundos, ahora con una claustrofobia al aire libre muy original. Por ello, de la cinta sorprende y convence el uso de los espacios, los juegos de cámara, los bucles temporales (especialmente relevantes en su primer tercio) y la apuesta por un terror contenido, sin escenas que expliciten por la vía de la sangre o de la histeria el estado anímico de los personajes. En el otro lado de la balanza, la descripción de los pocos individuos que están atrapados en un campo de Kansas y los apuntes místicos (¡esa roca!) son tan unidimensionales que, a medida que avanza, el espectador construye una coraza que le inmuniza con respecto a todo lo que sucede en pantalla, como una capa alta y frondosa de hierba. Normal que, con todo lo dicho, los asistentes del festival se sintieran decepcionados, más si cabe después de haber visionado en Sitges inauguraciones tan imponentes como las de La bruja, La forma del agua o Suspiria. En la hierba alta, eso sí, permitió a la dirección del certamen traer a la ciudad al actor Patrick Wilson y, cómo no, exportar la marca Netflix. Quedamos a la espera de que la plataforma reina financie un verdadero filme de terror, sin miedo a rebasar los márgenes de lo políticamente correcto.



EL CAMINO: UNA PELÍCULA DE BREAKING BAD
EE. UU., 2019. Dirección y guion: Vince Gilligan
Sesión especial

Para los asistentes de Sitges, El camino funcionó como película de clausura, no se sabe si de forma premeditada o espontánea por parte de la organización del festival. Pese a llevar veinticuatro horas disponible en la plataforma Netflix, el público abarrotó el Auditori para aplaudir a Aaron Paul y visionar uno de los eventos culturales del otoño. Disfrutada en pantalla grande o pequeña, El camino pone de manifiesto el talento de Vince Gilligan a la hora de expandir el universo de Breaking Bad sin traicionar a sus protagonistas. El filme se vive precisamente como una coda amable, un guiño a los fans y la posibilidad de pasar dos horas más con un personaje que, a la sombra de Walter White, tiene ganado el afecto de una amplia mayoría. La narración se escinde en dos, con un montaje paralelo nada televisivo que puede confundir a todos aquellos que no recuerden con exactitud los sucesos del último episodio de la serie. El final, además, tiene cuerpo de despedida definitiva, aunque la propia existencia del filme permite discutir hasta qué punto se deben estirar tramas que estaban más que cerradas. En resumen, una película satélite que no engrandece las virtudes de Breaking Bad, aunque contribuya a mitificarla y probablemente la acerque a una generación que, por edad, no siguió los capítulos originales en sus emisiones semanales. Ojalá el periplo de Pikman y los suyos termine aquí, en una huida que, al no resolverse, tiene visos de eternidad.



FRACTURA (FRACTURED)
EE. UU., 2019. Dirección: Brad Anderson
Sección: Oficial fuera de concurso

Brad Anderson es uno de los reyes del thriller psicológico. Session 9, El maquinista y Transsiberian contribuyeron al cine paranoico que contextualizó el audiovisual posterior al 11-S. Entre las series que ha dirigido se encuentran títulos importantes como Fringe, The Killing o The Sinner, de tonos y temas similares. Y ahora, con la irrupción de Netflix, el director regresa al largometraje con Fractura, una película que continúa y amplia su universo. Sam Worthington interpreta a un padre de familia que acude a un hospital con su hija, que acaba de sufrir una aparatosa caída en los alrededores de una gasolinera. La mente le jugará una mala pasada y el personaje empezará a poner en tela de juicio sus acciones y la de todos los trabajadores del centro de salud. Entre giros, sorpresas y un presunto secuestro, Anderson fuerza los resortes de un pater familias superado por las circunstancias, metáfora del hombre blanco norteamericano que pierde el control de su vida y deja de tener el beneplácito de los suyos. Algunos considerarán que el guion fuerza en exceso las alucinaciones y los equívocos del protagonista, pero en verdad es un formalismo del propio subgénero: si acaso puede cuestionarse que Anderson, tras dos décadas de experiencia entre bambalinas, facture un misterio bastante conservador en el plano formal. Eso sí: se agradece que todavía lleguen a salas y plataformas cintas de suspense en el sentido más hitchcockiano del término. Fractura no rompe moldes, y aún así es un entretenimiento más que digno.


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miércoles, 11 de diciembre de 2019

CRÍTICA | EL TIEMPO CONTIGO (WEATHERING WITH YOU), de Makoto Shinkai


EL TIEMPO CONTIGO (WEATHERING WITH YOU)
Precandidata al Óscar 2020 a la Mejor película internacional
Japón, 2019. Dirección y guión: Makoto Shinkai Fotografía: Animación Reparto: Animación Música: Radwimps  Género: Animación. Drama. Fantasía Tráiler: Link Duración: 112 min. Fecha de estreno en España: 29/11/2019
¿De qué va?: Un adolescente huye de su casa para ir a vivir a Tokio. En dicho lugar conocerá a Hina, una chica con el extraño poder de controlar  el clima. Juntos Hodaka y Hina vivirán una aventura llena de peligros pero también de momentos muy emocionantes. 

viernes, 8 de noviembre de 2019

CINE ESPAÑOL 2019 | PADRE NO HAY MÁS QUE UNO, LOS JAPÓN y LO NUNCA VISTO



PADRE NO HAY MÁS QUE UNO
España, 2019. Dirección: Santiago Segura Guion: Marta González de Vega y Santiago Segura
¿De qué va?: Javier se queda solo al cuidado de sus cuatro hijos mientras su mujer disfruta de unas vacaciones con su cuñada. Las dificultades por compaginar casa, trabajo y actividades de los niños dará pie a varios desastres. Ficha completa
Reparto: Santiago Segura, Toni Acosta, Silvia Abril, Leo Harlem, Luna Fulgencio, Carlos González Morollón, Calma Segura, Sirena Segura, Martina D'Antiochia, Anabel Alonso, Pepa Charro, Wendy Ramos, Fernando Gil, Goizalde Núñez, Marta González de Vega, Carlo D'Ursi, Pilar Calvo Morillas Fotografía: Ángel Iguacel Género: Comedia Duración: 95 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 01/08/2019.

Santiago Segura, quién te ha visto y quién te ve. De Torrente, el brazo tonto de la ley a Padre no hay más que uno hay mucho trecho. O tal vez no tanto. Abonado a la comedia popular en todas sus vertientes, con una nómina de amiguetes que le salvan de cualquier aprieto, el Segura actor, director, empresario y showman sigue en el candelero quitando telarañas a la comedia familiar. Padres, hijos y espíritus santos siguen yendo juntos al cine en tropel una o dos veces al año. Por el camino hemos perdido inocencia. Los niños de Primaria no levantan un palmo del suelo pero se las saben todas. Y como el mundo, el del cine más si cabe, está hecho para los listillos, Padre no hay más que uno cumple con las demandas de su target, tenga ocho u ochenta y ocho años. Con promoción metida con calzador de Lidl y Telepizza. Con cita a los talent shows, a la esfera youtuber, al movimiento feminista y a la terrorífica realidad paralela de los grupos de WhatsApp. Con un cásting que incluye a las hijas de Segura y, por ejemplo, nombres del famoseo ibérico como Rosa de España y Boris Izaguirre. Y, sobre todo, el milagro de sumar dos millones y medio de espectadores durante cuatro meses en cartel. Padre no hay más que uno, vaya, tiene mucho ingenio, algo que explica su éxito de convocatoria. La película, sin dejar de lado los lugares comunes, funciona. Tiene tanta chanza de perfil tan diferente que, irremediablemente, uno ríe en algún momento. Y hay tanta "cara que suena" que el espectador consigue olvidar que ya vio la misma película en sus versiones latinoamericanas e italiana. Igualmente, al crítico se le presupone una lectura que vaya más allá de la superficie de todo lo que se exhibe en salas y, apelando a ese criterio, no queda otra que describir Padre no hay más que uno como una estudiadísima operación de mercadotecnia. ¿Pudo haber sido un fracaso de taquilla? Sí. ¿Pudo haber sido un filme aburrido? También. ¿No es ninguna de las dos cosas y hay que aplaudirlo? Pues se aplaude. Pero... ¡qué casualidad que la película acabe con el propio Segura a punto de amasar una fortuna gracias al invento de una App para padres desesperados! Dinero llama dinero. El talento, a veces, llama al talento. Y si Padre no hay más que uno es una de las comedias de la temporada es, no solo por sus logros, sino por demérito del resto de estrenos. 



LOS JAPÓN
España, 2019. Dirección y guion: Álvaro Díaz Lorenzo
¿De qué va?: La vida de Paco, un sevillano padre de familia, cuando se entera que es heredero del Emperador Satohito. Su prole se traslada hasta Tokio para vivir en el palacio imperial. Ficha completa
Reparto: Dani Rovira, María León, Antonio Dechent, Cinta Ramírez, Iker Castiñeira, Maya Murofushi, Boré Buika, Ryo Matsumoto, José Ramón Bocanegra, Álvaro Carrero, Wen Jun, Koshu Hirano, Marcos Zan, Iwao Ikenoya, Koichi Sugihara, Paco Calavera, Sergio Camúñez, Kao Chenmin, Motokazu Kawamura, Akihiko Serikawa, Chihiro Tomita, Andy Fukutome, Masahiro Tanabe, Suzuki Erika, Hiko Achiwa, Keiko Ooka, Keita Arai Música: Julio de la Rosa Fotografía: Valentín Álvarez Género: Comedia Duración: 90 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 28/06/2019.

En ocasiones, al espectador medio le da por pensar hasta qué punto las películas son de sus directores-guionistas o de esos señores "de arriba" que ponen el dinero sobre la mesa. De paso, nos preguntamos por qué algunas ideas tan malas logran pasar el filtro de unos y de otros y, por sorpresa, probablemente para nuestra desgracia, consiguen el visto bueno para convertirse en celuloide (o megabites). Las dudas existenciales vienen a colación de Los Japón, la comedia de Álvaro Díaz Lorenzo que imagina a Dani Rovira como antiguo descendiente del imperio japonés. La premisa da para un sketch televisivo o para una tira gráfica de Ibáñez, pero no para un largometraje. Y como uno no sabe si realmente el señor Díaz es un rancio de aúpa o si todo obedece a los deseos de 13TV y Atresmedia para sanar sus cuentas, no queda otra que asistir con perplejidad a una suma de momentos en los que el clan ibero-nipón se ríe a costa de los malnombres de los genitales. Ya lo cantaba el filósofo Leonardo Dantés: tiene nombres mil el miembro viril. Decidir que una japonesa puede llamarse "Mari Kong" ya es harina de otro costal. En algunos despachos deben entender Los Japón como nuestra conquista de Oriente (ya puestos, ojalá tengan los bemoles de exhibirla allá), pero la película solo es la perpetuación de la España cateta. Para colmo, con gozo y sin complejos, con esa inconsciencia descarada que solo puede nacer de la ignorancia. Si en Asia deciden visionar esta y Perdiendo el este, no dudarán en invadirnos con sus mejores armas. Iría bien, tal vez, para que los directivos de determinados sellos se diesen cuenta de hasta qué punto ponen en riesgo su prestigio defendiendo títulos de tan baja estofa. Dicho esto, hay que aclarar que Los Japón, asumido el disparate, tiene cierto ritmo y celebra el atractivo cómico de María León, evidente incluso en mitad del bochorno. Porque, en ocasiones, la audiencia cree que en España hay gente con talento. De paso, nos preguntamos por qué esas capacidades no se ven en pantalla y dónde reside el problema. Un sinfín de cuestiones que Los Japón deberían invitar a debatir para subsanar errores. Con la guasa de Coria y el rictus serio de Tokio.



LO NUNCA VISTO
España, 2019. Dirección y guion: Marina Seresesky
¿De qué va?: Una aldea está a punto de perder asistencia médica por falta de habitantes. La llegada de un grupo de africanos y el empeño de una de sus vecinas harán que el pueblo vuelva a la normalidad. Ficha completa
Reparto: Dani Rovira, María León, Antonio Dechent, Cinta Ramírez, Iker Castiñeira, Maya Murofushi, Boré Buika, Ryo Matsumoto, José Ramón Bocanegra, Álvaro Carrero, Wen Jun, Koshu Hirano, Marcos Zan, Iwao Ikenoya, Koichi Sugihara, Paco Calavera, Sergio Camúñez, Kao Chenmin, Motokazu Kawamura, Akihiko Serikawa, Chihiro Tomita, Andy Fukutome, Masahiro Tanabe, Suzuki Erika, Hiko Achiwa, Keiko Ooka, Keita Arai Música: Julio de la Rosa Fotografía: Valentín Álvarez Género: Comedia Duración: 90 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 12/07/2019.

A la comedia española popular de antaño hay que reconocerle el don de la ubicuidad. Cuando la España franquista veía con asombro la llegada a sus costas de turistas europeas, ahí estaba Alfredo Landa y los machos del momento enseñando pelo en pecho. Poco tiempo después de regularse la práctica de los juegos de azar, Mariano Ozores se sacó de la chistera Los bingueros. En pleno debate sobre la legalización del divorcio, Pedro Masó estrenó El divorcio que viene. Y si desde los Estados Unidos venía un pelotazo de taquilla, ahí estábamos nosotros para perpetrar la parodia pertinente, al estilo Yo hice a Roque III. Debido a la actualidad de sus premisas (antes, sin redes ni nada que se le asemejase, los tiempos discurrían a una velocidad más lenta) y a su nulo sentido del ridículo (había que llenar cines, no estanterías de premios Goya), las llamadas "españoladas" sirven al espectador del siglo XXI para ilustrar una época y corroborar lo mucho (o poco) que hemos cambiado en muchos (y controvertidos) sentidos. En el otro lado de la balanza, el ala conservadora de nuestro país suele apelar a ese carácter historiográfico del humor chusco para defender toda esa lista de películas reprobables, y con ellas la ética y la estética que subyacen. Se mire con nostalgia limpia o ideológica, lo cierto es que esa comedia nunca murió: pensemos en Ocho apellidos vascos y todas las copias que vinieron después a vueltas con los conflictos territoriales. Con todo este bagaje, uno afronta el visionado de Lo nunca visto sabiendo que Marina Seresesky apela a fórmulas de otros tiempos para, a priori, retratar la España de nuestros días, ahora (pre)ocupada por la despoblación de las zonas rurales. Se entiende el carácter coral del invento y resulta agradable la comicidad de sus protagonistas (aceptamos a Machi y Nieto como trasuntos de las estrellas de antaño). Pero la historia avanza y la dimensión social pasa a un segundo plano para centrarse en chistes sobre negros, gays, hippies, ancianos cascarrabias y lapsus linguae tan elaborados como "estás/eres muy bueno". Todo muy desfasado, pero sobre todo aburrido. De resultas, sin texto ni contexto que le dé razón de ser, Lo nunca visto termina siendo uno de los despropósitos más grandes que se hayan filmados en nuestro país en muchísimo tiempo. Y uno se pregunta si la derecha local sigue pensando que el cine ese eso: histrionismo, simplismo y plano-contraplano. O si su título es la primera ironía, mala, de la función. Puede que el legado del landismo sobreviva, pero en unos años de Lo nunca visto solo quedará la vergüenza ajena. 



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miércoles, 6 de noviembre de 2019

CINE ESPAÑOL | ADIÓS, EL SILENCIO DE LA CIUDAD BLANCA y EL CRACK CERO


ADIÓS
España, 2019. Dirección: Paco Cabezas Guion: José Rodríguez, Carmen Jiménez y Paco Cabezas
¿De qué va?: Juan sale de prisión para asistir a la comunión de su hija. La pequeña fallece en un accidente de tráfico en el que están implicados capos del narcotráfico. Mientras dos inspectores se hacen cargo del caso, Juan decide tomarse la justicia por su mano. Ficha completa
Reparto: Mario Casas, Natalia de Molina, Ruth Díaz, Carlos Bardem, Vicente Romero, Mona Martínez Música: Zeltia Montes Fotografía: Pau Esteve Birba Género: Thriller Duración: 111 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 22/11/2019.

Paco Cabezas ha confesado en una entrevista reciente que cuando su padre vio Carne de neón le echó en cara que la película fuera poco andaluza. Ha pasado alrededor de una década, Cabezas ha conseguido labrarse una carrera en los Estados Unidos como director de series y ahora regresa a Sevilla para presumir de raíces. Adiós, en efecto, es un filme castizo por los cuatro costados, vitaminado por el dominio técnico que Cabezas ha perfeccionado en sus años norteamericanos. El mismo universo familiar y marginal, pasado por el filtro de la experiencia. La escritura de guion, con todo, sigue en estado embrionario. Adiós es una historia de venganza con personajes que llevan un notable historial violento a cuestas. Alrededor del barrio de las Tres Mil Viviendas todo parece corrupto, cuanto menos corruptible; tremendo y, a ojos de su responsable, tremendista. Cabezas apela a una visión casi lorquiana del linaje, del destino que ya está escrito con sangre, de perdiciones humanas que parecen designadas por los dioses, pero también a un sentido de la acción que obedece a prototipos genéricos, a fórmulas establecidas, a clichés muy nuestros y también muy ajenos. En la lucha de esas dos fuerzas, a Cabezas le ha quedado una película aparatosa, como un canto flamenco con más grito que desgarro. Estridente en todo momento y especialmente exagerada en su tramo final. No ayuda la endeble interpretación de Díaz ni la fiereza impostada de Casas y Martínez. Tampoco la tesis fácil de que todos los estamentos, de chabolas a comisarías y juzgados, están llenos de carcoma. Porque, allá donde Adiós debería responder como un fresco social y reflejarse en el mejor Alberto Rodríguez (o mejor: no asemejarse a nada y a nadie), Cabezas responde con subterfugios peliculeros: para el caso, tiros, carreras, complots sin fin, personajes satélite y giros inverosímiles. Queda una película digna en lo formal y realmente anecdótica en todo lo demás. Insuficiente, en resumen, para un director que, pese a su currículum, parece conformarse con no cruzar el umbral del disparate. Sería interesante preguntar la opinión de todo esto al padre de Cabezas.



EL SILENCIO DE LA CIUDAD BLANCA
España, 2019. Dirección: Daniel Calparsoro Guion: Roger Danès y Alfred Pérez Fargas
¿De qué va?: Los cadáveres de dos jóvenes aparecen en el interior de una catedral emblemática de Vitoria. El inspector encargado cree que detrás de los hechos se esconde el imitador de un asesino ritual que fue encarcelado años atrás. Ficha completa
Reparto: Belén Rueda, Javier Rey, Aura Garrido, Manolo Solo, Àlex Brendemühl, Sergio Donado, Ramón Barea, Itziar Ituño, Pedro Casablanc, Rubén Ochandiano, Richard Sahagún, Ramón Agirre, Josean Bengoetxea, Itziar Aizpuru, Joseba Apaolaza Música: Fernando Velázquez Fotografía: Josu Inchaustegui Género: Thriller Duración: 110 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 25/10/2019.

Ver un estreno de Calparsoro, con perdón de la expresión, es lo más parecido a tener sexo y no llegar al orgasmo. Hay talento, medios, actores, paisajes, la voluntad de alcanzar un clímax, un primer tramo de metraje que promete algo grande... Y luego, la frustración. El caso de El silencio de la ciudad blanca es más grave si cabe. El mayor desatino de toda la carrera de su artífice, que ya es decir. Desconozco la novela original de Eva García Sáenz de Urturi, aunque queda meridianamente claro que el guion de la película intenta condensar sin éxito todos los pasajes del texto. Con calzador, sin sutilezas, a costa de la paciencia y de las risas de vergüenza ajena del público. Eso explica, por ejemplo, que la cinta concatene hechos sin ton ni son, con diálogos forzados que acto seguido son reemplazados por silencios anticlimáticos. Desconozco cómo se orquestra una ficción desde dentro, pero, apelando al bagaje como espectador, resulta notoria la presencia machacona de la música, su montaje rudimentario y el artificio que toda la película construye en torno a la luz, con transparencias, sombras y desenfoques que parecen gazapos de alumno de 1º de grado. Los vecinos de Vitoria deben estar rellenando en estos momentos su pertinente hoja de reclamaciones. Desconozco los misterios del marketing, y aún así, escuchando los comentarios de los compañeros de sala, es evidente que el cine español debe cejar en su intento por imitar al cine norteamericano: si uno no puede competir contra las presupuestos yankis, mejor reflejarse en las obras de Arévalo, Rodríguez, Urbizu o Sorogoyen. No se trata de educar a la audiencia dándole a entender que en España somos capaces de todo porque, por el camino, se transitan lugares comunes y quienes pagan la entrada acaban dándose cuenta del desatino. Dicho esto, sin ánimo de hacer más leña del árbol caído, El silencio de la ciudad blanca logra lo imposible: que El asesino de los caprichos, todavía en cartel, también con Aura Garrido vestida de policía, parezca una maravilla del séptimo arte. Si podéis, huid: todos los personajes en el filme corren, y mucho. Esperemos que la burbuja de thrillers mediocres de Atresmedia estalle más pronto que tarde. Está en juego mucho dinero y sobre todo la credibilidad de toda una industria.



EL CRACK CERO
España, 2019. Dirección: José Luis Garci Guion: José Luis Garci y Javier Muñoz
¿De qué va?: Otoño de 1975. Germán Areta ha abandonado el cuerpo policial y trabaja como detective privado. El caso del presunto suicidio de un sastre muy bien situado de la capital le permitirá coincidir con compañeros nuevos y viejos. Ficha completa
Reparto: Carlos Santos, Miguel Ángel Muñoz, Luisa Gavasa, Patricia Vico, Pedro Casablanc, María Cantuel, Macarena Gómez, Belén López, Raúl Mérida, Cayetana Guillén Cuervo, Luis Varela, Ramón Langa, Andoni Ferreño, Alfonso Delgado, Jacobo Dicenta, Samuel Miró, Susana Paz, Jero García, Daniel Huarte Fotografía: Luis Ángel Pérez Género: Cine negro. Drama Duración: 122 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 04/10/2019.

La coincidencia en salas de dos pesos pesados como Woody Allen y José Luis Garci es una bonita anomalía. A estas alturas de la película, nunca mejor dicho, la cinefilia no puede pedir que uno u otro abandonen su forma de entender el mundo y el cine. Se trata en ambos casos de reproducir un estilo ya codificado, celebrado en su momento, posteriormente denostado, para que el espectador de 2019 valore hasta qué punto sigue vigente. Día de lluvia en Nueva York, si el público sabe abstraerse de polémicas satélite, es una de las cintas más deliciosas de la temporada. Sin llegar a esa marca, El crack Cero cumple sobradamente como homenaje a un personaje (Areta), a una ciudad (Madrid) y a un conjunto de actores no siempre considerados. Los críticos alegarán que ese desfile de rostros es solo una excusa para que Garci hable de sus filias, del fútbol al boxeo, pasando por el cine clásico, el póker y la nicotina, y no les faltará razón. Otros defenderán que los planos urbanos de los años 80 y la tendencia a la escenografía teatral, con pompa verbal de aderezo, vician cualquier intento de emoción o tensión, y de nuevo estarán en lo cierto. Con todo, Garci está en su derecho de reivindicar su mirada, incluso de incidir en sus vicios. El crack Cero, como resultado, puede definirse como una película ensimismada, de resistencia, la refutación definitiva de que su autor siempre prefirió echar la vista atrás y no mirar hacia delante. Hay impostura formal, pero de ella, bendita paradoja, emerge la verdad de alguien que sabe qué está contando, cuáles son sus limitaciones y cómo es su público. El crack Cero, destilada de todas sus esencias añejas, es un ejercicio de nostalgia pretérita, sobre todo una metáfora del vértigo que se siente ante un futuro incierto. En esa encrucijada de tiempos, El crack Cero es una bonita despedida de Garci, la película que necesitábamos para espantar la sombra de la desastrosa Holmes & Watson. Madrid Days. Seguro que a Garci le ha alegrado compartir cartelera con su querido Allen. Probablemente haya agradecido que su filme, elegía del Franquismo allá por noviembre de 1975, coincidiese con la exhumación del cadáver del dictador. La mayor alegría sería que El crack Cero motivase una revisión seria, sin prejuicios ni ideologías de por medio, de toda la filmografía "garciana". Y, con toda seguridad, de ese ejercicio surgiría un debate interesante sobre lo que fuimos, lo que somos y lo poco que hemos cambiado. Garci, al final, le pese a quien le pese, es pura contemporaneidad.


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miércoles, 30 de octubre de 2019

CINE ESPAÑOL | MADRE, LA HIJA DE UN LADRÓN y LA VIRGEN DE AGOSTO



MADRE
Festival de Venecia: Mejor actriz (Orizzonti). Festival de Sevilla: Inauguración
España, 2019. Dirección: Rodrigo Sorogoyen Guion: Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña
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¿De qué va?: Diez años después de perder a su hijo en extrañas circunstancias, Elena trabaja en un local de la costa francesa. Un día conoce a Jean, un adolescente por el que siente una atracción extraña. Ficha completa
Reparto: Marta Nieto, Àlex Brendemühl, Anne Consigny, Frédéric Pierrot, Jules Porier, Raúl Prieto, Álvaro Balas, Blanca Apilánez Música: Olivier Arson Fotografía: Álex de Pablo Género: Drama Duración: 125 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 15/11/2019.


Dos personajes, un único espacio y una llamada de teléfono que lo cambia todo. Madre, pese a su estatus de cortometraje, se trataba de una escena sin cortes, ni principio ni final. Cabe imaginarse que, ante una premisa tan potente, Sorogoyen, de mente inquieta, no tardó en elucubrar posibles continuaciones de la historia. Había que convertir el juego de casi veinte minutos en una película propia. El reto no era fácil y, tras visionar el largo resultante, impera la sospecha de que el director de El reino nunca supo exactamente en qué dirección llevar la debacle emocional de una madre que, a su pesar, ha dejado de serlo. La cámara de Álex de Pablo sigue a la protagonista como quien va tras los pasos de un fantasma, con planos que unen la majestuosidad del paisaje costero con la intimidad de una mujer herida. Sorogoyen apela al drama pero sobre todo al thriller, con una puesta en escena y una apuesta bilingüe bastante inusual en nuestra cinematografía. El misterio se mantiene intacto e incómodo durante gran parte del metraje, pero al final la narración hace suya la desazón de su protagonista: languidece, titubea, casi agoniza. La extrañeza gana a la emoción. El efectismo de sus escenas, concebidas como set pieces tensas, se impone al desgarro. Y entre todo ello, destaca la mirada de un Sorogoyen que sigue y persigue a Marta Nieto, una actriz que carga en sus espaldas toda la película, para salvarla y para evidenciar todas sus flaquezas. Se agradece el empaque europeo de la propuesta pero Madre, contra todo pronóstico y a nuestro pesar, es sin duda el título menos satisfactorio de Sorogoyen. Una película que recordaremos como aquello que siempre fue desde su concepción breve: un escalofrío en el espinazo, una nebulosa anómala, la calma aparente tras la tormenta inexplicable. Madre, versión 2019, por recato, por incapacidad de sus responsables o por motivos que se escapan a nuestro entendimiento, es la dilatada promesa de un clímax que nunca llega. Decepción con matices. Aunque a lo mejor lo que quería Sorogoyen era precisamente eso: filmar la larga travesía hacia la nada, estirar todavía más los puntos suspensivos. Apropiarse, tal vez, del discurso de la Julieta almodovariana de "tu ausencia llena mi vida por completo y la destruye".



LA HIJA DE UN LADRÓN
Festival de San Sebastián: Mejor actriz (ex aequo)
España, 2019. Dirección: Belén Funes Guion: Belén Funes y Marçal Cebrian
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¿De qué va?: Sara vive en un piso social con su bebé, trabaja de limpiadora y tiene una relación muy especial con su hermano pequeño. El reencuentro con su padre, que acaba de salir de prisión, le obligará a cambiar su vida. Ficha completa
Reparto: Greta Fernández, Eduard Fernández, Àlex Monner, Frank Feys Fotografía: Neus Ollé Género: Drama Duración: 102 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 29/11/2019.

En su debut en el largometraje, Belén Funes hace suya la máxima naturalista de filmar únicamente las acciones de sus personajes, sin diálogos que pongan al público en antecedentes, sin subterfugios que edulcoren o expliquen aquello que sucede ante nuestros ojos. "Personajes", en plural, o mejor dicho la Sara que interpreta con contención y emoción Greta Fernández, en singular y, para su desgracia, en soledad. La hija de un ladrón, heredera del estilo desnudo de los hermanos Dardenne, es una reivindicación de esas vidas de extrarradio que van de aquí para allá, haciendo mil cosas a la vez, contando días y billetes, temiendo al futuro y sin tiempo para soñar. Sara es incapaz de verbalizar su dolor y en su odisea pesa más lo que se oculta que lo que se muestra: de ahí que la película pueda resultar un su tramo inicial un poco tosca, como aquellas personalidades cerradas a cal y canto que en las primeras interacciones resultan inexpugnables pero que poco a poco van deshaciéndose de su coraza. Fernández interpreta aguantando las lágrimas, de la misma manera que el espectador debe recomponer las piezas y poner significados a todos los fotogramas, un ejercicio aparentemente ingrato que, como contrapartida, ofrece momentos de tierna humanidad. Cine maduro y complejo que discute sobre los yugos familiares, las ayudas sociales, las condiciones laborales y el micromundo en el que viven y sobreviven muchas personas, la gran mayoría mujeres jóvenes, madres e hijas. Puede que parte de la platea eche de menos más desgarro y probablemente muchos alegarán que su resolución funciona mejor como reafirmación de una tesis que como cierre real de la historia, pero nadie puede negarle a Funes las dosis de verdad que destilan sus fotogramas, su compromiso social, su equidistancia ideológica. En síntesis, esa mirada limpia, hinchada, alicaída e inocente de una Sara que crece en la memoria como uno de los personajes y de los conceptos más estimulantes del cine de 2019.



LA VIRGEN DE AGOSTO
Festival de Karlovy Vary: Premio del jurado. Festival de Mar de Plata: Sección oficial a concurso
España, 2019. Dirección: Jonás Trueba Guion: Jonás Trueba e Itsaso Arana
¿De qué va?: Eva alquila un piso en el centro de Madrid durante la primera quincena de agosto. Siempre ha vivido en la capital, pero un conjunto de encuentros, reencuentros, casualidades y experiencias hará que vea y viva la ciudad de formas muy diferentes. Ficha completa
Reparto: Itsaso Arana, Vito Sanz, Joe Manjón, Isabelle Stoffel, Luis Heras, Mikele Urroz, María Herrador, Naiara Carmona Fotografía: Santiago Racaj Género: Drama Duración: 125 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 15/07/2019.

De pronto, el artificio se hizo celuloide y la duda se convirtió en certeza. Toda la filmografía de Jonás Trueba queda encapsulada en La virgen de agosto. Sin esperarlo, el pequeño de la saga cinematográfica más importante de nuestro país ha depurado y concentrado todos sus temas y rasgos de estilo. Por el camino, se ha topado con una ciudad, de la que se ha enamorado perdidamente, y con una actriz, que ha convertido en musa. Y entre paseos, porque esta es una historia errante, casual y verbal, Trueba ha confrontado sus gustos afrancesados con las diatribas de esa generación, la suya, la de la crisis, que sigue con la vida por los aires y los pies en el suelo. La virgen de agosto propone una experiencia inmersiva con la que su cineasta engrandece su querencia por la melancolía. En verdad, estamos ante dos horas de metraje y quince días de paréntesis vital. Lo importante siempre queda en off. O tal vez no: el Madrid festivo, estival, aliviado de bullicios, es la presencia más poderosa de las imágenes, el paisaje de fondo convertido en centro de una narración con carácter añejo y moderno, cotidiano y mágico. Por lo demás, depende de la audiencia decidir hasta qué punto deja zambullirse en ese contexto: es lícito que muchos espectadores vean La virgen de agosto desde la lontananza, como algo ajeno a su manera de entender la ficción y la vida. Y para los más recelosos, cabe apuntar que el filme, aunque quedaría legitimado como cuento con ausencia total de significado, termina siendo una metáfora sobre la maternidad deseada, dudada, postergada o a lo mejor únicamente imaginada. Como un poema de verso libre que sitúa su única rima en la última palabra, obligando a leer toda la composición desde otro prisma. De igual manera, el hallazgo de La virgen de agosto invita a la comunidad cinéfila a revisar la obra de Jonás Trueba con otros ojos. Lo más cerca que ha estado Trueba de firmar un cine mayor, con ínfulas, pero con instantes de emoción genuina.



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lunes, 21 de octubre de 2019

FESTIVAL DE SITGES 2019 (IX) | EL SITGES CANNOIS: LE DAIM, LUX AETERNA, LES PARTICULES e YVES


LE DAIM (DEERSKIN)
Francia, 2019. Dirección y guion: Quentin Dupieux
Sección: Oficial a concurso

El cine de Quentin Dupieux es una suma de anécdotas. Sin más. Para algunos, un defecto; para otros, su seña de identidad. Le daim, como el resto de su filmografía, se construye sobre una boutard: un hombre paga siete mil euros por una cazadora de piel de ciervo y decide hacer y decir cosas sin cordura aparente. La marcianada alcanza cuotas metacinematográficas cuando el protagonista, que ama su chupa por encima de todo, decide rodar una película con la ayuda de una camarera. Dupieux parece estar citándose a sí mismo, quitándose importancia y diciéndonos mediante la técnica del alter ego que él no es un verdadero cineasta, que solo quiere provocar (estar a favor de un tipo que prefiere las pieles naturales a los tejidos artificiales, en el plano simbólico, es una postura a contracorriente) y que su éxito es fruto de un error (en el filme, la admiradora que interpreta Haenel cree estar viendo una gran película porque el protagonista Dujardin se lía a tortas ante la cámara con otro señor). Y si seguimos ese camino, obligatoriamente hay que interpretar el final como una cita catastrofista en la que el propio Dupieux profetiza su muerte a manos de sus fans. Parece mentira, pero los 70 minutos de Le daim darían para una tesis doctoral. La clave es si a Dupieux solo le interesan las chanzas o si en verdad hay sentido entre tanto sinsentido. Quien escribe cree que el director francés no se toma en serio a sí mismo y que, en su caso, las metáforas son bonitos accidentes, casualidades en las que solo reparan los críticos de turno. Tal vez resolvamos el misterio en el siguiente objeto audiovisual no identificado que filme Dupieux.



LUX AETERNA
Francia, 2019. Dirección y guion: Gaspar Noé
Sección: Oficial fuera de concurso

Libérrimo, anárquico, incómodo, provocador. Gaspar Noé admite pocas presentaciones. Solo él puede grabar un filme de 50 minutos en pocos días y montarlo a una velocidad récord para su presentación en el Festival de Cannes. Solo él conseguiría que Charlotte Gainsbourg y Béatrice Dalle, dos actrices muy solicitadas, decidieran aparcar su agenda para rodar una película sin guion. Y tan solo el director de Clímax puede pisar el cine Prado de Sitges y ser recibido entre vítores y gritos de "eres el puto amo", como si fuera una estrella del futbol o del rock. Lux Aeterna, divertimento apócrifo, nos sumerge en un rodaje caótico. De aderezo, caminatas por pasadizos y dilatados diálogos, pantallas partidas y luces de neón parpadeantes no aptas para epilépticos. Para reflexionar sobre el arte de la representación, el poder de la destrucción y las bases de la manipulación. Para, a lo mejor, simplemente molestar: como dice el propio Noé, "esto es solo una película". Un mediometraje que se ve desde la curiosidad y se recuerda como una pesadilla. Porque únicamente Noé puede tomarnos el pelo y al mismo tiempo darnos la sensación de que hemos sido afortunados por visionar otra de sus paranoias.



LES PARTICULES (PARTICLES)
Francia, 2019. Dirección: Blaise Harrison
Sección: Oficial a concurso

A juzgar por los comentarios escuchados tras su proyección, Les particules fue una de las películas de la sección oficial sitgense más detestadas. Sin ánimo de crear controversias, el problema tal vez resida en el contexto: el festival catalán no beneficia a propuestas en las que el género, aunque presente, no termina de eclosionar. Y precisamente de eso, de explosiones espontáneas y de partículas que colisionan, habla una cinta de la que a priori cuesta establecer una línea argumental clara. La dirección de fotografía con planos aéreos majestuosos, el paisaje nevado que hace frontera entre Francia y Suiza, la música electrónica que a veces se asemeja a un ruido y el casting de actores, chicos de caras barrocas y cuerpos desgarbados, suman magia y misterio a este cuento sobre ese tiempo adolescente en el que no pasa nada y al mismo tiempo sucede todo. Su director filma a los adultos de espaldas, escondiendo sus caras o directamente subrayando su ausencia; y la película, en su abstracción, captura parte de ese desarraigo, un desamparo profundo. Mientras, en la superficie, vemos un grupo de amigos que se desintegra por culpa de una desaparición a la vez que el protagonista encuentra la que pueda ser su alma gemela; y, sin hacer ruido, en el subsuelo, se esconde el acelerador de partículas más grande del mundo que abastece de electricidad a todas las poblaciones de la zona. Las lecturas entre lo oculto y lo evidente dependen de la sensibilidad y de la paciencia de cada uno. ¿Pedantería o genialidad? Para nosotros, lo segundo. Título, para más señas, venido de la Quincena de Realizadores de Cannes.



YVES (ALL ABOUT YVES)
Francia, 2019. Dirección y guion: Benoit Forgeard
Sección: Oficial a concurso

En Cannes también pudo verse Yves, de nuevo con escala en Sitges (aquí, conocida entre los acreditados como "la película de la nevera"). El trasunto del filme bien podría ser una ocurrencia que su director dio forma una noche de borrachera con amigos. En pantalla, un frigorífico inteligente ayuda a un joven rapero, se queda con su novia, gana Eurovisión... y entre todos hacen un trío. Se supone que todo esto es una parodia del show business, pero en muchos momentos cuesta encontrarle la gracia y la semántica a tal despropósito. Como comedia, la película nunca se deshace de su seriedad. Como película fantástica, siempre resulta demasiado realista. Y en algún punto de esa medianía, Yves se las ingenia para resultar un producto inofensivo, uno más de los tantos que factura la industria francesa cada año (en ese cómputo, compensa el trabajo de William Lebghil, que muchos descubrimos en la reciente Mentes brillantes). Tan insípida e incolora que, horas después de su visionado, costaba recordarla. La prueba de que no todas las ideas son buenas y que no siempre el cine francés merece los halagos que se le dedican casi por defecto. Si el término "frikada" puede usarse como improperio, no hay palabra mejor para definir Yves. Recemos para que nuestros vecinos no ingenien versiones similares con microondas, televisores y otros trastos parlanchines.


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