lunes, 27 de julio de 2009

EL CINE ESPAÑOL DEL 2009 A EXAMEN

El cine español, como miles de familias en tiempos de crisis, teme no llegar a final de mes. Álex de la Iglesia, nuevo presidente de la Academia de cine, aseguró que no se debe aumentar el dinero que se dedica a la financianción de películas, pero sí invertir mejor la cantidad que ya se gasta. La cuestión aquí presentada es otra: una vez estrenada la película, la taquilla debe responder más allá de las subvenciones y el presupuesto de cada cinta. El cine patrio abandonó un año nefasto con ningún título reseñable (salvo Camino) y ningún éxito popular. La tara pronto puede tener remendo con la cosecha del 2009. Los numeros rojos, pese a todo, acechan cual peste a evitar. Siempre con el agua en el cuello...






El cine español del 2009 ha sido capaz de crear dos éxitos juveniles: Fuga de cerebros (más de 6 millones de euros) y Mentiras y gordas (más de 4 millones de euros). Ambas cintas se dirigían a un público similar: adolescentes que consumen series como El internado, Aída o Física o química, que entienden la narrativa televisiva y que gastan dinero con tal de ver a su ídolo de turno haciendo el payaso o enseñando músculos. La fórmula ha funcionado y quizás Mentiras y gordas, más por petición popular que por méritos propios, se ha convertido en la cinta generacional que sus creadores querían. Los datos de taquilla, pese a todo, indican que las películas han interesado, pero que muchos espectadores han optado por no asistir a la sala y descargarse desde sus casas los títulos de moda. Ambos films (junto a Al final del camino) llegaron en un momento en que ningún estreno despuntaba, y en el que Gran Torino, extraña vistoriosa del 2009, empezaba a perder fuerza. Sea como sea, nuestro cine ha hecho los deberes y ha salvado el tipo (de momento).






Me niego a considerar los 4 millones recaudados por Los abrazos rotos una decepción. Almodóvar tiene sus seguidores y muchos defienden la maestría de su nuevo trabajo. La película llegará a toda Europa este verano-otoño y es de esperar que coseche alguna que otra nominación en premios varios. Tiempo al tiempo... Y también debemos esperar con Pagafantas: será una película de referencia dentro de unos años y sus datos en taquilla no han acabado de ser catastróficos.





Y como lo nuestro es esperar, el cine español guarda en la recámara sus mejores cartas. Ágora, que finalmente se estrenará el 9 de octubre, puede lograr una taquilla de escándalo. Telecinco, sedienta de éxito (Che: Guerrilla ha pinchado), promocionará de forma insistente una superproducción que puede atraer a públicos jóvenes, maduros y otros más variopintos. Esperar la recaudación de Mar Adentro sería demasiado, pero la jugada debería solventarse con varios millones de euros. Planet One, film de animación española, tiene a su favor no parecer española (lo siento, pero es así) y parecer una propuesta familiar, perfecta para puentes, fiestas y navidad en general. Rec 2 inaugurará el Festival de Sitges y se promete todo un taquillazo: los fans de la primera parte repetirán, los que no pudieron degustar la anterior entrega en pantalla grande asistirán con su bol de palomitas, y los que detestaron Rec difícilmente podrán evitar la vorágine mediática que avivará la película. Todos estos nombres son ejemplos de películas exportables a otros mercados, títulos que pueden conectar con las audiencias de medio planeta. A esta nómina de perlas, se le puede sumar Spanish Movie, que promete ser la comedia por excelencia del otoño. La gente conoce la fórmula, pero no aplicada a nuestro cine: el interés está servido y, si logra ser tan comiquera y tronchante como Torrente 2, podría colarse en lo más alto del ranking durante varias semanas. Ojo al dato.







La calidad debería ir reñida con la taquilla. Esta vez, Alejandro González Iñárritu (11 de diciembre: Biutiful), Julio Medem (Room in Rome), Fernando Trueba (El baile de la victoria), Isabel Coixet (Mapa de los sonidos de Tokyo), Alberto Rodríguez (After) y Daniel Monzón (Celda 211: Luis Tosar puede repetir nominación al Goya) deberán defender el cine de autor, unas propuestas que gozan de publicidad y presencia en los medios, pero que no suelen conseguir recaudaciones brillantes. Tampoco parecen tener suerte los títulos con menos copias y promoción, títulos pequeños que al final consiguen el beneplácito de la crítica especializada. Que nadie pierda de vista V.O.S. de Cesc Gay y, sobre todo, Tres días con la familia de Mar Coll, flamante ganadora de la Navaja de Buñuel 2009 (el premio Gaudí está entre estos dos títulos: no hay duda posible); sin olvidar a Hierro, Castillos de cartón, La isla interior, El mal ajeno, Agallas o Gordos (seis casos que pueden ser grandes sorpresas o sonoros batacazos). Si nuestra Academia es cabal, Tres días con la familia estará nominada a varios goyas. No cuesta imaginar un reestreno del film dentro de unos meses por la puerta grande.



Y no podemos olvidar el Festival de San Sebastián, este año con un día menos de actividad. Allí se presentará el film de Trueba y su primer pase para la prensa será decisivo para la trayectoria del film en las salas. La carrera de Trueba y su Oscar deberían ser suficientes alicientes para que los medios de comunicación internacionales presten atención a una de nuestras más importantes bazas. En la selección oficial, la misma donde se vio por primera vez la triunfal Camino, se podrán ver Los condenados de Isaki Lacuesta, La mujer sin piano de Javier Rebollo (primer papel protagonista de Carmen Machi: carne de goya) y Yo también de Álvaro Pastor y Antonio Navarro. Estamos ante directores poco conocidos, pero perfectamente dotados para dar el campanazo en el palmarés. Junto a ellos, visitarán tierras vascas Juan José Campanella y su nuevo trabajo El secreto de sus ojos, un director que viene pisando fuerte tras el superéxito de El hijo de la novia.


El cine español tampoco quiere prescindir de los films de época. Después de Alatriste o Los Borgia, veremos Lope, aunque el film ya ha creado algún que otro recelo. Junto a este título se suman otros que no sabemos si llegarán a tiempo para estrenarse este año: nos referimos a Luna Caliente de Vicente Aranda (un clásico, digan lo que digan), Las viudas de los jueves de Marcelo Piñeyro, Pájaros de papel de Emilio Aragón (hay mucha expectación por verla) y La daga de Rasputín, segunda parte de El oro de Moscú orquestrada de nuevo por Jesús Bonilla (¿se repetirá taquilla?).


Meros números, meras hipótesis. Queridos lectores: entre estos nombres estará nuestra representante en los Oscar, la nueva ganadora del Goya o el nuevo taquillazo de la década. Pueden haber sorpresas de última hora, pero todo apunta a que este 2009 será notable para nuestro cine. Crucemos los dedos para que se cumpla el pronóstico. El cuento de La lechera (el caso de Camino fue el de La cenicienta) debe terminar. Alea iacta est.

domingo, 26 de julio de 2009

CLÁSICOS: COMER, BEBER, AMAR (1994)

El cine de Ang Lee no parece obedecer a patrones concretos. Cada una de sus propuestas es diferente, aunque Lee nunca apuesta por polos opuestos. El estilo del coreano es pausado, no conoce la radicalidad de, por ejemplo, Michael Winterbottom, pero tampoco sigue de forma fidedigna temas, recursos estilísticos y otros rasgos que lo diferencien. Lee juega con los géneros sin traicionarlos, con clase y decoro, sin ánimos rupturistas. Es imposible ver en Ang Lee el director todopoderoso que está por encima de sus historias, defecto del que adolecen muchos egos de la vieja y moderna Europa. Por el contrario, parece que cada cinta, con sus características y tiempos, marca el oficio de Lee, que se adapta, que continúa indomable, que demuestra un loable tesón y atino para embarcarse en proyectos estimulantes. Lee es uno de los pocos autores de la actualidad que muestra real interés por contar historias, complejas y dispares, locales y a la vez generales, entendibles, universales. El cine de Lee apela a los sentimientos y rompe el cliché de que el cine asiático es silencioso, parsimonioso y un tanto inaccesible. El éxito del coreano fue anterior al boom que el cine de ojos rasgados vivió a finales de los 90; por ello, desde la distancia, Lee presume de ser todo un clásico ineludible, y Comer, beber, amar, uno de sus primeros films, el por qué de tanto laurel y de su éxodo a tierras norteamericanas.



Bajo la historia de Comer, beber, amar anida una trama bienintencionada, un cuento culinario con la sal y el azúcar justo, bien medido y mejor rodado. A Lee le interesa el discurrir de la vida e inserta elementos fantásticos en un contexto realista, sin desvirtuar la sucesión de rituales y rutinas veristas. Lo posible gana a lo descabellado, pero la fórmula se invierte a gusto del chef. Con tantos ingredientes, la película aúna la comedia dulzona, el drama familiar más agrio y la obsesión amarga por plasmar varias generaciones con sus diferencias y eternas similitudes. Ang Lee evita lo ramplón y ello eleva una historia que, en manos de otros, sería una mera opereta. Lee consigue dos horas de cine agradable, humano; una historia sencilla sobre tres hermanas, sus amoríos, sus vecinos y un padre que se niega a jubilarse.



Comer, beber, amar adopta y adapta los esquemas de la comedia de enredos, una marca de naturaleza yanki. Este apartado se conjuga con momentos más pausados en los Lee acepta su tradición cinematográfica y evoca las reuniones familiares de Mizoguchi o Ozu, siempre aligerando el conjunto, negándole a la historia un dramatismo que, por evidente, hubiera sido fácil y gratuíto explorar. Ejemplo de ello son las escenas de la confesión final, la simbólica cena que cierra la película o algunos giros de guión arraigados a las formas del culebrón (el embarazo de la vecina-amante, la atracción de la profesora por el maestro de voleibol y su repentina boda, etc.): momentos sutiles, no esperpénticos; puntos serenos y cálidos que no pretenden sonsacar la risa o la lágrima fácil del espectador. Debido a esta medianía, Comer, beber, amar difícilmente creará obsesionadas filias: el plato es equilibrado, bueno sin ser exquisito, menú que queremos repetir cuanto antes. Y finalmente el amor, concepto amplio y muy explorado, se convierte en el tema que vertebra la obra de Lee. Un amor singular, nunca fácil, poético (véase Brokeback Mountain, Deseo Peligro, El banquete de bodas o Tigre y dragón para descubrir la fórmula). Un amor que ha enamorado a miles de espectadores y que sigue con la fuerza y el interés del primer día. Todo un lujo.


sábado, 25 de julio de 2009

LO MEJOR DE... WONG KAR KAI

Wong Kar-Wai ha sido elegido en una reciente encuesta del blog como el mejor director asiático de la actualidad, seguido de cerca por nombres tan importantes como Ang Lee y Hayao Miyasaki entre otros. Cinoscar & Rarities dedica un homenaje al realizador hingkonés repasando sus mejores obras. Servidor aún no ha visto sus tres primeras películas, pero el material visionado es mucho y muy bueno. Elaboren su propio ranking. (Se han obviado los fragmentos de Eros y Chacun son cinéma).



6. MY BLUEBERRY NIGHTS (2007) Se esperaba el Kar-Wai de siempre, pero su cine, al cambiar de escenario, había mutado. Aventura americana nada desdeñable, una historia con excelentes secundarios. No fue redonda, pero el beso de Norah Jones y Jude Law es una de las mejores estampas de la década. Menos que antes, pero más que los demás.


5. HAPPY TOGETHER (1997)
Nunca una película de Kar-Wai empezó de una forma tan explícita: dos hombres, una cama y una pasión desenfrenada a ritmo de tango. Mejor director en el festival de Cannes para un título de ecos musicales.



4. DESEANDO AMAR (IN THE MOOD FOR LOVE) (2001)
Nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa y la sensación de Cannes 2001. Las imágenes más bellas, los vestidos más brillantes, la música más sutil, las atmósferas más atractivas. Kar-Wai, esteta romántico, nos regalaba un cuento de ensueño, sin la gravedad y los giros argumentales de otras propuestas. Nos gusta lo complicado y por eso ocupa el cuarto lugar.




3. FALLEN ANGELS (1995)
Kar-Wai supuso todo un descubrimiento en mi etapa de instituto. Aunque no debo ser consciente, los fotogramas de Fallen Angels, con sus personajes al límite y sus luces de neón, han ocupado mi cabeza en momentos de sopor y clases infinitas. Empatía personal y fuerza indiscutible: tercer puesto.




2. CHUNGKING EXPRESS (1994)
La nostalgia antes explicada puede aplicarse perfectamente a Chungking Express, un título de culto y una de las películas más importantes de la pasada década. Viva, colorida, apasionante. El título que lanzó Wong Kar-Wai al estrellato.



1. 2046 (2004)
Las mejores películas, al salir del cine, te crean un misterio, te atrapan y, con suerte, nunca te dejan: forman parte de tí, de tu persona y de tu memoria. Al salir del cine no supe si me había gustado o me había apasionado, pero no dudé que 2046 era una gran película. Kar-Wai contra más barroco mejor y esta cinta es lo imposible elevado al cuadrado. No hay duda: su mejor obra, aunque intuímos que no está acabada del todo (Kar-Wai es un perfeccionista y sus mejores poesías nunca terminan). Una de los más sonoros descartes de La película de la década.

viernes, 24 de julio de 2009

OBRAS A REIVINDICAR: PAPRIKA (2006)

Satoshi Kon vive a la sombra de Hayao Miyasaki, al menos a nivel de popularidad, no de genialidad. Las obras de Kon quedan injustamente relegadas al ostracismo (Paprika no se estrenó en las salas) y solo reciben el apoyo de anónimos, constantes y sedientos fans del género, los mismos que han comprado a tientas pero esperanzados el dvd de esta rareza. En Paprika, como en su día pudimos comprobar con la magistral serie Paranoia Agent, conviven el Kon cineasta y el Kon dibujante, el artesano y el magnate, la improvisación y el cálculo, la filosofía alambicada y las tramas de acción más vistosas y festivas. La mezcla es potente: una crítica a las diabólicas posibilidades de la tecnología y un cuento adolescente donde el estilo siempre supera al tema. Con esta hoja de ruta, no es de extrañar que Kon tenga seguidores entre el público juvenil, los sectores más frikis y la premsa especializada. La indefinición de público, conjugada con unas preocupaciones y recursos visuales personales y reconocibles en su autor, hacen de Paprika una cinta tan excesiva como atractiva, una más que correcta obra destinada a festivales, canales infantiles, sesiones golfas o cineclubs de alto copete. Sea cual sea la plataforma, Paprika siempre será mucho más de lo que parece a simple vista; y, pese a todo, siempre seguirá marginada.


Una empresa está trabajando en una máquina capaz de grabar los sueños. El aparato, creado inicialmente para fines médicos y de investigación psiquiátrica, es robado por uno de los empleados de dicha empresa, amigo íntimo y compañero del creador del artilugio (personaje obeso e ingenuo, un nerd bonachón que, inconscientemente, ha sembrado el caos). Esta es la idea inicial de una trama que se complica a cada minuto, que nos satura y agita a base de diálogos simbólicos e imágenes potentes, mezcla de realidad, ficción y estampas oníricas. Kon nos alerta desde el primer minuto cuando un payaso aparece en escena y sonríe un "que empiece el espectáculo". La historia arranca, la acción aflora, el interés aumenta y, de alguna forma, el embrollo no termina porque el espectador rebobinará la historia, saboreará los detalles y buscará nuevas lecturas hasta disipar la emoción del primer visionado. Kon, con esta descompensada pero absorbente aventura, se convierte en uno de los cronistas más interesantes del caos que gobierna nuestro mundo y rutinas. El interés por rescatar Perfect Blue, Millenium Actress y Tokyo Gotfathers es enorme. Lástima que, como ocurre con Paprika, el cinéfilo tenga que recurrir directamente al dvd, siempre y cuando esté dispuesto a rastrear en establecimientos y tiendas on-line especializadas. No morirán en el intento: vale mucho la pena.

jueves, 23 de julio de 2009

OBRAS A REIVINDICAR: TIME (2007)

El público reconoce un film de Almodóvar desde el primer fotograma, domina los puzzles de David Lynch (más artista que cineasta) y sabe de antemano el barroquismo que pueblan los títulos de Peter Greenaway. A estos tres ejemplos, nacidos y crecidos en festivales de prestigio, cabe añadir el nombre de Kim Ki-Duk, director que rueda poesía por necesidad y convicción. Sus historias han sido cruciales para que nuevas plateas logren entender el tempo lánguido, los silencios, las miradas y las sutilezas del nuevo cine asiático. Ki-Duk ya no sorprende como el primer día, y ahora, víctima de su estilo simbólico, no recibe el apoyo de la crítica, la misma que habló maravillas de La isla o Hierro 3. Pese a todo, y como en todas las filmografías, debe diferenciarse títulos aceptables (El arco, Aliento), buenos (La isla), mejores (Hierro 3) y sublimes (Samaritan Girl). En este compendio de títulos, Time ocupa un lugar especial y se suma al cupo de pequeñas grandes sorpresas. Nunca Ki-Duk se mostró tan onírico, metafórico, radical y dramático: Time es un culebrón en toda regla, un festival de celos y obsesiones que acaba siendo un drama alambicado, una colección de momentos tan forzados como enigmáticos. Y al final, aceptando ser carne de festival y medallas, Ki-Duk hereda la pasión y las tramas surrealistas de Almodóvar, la tétrica mirada de Greenaway y los rabiosos trastornos de David Lynch. Pudo ser hilarante (por mala), pero al final Time es delirante, absorbente, totalmente impredecible. Peca de muchas cosas, pero Time, que aglutina lo mejor y lo peor de su creador, es una crítica a las apariencias, a la devaluación del amor en tiempos modernos, a la insatisfacción e inseguridad de una generación extraña, aunque sensible ante el arte (vía fotografías, esculturas o pinturas). La utilización de la cirugía estética como leitmotiv narrativo y juego de máscaras es, simplemente, sublime. Una victoria.



Ki-Duk sigue fascinando con su inusual unión de violencia y poética. Cada historia del coreano aúna un aura excepcional, roza lo inverosímil y se sirve de una sutil brutalidad para dibujar relaciones tortuosas, amores que matan. Ki-Duk es metafórico, tanto que puede resultar empalagoso. Debido a esto, los escenarios de Ki-Duk son misteriosos: una isla entre real y metafórica, un barco pesquero en alta mar, una estampa que muta con las estaciones, una cafeteria regentada por parejas en crisis o un paisaje urbano en el que el humano vive cohibido (el piso pequeño y tecnológico de Time ya aparecía, no por casualidad, en Aliento y, sobre todo, en Hierro 3, donde los protagonistas vivían en casas deshabitadas y se aprovechaban, aunque con bondad, de la morada del otro). Ki-Duk derrocha sensibilidad en cada plano y en cada gesto, aunque, como sucede aquí, la necesidad de cuadrar el relato, cerrarlo y dotarle de sentido puede enervar a más de un espectador comprensivo. Time, en definitiva, llega en el momento justo, en el punto en el que el coreano empezaba a perder seguimiento e interés. Lejos de todo esto, Time lame sus excesos y se convierte en una de las mejores películas del pasado 2007. Porque Ki-Duk, que a veces parece de otro mundo, seguirá dando mucha guerra.

miércoles, 22 de julio de 2009

STILL WALKING (CAMINANDO) 8 / 10

Still Walking es la película más madura y pausada de Hirokazu-Kore-eda, autor que, con su nuevo largometraje, apunta maneras de clásicos, sin esconder cierto homenaje a Ozu y sus ancestros cinematográficos. Estamos ante una película calmada que, paradójicamente, nace de las entrañas: la muerte de los padres del director y el recuerdo que Kore-eda evoca de ellos en sus fotogramas. Se mire por donde se mire, Still Walking es una experiencia redonda en la que nada falta ni nada sobra, donde el naturalismo de unos diálogos improvisados y la estudiada coreografía de una escenografía austera pero súmamente compleja se hermanan para tejer en silencio una poética inusual, atractiva, mística. Still Walking es, a priori, una historia de reencuentros, y acaba siendo un cuento sobre rituales, o más bien una sutil forma de mostrar la pugna entre un Japón ancestral (la simbología de la muerte, el vaivén de las flores y las mariposas, el recuerdo de una canción de antaño, el rezo ante la tumba de un ser querido, la férrea moral y rutina de unos ancianos adorables, el ritual que rodea la comida, ya sea para prepararla, comerla o digerirla...) y otro moderno (las carreras y los juegos de unos nietos que fatigan a sus abuelos, el teléfono móbil que no para de encenderse y apagarse, la espontaneidad de unos niños que solo piensan en el dinero y sus videoconsolas, la aparición de nuevos modelos de familia que tambalean las tradiciones más cerradas, la ambulancia que relega al ostracismo las medicinas y las lecciones de un médico cascarrabias...). La mezcla puede pecar de asepsia, pero transmite una rotunda sensación de verdad: aquí no hay ni buenos de malos, sino personas con sus claros y sus sombras. Still Walking es una película tan delicada y comedida que carece de duración, y, si bien no arranca las lágrimas de la platea, sí consigue crearnos un cosquilleo dulce y misterioso, una sensación de pureza e intimidad muy tonificante.


Hirokazu Kore-eda pone todo su oficio y empeño para crear una película elegíaca que parece de otro tiempo, de otro planeta. Kore-eda opta por los planos fijos, un atrezzo casi teatral y una especial delectación por unos diálogos redondos, equilibrio de vanalidades, secretos y haikus profundos. El visionado del film resulta tan placentero que algunas opciones estilísticas devienen redondas, aunque en manos de otro cineasta hubieran resultado trucos fáciles y superficiales (me refiero, sobretodo, a los pequeños fragmentos musicales, a la voz en off del final y al epílogo que cierra el conjunto). Still Walking es intachable e irreprochable, un título cargado de magia y sutileza que promete ser uno de los mejores títulos del año. Algo similar ocurre con Un cuento de navidad, Las horas del verano y Tres días con la familia, crónicas distintas, geniales todas, de mostrar la familia y los encuentros y desencuentros de sus miembros. Imprescindible.

martes, 21 de julio de 2009

SOY UN CYBORG 7 / 10


El cine de Park Chan-Wook es una oda a la diferencia. Sus personajes han vivido una dura experiencia, un episodio de metamorfosis que en cada película oclosiona con rabia y recreación, con una violencia vistosa, virtuosa y festiva, aunque repudiable, impactante y atroz. Desde el primer minuto, el personaje de la película reivindica su condición de cyborg en una sociedad llena de taras. Chan-Wook cree en la locura y entiende a sus enfermos: los seres de Old Boy y Sympathy for Lady Vengeance llevaban a cabo su venganza, y la frágil robot de Soy un cyborg consigue enamorarse, comer y salir victoriosa de su conflictiva naturaleza, de sus comportamientos esquizoides, de su trauma y nostalgia tras la marcha de su abuela. Si los protagonistas de Chan-Wook viven al límite, parece lógico que la estética de Soy un cyborg juegue también con polos opuestos y utilice una paleta de colores en continua mezcla. El director coreano encaja una marcianada adorable, la obra más liviana de su carrera, y quizás también la más ecléctica e inclasificable. Para bien o para mal, Soy un cyborg no puede ni debe ser contada; su visionado es toda una experiencia y, aunque Chan-Wook no apasione como antaño, sigue siendo un esteta de sumo interés.

lunes, 20 de julio de 2009

OBRAS A REIVINDICAR: EL BOSQUE DE LUTO (2007)

Hace tiempo, un profesor me aseguró que había visto de más de 1000 películas y que su videoteca se formaba de más de 300 títulos. Ante esta declaración de intenciones, uno respondió entusiasmado, pero el profesor no parecía demasiado alegre: según él, cuando una persona ve muchas películas empieza a entender el lenguaje cinematográfico, las complejidades del medio y las diferentes narrativas y posibilidades de una historia. El mensaje del profesor era claro: a medida que uno se convierte en experto o seguidor de algo, la magia hacia la cosa seguida o el objeto idolatrado merma. A esto se añade el hecho de que, al mirar mucho cine, los gustos se refinan y, en casi todos los casos, la cinefilia se compromete con la actualidad cinematográfica y devora los films de festival. Pese a todo, la nueva crítica, que parece no tener ascos al último cine asiático o a ceder la máxima puntuación a la superproducción o comedieta de turno, contradice mi teoría. Sea como sea, El bosque de luto es producto y víctima de estas dos posibilidades de entender el cine y la crítica. El patrón es el de siempre: cine asiático, parco en palabras, premeditadamente poético y premiado en un festival de renombre. Y como todo se asienta sobre la repetición, las imágenes de El bosque de luto amagan cierto tedio, la sinrazón de no contar nada o depurar en demasía lo contado, la falsa creencia de que un premio puede sostener la carrera comercial de una cinta. El espectador atento puede imaginarse la trama de El bosque de luto a los 10 minutos. El profesor tenía razón: de no haber visto casi todo el cine de los últimos años, El bosque de luto habría supuesto una increible revolución y, por concepto, una intachable obra maestra. Qué pena.



No hay duda de que el camino que sigue El bosque de luto es, cuanto menos, criticable. El espectador debe intuir que la protagonista ha perdido a un hijo (algo que solo se intuye en una brevísima escena) y debe aceptar el periplo del anciano como adiós final a su esposa treinta y tres años después de su muerte. Naomi Kawase construye un film sin aparente historia que une, con un estilo silencioso y casi místico, dos personajes marcados por la pérdida, el amor y el sufrimiento. El bosque del título es, casi por casualidad, el lugar de peregrinación donde la belleza de un ambiente virgen e inocente sanará las taras anímicas de dos veletas sin rumbo y con demasiadas heridas. Al final, la película nos deja solos, sin explicación alguna, sin cierre definido, pero con la sensación de haber sido hechizados por las imágenes que propone su autora. El bosque de luto lima así sus aristas: propone una experiencia en contra de una historia, una reflexión más visual que verbal; una propuesta sonora, pero en el fondo muda. Horas después de su visionado, El bosque de luto se convierte en una casi obra maestra, un título que debe mucho a Ozu o a Dreyer (y por lo tanto al pasado) y que se ha visto beneficiada por la pseudointelecutalidad que predomina las últimas ediciones de Cannes (y por lo tanto al presente).



Personalmente, la parte más interesante del film es su diálogo sobre la senectud y la locura, conceptos que encarna el anciano protagonista. Su periplo conserva rasgos quijotescos; se busca algo utópico y, como es obvio, al final no se encuentra nada porque lo que realmente importa es el hecho de haber viajado, la figura del viaje como redención, despedida, desahogo o aprendizaje. El bosque de luto es una road movie emocional donde el espacio, al principio claro, se desordena y nos atrapa. Tras la defición, dejamos El bosque de luto para futuras revisiones porque, de momento, las palabras del omnipresente maestro y la tradición cinéfila que nos acompaña pesan como una losa. En resumen, El bosque de luto es una película dignísima y notable, pero no me llegó a emocionar. La asepsia de la crítica, la experiencia de espectador compulsivo, para bien o para mal, ha nublado nuestra visión. Lástima que estas cosas ocurran demasiado a menudo...

domingo, 19 de julio de 2009

NUEVO PREMIO: BERTUAH AWARD


Rubén, Mark Rubio y Pabela han cedido a Cinoscar & Rarities el premio Bertuah Award 2009, un honor que se suma al anterior galardón (ver margen derecho del blog). El reconocimiento anima al blog a seguir ofreciendo la cantidad y la calidad de siempre, a la espera de saber si el nuevo año universitario me restará tiempo para actualizar la página. Esto forma parte del futuro, así que centremos en el presente. Las reglas seguidas han sido:

Postear el premio en el blog
Ofrecer el link de la persona que me lo entregó:
http://amo-el-cine.blogspot.com/, http://cinecharleschaplin.blogspot.com/
http://muchotodocine.blogspot.com/

Premiar con el mismo a otros blogs y avidarles del premio.

Los premiados son (teniendo en cuenta que muchos bloggeros ya cuentan con el premio en su palmarés):

ALBERTACO de http://albertodemasiadocine.blogspot.com/
JEFE DREYFUS de http://quesitorosa.blogspot.com/
DAMIÁN DE HAEDO de http://ojoalparche.blogspot.com/
KASKER de http://losfrikistambienlloran.blogspot.com/
ANTONIO LÓPEZ de http://criticasocionoticias.blogspot.com/


Aprovecho la ocasión para animaros a participar en la encuesta y los posts especiales que el blog publicará en el ESPECIAL CINE ASIÁTICO de la semana que viene. Que el ritmo no pare. Felicidades a los premiados.

viernes, 17 de julio de 2009

ODA A LAS PELÍCULAS CHORRAS 5

Porque nos gusta lo cutre y porque el calor mata nuestras neuronas, he aquí la quinta entrega de esta saga terrorífica. Taquillazos contra propuestas indies, films de terror (¿terror?) contra títulos familiares, Disney contra ABBA, Austin Powers contra Catwoman (superhéroes de nivel... of course). Bienvenidos a nuestro particular museo de los horrores (o errores... a gusto del consumidor).



10. VIRGEN A LOS 40, de Judd Apatow
La presentación en sociedad de Steve Carell era la historia de un pagafantas patético y cuarentón. Apatow se convirtió en el salvador de la comedia norteamericana (algunos seguimos boqueabiertos, perplejos y helados ante tan generosa consideración). Solo funcionaba la escena de la depilación. Choni, pero con clase.


9. AUSTIN POWERS: MISTERIOSO AGENTE INTERNACIONAL, de Jay Roach
¡Oh-my-god!... con Mike Meyers hemos topado. La mente degenerada y coleccionista de razzies de Meyers ha sido el artífice de bofetadas tales como El gurú del buen rollo o El gato. Si esto no es chorra, que venga Dios y lo vea. Patetismo a todo color.



8. OVEJAS ASESINAS, de Jonathan King
La mayor frikada jamás contada. Ovejas de cartón con instintos canívales, todo un derroche de ingenio. En España se proyectó en sesión doble junto a la mucho mejor Desmembrados y, aunque la crítica apoyó la idea, el público pasó olímpicamente. A partir de ahora, ser pastor es cosa de valientes.


7. CATWOMAN, de Pitof
¿Chorra o simplemente mala?: he aquí la cuestión. Berry enseñando su vena gatuna y Stone, no contenta con el monumental bodrio de Instinto Básico 2, volvía a dar en la diana del mal gusto. Pitof debió emigrar, cambiarse el nombre o desaparecer de la faz de la tierra porque no se ha vuelto a saber de él. Ojalá siga así por mucho, mucho tiempo.


6. ENCANTADA: LA HISTORIA DE GISELLE, de Kevin Lima
Reconozco que la canción That's how you know aún pulula por mi ipod y que Amy Adams, siempre genial, elevaba este cuento de feria y mucho azúcar. El público de los Oscar '08 temblaba cada vez que se interpretaba una de las tres canciones de Encantada nominadas a la estatuilla. Graciosa.



5. JUMANJI, de Joe Johnston
Una película avanzada a su época con un notable sentido del ritmo y unos efectos especiales logrados. Cinta de nuestras infancias, el enésimo teatrillo de Williams, una de las cintas más emitidas por televisión. Sobrevivimos, y aún no sabemos cómo.


4. ¡ESTE CUERPO NO ES EL MÍO!, de Tom Brady
El currículum de Rob Schneider da miedo y asco: Zohan, El gran Stan, Gigoló, Estoy hecho un animal o Little Nicky. Sobran palabras para describir esta colección de despropósitos. Visiten el diccionario: como sinónimo de chorra, seguro que encuentran la foto de Schneider. Ver y olvidar.


3. A POR TODAS, de Peyton Reed
Aún recuerdo una platea llena de adolescentes levantados, bailando y gritando al más puro estilo Bollywood. Las desventuras de unas animadoras de instituto tenían su propio encanto, y más como Kirsten Dunst como protagonista. Film de domingo por la tarde.



2. ¿EN QUÉ PIENSAN LAS MUJERES?, de Nancy Meyers
Nancy Meyers es mi directora de pelis chorras favorita: a ella le debemos Vacaciones, Cuando menos te lo esperas y la mítica Tú a Londres y yo a California. Helen Hunt, que nunca superó la maldición del Oscar, acompañaba un Mel Gibson en estado de gracia. El sueño de todo macho.


1. LA BODA DE MURIEL, de P. J. Hogan
Waterloo y Dancing Queen reconvertidas en auténticos bombazos. Los cassettes de ABBA alegraban la vida de Muriel, y Colette nos regaló uno de los cuentos más entrañables de los años 90. Rachel Griffiths brillaba como excelente secundaria, preludio de su nominación al Oscar por Hilary y Jackie y sus brillantes aportaciones televisivas con la Brenda de A dos metros bajo tierra y la Sarah de Cinco Hermanos. Dignísimo divertimento... y australiano.

jueves, 16 de julio de 2009

A CIEGAS (BLINDNESS) 5 / 10

Fernando de Meirelles es un director más convencional de lo que parece. Aunque la crítica lo mime por haber orquestado Ciudad de Dios, obra con más sombras que luces, Meirelles sigue dando palos de ciego, toda una ironía teniendo en cuenta el argumento de su última propuesta. Meirelles se cree un ciudadano concienciado, pero sus formas sucumben al panfleto publicitario, a las superproducciones que justifican su presupuesto con falsos mensajes buenrollistas. La lista ya contemplaba El jardinero fiel, trampa letal que se ganó la simpatía de medio mundo gracias a una portentosa y finalmente oscarizada Rachel Weisz. Ahora la dama es Julianne Moore, actriz excelente que sucumbe a la fama impostada del creador. A ciegas no es una película de autor, al menos como se entiende en la vieja Europa, pero tampoco un derroche visual y monetario de altos vuelos; muchos consiguen vencer en la medianía, caso contrario al de Meirelles, que sucumbe a las convenciones de las tramas apocalípticas y a la filosofía obvia, barata, molesta. A ciegas incluye un elemento irreprochable, virtud que comparten todas las obras de su autor: una estética definida y, en este caso, poco explorada (el color blanco como representación de una ceguera que también afecta a los espectadores y que sirve de original mecanismo para hilvanar escenas y jugar con la tensión de la platea). Tras estas formas, A ciegas no remonta el vuelo porque la trama nunca nos es contada de forma apasionada ni apasionante, aunque la primera media hora promete una película que, por desgracia, nunca llega a ver la luz (otro juego de palabras). A ciegas se suma a la lista de películas falsamente modestas con tintes de intelectualidad y propensión a la catástrofe, un compendio que abarca el Código 46 de Winterbottom o los Hijos de los hombres de Cuarón. Roland Emmerich no es el ejemplo a seguir, pero debería existir un equilibrio, un término medio que no traicione lo entretenido y lo jugoso, la acción con la reflexión.



A ciegas fracasa como drama y crítica social, y los últimos minutos demuestran que Meirelles, escrupuloso en exceso con el libro de Saramago, se equivoca de registro. De esta forma, A ciegas interesa cuando se desmelena y conquista el terreno del terror, cuando se aproxima a las festivas carnicerías de Amanecer de los muertos o 28 días después (dos epidemias con mejores resultados); cuando los ciegos devienen zombies y el personaje de Moore, la guía, la líder altruista a la par que malvada. Meirelles muestra sus mejores cartas en el incendio de la prisión, el asedio del supermercado o escenas tan yankis y excesivas como la explosión de aviones a través de una televisión vieja. A ciegas es (o mejor dicho, debiera ser) una película de género que hubiera gozado de mejor salud con Shyamalan o Zombie en el puesto de director. El error no es garrafal, se perdona y la película se ve sin demasiados aspavientos... Meirelles sigue impune, pero la crítica concienzuda no puede quedarse ciega ante un caso tan flagrante de sobrevalorada grandilocuencia.




miércoles, 15 de julio de 2009

HARRY POTTER Y EL MISTERIO DEL PRÍNCIPE 5'5 / 10

La saga más taquillera de la historia del cine regresa con su más oscura y esperada entrega, un fenómeno que se consagra a nivel de público y crítica. Harry Potter y el misterio del príncipe rompe el esquema habitual de las anteriores películas: los Dudley se esfuman como personajes introductorios, la musiquilla de la franquicia desaparece para dar paso a unas notas más ténues (por no decir pobres, torpes) y el devenir de clases y anécdotas claudica ante el claro y futuro combate final (pese a todo, debe llorarse la ausencia de Ralph Fiennes). Harry Potter 6 juega a romper y a alterar los elementos de la ecuación sin que el resultado final sea mejor. Más oscuridad no significa más madurez y Harry Potter, cuya naturaleza blanca y familiar lo arrastra a hacer de cada película miles de pequeños microrelatos (cada uno preferirá unos y bostezará con otros), se diluye. No es la superproducción que nos habían prometido, pero tampoco el sonoro fracaso que los fans más pesimistas auguraban. Se ve sin esfuerzo y se digiere con facilidad: un hechizo potente.

Harry Potter 6 regala varias estampas para la historia potterófila: unos primeros minutos de infarto (no tardaremos en ver Harry Potter en 3D: mal augurio, magia negra para la cinefilia), una imagen de Dumbledore en el 'lago' final (síntesis de El señor de los anillos y Los 10 mandamientos) y la muerte final del director de Howards, más contenida, más dramática y menos espectacular de lo esperado (Malfoy borda su papel y supera holgadamente las soserías de míster Radcliffe). Hay que atajar rumores: aunque Helena Bonham Carter y Alan Rickman están soberbios (lo confieso: con este plantel de actores me paso sin duda al lado oscuro), la película no tiene ningún futuro en los premios que se avecinan. La crítica aplaudirá el intento como en su día celebró las tétricas formas de Alfonso Cuarón, pero David Yates solo nos puede prometer un final digno, no una traca de aplauso. A nivel personal, Harry Potter 6 gana cuando juega a ser críptica, y se derrumba cuando incluye referencias de adolescentes, amores furtivos y otros conjuros de segunda división (lágrimas y risitas fáciles). Harry Potter, libro(s) y película(s) es un todo descompensado y barroco; disfruten, por lo tanto, de este baile de excesos tan atractivo como inevitable. Harry Potter y el misterio del príncipe es la película del año y nadie, incluso el ambiguo y fascinante Snape, puede evitarlo.

martes, 14 de julio de 2009

¿ PUEDE CHARLOTTE GAINSBOURG ESTAR NOMINADA AL OSCAR?

Sabemos que el Festival de Cannes no es la mejor plataforma para lanzar películas con posibilidades en los Oscar, aunque títulos recientes como Babel o No es país para viejos provaron suerte en la Croisette. También sabemos que los Globos de oro no son los mejores indicadores para saber quién recibirá el Oscar, honor mayor a nivel popular y que ahora, con diez posibles candidatas al premio gordo, se abre a un abanico de posibilidades inimaginable. Si repasamos la historia de estos premios, nos daremos cuenta de que Lars Von Trier (sí, otra vez, es inevitable) ha colado (expresión burda) algunos de sus títulos entre los favoritos al Oscar. Emily Watson estuvo nominada por su tour de force en Rompiendo las olas, pero la estatuilla acabó en manos de Frances MacDormand (la misma que meses antes le había usurpado la Palma en Cannes). Björk no merecía menos por Bailar en la oscuridad: ganó en Cannes, estuvo nominada al Globo de oro y Hollywood, mojigato, la nominó (solo) al Oscar a la mejor canción (portentosa I've seen it all). Con estos antecedentes, parece que el danés de nuestros amores/odios puede repetir fortuna con Anticristo, propuesta que se promete radical, singular y polémica.




Charlotte Gainsbourg tiene bastantes posibilidades de seguir el buen camino de sus predecesoras. Gainsbourg es una figura poco conocida, pero Hollywood podría recordarla por su papel en 21 gramos (en Europa, ser hija de Serge Gainsbourg debería ser suficiente carta de presentación). Además, Gainsbourg, de conseguir la nominación, vendría a ocupar el cupo de nominados no norteamericanos, un hecho habitual que el año pasado, con el ninguneo de Sally Hawkins (justo pese a todo), tuvo una sonora excepción (como sonoro fue el Oscar relámpago de Marion Cotillard, ahora en la carrera por Nine y Public Enemies). La actriz también es conocida por su faceta de cantante; si Von Trier no quiere promocionar la cinta (algo habitual y casi seguro), Gainsbourg accederá encantada a convertirse en la cara publicitaria y el reclamo para ver el film. Al fin y al cabo, ella fue la premiada en Cannes y la que debe responder ante la premsa. Si a todo esto le sumamos que Gainsbourg sacará su nuevo álbum en octubre (mes en el que la película llegará a las salas estadounidenses), parece que la estrategia puede ser redonda. La película podrá resultar mala para muchos, pero su papel parece indiscutible (bien pensado, Monster o La vida en rosa eran películas bastante deficientes). ¿Algún pero?




El año pasado fue especialmente estimulante para los seguidores de los Oscar. La competición por el premio a la mejor actriz estuvo muy reñido hasta el final y esta edición podría suceder un caso similar. La primera y única favorita (y posible competidora de Gainsbourg) es Hillary Swank (sería su tercer Oscar por Amelia), pero no tardarán en añadirse nombres (sin ir más lejos, Meryl Streep parece tener plaza asegurada por segundo año consecutivo, sin mencionar a Nathalie Portman y su Brothers). Gainsbourg lo tendrá más complicado, pero nada es imposible. Revisen el tráiler y miren los primeros fotogramas: podríamos estar ante una actuación descarnada, radical, dramática, viva, intensa. Más vale que vayamos olvidando a Penélope Cruz como nominada por Los abrazos rotos (solo tiene posibilidades por Nine, aunque, al ser un film coral, y como sucedió este año con la magistral La duda, no parece la gran favorita): la esperanza europea está en Gainsbourg, al menos hasta que Venecia y los estrenos otoñales digan lo contrario. El danés ha vuelto a dar en el clavo: que hablen de mí, aunque sea para mal. Lo ha logrado, señor Von Trier. Ahora solo falta que Gainsbourg despegue...


lunes, 13 de julio de 2009

AL OTRO LADO 8'5 / 10


Con el premio al mejor guión en el Festival de Cannes, Fatih Akin se consagra como uno de los directores europeos más interesantes del nuevo milenio, un talento que ya pudimos degustar con la dura, radical y sorrpendente Contra la pared. Al otro lado, al menos respecto a la anterior propuesta de Akin, supone un cambio hacia una narración más calmada y contenida, sin escenas teatrales, sin elementos forzados y con un discurrir tranquilo, sin prisas y sin pausas, que al final cobra sentido y magia. A Akin le interesa retratar un mundo en movimiento y en el fondo sin fronteras; los personajes se mueven en el espacio (los lados metafóricos y físicos que dibuja el título) mientras la narración se disgrega en apartados que se encuentran y se desencuentran. Al otro lado, como un barco que parece no tener rumbo y cuya zozobra vaticina un naufragio que nunca se produce, crea una trabajada y concienzuda sensación de inestabilidad que permite trazar discursos mayores relacionados con la globalización y el ser humano, las fronteras, la política, la figura del emigrante o lo que nos une y lo que nos separa como personas de distintas zonas y religiones. La delicadeza que muestra Akin se justifica porque, en el fondo, Al otro lado es una película autobiográfica en la que el director fabula a partir de su condición turco-germana y reflexiona sobre sus dos patrias, con sus dos culturas y sociedades. Al otro lado, al añadir este apunte, deviene una película personal y poética, una interesante temática y estructura ensambladas de forma coherente, sin ceder a clichés ni simplezas.

domingo, 12 de julio de 2009

PARIS JE T'AIME 7 / 10


Ningún cinéfilo puede despreciar un plato tan apetitoso como Paris je t'aime, o lo que es lo mismo, pequeños cortometrajes elaborados por los directores más interesantes del panorama actual. París y su condición de ciudad de las luces ambienta este mosaico de tramas basadas en el amor, sentimiento primario que la capital francesa (por influencia también del cine) encarna y utiliza como leit-motiv publicitario. Paris je t'aime es alta cocina, pero, por cantidad, acaba siendo un bufé de historias sublimes (Tom Tykwer, Isabel Coixet, Sylvain Chomet y los Hermanos Coen nos regalan los mejores segmentos) y otras bastante logradas, siempre al servicio del imaginario y el oficio de sus autores, nunca a favor de una idea o un estilo común. Paris je t'aime, de forma inevitable, es una película tan hermosa como irregular. A su favor, y con tal de hilvanar las historias (y equilibrar los sentimientos y sensaciones del espectador), la película no es una mera sucesión de cuentos breves: el primer fragmento tiene una atmósfera que abre el conjunto; en paralelo al cortometraje de Alexander Payne, genial historia que cierra de forma brillante la película y condensa el mensaje de la misma. Entre todo esto, el espectador encontrará dieciocho piezas de sumo interés estético y narrativo, mientras que el cinéfilo disfrutará con pequeñas píldoras de los talentos y estilos más rompedores de la actualidad. Un proyecto irrepetible para todos los públicos.