
2. Mickey Rourke no tiene el Oscar asegurado: los Globos habían eliminado a Milk del grupo selecto de favoritas y los responsables del film, conscientes del ninguneo, respondieron con su ausencia en la gala. Todo ello ha afectado a Penn. Aunque hay una verdad impepinable: si Mickey Rourke gana el premio del gremio de actores, el Oscar es suyo.
3. El doblete de Winslet ha sido toda una grata sorpresa, pero tal estampa es muy difícil que pueda ocurrir en los Oscar. Entre los actores existe la necesidad de premiar a una actriz olvidada hasta hace poco. El gremio de actores volverá a ser crucial: si Winslet repite proeza, Penélope deberá esperar un poco más para ganar la estatuilla y Winslet deberá prepararse para escribir su nombre en los anales de la historia del cine.

5. Los apartados de comedia se han saldado con una repartición bastante agradable: Sally Hawkins logra premio y asegura su nominación al Oscar y Vicky Cristina Barcelona gana el premio grande, un Globo que directa o indirectamente atañe a Cruz. Por lo tanto, todas las voces que lamentan el no reconocimiento de la madrileña pueden respirar tranquilos: nuestra Pe ha sido la ganadora silenciosa de la noche.

7. Los Globos han abierto una categoría que parecía sentenciada: el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, salvo desagradables sorpresas de última hora, será para Gomorra o para Waltz with Bazir. Es de esperar que la Academia, en su nuevo sistema de elección, logre un quinteto de nominados más variado y competente que los anteriores.

9. Una intuición planea la alfombra roja del hotel Beverly Hills: The dark knight estará nominada a la mejor película. ¿Por qué los medios prestaron tanta atención a los pese a todo desconocidos Aaron Eckhart y Maggie Gyllenhaal?¿Por qué Cruz pasó de largo de los flashes?
10. La gala tuvo espacio para premiar al magnate Spielberg con un video emotivo muy bien montado. Spielberg realizó una alegoría a la imaginación y vaticinaba que el público del futuro será muy diferente al actual, un cambio para que el cine debe estar preparado. Si hasta el rey Midas defiende el cambio en mayúsculas, Slumdog Millionaire parece la perfecta representante para iniciar esta tónica. Slumdog Millionaire es al cine lo que Barack Obama a la política estadounidense.
