miércoles, 4 de noviembre de 2009

¿QUIÉN VELA POR EL BUEN LENGUAJE EN LAS PELÍCULAS?

Estos días se ha hablado mucho de la nueva Ley del cine, un apunte que cambiará el sistema de distribución y estrenos en Cataluña. Siempre me mostraré en total desacuerdo con el doblaje, ya sea en castellano o en catalán. Todo lo que no sea defender la versión original subtitulada supone un atentado contra el cine, su magia y sus trabajadores. Pero este post no quiere ser una crítica a esta ley tan inminente como tontorrona. La excusa de dicha ley nos sirve para reflexionar quién vela por el lenguaje en el cine. Y, para ello, nos remitimos a gazapos y curiosidades. Una imagen vale más que mil palabras... y las palabras, de suma importancia, pueden alterar toda imagen. Una unión digna de análisis.


Muchos se habrán percatado del particular doblaje español de Si la cosa funciona. La chica protagonista, una pueblerina que prueba suerte en la gran urbe, habla con acento andaluz, dejando un '-ao' misterioso en cuanto puede. El enigma no reside en la 'd' que se le resta al participio, sino a las cabezas de algunos dobladores y distribuidores. ¿Al tener acento 'local' entendemos que el personaje no es 'de la capital'? ¿optar por un dialecto implica que el personaje debe ser más chistoso, más bufón, más inculto? En esa estrategia por incluir un habla dialectal frente a otra 'normativa' reside un prejuicio lingüístico muy sutil, aunque presente e hiriente. Y, paralelamente, el cambio permite que el público español, que no conoce Nueva York, pueda sentirse indentificado con la historia. De forma inconsciente, la audiencia se situará en Madrid o Barcelona, mientras que el pueblo de la joven restará situado en una zona desconocida, pero de raíz española. Algo similar ocurrió con Bienvenidos al norte: como no entendemos los rasgos dialectales entre el francés y el 'ch'tis', el doblaje opta por utilizar confusiones lingüísticas que pueden resultar graciosas para el público español. En ambos casos, el doblaje altera considerablemente las lecturas y la esencia del film, acercando su contenido a la problemática lingüística nacional. Estamos ante dos buenos doblajes porque consiguen su objetivo sin que el espectador se percate del truco. Cosa de magos...




Pero hay casos más graves. En el tráiler español de My sister's keeper, un fotograma reza que el estreno es ' de los creadores de El diario de Noah'. Este analista jura haber visto 'Noa' en algún cartel, revista o programa de televisión de hace unos años. La 'h' es muda, pero aquí aporta un toque yanki, exótico (el público sabe que, con la 'h' final, está ante una película americana). El matiz se amplía porque Noa es nombre de mujer: ahora el diario ha cambiado de propietario. Ya no se trata de cambiar por completo el título (que ocurre) o conservar el título original inglés (que también), sino entender que cada letra es importante. Para asegurarse de que el público recuerda el film de Ryan Gosling, el tráiler de My sister's keeper presenta el título 'El diario de Noah' con la misma tipografía (o sea, tipo de letra) que su cartel original. Toda una incoherencia. De la misma forma, juro haber visto Dancer in the dark, la obra maestra de Lars Von Trier, escrita como Bailarina en la oscuridad, Baile en la oscuridad o Bailando en la oscuridad en cadenas de televisión y diarios de tirada nacional e importancia canónica. Seguramente, nuestros críticos se habrán confundido con los títulos que el film tuvo en otros países. Poco sirvió la coreografía de Björk si nadie sabe que su musical se tituló Bailar en la oscuridad. La excusa de que tuvo un nombre diferente en Latinoamérica no sirve. La confusión es total. También nuestra indignación.




Y nos acercamos a un terreno pantanoso: el de las faltas ortográficas. La RAE considera que 'solo' nunca va acentuado, ya funcione como adjetivo o como adverbio (igual valor que 'solamente'), algo que supone una sorpresa para muchos (me incluyo). El error está muy extendido, incluso en editoriales y demás autores de prestigio. La Academia parece entorpecer el discurrir de la lengua: ¿por qué no aceptar un error que todo el mundo parece desconocer? A la vez, también podríamos considerar que escribir bien no cuesta nada y que la norma de la RAE no es tan difícil de entender y de seguir. En este dilema están quiénes ponen título a las películas. Á la folie... je m'en fou se estrenó como Sólo te tengo a tí, pero Díaz-Yanes, que debió hacer una conjura con los académicos de letras (los de cine no: solo ganó un Goya técnico... ¿o el solo va con acento?), tituló su obra Solo quiero caminar. Puede que el cartel de Solo quiero caminar no incluya el acento al considerar que son letras mayúsculas, pero las mayúsculas, por muy grandes que sean, deben llevar sus acentos pertinentes. ¿Yanes ha escrito bien el título a conciencia o por pura chiripa? Rastreen la web y verán 'Solo quiero caminar' escrito de muchas formas (también verán averraciones como Sólo negocios, Sólo Diós sabe, Sólo un beso, Sólo un sueño o Sólo mía). A nivel personal, admitiría el acento en caso de confusión entre adjetivo y adverbio, pero hay algunas construcciones que no admiten error (lo mismo debería aplicarse con 'este' y 'éste', aunque la RAE acabe acunando las dos posibilidades). Como estudiante de Filología Hispánica, el lío aumenta porque cada profesor enseña estas cuestiones a su forma. La insignificancia de un acento elevada a asunto de estado.



Y para acabar esta ristra de rarezas, culminamos la entrada con la película Yo, también. Muchos diarios, bastante básicos al escribir sus carteleras, titulan el film 'Yo también'. La coma parece gratuíta, aunque no lo es. Solo con esa coma, el espectador sabe que el film es un canto a la libertad y a la independencia. Por pura musicalidad, el acento refuerza el 'yo' inicial y cambia la semántica del título. 'Yo, también' es un grito, una forma de decir que uno también existe y que tiene los mismos derechos que los demás. El acento de la 'e' de 'también' es igual de vital: dota al conjunto de fuerza, vigor, energía, decisión (a nivel técnico, tonicidad). Optar por 'Yo también', ni que fuera por despiste, iría en contra del alma del film. Todo ello, en conjunto o por separado, es un embrollo considerable. Sean críticos con el cine, pero también con las letras que le dan nombre, cara y voz.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Trailer del documental sobre el doblaje en España "Voces en Imágenes":

http://www.youtube.com/watch?v=7cZFMfXUj6E

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Yo prefiero el cine en versión original, que es como uno percibe ciertas cosas que a veces se pierden por un doblaje inadecuado. Y lo de los títulos de las pelis... mejor dejar lo que hacen algunos
Saludos

Alejandro A dijo...

entiendo lo de los titulos, pero el que siempre me molesta escuchar es el que pusieron a The Reader aqui en Latinoamerica (o Mexico, vamos) porque conservaron el nombre y le agregaron Una pasión secreta, sé que debe ser por cuestiones de publicidad pero ese título me sonó horrible

Adhara dijo...

Es que con los títulos hacen verdaderos sacrilegios, las traducciones muchas veces son inverosímiles.
Por cierto, gracias por lo de "sólo" y "solo", me temo que llevo toda la vida escribiéndolo mal, parece que la E.S.O tiene sus consecuencias jeje