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lunes, 27 de septiembre de 2021

PELÍCULAS INTERNACIONALES DE LOS ÓSCAR | PARA TODOS LOS GUSTOS (LE GOÛT DES AUTRES), de Agnès Jaoui (Francia)


PARA TODOS LOS GUSTOS (LE GOÛT DES AUTRES)

Francia, 2000. Dirección: Agnès Jaoui Guion: Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri Música: Jean-Charles Jarrell Fotografía: Laurent Dailland Reparto: Anne Alvaro, Jean-Pierre Bacri, Alain Chabat, Agnès Jaoui, Gérard Lanvin, Anne Le Ny, Christiane Millet, Wladimir Yordanoff, Xavier De Guillebon, Raphaël Defour, Brigitte Catillon Género: Comedia dramática Duración: 110 min. Tráiler: Link 
¿De qué va?: Un empresario conoce a una actriz que es amiga de una camarera, la cual conoce a un guardia de seguridad que trabaja con un chófer, al servicio de una decoradora, mujer de un empresario, que querría trabar amistad con artistas... Este filme muestra cómo la diferencia de ambiente y educación hace imposible ciertas relaciones. Es la historia de unos personajes que no tendrían que haberse conocido porque las barreras culturales que los separan son insalvables. (FILMAFFINITY)


En retrospectiva, resulta milagroso que Para todos los gustos, una tragicomedia aparentemente inofensiva, consiguiese casi cuatro millones de espectadores en su país. O que la película catapultara a Agnès Jaoui, reputada guionista (Smoking/No Smoking, Como en las mejores familias, On connaît la chanson) que aquí se revelaba como excelente directora de tonos, tempos e intérpretes. Ha llovido mucho. Por el camino hemos ganado técnica y pirotecnia. Para todos los gustos puede resultar lenta o anodina para la generación de espectadores más joven. Y aún así, para quien escribe, el revisionado de la ópera prima de Jaoui, secundada entre otros por su cómplice cascarrabias Bacri, tiene el poder de una epifanía. Nada sobra y nada se echa en falta en esta obra coral, tanteo de las historias cruzadas tan en boga en los 90. Los personajes se dejan llevar por la red de casualidades y causalidades que teje uno de los libretos más agudos del último cine francés. Película que homenajea el teatro, que se ríe de las diferencias de clase, que celebra la amistad como estado natural y el amor como estado necesario. Todos los actantes, sin excepción, se ganan la simpatía de la audiencia sin que por el camino Jaoui deba hacer concesiones fáciles, inventar giros imposibles o caer en complacencias. De alma alleniana y francesa (y por lo tanto, verbal), expansiva en su infinita intimidad, la historia discute sobre la influencia que las personas ejercen entre sí. Para Jaoui, los pareceres propios y ajenos son volubles, tanto como los derroteros de la vida. Lo realmente difícil es encerrar esa arbitrariedad en un guion tan estudiado y que el conjunto resulte espontáneo, sentido, veraz. Es, de forma inapelable, la mejor película francesa del año 2000. Y no... eso no es cuestión de gustos.





martes, 21 de septiembre de 2021

PELÍCULAS INTERNACIONALES DE LOS ÓSCAR | AMORES PERROS, de Alejandro González Iñárritu (México)


AMORES PERROS

México, 2000. Dirección: Alejandro González Iñárritu Guion: Guillermo Arriaga Música: Gustavo Santaolalla y Daniel Hidalgo Fotografía: Rodrigo Prieto Reparto: Emilio Echevarría, Gael García Bernal, Goya Toledo, Alvaro Guerrero, Vanessa Bauche, Jorge Salinas, Marco Pérez, Rodrigo Murray, Humberto Busto, Gerardo Campbell, Rosa María Bianchi, Dunia Saldívar, Adriana Barraza, José Sefami, Patricio Castillo, Lourdes Echevarría, Gustavo Sánchez Parra, Dagoberto Gama Género: Drama social. Historias cruzadas Duración: 145 min. Tráiler: Link 
¿De qué va?: En Ciudad de México, un fatal accidente automovilístico afecta trágicamente a tres personas. Octavio, un adolescente, decide escaparse con Susana, la esposa de su hermano; el Cofí, su perro, se convierte en el instrumento para conseguir el dinero necesario para la fuga. Al mismo tiempo, Daniel, un hombre maduro, deja a su esposa y a sus hijos para irse a vivir con Valeria, una hermosa modelo. El mismo día en que celebran su nueva vida, el destino hace que Valeria sea víctima de un trágico accidente. (FILMAFFINITY)


Uno de los elementos más impresionantes de esta película es su estructura narrativa: aparentemente no sigue un hilo argumental, pero está cohesionada por el factor contextual que le proporciona la tristeza de las tres historias que enmarca la dirección de Iñárritu. La tragedia, la ruina, la soledad, situaciones disfrazadas de amor y que potencializan el peculiar adjetivo que usa el realizador para desarrollar el descarnado lado oscuro del amor. Por eso le llaman Amores perros. Porque así es la vida, sinuosa y difícil, mucho más en un país como el mío, mi México tan descalabrado por tanta situación adversa de violencia en todas su vertientes; y menciono esto porque siempre se ha considerado la película como un claro ejemplo del día a día en suelo mexicano, referencia directa de las circunstancias que todos vivimos en este país, alejada de cualquier tipo de exageración. El guion de Arriaga es una obra visceral que destripa a conciencia y sin tapujos el dolor y sufrimiento humano, haciéndose tangible gracias a la edición de las poderosas imágenes que captura el fotógrafo Guillermo Prieto junto a una de las bandas sonoras más memorables del cine mexicano firmada por el gran Gustavo Santaolalla. Texto, imagen y sonido, junto a las excelentes actuaciones de un reparto inmejorable, son los elementos que fusiona Alejandro González Iñárritu para tener como resultado esta ópera prima que se ha convertido a través de los años en una cinta enteramente de culto, siendo nombrada en más de una ocasión como su obra maestra. La propia película es referente directo de un realizador en estado de gracia, que se entrega a sus proyectos y se hace partícipe del proceso creativo con férrea convicción. Una película compleja que no permite distracción alguna y que definitivamente deja con una gran cúmulo de emociones al final.

Ronnie Valencia



jueves, 9 de septiembre de 2021

PELÍCULAS INTERNACIONALES DE LOS ÓSCAR | MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS, de Pedro Almodóvar (España)


MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS

España, 1988. Dirección: Pedro Almodóvar Guion: Pedro Almodóvar Música: Bernardo Bonezzi Fotografía: José Luis Alcaine Reparto: Carmen Maura, Antonio Banderas, Julieta Serrano, Rossy de Palma, María Barranco, Chus Lampreave, Guillermo Montesinos, Fernando Guillén, Kiti Mánver, Loles León, Ángel de Andrés López, Francisca Caballero, Agustín Almodóvar, José Antonio Navarro, Imanol Uribe Género: Comedia Duración: 85 min. Tráiler: Link 
¿De qué va?: Pepa e Iván son actores de doblaje. Él es un mujeriego empedernido y, después de una larga relación, rompe con Pepa: le deja un mensaje en el contestador pidiéndole que le prepare una maleta con sus cosas. Pepa, que no soporta vivir en una casa llena de recuerdos, decide alquilarla. Mientras espera que Iván vaya a recoger la maleta, la casa se le va llenando de gente extravagante de la que aprenderá muchas cosas sobre la soledad y la locura. (FILMAFFINITY)


Las películas de Pedro Almodóvar no son compartimentos estancos: entre ellas dialogan, se reflejan, se presagian. Forman una constelación propia en la que los tiempos, los espacios, los géneros y los personajes, incluso los colores, siempre presididos por el rojo pasión, se confunden y contaminan. Mujeres al borde de un ataque de nervios bien podría ser la quintaesencia de ese estilo que Almodóvar, tras varias probaturas en los 80, algunas geniales, cimentó para siempre, en España y en todo el mundo. Se trata de una película pop, una screwball clásica, una obra de formas muy norteamericanas y a la vez la película más madrileña de toda la carrera del manchego. Comedia, melodrama y cine negro, además de teatro, televisión y cine (dentro del cine). Obra que, además, insemina parte de los fotogramas posteriores del genio: el filme no deja de ser una disparatada ampliación de La voz humana de Cocteau, ya homenajeada en La ley del deseo, y a la que Almodóvar dedicó un mediometraje treinta años después; desprovista de ornamentos, el filme es una historia de soledad y desesperación femenina, justamente la descripción que mejor se ajusta a La flor de mi secreto; el cortometraje Chicas y maletas, parte de Los abrazos rotos, conecta abiertamente con los enredos de Mujeres...; Julieta Serrano y Antonio Banderas, aquí madre e hijo, repiten parentesco en Dolor y gloria; y se presentan tropos que a la postre se han convertido en habituales de los fotogramas del cineasta como la figura de la portera o las conversaciones telefónicas donde impera el caos verbal y la confusión de contextos. Tal vez la singularidad, aquello que hace de Mujeres... una obra única, con una luz propia en la galaxia almodovariana, es el carácter icónico de sus chanzas, convertidas para la posteridad en chascarrillos de la cultura popular: de la receta de gazpacho a los pendientes con forma de cafetera, del "horroroso, horroroso" al "soy Testiga de Jehová", del Soy infeliz al Puro Teatro. Película en estado de gracia que nos recuerda los tiempos en los que un filme español llenaba las salas de carcajadas inteligentes, llegaba a Hollywood y convertía temas aparentemente menores en asuntos de gran trascendencia. Como Pepa puede atestiguar, el amor ya no es lo que era. El cine, tampoco. 


martes, 30 de mayo de 2017

CRÍTICA | PIELES, de Eduardo Casanova


Entre el disparate y la excelencia
PIELES, de Eduardo Casanova
Festival de Berlín: Sección Panorama. Festival de Málaga: Sección oficial a concurso
España, 2017. Dirección y guión: Eduardo Casanova Música: Ángel Ramos Fotografía: José Antonio Muñoz Reparto: Candela Peña, Ana Polvorosa, Macarena Gómez, Carmen Machi, Secun de la Rosa, Jon Kortajarena, Joaquín Climent, Enrique Martínez, Eloi Costa, Itziar Castro, Carolina Bang, Ana María Ayala, Adolfo Fernández, Javier Bódalo Género: Drama Duración: 75 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 09/06/2017
¿De qué va?: Distintos personajes, todos ellos condicionados por su físico, se ven obligados a vivir en soledad o bien a unir fuerzas contra una sociedad que no les comprende.


En el actual panorama de cine español resulta difícil discernir la "petardada" de la "obra maestra". La crisis económica ha agudizado el ingenio de muchos, mientras que otros han hecho de su escaso presupuesto una razón tan necesaria como inevitable para transformar, con pocos medios y resultados nada desdeñables, el "abecé" de la narración tal y como la entendíamos hasta ahora. En esa senda podríamos encuadrar títulos como Carmina y amén o Diamond Flash, todos ellos en clara demostración de que el cine ibérico está asistiendo a su mutación más importante desde los tiempos del pintoresquismo de los 80 con Almodóvar y Zulueta entre otros. Pieles, el debut en la dirección del hasta ahora actor Eduardo Casanova, puede sumarse a esta corriente de "reformadores". Con todo, estamos ante una ópera prima que ha gozado de ciertos privilegios (producción de De la Iglesia, intervención de actores-amigos con un bagaje enorme a sus espaldas), por lo que el crítico de turno puede sentir la tentación de apelar al "enchufismo". Vaya, que volvemos a tener la duda de siempre: ¿gran película o gran pretensión? El tiempo dirá qué lugar ocupan o merecen ocupar las obras de León y Vermut, así como esta Pieles presentada con cierta polémica en Berlín y Málaga. De momento, cabe apuntar que Casanova tiene personalidad, estética e ideas. Resbala en el guión, en ocasiones cae en la obviedad y en la provocación gratuita, pero que nadie se engañe: tras su apariencia extravagante se esconde un film inocentón, casi inofensivo. La mirada de un contador de historias (dejemos la consideración de "director" para más adelante) que, incluso en sus episodios más sórdidos, se interesa y sabe mostrarnos el lado más humano de sus "deformados".



Para amantes de las películas que no dejan indiferente.
Lo mejor: Sorprender al respetable a estas alturas tiene su mérito.
Lo peor: Su amor por lo feísta puede provocar rechazo.


Escucha la reseña de PIELES de Chema López en
EL PODCAST DE C&R: CINE ESPAÑOL 2017

miércoles, 22 de marzo de 2017

CRÍTICA | GRAND CANYON (EL ALMA DE LA CIUDAD), de Lawrence Kasdan


Una ciudad de locos
GRAND CANYON (EL ALMA DE LA CIUDAD), de Lawrence Kasdan
Oso de oro del Festival de Berlín 1992. Nominación al Óscar y Globo de oro al mejor guión original
EE. UU., 1991. Dirección: Lawrence Kasdan Guión: Lawrence Kasdan y Meg Kasdan Fotografía: Owen Roizman Música: James Newton Howard Reparto: Danny Glover, Kevin Kline, Steve Martin, Mary McDonnell, Mary-Louise Parker, Alfre Woodard, Jeremy Sisto, Tina Lifford, Patrick Malone, Randle Mell, Sarah Trigger, Marley Shelton Género: Drama Duración: 130 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 20/03/1992
¿De qué va?: Diferentes personajes intentan hacer frente al ambiente de tensión y violencia que se respira en Los Ángeles. Tras asistir a un partido de baloncesto, un abogado y un director de cine son víctimas de dos sucesos distintos que les marcarán profundamente.


El cine estadounidense no suele hablar de los problemas del día a día. La tendencia norteamericana a llenar las tramas de guiños cómicos, efectos especiales y superhéroes varios ha convertido su cine en un aparatoso divertimento. Por ello, cualquier director yanki que intenta hacer una película de personajes y temáticas más cercanas corre el riesgo de que la crítica lo describa como "europeizado". Los esquemas se rompen cuando un director como Lawrence Kasdan, tan arraigado al espectáculo estadounidense (los guiones de La guerra de las galaxias e Indiana Jones llevan su firma), ofrece una película sin florituras, conjugada en presente y decidida a hacer reflexionar a una audiencia poco dada a las trascendencias. Eso es precisamente lo que ofrece Grand Canyon (El alma de la ciudad), una agradable rareza que, si bien guarda ciertas conexiones con el indie de su país y con el boom que vivieron las historias cruzadas a principios de los 90, cuenta con una personalidad única.


Grand Canyon (El alma de la ciudad) es un gran fresco sobre la violencia. Kasdan se sirve de personajes rutinarios que se encuentran y separan por azar. La ciudad que abarca a todas esas criaturas queda descrita como una urbe sin ley, estratificada, con zonas muy peligrosas y una ciudadanía que no se cuestiona la brutalidad de su entorno, bien por falta de compromiso social o por pura desidia. Con estas señas, Kasdan, que ante todo habla como miembro de esa megalópolis, ofrece una película que se intuye muy personal, fruto de un largo proceso de creación y de meditación interna. A esa apreciación se suma el hecho de que uno de los personajes clave, claro alter ego de Kasdan, sea un director de cine que, tras ser atracado por un desconocido, se plantea la legitimidad del cine sangriento que produce para los grandes estudios. También podría defender esa tesis la atención que el cineasta dedica a los personajes adultos, y por lo tanto de su generación, en detrimento de otros más jóvenes que, sin quedar desvinculados del conflicto central, restan como satélites del grueso dramático del conjunto (ahí están los dos hijos adolescentes o la amante que interpreta Mary-Louise Parker). 


En definitiva, Grand Canyon (El alma de la ciudad) es un retrato de su tiempo, a imagen y semejanza de lo que supuso Reencuentro (The Big Chill) con respecto a los jóvenes de los 80. Su inteligente dirección de montaje permite que la historia, en lugar de ceder a los malabarismos de los relatos cruzados, avance de forma pausada pero sabia, conectando sentimientos y sensaciones antes que verdaderas acciones. Puede cuestionarse su discurso conservador, pero en el fondo la película, aunque se sustente en la palabra, aborda temas por omisión de los mismos: la elisión de la trama criminal o la resolución de la relación extramatrimonial del protagonista son licencias válidas que alejan la película del vodevil televisivo. Un ejemplo de ello se encuentra en el plano final del film, con la silueta del Gran Cañón del Colorado como espacio de reunión y catarsis, la metáfora perfecta que (en)cierra todo el metraje. Una película honda que merece ser considerada una de las aportaciones fílmicas más valiosas de la última década del siglo pasado.

Para reflexionar sobre la brutalidad del día a día.
Lo mejor: Los fragmentos oníricos, rodados con mucha sensibilidad. La humanidad de todos sus personajes, sin excepción.
Lo peor: Su guión verbaliza y subraya en demasiadas ocasiones su(s) mensaje(s), si bien nunca resulta un film panfletario o sermoneador.


Escucha toda la información y estrenos de 1992 en
EL PODCAST DE C&R: ESPECIAL CINE DEL 1992

martes, 26 de julio de 2016

CRÍTICA | AMORES PERROS, de Alejandro González Iñárritu


AMORES PERROS, de Alejandro González Iñárritu
11 premios Ariel. Gran Premio de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. Nominación al Óscar y Globo de oro
México, 2000. Dirección: Alejandro González Iñárritu Guión: Guillermo Arriaga Música: Gustavo Santaolalla y Daniel Hidalgo Fotografía: Rodrigo Prieto Reparto: Emilio Echevarría, Gael García Bernal, Goya Toledo, Álvaro Guerrero, Vanessa Bauche, Jorge Salinas, Marco Pérez, Rodrigo Murray, Humberto Busto, Gerardo Campbell, Rosa María Bianchi, Dunia Saldívar, Adriana Barraza, José Sefami, Patricio Castillo, Lourdes Echevarría, Gustavo Sánchez Parra, Dagoberto Gama Género: Drama social Duración: 150 min. Tráiler: Link Elección de Ronnie Kryczynski
¿De qué va?: En la Ciudad de México, un aparatoso accidente de tráfico une el destino de distintos personajes: un adolescente a la fuga, un mendigo de pasado turbulento y una modelo de éxito.


CRÍTICA RONNIE: Uno de los elementos más impresionantes de esta película es su estructura narrativa que aparentemente no sigue un hilo argumental, pero esta cohesionada con el factor contextual que le proporciona la tristeza de las tres historias que enmarca la dirección de Iñárritu. La tragedia, la ruina, la soledad, situaciones disfrazadas de amor y que potencializan el peculiar adjetivo que usa el realizador para desarrollar el descarnado lado oscuro del amor, por eso le llaman Amores perros; porque así es la vida, sinuosa y difícil, mucho más en un país como el mío, mi México tan descalabrado por tanta situación adversa de violencia en todas su vertientes y menciono esto porque a la película siempre se le ha considerado como un claro ejemplo del día a día en suelo mexicano, referencia directa de las circunstancias que todos vivimos en este País y claro puntualizando conscientemente que está alejada de cualquier tipo de exageración, por donde se le vea. El guión de Arriaga es una obra visceral que destripa a conciencia y sin tapujos el dolor y sufrimiento humano, haciéndose tangible gracias a la edición de las poderosas imágenes que captura el fotógrafo Guillermo Prieto junto a una de las bandas sonoras más memorables del cine mexicano firmada por el gran Gustavo Santaolalla; texto, imagen y sonido junto a las excelentes actuaciones de un reparto inmejorable son los elementos que fusiona Alejandro González Iñárritu para tener como resultado esta ópera prima que se ha convertido a través de los años en una cinta enteramente de culto, siendo nombrada en más de una ocasión como su obra maestra. La propia película es referente directo de un realizador en estado de gracia, que se entrega a su proyecto y se hace partícipe del proceso creativo con férrea convicción. Una película compleja que no permite distracción alguna y que definitivamente deja con una gran cumulo de emociones al final.


CRÍTICA ALBERTO: Cuando uno escucha los primeros acordes de la vibrante partitura de Gustavo Santaolalla, atiende a los primeros diálogos del contundente guion de Arriaga y González Iñárritu, y se deslumbra por la expresión audiovisual confabulada entre su realizador y la maestría visual de Rodrigo Prieto, sabe apenas pasados unos instantes de la grandiosidad de la obra ante la que se encuentra. González Iñárritu en su debut firma un relato no sólo de historias muy bien cruzadas, sino también una declaración de intenciones sobre su claro y singular estilo cinematográfico, así como un tríptico de excelsa disertación social. Y es que en sus aluviones poéticos y sus desmembramientos psicológicos, la ferviente posición de una denuncia crítica a la sociedad que le envuelve planea con sutileza por todo el conjunto, pero a la vez con una fuerza que llega directa a la emoción y la razón del espectador. Es absolutamente admirable el camino a los infiernos, pero a la vez redentorista que emprenden cada uno de sus protagonistas, por la compleja espiral de definiciones que se extrae de su consecutiva acción, así como el matizado juego audiovisual, que en su deleite reflexivo maneja una inmensidad de capas, que hacen que el mensaje ocupe una equilibra postura entre la complejidad y la honestidad, sin edulcoramientos, sin ostentosidades, claro y convencido de la férrea decisión de cada de uno de sus artífices humanos. Mención especial merecen las vibraciones de un reparto absolutamente acompasado y honesto en sus determinaciones constructivas. Creo que sus tres protagonistas (García Bernal, Echevarría y Toledo) jamás obtuvieron una composición tan limpia y tan extraordinaria como la que entregan a esta película, que exige de ellos la inmensa labor de quien quiere edificar la exposición dolorosa de la vida humana. Porque en definitiva esas son las líneas de una filmografía extraordinaria, las de recorrer las derivas de un dolor planetario, un dolor existencial, que en esta película, absoluta obra maestra, adquiere la dimensión más humana de todo lo compendiado hasta ahora.

jueves, 7 de julio de 2016

CRÍTICA | EXPOSICIÓN DE AMOR (LOVE EXPOSURE), de Sion Sono


EXPOSICIÓN DE AMOR (LOVE EXPOSURE), de Sion Sono
Premio FIPRESCI del Festival de Berlín 2009. 4 premios del Fantasia Film Festival 2009
Japón, 2009. Dirección y guión: Sion Sono Fotografía: Souhei Tanigawa Música: Tomohide Harada Reparto: Takahiro Nishijima, Hikari Mitsushima, Sakura Ando, Hiroyuke Onoue, Yutaka Shimizu, Atsuro Watabe Género: Tragicomedia fantástica Duración: 235 min. Tráiler: Link Elección de Miguel Calvo
¿De qué va?: Al morir su madre, el padre de Yu es ordenado sacerdote. Tras un segundo desengaño amoroso, y amparado en su fe exacerbada, el hombre obliga a Yu, ya adolescente, a confesar todos sus pecados. Obligado a pecar, Yu empieza a hacer fotos pornográficas, entra en contacto con una secta y conocerá su particular Virgen María en forma de primer amor.


CRÍTICA XAVIER: Debo ser de los pocos que puede decir que vio antes a Sion Sono en persona que un fotograma de su obra. Fue en el Festival de Sitges del año pasado. El señor se vistió con todos los colores del arcoiris para recoger un galardón por su contribución al cine fantástico. Ese atuendo tan extravagante ya me preparaba para visionar a conciencia su filmografía, muy especialmente para acercarme a Exposición de amor, una obra tan inabarcable (por temas, por tonos, por metraje, por recursos narrativos, por provocaciones... por absolutamente todo) que, de alguna manera, se impone como la gran obra maestra (o la tontería más grande) que jamás haya rodado el director nipón. Para entender Exposición de amor en todas sus dimensiones hay que saber que la sociedad japonesa es muy pacata en cuestiones de sexo, que en tierras niponas existen infinidad de sectas que conviven con la religión budista mayoritaria, que sus ficciones beben del caos visual del manga y que su sentido del espectáculo admite todo tipo de licencias, desde la descarada mezcla de géneros hasta la perversión de la llamada "unidad espacio-tiempo". Love Exposure es una película febril y libérrima, una cinta que se pasa cualquier prejuicio por el mismísimo arco de triunfo. Cine de entrañas e hipérboles que o te embelesa o te excluye, sin términos medios. Barroquismo fílmico que se retoza en el ridículo para alcanzar lo sublime, algo que enlaza a Sono, aunque sea mínimamente, con nombres más cercanos como Almodóvar o Jodorowsky. Con una diferencia: Exposición de amor no quiere epatar al crítico de turno, sino divertir, aunque sea hasta la sobredosis, a los públicos entregados que llenan las salas de certámenes como el de Sitges. Ojalá tenga el mismo impacto en la audiencia de nuestro festival: es la película más inclasificable de la competición. ½


CRÍTICA ALBERTO: Entrar y salir de películas como esta deja una sensación de incertidumbre. La rareza de las formas al servicio de contenidos extravagantes no siempre es un plato de fácil asimilación, y este puede atragantarse hasta límites insospechados. Este cuento, este ejercicio antisistema, completamente revolucionario y de excesiva duración, crea posturas encontradas, pues no siempre encuentras historias tan inquietantes y diferentes como ésta, con tanta vocación de romper los moldes establecidos y articular nuevos discursos. Una película con muchas capas de las que derivar conflictos culturales, sociales y nuevas facetas del arte ante los movimientos revolucionarios de la vida. Pero al mismo tiempo, hay una sensación de vacío enorme propiciado por aquel que ante el abrazo de la pretensión quiere abarcar muchas facetas sin poder o disponer de los recursos necesarios para alcanzarlas. Por eso se ven las costuras por todos lados, hay cojeras continuas, y las conjunciones estéticas adquieren dimensiones bastante sucias. Punto y aparte es una duración que atiende a cotas de pretenciosidad ciertamente sobrantes. El resultado juega a lo quebrado entre la admiración y el odio, entre la revolución y el fracaso, entre lo posible y lo imposible, entre lo bueno y lo malo… ½

CRÍTICA ISIDRO: Si te dicen de ver una película de cuatro horas automáticamente tu cabeza te dice "coñaaazo". Por lo general, las películas así de largas suelen ser o dramas ostentosos "aculebronados" o grandes producciones de corte épico. Imaginaos una Gladiator de hora y media, ¡no pega! Échale, qué menos, una horilla más. Y viceversa, cuando una comedia pasa de las dos horas empezamos a desear un apocalipsis nuclear. Exposición de amor dura sus cuatro horazas y no es ni culebrón ni epopeya, de hecho uno no sabe muy bien cómo definirla más allá de "puta ida de bola". Porque a Sion Sono se le va y mucho la perola con su sátira al cristianismo con ninjas fotografía-bragas. Pero mola, chorrea originalidad. Y es tan esperpéntico todo que acaba teniendo su gracia. Quizá se cuela con la duración, pero también eso es una decisión valiente y, en cierto modo, rompedora. El cine chorra reivindica su derecho a gastar celuloide. Ojalá Robert Rodríguez se marque algún día una Planet Terror 4 hor¡CATAPÚN! (Han empezado a tirar las bombas, sí).


CRÍTICA RONNIE: Cuidado, que estamos ante una de esas películas de larga duración que pueden resultarte tediosas, pero ¡oh sorpresa!, no es el caso. Sion Sono habla de muchas cosas: amor, odio, violencia, situaciones irreales para sus protagonistas... y todo esto en un trasfondo de una sociedad contrastante. La película tiene un estilo visual irreverente y visceral que mantiene el ritmo a pesar de sus 17 horas de duración, perdón, una locura de 237 minutos. A cualquiera le sucedería, la recomendación personal que les doy a los que se van a aventurar a verla es liberar la mente de todo prejuicio: esta historia definitivamente te puede sorprender, y de ser así, verás que el tiempo en esta gran historia se esfuma en un santiamén. En sentido estricto, más allá de la locura que supone la duración de la cinta, tenemos algo completamente aplaudible, la dirección de Sono es sorprendente, tiene todo el mérito de lograr interés en el espectador hasta el último minuto sin caer en debilidades. Un trabajo completamente arriesgado pero disfrutable, de esas propuestas que se agradecen y se recomiendan. ½

NOTA MEDIA del JURADO: ★★★½ 

viernes, 17 de junio de 2016

CRÍTICA | PULP FICTION, de Quentin Tarantino


PULP FICTION, de Quentin Tarantino
Palma de oro 1994. Óscar y Globo de oro al mejor guión. 2 premios Bafta: guión y actor secundario (L. Jackson)
EE. UU., 1994. Dirección: Quentin Tarantino Guión: Quentin Tarantino y Roger Avary Música: VV. AA. Fotografía: Andrzej Sekula Reparto: John Travolta, Samuel L. Jackson, Uma Thurman, Harvey Keitel, Tim Roth, Amanda Plummer, Maria de Medeiros, Ving Rhames, Eric Stoltz, Rosanna Arquette, Christopher Walken, Bruce Willis, Paul Calderon, Bronagh Gallagher, Peter Greene, Stephen Hibbert, Angela Jones, Phil LaMarr, Robert Ruth, Julia Sweeney, Quentin Tarantino, Frank Whaley, Duane Whitaker, Steve Buscemi, Burr Steers Género: Thriller Duración: 153 min. Tráiler: Link Elección de Ernesto Millán
¿De qué va?: Jules y Vincent trabajan para Marcellus Wallace, un peligroso gángster. Vincent recibe la misión de cuidar de Mia, la novia de Marcellus. Por su parte, Jules cree que su tiempo como matón ha terminado y planea retirarse. Su último trabajo es recuperar un misterioso maletín. Una tarea sencilla que poco a poco se complicará, hasta el punto de involucrar a Mia, al propio Marcellus Wallace y a distintos personajes.


CRÍTICA XAVIER: Pulp Fiction es mucho más que una película. Tarantino cambió con su segundo largometraje la narrativa del cine moderno, y su aportación sigue tan divertida y provocadora como el primer día. De ella aprendimos el significado del "macguffin" y del "cliffhanger", el poder de la narración fragmentada y la mezcla de géneros, el recurso del diálogo trivial como verdadero portador de significado y muchas genialidades más. Pulp Fiction funciona por acumulación de momentos: de ahí que resulte tan exagerada como brillante. Por eso, aun conociendo sus personajes, chistes y capítulos al dedillo, al verla uno siempre tiene la sensación de estar asistiendo ante un espectáculo nuevo. Muchas generaciones han disfrutado del nervio pop del mejor guión de la década de los 90, pero han sido pocos los que han intentado poner cierto sentido (que no orden) al caos tarantiniano. Pulp Fiction habla de la redención, y lo hace con unos personajes que, a pesar de haber interiorizado las constantes de la Norteamérica violenta, resultan tremendamente torpes. Tarantino toma símbolos varios, los pervierte, los transforma y les añade una nueva mitología que, como no podía ser de otra manera, ha derivado en una mitomanía cinéfila sin precedentes. También se sirve de las filias y las obsesiones del propio director: su cine remite a muchos elementos de otras películas, pero sobre todo establece paralelismos con sus propias ficciones. Ese es el gran mérito de Pulp Fiction: ser un onanismo privado y al mismo tiempo un fetiche colectivo. Y en esa liga, digan lo que digan sus detractores, sigue siendo la película más relevante del último cine norteamericano. ★★★

CRÍTICA ALBERTO: Atender a una de las mayores personalidades cinematográficas del planeta es acudir a un complejo e interesante universo en el que se dan la mano numerosas vertientes socioculturales en comunión con un marcado discurso personal. Pulp Fiction es y será una película de culto, una referencia y un modelo a seguir para muchos cinéfilos. Es innegable que cierto abanico norteamericano ha conseguido posicionar esta película en escalas de sobrevaloración, aunque acudamos de igual modo a un ejercicio sobresaliente. Las retorcidas y meditadas posturas de uno de los guiones más ingeniosos de la década de los 90 dan forma a un tríptico de personajes que controlan una serie de acciones y unos pasajes de desorbitada inteligencia y admirable locura. Maestría dialéctica que se acompaña en todo momento por la eficacia de la cámara y el imponente despliegue técnico. La suma de sus componentes ha perpetuado numerosas secuencias para el recuerdo que permanecen de forma clara en el imaginario colectivo y en la referencialidad de los libros de texto. Tarantino apenas podría vislumbrar que su ejercicio más maduro sería su consolidación definitiva dentro del marco autoral de la cinematografía contemporánea. Mención especial merece el extraordinario reparto. Uma Thurman brilla en cada gesto, cada palabra y cada mirada, atendiendo a una composición inolvidable y encajando las derivas de este relato atronador, directo y absolutamente merecedor del mayor de los elogios por otorgar tanta personalidad a las ramas del árbol cinematográfico más actual. ½


CRÍTICA ISIDRO: Hablar de Pulp Fiction es hablar de palabras mayores. Estamos ante una de las obras clave de los 90, una película de culto que rompió moldes y creó toda una escuela de imitadores. Vamos, que es un puto clásico moderno. Pero, realmente, ¿por qué tanto alboroto? La verdad es que siempre me ha costado explicarlo. Recuerdo de hecho que cuando la vi por primera vez no me mató, era en plan “Reservoir dogs es mejor”, pero sí que me pareció chula. Y “chula” es la palabra que siempre he utilizado para definir a esta película, tanto en el sentido de que es guay (un juicio no tan subjetivo como podría parecer) como en el de que no le falta su toque de arrogancia tarantiniana, sin duda siempre necesario en el cine del tito Quentin. Porque Pulp Fiction es una película en la que cada secuencia, cada escena, cada plano, cada diálogo, cada frase, cada palabra, cada taco, cada canción, cada baile, cada gesto de los actores, cada escenario, cada jodido elemento de la utilería, es chulo. Y lo chulo se revaloriza y se intensifica con cada visionado, no deja de ser chulo con el tiempo, y el hecho de ser chulo lo hace más chulo todavía, por lo que la película acaba saliéndose de los cánones de lo estrictamente cinematográfico y pasa al plano de las más altas creaciones de la humanidad por ser simplemente eso, chula. Con Pulp Fiction se le concede valor artístico a lo chulo. Y es por eso que Pulp Fiction me parece una jodida obra maestra. ★★★

CRÍTICA KOSTI: Hablar hoy en día de Pulp Fiction resulta casi anecdótico. Obra cumbre del irreverente y siempre alocado Quentin Tarantino, el maestro que plasma en la pantalla las ideas desorganizadas que se cruzan por su mente. Eso es Pulp Fiction, una extraña mezcla de ideas que conforman una de las historias más macabras del cine y, a la vez, más disfrutables. Para hacernos vibrar se vale de un reparto de escándalo y una música inolvidable (aunque en eso Tarantino sea ya un experto). No alcanzo a recordar ninguna película suya en la que no haya acabado cantando o tarareando algún tema de los incluidos en su portentosa banda sonora, y ésta está a la cabeza. Tarantino consigue aunar y entrelazar a la perfección su cuidada dirección con un guión elaborado y brillante, su incuestionable reparto y una escenografía que quita el hipo. Lo mismo asistimos a una matanza de baño, como a un secuestro sexual que sale mal, a una escena agónica en la que una sobredosis puede torcer los planes, o a una coreografía que marca estilo. Lo cierto es que cualquier cosa que diga de Pulp Fiction ya se habrá escrito cien veces antes, pero lejos está de ser esa película perfecta y maravillosa que muchos apuntan. Eso, o me faltan un par de revisiones más de tan aclamada cinta. Bajo mi subjetividad, Pulp Fiction tiene un montaje vibrante, un caos organizado en el que resulta muy fácil perderse, y así me ha sucedido en las distintas ocasiones que he gozado de su visionado. Aún así, Tarantino logra convertir en arte y entretenimiento lo que otros transformarían en polvo, al igual que yo he conseguido plasmar en esta reseña mi cuestionable fanatismo al bueno de Quentin. ★★



CRÍTICA RONNIE: De toda la trayectoria de Quentin Tarantino, Pulp Fiction es mi cinta favorita del realizador. De entre todos sus proyectos presentados, este sobresale por la estructura de su narrativa, en forma de rompecabezas y dividido por capítulos. Sí, amigos: antes de Malditos bastardos y Kill Bill Volumen 1 & 2 existía ya un Tarantino que sorprendía a todos con sus alocadas mezclas cinematográficas y referencias culturales, situación que personalmente comenzó a molestarme al resultar repetitiva. Regresando a la cinta, el guión ganador del Óscar en su año, uno de los libretos mejor construidos de la historia, tiene grandes diálogos llenos de homenajes, guiños cinéfilos y situaciones con alto contenido de humor negro que marcaron una pauta a seguir para futuros escritores en la industria. Sumado a esto, tenemos un reparto espectacular que brilla más que nunca gracias a sorprendentes personajes: destacan John Travolta, Uma Thurman, Bruce Willis y Samuel L. Jackson. Pulp Fiction supuso en su momento una forma diferente de hacer cine, una en la que los límites debían desfigurarse y convertir la experiencia del cine en un momento transgresor que perpetue la posteridad. ★★★

NOTA MEDIA del JURADO: ★★★★½ 

jueves, 28 de abril de 2016

CRÍTICA | KIKI, EL AMOR SE HACE, de Paco León


 Filias sexuales, fobias cómicas
KIKI, EL AMOR SE HACE, de Paco León
España, 2016. Dirección: Paco León Guión: Paco León y Fernando Pérez Fotografía: Kiko de la Rica Música: VV. AA. Reparto: Paco León, Ana Katz, Belén Cuesta, Natalia de Molina, Álex García, Candela Peña, Luis Callejo, Luis Bermejo, Mari Paz Sayago, Alexandra Jiménez, David Mora, Maite Sandoval Género: Comedia Duración: 100 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 01/04/2016
¿De qué va?: Distintos personajes con filias sexuales se dan cita en un caluroso verano madrileño. Una joven cuya vida cambia tras ser asaltada por un extraño, un cirujano que no sabe cómo reconquistar a su mujer, una feriante que desea quedarse embarazada, una chica sorda obsesionada con las telas y una pareja que no sabe cómo avivar su relación en la cama se entregan al amor y al sexo sin tapujos.


Al cine patrio le ha costado mucho exorcitar o simplemente aceptar el chiste de la "españolada" del "caca-culo-pedo-pis". En muchas ocasiones, nuestros directores cómicos han tenido que pedir perdón por su irreverencia o sus tendencias escatológicas. Hacer comedia siempre es difícil; en España, todavía más. Hay demasiados prejuicios de por medio, tanto entre la crítica especializada como entre el público que llena las salas. Digámoslo ya: millones de espectadores denostan en la gran pantalla productos que luego consumen muy a gusto en televisión. Una incoherencia cómica pero sin nada de gracia. Paradoja que se amplía si pensamos que nuestro país, por su carácter mediterráneo, es muy dado a la broma. Por eso la irrupción de Paco León en el panorama nacional puede considerarse una alegría mayúscula. Quién nos iba a decir que el renovador de la risa ibérica sería un actor de sitcoms y programas de sketches. Ahora se ha estrenado Kiki, el amor se hace y las críticas y la taquilla no podrían ser más favorables. Se ha obrado un pequeño milagro: Paco ha dejado de ser un cómico, el hijo de Carmina o el hermano de María. Ahora es "Paco", a secas. Explícito y jovial como el Almodóvar de los 80, y a su vez moderno y único. Una euforia que a muchos nos "excita", en el sentido más cinéfilo del verbo.


Paco León "afina" (que no "refina") su estilo en Kiki, el amor se hace, una película mejor escrita y construida que las anteriores Carmina o revienta y Carmina y amén. Desde sus títulos de crédito, la cinta presume de descaro y efervescencia. El resultado es un despliegue cachondo, a ratos fogoso, de las filias sexuales más ocultas. Un tema tan dado a surrealismos que perfectamente podría generar una nueva saga "leoniana" tras el binomio familiar que conocemos todos. Como toda cinta de episodios más o menos cruzados, hay personajes y momentos que funcionan mejor que otros, pero se impone la alegría de todo su conjunto. Quien escribe se queda con Candela Peña y Belén Cuesta, actrices de reparto que, al aparecer en escena, lo eclipsan todo. Kiki, el amor se hace copula con la mejor comedia, pero también demuestra que hay mucho camino por recorrer por parte de León. Nada grave: se aprende a hacer el amor fornicando, y con el cine sucede lo mismo. El público arde en deseos por saber cómo experimentará León en un futuro con todas las posturas del kamasutra y con todas las posibilidades del medio cinematográfico. Con Kiki, el amor se hace ha nacido un título de culto. También un narrador con voz propia. Y no es una moda pasajera: ha venido para quedarse. ¡Orgasmo!


Para erotómanos con tendencia al exhibicionismo.
Lo mejor: Sales del cine feliz y reconfortado: no se puede pedir más.
Lo peor: La duración excesiva de algunos gags.

lunes, 4 de abril de 2016

CRÍTICA | EL VIOLÍN ROJO, de François Girard


La vida secreta de los instrumentos
EL VIOLÍN ROJO (THE RED VIOLIN, LE VIOLON ROUGE), de François Girard
Óscar a la mejor banda sonora original. 8 premios Gennie de la Academia de Cine Canadiense, incluyendo mejor película
Nominación al Globo de oro a la mejor película de habla no inglesa
Canadá, 1998. Dirección: François Girard Guión: Don McKellar y François Girard Música: John Corigliano Fotografía: Alain Dostie Reparto: Samuel L. Jackson, Greta Scacchi, Jason Flemyng, Colm Feore, Carlo Cecchi, Irene Grazioli, Jean-Luc Bideau, Sylvia Chang Género: Drama histórico Duración: 125 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 02/07/1999
¿De qué va?: Siglo XXI. En un taller de Cremona, un artesano ultima los detalles de su obra maestra: un violín que regalá a su futuro hijo a modo de ofrenda. En la actualidad, el mismo violín es uno de los principales atractivos en una subasta en Montreal. El instrumento, conocido por su barniz de tono rogizo, esconde una terrible leyenda. Un objeto preciado por muchos, mágico y maldito al mismo tiempo, que ha pasado de continente en continente, de dueño en dueño, durante cuatrocientos años.


El violín rojo, una producción canadiense rodada en distintos países y hablada en cinco idiomas (estamos, por lo tanto, ante un film que debe visionarse en versión original 'sí o sí'), cuenta el devenir de un violín durante cuatro siglos, desde su concepción en un taller de la Italia del siglo XVII hasta el Montreal de nuestros días. El instrumento, cual nómada que va pasando de mano en mano de forma azarosa, es el nexo de unión de distintos episodios que retratan el poder transformador de la música, desde la trágica historia de amor que sirve de telón de fondo a su creación hasta la pugna moderna que cierra la película en forma de subasta exclusiva. François Girard diseña una película de bella factura que repara en la grandeza de la anécdota, en la magia de los objetos. Todas las historia están contadas a modo de leyenda, como si Girard fuera un juglar que despliega ante nuestros ojos y sobre todo ante nuestros oídos un espectáculo sobre las casualidades y las causalidades. Una estructura realmente original que llama poderosamente la atención.


Por desgracia, ni la fórmula episódica ni la sucesión de épocas y personajes obedecen a razones de peso. Girard reviste el film de imágenes y sonidos preciosos, pero la película carece de cohesión y no profundiza en los contextos históricos que retrata: a la postre, no es tanto un film episódico como cinco películas autónomas reducidas a su mínima expresión, por lo que tanto el conjunto como cada una de sus partes no pueden explotar todas sus virtudes y matices (detalle que sí se hubiera dado con un metraje mayor y un guión más sólido: tal vez, en forma de miniserie). Curiosamente, su música, a pesar de haber ganado el Óscar de Hollywood, adolece del mismo problema: la banda sonora carece de un tema principal, aunque la belleza de sus temas está fuera de toda duda. En resumen, una película meritoria, con grandes ideas que no acaban de desarrollarse y con estampas que no acaban de lograr la emoción y la empatía de la audiencia. El violín rojo es, valga la relación, un instrumento de afinación impoluta y de ejecución irreprochable que se olvida de lo más importante: tener alma. Aunque en el cine, como en la música, ya se sabe: para gustos, colores (y violines, claro).


Para los que defienden que la música traspasa épocas y fronteras.
Lo mejor: La arrebatadora historia del artesano viudo.
Lo peor: Por momentos, parece un telefilm de gran presupuesto.

lunes, 24 de noviembre de 2014

CRÍTICA | UN CUENTO FRANCÉS, de Agnès Jaoui


A falta de príncipes, sapos
UN CUENTO FRANCÉS (AU BOUT DU CONTE), de Agnès Jaoui
Francia, 2013. Dirección: Agnès Jaoui Guion: Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri Fotografía: Lubomir Bakchev Reparto: Jean-Pierre Bacri, Agnès Jaoui, Arhut Dupont, Agathe Bonitzer, Benjamin Biolay Duración: 105 min. Género: Tragicomedia Tráiler: Link Estreno en España: 20/06/2014
¿De qué va?: Una joven cree haber encontrado a su príncipe azul al enamorarse de un músico de su misma edad. Su tía, una actriz de poco éxito, no entiende por qué su hija pequeña se pasa todo el día leyendo La Biblia. El padre del pretendiente está preocupado porque treinta años atrás una vidente vaticinó que moriría en pocos días. Estos y otros personajes protagonizan un film de encuentros y desencuentros.
Palmarés: Premio al mejor guion del Festival de Valladolid 2013.
El dato: La primera vez que coincidieron en la gran pantalla Bacri y Jaoui fue en Como en las mejores familias, a la que seguiría el premiado musical parisino On connaît la chanson. En los últimos cinco años, Jaoui sólo ha intervenido como actriz en la comedia Du vent dans mes mollets, mientras que Bacri se ha dejado ver en Adiós Gary, Cherchez Hortense y Avant l'aube, todos ellos inéditos en España.


Desde la irrupción a finales de los 90 de Para todos los gustos, Jaoui y Bacri, pareja en la vida real y una de las uniones cinematográficas más interesantes del panorama europeo, han conseguido mantenerse fieles al espíritu de su ópera prima y consolidar un estilo narrativo propio. En Como una imagen y Háblame de la lluvia continuaron ahondando en el alma de unos personajes bondadosos, ligeramente atormentados y casi siempre inmersos en un mosaico de historias cruzadas trazadas con diálogos ingeniosos, mérito por el que muchas veces han sido comparados nada más y nada menos que con Woody Allen. Jaoui y Bacri, tras aparecer en películas dirigidas por segundos, casi todas de perfil más familiar y comercial, amplían su filmografía con Un cuento francés, película que en España ha tenido un estreno casi simultáneo en salas de cine y plataformas digitales. 


Pese a que muchos, entre los que se encuentra este blog, esperábamos con ansias su regreso, y aunque en esta nueva propuesta se reconoce la firma de sus autores, Un cuento francés es con toda seguridad la obra menos satisfactoria de Jaoui y Bacri. En esta ocasión, los personajes parecen seguir patrones de conducta previsibles, y las tribulaciones que unen y separan a los diferentes protagonistas no resulta todo lo atractivos y convincentes que debería, a pesar de la presencia de algún que otro gag o línea de guion realmente ingenioso. Sus responsables tampoco consiguen dar el perseguido toque de realismo mágico que apunta el film en su primer tramo, seguramente porque algunos vértices del conflicto están poco perfilados (Benjamin Biolay, mejor cantante que actor, lidia con un personaje poco agradable) y porque las intenciones de Jaoui y Bacri siempre están más cerca del retrato ácido, incluso socarrón, que del romance sin concesiones. Desigual, y aún así un interesante menú de enredos afrancesados que se come y digiere con gusto.


Para abonados a la tragicomedia con distinción.
Lo mejor: Bacri en su eterno papel de 'refunfuñado con corazón'.
Lo peor: Muchas de sus líneas argumentales prometen más de lo que finalmente ofrecen.

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jueves, 9 de octubre de 2014

CRÍTICA | LOREAK (FLORES), de José María Goenaga y Jon Garaño


Algo más que flores
LOREAK (FLORES), de José María Goenaga y Jon Garaño
Festival de San Sebastián 2014: Sección oficial a concurso
España, 2014.  Dirección: José María Goneaga y Jon Garaño Guion: José María Goneaga, Jon Garaño y Aitor Arregi Fotografía: Javier Aguirre Música: Pascal Gaigne Reparto: Josean Bengoetxea, Ane Gabarain, Gotzon Sánchez, Nagore Aramburu, Egoitz Lasa, Itziar Aizpuru, Itziar Ituño, Jox Berasategui Género: Drama. Historias cruzadas Duración: 95 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Ane empieza a recibir flores en su casa. En los ramos no aparece ningún mensaje ni remitente. Aunque su marido parece mostrarse incómodo con cada envío, Ane cuida con mucho mimo cada flor e incluso lleva algunos ramos a su puesto de trabajo. Un día deja de recibir las flores, y en ese momento su vida quedará conectada a la de Lourdes y Tere. Tres mujeres distintas, tres generaciones distintas y tres vidas distintas, pero todas ellas vinculadas a las flores. Aunque las flores son solo flores... ¿o tal vez no?


Las flores nos acompañan en los momentos más importantes de nuestras vidas. Nos las regalan cuando nacemos, aparecen en bodas y comuniones, y tienen un especial protagonismo el día de nuestra muerte. Loreak (Flores) se centra en este último aspecto, ya que utiliza las flores como vía de expresión de sentimientos de tres personajes que están atravesando un proceso de luto distinto. Flores, en definitiva, mortuorias, pero con mucha vida en sus pétalos, ya que encarnan el amor, el afecto y el vínculo hacia el ser querido. Flores ligadas a un rito, piezas centrales de una práctica cerimoniosa muy arraigada en nuestra cultura. Flores de duelo, también flores cargadas de belleza. Flores que se dan en homenaje a la persona que se ha ido, pero que en realidad tienen capacidades sanadoras para los que afrontan la vida tras la pérdida. Flores de muchos colores, de múltiples matices, que el film de José María Goenaga y Jon Garaño utiliza para configurar uno de los mosaicos femeninos más impresionante del último cine local.


Porque Loreak (Flores) es, en esencia, una película de mujeres. Los directores se acercan a ese universo con mucho tacto, dejando espacio e intimidad a los personajes, respetando sus interioridades y al mismo tiempo mostrando sus diferencias generacionales y sus códigos morales. Los personajes se reprochan cosas, se callan otras tantas, y como espectadores asumimos todo ello de forma natural porque todos los personajes están (d)escritos desde la verdad y todos tienen sus razones. Ane actúa influenciada por la insatisfacción de su matrimonio y la sensación de que sus años de juventud se están escapando. Tere actúa influenciada por el peso de la tradición, por el qué dirán, por los principios religiosos que ha interiorizado desde pequeña. Lourdes actúa desde el impulso y la rabia, reivindica su libertad sin ser consciente de que sigue atada a la persona que un día amó, y tal vez por eso su herida es la que resta abierta durante más tiempo, el duelo que más se retarda, el dolor que más tarda en supurar. Vidas que se complementan de forma armoniosa, como flores de distinta tipología pero igual naturaleza en un mismo ramo.


Goenaga y Garaño trazan un ejercicio de historias cruzadas, pero afortunadamente nunca fuerzan las relaciones entre los personajes: da la sensación de que es la propia vida la que une y separa de forma azarosa a las protagonistas. Tampoco hay una voluntad por forzar el dramatismo de la historia: en este sentido, la película combina planos objetivos con otros subjetivos de forma muy equilibrada, retratando a los personajes con la cámara situada tras una ventana (un recurso que recuerda a cierto cine documental, incluso a las obras de Jaime Rosales) o bien filmándolos a pocos centímetros de sus rostros. Un drama, en resumen, que no violenta, que no intimida, pero que consigue escarbar en lo más profundo de nuestras almas. Una película frágil y delicada a la par que erguida y sólida. Como una flor. Porque las flores siempre son algo más que flores. Y en Loreak (Flores) son seres vivos cargados de sentido y sensibilidad.

Para comprobar el gran estado de salud del cine vasco.
Lo mejor: Goneaga y Garaño demuestran jugar en la primera división de nuestro cine. Es una historia muy vasca y al mismo tiempo de hondura atemporal y universal.
Lo peor: Que su tristeza asuste a parte de su público. Haberse ido de vacío del Festival de San Sebastián.

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