sábado, 14 de febrero de 2009

THE READER (EL LECTOR) 8 / 10

Debemos aceptar que la cosecha de estos Oscars está siendo digna pero no excelente. Algo similar le ocurre a The Reader, la Expiación del año, o tal vez la confirmación de que Stephen Daldry es el abanderado del nuevo melodrama americano. Daldry subraya su amor al orden formal y al desorden narrativo, la misma columna vertebral que sustentaba la anterior Las horas. Antes de nada, debe añadirse que The Reader, al igual que Las horas y Expiación, ganará fuerza en futuros visionados, algo que justifica sus cinco nominaciones y los cuantiosos fanáticos que defienden, quién sabe si a deshora, una victoria sorpresa. La realidad es otra: La Duda y El intercambio, las dos mejores películas vistas por este humilde analista, no están nominadas al premio gordo. Viva la contradicción.


Los encargados de promocionar la cinta han sido tan despiadados que nos han desvelado la sorpresa final, el por qué de casi toda la trama. The Reader es, tras su estreno, un regalo medio abierto que incluye muchas películas en una, siendo el primer tramo del relato la parte más satisfactoria. La obra, sumadas todas sus piezas, es un ejercicio de estilo y excesos, una historia de pasados, silencios y cicatrices físicas y psíquicas. La tara de Hana se presenta desgarradora: Winslet defiende un personaje con un mundo interior muy hermético que intuímos, aunque no nos llega a emocionar. Winslet lidia con un personaje difícil, aunque su interpretación en Revolutionary Road se desvela menos efectista que esta, sin mencionar el cansino maquillaje que ya dominaba los fotogramas más penosos de El curioso caso.... El dilema de Michael merece otro capítulo: Kross encaja una interpretación sublime, aunque el personaje acaba siendo un tanto vacuo, sin olvidar la prescindible parte final, el incomprensible viaje de un ser marcado, en el fondo, por una nimiedad.
The Reader es imperfecta, aunque superior a Milk, Frost/Nixon y El curioso caso... Entendemos el entusiasmo de los hermanos Weinstein, dos luchadores que dominan las reglas del mercado cinematográfico y que han sabido defender el film pese a su rocambolesco periodo de rodaje y post-producción. Este cinéfilo empieza a tener serias dudas: ama a Winslet, pero cree que Streep está un peldaño por encima de la británica. Mientras intento entender por qué no opta a premio la banda sonora, me pregunto si The Reader logrará el campanazo o si Slumdog Millionaire, paralelamente al ámplio abanico de críticas leídas, será la ganadora, no por ser la mejor, sino por mostrar la actual crisis económica y social desde un punto de vista más o menos novedoso. Los Oscar representan las tendencias políticas, sociales y cinematográficas de cada época, patrón en el que encajaba No es país para viejos y en el que encajará, aunque sea a la fuerza, Slumdog Millionaire. No hay nada como estar en el sitio y en el momento adecuado, algo que no sucedió con Hana y con las víctimas de un genocidio pasado, presente y futuro. Esperaremos el dvd: esta será la última oportunidad de The Reader para ganar el título de obra (casi) maestra.

viernes, 13 de febrero de 2009

FROST/NIXON 7 / 10

Howard filma el pulso entre David Frost y Richard Nixon, un auténtico documento periodístico y político ahora retratado a modo de thriller de suspense, a ratos un documental en contínuo vaivén entre la realidad y la mentira, la persona y el personaje. Howard demuestra ser un alumno aplicado que, al igual que Frost, encaja la jugada clave en el último momento. Del Howard de El Grinch o Una mente maravillosa solo queda un amor hacia lo añejo y un dominio de la acción impecable, aunque la trama nunca resulte ni brillante ni vibrante. Pulcra e interesante, la película es la particular cúspide de Howard, un ejercicio exquisito, serio y bastante transgresor teniendo en cuenta el currículum de sus responsables. Qué decir de los miméticos Sheen y Langella, cuyos rostros acarician la cámara con sus contínuas muecas y silencios. Frost/Nixon es un film agradable que cumple su doble propósito de enseñar y entretener, aunque difícilmente levantará pasiones (tal es la asepsia que rodea el combate). Pero no seamos aguafiestas porque todo y todos funciona(n) en un título convincente, un aviso, quizá, al recién llegado Obama, o una manera academicista (temible adjetivo) de subrayar la necesidad de no olvidar los errores del pasado y seguir con dignidad y conciencia. El tiempo determinará si Frost/Nixon perpetua su huella como un valioso documento histórico o como un mero vehículo para distraer a las masas. Opto por lo segundo, aunque también tiene su merito.

jueves, 12 de febrero de 2009

LA DUDA (DOUBT) 9 / 10

Hace tiempo, quizá desde Pozos de Ambición, que no teníamos la sensación de estar ante un clásico inmediato. Más allá de los Oscar y de cualquier nota crítica, La duda deja un poso extraño, una fina capa de escalofríos que martillea la conciencia de cualquier analista. La realidad supera a la ficción: tenemos la duda, la bonita sospecha, de haber visionado una obra maestra.
La duda reflexiona sobre qué es y cómo es el arte. El personaje de Streep se apoya en Esparta para construir uno de sus intensos, largos y lapidarios sermones. No parece que la referencia sea gratuita: los habitantes de la antigua Grecia y Roma asistían a los anfiteatros; el arte era una reunión cultural, una medicina perfecta para que la sociedad, desde el más rico hasta el más pobre, reflexionase y expiase sus penas y vicios. El arte parece haber sufrido una peligrosa devaluación y la parte pedagógica de lo artístico ha perdido frente a otras cuestiones (algunos dirían banalidades). La duda reúne ahora una sociedad variada en una platea democrática, sin la silla del emperador ni el gallinero de antaño. La duda propone, tanto a nivel narrativo como estilístico, un debate sobre si el arte debe ser bello (visualmente) o práctico (filosóficamente), incluso sobre si el arte es per se un asunto estático a dinámico. ¿Qué debe ser el cine: la filmación de la aventura o la aventura de filmar?



La duda habla de muchas cosas sin hablar demasiado (bendita paradoja) porque es una película que se plantea a modo de enigma y que ha sido escrita a modo de juego. En esta partida de ajedrez, los personajes son las fichas y la numerosa simbología (el viento, el vino, la bombilla, la cruz, etc.), la confirmación de estar ante un todo coherente, ante un tablero con sus propias reglas y jugadores. La duda es, en el fondo, tan fría, irónica, silenciosa y contemplativa como una partida de dicho juego; a La duda le sobra teoría y le falta catarsis, aunque también podríamos preguntarnos si la lágrima fácil, tan ligada al hecho teatral, no es la forma más maniquea de (de)mostrar el dolor.

De todo ello sacamos que La duda no es una película fácil (porque no debe serlo), tampoco la pulcra representación de una Norteamérica trasnochada (la crisis de la América post-Kennedy se asemeja mucho a la crisis moral y económica de la actualidad) ni la gratuita adaptación de una obra de teatro a la gran pantalla. La duda, excelentemente interpretada por sus actores, es subversiva y utiliza el arcaísmo de su fondo y forma para demostrar que siempre viviremos en el mismo mundo sin buenos ni malos, con los mismos debates (religión, racismo, homosexualidad, educación, etc.), miserias y... dudas. Una película rotunda e interesante, adjetivos nada desdeñables en los tiempos que corren.



Escucha nuestro PODCAST ESPECIAL en homenaje a MERYL STREEP aquí

miércoles, 11 de febrero de 2009

OSCARS '09: MEJOR ACTOR PROTAGONISTA

RICHARD JENKINS por THE VISITOR
A favor: Actor querido y respetado que nunca ha estado nominado al Oscar. The Visitor se estrenó en abril y llegar intacta hasta aquí es un mérito que recuerda los tres Oscars de Crash. Jenkins puede copar la mayoría de votos de los actores televisivos, algo que supondría premiar también su magnífico papel en A dos metros bajo tierra.
En contra: El voto conservador se dividirá entre él y Langella, sin contar el duelo Penn-Rourke. La película ha tenido escasa repercusión en premios anteriores y su presencia viene a cubrir el cupo de sorpresas, un regalo que no admite premio. Jenkins está viviendo una segunda juventud con la nominación y la Academia puede considerar que esto ya es premio suficiente.

FRANK LANGELLA por FROST/NIXON
A favor: Interpretar a un personaje real y controvertido como Nixon, ser un rostro relativamente conocido y veterano en la industria de Hollywood y haber estado nominado a todos los premios importantes son los principales méritos del incansable Langella, cuya carrera hacia el Oscar no ha mermado en ningún momento. En una categoría donde todos los nominados superan los cuarenta años, Langella, uno de los nominados de mayor edad, podría representar la veteranía que compense la juventud de los premiables Ledger, Cruz y Winslet.
En contra: Es el tercer vértice de un triángulo formado por Penn y Rourke, actores que han concentrado la mayoría de premios. Ser el tercero en discordia cuando hace cuatro meses era el favorito puede ser una barrera infranqueable. Es el protagonista de una película que tiene todos los puntos para irse de vacío. Es su primera nominación y, a pesar de la edad, esto le sitúa al mismo nivel de sus cuatro competidores.

SEAN PENN por MILK
A favor: Tiene el honor de construir la interpretación más elegante del quinteto, un papel carismático que conseguirá votos entre los amantes del biopic y el drama más clásico. Penn es una figura de peso y es el actor que más presente ha estado en los últimas ediciones. Reunir los votos que le dieron el Oscar a Seymour Hoffman por Capote, sin olvidar algunos amiguismos entre compañeros, son otros aspectos a tener en cuenta.
En contra: Penn es el eterno favorito y eso siempre conlleva un handicap peligroso. Ha sido premiado en los Screen Actors Guild pero no en los Globos de Oro y a día de hoy tiene tantos reconocimientos como Rourke. Puede ser ninguneado por su imagen de enfant terrible y orador reivindicativo, aunque el pasado de Rourke es aún más escabroso. Ya tiene un Oscar, algo que lo diferencia de todos sus contrincantes.

BRAD PITT por THE CURIOUS CASE OF BENJAMIN BUTTON
A favor: Es el alma mater del film con más posibilidades de premio. De actitud callada en este tipo de galas, su pasada nominación por 12 monos puede ser importante cuando tres de sus cuatros rivales debutan en los Oscar. Es el eterno galán, el actor famoso que elevará sin duda la audiencia de una celebración que precisa de grandes stars. Algunos le votarán pensando en The assassination of Jesse James...
En contra: Su filmografía continúa demasiado unida al concepto de blockbuster veraniero. Los sindicatos no repararon en su interpretación. Necesita una campaña publicitaria muy potente de última hora para poder batallar con Penn y Rourke. Puede considerarse que su interpretación es obra del maquillaje y los efectos especiales, algo que desluce las virtudes de su personaje. La Academia tendrá una dura decisión: premiar apartados técnicos frente al actor que ha sabido defenderlos y encarnarlos con dignidad. Ya pueden imaginarse quién saldría victorioso en este duelo...

MICKEY ROURKE por THE WRESTLER
A favor: Si The Wrestler ha llegado donde ha llegado es gracias a Rourke, un actor que encarna el tan publicitado sueño americano y posterior resurrección. Si este es el año de las excepciones (y de lo excepcional), Rourke tiene todos los puntos para repetir la escena que protagonizó en los Globos de oro. Los que piensen que Penn ya está suficientemente valorado le votarán sin dudarlo. Podría compensarse el no premio en el Festival de Venecia. No parece que el actor vaya a tener muchas oportunidades más para llevarse la estatuilla, teoría que no se cumple en el caso de Penn y que podría decantar la balanza hacia Rourke.
En contra: Es el artista más polémico del quinteto y algunas de sus actitudes y declaraciones pueden tener una dura repercusión en el palmarés final. Existe la duda de si Rourke se interpreta a sí mismo (cosa fácil) o no, una doble lectura que le restará puntos entre los indecisos. Además, no son pocos los que piensan que el Oscar le viene demasiado grande.

QUINIELA (por orden de posibilidad de premio)
1. MICKEY ROURKE por THE WRESTLER
2. SEAN PENN por MILK
3. FRANK LANGELLA por FROST/NIXON
4. BRAD PITT por THE CURIOUS CASE OF BENJAMIN BUTTON
5. RICHARD JENKINS por THE VISITOR

ENCUESTA (vuestra decisión)
1. SEAN PENN con un 43% (51 votos)
2. MICKEY ROURKE con un 39% (46 votos)
3. BRAD PITT con un 12% (15 votos)
4. RICHARD JENCKINS con un 2% (3 votos)
5. FRANK LANGELLA con un 1% (2 votos)
Total de votos: 117.

lunes, 9 de febrero de 2009

LAS OLVIDADAS 2

El dvd ha sido el gran invento del siglo XXI. Las productoras ya no solo computan la preciada taquilla americana y europea, sino que sopesan hipotéticas vendas en formato dvd. Poder ver una pelicula en casa y las veces que se quiera ha sido la base del actual capitalismo: el arte es algo privado y cada cinéfilo encuentra en el dvd un refugio sin igual, un remanso de paz que aumenta los fanatismos silenciosos. El dvd original en sus múltiples cajas y ediciones frente a la versión pirateada es todo un objeto, un totem, un fetichismo que se guarda y se recupera continuamente. El dvd también ha rejuvenecido a las series de televisión, elevándolas a un nivel de seguimiento y calidad nunca vistos. El dvd es la segunda juventud de una película, la oportunidad para afianzar los aspectadores más acérrimos y los rezagados que no pudieron ir al cine. Si el cine se relaciona con la fugacidad del momento, el dvd tiene la magia de lo perpetuo. Existe todo un ritual alrededor del dvd: la manera de sostener su estructura redonda, limpiar las respectivas cajas o guardar una colección con todos los posibles sistemas de ordenación posible (por autores, por géneros, por años, por preferencias personales,...). El dinero no es escusa: la cultura no tiene precio.

El dvd, uno de los últimos peldaños de la industria cinematográfica, es a su vez un reflejo de los defectos del sistema. Es poco rentable y factible crear una digna edición en dvd para todas las películas que se estrenan, sin olvidar aquellas olvidadas que nunca cruzarán los Pirineos. La taquilla dictamina: El señor de los anillos ha gozado de múltiples revisiones, un privilegio que no han tenido otros títulos. A las películas que nunca se formatearon en dvd, cabe sumar todas las obras que, pese a tener una edición en circulación, no pueden encontrarse, logrando en seguida la etiqueta de fuera de stock. De poco sirve que una película sea buena si no es accesible y ese ha sido y será el gran handicap del cine independiente. Las obras maestras se cocinan en el cine pero se confirman con el dvd. No poder acceder a películas como Celebración, Las horas, La vida soñada de los ángeles o Siete mesas de billar francés es un gran error, un sonrojo para todos los que participaron en la creación y comercialización de cada film. Este desalentador panorama se completa con algunas ediciones básicas que rozan lo escueto, sin contar algunos problemas de sonido o imagen. No tiene sentido que El caballero oscuro salga al mercado en cinco ediciones diferentes cuando la mitad de estos dvds se exhaurirán y volverán a editarse con más extras. ¿Qué debe hacer el fan: se compra la película al momento o espera una hipotética versión definitiva? Y aquí no acaba la cosa: si el cinéfilo ama el cine europeo de los años sesenta, sus posibilidades de compra son paupérrimas. De poco servirá que se hable y se enseñe la Nouvelle Vague o directores de nombre imposible si luego no puede accederse al título en cuestión. Este sistema obliga a cada director a realizar un film de éxito que recupere su filmografía anterior y logre humanizar su obra, algo que ha ocurrido recientemente con Fatih Akin, Michael Haneke, Wong Kar Wai o Carlos Reygadas. No puede dejarse las salidas en dvd en manos de las distribuidoras, sino de la decencia. ¿Cómo dictaminar, pese a todo, qué película es buena y qué otras son malas?



El dvd imprime la política de lo aleatorio. Gracias a esto, uno puede encontrarse con un dvd de interés en una biblioteca, guiarse por la recomendación de un conocido o seguir paciente las retransmisiones nocturnas de televisiones privadas, canales temáticos y demás soportes. Asusta pensar en todas las películas que nos perderemos porque somos un pequeño punto en una galaxia llena de libros, cds y dvds. La masificación actual oprime los dvds olvidados pero alimenta las minorías que los reclaman. Todo ello es un gran circo, la gran película que nunca se rodará. Es vital que alguien vele por el asunto porque, de lo contrario, los festivales de cine y la crítica cinematográfica carecerán de sentido. Toda sociedad necesita unos precedentes y el dvd pasa por ser la memoria colectiva más importante. De esta memoria cinematográfica depende en parte que el mundo del futuro sea mejor.

Pueden consultar el artículo LAS OLVIDADAS 1 aquí:
http://cachecine.blogspot.com/2008/12/las-olvidadas.html

EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON 5 / 10

Es una lástima que el espectador más o menos informado asista a las dos horas y cuarenta minutos del film sabiendo todo el desarollo de la trama, comprobando las cualidades técnicas que ya hemos disfrutado en múltiples tráilers. El curioso caso de Benjamin Button es un vivo ejemplo de la carnicería que obran sin piedad las productoras, las mismas que nos han vendido el último film de Fincher como el gran blockbuster de Oscar. El curioso caso... es un reflejo del clasicismo que impera en el último cine de Fincher, aunque la sobriedad de Zodiac es sustituida aquí por una traca técnica a lo grande, un fuego de artificios que llega a agobiar. Hay algo impostado en este relato mágico sin magia, tierno pero sin amor, con cuerpo pero sin garra. Construída a modo de gran artefacto con varias capas y ningún contenido, El curioso caso... divaga entre múltiples situaciones y personajes, una estructura que peca de contar mucho en poco tiempo. La sorpresa, pero, viene al comprobar que El curioso caso... no cuenta absolutamente nada y que sus personajes no tienen ninguna complejidad psicológica más allá de la pura anécdota, del relato para niños donde la concadenación de hechos se impone a cualquier construcción con mayor enjundia. No hay nada que chirríe en El curioso caso..., pero tampoco encontramos momentos que entusiasmen. Capítulo a parte merece la sosez de Pitt, injusto nominado al Oscar. La trama remonta al final por obra y gracia de una angelical Blanchett, la única que evita el naufragio de este pomposo transatlántico. Es difícil poder conectar con la historia, emocionarse con sus personajes y disfrutar con sus lindeces técnicas porque existe en El curioso caso... un espíritu academicista que molesta, la táctica antiartística de explotar el camino infalible. De aquí que la historia se construya a modo de flash-backs y que los momentos más novedosos (ese inicio y desenlace al estilo Magnolia) sean tan pocos y maniqueos. Una pequeña decepción.

domingo, 8 de febrero de 2009

UNA PALABRA TUYA 6 / 10

Ángeles González-Sinde ha nacido con el cine, por lo que no es extraño que la presidenta de nuestra Academia se haya aventurado a realizar películas. Tras La suerte dormida, González-Sinde coge prestado un libro de la mediática y muy cinematográfica Elvira Lindo, una elección que responde a un espíritu feminista para hablar de las mujeres del siglo XXI. Una palabra tuya ofrece una historia sobre la amistad, la muerte, la inestabilidad laboral o una relación amorosa atípica, todo ello con la ayuda de las notables interpretaciones de rostros tan televisivos como Malena Alterio (último peldaño de otra saga cinematográfica con historia), Esperanza Pedreño (gran revelación de la temporada) y Antonio de la Torre (¿cabe repetir que es el eterno secundario de nuestro cine?). González-Sinde quiere contar muchas cosas y solo consigue unas pocas, siendo la relación de Milagros y Rosario y sus escenas nocturnas el eje narrativo más satisfactorio. La película naufraga cuando, con tal de describir a los personajes, el guión se inventa algunos flash-backs tan fugaces como forzados, además de una historia de amor totalmente prescindible. El resultado es una estimable historia rodada con oficio, aunque González-Sinde nunca abandona el correctismo endémico que afecta a la mayoría de los directores españoles. Una palabra tuya no apasiona porque no está contada de forma apasionante, pero el film tiene los suficientes alicientes para, en un año como el 2008, ser uno de los títulos más importantes de nuestra producción cinematográfica. Ojo al dato: Pedreño dará mucho que hablar...

OSCARS 9: CRASH


Título: CRASH (COLISIÓN) Título original: Crash Dirección: Paul Haggis País: Estados Unidos Año: 2004 Duración: 110 min. Género: Thriller dramático Reparto: Matt Dillon, Don Cheadle, Sandra Bullock, Brendan Fraser, Michael Peña, Thandie Newton, Ryan Phillippe, Jennifer Esposito, William Fichtner, Karina Arroyave, Dato Bakhtadze, Art Chudabala, Tony Danza, Keith David, Loretta Devine, Ime Etuk, Eddie J. Fernandez, Howard Fong, Chris Bridges y Bahar Soomekh Guión: Robert Moresco y Paul Haggis Producción: Paul Haggis y Barney A. Sarecky Productora: Lions Gate Film Dirección artística: Brandee Dell'Aringa Fotografía: James Muro y Dana Gonzales Vestuario: Linda M. Bass Música: Mark Isham y Shani Rigsbee Montaje: Hughes Winborne Presupuesto: 6'5 MILL.$ Nº oscars: 3/6 Nº globos de oro: 0/2 Fechas de estreno: 06/05/05 (EE. UU.), 13/01/06 (ESP.)

La gala
Todo iba según lo previsto hasta que Jack Nicholson abrió el sobre más esperado de la noche. El veterano actor no pudo disimilar su asombro y el palmarés quedó muy repartido, resultado de un año notable, de unos títulos que nunca supieron aunar el apoyo de una mayoría importante. Hollywood, fragmentado tras el ¡Crash! (o ¡crack!), había vivido una de sus ediciones más surrealistas en la que pequeñas producciones con pequeños presupuestos se imponían a unos blockbusters que no satisfizon a nadie. La fecha y el lugar del cambio, acaso sorpresa, fue el cinco de marzo en el Kodak Theatre. Heath Ledger y Michelle Williams paseaban juntos por la alfombra roja. ¡Qué tiempos aquellos...!

¿Merecía el Oscar?
Si alguien hubiera vaticinado que el Oscar a la mejor película sería para un film protagonizado por Sandra Bullock, la mayoría de críticos habrían respondido con obvias risotadas. Estamos ante uno de los momentos más polémicos de la reciente historia del cine, un apartado que puede leerse de múltiples maneras. La 78ª edición de los Oscar puede interpretarse como el triunfo del cine indie o (¡viva las contradicciones!) como el regreso definitivo al cine yanki de siempre, el cine efectivo y efectista que representa Crash. Brokeback Mountain también se ofrecía a dobles lecturas: la resurrección del western, la degeneración del western o la última gran historia de amor tras Casablanca y Titanic, adaptada a las necesidades de una sociedad libre y afortunadamente variopinta. El elemento clásico frente a lo nuevo fue la tónica de las cinco nominadas del año, todas ellas con un extraño aliento épico, una estética demodé y a la vez renovadora. El nivel era alto: ni Capote era el biopic de siempre, ni Munich era el thriller que uno espera de Steven Spielberg, ni Buenas noches y buena suerte era la película seria y progre que se relaciona con la figura y carrera de George Clooney. Cinco raras avis, cinco propuestas con mucha fuerza. Ese año también se engendraron obras muy agradables como Orgullo y prejuicio (el Oscar era de Knightley) o El jardinero fiel, esta última con una Rachel Weisz que enamora. La irregular Una historia de Brooklyn, uno de los mejores títulos de Ron Howard (Cinderella Man), la interesante Una historia de violencia y la obra maestra Match Point se entremezclaban con la última maravilla de Miyasaki (El castillo ambulante, que perdió injustamente frente a Wallace y Gromit) o con el lado más comercial de Spielberg, otra vez con un doblete de alto copete (Munich - La guerra de los mundos). La gala sirvió para conocer dos nombres de importancia: Gustavo Santaolalla, digno ganador por la partitura de Brokeback Mountain, y Amy Adams, nominada por su entrañable, magistral y agridulce personaje en la excelente Junebug. Memorias de una geisha, una película que se quedó por debajo de lo esperado, y el King Kong de Peter Jackson tuvieron tres menciones respectivamente, muestra de las excelencias visuales de dos películas a destacar. La Academia también se apuntó alguna que otra excentricidad: el Oscar a la mejor canción para It's hard out here for a pimp (cantada curiosamente por Taraji P. Henson) o el premio para Resse Witherspoon, inferior a su partenaire de En la cuerda floja Joaquin Phoenix y a sus competidoras, sobre todo Knightley y Huffman. El factor gay estuvo muy presente con el Oscar para Philip Seymour Hoffman y su histriónica construcción de Capote, un actor notable en un papel cuestionable. El olvido de Heath Ledger clamó al cielo, pero el tiempo lo convertiría en leyenda. Por su parte, George Clooney recibió el Oscar por su trabajo en Syriana, una forma elegante de endulzar el fracaso de Buenas noches y buena suerte. Finalmente, cabe destacar el discutible premio para Tsotsi, la película sudafricana que se impuso a la ganadora del Globo de oro Paradise Now, al buenrollismo clasicista de Feliz Navidad y a la rotunda Sophie Scholl que interpretó excelentemente Julia Jensch.



¿Por qué ganó el Oscar?
Crash se había estrenado en mayo con una notable acogida de público y crítica. La ópera prima de Haggis se había presentado como una película de acción más, por lo que es lógico que desde Europa nadie reparara en el film, un desdén que corroboraron las dos paupérrimas nominaciones a los Globos de oro. Fue todo un milagro que la película llegara a protagonizar galas y entregas de premios varias, una silenciosa admiración que se tradujo en seis candidaturas a los Oscar. Crash tuvo la capacidad de despistar a sus competidoras y, tras una apariencia dócil, recortar distancias con el voto de los admiradores del film, la mayoría descontentos con el resto de las propuestas nominadas. Brokeback Mountain, en cambio, cantó victoria antes de tiempo y se vio perjudicada por una campaña pequena pero incesante que descreditaba el film, algunas voces con la terrible escusa de la homosexualidad de la pareja protagonista. Uno tiene la sensación de que el Oscar de Crash fue, independientemente de las cualidades del film, la opción que los académicos consideraron más plausible para diezmar a Brokeback Mountain. La jugada resultó redonda y Crash perpetuó su nombre como la ganadora más deslucida y polémica de la década. Tenemos que remontarnos a 1976 y la sorpresa de Rocky para ver una triunfadora con solo tres premios, un hecho significativo que corroboraba la presencia de una mano negra, invisible y eficaz. Crash era junto a Munich la propuesta más accesible para la Academia, una tónica que siempre se ha traducido en estatuilla. Además, la película tuvo el voto de los insatisfechos, de los indecisos y de los amantes del cine de acción, esta vez con un mensaje potente. Crash es un fresco especial con el que la Academia demostraba ser consciente de la sociedad norteamericana del S.XXI, una colectividad dividida y variada con la violencia y la guerra de Irak como telón de fondo. Paralelamente, Hollywood reconocía con Crash las pautas del nuevo cine americano, heredando el thriller de los noventa, la tragedia clásica y la estructura de las historias entrecruzadas (curiosamente, el Oscar honorífico recayó en Robert Altman, autor de Short Cuts). Crash tenía fondo y forma y, aunque puede resultar irritante o apasionante, siempre se plantea como una película interesante que gana lecturas con cada visionado. Brokeback Mountain es una obra maestra, pero Crash no es nada desdeñable (sin duda, una propuesta mucho mejor respecto Capote, Munich y Good night and good luck). Los segundos fueron los primeros.



Siempre nos quedará Brokeback Mountain
Brokeback Mountain fue vetada, criticada y despreciada en algunos estados de la imponente Norteamérica, un hecho que no se vivía desde Cowboy de Medianoche (1969). El Kodak Theatre lució el arco iris de rigor con una película excelente que atrajo a todo tipo de públicos, independientemente de su sexualidad. La parcial derrota del film, que había ganado todos los premios previos, se interpretó como el eterno reflejo de una sociedad machista y discriminadora, la misma que les niega a Jack Twist y a Ennis del Mar la historia de amor que anhelaban. Brokeback Mountain se convirtió en una marca, un film que marcó y está marcando el devenir de toda una generación. Muchos utilizaron el film para salir del armario y la película surgió en paralelo a la ley española que equipara y garantiza los derechos de las parejas homosexuales (ojalá la teoría fuera tan bonita como la práctica). Brokeback Mountain es una de las películas de la década porque traspasó lo meramente cinematográfico. Además, Ang Lee recibió aquí el Oscar al mejor director, un reconocimiento que precisaba desde Tigre y Dragón.



La anécdota
Pocas veces el Oscar ha ido a parar a una película que no recibió ningún otro premio (o sea, el SAG, el Globo de oro, el Satellite Award, el Independent Spirit Award y el Bafta de Brokeback Mountain). Fue una de las entregas con menos audiencia y con mayor número de clips-homenaje (al cine negro, a las películas biográficas, el In Memoriam de siempre, etc.). Un año después, el thriller volvería a ganar, en esa ocasión para mayor gloria de Scorsese.

sábado, 7 de febrero de 2009

OSCARS 8: MILLION DOLLAR BABY


Título: MILLION DOLLAR BABY o GOLPES DEL DESTINO Título original: Million Dollar Baby Dirección: Clint Eastwood País: Estados Unidos Año: 2004 Duración: 135 min. Género: Drama Reparto: Hillary Swank, Clint Eastwood, Morgan Freeman, Michael Peña, Bruce McVittie, Jay Baruchel, Mike Colter, Lucia Rijker, Brian F. O'Byrne, Anthony Mackie, Margo Martindale, Riki Lindhome Guión: Paul Haggis, a partir del libro Rope burns de F. X. Toole Producción: Clint Eastwood, Albert S. Ruddy, Tom Rosenberg y Paul Haggis Co-producción: Bobby Moresco Diseño de producción: Henry Bumstead Dirección artística: Jack G. Taylor Fotografía: Tom Stern Vestuario: Deborah Hooper Música: Clint Eastwood Montaje: Joel Cox Casting: Phyllis Huffman Presupuesto: 30 MILL.$ Nº oscars: 4/7 Nº globos de oro: 2/5 Fechas de estreno: 28/01/05 (EE. UU.), 04/02/05 (ESP.)

La gala
Tres horas fueron suficientes para enseñar los trajes de siempre y repartir las veinticinco estatuillas. El 27 de febrero de 2005, más pronto respecto a años anteriores, desfiló por el Kodak Theatre la flor y nata de una nómina de películas con dos claras protagonistas: Million Dollar Baby y El Aviador. La gala arrancaba con un marcado sabor afroamericano: el maestro de ceremonias fue Chris Rock, la primera en entregar un premio fue Halle Berry (la noche anterior había recibido jocosa un Razzie por Catwoman), Morgan Freeman inauguró con su galardón las categorías más importantes y el Oscar de Jamie Foxx homenajeaba la controvertida figura de Ray Charles. A las seis menos cuarto de la mañana, los críticos adjudicarían a la ceremonia otro leitmotiv: el año de la eutanasia.

¿Merecía el Oscar?
Million Dollar Baby, la pequeña de la carrera, vencía a El aviador, cuyo presupuesto era cuatro veces superior a la propuesta de Eastwood. Scorsese volvía a quedarse a cuadros, víctima de su prematura condición de favorito y de las expectativas que se habían creado tras los Globos de oro. Eastwood conseguía aquí la gloria que se le había negado a Mystic River y demostró que el drama sin concesiones ni artificos podía enterrar las esperanzas del blockbuster del año. El aviador pecó de cantidad y no logró sensibilizar a los votantes. La derrota, pero, no resultó tan escandalosa como la de Gangs of New York: cuatro premios técnicos y una mención para Cate Blanchett corroboraron las virtudes de un film un tanto cargante. Al otro lado de la balanza lucía la comedia Entre Copas, un digno entretenimiento que venía a representar la cada vez más habitual presencia indie. Siguiendo este camino, fue muy significativo el Oscar al mejor guión adaptado para Entre Copas, una decisión curiosa teniendo en cuenta que el premio a la película y al guión, escrito por Paul Haggis, siempre suelen coincidir. La Academia subrayaría su idilio con los productos indie premiando el libreto de ¡Olvídate de mí!, enésima nominación fallida para Kate Winslet (nadie escribió sobre su posible doblete con ¡Olvídate de mí! y Descubriendo Nunca Jamás). El quinteto de nominados se completaba con dos blandengues biopics, Ray y Descubriendo Nunca Jamás, cine academicista por excelencia. Million Dollar Baby se estrenó muy tarde pero supo imponerse como un clásico instantáneo. Million Dollar Baby merecía el Oscar y era la única película que mejoraba en segundos visionados.

¿Por qué ganó?
Eastwood logró reciclar las constantes del cine de boxeo y del melodrama clásico con una historia atípica, una trama de superación y amor bién escrita y mejor interpretada. Million Dollar Baby es una película rotunda que impactó por su giro argumental y por el dominio dentro y tras las cámaras del veterano Eastwood. Million Dollar Baby tuvo el apoyo del sector más conservador de la Academia, aunó los aplausos del Sindicato de actores y los productores, rebeldes con el semifracaso en taquilla de El aviador, necesitaba otro film que mejorase las cifras tanto de audiencia (factor sorpresa) como de taquilla (revitalizar la carrera comercial de un título que ya había sido bien tratado por el público adulto). Viendo el palmarés con perspectiva, es justo afirmar que Million Dollar Baby fue la mejor película del año junto a Match Point, título que lograría una nominación un año después. Ni El secreto de Vera Drake y su excelente paso por el Festival de Venecia, ni el dramatismo con conciencia de Hotel Rwanda, ni la teatralidad de Closer y Antes del atardecer... Paralelamente, títulos comerciales como Spiderman 2 y Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket consiguieron una mención técnica, sin olvidar las tres nominaciones de La pasión de Cristo, Polar Express y El fantasma de la ópera. La más beneficiada, pero, fue Los Increíbles (en detrimento de la notable Shrek 2): mejor film animado y mejor edición de sonido. Por último, y pese a no tener premio, no podemos olvidar la excelente interpretación de DiCaprio en El aviador, la candidez de Imelda Staunton, la partitura de James Newton Howard en la infravalorada El bosque (¿soy el único que cree que Bryce Dallas Howard precisaba nominación?) o la preciosista fotografía de Zhao Xiaodinge en La casa de las dagas voladoras. También fue sonado el ninguneo de Largo domingo de noviazgo, una cinta que no supo ni pudo remendar el fracaso de la superior Amélie.



L.A. spoke spanish
La ceremonia que nos ocupa se caracterizó por su incuestionable sabor español. Mar Adentro ganó en boca de la medio española Gwyneth Paltrow y sus contrincantes no eran fáciles: Los chicos del coro (Francia) y El hundimiento (Alemania). Mar Adentro, auténtico fenómeno de taquilla en España, acababa en Los Ángeles una carrera excelente, aunque muchos añoraron la nominación de Javier Bardem a mejor actor protagonista. Nacho Vigalondo también concursaba con su corto 7:35 de la mañana, demostrando que la cara y maña de míster Vigalondo ya empezaba a ser más valorada fuera de los Pirineos. Catalina Sandino Moreno, soberbia en María llena eres de gracia, se convirtió en la primera actriz colombiana nominada al Oscar, todo un mérito que resultó ser el inicio de una carrera brillante. A las nominaciones de José Rivera (guión de Diarios de Motocicleta) y de Manuel García (maquillaje de Mar Adentro), cabe destacar el premio a la mejor canción por Al otro lado del río (Diarios de motocicleta), pieza compuesta por Jorge Drexler que Antonio Banderas cantó con ahínco. Todos estos hechos allanaron el camino para que, dos años después, una emocionada Salma Hayek comprobara el éxito de El laberinto del fauno (Guillermo del Toro), Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón) y Babel (Alejandro González Iñárritu).



La anécdota
El Oscar honorífico recayó en Sidney Lumet, imparable octogenario que tiempo después nos regalaría la tragedia griega Antes de que el diablo sepa que has muerto. Pocos se acordarán de las mofas de Rock hacia Jud Law, cuya adicción al sexo e interpretación en Alfie y Closer fue el centro de algún chiste de mal gusto. Sean Penn aprovechó sus segundos de protagonismo para defender al actor. Paralelamente, no podemos acabar sin mencionar la divertida pareja que abrió el último sobre de la noche: Barbra Streisand y Dustin Hoffman, marido y mujer en Los padres de él. Ya se sabe: no existe ninguna plataforma comercial más eficaz como los Oscar. Lo comercial, pero, brillaría un año después por su ausencia...

viernes, 6 de febrero de 2009

VALKIRIA 2 / 10

Cruise declaró hace poco en una revista que su obsesión desde pequeño era matar a Hitler, un sueño que, asegura, comparte con la mayoría de los norteamericanos de su edad. El niño ha crecido y Valkiria es su último juguete, otra excusa para hablar de la Segunda Guerra Mundial reciclando clichés antiéticos y estéticos de siempre. Valkiria, a imagen y semejanza de la reciente Resistencia, manipula una trama que se cree real, un libreto de gran cinismo dispuesto a construir la historia definitiva sobre el cine de espionaje. Valkiria vuelve a situarse en la fina línia que separa lo comercial de lo decente, un eterno debate que acaba por dilapidar las pocas bondades del film y lo convierte en el risible retrato de un Cruise decadente, la acumulación de tics pseudointelectuales de un Bryan Singer en horas bajas (la realidad es más desalentadora porque la carrera de Singer nunca ha gozado de cúspides dignas). Si todo el endamiaje del pastiche queda en aras de la acción, no se entiende que Valkiria sea tan aséptica y anodina de cabo a rabo. El castillo de naipes se desploma: el espectador conoce de antemano la historia y sabe que, tras un alargado comienzo, el bueno de Cruise, disfrazado cual carnaval bochornoso, descarrilará en su intento por matar al Führer. Toda una ironía: tanto el Cruise persona como el Cruise personaje naufragan en sus empresas. A años luz de El libro negro o El hundimiento, Valkiria es un panfleto a lo grande que elide y elude la complejidad psicológica de sus personajes, un matemático ejercicio de cómo ensalzar la patria América a base de manipular desgracias y victorias ajenas. Se admite moción de censura.

jueves, 5 de febrero de 2009

OSCARS '09: MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA

ANNE HATHAWAY por RACHEL GETTING MARRIED A favor: Los sindicatos la han recordado y premiado en todo momento, una garantía para la que no deja de ser una actuación secundaria. Hathaway representa al público y al sector más teen de los votantes, toda una rareza que puede darle algunas papeletas extra. Hathaway cae bién, ha asistido a todas las galas y la propia actriz ha trabajado para conseguir la nominación, algo que no puede decirse de Leo y Jolie.
En contra: La película no ha tenido mucha repercusión en Europa, por lo que Hathaway deberá conformarse con el voto yanki más antiacademicista. Su carrera al Oscar se ha solapado con el estreno de Guerra de novias, un reflejo de que Hathaway sigue siendo esa joven reina de la comedia que nunca recibe la estatuilla. La sensación de que Rachel Getting Married es el inicio de una venidera y espléndida carrera echará atrás a muchos votantes: Hathaway, por edad, tendrá más nominaciones futuras que sus contrincantes.

ANGELINA JOLIE por CHANGELING
A favor: Jolie encaja la que para muchos es su mejor interpretación en una película semiolvidada por Hollywood. La necesidad de reconocer las bondades de Changeling, el clásico cliché de que el drama y los personajes perseverantes siempre ganan y encajar un guiño con la audiencia más joven de la gala puede ser clave. No es difícil imaginar a los compañeros de Eastwood votando en masa por Jolie. Los sindicatos han obviado su trabajo, pero su presencia en los SAG y en los Globos de oro demuestra que la norteamericana tiene cuerda para rato.
En contra: Sigue en pie la campaña que ha criticado y desprestigiado la interpretación de Jolie, unas voces que no callan desde el Festival de Cannes. En un año de novedades (una película india favorita al premio), el clasicismo, la catarsis y el para algunos previsible aparato artístico y técnico de Changeling parece ser un inconveniente para ganar en una categoría muy concurrida. La lucha de Jolie era por estar nominada, algo que también le ha ocurrido a su marido Pitt. Los dos, como todo parece apuntar, compartirán penas el lunes 23.

MELISSA LEO por FROZEN RIVER
A favor: Junto a Jolie, Leo es la prueba de que la nominación es cuestión de tiempo y paciencia. Triunfó en Sudance y San Sebastián, los sindicatos la adoran y los votantes recibieron el dvd de Frozen River antes de todos los films del año. Apeada Hawkins, Leo copará el primer lugar del voto indie. Su personaje encarna el antiglamour de unos premios que, en el fondo, deberían elogiar el buen cine, más allá de efectismos y campañas de publicidad machaconas.
En contra: Leo está en una encrucijada porque no es la más joven del quinteto, no es la más conocida por el gran público y su película, caso análogo al de Hathaway, no se ha promocionado como la propuesta requería. Leo se ha limitado a seguir un papel bastante pasivo a lo largo de toda la carrera y su interpretación parece ser la más débil del quinteto. Si los productores y directores la tienen en cuenta para proyectos futuros tras la nominación, Leo ya podrá considerarse ganadora.

MERYL STREEP por DOUBT
A favor: Streep es historia viva del cine y ahora participa en una película muy querida por los actores. El premio del SAG es una señal de que, pese a todo, Streep podría desbancar sin problema a la siempre favorita Winslet. Tiene quince nominaciones y dos premios: eso la convierte en la perdedora por excelencia, incluso por encima de la británica. El palmarés de Streep requiere otro Oscar y esta es desde Los puentes de Madison la interpretación y la película más idónea para conseguir la gloria. Aunará el voto conservador y el joven. No podemos olvidar que ha sido la actriz con más premios de la carrera; eso si, seguida muy de cerca por Hathaway y Winslet. Es la viva muestra del trabajo y la constancia; Streep elimina la idea de que una actriz con más de sesenta años no tiene futuro dentro de la indústria.
En contra: La división de votos entre Streep y Winslet beneficiará a Winslet y aumentará las opciones de Leo y Hathaway. Doubt precisa premio, pero la incógnita es saber si la Academia preferirá optar por las secundarias Adams y Davis, allanando el camino de Winslet y mermando las esperanzas de Cruz. En resumen, Winslet depende solo de sí misma, la victoria de Streep dependerá de todas las categorías en las que participa Doubt. Eso es un riesgo: nadie contempla la derrota absoluta de Doubt, pero las quinielas no la dan como ganadora en ningún apartado. ¿Cómo solventar tal contradicción?

KATE WINSLET por THE READER
A favor: Pirueta del destino o jugada magistral de la Academia, Winslet se queda con una nominación y, por lo tanto, con todo el viento a su favor. Es la única actriz que compite con un título nominado a la mejor película. Su parcial ninguneo en los premios de los sindicatos se debe a que muchos de ellos no recibieron a tiempo las cintas de The Reader y Revolutionary Road, algo que queda enterrado con un club de fans pro-The Reader que crece día a día, todo por arte y gracia de Daldry y los Hermanos Weinstein. La Academia está muy concienciada con su merecido galardón, todo una acto de justicia que atañe a asuntos artísticos y comerciales que van más allá de la gran pantalla. El voto británico será unánime y favorecerá a Winslet.
En contra: The Reader no ha sido ningún éxito en EE. UU., aunque las cuatro nominaciones del film reactivarán su carrera comercial. The Reader ha sido la gran sorpesa de las nominaciones y los que tengan pensado su voto desde hace tiempo no contemplarán el drama de Daldry. Con todos sus antecedentes, Winslet debería tener el Oscar asegurado; para lástima de sus incontables seguidores, Winslet titubeará hasta el final de la contienda.

QUINIELA (por orden de posibilidad de premio)
1. KATE WINSLET por THE READER
2. MERYL STREEP por DOUBT
3. ANNE HATHAWAY por RACHEL GETTING MARRIED
4. MELISSA LEO por FROZEN RIVER
5. ANGELINA JOLIE por CHANGELING

ENCUESTRA (vuestra decisión)
1. KATE WINSLET con un 67% (59 votos)
2. MERYL STREEP con un 25% (22 votos)
3. ANGELINA JOLIE con un 4% (4 votos)
4. ANNE HATHAWAY con un 2% (2 votos)
5. MELISSA LEO con un 1% (1 voto)

miércoles, 4 de febrero de 2009

BOLT 6'5 / 10

Sin ser ninguna obra para el recuerdo, Bolt supone la maduración (que no consagración) de Disney, un salto cualitativo y cantitativo bastante remarcable y con un final feliz en forma de nominación al Oscar. Los directivos de Disney demuestran aquí un gran sentido de la acción y del tempo narrativo, unos logros más propios de Pixar. La marca de fábrica continúa siendo una inevitable tendencia al almíbar, una rutina que encuentra en su fauna protagonista una gran excusa para construir el mensaje buenrollista de siempre. Es la primera vez que Disney crea un relato competente (aunque no competitivo) e incluye una interesante reflexión sobre las consecuencias de la telerealidad y la deshumanización de los animales en pos de la ficción más mercantilista. Bolt es lo suficiente lúcida para crear escuela, pero subraya una vez más las desigualdades entre la hormiga trabajadora Dreamworks, la un tanto desfasada Disney y el maestro Pixar, auténticos protagonistas de un cine que mejora día a día en temas y recursos. Bolt deriva de una necesidad por sacralizar las películas de antes y de la obligación comercial, casi de superviviencia, por dilucidar las pautas del cine del futuro. De aquí que la película incluya gags en los que se menciona a Nemo, un guiño decisivo para entender la naturaleza de la trama. Entre lo nuevo y lo apolillado, Bolt es una digna road-movie de inicio trepidante y final conservador, la promesa de que Disney puede ser quien dirija la orquestra de la animación yanki.

martes, 3 de febrero de 2009

CINE: PADRES E HIJOS

El cine nace de la realidad, por lo que es obvio que el séptimo arte haya retratado desde muchas perspectivas las diferentes relaciones maternofiliales y paternofiliales. El individuo nace siendo esclavo de su condición, su familia, su clase social y su entorno; el ser humano nace predeterminado y la selección natural se revela dura y azarosa. La naturaleza es cruel y permite hechos tan bárbaros como la muerte o desaparición de un hijo. Gran materia audiovisual, perfecta arma para la comedia y la tragedia, los padres y los hijos siempre serán retratados en la gran pantalla porque el público conecta con lo real, con lo cuotidiano, con los sentimientos más profundos que nos distingen como especie.

La muerte del hijo es un hecho atroz que destruye todo lo que los padres han construido durante años. Ante la pérdida, el viaje, el cambio de vida, se erige como el método perfecto para expiar fantasmas y volver a encontrar la luz tras el túnel (Tres colores: Azul). La presencia del asesinato, pero, lo cambia todo y dicho viaje solo puede producirse tras la muerte del asesino (En la habitación), un proceso que puede llevarnos a encontrar nuestro lado oscuro, nuestro pasado más turbio (Mystic River, Todo sobre mi madre). Aunque la vida y la muerte, eternos antónimos, nacen de lo desconocido y pueden conectarse con el mágico e impalpable terreno de lo religioso (Camino), aunque la religión resulte ser, como en el caso del film de Fesser, el factor destructivo que lo altera y corrompe todo. La madre sufridora que interpreta Carmen Elias es víctima y verdugo de la pérdida de un ser que se apaga lentamente (Mar Adentro, La escafandra y la mariposa). Lo más coherente y a la vez difícil es ver vida y luz allá donde no la hay: el hijo no está, pero la vida continua y el ser querido perdura en su habitación, en sus cartas, en las novias que tuvo y nunca tendrá (La habitación del hijo). Paralelamente, la desaparición del hijo es un hecho aún peor. Los familiares, ante investigaciones policiales adversas y corruptas, construyen su propio armazón en una lucha incansable que acabará con sus vidas. Todo vale: la creencia de un mundo aparte (El orfanato, Reencarnación) o la esperanza de que el niño siga con vida (Changeling), aunque alejado del núcleo familiar que lo vió crecer. El amor maternal es aquí el acto más puro y altruista que existe: la madre está conectada con su retoño y la mujer luchará por el niño porque su vida es prioritaria (Bailar en la oscuridad). El espectador asiste a la autodestrucción de la madre y se da sentido a la catarsis clásica: al fin y al cabo, la realidad puede superar a la ficción.



Quizás lo más antinatural sea denostar y olvidarse del hijo (Million Dollar Baby, Nadie sabe, Alas de mariposa), odiar al padre que agoniza en la cama (Magnolia) o construir una familia falsa con fines mercantilistas (Pozos de ambición, Magnolia). Todo ello nos lleva a considerar que hay gente que no debería tener hijos porque el padre puede ser tan niño como el propio bebé (L'enfant). El mundo globalizado y capitalista va unido a una pérdida de moral (No amarás) que nos impide expresar aquello que nos aflige (Babel). Las relaciones padres-hijos también atañen a lo puramente ficticio: la nueva generación es la encargada de continuar las gestas del padre (Indiana Jones), aunque el padre también puede ser el antagonista, el modelo que no debe seguirse (Star Wars). Los padres determinan a los hijos (Martín Hache), la nueva generación es un reflejo de la pasada y está determinada a cometer los mismos errores de siempre. Abortar puede ser la solución, aunque también es el reflejo de una sociedad oscura que ha fracasado en todos los niveles (4 meses, 3 semanas, 2 días).



Más fantásticas son las relaciones en ambientes burgueses: las parentivos familiares son operetas bufas de rencores no verbalizados (8 mujeres), crímenes misteriosos (Gosford Park) o intereses políticos con secretos inconfesables (La flor del mal). Porque la familia puede ser terrorífica: el hijo imita el sadismo de la madre (Psicosis) y los asesinos que pueblan nuestra memoria colectiva son un cúmulo de frustraciones, miedos infantiles mal canalizados que derivan en un odio incomprensible (Jason, La matanza de Texas). El diablo nace (La semilla del diablo, El vídeo de Benny) en cada uno de nosotros; nuestro mundo es complicado y las familias son muy variadas, desde los Tenenbaums hasta los Corleone. No podemos escapar del padre: el mal es propiedad de todos y nos cuesta asumir nuestros defectos. La hija es un reflejo de la arrogancia del padre (Dogville) y el mundo se construye de barbaries que podrían evitarse (Elephant, Gomorra) con un buen sistema educativo (Hoy empieza todo, Ser y tener, Happy-go-lucky, Entre les murs). Campan a sus anchas Donnies Darkos perturbados o Todd Solondzs excéntricos. Atrás queda el final de Caché, la (no) confirmación de que los hijos, resultado de un pasado turbio, pueden ser la destrucción de la feliz vida conyugal, la invisible semilla del mal. El terror nace de la sinrazón. No obtenemos respuestas; la vida a veces tampoco nos las da. La vida es complicada, el cine también.

lunes, 2 de febrero de 2009

CINERANKING: DE TODOS, PARA TODOS

Dedico este CINERANKING a Javi Triunviro y su premio.
Os animo a participar y a mandar vuestros votos y correcciones a xavi_23990@hotmail.com



domingo, 1 de febrero de 2009

GOYA 2008: UN PALMARÉS FERPECTO



Ha ganado quien tenía que ganar. No puedo añadir más. OLE!

PELÍCULA: CAMINO
DIRECTOR: JAVIER FESSER (CAMINO)
DIRECCIÓN NOVEL: SANTIAGO A. ZANNOU (EL TRUCO DEL MANCO)
ACTOR PROTAGONISTA: BENICIO DEL TORO por CHE: EL ARGENTINO
ACTRIZ PROTAGONISTA: CARME ELÍAS por CAMINO
ACTOR DE REPARTO: JORDI DAUDER por CAMINO
ACTRIZ DE REPARTO: PENÉLOPE CRUZ por VCBarcelona
ACTRIZ REVELACIÓN: NEREA CAMACHO por CAMINO
ACTOR REVELACIÓN: JOSÉ MANUEL MONTILLA por EL TRUCO DEL MANCO



GUIÓN ORIGINAL: CAMINO (Javier Fesser)
GUIÓN ADAPTADO: LOS GIRASOLES CIEGOS (R. Azcona, JL. Cuerda)
FILM HISPANOAMERICANO: LA BUENA VIDA (CHILE)
FILM EUROPEO: 4 MESES, 3 SEMANAS, 2 DÍAS (RUMANÍA)
FILM DOCUMENTAL: BUCAREST, LA MEMORIA PERDUDA
FILM ANIMADO: EL LINCE PERDIDO
DIRECCIÓN DE PRODUCCIÓN: LOS CRÍMENES DE OXFORD
FOTOGRAFÍA: SOLO QUIERO CAMINAR
MÚSICA ORIGINAL: LOS CRÍMENES DE OXFORD (R. Baños)
CANCIÓN ORIGINAL: A TIENTAS (EL TRUCO DEL MANCO)
DIRECCIÓN ARTÍSTICA: CHE, EL ARGENTINO
VESTUARIO: EL GRECO
MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA: MORTADELO Y FILEMÓN 2
MONTAJE: LOS CRÍMENES DE OXFORD
SONIDO: 3 DÍAS
EFECTOS ESPECIALES: MORTADELO Y FILEMÓN 2