Paranormal activity se presenta como una nueva vuelta de tuerca a la cámara en mano, al estilo documental y al simulacro de realidad-ficción que no precisa grandes presupuestos, pero sí debe apelar a la bondad del espectador para hacer veraz lo que facilmente puede ser chistoso y artificioso. Entre estas aguas,
entre el chiste grueso y el horror casero, navega una película hermanada con
El proyecto de la bruja de Blair y destinada a causar sensación allá donde vaya. Como la cinta de 1999, estos fenómenos paranormales se insertan dentro de un contexto cotidiano, sin demasiados efectos, aunque con bastante ingenio. Con
un montaje ingenioso y unos actores sólidos, la cinta logra crear momentos de bastante tensión, sin olvidar un final abierto y enigmático que polarizará a la audiencia. Uno de los mayores problemas que tuvo la primera parte de la bruja de Blair fue los discursos tan dispares que se originaron a raíz de su estreno; ello no debería repertirse con
Paranormal activity, un film que no merece excelencia ni suspensos, ya que es un título curioso, a ratos divertido y otras veces repetitivo y desquiciante. La paranormal se alía con lo cotidiano: una pareja joven, desesperada tras escuchar extraños ruidos en su casa, decide grabar todo cuanto acontece en su dormitorio, donde pié a una
investigación divertida, descabellada, surrealista... y al final angustiante.
Paranormal activity mezcla trucos manidos (intuir que tarde o temprano la puerta del dormitorio se cerrará no es cosa de sesudos) con otros bastante escalofriantes (una desquiciada protagonista que es arrastrada fuera de su cama por una fuerza extraña, invisible). Algunos pasarán un mal rato, mientras que otros se desatarán en carcajadas. La película admite las dos vertientes y funciona. Todo un éxito, y más si consideramos sus más de 100 millones de dólares recaudados. Actividad irreprochable... y muy rentable.
Todo parece indicar que Paranormal activity es una película hecha entre amigos, en un fin de semana de borrachera. Aunque utiliza efectos al estilo Magia Borrás (o sea, cutres), la película es lo suficiente inteligente para compensar sus carencias. Pese a todo, aburre ser testigo de peleas matrimoniales, exorcistas acobardados y algunos diálogos estúpidos. Ni qué decir que la excusa de 'grabarlo todo' es tan forzada como efectiva, con lo que la película no aporta nada respecto a sus compañeras de género. Si soportan una larga presentación, podrán asistir a un espectáculo morboso, salsichero y gracioso. Antes de que se estrene en España, ya le auguramos una etiqueta de título de culto. Perfecta para noches de insomnio y momentos de cachondeo. ¿No se parece la actriz del film a Amy Adams? ¿por qué la alarma que la pareja conecta desde su dormitorio nunca llega a sonar? ¿por qué Spielberg apoyó el estreno de este despropósito con chispa? Un misterio que vale la pena ser descubierto.