viernes, 12 de febrero de 2010

PALMARÉS CINOSCAR AWARDS 2009

MEJOR BANDA SONORA ORIGINAL

1. DÉJAME ENTRAR (Johan Söderquist)
2. DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS (Karen O., Dave Eggers)
3. LOS ABRAZOS ROTOS (Alberto Iglesias)
4. RESISTENCIA (James Newton Howard)
5. REVOLUTIONARY ROAD (Thomas Newman)
6. UP (Michael Giacchino)


Y el ganador es... LOS ABRAZOS ROTOS (Alberto Iglesias)




MEJOR FOTOGRAFÍA


1. ANTICHRIST (Anthony Dod Mantle)
2. EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON (Claudio Miranda)
3. EL SECRETO DE SUS OJOS (Félix Monti)
4. EL VUELO DEL GLOBO ROJO (Yorick Lesaux, Lee Ping Bing)
5. LOS ABRAZOS ROTOS (Rodrigo Prieto)
6. SLUMDOG MILLIONAIRE (Anthony Dod Mantle)


Y el ganador es...EL VUELO DEL GLOBO ROJO (Yorick Lesaux, Lee Ping Bing)



MEJOR PELÍCULA ESPAÑOLA Y/O HISPANA

1. EL BAILE DE LA VICTORIA, de Fernando Trueba
2. EL SECRETO DE SUS OJOS, de Juan José Campanela
3. LA TETA ASUSTADA, de Claudia Llosa
4. LOS ABRAZOS ROTOS, de Pedro Almodóvar
5. MAPA DE LOS SONIDOS DE TOKYO, de Isabel Coixet
6. TRES DIES AMB LA FAMILIA, de Mar Coll


Y la ganadora es... TRES DIES AMB LA FAMILIA y LA TETA ASUSTADA (empate)




MEJOR GUIÓN ORIGINAL

QUENTIN TARANTINO por MALDITOS BASTARDOS
Nominados: 500 DÍAS JUNTOS, BIENVENIDOS AL NORTE, LOS ABRAZOS ROTOS, UN CUENTO DE NAVIDAD



MEJOR GUIÓN ADAPTADO
JOHN PATRICK SHANLEY, por LA DUDA (DOUBT)


Nominados: EL DESAFÍO: FROST CONTRA NIXON, EL SECRETO DE SUS OJOS, REVOLUTIONARY ROAD y THE READER (EL LECTOR)




MEJOR DESCUBRIMIENTO CINEMATOGRÁFICO



LOS AMANTES DE PONT NEUF, de Leos Carax (1991)

Nominados: JAPÓN, de Carlos Reygadas; ROIS ET REINE (Reyes y reina), de Arnaud Depleshin; SECRETOS Y MENTIRAS, de Mike Leigh; y STORYTELLING, de Todd Solondz.





MEJOR SERIE TV DEL AÑO

1ª y 2ª temporada de TRUE BLOOD

Nominados: DEXTER, MAD MEN, PERDIDOS, WEEDS.





MEJOR INTÉRPRETE REVELACIÓN
MÉLANIE LAURENT, por París y Malditos Bastardos





MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA
AMY ADAMS, por Julie & Julia y La duda (Doubt)




MEJOR ACTOR SECUNDARIO
CHRISTOPH WALTZ, por Malditos Bastardos






MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA

KATE WINSLET, por Revolutionary Road y The reader (El lector)




MEJOR ACTOR PROTAGONISTA
LEONARDO DICAPRIO, por Revolutionary Road



MEJOR CD DEL AÑO





MEJOR DIRECTOR

1. PEDRO ALMODÓVAR, por Los abrazos rotos
2. JAMES CAMERON, por Avatar
3. STEPHEN DALDRY, por The Reader
4. ARNAUD DEPLESCHIN, por Un cuento de navidad
5. HOU HSIAO-HSIEN, por El vuelo del globo rojo
6. ANG LEE, por Destino: Woodstoock
7. SAM MENDES, por Revolutionary Road y Un lugar donde quedarse
8. HAYAO MIYASAKI, por Ponyo en el acantilado
9. QUENTIN TARANTINO, por Malditos Bastardos
10. LARS VON TRIER, por Antichrist

y el ganador es...


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LARS VON TRIER, por Antichrist



MEJOR PELÍCULA DEL AÑO:


1. ANTICHRIST
2. DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS
3. EL VUELO DEL GLOBO ROJO
4. LA DUDA (DOUBT)
5. LOS ABRAZOS ROTOS
6. MALDITOS BASTARDOS
7. PONYO EN EL ACANTILADO
8. REVOLUTIONARY ROAD
9. THE READER (EL LECTOR)
10. UN CUENTO DE NAVIDAD


y la ganadora es...

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TABLA DE PREMIADOS
3 premios:
MALDITOS BASTARDOS (mejor actriz revelación, mejor actor secundario, mejor guión original)

2 premios:
LA DUDA (mejor actriz secundaria, mejor guión adaptado)
REVOLUTIONARY ROAD (mejor actor protagonista, mejor actriz protagonista)

1 premio:
UN CUENTO DE NAVIDAD (mejor película)
ANTICHRIST (mejor director)
LOS ABRAZOS ROTOS (mejor banda sonora)
TRES DIES AMB LA FAMILIA (mejor película española / hispana)
LA TETA ASUSTADA (mejor película española / hispana)
EL VUELO DEL GLOBO ROJO (mejor fotografía)
THE READER (mejor actriz protagonista)
PARÍS (mejor actriz revelación)
JULIE & JULIA (mejor actriz secundaria)

jueves, 11 de febrero de 2010

OSCARS '10 II: MEJOR ACTOR PROTAGONISTA

JEFF BRIDGES, por CRAZY HEART
A favor: Es un actor respetado por todos y que, por su edad, ya no tendrá demasiadas opciones a premio en ediciones futuras. A la quinta va la vencida y, si el duelo de este año está entre él y Clooney, Bridges pisa el terreno de juego con ventaja tras ganar el Globo de Oro y el SAG. Su personaje es un cantante de country abatido, alcohólico y rebelde, un auténtico dulce para el académico de pro.
En contra: Algunos votantes pueden pensar que Bridges es un tipo inclasificable y demasiado reaccionario. Rourke se quedó sin premio el año pasado y ahora Bridges podría perder el oro por su fama de enfant terrible. Ahora que votarán todos los académicos, es probable que Clooney, de eterna actualidad y siempre simpático, gane papeletas extra. ¿No estará Crazy Heart suficiente premiada con el Oscar a mejor canción?

GEORGE CLONNEY, por UN IN THE AIR
A favor: Junto a Renner, se ha repartido los laureles de los Sindicatos. Clooney puede aunar el voto más conservador con el más joven. Si él es el nuevo Cary Grant, la Academia debería pensar que un Oscar a actor secundario por Syriana no es suficiente. Es un director reconocido y puede rascar puntos en todos los sectores. Su viva colaboración con la ayuda a Haití queda, al menos de cara a la galería, demasiado bien como para pasar desapercibido.
En contra: Up in the air ha ido perdiendo fuerzas a medida que avanzaba la carrera. Si hay un empate de votos entre Kendrick y Farmiga, los votantes recurrirán a él para valorar el reparto del film, pero casi nadie lo ha hecho hasta la fecha. Clooney no es ni tan novato como Renner o Firth ni está tan consolidado como Freeman o Bridges, un dato a tener en cuenta. ¿No parece a veces que Clooney se interpreta a sí mismo?

COLIN FIRTH, por A SINGLE MAN
A favor: Es un rostro conocido por el gran público que ahora entra a formar parte del planeta Oscar. Centrará el voto británico y alguna papeleta airada tras la no nominación de Julianne Moore. Es la opción más Europea y la historia nos dice que lo no americano también sale premiado. La parte gay de la Academia aplaudirá la nominación y, si Sean Penn ganó la estatuilla por interpretar Harvey Milk...
En contra: A single man es una ópera prima y no ha conseguido ninguna mención técnica. A Firth pueden relacionarlo con comedias de poca importancia, algo no muy positivo. Los que quieran premiar a un biopic optarán por Freeman debido a su carrera e historia en los Oscar. Solo ganar el Bafta reactivaría sus posibilidades de premio.


MORGAN FREEMAN, por INVICTUS
A favor: Nelson Mandela es un personaje demasiado icónico como para pasar desapercibido y Freeman es un actor respetadísimo. El voto afroamericano, que también beneficiará a Precious, se volcará en su candidatura. Tiene un Oscar reciente, pero ésta es su quinta candidatura... algo que comparte con Bridges. ¿No es Freeman un joven adulto o un adulto joven que aún puede ofrecernos grandes papeles?
En contra: A nadie se le escapa que éste no es uno de sus grandes papeles. Nominado por todos y premiado por nadie: es la Gabourey Sidibe masculina y esto no es buen augurio. Invictus se ha caído de la categoría de mejor película, hecho que puede hacernos pensar que la Academia, aun siendo fan de Eastwood, no cree que Invictus esté a la altura de Million Dollar Baby o Mystic River.

JEREMY RENNER, por THE HURT LOCKER
A favor: Tiene 39 años y es el nominado más joven, encima novato. Lo que podría ser un contra puede acabar en pro y centrar el voto joven. Renner ha sido aplaudido por actores como Sean Penn, ha estado nominado a todo y la mitad de los Sindicatos han valorado positivamente su trabajo. Él es el alma de The hurt locker y, si ésta se convierte en la sorpresa de la noche, su victoria está a un paso.
En contra: Es su primera película importante y el pasado de películas sin sustancia pesa como una losa. Su nominación sabe a reconocimiento y el mayor premio de Renner sería ver reactivada su carrera profesional tras demasiadas curvas en el camino. La condición de 'película documental' de The hurt locker puede restar veracidad a su interpretación. ¿Los soldados venidos de Irak estarán contentos con su teniente James? Seguro que no.

QUINIELA DE CINOSCAR & RARITIES (por orden de preferencia)

1. JEFF BRIDGES, por Crazy Heart
2. GEORGE CLOONEY, por Up in the air
3. JEREMY RENNER, por The hurt locker
4. MORGAN FREEMAN, por Invictus
5. COLIN FIRTH, por A single man


RESULTADOS ENCUESTA (119 votos)
1. JEFF BRIDGES con un 59% (71 votos)
2. GEORGE CLOONEY con un 15% (18 votos)
3. MORGAN FREEMAN con un 12% (15 votos)
4. COLIN FIRTH con un 10% (13 votos)
5. JEREMY RENNER con un 1% (2 votos)

miércoles, 10 de febrero de 2010

TETRO 7 / 10

A la espera que alguien se digne a estrenar Youth without youth, Tetro es la carta de presentación de un Francis Ford Coppola renovado y crepuscular, consciente de ser un mito y con la obligación de agradar a sus numerosos seguidores. Todo esto hace de Tetro una obra extraña, poco complaciente, al final sorprendente: el mismísimo creador de El padrino parece haber dejado su etapa experimental para la senectud, con el aliciente de no tener que demostrar nada a nadie a estas alturas. Tetro, como resultado, es un divertimento personal, un capricho y una promesa de su creador, una extravagante muestra de cine de autor y una noble revitalización de un Coppola que se siente joven y que quiere demostrarlo. Sus constantes, pese al cambio de formas, son las mismas y su terreno es el de las epopeyas familiares diseñadas cual collage, maqueta a lo grande. Si su naturaleza es la de una muñeca rusa incansable, Tetro triunfa al no dejar de sorprender, pero fracasa cuando, en este juego de enseñar cartas nuevas y desvelar inesperadas piezas del puzle, hastía al espectador con una trama que casi se desploma, dejando, paradójicamente, en escombros sus propios méritos. En este juego metafórico, Coppola nos castiga con un final esperpéntico que se enorgullece de serlo; Coppola quiere rizar el rizo y si Tetro es larga y forzada es porque su autor así la diseñó, así la quiso. Nada irreprochable cuando, incluso en sus peores momentos, Tetro es una actualización de las tragedias clásicas: la revelación final entre Tetro y su ‘hermano’ tiene el poso del mejor Shakespeare, la fuerza de don Vito Corleone, la trascendencia de intrincados líos de familia y la estupidez de aquello que acontece de forma brusca, burda y risible. Si el personaje de Carmen Maura, que algunos tacharán de innecesario sin serlo, encarna el teatro dentro del cine (y la crítica teatral: incluso se homenajea a quienes aplaudieron a Coppola en el pretérito), Tetro es cine teatral, mezcla de pintura, blanco y negro y música de tango, una obra sobre artistas fracasados (el padre de Tetro fue compositor, Tetro es un escritor sin novela y el nuevo descendiente inicia un viaje curtidor y encuentra su obra y estilo en los manuscritos de Tetro; incluso Verdú encarna a una psicóloga con aptitudes para la danza). En última instancia, el artista mayor es el propio Coppola, aunque considerarlo ‘fracasado’ sería un error: Tetro no es perfecta, pero supera en ideas y planteamientos la media del cine que se estrena hoy en día. ¿No será Tetro un tetris surrealista, valga el juego de palabras, con todos los ingredientes que trufaron el mejor cine de su autor?


El exceso es la rúbrica de Tetro, su máximo aliciente y su principal contradicción: la grandilocuencia centra lo mejor y basa lo peor de un relato tan esquizoide como sus seres. Tetro no es un error, pero sí una casi obra maestra que debe amarse con sus taras y virtudes, una práctica que debe aplicarse a El baile de la victoria de Trueba, Los abrazos rotos de Almodóvar o Mapa de los sonidos de Tokio de Coixet (todas, no por casualidad, vistas en el año 2009). Tetro encuentra un componente marciano en la mezcla de idiomas y texturas, incluso en un homenaje a los símbolos de Argentina (algo similar realizó Kar Wai con otra reina de la belleza imperfecta: Happy Together). Pocas quejas: Vincent Gallo representa como nadie la frustración, la desgana y el lado salvaje de un protagonista antipático, Maribel Verdú da el contrapunto y afianza su andadura cinematográfica fuera de España, y Alden Ehreinreich conserva una belleza turbadora y una de las miradas más enigmáticas que se recuerdan. Disgustará a muchos y otros la disfrutarán de forma medida. Una de las polémicas del 2009 que ahora puede llevarse un Goya, tal vez reivindicando todo lo bueno (que no se dijo) y olvidando todo lo malo (que se escribió sobre ella tras el Festival de Cannes).

martes, 9 de febrero de 2010

OSCARS '10 I: MEJOR ACTOR SECUNDARIO

MATT DAMON, por INVICTUS
A favor: Este año cumple 40 años, algo que lo convierte en el contendiente más joven de la carrera. Pese a la edad, Damon es el actor más completo de la terna: cine comercial, rostro conocido, aclamado actor y eterno sex symbol. El componente 'transformación física' da puntos y Damon, más atlético que nunca, demuestra ser un actor disciplinado de la vieja escuela. Paradójicamente, salvo Harrelson, es el único artista no novato de la categoría: si hay empates entre los recién llegados, Damon acabará alzando la copa de la victoria.
En contra: Tiene el Oscar por el guión de El indominable Will Haunting, algo que aún sigue ocasionando risas a más de uno. No realiza una interpretación memorable e Invictus no figura entre las preferencias de los Académicos. No tener ningún premio previo supone una desventaja ya insalvable.

WOODY HARRELSON, por THE MESSENGER
A favor: Al igual que Tucci, Harrelson es un secundario de lujo muy respetado por sus compañeros. De salir Clooney sin premio, el pacifismo, activismo y temple de Harrelson saldría reforzado. Y si lo bélico de The hurt locker llega a cuajar, la estética militar de The Messenger subiría como la espuma. Que la película figure en la categoría a mejor guión original es una señal que, pase lo que pase, no será el nombre menos votado.
En contra: Es actor de comedia y muchos no le tomarán en serio. Nadie se acuerda de su nominación por Harry Flynt y parece que la tónica se repetirá otro año más. El voto generacional se repartirá entre él y Tucci, y el voto de prestigio se repartirá entre Plummer y Waltz. Y todo en una carrera con un claro favorito: Waltz. Harrelson no cuenta con demasiadas opciones...

CHRISTOPHER PLUMMER, por THE LAST STATION
A favor: Tiene 80 años y es su primera nominación. En su caso, un posible Oscar sabría más a premio honorífico que a un verdadero reconocimiento de la película. Su caso es especial: cuenta con presencia en los SAG y los Globos, los principales puntales de la carrera, pero no en los Bafta ni en los Sindicatos. Si la Academia quiere sorprender, ésta es la opción más segura.
En contra: Igual que Hoolbrock o O'Toole, Plummer entra en un momento en el que el Oscar parece tener ya propietario. Su película es una coproducción europea y el voto europeo recaerá en Waltz, el otro veterano (tiene 54 años). No parece que The last station interese demasiado y seguramente pasará por las carteleras sin pena ni gloria.

STANLEY TUCCI, por THE LOVELY BONES
A favor: Tucci ha demostrado a lo largo de los años ser un actor de matices y muchos registros. Esta nominación se anhelaba desde hacía tiempo y algunos votarán a Tucci pensando en Julie & Julia. Su papel sigue el patrón de malo carismático de Bardem en No es país para viejos (ganó) y Earle Haley en Little Children (estuvo nominado). Ha estado siempre en la pelea hacia el Oscar y ha resistido como un javato.
En contra: Si esto es cosa de malos malísimos, el de Waltz parece tener más enjundia. Tucci no ha ganado ningún premio previo, tara que lo separa de sus competidores. The lovely bones ha sido denostada por muchos y la película (y sus productores) estarán más interesados en rentabilizar el dinero gastado que en derrochar más en el que es un Oscar utópico. Apuntaba más alto...

CHRISTOPH WALTZ, por INGLORIOUS BASTERDS
A favor: Lo ha ganado todo, punto pelota. Tiene el respeto de europeos (Palma en Cannes) y norteamericanos (SAG a actor secundario y reparto). Es el único de los cinco nombres que tiene su película peleando en la categoría reina. Waltz es un caso claro de 'secundario protagonista', algo que benefició a Bardem, Cruz, Whitaker y Hudson hace pocos años. Su personaje ya forma parte de la cultura popular y la Academia no suele dejar los iconos en la estacada. ¿El único premio seguro de Malditos Bastardos?
En contra: Nada, o casi nada. Es vienés y este detalle aún puede ser motivo de no premio. Es un actor con una filmografía escueta y una carrera más centrada en la televisión que en el cine. Si se valora al actor y no al personaje, Plummer le robaría protagonismo.



QUINIELA DE CINOSCAR & RARITIES (por orden de preferencia)

1. CHRISTOPH WALTZ, por Inglorious Basterds
2. CHRISTOPHER PLUMMER, por The last station
3. WOODY HARRELSON, por The Messenger
4. STANLEY TUCCI, por The lovely bones
5. MATT DAMON, por Invictus

RESULTADOS ENCUESTA (96 votos)

1. CHRISTOPH WALTZ con un 89% (86 votos)
2. CHRISTOPHER PLUMMER con un 4% (4 votos)
3. MATT DAMON, WOODY HARRELSON y STANLEY TUCCI con un 2% (2 votos cada uno)


lunes, 8 de febrero de 2010

Crítica de PRECIOUS


Conservo bastantes contradicciones con Precious. Por una parte, la película ofrece una historia diseñada a modo de lapidario cuento que no intenta arrancar las lágrimas del espectador, pero sí mermar sus esperanzas, incluso su paciencia, con unas imágenes que acaban pesando como una losa, creando un monumetal nudo en el estómago. Por otra parte, la segunda cinta de Lee Daniels opta por caminos poco ortodoxos y nada originales: los de una historia diseñada a modo de trampa que parece más hermanada con un date tv que con un cine verdaderamente sólido. Hay tantas cosas reprochables y tantas otras excelentes que Precious cumple su cometido y contradicción: ser bella a la par que rara, la oveja negra de una familia de obesidad narrativa y dramatismo forzado. Se ha criticado mucho el factor onírico de la cinta y, como todo en ella, también estos momentos juegan al desequilibrio: las ensoñaciones en las que la protagonista se ve entre fotógrafos y trajes de ensueño son totalmente obvias, mientras que otros recursos (una fotografía que habla, el diálogo en italiano entre madre e hija) aportan auténtica novedad al conjunto. Si bien funciona todo su reparto, aún sigo sin entender la animadversión que siente la madre de Precious hacia la pequeña, siendo ésta el personaje más desagradable de la temporada. Tampoco entiendo el contrapunto dulzón de la profesora afroamericana, una compensación que aporta azúcar al pastel y convierte Precious en un film de sobremesa capaz de contentar a los blancos yankis (nadie se cree el final feliz, pero la conversación entre Precious, su madre y la cuidadora social tiene la tensión y la densidad del mejor thriller dramático: no nos aclaramos). Si se es capaz de evitar exigencias, incluso aceptando que los Oscar no siempre (por no decir nunca) valoran los mejores títulos del año, Precious acaba siendo una masa viscosa tan deliciosa como asquerosa que, guste o no, difícilmente podrá olvidarse.


Lee Daniels logra en Precious la película afroamericana que gusta ver a la sociedad blanca, o lo que es lo mismo, una estructura narrativa que define y separa el bien del mal, lo correcto de lo incorrecto... siempre abrazando la esperanza final. Lo más reprochable es que Daniels no incluya una crítica social fuerte y que opte, en cambio, por retratar en prosa rosa las desventuras de su protagonista a modo de colección de desdichas imposibles (la revelación del SIDA viene a rizar el rizo y llega a enervar). Tampoco queda bien hilada una voz narradora que, si al principio parece clara, a medida que avanza el relato va diluyéndose a favor de efectistas golpes físicos y psicológicos. Y la lista de peros suma apartados con el retrato de la profesora lesbiana, una clara referencia a la sexualidad del director que aún demuestra más los desiguales objetivos de una trama demasiado impostada (su nominación a los DGA obedece más a una estrategia de mercado que a una verdadera voluntad por premiar a los mejores autores). La tortura tendrá su recompensa el próximo 7 de marzo con un Oscar a mejor actriz secundaria que, sin ser injusto, sí es discutible. Y así se queda Precious: unas veces pienso que es bastante deficiente y otras opto por valorar lo que, a título personal, son aciertos (incluída Mariah Carey, mucho mejor sin maquillaje). La polémica está servida y Cinoscar & Rarities no puede situarse en ninguno de los dos bandos. Preciosa, al fin y al cabo.




Nota: 6'5

domingo, 7 de febrero de 2010

Crítica de MARY AND MAX

Aún no ha llegado a las salas españolas, pero Mary and Max ya se enmarca en la que es una nueva edad de oro del cine animado, un año en el que hemos disfrutado de nombres tan variopintos como Up y Los mundos de Coraline, Ponyo en el acantilado y Lluvia de albóndigas, sin olvidar las inminentes Tiana y el sapo o Fantastic Mr. Fox. Mary and Max supone un regreso a la animación tradicional, con sus personajes mudos de reducidas y a su vez enormes expresiones y gestos; demuestra que la informática aún puede aliarse con la plastilina para basar el cine del futuro. Lo clásico sobrevuela esta fábula con el blanco y negro, más tétrico o más luminoso según el momento, incluso en una noble reivindicación del correo postal en contra del correo electrónico. Entre los sesenta y el siglo XXI más digital, entre Australia y una Nueva York gótica, transcurre una historia simpatiquísima, una elaborada delicatesen bicolor con cerebro y mucho corazón. La idea tiene su gracia: una niña aburrida se cartea con un hombre no menos anodino, una relación peculiar que perdurará años y años hasta encontrar su desenlace en la escena más terrible, también la más bonita, tras aprender la esencia de la amistad y quizás de la vida. La cinta engarza como ninguna humor y tragedia, una combinación que supone su sello, revelación y rebelión: el fondo es muy dulce y familiar, pero la crudeza de ciertos fotogramas trascienden las formas animadas e impactan hasta el abuelo más curtido (véase los continuos ataques de histeria de Max o la oscura madre de Mary). También hay espacio para el humor, negra sátira que demuestra la madurez del invento (ese vecino que padece agorafobia y al que la niña, por inexperiencia, acusa de homofobia) o sonrisas naifs de nivel (la teoría de que los bebés surgen de las jarras de cerveza: sublime). Es este tono impredecible el que eleva Mary and Max a la categoría de film de culto. Esta crítica es más moderada: estas cartas están trufadas de estampas antológicas, también de algunas repeticiones que afean el dulce sin amargarlo. No hagan caso a la nota: esto hay que verlo.


Parece que poco puede aportar esta reseña cuando muchos de los blogs vecinos ya han analizado la película de cabo a rabo. Puede que este espacio no celebre tanto la película, pero hay que ser objetivo: a servidor no le entusiasma la animación y, aunque conecta sobremanera con el mundo Miyasaki, reconoce que Los mundos de Coraline y el título que nos ocupa son dos obras imprescindibles. Como de algo tenemos que hablar, y como no desgranaremos ninguna de las perlas de Mary and Max, debe denunciarse el hecho de que los cinéfilos de medio mundo hayan tenido que disfrutar el film desde la pantalla del ordenador y no en la sala de cine. Si Mary and Max entronca con el pasado y con el futuro del cine (no, no hablamos de Avatar… nótese la ironía), es una lástima que éste se escriba en el ostracismo. Ninguna revista de cine ha hablado de Mary and Max, cuyo éxito (reducido) ha sido (sólo) un hecho popular. De la misma forma que muchos escribieron maravillas del film y nos arrastraron al vicio de las descargas innobles (cada día más necesarias) para verla, ahora la crítica retoma el camino sembrado por otros con la esperanza que muchos bloggeros disfruten la película. Es aquí cuando la reseña espera cumplir su objetivo y acaba. Tomen el consejo y el paquete de clínex: a disfrutar.


Nota: 7

sábado, 6 de febrero de 2010

PARÍS 6'5 / 10

Duris es un parisino que está a punto de morir. Su ocaso se acerca y su única actividad es espiar las gentes de la ciudad desde el balcón de su piso. Gracias a este hecho, la cinta nos introduce en la vida de su vecina, el profesor de historia que ama a ésta, el hermano de éste, y demás seres que definen y pueblan la capital francesa, al menos la urbe bucólica que mima a sus símbolos (torre Eiffel a la cabeza), el París que filma Klapisch en su película más desangelada. La aportación actoral es sólida, digna de toda nueva oda a las historias cruzadas: Duris está excelente, Binoche brilla como siempre y Luchini rompe la fachada de la fría femme fatale Laurent. Las tramas casan con más o menos atino y todo se ve sin sobresaltos; el problema es otro: el conjunto carece de densidad y ello acaba afectando a la solidez de una cinta que se permite demasiadas licencias. París no sabe qué contar ni qué tono utilizar, algo que la condena a dos horas de extraño titubeo. Objetivamente, no quedan bien resueltas la trama del emigrante africano (o cómo mostrar París como objetivo, como paradigma del bienestar y el espíritu europeo), el episodio del mercado (divertido, pero al final prescindible, intrascendente) o algunos momentos de tremendismo impostado (no nos creemos el accidente de tráfico de una de las protagonistas, excusa que utiliza Klapisch para dibujar un romance final entre Binoche - Dupontel). Todo homenaje a la ciudad de las luces parece poca cosa tras Paris, je t'aime, y el París de Klapisch llega tarde y de forma poco certera. Como historia de historias, narración de fragmentos y retales, hay partes que se disfrutan y otros aspectos menos acertados. Aclarados sus puntos flacos y reivindicadas sus virtudes, a nadie le amarga un dulce y esta visita turística merece la pena. París es mucho París: por ello la cinta obtuvo la nominación a los Cesar (¿o simplemente una muestra de chovinismo barato?).




La magnífica escena final, un regalo que aquí no se contará, abre un nuevo frente de debate. París hubiera sido mejor película con menos ambiciones, o lo que es lo mismo, con una única historia: la del enfermo Duris y su hermana Binoche. La realidad es otra porque a Klapisch siempre le han gustado las mezclas, las multitudes, las texturas. El cineasta francés entiende el cine como un collage caótico, pero esta plantilla no se ajusta a la perfección si el resultado deseado es un drama con fuerza. Por ello, París conserva el aliento de relatos bien intencionados, geniales ideas e irregulares resultados. A diferencia de otras vidas cruzadas, la cinta aparca cualquier atisbo de pedantería o ñoñeces y se sabe deudora de todas las ficciones que han poblado las calles parisinas. El respeto, oficio, humor y leve tragedia que irradia París deben ser nuestras armas para saborear la película y perdonar sus curvas. Una ciudad que siempre nos atrae: París es sinónimo de cine, y puede que París no sea cine redondo, pero sí estimulante. Un bien alto, como dirían los maestros.

viernes, 5 de febrero de 2010

¿QUIÉN GANARÁ EL CINOSCAR AWARD?


Consulta la lista de nominados AQUÍ.

No te pierdas el palmarés final el sábado 13 de febrero.

¿Alguna quiniela?

jueves, 4 de febrero de 2010

RICKY 8 / 10

Ricky llega a las salas españolas con un año de retraso, algo habitual teniendo en cuenta que el cine de Ozon tiene una difusión en nuestro país bastante desigual. Es una lástima que se nos nieguen muchas obras de este director francés, un artista hiperactivo cuya frenética actividad tiene su correlato en cambios de géneros, mezclas de tonos y experimentos varios que tienen plaza asegurada en los festivales de medio mundo. Ricky, otra pieza bizarra, suma y sigue en este cómputo de rarezas indescriptibles. Ozon se impone como contador de historias y reniega de la figura del creador, al menos como se concibe en la vieja Europa. El cine de Ozon muta con cada película y, al final, tal eclecticismo solo puede analizarse aceptando que Ozon carece de estilo propio, aunque sí del suficiente aplomo para narrar aquello que quiere como quiere. Las imágenes de Ozon nos remiten a un cine que desecha las etiquetas, que titubea, que parte más de intuiciones que de férreas convicciones. Ozon se descubre a sí mismo en cada título, de la misma forma que Ricky se busca, se encuentra y se complica en apenas una hora y media. En conjunto, la película se presenta como una lograda imitación del escenario, personajes y constantes del cine de los Dardenne, una vena realista que choca con un segundo tramo anclado en la fantasía de un bebé alado, quién sabe si la recreación de un ángel ateo y moderno. El naturalismo se impone y lo fantástico se adhiere al relato como fenómeno paranormal: los personajes se sorprenden ante los atributos del recién nacido e incluso esconden al pequeño para evitar problemas, esa alienación e incomprensión social tan característica en sus vidas. Las alas de Ricky, elemento irracional, se insertan en la vida de la familia Sanchez de forma racional (es muy significativo que la madre, para investigar las extremidades del pequeño, opte por leer un libro de anatomía y no un manual esotérico, fantasioso o infantil). Las alas de Ricky son un milagro, una tara y un motivo de tristeza, todo a la vez. Las alas de Ricky pautan la desintegración familiar (las primeras marcas en la espalda del bebé serán interpretadas como trágicas señales de un maltrato inexistente), una nueva vida en equilibrio (la familia es tocada por la suerte de la lotería, supura la marcha de Paco y reorganiza sus rutinas, elementos nímios, aquí llenos de sentido, como los viajes a la escuela o las jornadas laborales en una fábrica de productos químicos) y un reencuentro que afianza la familia y completa la fábula (los protagonistas acaban juntos y saben que Ricky, a cuya presencia física renuncian a favor de un sentimiento familiar mayor, ha sido su elemento unificador, curtidor). La parábola llega a una extraña cúspide en sus momentos de humor absurdo: la madre midiendo las alas de un pollo muerto o el vuelo de Ricky en el supermercado. En definitiva, una película diseñada a modo de juego y portadora de una indescriptible atmósfera, a ratos críptica, a ratos simpática.


Ricky es, pese a todo, una película excesivamente naif, tan ingenua como las intenciones de su autor. Ozon nos niega emociones verdaderas y el espectador sigue la historia con una expectación más o menos viva. Ricky, que al jugar con el drama y la comedia deviene un thriller de formas irregulares, acaba por mostrar sus flaquezas en un final carente de poética: las dichosas alitas no parecen significar nada y el director no deja demasiado margen para posibles interpretaciones (y, de dejarlo, las lecturas se intuyen poco o nada sesudas). Ricky es más una idea brillante que una película excelente, una tesis fuerte con un resultado discutible, por ello no menos interesante. Se la puede acusar de poca enjundia, pero la película tiene una gracia inaudita. A nivel personal, Ricky es una actualización endiablada del ángel bíblico e icónico; si José era una persona normal y Jesús su hijo, aquí el mesías, que reunirá a la familia sin recurrir a la palabra, surge de dos humildes trabajadores y un encuentro sexual furtivo y causal, casi sucio, en los baños de una fábrica fría. Enamora también el personaje de la hermana de Ricky, testimonio de la apatía de su madre, sus coqueteos con Paco, la marcha de éste y la posterior resurrección de todo y de todos, no sin ser víctima de pequeños celos (al bebé que le resta peso en la coyuntura familiar) y recelos (a Paco, porque la niña ya escarmentó con la antigua relación de su madre). Ozon asume riesgos y se tira a una piscina sin agua… pero al menos lo intenta y el espectador lo percibe y lo aplaude. Ricky atesora la magia de lo que nos descoloca y ello la hará más fuerte en próximos visionados. Es un relato sobre precariedad laboral, maternidad con problemas y familias desestructuradas… y al mismo tiempo no es nada de todo lo dicho. ¿Qué es y quién es Ricky? ¿Quién es y cómo es François Ozon y su cine? No lo sabemos: la pregunta es más interesante que la respuesta, la idea es más estimulante que el resultado. Ver para creer.

miércoles, 3 de febrero de 2010

OSCARS 2010: CRÓNICA DE UNA INSATISFACCIÓN


Los críticos que viven en paralelo a todas las entregas de premios y presumen de no ver los Goya o los Oscar olvidan que los laureles, parte importante del séptimo arte, nos ayudan a ver cómo evoluciona una sociedad y sus ficciones. De Forrest Gump a Slumdog Millionaire median quince años, pero también una forma distinta de entender el cine, una redefinición del adjetivo ‘academicista’. A la cinta de Boyle le sucederá en breve un nuevo título y es obligado revisar qué cualidades tienen las películas de estos Oscar, en qué medida y con qué recursos estilísticos condensan la sociedad del hoy, del ahora. El estudio es revelador: todas las cintas denotan cierta insatisfacción, el vacío del hombre moderno en un mundo tecnificado y complicado. Desangelado mensaje: los Oscar del 2010 son las estatuillas de la insatisfacción.




George Clooney en Up in the air es un tipo simpático con problemas: sube de avión en avión para evitar pensar, teoriza en sus conferencias y en las cuestiones más básicas y profundas no predica con el ejemplo. Clooney se ha atrevido a (re)interpretar su imagen de dandi insalvable, el rompecorazones por excelencia que presume de amadas en cada puerto (aéreo). El destino de Up in the air nos enseña que no podemos vivir solos y que es vital interactuar con nuestros más allegados, con nuestro ambiente. Cogiendo el toro por los cuernos, el personaje visitará a su familia y vislumbrará la vida que quiere tener. El personaje de Clooney se reencuentra y se redefine, como también lo hace Anna Kendrick, una colegiala que se enfrenta a la dura realidad, o Vera Farmiga, una mujer encerrada en dos imágenes antitéticas, dos modos de vida diferentes, dos reversos de la seductora que quiere ser y la ama de casa que es. Igual de insatisfechos están quienes son despedidos de su trabajo, obligados a redefinir sus vidas y a pensar si todo lo que daban por hecho tiene verdadero sentido. Up in the air, de aliento clásico, desenmascara las aristas de nuestro sistema económico y social en un mundo donde todo está conectado. Los aeropuertos son la casa del personaje, esos recintos llenos de medidas de seguridad tan propias de la contemporaneidad. Vivimos en conjunto pero por (y en) separado, y Up in the air subraya la parte menos vistosa del sueño americano. La película de Reitman pone sobre la mesa la amargura del ser humano moderno, pero sin prescindir de la comedia dulzona final, aquello que siempre nos gusta porque el cine es el arte de lo que podría ser, no de lo que es. Hay que soñar, nos dice Reitman, pero incluso estos sueños deben regirse por parámetros realistas. De no seguir esta consigna, sólo existe un único destino: un aterraje violento hacia la infelicidad.





El S.XX nos ha (de)mostrado la parte más negra del ser humano. Ha sido un período de guerras y el cine debe contar el horror pre (La cinta blanca) y post guerras (The hurt locker). La cinta de Bigelow nos recuerda la crudeza de la guerra y la pérdida de valores de sus luchadores. Los soldados de la primera escena bromean con poner césped en mitad de la ciudad derruida, una forma clasista, primermundista, pija, detestable y altiva de interpretar un escenario que intuyen peor y menor respecto a su evocada América. La anécdota puede leerse de otra forma: una estrategia por humanizar un espacio terrorífico, un intento por hacer cercano aquello que, al despertarnos asco, nos resulta lejano. La acción se mezcla con el drama social y las bombas humanas y muertes del film recobran un significado especial, acaban simbolizando una pérdida mayor, más profunda: la de una humanidad que permite semejante espectáculo. La guerra es la rutina de los soldados y ellos alimentan a la guerra de la misma forma que la guerra alimenta sus ansias guerrilleras. Los soldados de The hurt locker juegan a matar en los videojuegos y demuestran que la violencia acapara todas las partes del mundo. El protagonista de The hurt locker no puede volver a los Estados Unidos porque se ha corrompido: sus gestas son valientes, pero también cobardes. Nuestro sistema crea seres tarados y anormales: tan loco está el protagonista como el soldado que vuelve a su casa marcado de por vida por la sangre vista y derramada. No hay cabida para la normalidad porque la guerra es anormal. Más anormal es que sea una droga, que alguien disfrute torturando o desactivando bombas. El cine de antaño ostentaba una visión patriótica del ejército, no así el buen cine de The hurt locker, que también se atreve con cámaras digitales y estilo documental. La insatisfacción lleva a guerras y las guerras crean insatisfacción: entonces, ¿para qué pelearse?


Al otro lado se sitúa Avatar, una película que despliega la magnitud del ejército norteamericano. Avatar es una cinta muy yanqui y, paradójicamente, una historia donde los malos son los propios estadounidenses, esa especie que ha encontrado, investigado y al final conquistado las tierras de Pandora. El ser humano es inteligente, y en su inteligencia, acaba siendo estúpido: los navys nos recuerdan que hemos perdido la esencia de nuestro entorno y las relaciones humanas. Pero todo entra en contradicción cuando el malo del conjunto tiene los brazos hinchados, las formas de un antagonista de cómic: hay una crítica muy leve al ejército porque el ejército no puede sentirse identificado con tal invento. Igual de insustancial es su mensaje ecologista: se premia los Estados Unidos pomposos, grandilocuentes, esos que han financiado y rodado una película tan obesa y borracha de sus propias consignas. Avatar es una película prepotente, algo que la entronca con el cine de siempre, el más detestable. Y pese a todo, su héroe inicia la película sabiendo que su hermano ha muerto y que no podrá volver a mover las piernas. No nos extraña que la vida en Pandora sea tan idílica. Incluso el romance con este planeta nace del egoísmo: el protagonista recupera sus extremidades, siente la adrenalina de correr, recuerda el significado de la vida. Por ello, el personaje defenderá aquello que debería atacar: unos seres más puros, regidos por un cosmos lógico, con sus reglas y pactos de convivencia. La relación de los Navy con la naturaleza nos recuerda que el ser humano actual es un urbanita en busca de su esencia, aquella que recupera Worthington tras dos horas y cuarenta minutos de acción. Un ejemplo de insatisfacción existencial, en el fondo nada nuevo que no retenga la Pocahontas de Disney.




Un mundo mejor también es el objetivo de los bastardos de Tarantino. Por parte del director, la película supone la cristalización del sueño eterno: ser el asesino del mismísimo Hitler. Esa es la ‘obra maestra’ que pregona Tarantino en su última escena. Malditos Bastardos es una película cinéfila y critica al cine bélico que no ahorra en halagos hacia los soldados. La insatisfacción, revestida de celuloide y venganza, dictará el destino de Soshana y el incendio final, el juego dentro del juego dentro del juego. Un mundo de referencias, de locuras y pasados insatisfechos. Cambiar el pasado es otra de las intenciones del abuelo de Up, o cómo hacer realidad aquél sueño tan deseado y tomado por imposible. Para los más pequeños, Up es un viaje hacia mundos exóticos y una demostración de que todo es posible; para los más adultos, una agridulce forma de recordarnos que hay que avivar el amor en pareja cada día, que debemos evitar que nos absorba la rutina y que la juventud no tiene edad. Up invita a soñar, a olvidar esa insatisfacción tan asfixiante.




Retales de una actualidad triste. Tampoco es feliz la joven protagonista de Precious o La teta asustada ni el director de Nine. Menos aún el cantante de Crazy Heart, que malvive de bar en bar sin reconocimiento alguno (también zarandeaban el Rourke de El luchador y el Phoenix de En la cuerda floja). Amy Adams en Julie & Julia da sentido a su vida tras los fogones y tras las pistas de una cocinera de prestigio: necesitamos modelos a quien imitar, caras con las que forrar nuestras habitaciones. Uno de esos héroes podría ser Nelson Mandela, paradigma que recupera Invictus de forma certera. Cuando vean esas alfombras rojas con sus vestidos bonitos recuerden que todo surge de la necesidad por retratar un mundo menos agradable, más real. Los premios no tienen valor en sí mismos, sino en aquello que pueden llegar a representar. Es aquí cuando la carrera al Oscar es más emocionante y llena de sentido: ¿triunfará la crítica de Bigelow o los excesos de Cameron? ¿la moderna anacronía de Up in the air o el collage indescriptible de Tarantino? No sólo juegan por el oro nombres, sino formas de entender el mundo, crónicas distintas que reflejan la insatisfacción del ciudadano actual. Que gane el mejor.

martes, 2 de febrero de 2010

LOS OSCAR 2010 EN 10 PUNTOS

a Ramon y Cristian... Gaudís y Oscars en 12 horas... ¡pobres!

1. La Academia ha conseguido lo que buscaba: muchos empates en las nominaciones y pocas películas con muchas nominaciones. Esta será a partir de ahora la tónica más habitual de los premios cinematográficos por excelencia. Resultado de ello, Avatar se alza como la más nominada junto a The hurt locker, pero con 9 menciones y sin lograr que ni el guión ni ninguno de sus actores esté nominado. Favorita pero... ¿ganadora?

2. La lectura más clara es que los Oscar han cambiado desde que los hispanos llegaran a puestos de nominación. El cine en español (y español) acaba una década grandiosa y vuelve a ver a Penélope Cruz nominada, demostrando que el SAG y el Globo de Oro son, en conjunto, la verdadera antesala del Oscar. El cortometraje La dama y la muerte vibra desde el sillón de las nominadas y consigue que la no elección de Los abrazos rotos por la Academia Española sepa menos mal. La teta asustada y El secreto de sus ojos nominadas, histórica carambola. Para los que digan que la Academia y los Premios Europeos y festivales van por caminos distintos...

3. La influencia europea también ha sido flagrante. Los Sindicatos son muy conservadores, el resto de premios se reducen a votantes norteamericanos... pero los Oscar son otra historia, un cuento cada vez más plurilingüe. Coco avant Chanel en mejor vestuario, la canción de París 36, el maquillaje de Il Divo, el guión de In the loop... Todos los países han salido contentos, en especial las nominadas a cinta extranjera: Francia (Un prophet) y Alemania (La cinta blanca, también en mejor fotografía). Ojalá esto suponga el Oscar para Haneke.


4. Sobre las 10 nominadas a mejor película, The hurt locker empata con Avatar a 9 candidaturas. Debería interpretarse este resultado como una victoria para Bigelow y su equipo, capaces de hacer sombra al astro Cameron. Estas nueve menciones, una más de lo esperado, saben a victoria. Ya verán...

5. Inglorious Basterds no logra el milagro de colar una actriz en la tanda de nominados. Se queda con 8 menciones y parecía que podía rascar 3 más. Ser la tercera en número de nominaciones la convierte en gran valor, pero lo tendrá complicado para el Oscar. Estos premios son cosa de dos, algo muy emocionante... pero no para los vengadores de Tarantino.

6. Up in the air logra una nominación menos de lo esperado (se fue la de mejor montaje) y Precious suma una más de lo esperado (se coló la de montaje). El montaje, toma curiosidad, ha hecho que el podio lo empaten estas películas con 6 candidaturas. La cinta de Reitman llega muy debilitada a la carrera, pero con el guión adaptado más que seguro. Y Precious... centrará el voto afroamericano y ya toca la estatuilla a actriz secundaria.


7. A serious man da el campanazo con nominaciones a mejor película y guión. La Academia quiere a los Coen y lo ha vuelto a demostrar. Up tiene 5 nominaciones, una menos que Wall-e, un pequeño fiasco si tenemos en cuenta que el robot Pixar no contaba con 10 nombres en la categoría reina. Up tiene asegurada la mejor cinta animada y casi el laurel a banda sonora. Veremos.

8. District 9 y Star Trek tienen 4 nominaciones, la primera con mención a película y guión. La película no nominada a mejor película y con más nominaciones ha sido Nine... al final, el viaje a Italia no fue tan catastrófico. Lástima que Cinema Italiano se esfume de la terna a favor de Take it all... y The princess and the frog, la nueva Encantada.



9. Sorpresas: The blind side compitiendo a mejor película, Gyllenhaal nominada y quitándose la espina que supuso Sherrybaby, The secret of kells por encima de Cloudy with a chance of meetballs y Ponyo, La teta asustada, mucho mejor película que El secreto de sus ojos, la fotografía de Harry Potter 6.

10. Nominaciones repartidas e intuímos que un palmarés repartido. Avatar no pasará a la historia de los Oscar. Es probable que The hurt locker gane 2 oscar: director y película, algo que no sucede desde el año 1942 con Rebeca. Nuevo sistema de nominaciones implica nuevos records. Los veremos el próximo día 7 de marzo en los que aún puede pasar de todo. Incluso Meryl Streep podría dar el campanazo...


LAS ALEGRÍAS DE AYER

Ayer la Academia Catalana de cine entregó sus segundos Premios Gaudí. No hubo sobresaltos en el palmarés y Tres días con la familia consiguió el premio a la mejor película, director y actriz protagonista. Este éxito anima a la película de cara a los Goya, que se celebrarán en escasos doce días. Mar Coll y Nausicaa Bonín, premiadas aquí y nominadas para la gala del día catorce, sentencian el camino de la que es una estupenda película, un retrato vivo y fuerte de una familia desestructurada, una historia de alienación, soledad y buen cine. Este blog, que vió la película en el Festival Rec de Tarragona (o sea, antes que nadie y días después de su paso por el Festival de Málaga, donde también tuvo premios), siempre ha apoyado la película y se alegra muchísimo con esta victoria. Bonnín decía, en una gala bastante cutre (todo hay que decirlo), que el premio era para todas las personas que se habían identificado o emocionado con la película. Tomo, pues, el Gaudí como propio. El resto de los premiados: REC 2 con 4 menciones técnicas, 2 premios para The Frost, pleno completo de Las dos vidas de Andrés Rabadán y Garbo y varapalo para las más nominadas (Xtrems: 0 de 11 nominaciones; Trash: 1 de 13 nominaciones).

Y finalmente, citar el premio que amablemente cedió Mariano a este blog, una mención que valora el Cineranking como mejor sección de un blog. Este proyecto lleva mucho trabajo y cosas como ésta motivan mucho. Esta tarde sabremos las nominadas a estos Oscar y, por lo tanto, sabremos quién participará en el Cineranking Oscar. Vaya, que este blog quiere ganar este premio dos años seguidos y no dejará de trabajar para que así sea. Saludos a todos.

lunes, 1 de febrero de 2010

V.O.S. 6 / 10

Que existe un cine de gran nivel en tierras catalanas es innegable. Que este tipo de películas no gozan de popularidad, también. Y que los Goya ignoran de forma sistemática a grandes cineastas como Cesc Gay, Albert Serra, Marc Recha o Pere Portabella, otro motivo para lamentar un incomprensible interés a cintas que sí atraen a nuestros vecinos franceses. Es justo reivindicar el cine de Gay y su última película, V.O.S., una historia agradable, con una personalidad definida y única, distribuida con desgana y nada conocida por el gran público, igual que las anteriores Ficció o En la ciutat. Ágata Roca, una gran intérprete que precisa mayor atención, protagoniza este atípico retal de amor, cine y diálogos ingeniosos. Allen inspira y se pasea por los pasillos de los decorados de V.O.S., una de las propuestas formales más originales del pasado 2009 (otra cosa es que el juego funcione: lo hace, pese a todo, casi siempre). La película reivindica su diferencia y se alza como el reverso de típicas comedias románticas. Los personajes, actores de su propia película y protagonistas de su propia historia, se juntan y alborotan en un juego casi metafísico sobre qué es la ficción y cuáles son sus parámetros y patrones. Ejercicio metalingüístico y desautomatizador, relato breve y austero, Gay consigue aquí su película más desenfadada, marciana e intuímos que personal: Roca, embarazadísima en todos los fotogramas, es la esposa del realizador; y el personaje del escritor vasco, un descarado intento de alter ego. Un juego equilibrado, agradable y plurilingüe.



V.O.S. respira teatro y mucho oficio. Cuatro actores soportan el peso de la(s) historia(s). Vicenta Ndongo vuelve como secundaria de lujo para completar el triángulo, cuadrado, al final trapecio amoroso de forma bizarra. La película, aceptada su mecánica, puede resultar un tanto obvia, a ratos repetitiva, diseñada con ingenuidad por sketches en contínuo desequilibrio. Barcelona, sus calles, su extraradio y una generación que oscila entre los treinta y cuarenta años (la misma que En la ciutat y Ficció, cómo no), entre sueños adolescentes y consciencias adultas (también de adulterio), vuelve a ser el eje de todo el conjunto. Porque V.O.S. es un retorno a todos los relatos anteriores de Cesc Gay y, a la vez, una forma de abrazar el desmadre, de demostrar que el cine de Cesc Gay está sufriendo una nueva e interesante metamorfosis (más experimental, menos comercial). Serán bienvenidos venideros experimentos. Obviamente, éstos volverán a ser ignorados por prensa y palmarés conocidos. Y, sin duda, estarán al pié del cañón bloggeros y otros cinéfilos para desempolvar joyas ocultas.


P.D. Esta noche se entregan los PREMIOS GAUDÍ (Academia de cine catalana) y V.O.S. concurre para llevarse el galardón a MEJOR PELÍCULA. Sirva este post para reivindicar unos premios olvidados y una película que pasó sin pena ni gloria por la cartelera.