lunes, 22 de diciembre de 2008

EL INTERCAMBIO 9'5 / 10

Eastwood es a sus setenta y ocho años un joven imparable que se acerca más a la genialidad con cada uno de sus títulos como director. Changeling es el resultado de una carrera meteórica durante la cual nuestro protagonista ha depurado su estilo, ha perfeccionado cuestiones técnicas y se ha elevado como el mejor retratista del alma humana. Changeling es hermana de sangre de Mystic River y Million Dollar Baby, pero las coincidencias temáticas y estilísticas también atañen a la mediocre Banderas de nuestros padres. De esta última, Eastwood retoma la descripción de un gobierno corrupto en un momento de crisis social, moral y económica. En este contexto decadente, premeditadamente sórdido y pesimista, nuestro artista narra con delicadeza la historia de una desaparición y el dolor y las injusticias, fruto de un incompetente aparato político y policial, que recaen sobre la madre, víctima estoica y tenaz que no dejará nunca de aferrarse a una utopía. Eastwood, vampirizado por una forma y fondo preminentemente clásico, nos regala un relato equilibrado, emocionante en todos los sentidos, un portento de belleza tanto a nivel de fotografía, banda sonora o dirección artística, sin olvidar el excelente dominio de la luz. El rostro de Angelina Jolie se deja mecer por todas estas bondades y consigue encarnar el espíritu de la tragedia clásica, una mujer fuerte que verá frustrados todos los intentos para remendar un error que no ha provocado. El espectador sufre lo indecible y logra ponerse en las carnes de Jolie. El via crucis, de final elegante y desarrollo coherente, vale la pena: Jolie construye una interpretación de Oscar y Eastwood vuelve a construir otro clásico de inmediata vigencia.
Changeling puede pecar de exceso (de intensidad, de duración) pero el regusto a obra maestra no se hace esperar. La película funciona a todos los niveles: como drama descarnado que busca y encuentra la mímesis y catarsis de rigor, como thriller interesante acunado bajo las órdenes del psycokiller más elegante (el mejor desde Zodiac) o como poderosísima crítica social que deriva del éxito del oscurantismo y la pérdida de cualquier atisbo de justicia y moral. Malkovich, Kelly y Ryan interpretan tres grandes secundarios que no recibirán premios pero sí reactivarán sus carreras y la admiración de público y crítica. Changeling se sitúa un paso más atrás respecto Mystic River y, aunque carece de la intensidad del último tramo de Million Dollar Baby, puede decirse que Eastwood ha elaborado una historia más completa y compleja que ganará fuerza en futuros visionados. El máyor obstáculo de Changeling es a la vez la gran sorpresa de la cinta: es importante, por no decir vital, que el espectador se crea a la bella Angelina y a su Christine Collins. Jolie no es Penn o Swank, pero su trabajo responde al de una alumna aplicada que no se ha achicado ante el gran Eastwood. Aplacadas, pues, las malas críticas de Cannes y algunos prejuicios de la prensa americana, puedo afirmar y afirmo que Changeling entra directamente en el ranking de las mejores películas del año y seguramente de la década. Ahora solo podemos contar los días que nos quedan para disfrutar de Gran Torino y volver a endiosar a un director immortal.