

Zonka no hiere a sus personajes, tampoco les facilita las cosas. Parece no haber director, no se intuye la mano de un guionista que ordene lo narrado: el film es un discurrir pausado de diálogos y situaciones, tal y como podría ocurrir en la realidad. Por ello, el final del cuento sorprende: inserta un giro excepcional en una trama realista, recordando que lo visto es pura ficción, aunque asuste pensar que pueda ser y que parezca real. El truco es redondo y consigue que la audiencia se sienta más identificada con los avatares de los personajes. No hay duda de que Zonka apuesta por un tipo de cine en el que cabría incluir los ya citados hermanos Dardenne, pero también es evidente que el abismo que existe entre ambos estilos, entre ambas intenciones, es insalvable. La vida soñada de los ángeles, por lo tanto, se antoja menos cinematográfica, menos programada, más espontánea, más eficaz. En esencia, más naturalista: todo sigue su orden vital y el artista se limita a plasmar la realidad objetiva, no su realidad subjetiva (¿es posible lograr tal cosa?). El concepto es interesante, contradictorio, bastante naif. Admite debate.

Por encima de cualquier descripción, La vida soñada de los ángeles es la historia de una amistad, la rutina de dos mujeres que afrontan las dificultades del camino de forma muy distinta. Isa lucha, busca trabajo, agudiza el ingenio, tiene las cosas claras y siente curiosidad por Sandrine, la antigua inquilina de su piso. Marie, reverso de una misma moneda, es tosca, dura, un tanto inaccesible, depresiva, inestable, bastante pasota, inactiva y enfadada con todo y con todos. Estos modus vivendi tan diferentes, uno con los piés en el suelo y el otro cegado por un amor imposible, eclosionan, se encuentran y se desencuentran, se ayudan y a la vez se repugnan. Estos seres tan estimulantes tienen el temperamento de Natacha Régnier y Élodie Bouchez, un pulso de fuerzas que les valió la Palma de Oro a la mejor actriz (al alimón) y el César francés (Bouchez como protagonista, Régnier como revelación). La cinta, además, se alzó con el César a la mejor película por encima de la muy popular La cena de los idiotas. Interese más o menos, se pongan en duda sus mecanismos narrativos o no, La vida soñada de los ángeles es una película que plantea temas de eterno interés. Lástima que no esté editada en dvd (una vergüenza).
