


Aún pueden verse algunos muñecos de la serie con sus complementos de plástico, toda una pieza de coleccionista y un ejercicio de sana nostalgia televisiva. La creación de juguetes justifica el éxito que tuvo y retiene una de las series más emblemáticas de la primera mitad de la década de los noventa, quizás la última gran serie familiar que nos ha dado la pequeña pantalla. Mi memoria es esquiva pero recuerdo perfectamente pequeñas escenas, pequeños diálogos enregistrados en cintas de vídeo ya viejas. No está de menos, pues, reivindicar su restauración y edición en dvd, algo que ya han hecho otros países. Además, la serie se enmarca dentro de los primeros éxitos de Telecinco, cadena por aquel entonces primeriza que también adquirió con atino Humor Amarillo y Expediente X. Sin duda, y analizando la actual oferta de la cadena privada madrileña, la televisión nacional se está devaluando a marchas forzadas.
Dinosaurios propone verdades como puños; su mensaje es universal y nunca pasará de moda. Cual American Beauty, la serie satiriza el american way of life y nos enseña desde un prisma lúdico y austero lo caótico e incomprensible de nuestra era, de nuestra especie. Es divertido equiparar los problemas de la actualidad con los quehaceres de los dinosaurios de la prehistoria. El bucle no tiene fin: las caras serán distintas, la narrativa también, pero los temas siempre serán los mismos. Para la historia quedará esa suegra de bofetada fácil, ese peque hiperactivo de tez rosada o ese "Chiki, ya estoy aquí" del orondo Sinclair. El baúl de los recuerdos nunca falla.
PRÓXIMA ENTRADA: 24 de enero, SERIES 8: WEEDS