

Prison Break está tan unida al formato, al tempo, a la narrativa cinematográfica, que su división inexacta en capítulos sabe a poco. Prison Break peca de excesos tras rastrear lo genial de su idea; acaba siendo un chicle eterno y pegajoso que se alarga sin interés ni sabor. Creo que la serie debería haber terminado al final de la primera temporada; incluso aceptaría lo abierto y negativo de su conclusión (cabe imaginar, pues, que nuestros fugados vuelven a la cárcel tras ser atrapados). Pero la manía contraproducente de aprovechar el éxito de toda serie que supere los 10 millones de televidentes (hablamos siempre de EE. UU.) ha condenado la serie hasta cuatro temporadas. Debo confesar que solo he visionado las dos primeras. La segunda temporada es irregular, un añadido chapucero respecto la excelente primera temporada. Prison Break ha acabado siendo a su pesar víctima de su propio éxito, un estrellato que nunca tuvo la fuerza de Perdidos o Héroes. Parece, pues, que estamos ante el final de la serie. La fuga, la carrera posterior, ha tenido, pese a quien le pese, una meta.

Prison Break ha marcado desde sus inicios el devenir de La Sexta, un canal de televisión un tanto pobre que ha utilizado la serie a modo de estandarte. La gallina de los huevos de oro ha desaparecido y parece que no alterará la historia de la televisión norteamericana. Prison Break debe tomarse como una comida ligera, la fórmula que nunca falla pero nunca entusiasma. En esta tierra de nadie, Prison Break puede presumir de ser una de las series adolescentes que más espectación ha creado (personalmente, prefiero Prison Break antes que Héroes o Verónica Mars) y que más valores ha creado para el futuro, tanto a nivel de actores, guión y aspectos técnicos. Prison Break es la historia perfecta que nunca hemos podido ver en la gran pantalla. Atrás quedan las tardes de tensión, las uñas mordidas, los sustos de infarto y las piruetas narrativas de antaño. Prison Break sobrevive en el recuerdo y eso la hará inmortal.

NUEVA ENTRADA TV: SÁBADO 20, DEXTER