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jueves, 17 de julio de 2014

CRÍTICA CSF: MÁS ALLÁ DE LAS COLINAS, de Cristian Mungiu


MÁS ALLÁ DE LAS COLINAS (DUPA DEALURI, BEYOND THE HILLS), de Cristian Mungiu
Largometraje nº 34. Cinoscar Summer Festival 2014: Sección oficial a concurso
Rumanía, 2012. Dirección: Cristian Mungiu Guion: Cristian Mungiu, a partir de los libros de Tatiana Niculescu Duración: 145 min. Género: Drama Fotografía: Oleg Mutu Reparto: Cosmina Stratan, Cristina Flutur, Dana Tapalaga, Catalina Harabagiu, Gina Tandura, Valeriu Andriuta, Ionut Ghinea, Nora Covali
Elección y presentación de Isidro Molina: "Con su primer largometraje tras la soberbia 4 meses, 3 semanas, 2 días, Cristian Mungiu se propone remover conciencias sumergiéndonos de nuevo en la Rumanía profunda. Con su estilo preciso, naturalista, sin falsas concesiones dramáticas, el realizador rumano se consolida como autor y nos presenta un retrato absorbente y demoledor del fundamentalismo ortodoxo donde el espectador, testigo incómodo, asiste al reencuentro de dos amigas sumidas en dilemas de fe y libre albedrío entre los muros de un convento situado más allá de las colinas e, irónicamente, alejado de la mano de dios".


¿De qué va?: Alina se reencuentra con su amiga Voichita. Amigas desde que coincidieran en un orfanato duranto la Rumanía de Ceaucescu, las chicas tienen distintos planes de futuro: Alina quiere que Voichita la acompañe a Alemania, donde ha encontrado un empleo, pero Voichita desea quedarse en el convento ortodoxo que la acoge desde hace unos años. Alina ingresa en el convento convencida de que su amiga dará su brazo a torcer, pero al ver que su decisión es irrevocable inicia un particular descenso a los infiernos. La relación de las dos chicas cambiará notablemente... hasta el punto que la frágil estabilidad de Alina logrará tambalear la inalterable rutina y moral del convento. La situación se agrava con la llegada de la Cuaresma y el recrudecimiento de un invierno que parece no acabar nunca: a partir de ese momento, Voichita y sus compañeras deberán tomar una decisión que terminará en tragedia.
Palmarés: Mejor película del Festival Mar de Plata 2012. Palma de oro al mejor guion para Cristian Mungiu y mejor actriz, ex-aequo para las protagonistas Cristina Flutur y Cosmina Stratan. Premio del público del Festival de Thessaloniki, y proyectada en el Festival de Hamburgo y Hawaii. Nominación al mejor guion del año en los Premios del cine europeo 2013. Presente en el Top 5 de mejores películas de habla no inglesa elaborado por la National Board of Review. Nominación al Satellite Award a la mejor película de habla no inglesa. Representante rumana al Óscar 2013 a la mejor película de habla no inglesa (no fue nominada, pero superó el corte inicial de nueve candidatas).


Reseña Xavier: 'El mal está por todas partes': Más allá de las colinas termina con una frase aparentemente casual, a priori inocente, que viene a resumir la esencia de todo el metraje. Aunque Mungiu nos sume en el sepulcral día a día de un convento, las intenciones del director son describir la realidad extramuros, el empobrecimiento material y moral de un país que no logra desasirse del peso del dictador. El cineasta que relanzó la cinematografía rumana al conseguir la Palma de oro con 4 meses, 3 semanas, 2 días, obra cumbre del último cine europeo, confirma en Más allá de las colinas su condición de autor: la obra que nos ocupa consolida un discurso y afianza una mirada propia, por lo que en ella puede rastrearse tanto la confirmación de una firma como el acomodamiento de un artista convertido en azote y a la vez en insignia cultural de la Rumanía del siglo XXI. La película, descorazonadora, tensísima e irrespirable por momentos, hereda la excelente dirección de actrices, los trabajados tonos oscuros, los encuadres fotográficos cerrados y el vigoroso montaje de su predecesora, aunque en esta ocasión Mungiu dilata en exceso los tiempos del relato e incluye algún que otro subrayado dramático que lleva el film al terreno del tremendismo claustrofóbico tan efectivo como efectista. Con todo, Más allá de las colinas es una película sutil y creíble, de forma que la sobrecarga trágica de la historia queda perfectamente compensada por su inteligencia a la hora de acercarnos a los precipicios éticos por los que transitan sus personajes: aunque el film esboza una relación lésbica, Mungiu subraya la dependencia existente entre las protagonista, por lo que el interés no descansa en descubrir dónde empieza y acaba una posible relación de amistad y/o amor, sino en la necesidad de comprensión y afecto que comparten las jóvenes; y la película, aun situándose en el drama puro y duro, está construida con mimbres de thriller y de terror que enriquecen la historia sin desvirtuarla, evitando en todo momento los clichés del cine de exorcismos o la crítica fácil hacia ciertos estamentos sociales y eclesiásticos, pero al mismo tiempo nutriéndose de esas posibilidades para diferenciar la película de otros ejercicios cinematográficos análogos. Mungiu, en definitiva, logra otro gran título repleto de misterio y de dolor, dos horas y media de metraje que describen el implacable principio de la miseria que solo crea más miseria, y de cómo esa miseria encuentra amparo en las prohibiciones marcadas por la religión y un rival muy fuerte en el poder del amor, ya sea terrenal o divino, célibe o (homo)sexual.


Reseña Mayra: Más allá de las colinas muestra cómo se puede cruzar fácilmente la delgada línea entre la fe y el fanatismo, el amor y la obsesión. Mungiu nos presenta dos personajes con un pasado en común, pero con un presente que las distancia. Voichita dice haber encontrado paz y una nueva vida como religiosa, y Alina ama a Voichita, un amor que ya no puede ser correspondido de la misma manera, una amistad que intenta sostenerse ante las diferencias pero que concluye en un final poco deseado que deja conocer los entresijos del extremismo religioso debido a los dogmas de hombre. Una muy interesante película donde el espectador encontrará muchos temas para reflexionar. Lo más destacable son sin duda las actrices protagonistas, el centro de esta historia, que comparten miradas, sentimientos y pasiones. Con la frase “el mal está en todos lados”, Mungiu pone final a un discurso que deja ver que el 'mal' también es sinónimo de la intolerancia y falta de respeto a un punto de vista contrario, una actitud  presente en los disparatados actos de quienes dicen profesar bondad. Un cinta muy recomendable.



VALORACIÓN DE LA CRÍTICA

El planteamiento teórico de la película es impecable, aunque lo que falla es la puesta en la escena. Es cierto que la repetición es la figura retórica que guía la vida cotidiana en el monasterio, pero la dilatada insistencia en normas y rituales subraya una tesis que, más aligerada, calaría en los huesos del espectador sin sumergirlo en el tedio. Sergi Sánchez, Fotogramas

Una historia de amor imposible, de locura y de rivalidad terrible. Largos planos-secuencia fijos, marca de fábrica del cine rumano contemporáneo, para visualizar los esporádicos momentos de calma y las constantes recaídas de Alina en un proceso que va de la rebeldía a la locura, pasando por la posibilidad de que el diablo se haya apoderado de su alma. Quim Casas, Dirigido por...

A Mungiu no le interesa tanto la reconstrucción del caso real como adentrarse en la cotidianidad de un universo aislado que funciona con unas reglas propias de la Edad Media. La relación entre ambas mujeres se basa en un constante tira y afloja: la pasión escondida de una choca con la fe manifiesta de la otra. La película se reconduce hacia el terror sin necesidad de convertir a sus protagonistas en unos monstruos: el crimen no es fruto de la maldad, sino de la miseria y la ignorancia. Eulàlia Iglesias, Caimán Cuadernos de Cine

La mirada con la que se aproxima a su conflicto rehuye comportamientos estereotipados y maniqueos, y su exquisita contemplación no prejuzga según un ideario programado y automático, a pesar de que el desarrollo de la trama pone en bandeja ciertas conclusiones. Raúl Alda, Días de cine

Nota Filmaffinity: 6'8 - Nota IMDB: 7'6
Nota Metacritics: 7'45 - Nota Rottentomatoes: 8'55


VALORACIÓN DEL FESTIVAL

Más allá de las colinas es candidata a 7 PREMIOS DEL FESTIVAL:

MEJOR PELÍCULA
Mejor director: CRISTIAN MUNGIU
Mejor actriz protagonista: COSMINA STRATAN
Mejor actriz protagonista: CRISTINA FLUTUR
Mejor guion adaptado: CRISTIAN MUNGIU
Mejor fotografía: OLEG MUTU
Mejor reparto


PUNTUACIÓN DEL BLOG


lunes, 22 de abril de 2013

Crítica de EL HIPNOTISTA (HYPNOTISÖREN), de Lasse Hallström

El cineasta Lasse Hallström vuelve a su Suecia natal con El hipnotista, adaptación como rige la moda de un best seller nórdico con actores tan reputados como Lena Olin y Mikael Persbrandt. La película pudo verse en el pasado Festival de San Sebastián y fue la seleccionada para representar a su país en los Oscar, un dato curioso si tenemos en cuenta que en los Guldbagge, los Goya suecos, el film ha sido totalmente ninguneado. Tras muchos demoras en el calendario, algo escandalosamente habitual entre nosotros, parece que en España podremos verla en los cines este verano, quién sabe si con la intención por parte de los distribuidores de fundir el calor español con esta trama de homicidios e hipnosis muy del gusto de la tierra del difunto Larsson. Pese al apetitoso plantel de intérpretes, el innegable currículum de su responsable y la solvencia del cine sueco por crear thrillers tan oscuros como entretenidos, El hipnotista esconde un telefilm bastante anodino con escaso o nulo interés. El esquema se repite con una apuesta visual oscura pero también monocromática. Lo más destacado es su incapacidad por trasladar a la narrativa del cine las complejidades del libro de base: al ver la película los parches de guion, las incongruencias temporales y el subrayado de ciertas situaciones frente a la veloz exposición de otras se hacen evidentes incluso para los que desconocen la historia original del escritor. Con estas pesquisas, las estiradas dos horas de metraje acaban siendo un cajón de sastre lleno de clichés y giros narrativos que no convencen. En Los hombres que no amaban a las mujeres existía el poso de cierto desencanto hacia una sociedad acomodada en cuya aparente perfección se escondían terribles realidades y secretos. En El hipnotista están los ingredientes adecuados, pero combinados de la forma más desatinada. Sin el corazón venenoso de la trilogía Millenium y alrededores, El hipnotista, pese a su atmófera de leve desconcierto, ni quita el sueño ni permite entonar una reflexión sobre la Suecia que habita debajo de la capa del hielo de la aparente perfección. No será la última vez que volvamos a citar la nueva ola de cine negro escandinavo, pero debería preocuparnos el hecho de que la sombra de Larsson sea tan alargada y de que nadie haya superado la complejidad del 'personaje-icono' que encarna Lisbeth Salander, aquí imitado con un asesino que mata a golpe de cuchillo de forma aparatosa y disparatada.


Para adictos a la negrura de nuestros vecinos del norte.
Lo mejor: La resolución formal de momentos como el crimen inicial o el hundimiento del autobús.
Lo peor: No supera a sus compañeras de género.

Nota: 5

martes, 19 de marzo de 2013

CORTOMETRAJES: CURFEW (HORA LÍMITE), de Shawn Christensen

CORTOMETRAJES 03: CURFEW (HORA LÍMITE), de Shawn Christensen (EE. UU., 2012)
Palmarés: Oscar al mejor cortometraje del 2012. Premio al mejor cortometraje en los Festivales de Cleveland, Estocolmo, Granada y Nashville. Premio del jurado del Festival de Woodstock. Premio del público en los Festivales de Bruselas, Toulouse y Clermont-Ferrand. Triple reconocimiento en el 24fps International Short Film Festival: mejor cortometraje, premio del público y galardón al mejor actor.
Comentario: Curfew es un ejemplo de que las historias más notables son aquellas que están dotadas de alma. Con poquísimos elementos, con unos personajes que no conocemos pero que en pocos minutos se hacen querer, con una historia extraña a la par que reconocible, Curfew es un relato de corto formato pero de largo recorrido. Imposible no volver a ella, acordarse de alguna escena días después de su visionado o interrogarse cómo empezó el conflicto y en qué punto quedará el mismo tras el The End marcado por el director. Porque logra algo muy difícil: no solo cuenta con la atención del espectador sino con su empatía. La historia nos gusta, pero ante todo nos importa. Roba el corazón sin trucos bajos en apenas un cuarto de hora. Curfew nos acerca el devenir de Richie, un drogodependiente egoísta decidido a cortarse las venas. Pero el destino es irónico y una parte de su pasado en forma de una sobrina sabelotodo cambiarán el naufragio por un nuevo comienzo. Christensen, notable tanto en sus tareas de director como de actor, saca oro y candor de unos escenarios y unos prototipos a priori nada amables. Tiene toques de Sofia Coppola y del Vincent Gallo de Buffalo '66 por su nocturnidad, su aliento mágico, su obsesión por la figura del fracasado, su descripción de una generación desencantada, su aspereza exterior y su belleza interior. Hay que seguir la pista de Shawn Christensen: puede brindarnos muchísimas alegrías en breve.


Para buscadores de historias terapéuticas.
Lo mejor: La química de sus actores.
Lo peor: Cierta tendencia a la carambola narrativa (final incluido).

Nota: 7'5

martes, 12 de marzo de 2013

Crítica de HOW TO SURVIVE A PLAGUE, de David France

A mediados de los 80 saltaron todas las alarmas. Un mal que nadie conocía empezó a diezmar a la población, afectando especialmente a la comunidad homosexual. El virus, conocido como SIDA, pronto quedó asociado a ambientes marginales. Los médicos no tenían respuesta y mucho menos antídoto ante la enfermedad. Y pronto lo que parecía afectar a pocos se extendió a lo largo y ancho del planeta. Es difícil reproducir la sensación de terror, rabia e incomprensión de millones de homosexuales que tuvieron que hacer frente a la intransigencia dominante. How To Survive a Plague es una crónica de cómo la comunidad de gays y lesbianas se agrupó alrededor de distintas coaliciones para llevar su causa hasta las élites pertinentes y concienciar a toda una nación. Gente anónima que temió por su vida, que vió morir a familiares y amigos. Portavoces que abandonaron sus profesiones para dedicarse en cuerpo y alma a la visualización y concienciación del SIDA. Personas que además de hacer frente a la difícil tarea de salir del armario en los 80 y 90 hicieron de políticos, oradores, químicos y conferenciantes para expandir su mensaje. Con un objetivo: hacer ver a las altas instancias de la recatada Norteamérica que la enfermedad necesitaba ser investigada y controlada desde los distintos centros de salud con medicación eficaz. El film de David France es un homenaje a todas esas voces que nos han llevado a un presente más abierto donde el SIDA ha dejado de ser el estigma social y la enfermedad a oscuras de entonces. También una demostración en tiempos indignados de que la movilización popular gana a cualquier impedimento gubernamental y de que no existe ninguna minoría irrelevante. Con el SIDA el mundo globalizado despertó, se unió y destapó una realidad antes entre visillos: la causa organizada entorno a la bandera con los colores del arco iris. Ahora How To Survive a Plague recupera las filmaciones de antaño, registra las palabras de quienes vivieron ese momento y nos emociona con una historia humana, el relato de una gran injusticia silenciada. Como documental consigue su objetivo: salimos informados de la sesión. Pero sobretodo conmovidos. Agradeciendo la lucha de sus protagonistas. Y aplaudiendo a David France por filmar uno de los mejores documentales de los últimos años.


Para ciudadanos con conciencia y sensibilidad.
A favor: Revuelve por dentro.
En contra: Se limita a un ámbito yanki.

Si te gusta esta crítica, vótala en Filmaffinity

Nota: 7'5

jueves, 28 de febrero de 2013

Crítica de 5 CÁMARAS ROTAS (5 BROKEN CAMERAS), de E. Burnat y G. Davidi

El espectro de los documentales nominados al Oscar este año es muy amplio. Y si dicen que en la variedad está el gusto, es interesante observar la inquietud de los premios con mayor escaparate e incidencia en la industria por reconocer y dar a conocer los distintos estilos e inquietudes que aglutina el fructífero género documental. De la realidad tratada cual melodrama y thriller de espionaje de Searching for Sugar Man, pasando por la estructura clásica de La guerra invisible hasta llegar a la filmación subjetiva de esta 5 cámaras rotas media todo un mundo, y solo con esos tres ejemplos queda claro que el cine del presente y del futuro está en ensanchar las barreras del cine documental, que ha dejado de ser un género para suponer un soporte más, y que ha pasado de ser una fórmula fija para abrazar narrativas de lo más heterogéneas. Concretamente 5 cámaras rotas es la explicación de un episodio histórico todavía abierto (el conflicto entre israelíes y palestinos): es una historia de frontera, aunque a diferencia de la notable Los limoneros aquí vemos las filmaciones de un agricultor palestino que asiste día a día a las tensiones entre las dos partes del muro tanto físico como mental que separa un pueblo de otro. Las imágenes de estas cinco cámaras se ordenan de forma cronológica, respetando el avance de los hechos y permitiendo en paralelo la concreción de una historia más personal o familiar que concierne directamente al director que firma. Pese a la innegable eficacia y rotundidad de su discurso, 5 cámaras rotas no deja de ser una nota a pie de página, un relato parcial por imposibilidades técnicas pero también por la convicción de su improvisado cineasta. 5 cámaras rotas, en otras palabras, ni puede ni quiere ofrecer una visión panorámica de la situación de los Territorios Palestinos, mucho menos de las opiniones que circulan al otro lado de la alambrada israelí. Ello hace que el documental sea un tanto escaso y maniqueo, fácilmente desmontable. Burnat y Davidi filman desde la rabia y la necesidad de extender sus voces, pero el espectador atento añorará una radiografía más amplia del estado de las cosas. Una flor no hace primavera y una gota no forma río: 5 cámaras rotas tiene la energía de la narración en primera persona y llega a nosotros como un esputo vomitado desde las mismísimas entrañas, pero incluso situándose en el bando de los verdaderos damnificados esconde cierta carambola cinematográfica, algún ajuste de más con tal de conmover y de mover conciencias. Aunque bien pensado la historia es imposible escribirla desde fuera y 5 cámaras rotas demuestra que ante las injusticias no queda otra que implicarse, saltar al bando de los protagonistas y llenarse de fango. 5 cámaras rotas se ensucia en el momento de poner el objetivo donde lo pone, pero también en los retoques efectistas de su narrador en off. Con todo, nadie le puede negar la banda de film curtidor y necesario. Su nominación al Oscar es el megáfono que ha llevado su protesta a lugares insospechados: esa es su victoria.


Para interesados en saber más sobre estos tiempos convulsos
Lo mejor: La verdad que rezuman sus fotogramas.
Lo peor: Ser solo la pequeña pieza de un mosaico.

Nota: 6

martes, 26 de febrero de 2013

Crítica de LA GUERRA INVISIBLE (THE INVISIBLE WAR), de Kirby Dick

Kirby Dick lleva diez años dedicado en cuerpo y alma a destapar las complejidades de Estados Unidos. En sus documentales, Dick toma algunas de las instituciones, físicas y conceptuales, más importantes de la patria yanki y las desmonta sirviéndose de hechos, datos de todo tipo y testimonios lapidarios. Outrage, su anterior trabajo, era un análisis preciso y perverso sobre la homosexualidad en el país más recatado del planeta, concretamente en cómo esta es escondida dentro de los sectores políticos, tanto conservadores como liberales, de un país que más que un territorio es un concepto o un estado de ánimo, y en el que nunca queda bien decir las cosas a la cara, llamar a las realidades por su nombre o denunciar en público ciertas injusticias. Ahora el foco de atención de Dick es el ejército, estrategia recurrente si tenemos en cuenta que Estados Unidos está empezando a desasirse de las heridas de la Guerra de Irak. A diferencia del magno ejercicio de Bigelow, Dick no se ha ido al campo de batalla ni a los despachos donde se orquestró la contienda. Interesado de nuevo por el factor humano, La guerra invisible destapa las distintas denuncias por abusos sexuales que implican a las fuerzas militares norteamericanas, en su mayoría protagonizadas por mujeres que tras su paso en el ejército siguen teniendo secuelas físicas y psíquicas de unos maltratos que en la mayoría de los casos sucedieron de forma repetida y constante a lo largo de meses e incluso años. Dick ofrece estadísticas escalofriantes, enciende la cámara a pocos metros de los rostros llorosos de las víctimas y expone la inoperancia de los distintos organismos, ministerios y personas que se encargan de velar por la buena imagen y funcionamiento de tal emblema yanki. El tono de divulgación y denuncia se hace sentir en todo el metraje, y Dick vuelve a triunfar al dejar el juicio y las conclusiones de mayor calado al espectador. Lo que queda es un documental que cae como una losa, imaginamos que todavía más en las mismísimas entrañas de los Estados Unidos: de ahí su justa nominación al Oscar. Formalmente aporta poco al género documental (no así Searching for Sugar Man) y funciona únicamente por la rotundidad de su temática. Una buena oportunidad para escudriñar las alas más oscuras del 'ser americano', aunque cinematográficamente sea una apuesta simplemente correcta. La guerra invisible del título, eso sí, llega a nosotros con la claridad y la dureza que sus responsables querían: 'chapeau' por ellos.


Para coleccionistas de sueños rotos y manipulaciones varias.
Lo mejor: La sinceridad de sus testimonios.
Lo peor: En el fondo no deja de ser una cadena de testimonios.

Nota: 6'5

lunes, 25 de febrero de 2013

OSCARS 16: ARGO (2013)


Al final Ben Affleck hizo historia. Argo no necesitó estar nominada a mejor director ni figurar entre las más nominadas para ser la ganadora de la edición número 85 de los premios Oscar. Una edición con grandes películas, con una temporada de premios bastante reñida. Finalmente Argo se impuso por la mínima (3 premios: película, guion adaptado y montaje), seguramente por tratarse de la película más accesible (nada que vez con la 'robustez', para algunos simplemente 'espesor', de Lincoln), la que había reunido menor cantidad de enemigos (aunque ello no quiera decir que cuente con defensores acérrimos), la que no se había visto inmersa en ningún escándalo (al otro lado estaba la maestra La noche más oscura, ya damnificada en la lectura de nominados) y el film mejor promocionado del año (en este sentido, resultó muy significativo que George Clooney, galardonado en calidad de productor, no quisiese intervenir en el último speech de la gala). Los miserables cumplieron con 3 estatuillas (actriz secundaria, maquillaje y sonido) y La vida de Pi se fue a casa como la más mencionada: hasta 4 veces, entre ellas la sorpresa de mejor dirección que protagonizó un Ang Lee que se impuso por segunda vez como cineasta sin ver a su película con el premio gordo. 


Si alguien tenía la tentación, por números y estadísticas, de emparejar la gala de este año con la de Crash - Brokeback Mountain se equivocaba de lleno. Jack Nicholson 'cantó' el Oscar rey, pero el sobre lo abrió desde la Casablanca una Michelle Obama dedicada a encumbrar las 9 propuestas nominadas. Sorpresas, cómo no, que dan relumbrón a una ceremonia larga (duró 3 horas y media) e inevitablemente acartonada. Y si se nos permite, con un toque ligeramente queer, por diferente bastante agradecido, a ritmo de mil y una melodías recientes e icónicas del séptimo arte.


El cambio, al menos por parte de los productores del evento, fue sustancial. En primer lugar por el propio recinto, rebautizado como Dolby Theatre aunque algunos comentaristas dijeran por inercia el nombre del antiguo 'Kodak Theatre'. Y en segundo término, por la generosa ración de momentos musicales, que sirvieron para celebrar los cincuenta años de James Bond, homenajear las últimas películas musicales nominadas (se dejaron algunas como Moulin Rouge o Nine), despedir a los fallecidos en un In Memoriam al son de Barbra Streisand o rubricar algunos de los momentos estelares como el 'vimos tus pechos' de Seth MacFarlane. Y con respecto al nuevo host, todo se desvaneció tras una entrada apoteósica: un tanto soso y formulario, balanceándose de derecha a izquierda seguramente para esconder los nervios y con un desigual dominio del humor entre amable e hiriente. Con todo, la dinámica de la gala fue ligeramente más original que la de años anteriores: MacFarlane, al fin y al cabo, puede estar contento por formar parte de la mejor noche de Oscars en mucho tiempo. Eso aunque la presencia de Hugh Jackman cantando un colosal Suddenly hiciese recordar tiempos mejores. 


Los Oscar quisieron ganar audiencia y para ello echaron mano de nuevos rostros. Channing Tatum entregó premio, Daniel Radcliffe pisó por primera vez la alfombra roja y Kirsten Steward intentaba olvidar con un extraño tic en la pierna que veinticuatro horas antes había sigo 'galardonada' con el razzie a la peor intérprete. El palmarés también fue joven: Jennifer Lawrence y Anne Hathaway, de menos de treinta años, compartieron foto de ganadores con los maduros y reincidentes Waltz y Day-Lewis. Y las más guapas en el desfile de moda previo también contaban con pocas arrugas pero mucha experiencia: el traje marrón de Chastain, a juego con su melena pelirroja, se llevó la palma de la elegancia junto al blanco de Theron, el traje 'Bond' de Berry o el curioso traje amarillo de Jane Fonda; y ya dentro Lawrence tropezó con su vestido casi nupcial al subir al estrado, eso después de perder parte de su atuendo en los segundos más comentados de su premio SAG.





Repitieron: Waltz, Tarantino y Lee ganaron su segundo Oscar, como Affleck (ya premiado por el guion de El indomable Will Hunting) y Clooney (ya premiado por su papel de reparto en Syriana). Day-Lewis se convirtió en el único actor con tres Oscar al mejor actor protagonista en su casa. Y Pixar siguió con su reinado: mejor largometraje (Brave) y cortometraje animado (Paperman), aunque en esta ocasión de forma más reñida y discutida que en otros años.

Aplaudimos: El Oscar al mejor documental de Searching for Sugar Man. Haneke, un grande. Y los apartados que estaban 'cantados', en los dos sentidos del término: los de Adele y Hathaway.

El gag: El vídeo inicial: MacFarlane es avisado desde el futuro de los nefastos titulares que le dedicarán los distintos periódicos tras la gala. A esa ristra de comentarios puede sumar este post, tecleado tan solo pocos minutos después de concluir el show.

Nos emocionamos: Con Day-Lewis, un maestro que todos recibieron de pie, y su chiste confidente con Streep: 'yo tenía que protagonizar La dama de hierro'. Y estuvimos con nuestros candidatos: el español Paco Delgado, que perdió el Oscar a mejor vestuario en favor de Anna Karenina, y la española 'de corazón' Naomi Watts, que cedió honores a la jovencísima Lawrence.

Nos enfadamos: Con un desafortunado apunte del presentador: 'a Cruz, Bardem y Hayek no se los entiende'. Eso aunque MarFarlane, en uno de sus chistes iniciales, asegurase haber sacado 'un 10 en español'. Hayek presentó los cuatro Oscars honoríficos.

Palmarés completo: Link


domingo, 24 de febrero de 2013

QUINIELA: GANADORES DE LOS PREMIOS OSCAR 2013


MEJOR PELÍCULA: ARGO, de Ben Affleck
Segunda opción: Lincoln, de Steven Spielberg
El blog votaría a: Lincoln, de Steven Spielberg


MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA: AMOUR (Austria)
Segunda opción: Un asunto real (Dinamarca)
El blog votaría a: Amour (Austria)

MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN: BRAVE
Segunda opción: ¡Rompe Ralph!
El blog votaría a: El alucinante mundo de Norman


MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL: SEARCHING FOR SUGAR MAN
Segunda opción: The Gatekeepers
El blog votaría a: Searching for Sugar Man

MEJOR DIRECTOR: STEVEN SPIELBERG, por Lincoln
Segunda opción: Michael Haneke, por Amour
El blog votaría a: Michael Haneke, por Amour

MEJOR ACTOR PROTAGONISTA: DANIEL DAY-LEWIS, por Lincoln
Segunda opción: Bradley Cooper, por El lado bueno de las cosas
El blog votaría a: Daniel Day-Lewis, por Lincoln


MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA: JENNIFER LAWRENCE, por El lado bueno...
Segunda opción: Jessica Chastain, por La noche más oscura
El blog votaría a: Jessica Chastain, por La noche más oscura

MEJOR ACTOR SECUNDARIO: TOMMY LEE JONES, por Lincoln
Segunda opción: Christoph Waltz, por Django desencadenado
El blog votaría a: Philip Seymour Hoffman, por The Master


MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA: ANNE HATHAWAY, por Los miserables
Segunda opción: Sally Field, por Lincoln
El blog votaría a: Sally Field, por Lincoln

MEJOR GUION ORIGINAL: Quentin Tarantino, por DJANGO DESENCADENADO
Segunda opción: Michael Haneke, por Amour
El blog votaría a: Mark Boal, por La noche más oscura

MEJOR GUION ADAPTADO: Chris Terrio, por ARGO
Segunda opción: Tony Kushner, por Lincoln
El blog votaría a: Tony Kushner, por Lincoln



MEJOR BANDA SONORA ORIGINAL: Mychael Danna, por LA VIDA DE PI
Segunda opción: Dario Marianelli, por Anna Karenina
El blog votaría a: Mychael Danna, por La vida de Pi


MEJOR CANCIÓN: SKYFALL (Skyfall)
Segunda opción: Suddenly (Los miserables)
El blog votaría a: Skyfall (Skyfall)

MEJOR FOTOGRAFÍA: SKYFALL
Segunda opción: La vida Pi
El blog votaría a: La vida de Pi


MEJOR MONTAJE: ARGO
Segunda opción: Lincoln
El blog votaría a: La noche más oscura

MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA: ANNA KARENINA
Segunda opción: La vida de Pi
El blog votaría a: Lincoln


MEJOR DISEÑO DE VESTUARIO: ANNA KARENINA
Segunda opción: Los miserables
El blog votaría a: Anna Karenina

MEJOR MAQUILLAJE: LOS MISERABLES
Segunda opción: El hobbit: un viaje inesperado
El blog votaría a: El hobbit: un viaje inesperado


MEJORES EFECTOS VISUALES: LA VIDA DE PI
Segunda opción: El hobbit: un viaje inesperado
El blog votaría a: La vida de Pi

MEJOR SONIDO: LOS MISERABLES
Segunda opción: La vida de Pi
El blog votaría a: Skyfall

MEJOR MONTAJE DE SONIDO: LA VIDA DE PI
Segunda opción: Skyfall
El blog votaría a: La noche más oscura

PALMARÉS (nominaciones/premios)
Lincoln 3/12
La vida de Pi 3/11
 Los miserables 3/8
Argo 3/7
 Skyfall 2/5
Anna Karenina 2/4 
El lado bueno de las cosas 1/8
 Amour 1/5
Django desencadenado 1/5

jueves, 21 de febrero de 2013

Crítica de TED, de Seth MacFarlane

Cuando el hambre aprieta hay que ingeniárselas para seguir al pie del cañón. Y si hablamos de la comedia romántica estadounidense, no ha habido mayor estrategia rejuvenecedora para paliar la pérdida de espectadores que traspasar las formas narrativas de la comedia gamberra televisiva a la gran pantalla. El modelo 'chico conoce chic' ha quedado obsoleto. Sandra Bullock poco tiene que hacer en esta nueva coyuntura. Por eso ver que Seth MacFarlane, responsable de irreverentes cartoons como El show de Cleveland, aparece en la ficha técnica de Ted por partida triple (director, guionista, doblador del peluche protagonista y hasta compositor de la canción que nos introduce en la historia) puede extrañar o por lo menos inquietar a los fans de la risa y el romance de toda la vida. MacFarlane ya es el hombre del año, no solo por el éxito de su ópera prima sino por su trabajo como conductor de la gala de los Oscar. Un nuevo modelo de showman, vaya, para una película que rompe, aunque solo parcialmente, las convenciones. En su parte inicial, Ted desmonta el 'érase una vez' y propone una relectura de los cuentos infantiles. Ya en su tramo central, la película presenta un a ratos interesante relato sobre la necesidad de asumir el paso del tiempo y madurar. Y a las puertas de su final, Ted da gato por liebre y vuelve al camino marcado para contentar a su audiencia: el muñequito, en definitiva, 'vive y colea' a pesar de los pesares. Intuímos que MacFarlane ha trufado su película de bromas marca de la casa, la mayoría citas directas a personalidades famosas en tono sarcástico o incluso burleta-burlesco, pero también ha hecho una historia personal en la que subyace el retrato de una generación: la de actuales treinteañeros que como MacFarlane se criaron de niños con la ciencia ficción de los 80 y que han arrastrado hasta la actualidad mitos e iconos. Es innegable que Ted tiene un punto de partida interesante y en ella hay más jugo del que parece. Aun así, la película molesta precisamente por el tono elegido, más desnudo, más rudo, más hiriente, más pasado de rosca. Al final lo más discutible de Ted no está tanto en sus citas y homenajes como en su propio sentido del humor. Y aunque films como Ted son totalmente coherentes con lo que se consume ahora (de Resacón en Las Vegas a Con derecho a roce), hay que destacar que con el cambio se ha perdido parte de la magia de la buena comedia: ahora los diálogos son vómitos y no ingeniosos juegos lingüísticos, la referencia se explicita y no hay margen para la imaginación, en lugar de 'reírse con' se potencia el peligroso 'reírse de'. No sirve de nada girar la vista y negar la nueva realidad de la comedia yanki - los Globos de oro lo hicieron al recurrir a las británicas El éxotico hotel Marigold y La pesca del salmón en Yemen para llenar sus categorías de comedia-musical, todo en detrimento de los verdaderos taquillazos del año en suelo estadounidense -, pero hay que destacar que precisamente por su falta de tacto y tino este nuevo rumbo debe tener los días contados. En un capítulo corto de Padre de familia se busca lo hiperbólico, lo directo, el titular. Los códigos del cine son diferente. En resumen, Ted es una gran historia que pierde complejidad y capacidad de atracción, visto lo visto no de convocatoria, al querer ser un exitazo entre la muchachada deslenguada. Es la diferencia entre hacer buena música y conseguir ser la canción más descargada en Itunes. Ted es eso: un éxito fugaz que aporta más bien poco. Los treinteañeros de dentro de veinte años, por lo tanto, no tendrán a este osito nada adorable como parte de su imaginario. Cine, vaya, que sigue la corriente de las modas y que por concepto nace con fecha de caducidad marcada.


Para maduros descerebrados que sufren el síndrome de Peter Pan 
y que se alimentan de los 'tuppers' de la mama.
Lo mejor: Mila Kunis, diva del humor agresivo.
Lo peor: La escena en el estadio.

Nota: 5

miércoles, 20 de febrero de 2013

Crítica de ANA KARENINA (ANNA KARENINA), de Joe Wright

La adaptación al cine de la magna novela de León Tolstói ha sido el nuevo reto de Joe Wright, un cineasta curtido en el cine de época que se ganó el respeto de crítica y público con las exquisitas Orgullo y prejuicio y Expiación, también traslaciones del papel a la gran pantalla. Ana Karenina bebe de todo ese bagaje y es tanto el proyecto más ambicioso de Wright como su película más compleja a lo que forma se refiere. El archiconocido drama de burguesías hipócritas, amores imposibles y mujeres desdichadas es en esta versión del 2013 una ópera imaginativa, una joya de orfebrería visual que arrolla y envuelve. En un escenario vacío van desfilando los distintos personajes, paisajes e interiores de una Rusia de calles heladas y almas muy calientes, de forma que Wright crea una ficción a varios niveles: las tensiones de Ana y sus impulsos adúlteros tienen como marco los distintos decorados de un escenario teatral que es espacio y al mismo tiempo un mecanismo para hacer avanzar la historia. En sus mejores momentos, Ana Karenina se despliega como una exquisita retahila de vestidos y música de cámara, una estudiada estrategia para que el espectador sienta o cuanto menos intuya la convulsa interioridad de su protagonista. Wright, con su estrategia visual, con esos bailes con coros al ralentí y unos atrezzos que se concatenan como muñecas rusas (nunca mejor dicho), consigue que el visionado de Ana Karenina sea una experiencia singular, una forma elegante de poner a prueba y llamar la atención de todos y cada uno de nuestros sentidos. Todos excepto uno, por desgracia el más importante. Y es aquí donde Ana Karenina cae y se hunde. Más allá de su atmósfera fragante, el parco guion nos niega la posibilidad de sentir a flor de piel los dilemas de la protagonista. Y lo que es peor: alarga sin sentido la historia hasta dejarla en cueros, totalmente vacía, excesiva e impostada, sin nada más con que alimentar a su audiencia que con los caprichos de decoración y maquillaje. Nada que ver con un cine de alta gama, por muy generosos que sean sus complementos y su presupuesto. Puestos a firmar una pieza tan hueca pero tan hermosa como Ana Karenina, a Joe Wright le hubiese beneficiado muchísimo más emprender el rodaje de un spot publicitario de colonia navideña, justamente el anuncio prototipo que anuncia Keira Knightley y que aquí da una vida a una Karenina tan bella como postiza. O todavía mejor: el sentido musical de ciertas escenas deja intuir que Wright tal vez hubiese brillado más tras las cámaras de Los miserables, con la sospecha además de que Hooper su hubiese sentido más a gusto dando forma a esta Karenina moderna que al espíritu revolucionario de su película. Wright, en definitiva, ha llegado a la cima de un cine despampanante y colosal, su sentido romántico sigue en pie y su capacidad por poner en orden los diferentes apartados técnicos de su criatura es película a película más evidente. Con todo, dista de tener la humanidad y la complejidad del buen narrador. Esperemos que con el tiempo Wright, además de ser un gran artesano, sea un gran autor. De momento Ana Karenina deja tibio pero no indiferente: nos pone la miel en los labios, el gusto dura durante un metraje limitado y luego las expectativas se desvanecen en la bruma donde se desvanecían El solista y Hanna. Con todo, una película que merece ser vista en los relieves en aumento de la pantalla de cine.


Para estetas que no tengan tiempo de leer la novela original
Lo mejor: Es una delicatessen visual.
Lo peor: El guion es poco robusto.

Nota: 5

martes, 19 de febrero de 2013

Crítica de ¡ROMPE RALPH! (WRECK-IT RALPH), de Rich Moore

1. ¡Rompe Ralph! es una de las cintas más curiosas de la nueva hornada del cine de animación. Rich Moore, su director, pone su amor a los videojuegos al servicio de una trama original diseñada como un pastel para los más pequeños y sobre todo como un absoluto gozo y guiño a aquellos treinteañeros que todavía conservan su Game Boy en blanco y negro y que ahora se divierten con la famosa Nintendo Wii. En este sentido, la construcción de personajes, salvando las distancias, no se aleja demasiado de la novedad que supuso a mitad de los noventa Toy Story: la película encuentra un filón en la mezcla de personajes de juegos diversos y respeta los movimientos reducidos de los primeros dibujos 'analógicos', mostrando al mismo tiempo la mayor complejidad y definición de otros juegos de la actualidad. La película, por lo tanto, puede entenderse como un ameno recorrido por la arqueología de las consolas: Ralph, un ser que se dedica a destruir un edificio en un modelo de los 80, viaja hasta las pantallas de Call of Duty para reivindicar su lugar en la oferta del salón recreativo donde se ofrece su juego. 
2. Moore, en definitiva, realiza un ejercicio no demasiado alejado del construido por Lasseter casi dos décadas atrás: toma personajes ya definidos y existentes respetando su personalidad, homenajeándolos por un lado y creando una nueva historia por otro, por lo que tanto esta como la película emblema de Pixar son dos ficciones modernas sobre la modernidad (y lo que ello implica: habla del inexorable paso del tiempo, los cambios en las formas de consumo y ocio de los últimos años, etc.) y al mismo tiempo un juego de juegos o una ficción (ya marcada) dentro de otra ficción (inventada), dando un producto que siendo un revival es ante todo genuino. ¡Rompe Ralph!, en definitiva, merece ser considerado como parte importante del nuevo y honroso cine animado familiar que piensa también en los adultos y que alcanza una cima técnica al mezclar texturas: simbólicamente en el film conviven la simplicidad de los fantasmas del PacMac de antaño con los píxeles de los héroes de las franquicias más recientes.


3. Todo lo dicho queda enmarcado en otro relato: la discusión sobre el papel de 'los antihéroes' y las ideas preconcebidas en torno a los distintos villanos. Ralph, ser no humano, conquista la vida y lucha por defender su parcela en el submundo de seres ficticios en el que habita: es súmamente divertida la apuesta del director por iniciar la trama en una especie de terapia de grupo donde los distintos malos míticos cuentan sus penas y reivindican su espacio en el reconocimiento e imaginario colectivo donde solo figuran los nombres de los 'héroes'. En este apartado, ¡Rompe Ralph! es una interesante vuelta de tuerca al estudio del malo: no es la primera vez que la narración se pone en boca y toma partido por las distintas némesis - dato curioso en un año dominado por el cine de animación gótico o nada inocente: ¡Piratas!, Frankenweenie, El alucinante mundo de Norman, etc. -, pero sí es interesante destacar que el film de Moore es uno de los pocos que utiliza esa premisa como soporte de diversión sin cortapisas y al mismo tiempo como idea de una reflexión complejísima, dirigida, obviamente, a las audiencias más adultas. De hecho, el film forma parte de la mejor animación contemporánea que tiene su base en la perversión de modelos: recordemos, por ejemplo, Monstruos S.A., donde los monstruos eran los buenos de la función en contra de la tónica habitual.
4. Tal vez por su solidez como estudio del 'malo' en sus distintas paletas de colores, posibilidades y matices, ¡Rompe Ralph! no termina de ser una apuesta redonda: sobran, vaya, todos sus chistes dialécticos y alguna subtrama innecesaria como la que pretende unir la ruda agente armada con el ingenuo Repara-Félix Júnior. Sobre todo falla en su tramo final, donde la abstracción de su mensaje cede inevitablemente al subrayado infantil: la película crea sin necedidad un malo propio, una reina de corazones muy particular, y la revelación de ese malvado inesperado acaba alterando toda la película hasta culminar en una resolución bastante obvia, olvidando la amargura existencial que encierra la niña que por imposiciones externas no puede salir de su juego y está condenada a morir. En ¡Rompe Ralph!, en definitiva, conviven discursos serios y lúdicos, pero estos no se suceden de forma equilibrada. Ello hace que el film diste de ser una obra maestra, distinción que sí tienen las citadas Toy Story y en menor medida Monstruos S.A. Y aún así solo el hecho de tocar tantas teclas con tanto descaro e inteligencia hace de ¡Rompe Ralph! una de las propuestas animadas más estimulantes de reciente estreno.


Para niños ya creciditos que se criaron entre consolas
Lo mejor: La carga de su mensaje, a la altura de alguien como Rich Moore (responsable de series como Los Simpson y Futurama).
Lo peor: Algunas florituras de más, aunque imaginamos que ineludibles para atraer a los pequeños de la casa.

Nota: 6'5

sábado, 16 de febrero de 2013

OSCARS '13: MEJOR GUION ORIGINAL

Los nominados al Oscar al mejor guion original son:


Michael Haneke, por AMOUR (AMOR)
A favor: La Academia vota según sus convicciones y también guiada por cierta mala conciencia. La categoría de mejor guion sirve o bien para valorar el film de la temporada, sea cual sea la calidad de su libreto, o bien para reforzar aquellas propuestas minoritarias que a riesgo de irse de vacío o de no encontrar espacio en otras categorías pueden dar la sorpresa. Eso explica la entrada de Moonrise Kingdom, para muchos la décima nominada 'natural' a mejor película. Y en parte justifica por qué Haneke parte con ventaja aquí: es un director extranjero de prestigio, como lo era el premiado Almodóvar por Hable con ella, y su victoria aquí vendría a compensar su ausencia en mejor director, apartado en el que el español también estuvo presente hace ya una década. A lo dicho súmenle que Tarantino y Boal ya tienen el Oscar, que las opciones de Haneke son un 'ahora o nunca' y que el guion de Amor es tan tierno como despiadado, difícilmente de concebir en una industria tan coqueta como la norteamericana.
En contra: Con mejor película de habla no inglesa asegurada, la Academia puede optar por un reajuste con tal de no tener a ningún perdedor en la sala: de ser así, los guiones de La noche más oscura o Django desencadenado se imponen como favoritos. Haneke es un invitado de honor tanto para los guionistas como para toda la industria: Almodóvar ganó debido a la falta de competencia (y una 'no-voluntad' de premiar a Gangs of New York), pero este año hay muchos frentes abiertos. Un Oscar aquí para Haneke sería un 'premio de calidad', pero ni tan siquiera tiene asegurado el voto europeo: perdió el Bafta, sin ir más lejos. Haneke es cortante, frío, directo... la lectura del guion, vaya, no podría ser más punzante, incluso desagradable, para unos votantes que se rigen por principios muy diferentes a los de los EFA.


Quentin Tarantino, por DJANGO DESENCADENADO
A favor: El Oscar que recibió en este apartado Pulp Fiction queda muy lejos: la Academia valorará que Malditos bastardos, siendo genial, no ganó aquí y que ya está en deuda con el genio del pastiche, remix y (anti) western. Django desencadenado es puro Tarantino: ser la apuesta más personal y a la vez la más respaldada por el público da prueba de la unanimidad que existe en torno al libreto del film. La película tiene su base en la mezcla de temas y formas, sin olvidar sus largos soliloquios, diálogos y giros narrativos de todo tipo: siempre y cuando no se entienda el film como un capricho más con gotas de genialidad, dudamos que la Academia pueda resistirse a valorar un libreto tan robusto. Tarantino es un maestro, ya perdió en su día de la mano de Boal y los Weinstein harán sacudir su varita mágica: con el Bafta y el Globo de oro en sus arcas es el favorito virtual de la categoría.
En contra: Curiosamente aquí se dan cita las dos películas que no han sido convocadas en mejor director (Django desencadenado y La noche más oscura), dato que hace pensar que el trozo más grande del pastel se servirá en la mesa de Amor (Amour). Independientemente de estadísticas y elocubraciones, muchos pensamos, aun siendo fans del director, que Django desencadenado está un poco por debajo de la calidad escritora de Tarantino: ¿queremos un genio valorado con la medalla más grande por la película más, entre comillas, mediocre? Es el único remake del grupo y algunos pueden pensar que Tarantino partía con cierto margen de ventaja: hasta El vuelo (Flight), la más débil del quinteto, es una historia cien por cien original. En otras palabras: incluso a Tarantino le viene grande esa consideración de 'original', aunque por estadística merezca y pueda ganar.


John Gatins, por EL VUELO (FLIGHT)
A favor: Viendo El vuelo (Flight) uno podría pensar que está ante una historia basada en un caso real... pero no. Esa es la magia del cine. El vuelo cuenta un suceso plausible con dilema moral en sus entrañas, algo que encaja a la perfección en la Norteamérica moderna. Es el guion más comercial sin perder de vista ciertos principios como la buena descripción de personajes y giros narrativos eficaces. Muchos se sorprendieron por no ver al film de Zemeckis en más categorías: visto que Washington tiene imposible conquistar su tercer Oscar, cabe la posibilidad de que El vuelo reciba aquí más votos 'compensatorios' de los que se podría pensar en un inicio. No hay que olvidar que Thomas Anderson no está aquí y que Gatins sí fue mencionado en los premios de su sindicato, una buena muestra de que el factor 'americanada' puede imponerse a la idea de 'autor'. Siempre y cuando no se tenga en cuenta que Tarantino conjuga ambos factores.
En contra: Hemos citado a Gatins y no podemos olvidar su condición de novato: entre tanto nominado reincidente y nombres reputados, la de Gatins parece la apuesta más pequeña. Ha sido la nominada más cuestionada, y con razón: el guion es un tanto manipulador y dista de tener la entidad de los libretos de los films anteriores de Zemeckis. Es la opción más medianera: se diluye entre el riesgo de Moonrise Kingdom y Amor, y entre la popularidad y el reconocimiento de Django desencadenado y La noche más oscura. Recordemos que el último guion que firmó el señor Gatins fue el de Real Steel: la cosa cae por su propio peso, ¿no creen? La nominación ya es un galardón en sí misma y la promesa de que la Academia tendrá en cuenta a Gatins para próximas veladas.


Wes Anderson y Roman Coppola, por MOONRISE KINGDOM
A favor: El gancho de la nueva comedia indie estadounidense. ¡Olvídate de mí! y Juno ganaron aquí, Los Tenenbaums estuvieron nominados, Anderson merece reconocimiento y siempre que un miembro de la familia Coppola aparece por estas lares la fiesta acaba por todo lo alto: vean si no lo sucedido con Sofia el año de Lost in Translation. La crítica está de su lado y en tiempos difíciles el film es una reivindicación de la libertad, la infancia y los valores más puros. Recordemos que la película es una apuesta coral y por lo tanto debería contar con cierto resplado entre el sector de los intérpretes. Es una tragicomedia moderna y fresca escrita a cuatro manos, justamente el patrón al que obedecía la última ganadora: Los descendientes. Moonrise Kingdom siempre concentró sus posibilidades de premio aquí desde septiembre: puede que su baza, aun siendo difícil, haya calado hondo, como prueba su nominación y como vendría a demostrar un premio que muchos aplaudirían con fuerza.
En contra: La Academia es selectiva y dedice los invitados a su fiesta tras un exhaustivo análisis de cada una de las partes. Moonrise Kingdom encaja como nominada debido al carácter infantil de su historia, el prestigio de sus responsables y el éxito cosechado por el film. Pero 'cantaría' en el podio de las vencedoras. La cinta, vaya, sigue siendo un producto demasiado nerd y minoritario para unos Oscar que aunque cercanos no son los Independent Spirit Awards. El hecho de que esta y El vuelo no estén presentes en mejor película las convierte en el furgón de cola de la categoría. La nominación ya es un premio, y nos gustará verla dentro de unos años como candidata entendiendo que la Academia hizo bien en valorar el riesgo de un film que ya es de culto. Ganar es harina de otro costal.


Mark Boal, por LA NOCHE MÁS OSCURA
A favor: Muchas cosas que comentamos con motivo de Lincoln se repiten aquí. Boal ha hecho un guion a medio camino entre la realidad y la ficción, el ejercicio periodístico y el thriller cinematográfico, la descripción de personajes y la narración minuciosa de persecuciones e intrigas de despacho. La noche más oscura es lo que es, para bien o para mal, gracias a la potencia de su guion. Boal y Bigelow forman un tándem inmejorable y muchos tenemos la sensación de que una victoria aquí para Boal sería para Bigelow un Oscar propio, en compensación al que no puede aspirar en mejor director. En las últimas semanas, coincidiendo con el periodo de votación, han salido distintas voces de profesionales y anónimas defendiendo el film: la Academia podría valorar el hecho de que Boal haya reivindicado no solo a las víctimas del 11-S (el arranque del film es tan sutil como lapidario, sublime en todo caso) sino el trabajo de personas desconocidas que trabajan por y para la seguridad del mundo en general y de los Estados Unidos en particular. The Hurt Locker reconocía a los soldados y en La noche más oscura media otro factor patriótico, para colmo sin el orgullo, la pedantería y la lágrima fácil que impera en este tipo de discursos. Es, en definitiva, el mejor del grupo.
En contra: La polémica que ha afectado al número de nominaciones de la película y que también tendrá su reflejo en el palmarés final de los Oscar. Boal está denunciado y tendrá que declarar ante un juzgado cuáles han sido sus fuentes a la hora de redactar el guion. Ello hace que muchos no valoren otra realidad: cuando Bin Laden fue asesinado en la realidad, Boal tuvo que reescribir de cabo a rabo su guion y el proceso de preproducción del film se alargó muchos meses. Lo de La noche más oscura, en definitiva, trasciende lo cinematográfico: o la Academia opta por el correctismo y prefiere no enfangarse, algo totalmente legítimo teniendo grandes trabajos de Haneke y Tarantino en competición, o bien toda la polvareda consigue tener un efecto contrario y muchos votantes pueden entender que con su apoyo están dando cancha a la libertad de expresión y a la causa de Boal. Pero puestos a adivinar la senda que tomará la Academia, apostamos por la primera opción: al fin y al cabo, The Hurt Locker hablaba de la guerra 'por omisión', mientras que aquí las cosas se llaman por su nombre, algo que molestará a más de uno. Una Academia que alimenta el eufemismo y las apariencias no tendrá piedad con La noche más oscura, pese a su innegable calidad como guion y como película. Mantendremos los dedos cruzados hasta el último minuto: esta es la opción más seria que tiene el film de no acabar con el marcador a cero


QUINIELA DE LOS LECTORES (Votos: 171)
1. Quentin Tarantino, por DJANGO DESENCADENADO (66 votos, 38%)
2. Michael Haneke, por AMOUR (AMOR) (59 votos, 34%)
 3. Wes Anderson y Roman Coppola, por MOONRISE KINGDOM (28 votos, 16%)
4. Mark Boal, por LA NOCHE MÁS OSCURA (15 votos, 8%)
5. John Gatins, por EL VUELO (FLIGHT) (3 votos, 1%)

QUINIELA DEL BLOG
1. Quentin Tarantino, por DJANGO DESENCADENADO
2. Michael Haneke, por AMOUR (AMOR)
3. Mark Boal, por LA NOCHE MÁS OSCURA
4. John Gatins, por EL VUELO (FLIGHT)
5. Wes Anderson y Roman Coppola, por MOONRISE KINGDOM

Y si el blog votase...
1. Mark Boal, por LA NOCHE MÁS OSCURA
2. Michael Haneke, por AMOUR (AMOR)
3. Quentin Tarantino, por DJANGO DESENCADENADO
4. Wes Anderson y Roman Coppola, por MOONRISE KINGDOM
5. John Gatins, por EL VUELO (FLIGHT)

viernes, 15 de febrero de 2013

OSCARS '13: MEJOR GUION ADAPTADO

Los nominados al Oscar al mejor guion adaptado son:


Chris Terrio, por ARGO
A favor: Terrio, como hiciera el año pasado el guion de The Artist, ha escrito una composición que recuerda a Hollywood el valor y la necesidad de hacer cine, una palmadita en la espalda para la industria y para la comunidad votante que será recibida con agrado. Terrio combina además elementos del thriller, el drama histórico y la comedia socarrona que representan algunos de los personajes secundarios, por lo que podría entenderse como el guion más rico en matices del quinteto. Las normas no escritas dicen que la mejor película es también la mejor escrita, y eso afecta incluso en los años en los que ha habido sorpresas (véase la victoria de Crash, tan citada últimamente). Resumiendo: si Argo gana en mejor película, está obligada a imponerse aquí. Que Argo gane banda sonora o sus dos candidaturas de sonido dependerá de hasta qué punto quiera la Academia engrosar el marcador final del film, pero este Oscar entra en la lista de imprescindibles: la categoría de mejor guion adaptado, en definitiva, puede decantar la balanza, y el resultado que tenga aquí el duelo Argo - Lincoln será el mismo que veamos reflejado en el último sobre de la noche. Mientras que el guion de Lincoln tiene que hacer frente a críticas sobre su fidelidad - acierto con los personajes - pasajes que retrata, Argo no tiene estas ataduras, y a la postre es más fácil de valorar y de premiar.
En contra: Terrio es un artista sumamente prestigioso, pero su trabajo de adaptación palidece ante el robusto ejercicio de investigación que han realizado los responsables de su rival directa: la cinta de Spielberg. Si todavía queda gente que piensa que Argo es una americanada vestida de lagarterana (¡servidor!), y aunque la simpatía por Affleck pese como factor decisivo en las premiaciones, la más afectada de todas las bazas con las que cuenta el film será esta. Puestos a creer en imposibles no tan imposibles, ¿por qué no apostar por Argo ganando en solitario o con solo dos estatuillas? De ser así, esta categoría podría quedar en manos del guion más complejo en trabajo y extensión: el de Lincoln.


Lucy Alibar y Benh Zeitlin, por BESTIAS DEL SUR SALVAJE
A favor: En un grupo donde domina la adaptación literaria y la solemnidad histórica, el guion de Alibar y Zeitlin es el más fresco, el más alternativo, la apuesta extraña que precisamente por su singularidad destaca y puede dar el campanazo. Sus diálogos son escasos, pero para muchos están llenos de humanidad y verdad, algo que no puede decirse de los estudiados, poco espontáneos y algo engolados libretos de La vida de Pi, Argo y Lincoln. Un premio aquí para Zeitlin vendría a confirmarlo como una de las promesas más sólidas de Hollywood y compensaría la no nominación de su banda sonora y el premio que no conseguirá en mejor guion. Hace pocos años ya se impuso el guion de Precious superando al favorito y claramente más elaborado libreto de Up in the air: la comunidad negra es sumamente influyente, y si no cala hondo el mensaje anti-esclavista de Lincoln su apuesta será por estas bestias que se reservan un as en la manga.
En contra: A diferencia de sus cuatro contrincantes, este es el guion más anárquico, el más inclasificable. Su fuerza reside más en sus silencios que en sus discursos o diálogos. ¿Cómo valorar, por lo tanto, un libreto tan a contracorriente que ha llegado aquí gracias a la marea de apoyos incondicionales que ha contado el film? Sus dos actores parecen actuar sin un guion de base, algo que dice mucho de cómo es la película pero que aquí puede ser un arma de doble filo: el arte de la palabra de Lincoln o el sentido de la acción narrativa de Argo son en todos los sentidos más complejos. De las cinco citadas aquí, Bestias del sur salvaje es la menos nominada: la certeza de que será de las pocas que se irá de vacío la noche del 24 de febrero pesa como una losa.


David Magee, por LA VIDA DE PI
A favor: Magee abandera el guion más original, un ejercicio complejo: la película es un largo flashback, con partes dialogadas, otras que suceden a una velocidad de vértigo y otras en las que se debe contar mucho con pocos recursos y ningún diálogo (hablamos, claro está, de la larga travesía en altamar con el tigre de Bengala). Magee, vaya, ha hecho un trabajo complejísimo, sumamente medido y delicado. Los que defiendan el film como una delicatessen que enriquece la vista y el alma deberían volcarse con el guion. La sensación de que Magee no ha sido reconocido como merece y de que el resultado final sigue estando abierta a sorpresas realzan esta candidatura. Lee es el gran adaptador de novelas: Sentido y sensibilidad y Brokeback Mountain ganaron en esta categoría y La vida de Pi podría ser la siguiente.
En contra: El film de Lee, pese a sus 11 candidaturas, llega muy debilitada en las categorías llamadas 'principales'. El guion de la película no ha sido galardonado, prueba de que su mensaje y desbordante imaginación no ha calado hondo. Solo una victoria a última hora de La vida de Pi en película y/o director daría alas a David Magee. Normalmente los films de fantasía o ciencia ficción no calan hondo en estos apartados: el drama de tomo y lomo de Lincoln y el thriller de Argo son opciones más digeribles, al menos más coherentes con lo que viene valorando la Academia en las últimas décadas. Tal vez estamos ante el candidato con el libro previo más conocido, dato que resta consistencia a sus posibilidades.


Tony Kushner, John Logan y Paul Webb, por LINCOLN
A favor: Lincoln ha contado con un sinfín de versiones y borradores previas hasta dar el libreto que ha acabado dando la película que todos hemos podido disfrutar en los cines. En su génesis, el guion pasó por tantas manos, sufrió tantos recortes y cambios y representa tan bien el trabajo en equipo que es escribir un material para la gran pantalla que nadie puede quitarle la banda de favorita. Más que otra propuesta, Lincoln se sustenta en la palabra en todas sus formas: monólogos, diálogos, intervenciones políticas, anécdotas históricas... Además, el guion de Lincoln refleja el lado personal y profesional de un mito: hay que reconocer que el reto era sumamente difícil y que Kushner, Logan y Webb han pasado el examen con nota. Hablamos de tres nombres muy reputados, de probada solvencia ante el papel en blanco. Si a Lincoln le quedan incondicionales, la 'x' de la papeleta en este apartado está garantizada. Los actores muchas veces no votan al mejor guion sino aquel que querrían haber recitado en un plató: el SAG de Argo y el carácter coral de Lincoln y El lado bueno de las cosas demuestra, en resumen, el orden de prioridades de la categoría.
En contra: Precisamente por ser el libreto más discursivo sorprende que las distintas premiaciones previas hayan apostado por Django desencadenado (en aquellas en las que se valora el 'mejor guion', sin distinciones) y por Argo (estrictamente en 'mejor guion adaptado'). Respecto el guion de Lincoln no hay medias tintas: uno puede poner más o menos en duda el final 'zen' de La vida de Pi, los giros de Argo o la supuesta agudez de El lado bueno de las cosas, pero con Lincoln la opinión quedará más polarizada, de forma que los que no voten por ella en mejor película pueden pensar que su guion es demasiado denso y lánguido, un peligro en una industria que no pierde de vista el factor 'diversión' y 'popularidad'. Aunque ha sido menos atacado que el La noche más oscura, si volvemos a los libros de historia podríamos, si nos empeñamos, desmontar casi de cabo a rabo el guion del film. Tenemos el pálpito que el guion de Lincoln hubiese sido premiado un par de décadas atrás, pero en pleno 2013 el cine añejo y alambicado que encarna la película no le beneficia. Además, dudamos que los no norteamericanos sientan pasión por los vericuetos histórico-bélico-político-familiares que retrata el film.


David O. Russell, por El lado bueno de las cosas
A favor: ¿Se rieron con sus frases? ¿Aplaudieron su inteligente trazo de personajes? ¿Piensan que su happy end no desluce la chispa de casi cada una de las líneas de su guion? Pues la Academia cree que sí. Russell reserva todas sus velas y estampitas en esta categoría, a la espera de que el tigre de Pi se quede en la jaula y que el rifi-rafe entre los dos favoritos haga reflotar este canto al optimismo, a la familia, al deporte, al 'ser yanki' y al 'ver el vaso medio lleno en tiempos de locura y crisis'. ¿Sus puntos fuertes? Los tejemanejes de los Weinstein, que en las categorías de guion se repartirán de forma salomónica: aquí promocionarán a Russell y en original a Tarantino. El apoyo de los actores, que puede dividir sus amores entre Argo, Lincoln y El lado bueno de las cosas dándoles respectivamente película, director y guion adaptado. El cariño que despierta la novela inicial, que ahora muchos están descubriendo.
En contra: El Oscar, en todo caso, iría para Russell, persona non grata que muchos borraron de su agenda hace bastante tiempo. Hablamos de una comedia, género típicamente poco presente en mejor guion: en este sentido el lado juvenil y descarado de El lado bueno de las cosas no ha acabado de imponerse en esta categoría a lo largo del año como lo hizo en su momento Juno, por ejemplo. Y aunque muchos vemos en ella el destello de ingenio de previas ganadoras como Alguien voló sobre el nido del cuco pasando por la época dorada de la comedia del Old Hollywood, no parece que vaya a ser la vencedora en la foto finish. El reciente Bafta que recibió la semana pasada podría ser un indicador de por dónde irán los tiros, pero el blog cree que esa mención es una compensación por no premiar a Lawrence y por considerar el film en tan solo 3 categorías. Los Bafta dejan otra pista: seguramente el voto europeo, latino y satélite remará en otras direcciones.


QUINIELA DE LOS LECTORES (172 votos)
1. Chris Terrio, por ARGO (68 votos, 39%)
2. T. Kushner, J. Logan y P. Webb, por LINCOLN (50 votos, 29%)
3. David O. Russell, por EL LADO BUENO DE LAS COSAS (34 votos, 19%)
4. David Magee, por LA VIDA DE PI (12 votos, 6%)
5. L. Alibar y B. Zeitlin, por BESTIAS DEL SUR SALVAJE (8 votos, 4%)
QUINIELA DEL BLOG
1. Chris Terrio, por ARGO
2. T. Kushner, J. Logan y P. Webb, por LINCOLN
3. David O. Russell, por EL LADO BUENO DE LAS COSAS
4. David Magee, por LA VIDA DE PI
5. L. Alibar y B. Zeitlin, por BESTIAS DEL SUR SALVAJE 

Y si el blog votase...
1. T. Kushner, J. Logan y P. Webb, por LINCOLN
2. David O. Russell, por EL LADO BUENO DE LAS COSAS
3. David Magee, por LA VIDA DE PI
4. Chris Terrio, por ARGO
 5. L. Alibar y B. Zeitlin, por BESTIAS DEL SUR SALVAJE