sábado, 28 de noviembre de 2009

PENÉLOPE CRUZ: SOBREEXPLOTADA


Be italian... and spanish. Penélope Cruz se ha convertido en la cara insignia de la promoción de Nine. La cuenta atrás ha empezado y el estreno del film de Rob Marshall promete romper todos los récords. Ophra Winfrey reunió a todos los protagonistas en su programa, desde Day-Lewis hasta Hudson, aunque Cruz acaparó gran parte de la atención. A su vez, la española es la que más entrevistas, programas y eventos cubre desde octubre. Todo parece una estrategia para que Cruz consiga la nominación al Oscar por segundo año consecutivo en detrimento de sus competidoras: Dench, Loren, Kidman y Hudson. Pe, con sus portadas, vestidos, premios y buenas interpetaciones, es un indiscutible fenómeno, la actriz del momento, el rostro latino más influente en yankilandia. Parece que a Cruz le ha tocado encarnar la dama hispana con carácter y exhuberante sexualidad. Sus bailes y movimientos en Nine prometen un personaje delirante, tan tarado como la María Elena de Woody Allen. Decir 'encasillamiento' sería injusto, pero dentro de unos años podría ser cierto. El romance que Hollywood mantiene con Cruz no tambalea y Los abrazos rotos ha recibido críticas excelentes. Aun siendo fan de la madrileña, decir que su aportación a lo nuevo de Almodóvar es excelente me parece excesivo, básicamente porque el papel es trágico y truculento, pero también limitado. Pese a no tener a la airada Raimunda, Los abrazos rotos es una obra maestra y los periodistas norteamericanos han entendido el conjunto. La euforia que desatará Nine, ahora a modo de vídeos en youtube, no será menos.



La fama va acompañada de chismes. El despropósito, esperemos que falso, de la semana ha venido por parte de algunas publicaciones que aseguraban que Cruz aparecería en Piratas del caribe 4. Todo esto se mezcla con noticias de posibles embarazos, romances con Javier Bardem, amistades con Marion Cotillard y promociones navideñas. Penélope, que ya trasnochó hace un año con el tour de force de Vicky Cristina Barcelona, debe estar agotada. Por decencia, Cruz merece un descanso, tanto a nivel mediático como cinematográfico. Esperemos que Hollywood, ente capitalista que absorbe y consume, no malutilice las posibilidades de una gran intérprete. Cruz debería seguir las andanzas de Bardem, que se tomó unos meses de relax tras su péplum en el universo Coen. Penélope, diosa mitológica, está siendo sobreexplotada y alguien debería dar la voz de alarma. Conseguir, pese a todo, otra nominación por segundo año consecutivo es un honor inmenso y, a día de hoy, realista. Desde aquí le deseamos mucha suerte. Y por cierto... ¿qué fue de Manolete? Quién sabe: puede que la biografía del malogrado torero se estrene en 2010 para que Cruz no cese en su baile de vuelos y flaxes.