sábado, 30 de enero de 2010

NO ES TAN FÁCIL (IT'S COMPLICATED) 4'5 / 10

Por fortuna, es muy fácil ver a Meryl Streep en la gran pantalla. Este año, la sesentona más joven y admirada del planeta nos ha regalado dos películas desenfadas, comedias amables que la encumbran como la actriz del momento. Lástima que, como ocurre aquí, el único reclamo comercial y el único interés esté en ver, rever y aplaudir otra vez las artes del icono Streep. Nancy Meyer es una especialista en comedias de tono amoroso, una faceta que desarrolla con bastante solvencia (pero no es una profesional: lo suyo es la producción en cadena; la cantidad, no la calidad). Ese oficio justifica la elegancia (inconsistente, pero nunca burda) del guión de No es tan fácil, pero no salva sus lagunas, sus escasos momentos de interés, sus manidos lugares comunes que culminan en un final demasiado blando, excesivamente abierto. Menos brillante que la reciente Cuando menos te lo esperas, la película llega a enervar en sus momentos más dulzones y, salvando el solvente triángulo Streep-Martin-Baldwin, el resto de personajes desfilan como secundarios insulsos, meros bufones de una película carente de comicidad (el caso más flagrante, evidente y molesto es el del personaje de John Krasinski). Si a ello le sumamos que No es tan fácil respira cine de tardes domingueras, de retórica femenina (y feminista) y poca sustancia, el resultado es un desatinado cuento que, ¡oh my god!, ha recibido el beneplácito de los Globos de oro. Ahora, siguiendo el abanico de chistes a los que se presta el título del film, lo verdaderamente difícil será ganar algún premio. Nos quedamos con Julie & Julia, sin duda alguna.



Nuestra querida Meryl no abandona los fogones y ella es el ingrediente que da gusto a indigestos potajes. Es increíble la taquilla y la fuerza de la actriz, persona que, en su última etapa profesional, está viviendo una segunda juventud inusitada. Streep debería ganar el Oscar, más por el tiempo que lleva nominada que por la calidad de sus propuestas. Streep reclama su sitio como artista, empresaria y directora de un emporio edificado sobre melodramas, comedias amables y algunos títulos maestros (desde su pequeña intervención en Manhattan hasta la bohemia de Adaptation). Ello sí que no es fácil: ojalá se valore la veteranía, el saber estar, la capacidad de renovación de uno de los rostros más importantes de la historia del cine. No es tan fácil es uno de sus productos más deslucidos, pero la memoria se impone y la película invoca los relatos pasados de la actriz, su fama, su estilo. Pasatiempo navideño, tramas de usar y tirar.