sábado, 24 de octubre de 2009

GROTESQUE 7 / 10

La portada de Grotesque, film censurado en Gran Bretaña, asegura que Hostel y Saw no son nada a comparación de los setenta minutos que ofrece la ¿película? de Kôji Shiraishi. Aunque cueste creerlo, es totalmente cierto. Grotesque es la película más asquerosa de la década y destrona a Antichrist como el film más impactante del año. Es el primer ejemplo de porno gore que este analista ha tenido el ¿placer? de ver. Llámenme sádico, pero me lo he pasado bastante bien. Fiel a su título, la cinta es grotesca, surrealista, con unos efectos especiales de parque temático y una historia que no admite rodeos ni explicaciones. La carnicería de Grotesque contempla castraciones, amputaciones, violaciones, masturbaciones y martilllazos a cascoporro. Tras la casquería, el espectador saldrá escaldado, pero con una sonrisa considerable. Una película que no se toma en serio a sí misma y que resuelve su trama con una cabeza decapitada que muerde al tarado sexual protagonista merece una posición de honor en el olimpo del mal gusto, en los anales de la antihistoria cinematográfica. A ratos parece una onírica versión de La matanza de Texas, otras veces se viste de porno malsano y al final se convierte en un producto de serie z consciente y contento de serlo. No hay medias tintas, tampoco se admiten estómagos sensibles ni discursos demasiado cinéfilos. Grotesque es una película rodada entre amigos, una cinta morbosa (para más inri, su actriz es la porno star más célebre de Japón), sin ética ni técnica. Todo un circo a base de espesa salsa de tomate. Repele y abre el apetito.




Una pareja está a punto de culminar su primera cita cuando un tarado les ataca. El señor en cuestión, amante de la música clásica y aficionado a cortar extremidades, somete a sus presas a un juego malsano: si quieren sobrevivir, deben excitarle sexualmente. La película, gráfica y afortunadamente corta, nos regala un asesino para el recuerdo, un loco impotente, inactivo, alienado, carente de amor y sediento de sexo. Grotesque acaba siendo el retrato rojo y negro de un triángulo inusual. El espectador que aguante hasta el final no podrá evitar sentir empatía por un tipo tan vacío y extremo. De la misma forma, el director se regodea en las escenas sexuales, exitando a la audiencia, emparentándola con el malo y jugando a provocar nuestro asco, llanto y risa. Grotesque nos deja exhaustos, con el cuerpo medio dormido; logra, por lo tanto, su propósito, y ofrece al fanático más desquiciado una ración doble de mal rollo. Antes de que hablen de ella, aconsejo su visionado. Otorgarle un 7 es todo un acto de valentía. Una insensatez, si quieren. Si les gusta, asústense y visiten su psicólogo más cercano. Yo no tardaré en hacerlo...

viernes, 23 de octubre de 2009

REC 2 7 / 10

Jaume Balagueró, aquí acompañado por Paco Plaza, es uno de los directores más sobrevalorados de nuestro cine. Mirada cinéfila, más preocupada en imitar que en crear, consigue con esta estupenda secuela la consagración y la demostración de oficio que todos esperábamos. Rec 2 supera a su primera parte: es más intensa, su narrativa es más compleja y todas sus sorpresas, esta vez ingeniosas, realzan la trama. La gran virtud de Rec 2 es saberse una película independiente, con su particular personalidad y estética, parcialmente desligada de lo visto hace dos años. La entrada de nuevos personajes insufla vida al conjunto. Ahora lo que se intuía al final de Rec se convierte en el leitmotiv de su continuación. Un cura practicaba exorcismos en el ático del edificio protagonista y los niños poseidos, afectados por una extraña rabia, campan ahora a sus anchas en busca de nuevas víctimas. Minutos después de que la reportera Ángela Vidal se adentrase en el macabro escenario, unos policías, con la ayuda de un cura alemán, vuelven a la casa del terror para encontrar la sangre de la niña Medeiros, la primera que propagó la infección. Con este arranque, Rec 2 recupera la entidad que Rec no tenía. Segundas partes nunca fueron buenas, pero Balagueró, que aún podría ampliar su discurso en una tercera y cuarta parte (todo en una misma noche: se perdería coherencia, pero ganaríamos en entretenimiento), nos regala la gran excepción y sube el listón del terror patrio.



Rec 2 es un compendio de tonos y situaciones. Rec, demasiado preocupada en ser un docudrama gore (y excesivamente pedante al creerse inventora de una narrativa llena de claroscuros y efectismos), perdía interés, algo que no ocurre en el título que ahora se estrena. Rec 2 empieza como un film de ciencia ficción, sigue con el pulso del misterio, se deleita con generosos chorros de sangre (los zombies corren y chillan desde el techo al más puro estilo Hideo Nakata) y termina de forma poco complaciente, dejando al espectador con la boca abierta. Otro ingrediente estimulante es la combinación de cámaras. Aquí vemos los hechos desde varias ópticas, siempre tras el famoso lema de 'grábalo todo'. El experimento, a modo de historias cruzadas en un contexto oscuro y extremo, mantiene el público pegado a la butaca. Todo ello nos lleva a considerar Rec 2 como una mezcla entretenida, con menos pretensiones que su antecesora, más festiva, alocada e irreverente. Lo mejor que podían hacer Plaza y Balagueró era tomarse menos en serio: solo de esta forma se podría llegar a una escena final tan surrealista como inesperada. No inventa nada, pero se disfruta de lo lindo.

jueves, 22 de octubre de 2009

MARTYRS 8 / 10

Casquería francesa. Martyrs es una de las películas más brutales de los últimos años. Contiene una trama totalmente imprevisible y una historia en eterna tensión. Algunos momentos de este baile de sangre son tan impactantes que el espectador, incapaz de soportar tanta adrenalina, intentará evadirse de la película. Tal cosa, que en otros títulos hubiera sido un sonoro defecto, es aquí la gran baza del film. Martyrs empieza con una carrera. Una muchacha huye de un extraño recinto repleta de sangre. Tras internar en un centro psiquiátrico, la película da un salto de quince años y nos sorprende con una hora y media de pura angustia. Martyrs es un relato bipolar: aúna varias películas en una, varios tonos y posibilidades. El espectador tambalea y, cuando empieza a cuestionar una carnicería que no parece tener sentido, la cinta nos sorprende con un tramo final radical, rocambolesco y crítico. El resultado, tan irregular como estimulante, es un festival de sangre, una caja de sorpresas y una historia que contiene más elementos de los que a priori parece tener. No es una cinta más: algunos fotogramas son imposibles de olvidar. Sin duda, Martyrs era la cinta que merecía ganar el pasado Festival de Sitges. Tortura que asquea y crea adicción.



Pascal Laugier, director de la propuesta, se convierte en una de las promesas más sólidas del nuevo cine europeo. Sus pasos, tan acelerados como firmes, recuerdan a los de Alexandre Aja. No hay duda que estos Martyrs guardan relación con Alta Tensión (ambas incluyen una historia de amor lésbico de catastróficos resultados). También podría emparentarse a Laugier con Tomas Alfredson, responsable de la aplaudida Déjame entrar. No hay duda que Laugier empezará a estar muy solicitado, y que Martyrs, aún inédita en nuestro país, será una futura película de culto. Todo un festín para el fan y una curiosidad digna de destacar para todo cinéfilo. Puede resultar una película excesivamente descabellada (lo es) o una historia que no sabe qué contar (también), pero, al aparecer los títulos de crédito, el espectador enmudecerá al acto. Frenético pastiche en el que se dan cita el cine de terror juvenil y el de autor (los planos finales en el sótano, sobre todo la escena del ojo, recuerdan los trucos de Kubrick en su odisea espacial). No se la pierdan.


miércoles, 21 de octubre de 2009

EXORCISMO EN CONNECTICUT 3'5 / 10

Exorcismo en Connecticut suena a añejo. Solo con su título, el espectador puede intuir (luego corroborar) que la película revisita los lugares comunes de un género en alza. Tenemos una casa con un pasado turbio, escenario que hemos pisado demasiadas veces; contamos con un protagonista en eterno peligro cuyas visiones (al final siempre ciertas) nadie cree; incluso podríamos considerar la aparición de una actriz en horas bajas (Virginia Madsen), a imagen y semejanza de damiselas como Sharon Stone (La casa) o Kate Hudson (La llave del mal). Al final, poco importa si el exorcismo ocurre en Connecticut o en otra parte: el esquema es el mismo. Exorcismo en Connecticut solo funciona como juego en el que la audiencia puede y debe apostar a imaginarse lo imaginable. Tal tarea no contempla diversión ni emoción alguna porque Exorcismo en Connecticut es una película aséptica, fría, lógica, con una resolución exagerada, rocambolesca, poco apasionante. Con títulos de tal calibre, se cumple la conocida frase de 'veo, pero no miro'. Exorcismo en Connecticut se deja ver, pero no mirar; y, de mirarse, poco o nada sacaríamos en claro.



Puestos a ser condescendientes, podríamos salvar algunos momentos 'Poltergeist': las idas y venidas de luz, algún flash-back bastante logrado o la divertida escena en la que el adolescente protagonista, hacha en mano (tópico topicazo), descubre cien cadáveres en las paredes de su cocina. Poco se salva de la quema: los personajes están mal perfilados (el padre es alcohólico... ¡a la hora y cuarto de metraje!) y la trama adquiere un caliz totalmente descabellado. Y lo peor de todo: vuelve a estar basada en hechos reales. Si aún han contenido la risa, esperen a saber el motivo por el que la familia protagonista compra la tétrica casa: la excusa más mala en años. Es una pena que la película no aproveche su inicio documental (Madsen cuenta los hechos, pero nosotros vemos el conjunto como un todo cronológico e insulso). Ni sustos ni exorcismos. Más pena que gloria.

martes, 20 de octubre de 2009

LA HUÉRFANA (ORPHAN) 6'5 / 10

La camino de Jaume Collet-Serra, catalán que reside desde los dieciocho años en Norteamérica, no es tópico y, aunque parecía utópico, a día de hoy ya es toda una realidad. La huérfana nos devuelve a un cineasta cinéfilo (como los mejores), un visionario capaz de mezclar el drama con la comedia negra, el terror con el thriller. La película que nos ocupa se emparenta con La semilla del diablo, Repulsión o La mano que mece la cuna, todos ellos pequeños clásicos, maestras bofetadas a convenciones y clichés. Collet-Serra no es Polanski (de aquí que la batalla final en el hielo tenga un punto de impostura), pero lo intenta y sale bastante ileso. La sorpresa reside en un metraje de dos horas que va de menos a más, que atrapa, que angustia más que asusta. No es la primera vez que vemos niñas malvadas y madres desesperadas, elemento que no supone ningún problema para disfrutar de una película que quiere ser clásica y contemporánea, joven y añeja, pero ante todo entretenida, para nada intelectual, consciente de sus limitaciones. Juega sus cartas y gana la partida: irreprochable. La huérfana gustará a los amantes del género, que se reencontrarán con una trama bien armada y mejor interpretada, y a los menos forofos, quienes aplaudirán el componente psicológico (aquí no hay gore ni matanzas explícitas) de una acción al principio moderada, luego alocada. Una elegante forma de olvidar la inconsiste La casa de cera.



Explicar la historia de esta huérfana con malas artes y buena educación implica alabar el trabajo de Isabelle Fuhrman, una niña prodigio que pisa los talones a las hermanas Fanning. Más gótica, más profunda, más inquietante, incluso más guapa, la pequeña Esther enamora, mata a la ingenuidad y eriza la piel. La tensión está calibrada al detalle y el pasado de Esther, unido a las formas del género fantástico, pasa como realista, logra lo imposible. El guión es sólido y todos sus personajes funcionan (mención especial para la hija sordomuda de este matrimonio en crisis). Macabra y sádica, la película nos regala momentos de auténtico terror y cachondeo como la muerte de la monja, el ramo de flores que entrega Esther a Katy, el empujón en el tobogán de madera o la escena en la que la niña corteja provocativa a su padre adoptivo. No reniega de lugares comunes (persecuciones en la oscuridad y momentos hospitalarios a la cabeza), pero supera la media de las últimas terror movies. Una agradable sorpresa a la que le auguramos un buen futuro en sus emisiones televisivas y una posible mención de título de culto. Ya se verá: este bebé, versión diabólica de Peter Pan, aún tiene que crecer.

lunes, 19 de octubre de 2009

À L'INTÉRIEUR (INSIDE) 4 / 10

À l'intérieur causó un gran revuelo en el Festival de Sitges de hace dos años. Y, tras verla, se entienden las quejas de crítica y público. Este viaje (afortunadamente corto) al interior de la casa de una embarazada, al epicentro de un accidente de coche aún presente, es un macabro espectáculo de chorros de sangre imposibles y momentos tan insólitos como inverosímiles. No nos creemos nada de una película tan básica, tan corta en metraje como vacía en contenido. El espectador avispado intuirá la identidad del enemigo a los cinco minutos. Y, para más colmos, se reirá al ver cómo la película ridiculiza las fuerzas policiales. Personalmente, me encantaría gozar de las tijeras multiusos de la protagonista, un aparato pequeño pero matón capaz de romper puertas y abrir cuellos y vientres. Una lindez, el arma de todo cocinero. Otro dato negativo. También merecen la atención unos rastros de sangre excesivos, más marrones que rojos, que dejan intuir los trucos a base de vetadine y otros líquidos. La factura técnica es mala, sus actrices son pésimas, el guión es inexistente, y À l'intérieur, que acumula demasiados despropósitos, acaba dando más pena que miedo. Es un film friki para espectadores frikis. El resto agradecerá no verla, sobre todo las mujeres en cinta.




Pese a todo, À l'intérieur presenta algunos puntos dignos de incluirse en toda reseña. Aunque su estructura narrativa copie la fórmula de los telefilms, la película presenta una lucha cuerpo a cuerpo entre dos mujeres bastante interesante. La estética de videojuego, fría y ágil, se repite. À l'intèrieur no deja de ser una simplificación del esquema del terror de ahora y siempre: una asesina inteligente, vestida de negro y con expresión aguafiestas, y una víctima indefensa que está a punto de dar a luz. Lo demás (descripción psicológica, coherencia argumental, detalles técnicos, etc., da igual). La cinta, como Alta Tensión o Martyrs (todas francesas), es una película de mujeres que fabula, aunque sea en forma de pesadilla, sobre la maternidad y los miedos de la madre. La mala quiere poseer el feto que perdió, mientras que la inocente quiere el novio que un día le fue arrebatado. À l'intèrieur es una partida de ajedrez morbosa que tiene el mérito y la desgracia de ser repulsiva y surrealista. Hay algo estimable en una película que, aun siendo mala, atrae. Será que en el fondo, à l'intèrieur, todos somos unos sádicos. ¿Cómo no aplaudir una frase promocional tan ingeniosa: 'ouvre moi ta porte... que je t'ouvre le ventre?


sábado, 17 de octubre de 2009

¿LAS REPOSICIONES TIENEN FUTURO?



Este mes los cines proyectarán Toy Story, Mi vecino Totoro y La naranja mecánica, películas claves de los 70, 80 y 90. Cada película tiene su historia. De esta forma, el film de Pixar se verá en 3D, una forma de contentar al fan y promocional la inminente tercera parte. El estudio Ghibli celebra con el reestreno de su título insigne veinte años de éxitos, ahora materializados en nuevas ediciones en dvd. Totoro, que nos conquistó vía VHS, encuentra ahora su salto a la gran pantalla, su confirmación como clásico. El caso de La naranja mecánica obedece a un simple homenaje a la película, al actor que la protagoniza y al símbolo que Kubrick continúa siendo. Ver las caras de nuestros drugos a todo color y en grande no tiene precio, y aumentará la tensión que ya nos provoca el film en su versión casera. Tal eclecticismo viajará junto a This is it, el documental de Michael Jackson. Dicha cinta solo estará en los cines durante dos semanas, tiempo suficiente para recordar al cantante, reavivar nuevos misterios y continuar con la polémica. La acción abre una novedad: no solo se da la opción de ver un film, sino que también se da un plazo, un lapso de tiempo. A nuevos tiempos, nuevas formas de vender y proyectar películas. No hay duda de que tal mezcla merece una reflexión.



No se reponen todas las películas, básicamente porque tal tarea precisaría de varias vidas y no menos cerebros. Por lo tanto, la palabra 'reposición' lleva implícita una etiqueta de calidad: lo que se repone vale la pena ser visto, y el público lo sabe, aunque no asista a tales proyecciones. El 3D abre un montón de caminos. De la misma forma que se quisieron colorear algunas películas en blanco y negro, parece que ahora existe una obsesión por el volumen, el relieve del 3D. No creo que el público rescate Toy Story porque la proyecten en 3D, sino porque la película es buena. Al fan se le ofrece una experiencia única. El multicine deja de ser una democracia (cada uno ve la película que quiere en la sala que quiere) y tales edificios ofrecen momentos únicos. Dentro de unas semanas, solo unos pocos presumirán de haber visto Toy Story en 3D, anécdota de la que seguramente harán alarde y que recordarán para siempre. Esto me lleva a decir que las reposiciones con nuevos formatos solo podrán ser rentables en caso de tratarse de pocas copias centradas en las grandes ciudades (a más población, más variedad de público). Sin duda, Toy Story parte con desventaja porque muchos ya la han visto. El éxito aumentaría si se limitara el tiempo de proyección: a pocos pases, más plateas llenas. No se trata de recaudar mucho dinero, sino ganar una suma considerable en relación al gasto realizado. Dejar languidecer Toy Story en pases matinales o sesiones sueltas sería un despilfarre, un despropósito.



Con la venta de entradas por internet, casi nadie se queda sin posibilidades de ver un film. Muchas películas buenas duran poco tiempo en cartel, y ello las relega al anonimato. Pero, obviamente, sería otro despilfarro seguir apostando por un film que no parece interesar a nadie. Economía y cinefilia, por este motivo, nunca se llevarán bien, nunca serán compatibles. Imagínense que solo se proyecta Agora durante unas semanas: seguro que habría mamporros y carreras en las puertas de muchos cines. Reservar el ticket, la entrada de cine será dentro de poco lo más sensato y casi la única opción. Seguro que Agora conseguiría los mismos buenos resultados de taquilla. Es más: tal estrategia, al reducir el tiempo de emisión, limitaría el boca a oreja, tanto para bien como para mal (apuesto a que más de la mitad de los espectadores de Agora no les ha gustado el film). Si uno no ha tenido opción de ver Agora en cines, intentará hacerse con el dvd. Porque, he aquí la gracia, de haber menos tiempo para verla, también habría menos tiempo para piratearla. Y en el caso de Toy Story, al ser en 3D, la piratería juega con desventaja.



Puestos a responder la pregunta del título, podríamos decir que sí, aunque con matices. No toda película vale, ni tampoco de cualquier forma. Es habitual que se estrenen films japoneses de animación en un solo cine durante un solo fin de semana (recientemente The sky scrawlers): el fan está alerta y la sala se llena. Pero el tema admite muchas interpretaciones. Un periodista preguntó a Jaime Rosales su opinión sobre la reposición de La soledad tras su triunfo en los Goya. ¿Acaso quienes quisieron ver La soledad, su público potencial (y más entusiasta), no lo hicieron en su mes de estreno? Los premios, aunque me pese mucho, no son un aliciente para el público del S. XXI. Fíjense en los retrasos de, por ejemplo, los estrenos de La clase, Contra la pared o algún título de Oscar. Hay películas nominadas a mejor film de habla no inglesa que el público español no puede ver. Me reafirmo: de ser importantes los premios, La soledad se hubiera repuesto la misma semana de saberse sus cuatro nominaciones a los Goya. No ocurrió así, y, aunque el público la vió con posterioridad, tampoco parece que entusiasmase demasiado. Pero... ¿acaso es mejor Toy Story que La soledad? Hagan debate.

viernes, 16 de octubre de 2009

LLAMAMIENTO POPULAR



Sé que muchos bloggeros han visto nuevas películas. Por ello, me gustaría contar con sus notas para el Cineraking LO ANTES POSIBLE. Dentro de nada, el blog publicará una nueva entrada del Cineranking y seguro que habrá jugosas novedades.

Como novedad, me gustaría que los bloggeros SOLO incluyan en sus mails o comentarios LAS NOTAS NUEVAS, ADEMÁS DE LAS NOTAS MODIFICADAS. Todos vuestros votos descansan en un world que ya tiene 10 folios, 10 cuadros. Ojalá aumenten.

También animo a contestar la nueva encuesta que el blog ha activado. La pregunta quiere saber los gustos de la comunidad bloggera para poder mejorar y reforzar los contenidos del blog.

Tampoco olvidar que el próximo LUNES empieza LA SEMANA DEL CINE DE TERROR, con jugosos títulos a reseñar. La semana coincidirá con un especial que Mariano dedicará en su blog al cine de terror. Nosotros adelantamos el Halloween cinéfilo: no se lo pueden perder.

Para quienes no lo sepan, han pasado a la semifinal de LA PELÍCULA DE LA DÉCADA Pozos de Ambición, 4 meses, 3 semanas, 2 días, Expiación y XXY. Pronto tendrán más noticias del concurso. En noviembre empezaremos con las semifinales. Y aún hay activadas dos encuestas...

Saludos y feliz fin de semana.

jueves, 15 de octubre de 2009

LMDLD: APOCALYPTO


Título: APOCALYPTO Título original: Apocalypto Dirección: Mel Gibson Guión: Mel Gibson y Farhad Safinia Año: 2006 País: Estados Unidos, México Duración: 130 min. Género: Acción Reparto: Rudy Youngblood, Dalia Hernández, Jonathan Brewer, Morris Birdyellowhead, Carlos Emilio Báez, Ramírez Amílcar, Israel Contreras, Isreal Ríos, María Isabel Díaz, Espiridión Acosta, Iazua Larios, Hiram Soto, Raoul Trujillo, Gerardo Taracena, Rodolfo Palacios, Ariel Galván, Bernardo Ruiz, Ricardo Díaz Mendoza, Richard Can, Carlos Ramos, Ammel Rodrigo Mendoza, Marco Antonio Argueta, Javier Escobar, Fernando Hernández, María Isidra Hoil, Aquetzali García, Abel Woolrich, Antonio Monroy Palmarés: Mejor fotografía (Críticos de Phoenix, Dallas y Ohio), 3 nominaciones al Oscar (mejor maquillaje, sonido y mezclas de sonido), Nominado a mejor film de habla no inglesa (Globo de oro, Bafta, Satellite Awards, Broadcast Film Critics Association Awards, Críticos de Chicago, Críticos de Londres) Fechas de estreno: 08/12/06 (EE.UU.), 19/01/07 (España) Distribuidora: Paramound Pictures





Sinopsis: La civilización maya es amenazada momentos antes de su colonización. Un grupo de guerreros ataca un poblado vecino y un hombre decide salvar a su familia enmedio de la catástrofe. Este es el inicio de una carrera a contrareloj por la supervivencia.



INTERPRETAR LO INTERPRETABLE

Apocalypto plantea si el cine contemporáneo debe ser antes una pieza estética o una pieza ética o vicerversa. Está claro que Mel Gibson prefiere la estética y, al despegarse de la historia objetiva, se adentra en una historia más personal: su historia, el cuento de su película. Apocalypto parece narrar algo que ninguna película se atreve a contar. Donde acaba Apocalypto (la colonización del nuevo continente) es donde empiezan otras tantas. Gibson reinventa y se adelanta. En su relato, los indígenas son gente autónoma, fuerte; una comunidad que sobrevive y come al utilizar la violencia física, la lucha de las especies naturales en libertad, por el bien de la colectividad. Gibson se interesa por un cambio mayor: la violencia mal canalizada que arrebata vidas sin sentido. La comunidad maya, aunque podría parecer una reunión de salvajes, es, para Gibson, un grupo con un modus vivendi propio y coherente. Apocalypto marca el paso de lo divino (los asesinos son ingénuos: con la sangre de los guerreros más fuertes creen poder saciar el hambre de su diós y mejorar su vida y sus cosechas) a lo pragmático (un dogma sin fundamento que genera una huida, una carrera cuerpo a cuerpo, a muerte; otro cuento sobre la supervivencia). Como resultado, Apocalypto es más que una cinta de acción y se abre a un abanico de posibilidades inmensas, casi antitéticas: es una cinta que nos invita a estar unidos y pensar en la colectividad, pero también deja claro que cada uno debe preservar lo suyo y los suyos; nos dice que todos los dogmas son malos, pero también nos explica que cada ser debe guiarse por su ética e ideales; es un alegato a favor de la familia, a la par que demuestra que la maldad no es cosa de pueblos, sino de todos los seres humanos, sean de donde sean y como sean. Depende como se mire, Apocalypto es una película de mensaje alegre o profundamente pesimista, una película totalmente rompedora o profundamente conservadora. Cuestión de gustos.




EL AUTOR

El primer plano sintetiza el estilo de Gibson. Un plano fijo nos enseña las profundidades de una selva verde. Poco a poco, la imagen se transforma en un travelling lento que capta los sonidos del bosque y espía el vuelo de una mariposa. Aparece un jabalí y, con este, la carrera por la supervivencia. Este momento encierra la calma del Malick de El nuevo mundo y la furia que caracteriza el cine comercial, Emmerich a la cabeza. Durante toda la película, el director se debate entre estas dos facetas, sin traicionar una a favor de otra, sin contentar fácilmente a su audiencia potencial. En los últimos momentos, la película se simplifica en una carrera adrenalínica, siempre superior al combate de buenos y malos. Gibson desprende ritmo y oficio al incluir una película reflexiva dentro de otra más lúdica, todo un parque de atracciones de carreras y luchas sangrientas. Apocalypto roza lo gore, se tutea con lo explícito y no disimula sus pequeños trucos (la mujer del héroe pare a su bebé de una forma tan imposible y surrealista como simbólica). Aunque parezca un derroche de excesos, Apocalypto es la cinta más comedida de Gibson: ni de una virulencia tan gratuita como la de La pasión de Cristo, ni de unas formas tan academicistas y correctas como las de Braveheart. Apocalypto atesora lo mejor y lo peor de su autor. Así, entre lo tímido y lo grotesco, el documental y la montaña rusa, la película se convierte en una de las experiencias cinematográficas más emocionantes de los últimos años; e, indirectamente, en la confirmación de un Gibson altivo capaz de crear y convencer. Jugada redonda.


LA VIOLENCIA

Apocalypto se asienta sobre la violencia, quienes la infringen y quienes la sufren. La cinta empieza con un acto de violencia familiar, casi inocente. Un grupo de cazadores engaña a su miembro más ingenuo obligándolo a comer los testículos de un animal muerto. El hombre reacciona con asco y los demás resuelven la escena con sonoras risotadas. Esta pequeña anécdota adelanta la humillación que dicho indígena sufrirá en su poblado y la posterior captura por parte de mayas extraños. La carrera también es gradual: hay un éxodo por imposición y una huida por obligación. Solo hay que fijarse en como Gibson va matando a los perseguidores de nuestro protagonista (el veneno de una serpiente o un sapo, una herida por una lanza, el impacto contra una roca o una trampa para cazar animales), una matanza lenta que, al llegar a la playa, el espectador intuye que aún se recrudecerá más (con armas de fuego y métodos más sofisticados, siempre en nombre de la patria y de la cruz). De alguna forma, Gibson se las ingenia para eclipsar a la audiencia y sorprenderla con giros más vivos y vivaces. Al final, la inscripción que rezan los primeros títulos de crédito se convertirá en la lógica alegoría del conjunto: una sociedad no puede destruirse si esta no se ha destruido a sí misma con anterioridad. La corrupción genera conflicto, y el conflicto genera una lucha. Gibson abraza los pasos de los buenos hombres, la road movie que protagoniza su magullado héroe y dios. La familia unida jamás será vencida, o al menos eso parece: la guerra, como vaticina el corredor, acaba de empezar. No hay duda que, en pleno siglo XXI, aún no ha terminado.


EL ESTILO

Una de las características más singulares de Apocalypto es su estilo. Aunque no quiera simular ni imitar una verdad, la película opta por los idiomas primitivos de las primeras gentes de Sudamérica. El aspecto lingüístico, en claro conflicto con los gustos del público, deja claro que la película quiere acercarse a sus protagonistas con respeto. Lengua a parte, Gibson opta por una estética singular. Por un lado, la caracterización de su civilización perdida requiere de numeroso attrezzo y maquillaje; por otro lado, la cámara digital permite que las imágenes desprendan un calor extraño que intensifique el fragor de la batalla y altere el color en los momentos más intensos (véase el sacrificio de la pirámide, con los cuerpos tintados de azul, el rojo de la sangre y los tonos marrones y verdes del gentío que aplaude). Apocalypto mezcla tradición con nuevos recursos; lo de siempre, pero de otra manera. Algo que difícilmente volverá a lograrse.





La escena más conocida: Los guerreros esperan para ser ejecutados en lo alto de la pirámide. Un extraño eclipse salvará la vida del protagonista.

La escena más impactante: Los veleros españoles se divisan y nuestro guerrero para. Los perseguidores, también. Empieza otra guerra, sucede un giro inesperado.

La frase: Las palabras del chamán son muy recurrentes tras observar todo cuanto acontece en el film. Se habla poco, pero lo poco que se dice no es en vano.

miércoles, 14 de octubre de 2009

GORDOS 6 / 10

Paradoja: Gordos habla de la obesidad, pero no controla las cantidades... de metraje. Película inflada, llena de subrallados y clichés, Gordos supone la consagración de Sánchez Arévalo como autor simpático, narrador de obras interesantes, pero inconsistentes. Gordos es una obra grandilocuente, llena de ingenio, aunque con demasiada pedantería. El film quiere abarcar demasiado, y el mensaje, a base de dar rodeos, se desploma. No me malinterpreten: Gordos es una película agradable, un título ecléctico, original, bastante divertido; una cinta que aporta buen rollo, cuyos defectos molestan (pensando lo que podría haber sido) y cuyas virtudes se disfrutan (pensando el salto cuantitativo y cualitativo respecto Azuloscurocasinegro). Nada que ver con Magnolia (cinta que quiere imitar), pero tampoco nada que ver con la sosería imperante en nuestro cine. Porque, aunque gris, Gordos es una cinta de autor. Lástima que a Sánchez Arévalo, que cuidó y alargó la preparación y el rodaje de su criatura en demasía, le pueda la altanería.




Una película tan peculiar requiere de un reparto no menos especial. Como se intuía, Antonio de la Torre logra el papel de su vida al interpretar un gay obeso que en su día promocionaba unas pastillas adelgazantes. El chiste, cuando se estira, pierde su chispa, pero de la Torre es el único que no naufraga. Tiene la nominación al Goya asegurada. También requiere atención la aparición de Teté Delgado, rostro televisivo que, como Paz Padilla a Cobardes, pide un lugar en la gran pantalla. Raúl Arévalo, Verónica Sánchez y demás tropa divierten y saturan al personal de forma tímida. Gordos, con media hora menos y una narrativa menos grave y más desenfadada, ganaría mucho. Pero estos son los Gordos que ha querido su director: llenos de frustraciones, miedos y problemas. Empacha.


martes, 13 de octubre de 2009

EN CONTRA DEL MÁRKETING EXCESIVO



'Márketing' es un anglicismo. La duda es inmediata: ¿castellanizamos el término mediante el acento y la supresión de la desinencia inglesa '-g' o utilizamos la cláusula inglesa? La Academia contempla 'mercadotecnia', término que nadie conoce ni utiliza. Cuestiones lingüísticas a parte, parece que sí hemos adoptado la semántica del vocablo. Sabemos muy bien qué es, en qué consiste y qué formas puede adoptar una campaña de márketing. La publicidad nos acucia, ya sea en la calle o en nuestras casas. Nadie se escapa. Y como el márketing despliega toda su fuerza a modo de dictadura, nadie (o casi nadie) ha perdido detalle del estreno de Agora. Los autores de la machacona propaganda han vuelto a salirse con la suya. Diarios, televisiones y radios han comentado el estreno de la última película de Amenábar, siempre bajo el rinbombante subtítulo de 'la película más cara del cine español'. No vivíamos un caso similar desde El orfanato, éxito cocinado a fuego lento con artes muy parecidas a las que ahora nos invaden. El público erudito y el público menos cinéfilo, el público pequeño y el más anciano... nadie ha perdido nota, ya sea vía El hormiguero, Informe Semanal, Buenafuente o Telediarios o demás formatos, del argumento y características de Agora. Unos días después de su estreno, somos conscientes de que el film es ya un fenómeno de masas, básicamente porque los mandamases de turno así lo han querido. Incluso el márketing hace distinciones. Apreciamos la película de Amenábar, pero denostamos el márketing excesivo. ¿Dónde queda el boca a oreja, las formas de promoción más discretas, las noticias que destaquen sus pases en Cannes o Toronto? El público se devalúa, sus hábitos de consumo también; lo mismo ocurre con las campañas publicitarias, más sanguinarias, más explícitas, más molestas aunque efectivas. Nada que ver con la austeridad del Imperio Romano.




El márketing es desigual. Existen películas sin promoción ni recursos que sobreviven en míseras salas de las grandes capitales. Está claro que el público quiere el cine comercial, y que, como resultado, los medios miman este tipo de películas. Pero existe otra posibilidad más peligrosa, quizás más esperanzadora: la existencia de espectadores que ven Los sustitutos porque no tienen referencias de, por ejemplo, Still Walking o Un cuento de navidad. No nos engañemos: defender el cine 'diferente' (por oposición a otros films: el lenguaje vuelve con sus caprichos) no es un atrevimiento porque gusta a mucha gente y porque muchos espectadores disfrutarían de tales películas si se acercasen a ellas, si rompieran con las cadenas del márketing. Defender la opción 'b' no debe ser una forma barata de bohemia o inconformismo, sino una forma de compromiso, como espectador y cinéfilo, con el cine que creemos bueno (o 'mejor', aunque suene pedante: otra vez el léxico). La moraleja es evidente: no compren la camiseta de marca si no quieren, no coman lo que les anuncian si no quieren... y, como no, no vean las películas que todo el mundo conoce si no quieren. Luchen contra el márketing: aunque no salgan ganando, el combate, una cuestión de resistencia, convicción y fidelidad (no de fuerza), vale la pena.



P.D.: Agora ha conseguido 5'3 millones de euros en sus primeros tres días en los cines. En algún punto de esta España tan grande, un publicista abre una botella de champán...

lunes, 12 de octubre de 2009

LA PELÍCULA DE LA DÉCADA XXIV

CAMINO, de Javier Fesser (17/10/08)
¿Quieres que rece para que tú también te mueras? es la mejor frase promocional en años. El Festival de San Sebastián pasó incomprensible de largo, pero los Goya pusieron las cosas en su sitio. La única obra maestra de nuestro cine en un año bastante irregular. Se vive, se disfruta y se sufre. Carrusel de emociones. Carme Elías merece un templo.









EL CANT DELS OCELLS, de Albert Serra (19/12/08)
Cine a contracorriente para la primera ganadora del Premio Gaudí. Seguramente no la conocerán, pero en Cannes fue una pequeña gran sensación. El viaje en blanco y negro, en silencios y corcheras, de tres reyes magos perdidos. Cine para pocos. Descúbranla, disfrútenla y vótenla.












EL INTERCAMBIO, de Clint Eastwood (19/12/09)
Éxito de taquilla, la nueva obra maestra del viejo Eastwood, la interpretación más descarnada de Jolie. La odisea en busca del hijo perdido y la manipulación de unos medios corruptos en una masterpiece que pone la carne de gallina. Merecía más nominaciones a los Oscar. Hollywood titubeó, Cannes titubeó... ¿También lo harán los votantes? Christine Collins forever.











GOMORRA, de Matteo Garrone (14/11/08)
Visión desglamourizada de la Camorra italiana. Junto a Il Divo, ha impulsado una renovación en el cine italiano. Thriller en forma de puzzle, impactante y original. Un exitazo para un best-seller. Arrasó en los Premios Europa y todo apunta a que su devenir en La película de la década será igual de brillante. De suma importancia.












LA BODA DE RACHEL, de Jonathan Demme (31/10/08)
Nunca habíamos visto a Hathaway tan desenvuelta y brillante como en esta boda llena de gritos, canciones, reproches e invitados. Un bodorrio de cuidado. La escena del lavaplatos sigue escociendo. Uno de los guiones más potentes que se recuerdan. No habrá separación: este enlace es para toda la vida.










LA MUJER RUBIA, de Lucrecia Martel (28/11/08)
Culpabilidad, dudas y silencios: estos son los protagonistas de una película tan corta como intensa. Si sobreviven a su almodovariano poster, podrán descubrir los entresijos de una maestra: Lucrecia Martel. A reivindicar.














LA OLA, de Dennis Gansel (28/11/08)
Un curso de verano más peligroso de lo que parece. Una clase maestra que ahora se somete a la dictadura de los votos. Cine entretenido, comprometido y vivo. Film de culto que endiosa el cine alemán. ¿Aplauden el símbolo?














LAS HORAS DEL VERANO, de Olivier Assayas (14/11/08)
El Museo d'Orssay organizó un proyecto singular: apoyar cuatro películas que tuvieran lugar, al menos una escena, en las instalaciones del museo. Luego vino El vuelo del globo rojo, igual de genial. Reflexión sobre el tiempo, las diferencias entre padres e hijos, el valor de los objetos y otras tantas sutilezas. Quienes no la han visto no saben lo que se pierden. Lo tiene difícil, pero merece pasar a la semifinal.










MY BLUEBERRY NIGHTS, de Wong Kar-Wai /12/12/08)
Se estrenó con sumo retraso, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Es lo menos brillante del hongkonés, algo harto divulgado. El beso de Jones-Law es, pese a todo, irresistible. Una película adorable, cálida, llena de secundarios excelentes. Kar-Wai no ha tenido suerte en La película de la década y esta es su última carta. Hagan juego.










THE FALL: EL SUEÑO DE ALEXANDRIA, de Tarsem Singh (14/11/08)
La ganadora en el Festival de Sitges sufrió penurias para verse en las salas. Un coitus interruptus, un visto y no visto: duró dos semanas en cartel y merece mucha más suerte. Excelente fotografía para este cuento entre oriente y occidente, la inocencia y la crueldad, la fantasía y la realidad. Atrapa, sorprende. De reivindicarse, sería un título de culto inmediato. Por la comunidad bloggera pululan fans confesos. ¿Suficiente para vencer?





Lista ecléctica cargada de buenos títulos. En la cuneta se quedaron muchos otros: Los años desnudos, Happy, Las manos, Quemar después de leer, Solo quiero caminar, Transsiberian, Appaloosa, Leonera, Red de mentiras, Australia, Bolt, Crepúsculo (no merece justificación), Il Divo, Mongol y The Spirit. Servidor no ha podido ver La cuestión humana, film que, intuyo, de haber visto, hubiera estado seleccionado. No se puede abarcar todo...

La película de la década ha batido un nuevo record: 375 votos en las 3 encuestas de 2007. ¡Muchas gracias! Como resultado, la gran mayoría de films pasan de los 20 votos, algo inaudito. De seguir así, nos esperan unas semifinales muy reñidas. He aquí los resultados de la encuesta más reñida:

- Promesas del este gana de forma tímida con 41 votos y un 35%. El orfanato se queda con 38 votos y un 32%. Lo dicho: una batalla casi en tablas.
- Siete mesas de billar francés y Las 13 rosas empatan con 25 votos. Y lo mejor de todo: Mataharis se ha quedado fuera... pero con 23 votos. El cine español vive ahora las victorias que se le negaron en anteriores ocasiones. Y eso sin contar los 21 apoyos de Michael Clayton y los 20 puntos de Hairspray... Solo una queja personal: Deseo peligro se ha quedado con 12 votos. Algo inesperado.

Recapitulemos: 11 films del 2007 pasan a la semifinal. De ellos, 5 son españoles. Saquen sus conclusiones. Y cuidado: aquí hemos seleccionado Camino y El cant dels ocells.

Ojo al dato: ESTA ES LA ÚLTIMA ENCUESTA (POR EL MOMENTO) ANTES DE PASAR A SEMIFINALES. ¡A VOTAR! ¿Algún favorito? Saludos.

sábado, 10 de octubre de 2009

Crítica de MALDITOS BASTARDOS

Malditos bastardos marca un antes y un después en el cine de Tarantino. El creador de Pulp Fiction se despide de la acción y prefiere centrarse en largos soliloquios, casi siempre resueltos a golpe de pistola. La palabra gana, aunque Tarantino también viaja hacia lo explícito con sus cabelleras arrancadas y tiroteos apasionados. La mezcla, resuelta en cinco capítulos, es tan desigual como original. Y también teatral, porque Malditos bastardos, que retoma la venganza como tema principal de Kill Bill, está poblada de personajes estúpidos, a cada cual más peculiar y zoquete. Esta es sin lugar a dudas la gran opereta de Tarantino, una película excesiva, llena de gags, referencias a otros y citas propias. Para más colmo, también podría describirse como el intento más evidente por parte de Tarantino de crear cine dentro del cine, con un homenaje bastante curioso al cine alemán de los años 20 y 30. De la comedia surge la crítica, y de ambas (la doble cara de un autor tan profundo como cachondo) surge Tarantino, el bastardo más importante del elenco. 'Puede que esta sea mi obra maestra', reza el personaje de Aldo al final del pastiche. Tarantino se ríe de sus criaturas y de sí mismo, ha dejado de tomarse en serio y su verborrea registra sus cuotas más interesantes (también las más densas). No merece maldiciones, pero Malditos Bastardos, vitaminada y grandilocuente, no es la obra maestra que muchos pregonan. El espectáculo, la película dentro de la película, sigue valiendo la pena.



Los personajes, bufones de una historia imprevisible, oscilan entre el thriller y la comedia absurda, el gore y el cine bélico. Entre este grupo, el personaje de Hans, excelentemente interpretado por Cristoph Waltz, se eleva como una de las creaciones más potentes de la casa. Personaje irónico, incómodo, ávido y provocador que, en un giro sorprendente, se convierte en el rey de los bastardos, en el gran mentiroso, en el incansable manipulador. Waltz, base de un primer capítulo irreprochable, camina hacia el Oscar aunando la trascendia del vaquero Eastwood, la locura de cierto Kubrick y el aroma clásico de la factura Tarantino. Hitler actúa a modo de Chaplin y los nazis son payasos de doble cara. Un gran cachondeo.



Pero la miga de este postre tan exquisito como empalagoso es Mélanie Laurent, la propietaria de un cine pequeño, antes perseguida por el diablo Waltz. Tarantino, que también babea con la curvas de la infravalorada Diane Kruger, vuelve a mostrarnos con este personaje su afición a las mujeres fuertes, sexys y criminales, aunque la película sea una historia directa, masculina. El conjunto, con o sin el descubrimiento de Laurent, es un plato poco equilibrado, pero con unos ingredientes jugosos. No es una película fácil y está destinada a dividir al público, incluso al seguidor más fiel y convencido. Una peculiar y políglota forma de contar la historia de siempre... pero al revés.

Nota: 9 / 10