miércoles, 3 de junio de 2009

MILLENIUM 1: LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES 7 / 10

La cinematografía sueca se ha apuntado un gran logro al adaptar al cine a su máximo exponente literario, Stieg Larsson, antes de que la archifamosa trilogía cayera en manos de algún insulso productor americano (o algún yanki que no ama las buenas películas). De aquí que Millenium 1 sea una historia de aroma sueco: tenemos el hielo ya visto en Déjame entrar y disfrutamos con su exotismo, aunque no nos separen demasiados kilómetros. El film reune todas las bondades para ser un bombazo nacional, una película inteligente y muy entretenida que juega con el cine negro y los infantiles mecanismos del género detectivesco. Y tras la acción, la película esconde un relato más comprometido de hombres salvajes, conspiraciones familiares, corrupciones políticas y complots informáticos: Larsson era periodista y su relato, algo más que un mero código Da Vinci, critica muchos estamentos y rutinas de la sociedad sueca. Aunque la trama criminal despista a los críticos, es de justicia destacar que Millenium 1 es un libro y una película sueca, y que es el público nórdico quien captará todos los detalles, matices e indirectas del astuto Larsson. Millenium 1 termina siendo un entretenimiento noble y eficaz, nada anodino pese a su largo metraje (que no estirado: la fidelidad al material escrito no destruye las bondades del film), un acierto que recuerda casos como el de El orfanato en España, Los chicos del coro o Bienvenidos al Norte en Francia, o El último beso italiano.



Quien no se divierta es porque no quiere: el film engancha y termina sin ninguna incoherencia ni altibajo. Millenium 1, que no es ni quiere acceder al calado estético y moral de, por ejemplo, Michael Haneke, triunfa como un producto comercial, bastante liviano pero no complaciente. Puestos a poner algún pero, podría reprocharse la insulsa repetición de fotografías, vídeos y escenas, un mecanismo para que el espectador no se pierda entre tanta complejidad. La oscuridad, que aquí se impone como sello indiscutible de la saga, consigue una reina de altura con el personaje de Lisabeth Salander, uno de los seres más enigmáticos y magnéticos del cine y la literatura actual. Porque el film, que al final muestra su ambición y eficacia, nos explica que los personajes no son meros clichés y que su naturaleza afecta y altera el relato visto. Cerrada la trama central, la saga prosigue y, aunque esta primera entrega no es excelente, será difícil de superar. Entretenimiento muy recomendable (sobre todo tras los exámenes: pura evasión).