martes, 11 de junio de 2013

ESPECIAL ANDRÉ TÉCHINÉ: Crítica de LOS JUNCOS SALVAJES (1994)

LOS JUNCOS SALVAJES (LES ROSEAUX SAUVAGES, WILD REEDS), de André Téchiné (Francia, 1994) 
Ganadora de 4 premios César, entre ellos Mejor Película. Mejor película de habla no inglesa del 1994 según la Asociación de críticos de Nueva York y Los Ángeles. Selección Oficial del Festival de Cannes 1994. Representante francesa en los Oscar 1994.
En el fragmento que el nuevo profesor de lengua y literatura francesa escribe en la pizarra para comprobar el nivel de análisis y comprensión textual de sus estudiantes leemos una bonita historia que resume la esencia de la película. Es la fábula de un junco y un roble que entablan una conversación utópica: el junco, débil y en constante peligro, acaba aguantando en pie y su fuerza termina siendo contra todo pronóstico más efectiva que la de las recias ramas y raíces del robusto árbol. El film más laureado de Téchiné es la historia de varios juncos perdidos, mecidos por el viento, tocados por las inclemencias del tiempo, a punto de ser ahogados por riadas emocionales. Pero el junco sigue adelante a pesar de los pesares. Personajes que dudan, que aman, que se pelean, que hablan, que se encuentran y se desencuentran. Los juncos salvajes contiene varias historias en una: a la consabida trama de iniciación y exploración de las tensiones adolescentes (primeras palpitaciones sexuales, constantes discursos interiores sobre 'quién soy, quién quiero ser y hacia dónde voy') se une un contexto de lo más singular. Téchiné lleva el cine de temática adolescente a otro nivel: la incertidumbre y las certezas de los juncos, sean estudiantes a punto de graduarse, fervientes defensores de un partido político o profesores de a priori impenetrable fachada, quedan enmarcadas en un contexto histórico (el final de la Guerra con Argelia, el llamado 'Holocausto francés') que da cuerpo a los ardores, a las pulsiones y a las relaciones de los personajes.  


Los juncos salvajes es una descripción del fin de la llamada edad de la inocencia, o de un despertar sin aviso ni prólogos ni preliminares en el que los personajes se ven abandonados a su suerte, palpando bajo sus pies un suelo tan inestable como el todo fanganoso del que nace el junco. El film se dirige hacia el verano, y con él a la promesa de un tiempo mejor: en un momento el contrapunto femenino de la historia asegura querer tener diez años más para ser 'una mujer'. Por eso cobra especial importancia el plano final, una escena con un curioso movimiento de cámara en forma de dilatado traveling circular: en ese momento los personajes se funden con la naturaleza (la arcadia juvenil y estival donde anteriormente los jóvenes dieron rienda suelta a sus instintos y dejaron claras sus motivaciones y deseos) y vemos al trío protagonista de espaldas, yéndose hacia otro espacio y al mismo tiempo despidiéndose tanto de un estado, el de la duda, como de los propios espectadores, espías de su proceso de crecimiento. A Téchiné no le interesa la realidad de descubrimiento homosexual: de hecho nunca llegamos a ver la noche de intimación entre François y Serge. El factor político no es prioritario: la guerra sucede extramuros, impone un estado de ánimo y funciona como el elemento latente que distrae y transforma. Y ni tan siquiera el cuento de estudiantes a punto de decidir sus profesiones o vocaciones sale a la superficie como motor de la historia. Ello da prueba de la solidez y del lirismo de Los juncos salvajes, en todo momento ayudada por la complicidad de unos estupendos actores que con el tiempo se han convertido en algunas de las grandes figuras de la reciente cinematografía francesa. Los juncos salvajes es una historia de sentimientos filmados desde la intuición pero con la mano firme de quien sabe qué quiere contar y cómo hacerlo. Por eso Los juncos salvajes funciona como evocación (la Francia de principios de los 60, a la espera de la resolución del conflicto con Argelia: es imposible no entender la profesora culpable y deprimida como el estado de luto y remordimiento de todo un país tras la masacre) y como realidad (los conflictos internos de los personajes son los mismos que atenazan a los jóvenes de ahora, y al mismo tiempo tienen completa vigencia para adultos y ancianos que sienten que sus vidas se tambalean sin aparente motivo). Una de las películas más interesantes del cine francés de los últimos veinte años.


Nota: 8

4 comentarios:

Javier Fernández López dijo...

Qué buena película, la tenía algo olvidada la verdad, me gustan este tipo de post que hacen que reviva el buen cine

ikusidugu dijo...

Me sonaba un montón. Ahora mismo me has hecho entrar unas ganas locas de verla. La busco. Muchas gracias!!

Oz dijo...

Excelente post amigo, muchas gracias por compartirlo, da gusto visitar tu Blog.
Te invito al mio, seguro que te gustará:
http://el-cine-que-viene.blogspot.com/

Un gran saludo, Oz.

Jesica Pagano dijo...

de donde puedo descargarla?