viernes, 19 de junio de 2009

SERIES 21: MAD MEN


Mad Men ha ganado dos años consecutivos el Globo de oro a la mejor serie dramática, todo un mérito que no han conseguido otras series importantes. Mad Men iguala el resultado de Expediente X o Sexo en Nueva York, y con este, se ha convertido en la serie norteamericana del momento, al menos para la crítica especializada. Mad Men no es una serie al uso: sus imágenes retro, su tempo y sus personajes difieren mucho de sus compañeros televisivos y se acercan al culebrón de pretigio, a la serie que, aunque con una historia, da más importancia al retrato de una época, su estética y costumbres. Visionar Mad Men, después de haber visto cintas como Revolutionary Road o Lejos del cielo, supone revisar una parte importante de la historia de Norteamérica, y el interés, tanto para los veteranos como para los novatos, es total. Y mientras, el Manhattan de ensueño, aquí condensado en una oficina tan grande como caótica, vuelve a ser el eterno escenario de secretos, miserias, amantes, publicidad, política, cigarros y alcohol. La mezcla estimula y es adictiva.



Cada escena de Mad Men tiene su tono y encanto: aunque parece que no ocurra nada, la serie es una capa de sutilezas que, en los primeros episodios, pueden hastiar al espectador más impaciente. La espera vale la pena y el final de la temporada es súmamente redondo. Ya existe una segunda temporada emitida en Estados Unidos (Cuatro, ¡ponte las pilas!), aunque su edición en dvd se demorará hasta el infinito. La propuesta ha renovado para una tercera temporada y su club de fans va en aumento: pasado, presente y futuro perfecto para una serie que, en tiempos de sequía (las mejores series se estrenaron hace cinco años: Mujeres desesperadas y Perdidos), está destinada a ser un clásico, más allá de su colección de Tonys y Globos de oro. Tras A dos metros bajo tierra y Los Soprano, el buen gusto vuelve a materializarse en Mad Men. Todo un placer.



No es hasta el capítulo trece cuando uno se da cuenta del cariño que ha ido labrando por los personajes de la serie, flora y fauna de creativos y oficinistas marcados por la ambición, el machismo y el whisky de marca. Donald Draper, interpretado con sobriedad por el atractivo John Hamm, se eleva como uno de los personajes televisivos más interesantes de la década, un héroe que no lo es, un padre de familia que no lo es, una figura que se alimenta de utopías y mentiras, sueños americanos y éxitos profesionales. Fígense en un detalle: en el capítulo doce de la primera entrega, Draper, consciente de que Pete Campbell sabe su secreto mejor guardado, se cita con su amante Rachel Menken y la anima a escapar a París. ¿No ocurría algo similar en Revolutionary Road?, ¿ no eran las apariencias la máxima prioridad de la ama de casa de Lejos del cielo, y ahora de la adorable Betty Draper? Las relaciones son totales, porque Mad Men es un producto de factura y narrativa cinematográfica, un peldaño más arriba de lo que estamos acostumbrados. Nadie con criterio debería perderse este retazo de historia e historiografía. Imprescindible.

jueves, 18 de junio de 2009

BUDA EXPLOTÓ POR VERGÜENZA 5 / 10


Buda explotó por vergüenza encaja a la perfección en el Festival de San Sebastián: un título gris, pero lo suficientemente valiente como para merecer la atención de la crítica. San Sebastián recoge, por pura cuestión de fechas, todas las películas que no han conseguido entrar en las selecciones oficiales y paralelas de los festivales europeos. Por ello, San Sebastián es ligeramente peor a sus análogos y Buda explotó por vergüenza, con sus premios y excelente trato, lo certifica. La situación es desalentadora porque, con la consabida crisis, el festival reducirá su oferta y, seguramente, TVE volverá a tratar al festival de una forma pobre, por obligación pero no con pasión. Entre esta pobre oferta televisiva, nuestra querida televisión pública emitió Buda explotó por vergüenza meses después de la comercialización de su dvd. Todo ello nos sirve para destacar que el film ha recibido demasiados alagos. La crítica remienda el error.

miércoles, 17 de junio de 2009

OBRAS A REIVINDICAR: LA INFLUENCIA (2006)

Cada año se estrenan películas españolas nefastas y el vulgacho cae en el error de considerar el cine patrio como malo, malísimo en algunos casos. Por ello, es incomprensible que La influencia, pese a sus aplausos en Cannes y a estar producida por Carlos Reygadas, llegase a las salas de forma reducida y penosa. Su reciente edición en dvd hace justicia con esta película de sumo misterio e interés, la crónica de la de degradación física y moral de una madre sin dinero ni ímpetu, una situación que acabará influenciando y afectando a los hijos de la ausente protagonista. Estamos ante un film casi mudo, construído sobre la filmación de rutinas, movimientos y místicas ralentizaciones. Al final del relato, el futuro de los personajes es incierto, y el juego infantil y la inconsciencia genética se mezclan en un plano final tan aterrador como divertido, enigmático y perturbador, una de las mejores escenas finales que este cronista ha visto en mucho tiempo. El misterio, como no podía ser de otra manera, no es desvelado y el espectador no puede olvidar el suicidio colectivo de El séptimo continente (Michael Haneke, 1988) como referente direco.



Pedro Aguilera (San Sebastián, 1977) dirige la propuesta con sumo tino y gusto para ser una ópera prima. La personalidad de Aguilera, su manera de concebir los travellings y su tempo pausado remite directamente al cine de Carlos Reygadas, del que fue pupilo y ayudante de dirección en la magna (y otra vez misteriosa) Batalla en el cielo. Los pasos de Aguilera, firmes y exitosos, también se relacionan con Krzysztof Kieslowski, Tarkovski o Dreyer, referentes también en el caso del mexicano Reygadas. A la espera de ver cómo evoluciona la carrera de ese artista en ciernes, puede otearse un posible hermanamiento cinéfilo y cinematográfico entre dos autores sin par dentro del panorama actual. La influencia, aunque pequeña, aunque parezca que no cuente nada, es un film que, pese a su escasa hora y veinte, cae como una losa, tortura la conciencia e invade la memoria con escenas incómodas y teorías sobre qué ha podido pasar antes y después de lo visto. Una obra a recuperar que seguro entusiasmará a muchos bloggeros.

martes, 16 de junio de 2009

LA PELÍCULA DE LA DÉCADA XIV

A LAS CINCO DE LA TARDE, de Samira Makhmalbaf
El apellido 'Makhmalbaf' nos remite al mejor cine del Próximo Oriente y merece una mención en nuestra lista. La feminidad, la eterna guerra y el polvo de un desierto sin fin basan el camino de la protagonista. El título se inspira en un verso de García Lorca y, como su inicial inspiración, el film es pura poesía.








BUENOS DÍAS, NOCHE, de Marco Bellocchio
Antes de defender Vincere en Cannes, Bellocchio conquistó Venecia con la historia de un secuestro político. Thriller y drama, política y miedo en un film singular, uno de los mejores títulos italianos de los últimos tiempos. Se estrenó con retraso y sin promoción, pero nunca es tarde si la dicha es buena. A reivindicar.








DEAD END (ATAJO AL INFIERNO), de Jean-Baptiste Andrea y Fabrice Canepa
Olvídense de Scary Movies soeces: esta es la verdadera mezcla de terror y humor, la crítica y parodia definitiva del miedo y el psikothriller. Malsana y macarra, el film es una pieza singular que nadie destacó y que ahora recuperamos encantados. Divertimiento veraniego, pero con jugo.








GERRY, de Gus Van Sant
Como cada vez que Cinoscar & Rarities menciona el nombre de Van Sant se desata la polémica (y como la película de la década no necesita más polémicas), servidor se reserva la opinión de esta rareza. Será poco conocida, pero es Van Sant en estado puro. Los votos dictarán sentencia.









LA GUERRA DE LOS MUNDOS, de Stephen Spielberg
Los que me conocen saben que Spielberg no es santo de mi devoción, pero esta película es un vicio inevitable e incuestionable: entretenida, visualmente poderosa, bien contada. Cumple el patrón de gran superproducción veraniega, aunque en esta ocasión el padre de E.T. o Indiana Jones no nos toma por tontos. Una obra casi maestra.







LA ISLA, de Michael Bay
El mundo al revés: nuestro odiado Bay dirigiendo un film adictivo, interesante; una propuesta con estilo y seso. Es más de lo que aparenta y aún esperamos que alguna televisión la programe en prime-time. No nos podemos quejar: las más taquilleras de 2005 fueron también (y en parte) las mejores películas de ese año. Bella Scarlett Johansson (y la semana que viene... Match Point).







LAS MUÑECAS RUSAS, de Cedrid Klapisch
Servidor estaba destino a ser un entusiasta del díptico de Klapisch: el protagonista se llama Xavier. Cinefília y amor confeso se mezclan en esta segunda parte de amores, enredos y crisis de los treinta. Un gustazo veraniego, un helado sin fin. Si todavía no la han visto, no duden en recuperarla.









NADIE SABE, de Hirokazu Kore-eda
Cannes la aplaudió y su paso por las salas se alargó durante primavera y verano. Mi primera experiencia en los Verdi barceloneses (o sea, en unos cines de nivel) fue la crónica de unos niños, un Tokyo decadente y una historia tristísima de supervivencia e infancia. Gran película.









SIN CITY, de Frank Miller, Quentin Tarantino y Robert Rodríguez
Pierde en el segundo visionado, pero el recuerdo en el cine es demasiado bueno para no mencionar Sin City. Gran reparto, grandes fotogramas, gran principio y final. Demasiado buena para estar dirigida por Rodríguez (dejemos su 'director' en el anonimato: nadie sabrá quién la ideó y realizó realmente). Con el misterio, la leyenda... y los votos.







TAPAS, de Jose Corbacho y Juan Cruz
Ópera prima, premio en Málaga y título popular. Obra coral, estimable; aguanta varios visionados y siempre entretiene. Elvira Mínguez está expléndida en esta tragicomedia de extraradio, versión ampliada y refinada de muchas series y películas nefastas. ¿Volvemos a citar la maldición de los títulos españoles en la película de la década?





En verano, la calidad merma y las descartadas son menos notables: 20 centímetros, Yossi & Jasser, Sr. y Sra. Smith, Extrañas coincidencias y Charlie y la fábrica de chocolate. Acérrimos de Burton: que empiece la regañina...

La encuesta pasada brilla con 116 votos y corrobora que, aunque algunos títulos no gustaron, en general la propuesta era de nivel. Gana, por goleada, y de momento con la victoria más evidente, Million Dollar Baby, que reune 70 votos (6 de cada 10 bloggeros la votaron: una barbaridad). Eastwood será el hueso a roer y, para ello, tenemos a las otras dos seleccionadas: Old Boy con 29 votos (1 de cada 4 papeletas) y Entre copas (21 votos), que se distancia y vence a Los edukadores y La casa de las dagas voladoras, ambas con un glorioso empate a 18 votos. Toda una sorpresa que, en este caso, no ha finalizado con un empate múltiple. Al final, por lo tanto, tenemos 3 seleccionadas.

Paralelamente, destacan los 14 votos de El hundimiento, sexta opción que no ha sabido encontrar los suficientes adeptos. El voto alternativo presume con los 7 apoyos de Life Aquatic y los 7 votos de Kim Ki-Duk (4 por Hierro 3, 3 por Samaritan Girl). La dama de honor muere prematura con un único voto y confirma el poco aprecio que nuestra comunidad atesora por Chabrol.

Como las encuestas terminan el día 30, ahora La película de la década se adelantará unos días. El tiempo, por lo tanto, que tenéis para votar se reduce un poco. ¡Ánimo y rapidez! Aquí tenemos la tan criticada lista veraniega y, de momento, se imponen las superproducciones. ¿Alguna opción alternativa? El próximo martes, la penúltima lista.

lunes, 15 de junio de 2009

PARÍS, PARÍS (FAUBOURG 36) 7'5 / 10

El cine y la cinefilia de Cristophe Barratier nacen de una eterna melancolía y una increíble inventiva y eficacia por aunar tramas y estéticas añejas pero no anacrónicas, bellas en su desfase y adorables pese a su edulcorada estructura. El embrujo se materializó con Los chicos del coro y ahora sigue con París, París, confirmación de que Barratier ama la música y el celuloide, sin llegar a crear un musical en el sentido estricto del término. París, París es un título que apela a los buenos sentimientos, una película familiar que ni entusiasma ni disgusta, un pastel nada desdeñable con risas, lágrimas y música, a medio camino entre la chanson française y el cabaret más hortera. De París, París podría leerse que cualquier época pasada fue mejor: todo remite al tiempo del recuerdo (sin ir más lejos, el film es un largo flash-back del protagonista), todo parece de ensueño en el ambiente parisino de entre guerras, todo parece forzado, pero al final resuelto con estilo y encanto. Ante tal derroche de simpatía, es imposible denostar la ingenuidad, la sarta de casualidades imposibles y descabelladas tramas, las características de unos personajes tan básicos y de una historia previsible; Barratier nos engaña y nosotros, sentados en el auditorio del Chansonia, aplaudimos encantados.



No hay duda de que París, París es la versión francesa de Moulin Rouge: ahí está esa calle dickensiana, ese acordión de ensueño y la idealización (aquí elegante, en Moulin Rouge popera y chillona) de los artistas callejeros, pese a sus torpezas y miserias. Citar el título de Luhrmann no es gratuíto porque ambos films se asientan sobre la figura del bueno y del malo, la dualidad de las bambalinas y el cruel mundo real, la ficción que entraña el espectáculo musicocómico (lástima que no se hayan subtitulado las canciones)y la realidad que atañe a un invierno frío y a una situación política radicalizada, en proceso de ebullición. La descripción del contexto histórico, aunque sean escasas piceladas, engrandece el film y lo completa, ya sea como mero entretenimiento o como serio ejercicio de diálogo y memoria histórica. La dualidad, el pretérito y el presente, se unen en este espectáculo que va de menos a más y que está diseñado, entre tramposo y noble, para llegar al corazón del espectador. Esperamos la segunda entrega: a base de imitar un cine ya inexistente, Barratier está diseñando una marca propia, una filmografía personal e interesante. Futuro éxito de televisión y videoclubes: tiempo al tiempo...

domingo, 14 de junio de 2009

HUNGER 5'5 / 10

Hunger no se ha estrenado en las salas pese a ganar premios importantes en festivales nacionales (el último, el REC de Tarragona). El cinéfilo ya no se avergüenza cuando confiesa que películas como la que nos ocupa, antónimo de lo que se estila por los multicines españoles, solo pueden verse vía internet o Emule, tótems, a nuestro pesar, de otro tipo de cultura y distribución cinematográfica. Solo por su condición de marginada, Hunger debería atraer nuestra simpatía y las críticas de los diferentes bloggeros certifican el gran recibimiento del film. Esta crítica, pero, nace de un ánimo rupturista y la necesidad de explicar los enormes vaches de un film sobrevalorado. La espera y las expectativas, saciadas ampliamente de forma fraudulenta, no se han cumplido.



Hay muchas cosas que a este analista le irritan de Hunger. El film juega a la confusión: primero filma el día a día de un guardia carcelario, para después centrarse en la rutina de una cárcel (feísta y mohosa, cómo no) y, luego, reducir el discurso a un único protagonista. Los largos silencios que propone el director son exasperantes: no se entiende ni existe justificación a tanta contemplación, momentos que pasan por ver a un hombre fumar un pitillo, a un operario que frega todo (si, TODO) un pasillo o el gratuíto flashback final, confirmación de que Hunger, más que efectiva, es efectista. Y como todo está descompensado, Hunger nos tortura con un diálogo de un cuarto de hora, teatral, intenso pero pesado, imposible de seguir vía subtítulos. Si se logra sobrevivir a tal verborrea, el espectador asiste a otros tantos momentos de violencia extrema y a la degradación final del personaje: se justifica el título ('Hambre' en castellano), pero nada más. Hunger, como resultado, es un film interesante, pero sus formas son sumamente plúmbeas, lánguidas porque sí y falsamente poéticas. Hunger debe verse, siempre y cuando se incluya un debate final porque el film es, por su narrativa y mirada, un relato muy, muy discutible.



A servidor le gustaría saber por qué se aburre con Bergman, Hunger y algunas obras de Van Sant, pero en cambio asiente ante la lentitud de Carlos Reygadas (objetivamente, Hunger es más ligera que Japón, pero, a gusto del blog, menos estimulante). El cine es impredecible, al igual que los gustos del cinéfilo, al igual que los circuitos por lo que se ve/consume películas. Hunger se suma a este debate, aunque por la puerta pequeña. Otra nueva y última cuestión: ¿por qué algunos directores noveles se empeñan en mezclar ficción con realidad y estética documental? La fórmula cansa y Hunger es la reina del hastío...

sábado, 13 de junio de 2009

SERIES 20: PERDIDOS (LOST)

Se necesitarían infinidad de posts para tratar la grandeza y complejidad de Lost, una serie que ha revolucionado el panorama televisivo de la modernidad. No estamos ante una serie cualquiera: esta es la serie de las series, la inspiración de muchas ficciones, el paradigma a seguir y el éxito a alcanzar. Ya desde su génesis, con ese episodio piloto de una hora y viente minutos, y un sinfín de dólares derrochados (ahora sabemos que no en balde), Lost aparecía como una propuesta misteriosa, mucho más que la clásica trama del náufrago perdido. Desde el minuto uno, la isla y sus enigmas han imposibilitado que nuestros personajes viviesen en paz: el escenario es parte activa del show, aunque sus seres, a modo de piezas de ajedrez, son sus máximas caras y pilares. La partida ha ganado en tensión, ahora tiene más fichas y juega con el tiempo, el espacio y la paciencia (véase nervios... en mi caso uñas) del espectador. Lost es la propuesta que más engancha, más sorprende y mejores momentos nos ha hecho pasar frente a una televisión (o ordenador: el fenómeno Lost es cosa de internet). La historia ha llegado casi a su fin y somos conscientes que en mayo de 2010, cuando veamos por última vez la cortinita de LOST, algo morirá dentro de la pequeña pantalla. Con la era tecnológica, la revolución de la tdt y demás historias de la pseudomodernidad, puede que Lost sea la última serie popular, el último fenómeno de masas, la última obra maestra de un medio cada vez más fragmentado y variopinto.



Lost es, burda y metafóricamente, una cebolla inmensa de capas infinitas. Si algo ha demostrado esta quinta y penúltima temporada es que J.J. Abrams y sus secuaces lo tenían todo planeado desde un principio, aunque no sabían el tiempo que invertirían en desvelar el misterio. La decisión final de la ABC de fragmentar el relato en seis entregas juega a favor de la serie y ha evitado que las tramas se diluyesen: caso contrario ocurrió con Expediente X. Pese a este apunte, la audiencia de Perdidos ha mermado porque precisa espectadores pacientes, capaces de ver y rever sus capítulos, memorizar cantidades importantes de información y nombres. El espectador es parte activa de Lost y, por ello, no lo toma por tonto. Ya estamos al final del camino y podemos decir que Perdidos, sin decaer, ha ido de menos a más, desconcertando, atrapando a sus espectadores. Tal es el fenómeno que muchos incautos están empezando a ver la serie por primera vez, cuando es imposible ceder al aluvión de spoilers o al amigo cojonero que adelanta ilusionado partes de la trama (lo reconozco: soy uno de ellos). Sea como sea, todos, de los más veteranos a los más inexpertos, veremos el final de la serie por Cuatro, esperemos que en horario estelar y a ritmo de Norteamérica. Este será el final más digno para una serie excelente que TVE, como siempre, maltrató de forma despiadada: otra capa de la cebolla, aunque innecesaria.



Cada uno tiene sus teorías y lecturas sobre Lost, además de sus personajes o capítulos favoritos. Es opinión unánime destacar sus excelentes dos primeras entregas, superadas después por las sublimes tercera y quinta temporada. La cuarta, un poco inferior (y seguramente afectada por la huelga de guionistas), fue el trámite necesario para asistir al final de relato. Pero en Perdidos no hay nada malo, sino detalles menos excelentes. Quien esto escribe, prefiere a Jack que a Sawyer (¿o es James?, ¿o es LaFleur?), aunque John Locke y Benjamin Linus son mis personajes favoritos. Y días después de ver el magno cierre de la quinta entrega, Juliet se impone como personaje querido e idolatrado: si muere, su cadáver será el más famoso del 2010 (con permiso de Locke: ¿está muerto o no?, ¿poseído, tal vez, por el enemigo de Jacob?); si sobrevive, la serie da un giro de ciento ochenta grados y se convertiría en la gran heroína de los perdidófilos. Explote o no la dichosa bomba, todos sus actores han firmado su gran papel y su encasillamiento ya es un hecho. El lado negro (que no humo: este es otro tema) del éxito.



Perdidos habla, entre otras cosas, del destino: ¿nosotros alteramos nuestro camino o este ya está escrito?, ¿qué es un héroe y cómo debe comportarse? Siempre he defendido que Perdidos tiene unas lecturas políticas muy potentes: en la serie hay una amenaza a atajar, una tregua que se rompe, un líder que se corrompe (Bush anida en los guiones y se transforma, según el caso, en Sawyer, Jack, Ben o Locke) y una microsociedad nunca estable. Perdidos, bajo la acción y el mero divertimento, tiene apuntes filosóficos, mitológicos y políticos: esta es una serie post-11S y nadie debe olvidar el detalle.

Perdidos tiene el mérito de ostentar los mejores finales de temporada: los caretos de Locke y Jack observando la oscuridad de la escotilla, el rapto de nuestros protagonistas y la explosión de la escotilla, el cambio radical que supuso saber que Jack y Kate sí sobrevivían, la desaparición de la isla y la salvación sui generis de los Oceanic six, y, finalmente, una Juliet agónica intentando estallar la bomba que puede cambiar la serie al completo. ¿Quién da más? De momento, no lo ha hecho nadie. Y nos callamos los excelentes arranques de la segunda y la tercera temporada... lo dicho: Lost precisa toda una enciclopedia.



Y como el post quiere ser un homenaje y un saludo a los fans de la serie (el bloggero Moltisanti merece una mención especial: sus post sobre Perdidos no tienen desperdicio), acabaré (porque esto debe acabarse) mencionando mi teoría sobre cómo acabará la serie. Creo que el final pasa por recordar a Aaron, Walt y el hijo de Sun y Jin: ellos 'nacieron' en la isla y su destino pasa por volver a ella. No me espero un final lógico, perfectamente cerrado y con todos los misterios resueltos... esperamos, eso sí, que se nos informe sobre Jacob y su pasado, sobre el humo negro y esa Claire que lleva desaparecida desde hace demasiado. Una última escena bonita sería Vincent recorriendo la playa en calma, jugando entre los fantasmas de todos los protagonistas (están encerrados en un bucle: no saldrán nunca de la isla). El perro mirará el cielo y, de este, surgirá un avión que caerá al igual que el primer fotograma del conjunto. Y antes de la cortinita, veremos a Walt y Vincent, la parte noble e inocente de la contienda, fundidos en un abrazo, a la espera de que el destino les depare más y más sorpresas. Vale: soy muy peliculero... J.J. Abrams, a su manera, también lo es. Historia viva de la televisión.

viernes, 12 de junio de 2009

LO NÓRDICO ESTÁ DE MODA

Una invasión que ha venido del frío y no piensa marchar. Las cremas presumen de su 'fórmula noruega', como si la denominación de orígen, truño considerable, implicara mayor calidad. Y como lo nórdico es sinónimo de bueno, innumerables carteles y anuncios invitan al españolito medio a pasar sus vacaciones en Noruega: ante un año económicamente diferente, unos parajes también dispares. Para más inri, Noruega ha ganado el festival de Eurovisión y, aunque la proeza no es noticia, sí lo es la forma como lo hizo: clara, unánime, aplastante. No hay biblioteca ni mesilla de noche que no presuma del best-seller de Stieg Larsson, afición ahora ampliada con su digna adaptación cinematográfica. La fiebre por las tierras heladas ya se intuía con Mamma Mia! y el renacer del grupo ABBA, que pasó de ser una antigualla a algo añejo, pero adorable... y bueno. A todo este panorama, cabe sumar las películas Déjame entrar y Everlasting Moments, esta última aún inédita entre nosotros aunque estuvo a punto de conseguir candidatura en los Oscar. Visto lo visto, algo está pasando.



Los países nórdicos son europeos y, por lo tanto, relativamente cercanos; inspiran confianza y, a la vez, nos atrae su recato y gélido exotismo. Los cinéfilos han bebido de toda esta euforia y es de justicia poner las cosas en su sitio: ni ABBA era un tótem musical (su film, pese a todo, pasa el examen con nota) ni Déjame entrar era una obra maestra. Si antes era elitista, bohemio y correcto entre ciertos círculos hablar bien del Dogma 95 (la moda ha cambiado: ahora debe repudiarse a Von Trier y secuaces), en la actualidad vivimos en un eterno complejo de inferioridad y los suecos, con su cine oscuro, falsamente críptico e intelectual, son los reyes del mambo. Déjame entrar es más fiel a la fórmula Crepúsculo de lo que parece y no tiene nada que envidiar a nuestras El orfanato o REC (aunque esta última no me guste por otras razones). Sí: los países nórdicos son la cuna de muchas cosas (Bergman, sin ir más lejos, nació en Suecia), pero ello no justifica tanta propaganda, tantas reseñas y tanto bombardeo. Lo nórdico está de moda... y, sinceramente, ya estamos un poco hartos.

jueves, 11 de junio de 2009

LA PELÍCULA DE LA DÉCADA XIII + UN EMPATE INSÓLITO

EL HUNDIMIENTO, de Oliver Hirschbiegel
Polémica crónica de los últimos días de Hitler, una historia necesaria y seria que cuenta con las excelencias de Bruno Ganz (misterio: ¿por qué, al igual que Bardem en Mar Adentro no lo nominaron al Oscar?). Densa y fría, aúna el buen cine y el compromiso social. Otro punto para Alemania.









ENTRE COPAS (SIDEWAYS), de Alexander Payne
Inauguró una tendencia ya habitual en los Oscar: la presencia de una comedia (en esta ocasión original, inteligente y socarrona) entre el quinteto nominado a la mejor película. La obra de Payne, con su excelente reparto y mejor vino, también aparece en nuestra lista. ¿Viene para quedarse?








HIERRO 3, de Kim Ki-duk
Considerada la mejor película del coreano, Hierro 3 es una historia de okupas, amores y silencios. Rentabilizó sus premios y críticas en taquilla, y parece que los cinéfilos no están dispuestos a olvidarla (servidor siempre preferirá Samaritan girl). Gran título, la confirmación de un genio.









LA CASA DE LAS DAGAS VOLADORAS, de Zhang Yimou
Tras Hero y antes de La maldición de la flor dorada, Yimou confirmaba su afición a la épica, al romance y a las artes marciales. Las excelencias técnicas y el rostro de Gong Li completaban el hechizo. Magnífica fotografía y genial vestuario. Representó a China en los Oscar.








LA DAMA DE HONOR, de Claude Chabrol
Chabrol se limitó a ser él mismo y a contar la misma historia de siempre, aunque siempre con algún giro diferente. El francés volvió a entusiasmar y el affair no ha acabado. Aunque inferior a Gracias por el chocolate, La ceremonia o La flor del mal, La dama de honor brilla segura en la lista. ¿Contará con vuestro favor?








LIFE AQUATIC, de Wes Anderson
Los que no disfrutamos de Los Tenembaums tuvimos una segunda oportunidad para adentrarnos en el mundo complejo y bizarro de Anderson. Cóctel de Muchachada Nui, documentales de animales (marinos) y las eternas obsesiones de su autor. Para bien o para mal, única en su especie. Genial (e inusual) reparto.








LOS EDUKADORES, de Hans Weingartner
Fue injustamente masacrada en Cannes y nadie habla de ella como lo que es: una de las mejores películas alemanas de los últimos tiempos, perfectamente comparable a Good-bye Lenin o Sophie Scoll (curiosamente, Brühl y Jentsen protagonizan la historia). El mensaje, interesante y subversivo, atrapa. A edukar (con k rebeldía) se ha dicho.








MILLION DOLLAR BABY, de Clint Eastwood
Maggie Fitgerald, o sea, Hilary Swinton en un clásico moderno protagonizado y dirigido por el sabio Clint Eastwood. Tras Mystic River, el vaquero de antaño volvía a emocionarnos. Ganó cuatro Oscars y su calidad es indiscutible. Arte clásico, hecho para ver, disfrutar y conservar. Pieza capital.









OLD BOY, de Park Chang-wook
Tarantino y Sitges aplaudieron la audacia de un cuento cruel, a medio camino entre el videoclip y el pulso del thriller estadounidense. La venganza, que se completaría en forma de trilogía (genial Sympathy for lady Vengeance), sigue creando pasiones y vómitos. Pequeño gran fenómeno del cine asiático.








SAMARITAN GIRL, de Kim Ki-duk
Este cronista la ha visto mil veces y sigue enamorado. Samaritan girl trata la relación entre amigas, la adolescencia, la prostitución, la distancia entre padres e hijos o la violencia de una forma sutil, enigmática, atractiva. No sabemos la solución del enigma, pero poco importa. ¿Alguien se añade al grupo de forofos confesos? Ki-Duk en estado puro.



Enero- abril de 2005: tiempo de Óscars, buenos títulos europeos y joyas venidas de Oriente (Ki-Duk hizo duplete con Hierro 3 y Samaritan girl). Los gustos personales han primado en la selección de los títulos: de aquí que La dama de honor, Life Aquatic, Los edukadores o Old Boy superen a El aviador, Closer, Largo domingo de noviazgo, Hotel Rwanda, Descubriendo Nunca Jamás o El secreto de Vera Drake. Otra vez nos hemos enfrentado a una decisión difícil y Asia ha sido la gran triunfadora. Veremos cuántos votos consigue.

El blog era ambicioso y creía que la anterior encuesta tenía el potencial para ser la lista con más votos. Lo hemos logrado: 129 papeletas y un palmarés muy ajustado. En total, las tres encuestas de 2004 han atraído 321 papeletas, una excelente media, nuestro particular récord. Se impone ¡Olvídate de mí! con 58 votos, arropada por los numerosos fans que tiene entre la comunidad bloggera. El segundo puesto ha estado reñidísimo y se ha resuelto in extremis: El bosque con 33 votos. Un empate técnico nos obliga a pasar a la siguiente ronda Los chicos del coro con 32 votos, María llena eres de gracia con 31 (se repitió el caso de El crimen del Padre Amaro) y Mar adentro con 28 menciones (la más alta para un film español, pero un resultado igualmente malo para la grandeza del film). Con estos cinco títulos, la lista del 2004 se amplía a 11 títulos.

Destacar los 9 votos de 2046 (Kar Wai, visto lo visto, no pasará a siguientes rondas) y otro empate de altura: Alta Tensión, Contra la pared y Crimen Ferpecto con 7 votos. El resultado se adecua a las expectativas, pero el film alemán precisaba más puntos. Whisky, por el contrario, se ve perjudicada porque el voto hispano se ha concentrado en María... y Mar adentro. 3 votos pobres, pero muy significativos.

La película de la década está a punto de cerrar su primera etapa, la última con la mecánica antigua. Durante este verano, Cinoscar & Rarities trabajá para ofrecerles unas listas de nivel, aunque el debate será inevitable. La encuesta actual también vislumbra, de momento, un triple empate: ¡a votar para deshacer el embrollo!

Saludos.

miércoles, 10 de junio de 2009

¡¡¡¡ARRANCA EL CINERANKING!!!!

¡Por fin! Cinoscar & Rarities reabre uno de los proyectos más esperados: la lista que decidirá cuál es el mejor título del 2009 para la comunidad bloggera. Los que no sepan qué es el Cineranking, cómo funciona y cuáles son sus participantes (seré flexible: se admiten adhesiones de última hora) pueden consultar el margen derecho del blog en el apartado Cineranking (justo debajo de las encuestas).

A TODOS LOS PARTICIPANTES:

- ACLARACIONES

1. Como ya se dijo en su día, el Cineranking no desvelará sus resultados hasta el final. Cada mes se publicará una lista por orden alfabético (no de puntuación) de las películas más votadas. Cuando estemos inmersos en la temporada de los Oscar y a finales de año, las publicaciones serán cada una o dos semanas, algo similar a lo que ocurre con LA PELÍCULA DE LA DÉCADA.

2. Las notas no admiten decimales. Los votos se envían vía comentario en el blog o mail a xavi_23990@hotmail.com. No se contará la nota que adjudiquéis en vuestros blogs... la nota es importante para los despistados.

3. Cada bloggero (cuando quiera) puede defender una película para que la comunidad la vote (o no, depende el caso). De ser así, el bloggero en cuestión puede enviar un mensaje mail con el escrito y post que desea y Cinoscar & Rarities publicará la petición.

4. Habrá un premio simbólico para el bloggero que más películas vea. ¡A ponerse las pilas!,jj.

5. Cinoscar & Rarities se reserva el derecho de descalificar un bloggero o película por falta de puntuaciones.

- RECOMENDACIONES

1. Para agilizar el trabajo de cada uno de vosotros, se recomienda recopilar todas las notas en un documento world y enviarlo a la dirección mail cuando creáis conveniente. De esta forma, se podrán observar las películas añadidas, las notas modificadas y demás cuestiones. Algunos bloggeros han habilitado un espacio en sus blogs que reúne las notas para el Cineranking: si el bloggero en cuestión no dice lo contrario, Cinoscar & Rarities contará las notas que figuren en estos apartados. Eso sí: las notas de vuestras críticas no se procesarán.

2. El Cineranking se adapta a la fecha de estrenos española. Sería bueno que los bloggeros tuvieran una idea de las películas que llegan a España. Además de los films de los Oscar 2010, la lista abarca los estrenos españoles del 1 de enero hasta el 31 de diciembre, a excepción de aquellos que ya estuvieran presentes en el anterior Cineranking y Oscars. Por lo tanto, films como Departures, Man on wire, RAF o Frozen River no pueden participar, pero sí Un cuento de navidad, Julia o Paranoid Park (y Nine, por ejemplo, aunque se estrene en 2010).

3. Ante la duda, podéis enviar todas las notas que tengáis. A partir de aquí, Cinoscar & Rarities os irá informando y eliminando aquellos films que no puedan concursar.


- Antes de empezar, Cinoscar & Rarities quiere dejar claras sus notas definitivas de películas a concurso. Como veréis, estas difieren de los puntajes de las críticas (que ya se han modificado):

- UN CUENTO DE NAVIDAD 10
- LOS ABRAZOS ROTOS 10
- PONYO EN EL ACANTILADO 9
- LA TETA ASUSTADA 9
- BIENVENIDOS AL NORTE 8
- CEREZOS EN FLOR 7
- TRES DIES AMB LA FAMILIA 7
- EL VUELO DEL GLOBO ROJO 7
- JULIA 7
- LEJOS DE LA TIERRA QUEMADA 7
- GRAN TORINO 6
- MENTIRAS Y GORDAS 6
- DÉJAME ENTRAR 6
- PARANOID PARK 6
- EL TRUCO DEL MANCO 6
- SEÑALES DEL FUTURO 6
- SHOPAHOLIC 6
- SIETE ALMAS 6
- SYCKO 5
- VALKIRIA 2
AHORA SÍ: ¡QUEDA INAUGURADO EL CINERANKING 09-10!
......................Ya podéis enviar vuestros votos..................

martes, 9 de junio de 2009

MAN ON WIRE 7 / 10

El Oscar a la mejor película documental ha dado un importante y necesario cambio con Man on Wire, film notable que rompe con el esquema clásico de documental al uso y que rompe también el prototipo de 'documental oscarizable'. El argumento es cosa sabida: las desventuras de un alambrista francés que soñaba con cruzar por el aire los sesenta metros que separaban las dos Torres Gemelas. El film es la crónica alocada de un tarado simpático, aunque también estamos ante un Quijote moderno, un tenaz luchador que se fijó un objetivo y lo consiguió con creces. La colección de imágenes de archivo y testimonios hablados, aunque presente, cede a una loable reconstrucción ficticia, un aroma de thriller que confiere tensión al conjunto y lo trata como una historia digna de ser contada, sin ninguna denuncia, sin un minuto o diálogo de más. El ejercicio de contención es total: el film no incluye presentaciones ni rodeos, y acaba cuando la gesta ya se ha cumplido. De aquí que Man on wire sea tan liviana y a la vez tan compleja; lejos, en todo caso, de los aburridos debates de Fahrenheit 9/11 o Taxi to the dark side (no incluyo Bowling for Columbine: en su día, la forma era novedosa). El film sabe ficcionar la realidad, darle ritmo y atrapar al espectador aun sabiendo el final de la historia; Man on wire reinventa su género y muestra que un hermanamiento de calidad entre cine y televisión es posible.




Y con el héroe, el escenario también reclama su protagonismo. Man on wire juega con el espectador y la simbología de las Torres Gemelas. En el film, las torres son un proyecto grandilocuente de un país ambicioso, la tierra de los sueños y el lugar donde Philippe Petit cumplirá el suyo; ahora, solo quedan los escombros de un esplendor pasado y la confirmación de que algo se ha corrompido dentro y fuera de Norteamérica y sus gentes. Por todo esto, Philippe Petit se eleva a la categoría de héroe universal, símbolo de unos valores añejos pero siempre válidos. Lo dicho: perfecto ensamble entre verdad y ficción, cine y realidad, vida y sueños, cordura y locura. Todo un delicatessen.

lunes, 8 de junio de 2009

WENDY AND LUCY 7 / 10



Wendy and Lucy es un ejercicio bastante inusual, incluso dentro del trillado panorama del cine norteamericano más elitista. La película es sencilla, aunque no simple, hasta tal punto que la hora y veinte minutos del metraje se dedican a tejer la fuerte amistad (y la utópica unión final) entre un perro y una joven viajante que, como no podía ser de otra manera, no sabemos de donde viene ni hacia donde va, quizás porque ni ella misma lo sabe. Wendy and Lucy elimina ornamentos, evita personajes secundarios de peso y se centra en una historia tan pura como estimable, la misma relación que ya marca su honesto título. Wendy and Lucy no quiere ser nada importante y tampoco lo llega a ser, aunque conquiste el corazón del espectador. La anécdota es aquí lo principal y el film, como resultado, nos propone un cine sin ornamentos, naturalista, pero sin el componente estético y elitista de, por ejemplo, los Hermanos Dardenne. Por ello, Wendy and Lucy no es una apología de la austeridad o la pobreza, no tiene connotaciones religiosas ni juzga a sus personajes. La idea de que una historia pequeña compete a un colectivo (algo que sí siguen Dardenne, Von Trier o Haneke) no aparece en Wendy and Lucy, aunque sus aspiraciones se relacionan más con el cine europeo que con el norteamericano. Una historia pequeña, pero, a su manera, muy muy grande (por lo menos singular).




Michelle Williams merece un párrafo a parte. Dentro de las posibilidades que le ofrece el papel (de otra manera, Wendy, víctima tras su injusto encarcelamiento, hubiera podido ser una heroina vontrieriana al uso), Williams construye una interpretación magnífica. La química entre actriz y perro es total, algo que justifica el gran trabajo que esconde la aparente espontaneidad del conjunto (lo casual nace de lo estudiado: el cine es impostura y nada surge por casualidad). El espectador no asiste a ningún momento de dramatismo descarnado: el personaje se contiene y nunca cae en lo teatral. Quizá por ello, uno se queda con ganas de saber más, averiguar el por qué del viaje, la obsesión por Alaska o la actitud esquiva que Wendy muestra con su familia (y esta con ella). Wendy and lucy no nos deja tranquilos: somos rehenes de su magia y de las teorías y lecturas que del relato se desprenden. Una propuesta interesante.