viernes, 16 de enero de 2009

IL DIVO 6 / 10

La casualidad decidió que dos propuestas con tantos nexos en común como Gomorra e Il divo, representantes del llamado a ser el "nuevo cine italiano", coincidiesen en un mismo espacio: el Festival de Cannes 2008. Sorrentino y Garrone triunfaron con sus desangeladas visiones de una Italia sucia, corrupta y abrupta; una mirada poco complaciente que recicla elementos de sus antepasados cinematográficos (la fina ironía de Il divo nos remite claramente a Nanni Moretti o puede entenderse como la actual y embrutecida copia de Fellini) con los de otros añadidos de los años noventa, reductos de cinefilia ecléctica y comercial como Tarantino. Gomorra e Il divo pueden entenderse como dos westerns de gente amoral y vil que presume de arma y dinero, que se aprovecha de los recovecos que presenta el sistema capitalista, ahora también decadente. Gomorra e Il divo son dos películas tristes y oscuras que sonrojan y humillan a la platea con conciencia. Cual dardo envenenado, Il divo nos retrata a un Giulio Andreotti callado, siempre enfermo, arrugado, apesadumbrado, de lengua fina y aspecto frágil, un hombre católico y a la vez amoral que perpetuó su presencia en el gobierno de Italia a base de mentiras, asesinatos turbios y contactos con la mafia siciliana. Sorrentino se apoya sobre pequeños gags visuales para ficcionar lo que pudo ser. Desde esta ficción, los políticos se tornan pistoleros y el séquito de seguidores de Andreotti rodean al anciano en un guiño memorable a La última de cena de Leonardo Da Vinci. Il divo es original en su estilo y narrativa, aunque la película, que siempre se sostiene sobre las mismas ideas, acaba siendo una reiteración sin gracia, un eterno bucle de subrayados e insinuaciones. Pese a todo, cabe destacar que Il divo evita desde el primer minuto las leyes del biopic, mérito que agiliza la trama pero que también la banaliza. Il divo parece dirigirse exclusivamente al público italiano, cuyo bagaje (intuimos) incluye todos los pormenores de la vida personal y política del protagonista. Toni Servillo se ampara en el histrionismo y maquillaje habitual, una fórmula perfecta que nos recuerda a la actual The Queen. En resumen, Il divo es una película vistosa y original que confirma los nuevos caminos del cine italiano, una cinematografía que parece vivir una segunda joventud. Il divo rompe esquemas y propone ideas, todo un motivo para acercarse a la polémica y a ratos gratificante película de Paolo Sorrentino.

jueves, 15 de enero de 2009

OBRAS A REIVINDICAR: STORYTELLING (2002)

Estrenada entre nosotros como Cosas que no se olvidan, Storytelling es la película menos conocida de Todd Solondz, un ecléctico, particular y excéntrico autor que se ha convertido en poco tiempo en el verdugo del modus vivendi americano. La homosexualidad, el incesto, la poca comunicación entre padres e hijos, una depravada visión del sexo entre jóvenes, la discapacidad física o mental y la descripción feroz de un instituto hostil e irrespirable son las constantes de un autor que, cual niño grande que se niega a crecer, vomita de forma original e insana sus obsesiones, unos traumas infantiles que aquí quedan reciclados en punzantes, negros relatos sobre la hipocresía de nuestro mundo. Solondz juega con lo radical, hecho que lo distancia de sus coetáneos indies y sus almibaradas visiones de la Norteamérica profunda (incluso de su demasiado esquemática y amable Bienvenido a la casa de muñecas). ¿Acaso Pequeña Miss Sunshine no era un alegato republicano a favor de la unidad familiar?, ¿no era Juno una propaganda en contra del aborto? Solondz es un ente incómodo para la industria de Hollywood, quizás porque es el único que se atreve a contar la verdad tal y como sucede (o, estableciendo las normas de la verídico y ficticio, como podría suceder). Pero nuestro Todd no es ingenuo: Storytelling esconde una parodia de American Beauty, la supuesta representante de un cine diferente que, al final, sigue los mismos esquemas de siempre. Solondz reivindica su estatus y discurso aporreando a todos sus imitadores, ya sea Mendes, Van Sant en Elephant o Thomas Anderson en Magnolia. No encontraremos en Storytelling ningún ápice de piedad, azúcar o redención: la trama se sabe tan variopinta y estúpida como la realidad y el final no contempla la victoria de los buenos porque el mundo moderno, sede del consumismo y la telebasura moralista y amoral, carece de héroes a seguir. En el país de los ciegos el tuerto es el rey y, por lo tanto, la mediocridad afecta a todos los estratos sociales, siendo los barrios residenciales el caldo de cultivo más importante. Uno tiene la sensación de que Solondz tira piedras contra su propio tejado; Solondz ama y odia al mismo tiempo a esa América salvaje y profunda, la misma que ya retrataba Bowling for Columbine. No encontraremos ningún rastro, pero, del ego discutible de Moore: Solondz es el genio que vive a la sombra, el pobre cineasta que siempre tendrá problemas con las distribuidoras, el público, la censura y la financiación de sus proyectos. Solondz es, por méritos propios, el Calimero oficial (su físico recuerda al de un Manolito Gafotas perturbado) del cine estadounidense.



Storytelling incluye como novedad un sutil debate sobre la ficción y su capacidad para corromper y deformar la realidad. Solondz divide la historia en dos cuentos potentísimos anclados sobre el poder de la literatura y el cine. Solondz nos plantea hasta qué punto es lícito reflejar la realidad en una película, en un escrito. Solondz cree que, al capturar una imagen mediante una cámara digital, esta se despega de la realidad. Solondz sigue el ideal platónico de que la ficción, ahora programas de televisión y estúpidas comedias para adolescentes, altera nuestro concepto de ciudadano y gobernante ideal; las leyes de lo ficticio se rebelan insuficientes, y por lo tanto falsas, para retratar la verdad, otro concepto espinoso dentro de la filosofía clásica. Storytelling nos presenta un mundo estúpido que, a base de mezclar realidad y ficción, se ha perdido la fina línia entre lo real y lo falso, lo importante y lo banal, lo principal y lo secundario. Solondz eleva su propuesta al incluir cine dentro del cine con el personaje que interpreta Paul Giamatti, perfecto alter ego del propio Solondz. De aquí que la película sea un falso documental, un catálogo de personajes perdidos que sueñan con triunfar en la televisión y madurar a destiempo. Storytelling no es una historia tan sencilla como podría creerse: en el universo Solondz se expone y critica el racismo, la pena de muerte o el muy criticado sistema político y educativo de los estadounidenses. La audiencia más ramplona retendrá solamente las escenas de sexo o los gags cómicos; el espectador concienzudo recibirá una auténtica bofetada, la misma que recibe el protagonista al ver convertida su vida en una comedia no tan alegre. Una obra maestra.

miércoles, 14 de enero de 2009

10 CONCLUSIONES TRAS LOS GLOBOS DE ORO

1. La prensa extranjera lo tiene muy claro: Slumdog Millionaire levanta pasiones allá por donde va. El film de Danny Boyle no es la película a batir porque ya es matemáticamente la ganadora del Oscar. El pleno al cuatro de Slumdog ayudará al film para que Dev Patel, alguna de sus canciones y demás consideraciones técnicas logren nominación.

2. Mickey Rourke no tiene el Oscar asegurado: los Globos habían eliminado a Milk del grupo selecto de favoritas y los responsables del film, conscientes del ninguneo, respondieron con su ausencia en la gala. Todo ello ha afectado a Penn. Aunque hay una verdad impepinable: si Mickey Rourke gana el premio del gremio de actores, el Oscar es suyo.

3. El doblete de Winslet ha sido toda una grata sorpresa, pero tal estampa es muy difícil que pueda ocurrir en los Oscar. Entre los actores existe la necesidad de premiar a una actriz olvidada hasta hace poco. El gremio de actores volverá a ser crucial: si Winslet repite proeza, Penélope deberá esperar un poco más para ganar la estatuilla y Winslet deberá prepararse para escribir su nombre en los anales de la historia del cine.
4. Había la necesidad de confirmar la destrucción de algunos clichés que han afectado las decisiones de la Academia a lo largo de sus recientes ediciones. Si un film casi indio puede ganar el Oscar y una actriz puede llevarse dos hombres dorados de una sentada, el Oscar póstumo de Ledger es cosa comida. Ledger no tiene rival y puede ser el premio clave de una película que logrará más nominaciones al Oscar de las que todos esperamos.

5. Los apartados de comedia se han saldado con una repartición bastante agradable: Sally Hawkins logra premio y asegura su nominación al Oscar y Vicky Cristina Barcelona gana el premio grande, un Globo que directa o indirectamente atañe a Cruz. Por lo tanto, todas las voces que lamentan el no reconocimiento de la madrileña pueden respirar tranquilos: nuestra Pe ha sido la ganadora silenciosa de la noche.
6. Frost/Nixon, The curious case of Benjamin Button y Doubt no han logrado materializar ninguna de sus nominaciones, un apartado al que podrían sumarse Revolutionary Road y The Reader si el factor Winslet no funciona el próximo 22 de febrero. Todo ello nos sirve para darnos cuenta de que habrá muchas películas nominadas a muchos Oscars, pero el gato al agua se lo llevarán contados privilegiados. Preparados, pues, para retornar a un tiempo en que muchas películas sobrepasaban las diez nominaciones. ¿Alguien se acuerda del duelo Chicago-Gangs of New York?

7. Los Globos han abierto una categoría que parecía sentenciada: el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, salvo desagradables sorpresas de última hora, será para Gomorra o para Waltz with Bazir. Es de esperar que la Academia, en su nuevo sistema de elección, logre un quinteto de nominados más variado y competente que los anteriores.
8. The Wreslter y Vicky Cristina Barcelona salen reforzadas de la gala del domingo y podrían estar nominadas al mejor guión original. Lo de Vicky Cristina Barcelona es un claro ejemplo de que la Academia valora los sleepers del año (Juno, Pequeña Miss Sunshine). Si alguien quiere encontrar la película independiente del año en los Estados Unidos, esta es el film de Allen. Ningún film ha gozado de tanta prensa, rumores, críticas y taquilla. Quién se lo iba a decir a Allen: América adora la película que menos concuerda con su estilo. La elección, pero, era obvia: Slumdog Millionaire juega en otra división y In Bruges y Happy-go-lucky vuelven a tener el sambenito de ser demasiado británicas.

9. Una intuición planea la alfombra roja del hotel Beverly Hills: The dark knight estará nominada a la mejor película. ¿Por qué los medios prestaron tanta atención a los pese a todo desconocidos Aaron Eckhart y Maggie Gyllenhaal?¿Por qué Cruz pasó de largo de los flashes?

10. La gala tuvo espacio para premiar al magnate Spielberg con un video emotivo muy bien montado. Spielberg realizó una alegoría a la imaginación y vaticinaba que el público del futuro será muy diferente al actual, un cambio para que el cine debe estar preparado. Si hasta el rey Midas defiende el cambio en mayúsculas, Slumdog Millionaire parece la perfecta representante para iniciar esta tónica. Slumdog Millionaire es al cine lo que Barack Obama a la política estadounidense.

martes, 13 de enero de 2009

MILK 6 / 10

Van Sant se desvela en Milk como un cineasta con múltiples caras. A sus consabidos inicios en el new queer cinema, al autor se le suman propuestas independientes y a contracorriente como la laureada Elephant, aunque el currículum de Van Sant también contempla espectáculos lacrimógenos como El indominable Will Hunting o Descubriendo a Forrester. Milk es deudora de todas las variantes del cine de Van Sant pero afortunadamente no cae en ningún bando: su estética documental y algunos giros dramáticos y visuales nos devuelven el esteta irredento de siempre; la denuncia social en contra de toda descriminación y el alarde y la defensa de una condición gay no escondida nos obliga a reencontrarnos con el Van Sant de los ochenta; el aire de biopic y el tempo academicista es una clara referencia a sus dramas de Oscar que nunca merecieron atención alguna. Milk debe entenderse como un compendio de todo lo que Van Sant es como persona y como director, una descripción sutil que opta por enseñarnos los últimos años de Harvey Milk, desde ya uno de los símbolos más importantes del siglo XX. Pero Milk, al no situarse en ningún terreno conocido, acaba por ser un espectáculo aceptable que no apasiona, quizás porque Van Sant quiere ser visto y querido por muchos, una vanidad lógica que, a juzgar por los premios recabados, ha logrado su objetivo.
Milk opta en alguna ocasión por la vía fácil y recicla clichés un tanto manidos: así pues, la trama nos conducirá a la muerte del personaje mientras este repasa su vida enregistrando su voz en una especie de grabadora. Van Sant graba el discurso de Milk y cree haber realizado la película más grande jamás contada. Craso error para un producto notable que carece de los defectos (por fortuna) y de las virtudes (por desgracia) de la irregular e inclasificable filmografía de Van Sant. Tan malo es ser radical como no optar por ningún extremo.
La interpretación de Penn merece un capítulo aparte. El actor logra conjurar un juego de sutilezas muy interesante. No estamos ante una interpretación tan vistosa como la de Mystic River, pero se agradece la parcial destrucción del homosexual amanerado y quisquilloso (esa que tanto detesto de Capote). Y es que evitando clichés, Van Sant crea otros de nuevos: la tara lógica de un autor que no sabe hacia dónde va y hacia dónde quiere ir. Harvey Milk, por fortuna, tenía una empresa muy clara. El personaje equilibra al realizador, el reparto deslumbra (sin excepciones) y la película se ve y se recuerda con aprecio. Todos contentos.

lunes, 12 de enero de 2009

ESPECIAL: ENTRADA 100 + SPOILER


Cinesoscars & rarities está de enhorabuena al cumplir sus primeras 100 entradas. Atrás quedan infinidad de críticas, reflexiones, obras a reivindicar y series de televisión, apartados que continuarán ampliándose. El blog nació como un intento pequeño y desesperado por verbalizar toda mi (escasa) experiencia audiovisual. Cinco meses después, el blog está totalmente consolidado y se ha convertido en poco tiempo en uno de los puntales más importantes de mi día a día. Ha sido sorprendente el apoyo y comentarios de Juan y Javier, Jose, Mark, Mariano, Cynthia, Roke, Jorge, Damián, Lola, Edu, Sandy, Alexander, Vitonemen y un largo etcétera a los que estoy eternamente agradecido. Aplaudir también la idea del Directed by y la celeridad de Juan y Javier para acercarnos el devenir de estos Oscar tan interesantes. Con gratitud e ilusión, esta entrada está dedicada a todos aquellos que se han interesado en algún momento por el blog. Después de las celebraciones, asistiremos a los estrenos de 2009, a la resolución (esperemos que justa) de los Oscar y Goya y muchas, muchas sorpresas. Haber sacado adelante el blog estando cuatro días a la semana en una residencia de estudiantes con una conexión a internet nefasta ha sido todo un milagro. La vida es un milagro, diría Kusturika. Que nada, ni los mismísimos exámenes, lo impida. ¡A por los 200!

Aquí os dejo con el INICIO DE TRIANGLE, mi propuesta para la 2ª edición del Directed By. Que triunfen las leyes del spoiler...

PRÓLOGO
La pantalla nos enseña una imagen panorámica de Londres, una estampa presidida por el Big Ben, mecida por las aguas del Támesis. La cámara se acerca lentamente hasta el emblemático reloj. Las campanadas deshacen la niebla: son las doce del mediodía y las calles se llenan de gentes con sus bolsas, sus problemas, sus vidas, sus sonrisas fingidas y sus llantos silenciosos. Algo turba la rutina tranquila de Londres… Un hombre preside la escena y poco a poco va acercándose hacia nosotros arrastrándose, gritando, pidiendo ayuda. Apoya sus piernas en el sucio suelo, nuestro extraño no se mantiene en pie: tiene la pierna herida. Las doce campanadas no nos permiten oír el griterío del extraño. Mientras, la gente observa el dantesco espectáculo y corre aturdida entre las calles; algunos se quedan perplejos, otros intentan socorrerlo. La sangre va cayendo dibujando surcos rojos en el suelo. El mejunje se entrelaza con las irregularidades del pavimento hasta dibujar un triángulo, la señal de la profecía. Repican las últimas campanadas en una pantalla en negro sobre la que salen impresos los títulos de crédito. De fondo, podemos oír el griterío de la multitud.

TO BE CONTINUED...

¡QUÉ NOCHE LA DE AQUEL DÍA!

Hace tiempo que los Globos de Oro no conocen una gala tan rotunda: 30 Rock ha barrido en el apartado de series, John Adams en telefilm y SLUMDOG MILLIONAIRE, CON UN PLENO HISTÓRICO, ES YA LA GANADORA DEL OSCAR. INCREIBLE EL DOBLETE DE WINSLET, TODO UN ACTO DE JUSTICIA (en el SAG, y visto el ánimo de sus compañeros de profesión, puede repetir proeza). Y Vicky Cristina Barcelona ha dado el campanazo en una categoría (comedia musical) muy repartida: todo el mundo se ha llevado un globo (Happy, In Bruges y Vicky). El premio de Vicky es un claro vaticinio de que Cruz, pese a no ganar el globo, tiene muchas posibilidades de Oscar. Rourke se impone a Penn pero el duelo entre ambos continúa, Revolutionary Road vuelve fuerte con el globo de Winslet. Waltz with Bazir sorprende al vencer a Gomorra, todo un logro que abre aún más la categoría a mejor film extranjero. Euforia colectiva para Slumdog y fracaso absoluto para Button, Nixon y Doubt.
Ha sido una gala muy entretenida... en una mano tenía los apuntes de literatura y con la otra sostenía la lista de nominados. Son las cinco de la mañana en España, no he dormido y dentro de 5 horas tengo un examen. Deseadme suerte: mi cerebro la necesita. Saludos, gracias a la información de Javier y Juan en ABC y en el blog...
Mañana será otro día...

domingo, 11 de enero de 2009

ANÁLISIS DEL CINE ESPAÑOL

2008: LUCES Y SOMBRAS
Nadie puede negar que la cosecha española a lo largo del 2008 ha sido deficiente. No hemos tenido el estreno ni de grandes títulos ni de grandes autores, pero la cuota de pantalla se ha mantenido gracias a superproducciones de naturaleza híbrida como la nueva entrega de Astérix y Obélix y Mortadelo y Filemón, sin olvidar la agradable cita anual con sir Allen (Vicky Cristina Barcelona) o el insuficiente cambio de registro de De la Iglesia (Los crímenes de Oxford). Todos estos títulos han superado el millón de euros en un año dominado por el cine estadounidense, una tónica habitual que ha encumbrado a Indiana Jones como el producto más rentable de la temporada, por encima incluso del hit El caballero oscuro. Cuando la presidenta de nuestra academia recalque en los próximos Goya que el cine español sigue siendo la preferencia de un público cuantioso, todos olvidaremos que el éxito proviene de obras con financiación compartida con Francia y otros países de Europa. El cine rodado y financiado en España y hablado en español sigue siendo el pobre del vecindario. Ante este panorama desalentador, mi aprecio y afición hacia el cine patrio necesita una purgación, una reflexión en voz que no amaga cierta indignación y resignación. Disparo...

LOS GOYA: GLORIA Y ESPERPENTO
Que levanten la mano aquellos que esperen los próximos Goya con ganas e ilusión. Cualquier quiniela para adivinar las nominaciones y posteriores premios Goya parece inútil porque la Academia sigue premiando lo que le da la gana y como le da la gana. Solo partiendo de esta base podemos entender el ninguneo de Camino en los apartados técnicos, la nominación de El caballero oscuro a la mejor película europea o algunos menciones que directamente dan risa (la nominación de Martín Rivas o de films aún no estrenados como El truco del manco o Retorno a Hansala). La Academia, con sus elecciones y actitudes, da la espalda al público potencial de la gala. Luego oiremos los lamentos de TVE por la poca audiencia del pastiche, aunque TVE también actúa como el verdugo de nuestro cine financiando muchas películas que luego no se emiten por televisión. Craso error: los clásicos se erigen gracias al dvd y a sus pases televisivos. Ya es hora de que alguien diga que El orfanato no ganó el Goya porque estaba financiada por Telecinco. ¿Quién domina a quién: la Academia a TVE o TVE a la Academia?

Los girasoles ciegos se ha visto favorecida por la sequía de cantidad y calidad. Sus quince nominaciones parecen ser el aval más importante para convertirla en la hipotética triunfadora del año. Al otro lado encontramos Los crímenes de Oxford, cuya (injusta) presencia solo evidencía las ganas de los académicos por valorar lo rentable por encima de lo bueno. Solo quiero caminar es una película competente en todas sus nominaciones pero carente de fuerza para ganar. Díaz-Yanes debería aceptar la idea de una tercera derrota consecutiva tras Sin noticias de Diós y Alatriste. Y en último lugar encontramos a Camino, una cinta espinosa que para muchos ha sido la gran incomprendida del año. A Camino le robaron su presencia en los Oscar y los académicos no parecen acceder al campanazo de Javier Fésser. El duelo entre Camino y Los girasoles ciegos , entre el cine diferente y el correctismo eficaz de siempre, es evidente: revisen los resultados de la encuesta que realicé sobre el tema. Este año no hay nada, ni tan siquiera una película comoLa Soledad capaz de meter el gol segundos antes de finalizar el partido. La Soledad es una buena película, pero la Academia la utilizó vilmente para ensalzar un cine diferente que en el fondo ni mira ni admira ni nomina. Los tres goyas de La Soledad (el de actor revelación fue sonrojante) demuestran la hipocresía de nuestra Academia. Igual de tramposas son las nominaciones técnicas de Sangre de mayo o La conjura del escorial. Uno al final no sabe si la Academia detesta o ama a Garci.

La negatividad de mi discurso encuentra un aliado: Vicente Aranda. Aranda, un clásico sin reconocimiento, no pudo esconder su monumental cabreo porque Los Otros, una película en el fondo americana, competió y venció a su Juana la loca, un título cien por cien español. A Aranda le fallaron las formas y la Academia no parece olvidarlo: ni Tirant lo blanc ni Canciones de amor en Lolita's Club estuvieron nominadas. De Aranda, pero, cabe recuperar una idea importante: la Academia debería tomar parte y distingir entre el cine español y el cine extranjero con financiación española. ¿Hasta qué punto se debe valorar la calidad de la película o su contribución a la cultura de España? Cuando los premios cumplieron veinte años, la ganadora fue una obra maestra que (¡horror!) estaba rodada fuera de España y en inglés: La vida secreta de las palabras. No se en qué bando me encuentro, pero si se que Coixet ganó porque su propuesta era la mejor película de ese año. Si todos los Goyas fueran tan justos como ese...

Cada uno debería definir su opinión al respecto. Mientras, Benicio del Toro está nominado por Che: El argentino y Penélope Cruz está en la batalla por Vicky Cristina Barcelona. ¿Falta mucho para ver a un director extranjero recoger el Goya al mejor director? Soderbergh y Allen han estado a un solo paso de lograrlo.

2009: ALIMENTANDO LA UTOPÍA
La entrada del nuevo año nos da la escusa perfecta para olvidar un 2008 terrorífico. León de Aranoa, Gutiérrez Aragón y Gracia Querejeta están a punto de iniciar el rodaje de sus nuevas películas. A todos estos proyectos cabe sumar un cantado duelo Almodóvar-Amenábar (Los abrazos rotos contra Ágora) o las interesantes obras de Fernando Trueba, Julio Medem o Miguel Albadalejo. A riesgo de seguir con el cuento de la lechera, espero que el 2009 nos depare un año de buen cine, un cine que traspase los muros de festivales como los de Málaga y San Sebastián, sepa comercializarse dentro y fuera de la península y logre construir una nueva generación de autores, aquellas caras ahora invisibles que estudian en la ESCAC y demás escuelas. El cine español no puede utilizar la crisis como escusa porque siempre ha estado en crisis. Les animo a ver cine español sean cual sean sus preferencias cinematográficas. Solo viendo nuestro cine se puede hablar y reflexionar sobre él de forma concienzuda y, en el mejor de los casos, encontrar el antídoto a todo este caos.

sábado, 10 de enero de 2009

OSCARS 5: UNA MENTE MARAVILLOSA



Título: UNA MENTE MARAVILLOSA Título original: A beautiful mind Dirección: Ron Howard País: Estados Unidos Año: 2001 Duración: 130 min. Género: Drama biográfico Reparto: Russell Crowe, Ed Harris, Jennifer Connelly, Paul Bettany, Adam Goldberg, Judd Hirsch, Christopher Plummer, Josh Lucas, Anthony Rapp, Vivien Cardone, Jason Gray-Stanford, Austin Pendleton Guión: Akiva Goldsman sobre la novela de Sylvia Nasar Distribuidora: United International Pictures Producción: Brian Grazer, Ron Howard y Maureen Peyrot Diseño de producción: Wynn P. Thomas Dirección artística: Robert Guerra Fotografía: Roger Deakins Vestuario: Rita Ryack Música: Jamer Horner Montaje: Mike Hill y Daniel P. Hanley Decorados: Leslie E. Rollins Presupuesto: 60 MILL.$ Nº oscars: 4/8 Nº globos de oro: 4/6 Fechas de estreno: 04/01/02 (EE. UU.), 22/02/02 (ESP.)

La gala
La reciente catástrofe del 11-S marcó la 74ª edición de los premios Oscar, una entrega que inauguró un aparato de vigilancia que la Academia no parece aún dispuesta a eliminar. Gran parte de la indústria se sentía un tanto incómoda al participar en una fiesta frívola mientras muchas familias sufrían la pérdida de sus familiares, los inicios de una guerra tan criticada. Nadie estaba para ver películas y la gala se vistió de una sobriedad y elegancia impoluta. El espectáculo se realizó en el Kodak Theatre de Los Ángeles, escenario ya fijo de la entrega de premios con más solera. Los gurús pronosticaron lluvia, pero la alfombra roja pudo lucir flashes y vestidos durante toda la tarde-noche del 24 de marzo de 2001.

¿Merecía el Oscar?
La herida reciente por los atentados de las Torres Gemelas tuvo su correlato en los Oscar. La Academia premió un melodrama clásico con taras psicológicas e historia de superación de por medio. Tras la desgracia, América se escondía sobre su capa de conservadurismo, héroes a seguir y mentes maravillosas. El premio resultaba obvio, pero la Academia tuvo la desfachatez de premiar a Howard como mejor director, una mención que, tras una carrera eminentemente comercial, resultó demasiado grande para un realizador de segunda. Ninguno de los títulos a competición pudo hacer nada ante la almibarada trama de una película convencional y facilona destinada a caer en el olvido. El novedoso reconocimiento de American Beauty vivía en 2001 su particular retroceso al galardonar la película más accesible del año. Gosford Park, pese a encandilar a la mayoría, resultó ser un título de historia y ambiente demasiado británico; el colorismo de Moulin Rouge era una propuesta, pese al clasicismo de su historia de amor, demasiado indigesta para determinado público; el magno esfuerzo de la primera parte de El señor de los anillos recibió compensación con cuatro premios técnicos y la promesa de participar (y arrasar) en posteriores galas. Entre todas estas cintas, En la habitación brillaba como la sorpresa indie de la temporada, una rotunda obra maestra que asistía a la gala como ganadora porque, al fin y al cabo, su mayor logro estaba en las cinco nominaciones que obtuvo. La propuesta de Todd Field, la desgarradora radiografía de una familia rota tras la muerte de su hijo, era la perfecta metáfora del dolor que afectaba a todo el mundo. Hollywood, pero, se mostró incapaz de valorar el dramatismo de una película excelente que entregaba a Sissy Spacek una meredicísima nominación tras largos años de olvido. El palmarés no sorprendió a nadie, pero dejó un mal sabor de boca: todas las películas eran dignas ganadoras del Oscar menos la laureada Una mente maravillosa. Se permite la hoja de reclamaciones...

¿Por qué ganó?
Lo de Moulin Rouge y En la habitación era la crónica de una derrota anunciada: no estaban nominadas al mejor director, condición sine qua non para triunfar en el Kodak Theatre. La nominación de David Lynch era todo un acto de justicia; la candidatura de Ridley Scott, por lo contrario, resultó una sonrojante muestra de patriotismo barato. Ante lo radical, lo clásico siempre gana. La única propuesta que podía ensombrecer a Una mente maravillosa era ESDLA, aunque la Academia podía considerar el premio a Jackson demasiado precipitado cuando aún quedaban dos entregas por estrenarse. Pura ley del descarte, solo el Oscar de Jennifer Connelly, sufridora ahora de la maldición del Oscar, merecía tal gloria. El azar quiso que dos películas sobre enfermedades mentales, Iris y Una mente maravillosa, se viesen las caras en una noche para olvidar. No olvidar tampoco el ninguneo de Amélie, el magno collage de Jeunet que se fue con las manos vacías. La Academia decidió que todo quedara en casa y la película extranjera premiada fue En tierra de nadie, cuyo único y mayor mérito fue estar en el lugar y en el momento más adecuado. La prensa, paralelamente, mencionó el olvido de Harry Potter y la piedra filosofal, seguramente con la intención de rivalizar las dos propuestas más taquilleras de la navidad. Jackson ganó a Columbus, pero tal duelo nunca existió. Ante la tristeza, la originalidad mermó: ni Memento ni Mulholland drive, ni Amélie ni En la habitación... Los resultados hablan por sí solos.



Beautiful Black
Denzel Washington y Halle Berry, esta última protagonizando cinco de los minutos más intensos de la historia de los Oscar, recibieron la estatuilla. El black power se completó con Whoopi Goldberg, maestra de ceremonias, y Sindney Poitier, Oscar Honorífico. Berry, pero, fue la única que hizo historia al ganar contra todo pronostico tras vencer en el Festival de Berlín. Berry ha sabido rentabilizar como nadie su intensa interpretación en Monster's Ball. Kidman se quedó con lo puesto y el planeta entero ganó una sex symbol de alto voltaje. El negro también fue el protagonista del vestuario de las estrellas del celuloide. Nunca se ha vuelto a ver una alfombra roja con tantos trajes altos. Cual funeral con glamour, los actores se vistieron de luto ante lo insuficiente del palmarés. Capítulo aparte, las sandalias de Laura Elena Harring fueron la joya más comentada junto a la extrema delgadez de Renée Zellweger, encarnando el antónimo de su nominada Bridget Jones. Entre el gentío quedaron Dench, Winslet, Smith o Tomei: alguien debía perder.



La anécdota
Berry repitió escena dos años después cuando la actriz recibió el Razzie a la peor actriz por su fallida Catwoman. La actriz recogió el cactus de rigor a la vez que sostenía el Oscar, toda una demostración de que Hollywood, con sus claroscuros e injusticias, necesita reirse de sí mismo. Sin dejar la gala, Woody Allen dejó verse con un homenaje especial a la ciudad de Nueva York. Allen se prodiga poco en este tipo de actos y su presencia respondió al consabido ejercicio de ensalzar las grandezas de la América más bélica. Michael Moore conjuraría su particular venganza un año después. Mientras, Shrek ganó el primer premio a la mejor película de animación pese a las cuatro nominaciones de Monstruos S.A. Dreamworks culminaba un año glorioso para el ogro más famoso de la gran pantalla, una deconstrucción del cine y la literatura infantil que ya había recibido alabanzas en el Festival de Cannes. Shrek inauguró una tónica ahora habitual: las películas animadas dejaban de ser cosas de niños y demostraron ser competentes en categorías como mejor guión, banda sonora y demás apartados técnicas. Shrek había cambiado muchas cosas... atrás quedaba la nominación a la mejor película de La bella y la bestia, la única película de dibujos animados que ha conseguido escalar tal montaña. Sin duda, la aceptación de público y crítica de Wall-e, Los Increíbles o Buscando a Nemo es uno de los hechos más destacables del siglo XXI. Nada que ver con El Grich de (¡horror!) Ron Howard.



PRÓXIMO SÁBADO: OSCARS 6, CHICAGO

viernes, 9 de enero de 2009

CINEFILIA VS. SERIEFILIA


El cine siempre ha sido el hermano pródigo de todas las artes. Los ambientes estudiantiles rehuyen del cine como de una extraña peste negra. La literatura, en su densa e inabarcable nómina de obras, resulta ser la estrella, el no va más de lo refinado y docto. Quienes se vanaglorian de su condición erudita nos sorprenden endiosando al cine comercial, negándole al séptimo arte su capacidad pedagógica y formadora. Tan importante es saber leer y escribir como ver e interpretar una pintura, una escultura, una película. Definida la escala de valores, es fácil decir que las series de televisión son la rama más burda y maltratada del cine. No todos los libros son buenos, ni todas las películas y series son interesantes. La globalización, la tecnología y el capitalismo han facilitado el eclecticismo cultural y ha desmembrado esa reunión social que era el arte en la Grecia y Roma antigua. Los dvds, cines y canales de televisión convierten el arte en algo privado y privativo; cada uno construye su propia cultura, define sus propias influencias y crea sus propios ídolos. La modernidad va asociada a un imparable concepto de individualidad. Estamos perdidos en un mar de referencias, festivales y premios. Tengo miedo de que esta situación nos lleve a no distinguir entre lo bueno y lo malo, lo original de lo copiado. Esta es la línia finísima que distingue a los críticos de cine de los espectadores más fanáticos. ¿En qué bando incluirse?

Efecto colateral: ante tanta confusión ha surgido una nueva especie, casi siempre asociada a actitudes frikis y rutinas excéntricas. Hablamos de los amantes de las series, la mayoría de ellas americanas, que más que ver, devoran una ingente cantidad de capítulos. Lost ha creado una generación de incansables seguidores que no pueden esperar a que la ABC (o lo que es peor: La 2 española) emita la lenta resolución de una trama tan intrincada como apasionante. Esto debería servir para discernir entre cinefília y seriefília, aunque las dos son formas muy válidas para evadirse de la realidad. También deberíamos analizar si nos gusta el cine de calidad o el cine en cantidad. Al término de cinéfilo debería añadirse el de cinéfago. Consumir cine nunca puede ser sinónimo de ver cine. Es un mero problema lingüístico y perceptivo. Mientras el mundo nos ofrece una respuesta, mientras la pelea entre la cinefília y la seriefília continúa, yo sigo combinando Lost con Von Trier, Spielberg con Gran Hermano y los estudios universitarios. Espero no morir en el intento.

jueves, 8 de enero de 2009

GLOBOS DE ORO: QUINIELA

Aquí os dejo con mi quiniela para el domingo. No suelo acertar nunca, pero por intentar que no quede.

MEJOR FILM DRAMA: 1 SLUMDOG MILLIONAIRE o 2 THE CURIOUS CASE OF BENJAMIN BUTTON

MEJOR FILM COMEDIA: 1 HAPPY-GO-LUCKY o 2 VICKY CRISTINA BARCELONA

MEJOR ACTOR DRAMA: 1 MICKEY ROURKE (THE WRESTLER) o 2 SEAN PENN (MILK)

MEJOR ACTRIZ DRAMA: 1 MERYL STREEP (DOUBT) o 2 KATE WINSLET (REVOLUTIONARY ROAD)

MEJOR ACTOR COMEDIA: DUSTIN HOFFMAN (LAST CHANCE HARVEY)

MEJOR ACTRIZ COMEDIA: SALLY HAWKINS (HAPPY-GO-LUCKY)

MEJOR ACTOR SECUNDARIO: HEATH LEDGER (THE DARK KNIGHT)

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA: 1 PENÉLOPE CRUZ (VICKY CRISTINA BARCELONA) o 2 KATE WINSLET (THE READER)

MEJOR DIRECTOR: 1 DANNY BOYLE (SLUMDOG MILLIONAIRE) o 2 DAVID FINCHER (THE CURIOUS CASE OF BENJAMIN BUTTON)

MEJOR GUIÓN: SIMON BEAUFOY (SLUMDOG MILLIONAIRE)

MEJOR FILM EXTRANJERO: GOMORRA (ITALIA)

MEJOR FILM ANIMADO: WALL-E

MEJOR BANDA SONORA: JAMES NEWTON HOWARD (DEFIANCE)

MEJOR CANCIÓN ORIGINAL: 1 DOWN TO EARTH (WALL-E) o 2 THE WRESTLER (THE WRESTLER)

MEJOR SERIE DRAMA: DEXTER (SHOWTIME)

MEJOR SERIE COMEDIA: CALIFORNICATION (SHOWTIME)

miércoles, 7 de enero de 2009

OBRAS A REIVINDICAR: JAPÓN (2002)

Japón es una de esas películas en las que el espectador necesita preguntarle al director el por qué de todo lo visto. Japón es la ópera prima de Carlos Reygadas, una película que muestra el germen del cine del mexicano. Como ópera prima, el film peca de exceso de metraje y de un secretismo desmesurado que juega con la paciencia de la audiencia. Japón es la historia oscura e inconcreta de un Don Quijote decadente que viaja en medio de una zona inconcreta, salvaje, rural y terrosa. Cual western, nuestro protagonista es alguien tosco y callado, curtido y malherido física y psicológicamente; no sabemos si huye de algo, de alguien o de algunas obsesiones (en un momento dado, Reygadas nos dibuja a su hombre como un depravado sexual). Lo que importa, debe pensar Reygadas, es el viaje, no el lugar de partida ni el destino fijado. Es, pues, en este trayecto hacia la nada, hacia lo más salvaje y primitivo del ser humano, donde la película se regodijará durante dos horas de sutilezas y misterios. El final, hipnótico y magistral, nos obliga a replantear todo el conjunto, algo que ya ocurría con la rendición final de Batalla en el cielo y la resurrección dreyeriana de Luz Silenciosa. En este tríptico, Reygadas demuestra ser un cineasta maduro y seguro, con estilo propio, mano firme y discurso sólido. Las imágenes feístas de Japón y Batalla en el cielo nacen, cual contradicción, del perfeccionismo visual de un esteta con labia y mucho jugo. Japón es una película a contracorriente sobre la pena, la culpabilidad, la vida, la muerte, el sexo, la espiritualidad... en definitiva, sobre los recovecos más recónditos y agrestes del alma humana. Aunque no pienso mentir: Japón llegó a producirme un efecto somnífero que, sin llegar a dormirme, me hipnotizó, no sin antes dejar algún que otro bostezo. Pero uno debe ser crítico y Japón es un film imprescindible para entender el cine de México y sobretodo la filmografía escueta pero intensísima de Carlos Reygadas. La película no llegó a estrenarse en España, pero los seguidores del cine de Reygadas han podido recuperar la película, Cámara de Oro en Cannes, vía cineclubs y dvd. De Reygadas se habla y se hablará mucho... por lo tanto, siempre volveremos la mirada y las palabras hacia Japón, una película única de título chocante que dentro de unos años se reivindicará como obra capital del siglo XXI.

martes, 6 de enero de 2009

CINERANKING 1

Aquí tenéis el primer y provisional CINERANKING. Os doy las gracias por vuestros votos, un apoyo que espero continue hasta poder llenar casi todo el cuadro. Espero no haber cometido ningún error en las puntuaciones. Al igual que vuestras decisiones, algunos de mis puntajes también han cambiado. Lo que tenéis aquí es un simple boceto. El que esto escribe no es un manitas a lo que ordenadores se refiere, pero prometo mejorar la estética de los cuadros. A medida que vaya recibiendo vuestros votos, iré calculando las notas medias. Recordad que el cuadro estará formado por aquellas obras que reciban como mínimo 1 nominación al Oscar. De momento, las películas con mayores notas son SLUMDOG MILLIONAIRE, REVOLUTIONARY ROAD, TCCO BENJAMIN BUTTON, CHANGELING y HORTON.




NOTA: Los votos o cambios mandados más tarde de la fecha citada aparecerán en siguientes entradas. También animo a futuros participantes: todos seréis bien recibidos. Saludos y gracias.

lunes, 5 de enero de 2009

KATE WINSLET: "QUIERO GANAR UN OSCAR"

Solo hace falta revisar las portadas y los artículos de los últimos números de Cinemanía y Fotogramas para darnos cuenta que Kate Winslet, tiempo antes de los Oscar, es la gran protagonista de este primer trimestre cinematográfico del año. Todos queremos que la carismática actriz reciba la preciada estatuilla y la prensa, a sabiendas del ánimo cinéfilo, confirma la maestría de la actriz dando su particular apoyo a la actriz inglesa. Tiene treinta y tres años y se ha convertido en la artista más joven con más nominaciones al Oscar. Winslet es experta a lo que alfombras rojas se refiere; experiencia aparte, pero, Winslet queda dibujada en las publicaciones citadas como una persona muy trabajadora y consciente de su trabajo. Nuestra Kate, además, parece demostrarnos su lado más simpático en unas largas entrevistas que no tienen desperdicio. Winslet encarna la diva humilde y adorable, graciosa, espontania y un tanto cabezota. Kate Winslet, des de Criaturas celestiales hasta The reader, ha construido cual hormiga silenciosa una carrera impecable con varias obras maestras. Una de las principales virtudes de lady Winslet es su capacidad de reinventarse con cada uno de sus trabajos. Winslet no odia la prensa pero sabe marcar distancias: sus respuestas son directas pero, paralelamente, se niega a adelgazar (o sea, adecuarse al cánon de la industria hollywoodiense) para poder interpretar un papel de interés. Su filmografía es austera y variada, sin comedias tontas ni productos de taquilla y visión fácil. La trayectoria de Winslet es impoluta, su magnetismo ante y tras los focos es incuestionable y su elegancia, a medio camino entre la inglesa callada y la yanki dicharachera, es un valor que ninguno de los votantes debería olvidar. Kate Winslet es, en resumen, la mejor actriz de su generación.

Winslet es realista, bromea sobre sus contínuas derrotas en los Oscar y conoce su condición de eterna favorita al premio. ¡Un Oscar significaría tanto para mí! Es un tesoro muy preciado (...) Claro que quiero ganar un Oscar, aunque eso no me hace ser competitiva: me hace querer uno, declara Winslet. Y añade: Este ha sido el año más creativo y arriesgado de mi vida. Sin duda, ponerse a las órdenes de su marido es todo un riesgo. Winslet deshace el dicho de "donde metas la olla..." y ha demostrado que, aun llevándose sus neuras de actriz a casa, su matrimonio es uno de los más sólidos del panorama cinematográfico actual. Y aún hay más: a la pregunta de cómo piensa dividir las campañas de Revolutionary Road y The Reader, la actriz lo tiene muy claro. Winslet contraataca: ¡Felicidades! Eso es lo que todos me quieren preguntar, pero nadie se atreve. No pienso hacer otra cosa que hablar de ambas, porque el orgullo por las dos películas va por delante. Del resto, todo lo que se refiere a categorías y campañas, ni entiendo ni me interesa. Lo único que quiero es representar a estas dos mujeres como se merecen. Diga lo que diga, es de imaginar que un Oscar por Revolutionary Road, con todas las connotaciones ocultas que implicaría, sería un reconocimiento mayor. El destino es caprichoso y la pareja DiCaprio-Winslet podría recibir los únicos reconocimientos que no optuvo Titanic. No podemos dejarnos llevar por la euforia porque Winslet aún no ha ganado nada y las candidatas para llevarse el Oscar a la mejor actriz son muchas y muy variadas, pero por soñar que no quede... Kate quiere el Oscar y nosotros queremos que lo consiga. El tiempo dirá.

domingo, 4 de enero de 2009

OSCARS 4: GLADIATOR


Título: GLADIATOR (EL GLADIADOR) Título original: Gladiator Dirección: Ridley Scott País: Estados Unidos y Reino Unido Año: 2000 Duración: 145 min. Género: Drama histórico Reparto: Russell Crowe, Joaquin Phoenix, Connie Nielsen, Richard Harris, Djimon Hounsou, Oliver Reed, Derek Jakobi, Ralf Moeller, Tommy Flanagan Guión: David Franzoni, John Logan y William Nicholson Distribuidora: United International Pictures Producción: David Franzoni, Branco Lustig, Laurie MacDonald, Terry Needham, Walter F. Parkes, Douglas Wick y Ridley Scott Diseño de producción: Arthur Max Dirección artística: Keith Pain Fotografía: John Mathieson Vestuario: Janty Yates Música: Hans Zimmer y Lisa Gerrad Montaje: Pietro Scalia Decorados: Jille Azis, Elli Griff, Sonja Klaus y Crispian Sallis Efectos especiales: Lee Lighting Ltd. y Mill Film Presupuesto: 100 MILL.$ Nº oscars: 5/12 Nº globos de oro: 2/5 Fechas de estreno: 01/05/00 (EE. UU.), 17/05/00 (ESP.)

La gala
Los Oscar encajaron una gala y un ganador discutible. El Shrine Auditorium de Los Ángeles alzó la estética y trama romana de Gladiator durante las más de tres horas que duró la 73ª entrega de los premios más conocidos del panorama cinematográfico. La noche del 25 de marzo de 2001 fue una velada mediocre, plagada de injusticias académicas. El palmarés estuvo muy ajustado sin llegar a endiosar ningún film de los presentes. La actuación de Steve Martin supuso el respiro perfecto entre premio y premio, entre sonrojo y sonrojo. John Travolta, resucitado por Tarantino a mitad de los 90, presentó el imprescindible In Memoriam del año. La gala, pese a la polémica, nos regaló varias estampas para el recuerdo. Refresquemos la memoria...

¿Merecía el Oscar?
La crítica fue bastante fría ante el estreno y posteriores premios de muchos de los films nominados. Chocolat y Erin Brockovich recibieron duros escritos que imposibilitaban su éxito en los Oscar. Dos películas de marcado carácter femenino, uno desde el realismo mágico de Hallström y otro desde el thriller con mensaje, periplo de madre coraje e historia de superación que representaba Erin Brockovich. Steven Soderbergh era antes de empezar el ganador moral de los premios: el director, siempre anclado entre lo comercial y lo indie, veía coronadas sus dos propuestas entre las mejores películas del año. La otra contendiente era Traffic, un relato original sobre la droga, su consumo, su comercialización y su importancia en un mundo globalizado, carente de principios, representación de un sistema político, policial y educativo nefasto y corrupto. Traffic, sin ser un portento, era la película más compleja del año y la Academia, consciente de estar ante una obra importante, la premió con tres estatuillas: guión original, actor secundario para Benicio del Toro y director. Traffic no podía considerarse perdedora: sus tres Oscar, los cuatro de Tigre y Dragón (una propuesta demasiado exótica para ganar el premio gordo) y las cinco medallas de Gladiator demostraron que los votos de los académicos habían sido muchos y muy variados. No creo equivocarme al decir que muchas victorias estuvieron bastante reñidas y se saldaron con escasos votos de diferencia. Gladiator utilizó la confusión y el desánimo de los entendidos con una campaña publicitaria potentísima. La película se había estrenado en mayo y nadie apostaba por ella. Pasado el verano, Gladiator fue milagrosamente rescatada. El taquillazo de temporada se convirtió en el aroma academicista e histórico que la Academia precisaba. Su victoria fue injusta, pero no había otra opción.


¿Por qué ganó?
En la producción de Gladiator intervinieron muchas personalidades cuya influencia e intereses fueron de vital impotancia de cara al Oscar. La Academia, pero, denotó insatisfacción. Esta era la oportunidad de oro para galardonar a Ridley Scott, autor de clásicos (¿clásicos?) como Alien o Blade Runner. Sin embargo, el premio al mejor director fue para Soderbergh. Puede decirse que la Academia no quiso premiar a Scott, ya sea por su desigual carrera o sus contínuos coletazos en aras de lo comercial, lo simplón, lo superficial. Pese a la obvia división de votos entre Erin Brockovich y Traffic, Soderbergh salió revitalizado en una lucha que carecía de contrincantes. La Academia también sorprendió premiando a Casi Famosos, la amable obra de Cameron Crowe, con el premio al mejor guión original. Los votantes consideraron que Casi Famosos, no nominada en las categorías principales, estaba mejor redactada que Gladiator. Tremenda incongruencia: si la mejor película no es ni la mejor dirigida ni la mejor escrita, ¿por qué venció? Para más inri, la película de Scott recurrió a la tecnología para confeccionar la mayoría de escenarios, vestuario y efectos especiales. Si Gladiator carece de las formas clásicas, ¿por qué ganó el mismo reconocimiento de títulos como Ben hur? El palmarés de ese año dejó numerosos recovecos y notables misterios. Mientras ganaban Roberts (espléndida) o Bob Dylan, se olvidaba la valía de Amores Perros o I've seen it all, la portentosa pieza musical que debería haberle dado a Björk una justísima nominación al Oscar. Los ganadores fueron unos cuantos; los olvidados, muchos. Aún recuerdo la cara de incrédulo y superioridad que puso Ben Stiler cuando Björk salió al escenario a interpretar su particular obra maestra. Esta escena es la perfecta metáfora para justificar que la Academia odia lo raro y premia lo clásico (o lo que se supone clásico). Cada vez que mi profesor de historia (menudo maestro) mencionaba la película en sus clases me ruborizaba, me escondía entre un alumnado que aplaudía y aplaude lo entretenido de la propuesta. Gladiator ha hecho mucho daño a la historia y a los Oscar. A los hechos me remito: los fotogramas de la película esconden numerosos gazapos e incoherencias históricas que muchas páginas web se han encargado de recopilar con esmero y atino. Ríanse ustedes del reloj plateado de Charlton Heston...


El orgullo de Máximo
Recuperar el honor y vengar la muerte de su familia eran las prioridades de Máximo, un Crowe musculoso e histriónico que competía contra Javier Bardem y su Reinaldo Arenas en Antes que anochezca. De poco le sirvió a Tom Hanks y a Ed harris ganar y perder peso en Náufrago y Pollock: el australiano ganó el Oscar y se convirtió en un enfant terrible seguido por muchos y odiado por otros tantos. Crowe fue el actor de moda, una moda pasajera que acabaría con Una mente maravillosa, la protagonista de los siguientes Oscar. Daldry, Bardem, Lee, Phoenix y Dench repitieron nominación en posteriores galas, muestra de que Hollywood tenía nuevas genialidades para aprovechar en proyectos inminentes. Aunque no puede decirse que Crowe es un mal actor, es de justicia evidenciar la polémica que siempre le ha perseguido, las opiniones encontradas que siempre ha despertado. Crowe representa tras Gladiator lo decadente y sombrío de la industria del cine; a sus nombrosos desaires con la prensa y problemas con la bebida cabe sumar la imagen descuidada a nivel físico de American Gangster y Red de mentiras. Crowe ha pasado de ser un sex symbol talludito a un Homer Simpson deleznable, la vieja gloria de una Roma no tan avanzada. ¿Exigencias del guión o reflejo de una realidad acallada? La polémica continúa.


La anécdota
Pese a que el premio a la mejor banda sonora fue para Tan Dun (Tigre y dragón), muchos reivindicaron la autoría de Klaus Badelt y Lisa Gerrad, compositores junto a Hans Zimmer de la música de Gladiator que no fueron reconocidos por la Academia. Todo ello ha aumentado el mito de Gladiator, una película que goza aún de cierta fama a nivel popular. Scott continúa anhelando su estatuilla. El tiempo, además, ha demostrado que Traffic y Tigre y dragón eran obras superiores que han calado hondo entre los cineastas de la actualidad. Tigre y dragón coincidió con una creciente admiración hacia el arte oriental, sobretodo el terror de cintas como La maldición o Llamada Perdida (obvio sus lamentables remakes americanos). La vena academicista seguiría un año más con Una mente maravillosa, esta vez premiando a otro autor polémico y comercial: Ron Howard. El paso adelante que supuso American Beauty fue inmediatamente eliminado por Gladiator y Una mente maravillosa. Esto nos sirve para ver que la Academia deja deslumbrarse por efectismos fáciles, prefiere que la entretengan, acoge más alegre el camino fácil, las leyes de lo ya visto (¿cuántos films extranjeros de temática bélica e histórica han ganado el Oscar a la mejor película de habla no inglesa?). La tensión entre los académicos veteranos y los recién llegados ya estaba latente y no eclosionaría hasta la gala del 2006. Algo se cocinaba a fuego lento y en silencio en el seno de la Academia. Gladiator escondía esta realidad... aunque no por mucho tiempo.


PRÓXIMA ENTRADA: DOMINGO 11, UNA MENTE MARAVILLOSA

sábado, 3 de enero de 2009

AUSTRALIA 7 / 10

Baz Luhrmann parece perseguir lo que todo el mundo evita: dirigir una película como las de antes. Sus títulos de crédito iniciales ya nos avisan de que Australia es un reloj artesanal calibrado para funcionar en todo momento, entretener durante un metraje un tanto estirado y provocar pequeñas muecas de risa y tristeza, todo fiel al estilo de Lo que el viento se llevó o Titanic. Quienes hablan mal de Australia deben saber que, de haberse estrenado diez años atrás, el periplo épico de Luhrmann habría ganado un buen puñado de Oscars. Las voces que denostan Australia no aceptan la superficialidad de un blockbuster de altos vuelos cuya única premisa es divertir a la platea. Australia ha sido confeccionada para derrochar dinero y ganar otro tanto en taquilla... ¿algún problema?

Australia sacia con nota las ansias de un público amplio, el mismo que por estas fechas añora a ESDLA o a Harry Potter. Luhrmann quiere reunir a toda la familia en una película bella, de fotografía, vestuario y música deslumbrante. A riesgo de ser una caja preciosa sin ningún contenido, Australia despliega su fuerza y nos regala el vacuo entretenimiento navideño, la historia que después veremos mil veces por televisión y nos continuará gustando. Luhrmann es un ilusionista y su trabajo es engañar al espectador, invitándole a aceptar y disfrutar los entresijos de una película amable que lleva cocinándose desde hace un lustro. Luhrmann es tan perfeccionista y conoce tan bién la psique del espectador que uno se olvida de reproches. Australia podría haber sido mejor si la dirección hubiera recaido sobre Thomas Anderson u otro autor, pero poco importa: esta es la Australia de Luhrmann y la de nadie más. El ilusionista, el esteta irredento, el trilero con gracia, el paciente director de orquestra ha vuelto a ganar.

Nicole Kidman parece ser a su desgracia la gran perjudicada de la trama: su magna interpretación, pese a humanizar un ser cursi y uraño que enamorará al público, no tocará el suelo del Kodak Theatre. Kidman vuelve a ser fiel a Luhrmann y consigue ser la estrella del espectáculo. Pero ni Kidman ni sus vestidos ni ademanes impiden que la película contenga varios finales. La idea de partida es tan simple que la película podría durar una hora (tras la muerte del marido de Sara), una hora y media (tras el rescate del ganado) o incluso dos horas (tras la fiesta y las tórridas estampas entre Kidman y Jackman). El episodio bélico no deja de ser un añadido insuficiente que no molesta, pero tampoco agrada en demasía. Es aquí donde los detractores de Australia se podrán cebar a gusto, pero es también en esta parte donde el relato encuentra su punto álgido de honradeza y eficacia. Australia es, pese a quien le pese, una película que funciona, con unos actores notables y un aparato técnico de impecable factura. El reloj, el mismo que mencionaba antes, vuelve a ponerse a cero. Solo faltan siete años más para disfrutar de la nueva locura del señor Luhrmann.

viernes, 2 de enero de 2009

OSCARS: DE TODOS, PARA TODOS

Esta es una entrada dirigida a todos los miembros de la comunidad bloggera. Ante los numerosos premios que se suelen entregar por estas fechas en los distintos blogs, he pensado realizar una tabla crítica (al estilo de las que podemos consultar en las revistas de cine) con todas las notas que ustedes habéis entregado a cada película que esté presente en los Oscar. Se que cada uno vive en un país diferente y que tiene unos estudios/trabajos diferentes pero, pese a las dificultades, creo que puede ser un sano ejercicio de unión entre todos los blogs. Para realizar el cuadro (aún no se muy bién cómo lo montaré), me basaré en la nota numérica o número de estrellas que hayáis cedido a cada película en vuestros blogs. Con el fin de reducir todas vuestras valoraciones a un número, utilizaré la siguiente escala:
*****+ - 10, ***** - 9, ****+ - 8, **** - 7, ***+ - 6, *** - 5, **+ - 4, ** - 3, *+ - 2, * - 1.
De tratarse de una nota numérica, se contabilizarán todos los decimales. Por lo tanto, uno debe ser preciso en sus decisiones porque hay muchos matices entre, por ejemplo, el 9, el 9'5 y el 10.

Esta idea debe interpretarse como un mero juego. Eso si: cuantos más participéis más realista y crítico será el resultado final. Empezaré a publicar los primeros cuadros a finales de enero y tras las nominaciones a los Oscar. Os animo a publicar vuestras criticas. Para cualquier consulta, cambio de votos o cualquier comentario podéis dirigiros a: xavi_23990@hotmail.com

También os animo a establecer una nota a películas relativamente antiguas (The Dark Knight o Vicky Cristina Barcelona) que tienen asegurada su presencia en los Oscar (sobretodo para los blogs que llevan menos tiempo en activo).

P.D. En caso de no modificar vía e-mail los votos, se contabilizarían las calificaciones que tenéis apuntadas en los blogs.

jueves, 1 de enero de 2009

LAS 10 MEJORES PELÍCULAS DEL 2008

Ha sido muy difícil elegir un corpus de 10 títulos. Podrían ser muchos más, pero esta lista rezuma maestría. Películas como estas justifican nuestra afición/amor/obsesión hacia el cine.

10. MAMMA MIA!, de Philipa Lloyd


La película más sana y divertida del año. Mamma mia! conoce a la perfección sus fallos de guión y estilo, acepta su condición de producto azucarado sin pretensiones y disfruta sacando a la luz la parte más cursi y cutre de la platea. El cine como fiesta y música. El título más importante a nivel popular (con el permiso de El caballero oscuro).

9. LA BODA DE RACHEL, de JONATHAN DEMME


La última gran película dogma es una descarnada historia sobre una familia desestructurada, tan hipócrita y variada como el festejo que da título a la propuesta. Hathaway deslumbra, el guión evita efectismos y, cual hermana menor de Celebración, La boda de Rachel se eleva por méritos propios como la cinta más rompedora del año, la mejor propuesta indie junto a Margot y la boda.

8. EXPIACIÓN, de JOE WRIGHT


A Wright le birlaron varios oscars con esta historia exquisita que mejora en segundos visionados. Saoirse Ronan es el gran descubrimiento del año; el travelling en la playa, la gran escena de la década; sus exquisiteces técnicas, toda una belleza de fondo y forma. Contada de forma original y sutil, Expiación es una pequeña joya, la gran ópera prima de un director a seguir.

7. NO ES PAÍS PARA VIEJOS, de JOEL & ETHAN COEN


La película que encumbró a los Hermanos Coen es un western apocalíptico sobre la maldad; la absurdidad que rodea nuestros actos en un mundo sin ética ni principios. La ley de la escopeta se impone entre un sherif desengañado, un desgraciado avaricioso y un tipo frío que encarna el mal más salvaje. Título notable que sigue de forma coherente todo lo mostrado en Fargo o El hombre que nunca estuvo allí.

6. GOMORRA, de MATEO GARRONE


Clásico instantáneo del cine europeo, Gomorra sorprende con una narrativa fragmentada, desglamourizada y fría y directa como un navajazo en el estómago. Aunque precisamos verla varias veces para saborearla como es debido, Gomorra nos regala para el recuerdo la estampa de dos jóvenes estúpidos que disparan desnudos a la nada, unos gánsteres en ciernes que pagarán su utópica empresa con la muerte. Desgarra poco a poco. Será copiada y reivindicada en infinidad de ocasiones. Tiempo al tiempo...

5. EL INTERCAMBIO, de CLINT EASTWOOD


El viejo zorro de Hollywood sigue su carrera meteórica con un film excelente. Jolie interpreta aquí el papel de su vida. Un título bello y catártico que ha sido tratado con injusto desdén desde su presentación en Cannes. El tiempo la describirá como el aliento clásico más impactante de la temporada (y si, de la década). Grandes Malkovich y Ryan. La perfecta combinación entre drama, thriller y crítica social.

4. CAMINO, de JAVIER FESSER


Rotunda obra maestra que nos muestra las incomprensibles redes del Opus Dei, y por ende, la parte monstruosa que encierra cualquier religión. Cuento para no dormir, de belleza barroca y turbia, Camino es la mejor película española del año, una magna rara avis dentro del panorama nacional. Fesser llega a sitios que parecían intocables tras Mar Adentro. Carmen Elias, víctima y verdugo de una fe enfermiza, es el antagonista más memorable de nuestro cine.

3. LUZ SILENCIOSA, de CARLOS REYGADAS


Poco importa de qué nos está hablando Reygadas con su enésimo experimento: las imágenes de Luz Silenciosa son tan bellas que conectan con el alma del espectador. Reygadas roza lo divino en una historia muy personal que evita los convencionalismos del cine actual. Luz Silenciosa es un cuadro abstracto de sentido oculto y valor indiscutible. Nunca volverá a rodarse un amanecer tan magnífico y magnético. Reygadas es el nuevo Von Trier del cine contemporáneo.

2. 4 MESES, 3 SEMANAS, 2 DÍAS, de CRISTIAN MUNGIU


Crónica desgarradora de una dictadura agobiante. La historia de un aborto ilegal es aquí un alegato a la amistad y a la libertad en un tiempo de silencio y oscuridad. Mungiu construye una trama terrorífica que nos eriza el cuerpo, nos sacude el alma y nos deja perdidos en un mar de dudas y miedos. La felicidad es cosa de la ciencia ficción. De Cannes a la posteridad.

1. POZOS DE AMBICIÓN, de PAUL THOMAS ANDERSON


Thomas Anderson es un engreido con gracia que logra acercarse a Kubrick y Welles sin morir en el intento. Hiperbólico relato sobre la ambición humana. Gran Day-Lewis y Dano en un duelo final inolvidable. Pozos de Ambición se ve con los ojos y se recuerda con el estómago. ¿Paul Dano interpretando a dos hermanos gemelos? La gran confusión del año representa la perfecta metáfora sobre el misticismo y el capitalismo que nació a principios del siglo XX y que ahora sigue tan magnánimo, tan caótico, tan inexplicable. Pozos de Ambición son dos horas y media de puro cine, la injusta perdedora de los Oscar de este año. Excelente, inquietante, impresionante.

Finalmente, me gustaría obsequiar a algunas obras con diversos títulos:

LA PELÍCULA MÁS INFRAVALORADA: The Happening (El incidente), de M. Night Shyamalan
LA PELÍCULA MÁS SOBREVALORADA: Tropic Thunder, de Ben Stiler
LA PELÍCULA MÁS DECEPCIONANTE: Red de mentiras, de Ridley Scott
LA PEOR PELÍCULA DEL AÑO: Monstruoso (el título lo anticipaba)
MEJOR SERIE REVELACIÓN (emitida en España): BETTY y CALIFORNICATION (Temp. 1, Cuatro)
MEJOR TEMPORADA DE UNA SERIE (emitida en España): DEXTER (Temp. 2, Cuatro)
MEJOR FINAL SEASON: WEEDS (Capítulo 2x12 Pittsburgh, Cuatro)

Por delante nos queda un año de cine, series y premios (también de exámenes y trabajos...). No os quepa duda de que este blog estará atento a todo lo que acontezca. Eternos saludos, eternas gracias. Empieza 2009.