miércoles, 4 de febrero de 2009

BOLT 6'5 / 10

Sin ser ninguna obra para el recuerdo, Bolt supone la maduración (que no consagración) de Disney, un salto cualitativo y cantitativo bastante remarcable y con un final feliz en forma de nominación al Oscar. Los directivos de Disney demuestran aquí un gran sentido de la acción y del tempo narrativo, unos logros más propios de Pixar. La marca de fábrica continúa siendo una inevitable tendencia al almíbar, una rutina que encuentra en su fauna protagonista una gran excusa para construir el mensaje buenrollista de siempre. Es la primera vez que Disney crea un relato competente (aunque no competitivo) e incluye una interesante reflexión sobre las consecuencias de la telerealidad y la deshumanización de los animales en pos de la ficción más mercantilista. Bolt es lo suficiente lúcida para crear escuela, pero subraya una vez más las desigualdades entre la hormiga trabajadora Dreamworks, la un tanto desfasada Disney y el maestro Pixar, auténticos protagonistas de un cine que mejora día a día en temas y recursos. Bolt deriva de una necesidad por sacralizar las películas de antes y de la obligación comercial, casi de superviviencia, por dilucidar las pautas del cine del futuro. De aquí que la película incluya gags en los que se menciona a Nemo, un guiño decisivo para entender la naturaleza de la trama. Entre lo nuevo y lo apolillado, Bolt es una digna road-movie de inicio trepidante y final conservador, la promesa de que Disney puede ser quien dirija la orquestra de la animación yanki.