Planet 51 ha aterrado en nuestra cartelera para demostrar que, a nivel ténico, la Pixar no crea monopolio, abriendo la brecha a nuevas historias, posibilidades y cinematografías (en este caso la española). Los trazos de
Planet 51 corresponden a las artes de un cinéfilo empedernido que incluye por todas partes, a veces son ton ni son, referencias a clásicos del cine, siendo especialmente generoso con los títulos más memorables del señor Spielberg. Entre guiños y triquiñuelas, la película recicla el verde clorofila de
Shrek en unos alienígenas que, por primera vez, son los protagonistas, invadidos pero no invasores. La amenaza somos nosotros, o mejor dicho, un astronauta con percha y labia que ridiculiza a su especie, a su bandera norteamericana. Esta idea ingeniosa basa una historia al revés, una trama
graciosa pero no divertida, rápida pero no trepidante. Todo casa, aunque sea de forma tíbia: el romance del joven alienígena, la relación walliniana entre un robot y un aficionado a los cómics y un mensaje harto sabido como 'no debemos temer lo desconocido'. Ya la hemos visto, aunque es una
película cálida, familiar, bastante alegre y liviana. Puede que más de algún niño se asuste ante la parte críptica de la película (su primera escena despista hasta el más resabido: caso similar a lo que vimos en
Scream 2), pero difícilmente creará antipatías.
Mucho se le ha reprochado a Planet 51 su falta de chistes. Lo peor que existe es intentar ser gracioso y no lograrlo; ello no ocurre con una película que, a nivel general, es bastante sobria. No se entienden algunas bromas relacionadas con la homosexualidad (algo que nunca me gusta y que seguro no entenderán los más pequeños): la necesidad imperiosa de gustar a todos los públicos acaba por desarmar y dispersar una historia que, al final, no goza de demasiada chicha. Por lo demás, puede entenderse Planet 51 como el inicio de una animación española que viaja hacia mejores relatos y mayor pirotécnia visual, sin la altivez de las grandes majors. No debemos ser duros con este entretenimiento sano y satisfactorio que salvará el cine español de los números rojos (eso sí, con la ayuda de Agora, Celda 211 y Spanish Movie). Navidades verdes.
P.D.: Cinoscar & Rarities ya está en Facebook. De momento voy un poco perdido. O sea: si me habláis y no os contesto, no es que sea borde, sino que estoy como un pulpo en un garaje. Saludos.