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lunes, 1 de agosto de 2022

PELÍCULAS INTERNACIONALES DE LOS ÓSCAR | QUEMADO POR EL SOL (Утомлённые солнцем), de Nikita Mikhalkov (Rusia)


QUEMADO POR EL SOL (Утомлённые солнцем)

Rusia, 1994. Dirección: Nikita Mikhalkov Guion: Nikita Mikhalkov y Rustam Ibragimbekov Música: Eduard Artemyev Fotografía: Vilen Kaluta Reparto: Nikita Mikhalkov, Oleg Menshikov, Ingeborga Dapkunaite, Nadezhda Mikhalkova, Vyacheslav Tikhonov, Vladimir Ilyin, Svetlana Kryuchkova, Nina Arkhipova Género: Drama histórico Duración: 150 min. Tráiler: Link 
¿De qué va?: Un condecorado y reverenciado héroe de guerra disfruta de la compañía de su familia en un tranquilo día estival, cuando de pronto recibe la visita inesperada de un hombre al que no veía desde hacía años. Conforme transcurre el día y se acerca la noche, el coronel descubrirá el verdadero motivo de la visita. (FILMAFFINITY)


Quemado por el sol, tras un prólogo extraño que no entenderemos hasta el final de la función, sucede en un entorno bucólico, plácido, etílico. En una casa de campo, en pleno domingo de estío, distintas personas canturrean y se pasean sin rumbo aparente. Poco a poco vamos descubriendo los lazos que unen a esa prole. También, de forma muy sutil, pequeños elementos irrumpen en las paredes de madera: afuera un pelotón de tanques de guerra se dispone a aplastar los campos de trigo, otra unidad hace simulacros de ataques químicos a las orillas de un río, unos obreros construyen una mole de tintes políticos y una metafórica bola de fuego recorre el relieve de la estepa rusa. Así, con imágenes de una falsa normalidad y filtraciones asociadas al escalofrío de lo bélico, Nikita Mikhalkov retrata la calma tensa que se experimenta en una tierra envenenada por las ideologías exacerbadas. El discurso, aunque se refiere a las purgas stalinistas, puede aplicarse a cualquier situación de dictadura, presente o pasada. Mikhalkov viene a decirnos que es imposible vivir de espaldas a la realidad, que todo dogma va acompañado de contradicciones, o que el sueño, ya sea burgués o proletario, es precisamente eso: un sueño. Nada nuevo bajo el sol, o tal vez todo lo contrario: el mayor mérito de Mikhalkov está en el crescendo constante de la trama y cómo la pérdida de la inocencia inicial del relato se convierte no solo en una estratagema narrativa para mantenernos pegados a la pantalla, sino en una gran metáfora del estado anímico de los personajes, así como del contexto social y cultural que los circunda. Obra de un candor excéntrico pero certero que, en sus momentos cumbre, parece apropiarse del naturalismo literario, del estilo pictórico de Renoir y de la contemplación teatral para crecer en nuestro subconsciente. Gracias a eso, tras el encuentro con el conductor perdido (enésimo símbolo), el plano final tiene el efecto de una bomba expulsando metralla, detonando en silencio. Un thriller que no parece tal. Una cinta de terror cuyo enemigo es interior. Y, ante todo, una historia de amor con resolución trágica.



miércoles, 29 de junio de 2022

PELÍCULAS INTERNACIONALES DE LOS ÓSCAR | ZUS & ZO, de Paula van der Oest (Países Bajos)


ZUS & ZO

Países Bajos, 2001. Dirección: Paula van der Oest Guion: Paula van der Oest Música: Fons Merkies Fotografía: Bert Pot Reparto: Sylvia Poorta, Anneke Blok, Monic Hendrickx, Jacob Derwig, Halina Reijn, Jaap Spijkers, Theu Boermans, Pieter Embrechts Género: Comedia dramática. Romance Duración: 100 min. Tráiler: Link 
¿De qué va?: Tres hermanas (una activista de los derechos humanos, una artista conceptual y una periodista) se unen para evitar el matrimonio del hermano menor, un joven de 32 años que recientemente ha terminado una larga relación con otro hombre. El deseo de las mujeres es conservar el control de Paraíso, el hotel familiar que poseen en la costa portuguesa, y que pasará a manos del hijo si este se casa. (FILMAFFINITY)


El 1 de abril de 2001, Países Bajos se convirtió en el primer lugar del mundo que legalizaba el matrimonio entre personas del mismo sexo. El rodaje y el estreno de Zus & Zo coincidió con esa efeméride, y su visionado no puede desentenderse de ese contexto clave. Paula van der Oest no elabora in strictu sensu una película sobre la esfera gay: su discurso es más general y se centra en desmontar el materialismo y el vacío de los miembros de una familia, de cuyas desventuras surge la duda de qué significa verdaderamente amar y cuáles son los cortapisas que deben o no ponerse al amor. Tres hermanas egoístas quieren impedir a toda costa el enlace de su hermano pequeño, pero la oposición no surge tanto de la sexualidad del novio ni del género de la novia, sino del deseo por poseer un hotel en Portugal, propiedad familiar desde tiempos inmemoriales. Van der Oest muestra una sociedad occidental reacia al cambio, no necesariamente prejuiciosa, y ordena las piezas con un final feliz: el marido se convierte en esposa y la pareja se convierte en trío. Zus & Zo, que podría traducirse como "esto y aquello", tiene en sus tramos más inspirados aromas del vodevil elegante, méritos que la hicieron merecedora de la nominación al Óscar, si bien no siempre tiene el ritmo y la gracia innata de la tragicomedia, alta o popular. De hecho, vista ahora, resulta un tanto desfasada, algo eufemística, pero como ejercicio de arqueología fílmica, también LGTBIQ+, promete visionados y debates muy encendidos. Ahora casi 30 países reconocen las uniones de dos hombres o dos mujeres y la Academia no necesita nominar entretenimientos menores para demostrar su inclusividad. No nos olvidemos de los derechos conquistados y de los prejuicios con los que todavía seguimos luchando: por eso hay que preservar películas pequeñas, simpáticas pero con subtextos graves, como Zus & Zo.

Escucha nuestra reseña de Zus & Zo con Ivo Delgado en El podcast de Cinoscar & Rarities: nos tienes en Spotify e Ivoox




viernes, 22 de octubre de 2021

PELÍCULAS INTERNACIONALES DE LOS ÓSCAR | EL HIJO DE LA NOVIA, de Juan José Campanella (Argentina)


 EL HIJO DE LA NOVIA (SON OF THE BRIDE)

Argentina, 2001. Dirección: Juan José Campanella Guion: Juan José Campanella y Fernando Castets Música: Ángel Illarramendi Fotografía: Daniel Shulman Reparto: Ricardo Darín, Héctor Alterio, Norma Aleandro, Natalia Verbeke, Eduardo Blanco, Gimena Nóbile, Claudia Fontán, David Masajnik, Atilio Pozzobon, Salo Pasik Género: Comedia dramática Duración: 120 min. Tráiler: Link 
¿De qué va?: Rafael dedica 24 horas al día a su restaurante, está divorciado, ve muy poco a su hija, no tiene amigos y elude comprometerse con su novia. Además, desde hace mucho tiempo no visita a su madre, internada en un geriátrico porque sufre el mal de Alzheimer. Una serie de acontecimientos inesperados le obligan a replantearse su vida. Entre ellos, la intención que tiene su padre de cumplir el viejo sueño de su madre: casarse por la Iglesia. (FILMAFFINITY)


En el año del "corralito", el cine argentino estuvo presente en las carteleras de todo el mundo, muy especialmente en los países de habla hispana, con El hijo de la novia, película que reportó a Ricardo Darín, Eduardo Blanco y a Juan José Campanella una fama inusitada, así como una segunda juventud a las carreras de Héctor Alterio y Norma Aleandro. En España no estábamos acostumbrados a la cantinela del habla ché o a la sucesión de "boludos", "pelotudos" y "conchudos", pero eso no impidió que la cinta contara con un poderoso boca a oreja y se convirtiera en un suceso sin precedentes que eternizó su paso por salas. La clave del éxito de los prolegómenos de esta boda tan particular reside en la capacidad de sus responsables para unir humor y gravedad de forma muy sutil, nada forzada, engarzando momentos que son puro sketch (Alterio llamando por teléfono a sus antiguos amigos), artificio naturalista (el monólogo en el telefonillo, en plano fijo) o pirueta de guion (la aguda charla con el capellán o el rodaje dentro de la película, con pelea de los protagonistas de fondo). El hijo de la novia es una obra con candor, sin más peripecia y verdad que aquella que emana de lo cotidiano (elevado a extraordinario por la labor de sus actores o la agudeza de sus diálogos). Tan entrañable que puede pasar desapercibida su discreta concepción visual, el poco matizado uso de sus fundidos a negro y transiciones de montaje, o incluso su exceso de metraje. Para el caso, poca cosa: a principios de los 2000 se reestrenaron todas las películas anteriores, románticas y verbales, de Darín, Campanella se convirtió en un habitual de las series yankis y el cine argentino incrementó su presencia al otro lado del charco. En la España de la inmigración, de hecho, el cine de la pampa todavía no ha perdido cierto aura de prestigio. Justamente los espectadores que, como los académicos de Hollywood, entendieron y se enternecieron con esta historia de segundas oportunidades, ataduras del pasado, imperativos económicos y rutinas que pesan como losas, tan familiar que podría ser la nuestra.


lunes, 27 de septiembre de 2021

PELÍCULAS INTERNACIONALES DE LOS ÓSCAR | PARA TODOS LOS GUSTOS (LE GOÛT DES AUTRES), de Agnès Jaoui (Francia)


PARA TODOS LOS GUSTOS (LE GOÛT DES AUTRES)

Francia, 2000. Dirección: Agnès Jaoui Guion: Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri Música: Jean-Charles Jarrell Fotografía: Laurent Dailland Reparto: Anne Alvaro, Jean-Pierre Bacri, Alain Chabat, Agnès Jaoui, Gérard Lanvin, Anne Le Ny, Christiane Millet, Wladimir Yordanoff, Xavier De Guillebon, Raphaël Defour, Brigitte Catillon Género: Comedia dramática Duración: 110 min. Tráiler: Link 
¿De qué va?: Un empresario conoce a una actriz que es amiga de una camarera, la cual conoce a un guardia de seguridad que trabaja con un chófer, al servicio de una decoradora, mujer de un empresario, que querría trabar amistad con artistas... Este filme muestra cómo la diferencia de ambiente y educación hace imposible ciertas relaciones. Es la historia de unos personajes que no tendrían que haberse conocido porque las barreras culturales que los separan son insalvables. (FILMAFFINITY)


En retrospectiva, resulta milagroso que Para todos los gustos, una tragicomedia aparentemente inofensiva, consiguiese casi cuatro millones de espectadores en su país. O que la película catapultara a Agnès Jaoui, reputada guionista (Smoking/No Smoking, Como en las mejores familias, On connaît la chanson) que aquí se revelaba como excelente directora de tonos, tempos e intérpretes. Ha llovido mucho. Por el camino hemos ganado técnica y pirotecnia. Para todos los gustos puede resultar lenta o anodina para la generación de espectadores más joven. Y aún así, para quien escribe, el revisionado de la ópera prima de Jaoui, secundada entre otros por su cómplice cascarrabias Bacri, tiene el poder de una epifanía. Nada sobra y nada se echa en falta en esta obra coral, tanteo de las historias cruzadas tan en boga en los 90. Los personajes se dejan llevar por la red de casualidades y causalidades que teje uno de los libretos más agudos del último cine francés. Película que homenajea el teatro, que se ríe de las diferencias de clase, que celebra la amistad como estado natural y el amor como estado necesario. Todos los actantes, sin excepción, se ganan la simpatía de la audiencia sin que por el camino Jaoui deba hacer concesiones fáciles, inventar giros imposibles o caer en complacencias. De alma alleniana y francesa (y por lo tanto, verbal), expansiva en su infinita intimidad, la historia discute sobre la influencia que las personas ejercen entre sí. Para Jaoui, los pareceres propios y ajenos son volubles, tanto como los derroteros de la vida. Lo realmente difícil es encerrar esa arbitrariedad en un guion tan estudiado y que el conjunto resulte espontáneo, sentido, veraz. Es, de forma inapelable, la mejor película francesa del año 2000. Y no... eso no es cuestión de gustos.





martes, 14 de septiembre de 2021

CRÍTICA | LAS CONSECUENCIAS, de Claudia Pinto Emperador


LAS CONSECUENCIAS

España, 2021. Dirección: Claudia Pinto Emperador Guion: Claudia Pinto Emperador y Eduardo Sánchez Rugeles
Festival de Málaga: Mejor actriz de reparto y Premio de la Crítica


8 años separan esta Las consecuencias de La distancia más larga, el anterior largometraje de Claudia Pinto Emperador. Un lapso de tiempo escandaloso que pone de manifiesto las dificultades que tienen muchos autores para contar historias, financiarlas, rodarlas y estrenarlas. Probablemente, el contexto así lo obliga, Las consecuencias ha sido una película medida, meditada, pensada hasta el más mínimo detalle: ahí está su cuidada dirección de fotografía, el uso atmosférico de su música y la reunión de un reparto de excepción (Acosta, en uno de los retos interpretativos más destacados de su carrera, está acompañada de Castro, Elías, Almarcha y Alterio). Por eso resulta especialmente frustrante que las aguas turbulentas de Las consecuencias no calen en la audiencia, o que las dos líneas narrativas (una, de abusos sexuales; la otra, de parricidios), aunque sean coherentes temáticamente, no acaben de ensamblarse, en términos de emoción y de verosimilitud. Tampoco ayuda su plano final, de una ambigüedad innecesaria. Drama insular, serio, hermético; bello, aunque un tanto ensimismado. Incomprensible premio en Málaga para la "secundaria" María Romanillos, un galardón que quiere reconocer una actriz en ciernes cuyo único mérito, sin desmerecer su labor, es salir airosa entre tanto peso pesado. 



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martes, 31 de agosto de 2021

CRÍTICA | CHAVALAS, de Carol Rodríguez Colás


CHAVALAS
España, 2021. Dirección: Carol Rodríguez Colás Guion: Marina Rodríguez Colás
Festival de Málaga: Premio del público
 

Los mandos de la dirección cinematográfica en España están bajo el control de noveles millenials. Repercusiones de ello: las óperas primas de nuevo cuño son austeras, con cierto tono confesional, casi autobiográfico. Parte de esta nómina de debuts muestran las tensiones entre las bases tradicionales de nuestra sociedad y el modus vivendi de quienes no conocieron la España de la posguerra, pero sí el país de la crisis económica, la revolución tecnológica, la polarización política y la banalización de casi todo. Chavalas cuenta el regreso de una fotógrafa a su barrio. Colisionan con humor y ternura los sueños que no se cumplieron con los orígenes de los que en algún momento uno se sintió avergonzado. Noventa minutos que se intuyen vividos, vívidos. Carol Rodríguez Colás, una más de la pandilla, se reconcilia con el pasado, presume de raíces y echa mano de un repertorio tragicómico con momentos agradables, entre lo ingenioso y lo previsible. Qué pena que las chavalas cineastas del siglo XXI no puedan explorar su talento con presupuestos más holgados y se queden como las espontáneas heroínas de la película: solas, sentadas en un banco público, detenidas en el tiempo, comiendo pipas, bebiendo alcohol de garrafón y viendo las luces de los edificios cerrándose a medida que avanza la noche. ¿Una película sobre el fracaso con un falso final feliz? 



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lunes, 22 de febrero de 2021

CRÍTICA | HILLBILLY, UNA ELEGÍA RURAL, de Ron Howard


HILLBILLY, UNA ELEGÍA RURAL
1 nominación al Globo de oro y 2 al SAG 
EE. UU. Dirección: Ron Howard Guion: Vanessa Taylor, a partir de la novela de J.D. Vance

Hillbilly, una elegía rural es el último trabajo de Ron Howard, protagonizado por unas irreconocibles Amy Adams y Glen Close. La película es una de las novedades destacadas del catálogo de Netflix y está siendo la comidilla de muchos, por motivos, además, muy diversos. En primer lugar, hay que destacar lo evidente: Ron Howard nunca ha sido un artista muy relevante. Tiene una trayectoria muy dilatada, está más que asentado en la industria, pero su perfil obedece al de director de encargo. Hizo y hace encargos vistosos, caros, algunos nominados y ganadores del Óscar como Una mente maravillosa, aunque encargos al fin y al cabo. No debería sorprendernos, por lo tanto, que el filme sea un biopic de manual, con personajes histéricos, momentos extremos, conversaciones gritadas, maquillajes barrocos… El tipo de película en la que sus personajes se cortan las venas y salen a la calle a exhibir sus heridas. O meten las manos en la basura. O en la taza del váter. O tiran objetos por la ventana. O se drogan en moteles. O roban en tiendas. O salen de una clínica arrancándose el cable del gotero del brazo, como si nada. Todo muy exagerado, telefilmesco, muy del gusto de cineastas como, se me ocurre, Lee Daniels. 




La tesis de la película, en caso de tenerla, se basa en una idea mínima: las gentes de la Norteamérica profunda son unos pobres diablos, víctimas de sí mismas, capaces tanto de regodearse en sus miserias como de redimirse en pos del sueño americano. Temas y tropos muy de brocha gorda. Pero, y ahí viene lo mejor, detrás de todo este escaparate miserable y miserabilista están dos actrices capaces de defender lo indefendible. Amy Adams está muy pasada de rosca, aunque por exigencias de guion. Y Glenn Close, solo ella, sabe dar matices de bondad, maldad, mano férrea y cariño a su abuela arisca y adicta al tabaco. Con estas señas, se entiende que esta elegía rural genere rechazo, pese a tener un montaje juguetón (manierista, pero vistoso) y una dirección de fotografía tensa (obviando sus encuadres poco elegantes). Ojalá Close resurja como una flor en mitad del estercolero con su octavo intento de estatuilla. En síntesis, Hillbilly, una elegía rural cuenta con mil y un desmanes y algún, mínimo, esporádico arrebato de genialidad.





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lunes, 13 de abril de 2020

CRÍTICA | EL PEQUEÑO TATE, de Jodie Foster


Una mente maravillosa
EL PEQUEÑO TATE (LITTLE MAN TATE)
Jupiter Award a la mejor actriz (Foster) y Young Artist Award al mejor artista revelación (Hann-Byrd)
EE. UU., 1991. Dirección: Jodie Foster Guión: Scott Frank Fotografía: Mike Southon Música: Mark Isham Reparto: Jodie Foster, Adam Hann-Byrd, Dianne Wiest, Harry Connick Jr., David Pierce, Debi Mazar, George Plimpton, Celia Weston, Josh Mostel Género: Drama Duración: 95 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 17/01/1992
¿De qué va?: Una madre soltera cuida de su hijo superdotado. Cuando este es tentado por una profesora que dirige un centro educativo con alumnos de altas capacidades, el niño se abre a un mundo de conocimiento que trastocará la vida de todos.


lunes, 28 de octubre de 2019

CINE ESPAÑOL 2019 | LO QUE ARDE, DIECISIETE e INTEMPERIE



LO QUE ARDE (O QUE ARDE)
Festival de Cannes: Premio del jurado (Un Certain Regard). Festival de San Sebastián: Perlas
España, 2019. Dirección:  Oliver Laxe Guion: Santiago Fillol, Oliver Laxe
Escucha nuestra reseña en el siguiente PODCAST
¿De qué va?: Amador sale de prisión tras cumplir condena por haber provocado un incendio. Al regresar a la casa de su madre, el hombre se reencontrará con las gentes de su aldea. Ficha completa
Reparto: Amador Arias, Benedicta Sánchez, Elena Mar Fernández, Inazio Abrao Fotografía: Mauro Herce Género: Drama Duración: 89 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 11/10/2019.

Lo que arde se articula a partir del paisaje: así lo demuestra el arranque del filme, con las imágenes de un buldócer arrasando un bosque en plena noche. La magnificencia de la naturaleza domina y de alguna manera devora a los personajes, incluyendo a Amador, un pirómano que regresa a casa con una serenidad trémula, como si en sus adentros siguieran vivas las ascuas del pasado. Laxe narra en voz baja, sirviéndose de expresiones mínimas y recursos inusuales en el cine español: casi ningún realizador de nuestro país se atrevería a usar música clásica, el tema Suzanne de Leonard Cohen o un elaborado entramado sonoro para reproducir la fuerza bella, primigenia, a la postre virulenta, de la orografía gallega. También consigue con un guion mínimo pero exacto, con planos de tempos y semánticas precisas, reproducir el carácter tosco, esquivo y desconfiado de unos seres que viven conectados a sus raíces a la par que alienados. Hombres parásitos, a imagen y semejanza de esos eucaliptos que no dejan crecer ninguna hierba a su alrededor. El resultado son ochenta y cinco minutos que debaten sobre nuestro posicionamiento vital, social e incluso político en un orden natural superior, regido por el poder creador y destructor de los elementos, fuego incluido. Al final importa poco si Amador es el responsable del incendio que cierra la película, tampoco interesa bucear en las profundidades de su mente, probablemente carcomida por el dolor de culpas propias y ajenas. Para Laxe, la presencia humana en la superficie terrestre es poco más que un accidente. Un árbol ínfimo en el horizonte. Un misterio insondable. Y ahí es donde Lo que arde prende llama y quema como el cine de Erice, como el Tasio de Armendáriz, como ese novísimo cine gallego, crepuscular y atemporal, entre la ficción y el documental (Trote, A esmorga, Trinta lumes), que encuentra aquí su "lumbre cumbre".



DIECISIETE
Festival de San Sebastián: Sección oficial fuera de concurso
España, 2019. Dirección y guion: Daniel Sánchez Arévalo
¿De qué va?: Héctor todavía no ha cumplido la mayoría de edad. Contradiciendo las normas del centro de menores en el que está interno, el chico decide emprender un viaje con su hermano para buscar a Oveja, la perra con la que realizó terapia de reinserción. Ficha completa
Reparto: Biel Montoro, Nacho Sánchez, Lola Cordón, Iñigo Aranburu, Itsaso Arana, Kandido Uranga, Carolina Clemente, Jorge Cabrera, Chani Martín, Mamen Duch Música: Julio de la Rosa Fotografía: Sergi Vilanova Género: Comedia dramática Duración: 100 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 18/10/2019.

En España no solemos hablar de feel-good movies. Nuestra cinematografía entiende de comedias populares, por norma general chuscas, y de títulos más sofisticados que, aunque en algún momento pueden tener el consenso de crítica y público, difícilmente alcanzan dimensiones de acontecimiento cinematográfico. Daniel Sánchez Arévalo, a la contra de ese principio, siempre ha cultivado un humor dramático, social, juvenil y amable. Ha dirigido películas reconfortantes, de éxito modesto pero de culto indiscutible como Azuloscurocasinegro Primos. Incluso ha establecido un estilo propio, asociado a un plantel de actores muy concreto y a temáticas siempre pertinentes como la familia, la amistad y el paso a la edad adulta. El director cántabro, vaya, merece considerarse un feel-good director, sin que ese apelativo reste méritos a su trayectoria. Ese título se demuestra una vez más en Diecisiete, su nuevo lanzamiento. Primero, por haber llamado la atención de Netflix, un sello que actúa según los gustos de la masa, sean abonados en activo o suscriptores potenciales. Y en segundo lugar, tras un impás dedicado a la publicidad y a la literatura, por seguir con sus obsesiones y tonos habituales. En pantalla, dos hermanos inician un viaje de (auto)conocimiento, con diálogos vivaces e interpretaciones más que convincentes. Sánchez Arévalo siente cariño y contagia esa empatía por sus criaturas. En él no se intuyen ni cinismos ni eufemismos. Diecisiete avanza y se consolida como un relato transparente, humano. Solo le resta su carácter verbal, algo repetitivo, y la necesidad, inherente a toda road movie pero innecesaria, de sumar demasiadas peripecias (la tumba profanada, la vaca del primo): la película alcanza cuotas más satisfactorias cuanto más se constriñe a sus personajes y a sus circunstancias. El resultado es una obra tonificante, nada desdeñable en el conjunto del cine español de 2019. Lástima que las restricciones de la plataforma reina le hayan impedido ser el éxito de taquilla que merecía.



INTEMPERIE
Festival de Valladolid: Inauguración a concurso
España, 2019. Dirección: Benito Zambrano Guión: Benito Zambrano,
Daniel Remón y Pablo Remón, a partir de la novela de Jesús Carrasco
¿De qué va?: La Guerra Civil ha terminado. En el cuerno de Andalucía, un niño huye de su capataz. En su fuga, sus pasos se cruzan con los de un pastor que le ofrece protección. Mientras, las autoridades del pueblo siguen avanzando por las llanuras. Ficha completa
Reparto: Luis Tosar, Luis Callejo, Jaime López, Vicente Romero, Manolo Caro, Kandido Uranga, Mona Martínez, Miguel Flor De Lima, Yoima Valdés, María Alfonsa Rosso, Adriano Carvalho, Juanan Lumbreras, Carlos Cabra Música: Mikel Salas Fotografía: Pau Esteve Birba Género: Drama. Thriller Duración: 103 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 22/11/2019.

Nos separan ocho años de La voz dormida, última película, también adaptación literaria, de Benito Zambrano. Tras Solas Habana Blues, la crítica especializada citaba a Zambrano como uno de los cineastas españoles más importantes del nuevo siglo, aunque sus ritmos de trabajo, imaginamos que por imperativos de la industria, han resultado menos constantes de lo esperado. Accidente colateral de todo ello, un estreno como Intemperie, inauguración de la Seminci vallisoletana, tiene visos de acontecimiento, aunque las expectativas pronto se desvanecen con los primeros compases del filme. Si la novela de Jesús Carrasco era tosca e introspectiva, con alma de western, la lectura de Zambrano adocena el material original en un producto de multisalas, capaz de disimular sus estrecheces presupuestarias, correctamente orquestrada e interpretada, pero carente de emoción, de dobleces morales, de complejidad psicológica, de ingenio escénico, de garra. Del brío, en definitiva, que presumíamos en ese Zambrano novel de hace ahora dos décadas. Parte del problema reside en la  fidelidad caligráfica, algunos dirían académica, respecto a la novela original; y, paradójicamente, en el único cambio que introduce el guion por voluntad propia, harto desatinado: da mayor espacio a los personajes adultos, aunque ello no implica la añadidura de capas y temas a la historia. A lo mejor es problema del lector-espectador que escribe, tampoco se trata de sancionar las versiones y las visiones de otros autores, pero en mi cabeza Intemperie era una película casi muda, de planos cortos, frentes perladas, pieles sucias, cueros curtidos y paisajes yermos y grandiosos. Con escenas al ras, pero también con interiores claustrofóbicos. Con la relación de un niño que huye y de un hombre que ya no necesita huir de nada, y de la amistad y del aprendizaje que surge de esa unión. Ese filme, en resumen, que intuyo en el metraje de Zambrano, pero que nunca llega a eclosionar. Una pena.


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viernes, 11 de octubre de 2019

FESTIVAL DE SITGES 2019 (VI) | COMEDIAS GAMBERRAS: NOCHE DE BODAS, LITTLE MONSTERS, GUNS AKIMBO, CORPORATE ANIMALS y COME TO DADDY


NOCHE DE BODAS (READY OR NOT)
EE. UU., 2019. Dirección: Tyler Gillett y Matt Bettinelli-Olpin
Sección: Oficial a concurso

De todo lo visto estos días en Sitges, probablemente Noche de bodas sea la única película que llegue a un amplio abanico de pantallas y plataformas en España. Su fórmula: un humor a contracorriente, aunque identificable para el gran público; el apoyo de una distribuidora generalista, que suele ampliar su catálogo con alguna excentricidad coincidiendo con la cercanía de Halloween; y un elenco artístico y técnico con empaque, por mucho que su génesis esté en un cine extremo, muy lejano del blockbuster. Con estas señas, y sabiendo que esta invitación de casamiento tiene gato y muchos litros de sangre encerrados, Noche de bodas no debería coger desprevenido a casi nadie (si se han cotilleado detalles de la trama viendo su tráiler o leyendo comentarios en redes sociales, todavía menos). Lo que sí sorprende es que, en el fondo, el filme de Gillett y Bettinelli-Olpin sea una versión de aquello tan viejo de "con la familia hemos topado". Nada más, y puede que nada menos. Ciertamente, la historia nunca decae, alcanza cuotas de desenfreno mayor a medida que avanza y termina con el despiporre que prometía desde el inicio, aunque nada va más allá del chiste burdo, del gag de brocha gorda, de la anécdota reiterada hasta la saciedad. Una velada más curiosa que satisfactoria, más simpática que tronchante, no tan sutil e ingeniosa como se ha escrito... y cabe imaginarse que sus responsables creían tener entre manos un producto rompedor. Que vivan los novios, aunque solo sea por pocas horas.




LITTLE MONSTERS
Australia, 2019. Dirección y guion: Abe Forsythe
Sección: Oficial a concurso

En Sitges se aplaude casi todo: frases lapidarias, guantazos, cuchilladas y un muestrario amplio de barbaridades. Viva lo políticamente incorrecto. Lo que pasa en Sitges, se queda en Sitges. Ante tal panorama, es de imaginar que una película como Little Monsters, trufada de chanzas y momentos cumbre, haya sido uno de los puntos álgidos de esta edición de 2019. En pantalla, un tipo desastroso intenta seducir a la maestra de preescolar de su sobrino, con la mala suerte de que todos, adultos y niños, se verán inmersos en una epidemia zombi. No hay espacio para las sutilezas ni para dobles lecturas: solo diversión a raudales. Y, a diferencia de otras gracietas sin sustancia, Little Monsters es sincera, tiene ingenio y consigue que nos sintamos un pequeño más en mitad del desastre. Lupita Nyong'o, ukelele incluido, va camino de convertirse en una musa del nuevo cine de género (porque todos llevamos un héroe dentro, pero también un ser tan mezquino como ese actor que da vida a un ídolo infantil). Moraleja: no perdamos nunca la inocencia de los niños pese a la locura que nos rodea. Taylor Swift está esperando pasar por caja para cobrar los royalties. El resto, cuando llegue a los cines, pasad sí o sí por taquilla. 



GUNS AKIMBO
Nueva Zelanda, 2019. Dirección y guion: Jason Lei Howden
Sección: Òrbita

Os confieso que nunca fui un gran aficionado a los videojuegos. De niño tuve Game Boy, pero poco más. Por eso me cuesta empatizar con el cine que reproduce los ritmos, las estéticas y las lógicas de las consolas. Celebro en cambio que Guns Akimbo, cuya trama sigue las andanzas de un chico que es captado por los responsables de un juego de rol en red, me meta en una montaña rusa desde el minuto uno y reivindique en cada uno de sus fotogramas que sus bases, esas que no entiendo ni comparto, son precisamente las que la película precisa. Guns Akimbo necesita de espectadores juguetones que se dejen llevar por todos los giros y sinsentidos de la historia. Los colores saturados, los cambios de tempo y la gran ejecución de las escenas de acción corren a cargo y son mérito exclusivo de Jason Lei Howden, un director que no tardará en recibir ofertas de varios ceros desde Los Ángeles. Y si a pesar de lo dicho seguís creyendo que Guns Akimbo no es para vosotros, o que "para qué ver la historia de un tipo al que le implantan dos pistolas en las manos y va dando saltos a diestro y siniestro", debéis saber que Daniel Radcliffe, estupendo como siempre, sigue engrandeciendo su leyenda con papeles que casi ninguna estrella joven de Hollywood aceptaría. Con él, jugamos una partida de lo que sea. Ir al cine, en el fondo, es eso: jugar y dejar que jueguen contigo. Guns Akimbo, llamémoslo "placer culpable" o como queráis, ha sido uno de los visionados más gozosos de Sitges 2019. 



CORPORATE ANIMALS
EE. UU., 2019. Dirección: Patrick Brice
Sección: Oficial a concurso 


Patrick Brice, famoso por dirigir la serie Room 104 y las dos entregas de Creep, sigue vinculado al fantástico y a la comedia inclasificable con Corporate Animals, la recuperación de Demi Moore para la gran pantalla. Los miembros de una empresa de cubertería de usar y tirar (ojo: ¡ecológica!) asisten a una reunión en Nuevo México. Se trata de una excursión en plena naturaleza para reforzar los lazos de grupo, el trabajo cooperativo y todos esos términos (anglicismos) que están tan de moda en el mundo de los negocios. Pero (y ahí entra el humor) todo se viene abajo cuando los "compis" de oficina se quedan encerrados en una cueva bajo la supervisión de su jefa, una Demi Moore hipócrita, megalómana e insoportable. El discurso da cuerpo a todo el metraje, pero la cuestión social pierde en favor de una comedia que, a la práctica, funciona como una sitcom "de manual", con referencias pop y pocas salidas de tono. Resta la sensación de que Corporate Animals no pudo o no quiso llevar su premisa hasta las últimas consecuencias, con una ironía o una apuesta de género que verdaderamente hiera. Nos quedamos de largo con Moore, una intérprete tan cuestionada que podría encontrar un filón en la ficción de serie B, riéndose de su persona-personaje, desmitificando la estrella que fue hace un par de décadas. Comedia con mordida, sin mordiente. 



COME TO DADDY
Canadá, 2019. Dirección: Ant Timpson
Sección: Oficial a concurso

Muchos se toman a broma el Festival de Sitges. Es fácil decir que en los cines y en los alrededores del festival se concentran solamente fans del fantástico. Incluso puede caerse en la obviedad de considerar que la gran cantidad de pases (inabarcables) o la popularidad de algunos eventos paralelos (sobre todo la Zombie Walk) desvirtúa el funcionamiento de lo que, a priori, es solo una muestra cinematográfica, aunque esté consagrada a un género concreto. Lejos de todo esto, Sitges es un contexto perfecto para saber qué ocupa y preocupa en la actualidad, y cómo esos miedos se expresan en el plano audiovisual, ya sea para desmitificarlos o dotarlos de la trascendencia que se merecen. Siguiendo esta lógica, no costaría escribir que Come to Daddy es otra comedieta más para públicos frikis, que sus salidas de tono están estudiadas para arrancar la carcajada de las masas enfervorecidas (en Sitges, más expresivas si cabe) y que al final de sus excentricidades hay poca cosa, solo el efecto de unos fuegos artificiales desvaneciéndose en el cielo. Rompamos moldes. En realidad, Come to Daddy es una reflexión sobre la familia desestructurada de nuestros tiempos, uno de los temas más repetidos este año en la ciudad catalana. Que nadie le quite la importancia que tiene por culpa de gags como la rotura de dedos, la trampilla en el comedor (a lo Parásitos) o los chistes en el motel (a lo Tarantino): no hay escena más lapidaria que aquella en la que el padre (buscado, perdido y luego reencontrado) le explica a su hijo por qué vivió treinta años lejos de él entre algodones (un diálogo que viene a desmontar las tonterías de toda una generación, esa que encarna el eterno niño Elijah Wood de estética hipster). En síntesis, la película es un coming out en forma de guantazo en toda la cara. Tened en cuenta esta Come to Daddy. O sea: tomárosla como una broma muy seria.


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martes, 8 de octubre de 2019

FESTIVAL DE SITGES 2019 (IV) | EL PAISAJE COMO INFIERNO: EL FARO (THE LIGHTHOUSE), BACURAU, THE LODGE y VIVARIUM


EL FARO (THE LIGHTHOUSE)
EE. UU., 2019. Dirección: Robert Eggers
Sección: Oficial fuera de concurso


El faro causó sensación en el último Festival de Cannes. Era la película de la que todo el mundo hablaba y que muy poca gente tuvo oportunidad de visionar. Casualidad o no, tanto San Sebastián como Sitges la han seleccionado en sus escaparates antes de su estreno en salas el 10 de enero (dicho sea de paso, con pocas posibilidades de recaudación, aunque detrás esté el sello Universal, coprotagonice el actor Robert Pattinson y a la cinta se le presagien algunas candidaturas al Óscar). Robert Eggers, que ya inauguró Sitges con la estimulante La bruja, hace alarde una vez más de su habilidad a la hora de planificar escenas, construir atmósferas y dirigir intérpretes. El faro, con fotografía 4:3 en blanco y negro, propone un viaje inmersivo, húmedo y paranoico a las profundidades de una isla perdida de Nueva Inglaterra. Dos fareros, experto y aprendiz, conviven, riñen y beben todo tipo de líquidos mientras se encargan de tareas mundanas. A medida que avanzan las semanas, su desazón se incrementa, la locura devora sus mentes y sus cuerpos, y el mal campa a sus anchas en forma de sirenas, tormentas e historiales violentos. En ese "viaje de no retorno", Ebberts quiere que cada gesto de sus actores y cada elemento escenográfico tenga la mayor intensidad posible, pero la fórmula termina por agotar y ahogar la película. Tal vez porque su director carece de la habilidad narrativa de Paul Thomas Anderson o porque el citado Pattinson, a pesar de su titánico trabajo, dista de ser Daniel Day-Lewis. El faro, en síntesis, representa ese cine "imponente" de nuevo cuño que, por pura egolatría, dista de ser "importante". Adjetivos aparte, su visionado en pantalla grande y en versión original está más que justificado. Las voces cannois tenían razón, aunque no había para tanto.



BACURAU
Brasil, 2019. Dirección y guion: Juliano Dornelles y Kleber Mendonça Filho
Sección: Oficial a concurso

En Bacurau cohabitan distintas películas de géneros muy diferentes, no todas ellas satisfactorias. En esencia, Dornelles y Mendonça Filho proponen un western clásico, con un poblado que se protege de la amenaza de bandoleros, y a esa estructura se le van añadiendo componentes realistas, surrealistas y toques propios del cine de acción y de terror. El plato es variado y se paladea con gusto, aun cuando el dúo de cineastas imprime a las imágenes un tempo lento que puede descolocar a públicos no demasiado dados a excentricidades. Crónica sobre el colonialismo, sus víctimas y sus verdugos, contada en clave futurista pero vinculada al presente tanto de su país como del conjunto de su continente. Sonia Braga, más secundaria de lo que a muchos nos gustaría, imprime una personalidad fiera y firme a su personaje, si bien el perfil de otros habitantes de esta Bacurau está más cercano a la caricatura burda. En lo personal, una cinta de difícil digestión, demasiado marciana y un tanto cuestionable: ahí está el estallido de violencia final, tan exacerbado que se diría contrario a sus pesquisas sociales, y el trazo bobalicón de los villanos, como si sus artífices quisieran parodiar y al mismo tiempo reproducir los tópicos de los blockbusters de acción. En lo personal, una propuesta que funciona mucho mejor en sus pasajes menos peliculeros y, por lo tanto, cuando filma un paisaje yermo, desabastecido, abandonado de la mano de dios y de los humanos, en claro vínculo con el Brasil de Bolsonaro. 



THE LODGE
Reino Unido, 2019. Dirección: Severin Fiala y Veronika Franz
Sección: Oficial a concurso

En Sitges había mucha expectación por visionar el nuevo trabajo de los directores de Goodnight Mommy, una de las revelaciones de hace ahora cinco años. Muchos temían que la mirada de Fiala y Franz, ya con un presupuesto mayor y con las inevitables restricciones industriales (recordemos: se trata de vender el mayor número de entradas en todo el mundo), hubiera sufrido un blanqueamiento que les acercara al blockbuster y les alejara del indie europeo, su terreno habitual. Por suerte, The Lodge no hace concesiones a nadie y se intuye una lectura libre, también imprevisible, de la debacle familiar y la oscuridad infantil que ya sobrevolaba su anterior título. Tras perder a su madre, dos hermanos deben convivir con la nueva pareja de su padre en una cabaña en mitad del bosque y en pleno invierno. La casa se convierte en purgatorio, la convivencia se torna un calvario y las escasas esperanzas de salvación entroncan con los traumas de los mayores y de los pequeños. Fiala y Franz, una vez más, demuestran su mano maestra en la construcción de atmósferas y en la dirección de crescendos dramáticos. La resolución, de nuevo, decepcionará a aquellos que esperen atar todos los cabos sueltos. Es difícil vaticinar qué trayectoria tendrá The Lodge en cines y plataformas: justamente se sitúa en un territorio fronterizo entre el terror comercial y la abstracción más absoluta. Sea como sea, esperemos que el filme dé una nueva vida a la carrera de Alicia Silverstone, una actriz que dentro y fuera de la pantalla sufre y ha sufrido una particular penitencia. Sin el cansancio y las prisas propias del festival, apetecerá volver a The Lodge para disfrutarla y sufrirla como se merece.




VIVARIUM
EE. UU., 2019. Dirección: Lorcan Finnegan
Sección: Oficial a concurso


La Semana de la Crítica de Cannes acogió este mayo Vivarium, la nueva distopía indie del cine norteamericano. Pocos personajes, un único espacio y lecturas que ponen sobre la mesa cuestiones como la incomunicación, la deshumanización y la vida en el primer mundo acomodado. Podría ser un capítulo breve de Black Mirror pero Lorcan Finnegan convierte Vivarium, su segundo largometraje, en un estimulante tour de force de hora y media de duración en el que Jesse Eisenberg e Imogen Poots, protagonistas casi únicos de la función, están encerrados en un barrio residencial deshabitado. Su desesperación contrasta con un paisaje laberíntico, tan vacío en lo formal como, intuimos, cargado de significaciones muy intrincadas. La anécdota, aunque notable y entretenida, no siempre justifica su metraje; y su resolución, puede que la única posible, se intuye evidente. Con todo, Vivarium es un juguete fílmico estimulante, capaz de consensuar a los fans del género y al público general de los multisalas, aunque será especialmente este último el que agradezca la evidencia de metáforas tan transparentes como la escena de los títulos de crédito iniciales. Un El show de Truman filtrado por las derivas kafkianas de Enemy, con toques que pueden recordar al cine de Gondry y Jonze. 


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viernes, 4 de octubre de 2019

FESTIVAL DE SITGES 2019 (I) | INSTINTOS MATERNALES: DARLIN', BLOODLINE, THE NEST y CUANDO FUIMOS BRUJAS


DARLIN'
EE. UU., 2019. Dirección y guion: Pollyanna McIntosh
Sección del festival: Panorama Fantàstic

Concebida como una secuela libérrima de The WomanDarlin' incide en la figura del "niño salvaje" para criticar las oscuridades del sistema mediante la parodia, el drama y los códigos propios del fantástico. La actriz Pollyanna McIntosh se encarga también de dirigir y guionizar la película, un dato que no debe pasar por alto, ya que la historia, a diferencia de su original, contiene un fuerte discurso sobre la maternidad, los parias, la hipocresía religiosa y los instintos más primarios. En términos cinematográficos la película no pone patas arriba ninguna tesis ni abre nuevos frentes expresivos, pero sí ofrece 100 minutos entretenidos, de una vocación B muy transparente y cierta pericia para insuflar a la trama los giros y los guiños gore justos y necesarios. Su final, apoteósico aunque abrupto, hace pensar en una posible tercera parte que complete, más si cabe en tiempos de Trump, el muestrario de la Norteamérica violenta de nuestros tiempos. Lástima que, con mirada de 2019, la imagen de una niña con comportamientos animales, en el plano real y ficticio, resulte menos terrorífica que, por ejemplo, cualquier noticia de telediario.



BLOODLINE
EE. UU., 2019. Dirección: Henry Jacobson
Sección del festival: Oficial a concurso

No será ni el primer ni el último actor en dar un giro de ciento ochenta grados a su carrera. Seann William Scott, intérprete vinculado a la saga American Pie y a otras comedias juveniles, regresa a la gran pantalla con cambio de imagen y nuevo registro. En Bloodline, William Scott explora su lado oscuro, a imagen y semejanza del Michael C. Hall de la serie Dexter. Desde el despacho del instituto donde trabaja, el protagonista de Bloodline escucha todos los traumas personales y familiares de varios adolescentes. Primero, impávido. Luego, coincidiendo con el nacimiento de su primer hijo, de manera activa o, en otras palabras, matando a todos los adultos negligentes que lastran a sus alumnos. La premisa es poco sutil, si bien la película funciona como reflexión deformada del instinto de protección y paternidad, sobre el legado y la venganza. De nuevo, no será ni la primera ni la última cinta que aborde estas cuestiones, pero Bloodline juega hábilmente con las convenciones sociales y fílmicas: empieza a modo de slasher, con el asesinato de una mujer en el baño de un hospital, y termina con un último giro en que la feminidad se rebela como principal ente procreador y destructor. Tal y como están las cosas, puede considerarse que Bloodline, convenciones aparte, es una de las películas más valientes, incorrectas y estimulantes del último indie norteamericano. 



THE NEST (IL NIDO)
Italia, 2019. Dirección: Roberto De Feo
Sección del festival: Oficial a concurso

El cine italiano más reciente parece renegar del giallo, tan famoso décadas atrás. The Nest, uno de los pocos ejercicios de cine fantástico venidos de Italia que forman parte del catálogo sitgense, tiene como referencia narrativa y estética el cine norteamericano más estilizado. En una mansión, una madre sobreprotectora obliga a su hijo tetrapléjico a mantener una vida alejada de la civilización. Su director coquetea con el subgénero de las casas encantadas y juego al despiste durante todo el metraje, hasta tal punto que los personajes carecen de complejidad psicológica. Nada, a la postre, impacta y aterra. Y cuando el espectador asume el naufragio, la película cierra con un plano de inspiración zombi que incrementa la confusión de la platea. Prueba irrefutable de que lo mejor de The Nest es, paradójicamente, la película de muertos vivientes (o de vivos desalmados) que nunca llega a manifestarse en pantalla.



CUANDO FUIMOS BRUJAS (THE JUNIPER TREE)
Islandia, 1990. Dirección y guion: Nietzchka Keene
Sección del festival: Seven Chances

Después de una recuperación, remasterización y reivindicación tardía, el Festival de Sitges acoge en calidad de evento la proyección de Cuando fuimos brujas (The Juniper Tree), una de las películas islandesas más desconocidas, si bien la presencia en su reparto de la cantante Björk la ha visibilizado en determinados espacios de internet en los últimos años. Con la cara lavada y en pantalla grande, Cuando fuimos brujas presume de un blanco y negro bellísimo y una atmósfera mítica y mística que recuerda al cine de los tótems del audiovisual nórdico. Al morir su madre, tachada de bruja por una sociedad que nunca vemos en imágenes, dos hermanas se trasladan al corazón de la Islandia desértica y salvaje junto a un hombre viudo y su hijo. La confluencia de distintas dimensiones (la feminidad y la masculinidad, lo mágico y lo terrenal, la fiereza de los mayores y la inocencia de los pequeños), además de la impronta del paisaje, confieren a Cuando fuimos brujas una personalidad única, en cuyas entrañas se esconde una historia que bascula entre la misoginia y el feminismo. Sus profusas pausas en forma de fundidos a negro y su apego por la cuentística y el folklore musical suman atractivos a una película tan apocada como imponente, dirigida por una cineasta norteamericana, rodada a trompicones y entre estrecheces en 1986 y estrenada en el escaparate de Sundance en 1991. Un título importante más allá del (re)conocimiento de esa (contra)figura del pop que es Björk, aunque el fan entregado encontrará muchas conexiones entre Cuando fuimos brujas y el universo de la artista: ahí están los videoclips de Jóga Bachelorette o los personajes que subyacen en las letras de Isobel Hyperballad


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