lunes, 13 de octubre de 2014

CRÍTICA | LA VENUS DE LAS PIELES, de Roman Polanski


Pasión, posesión, perversión 
LA VENUS DE LAS PIELES (LA VÉNUS A LA FOURRURE), de Roman Polanski 
Francia, 2013. Dirección: Roman Polanski Guion: Roman Polanski y David Ives, a partir de la obra teatral de David Ives Fotografía: Pawel Edelman Música: Alexandre Desplat Reparto: Mathieu Amalric, Emmanuelle Seigner Género: Tragicomedia teatral Duración: 90 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Cae la tarde en París. Empieza a llover. Un director teatral acaba una larga jornada de audiciones. Todavía no ha encontrado una actriz para el papel principal de su obra. De pronto, alguien entra en el teatro. Y pese a su insistencia, la terquedad y el desparpajo de la actriz derriten poco a poco la seriedad del director. Empieza una audición y una pugna entre 'el' y 'ella'.
Palmarés: César al mejor director y nominación en otras 6 categorías, incluyendo mejor película. Candidata al David di Donatello a la mejor película europea. Presente en la sección oficial del Festival de Cannes 2013.


Roman Polanski ha consagrado su carrera a explorar los caminos y a traspasar los límites de la pasión, la posesión y la perversión. La venus de las pieles, su última obra, sigue esa tónica. Y aunque en un principio podría parecer que Polanski está gastando sus últimos cartuchos como autor desde una posición acomodaticia, sus obras más recientes siguen demostrando una militancia y fidelidad digna de elogio por el cine más vivo e intrincado. Tanto en Un dios salvaje como en La venus de las pieles, el director polaco se inspira en dos obras teatrales, ha escrito los guiones cinematográficos con el apoyo de los autores del libreto original, ha recurrido a los mismos técnicos y ha concentrado el peso actoral y escenográfico en poquísimos pero muy recurrentes elementos, suficientes ingredientes para seguir mostrándonos la guerra de sexos, las tensiones ocultas y las rivalidades cotidianas que tanto le interesan.


La venus de las pieles tiene lugar en el patio de butacas y el escenario de un teatro vacío. Tras una tarde de audiciones, un misterioso director teatral recibe por sorpresa a una entusiasta aspirante a actriz, una situación que da pie a un ensayo de alto voltaje. Desde este marco, Polanski juega a tres bandas: por un lado, difumina la relación jerárquica 'director-actriz', hasta el punto que cuesta determinar quién domina a quién; por otro, los personajes de 'él' y 'ella' funcionan como conceptos elásticos, ya que como espectadores no sabemos hasta qué punto la actriz transgrede sus líneas de guion y en qué medida el director reflejó en su libreto las dudas existenciales que lo afligen en la vida real; y finalmente, la representación se despersonaliza al ser una pugna clásica entre un 'hombre' y una 'mujer', de forma que todo el discurso funciona como una variación más de los temas universales (el amor, la muerte, los deseos y los peligros que implican cualquier renuncia o posesión) que aparecen transversalmente en toda la historia del arte.


Mismas cuestiones, formas distintas. Y pese a las coincidencias, La venus de las pieles poco tiene que ver con el thriller de tendencias masoquistas que el director cultivó con Lunas de hiel y La muerte y la doncella en los 90, ya que su esquema es tan joven como clásico, una fundición notable de cine, literatura y teatro. Al film tal vez le sobran algunas vueltas de tuerca, ya que la carnalidad y potencia de sus intérpretes juega paradójicamente en contra de la veracidad del guion. Pero independientemente de gustos personales, este blog recordará La venus a las pieles por una interpretación enteramente personal, aunque totalmente plausible a juzgar por los cabos sueltos que deja el director a lo largo de su toma y daca interpretativo y dialéctico. Porque más allá de divertirse y fabular sobre el arte y sus clásicas preocupaciones, Polanski termina la película dando la victoria a la femme fatale y con el director de teatro, claro alter ego del director de cine que orquestra el conjunto, víctima de su arrogancia castradora. Y es ahí cuando La venus de las pieles abre nuevos frentes de debate y nos ofrece a un Polanski que tal vez, solo tal vez, se refiere entre líneas a las acusaciones de pederastia que lo han acompañado durante muchísimos años. Suficiente para que el film sea tanto la culminación de un castigo femenino como la enrevesada plasmación de un malestar masculino que busca redención, perdón o simplemente paz interior. Y, cómo no, otro ejemplo más del cine lúcido e incómodo del genio Polanski.


Para fans de 'las 4 P': Pasión, Posesión, Perversión y Polanski.
Lo mejor: La desatada labor de Emmanuelle Seigner (el hecho de que la actriz sea la esposa de Polanski todavía beneficia más a las perversas lecturas de la historia).
Lo peor: El espectador a veces necesita desconectar de tanta intensidad.

Posts relacionados:
Reseña de UN DIOS SALVAJE, de Roman Polanski
Reseña de EL ESCRITOR, de Roman Polanski

SEMANARIO 73: ESPECIAL FESTIVAL DE SITGES

¿Te perdiste algún escrito del blog? Con nuestro semanario puedes recuperar las distintas publicaciones de todas las semanas. En el margen derecho del blog, en la sección 'semanario', puedes (re)leer los distintos artículos ordenados.

CONTENIDOS DEL BLOG: ESPECIAL FESTIVAL DE SITGES


Del 03 al 12 de octubre de 2014

CRÓNICA 1: REC 4: Apocalipsis, The Babadook, Creep, The Target, El estigma del mal 
CRÓNICA 2: Musarañas, Young Ones, Pos Eso, Nicky, la aprendiz de bruja
CRÓNICA 3: I Origins (Orígenes), La distancia, The Guest, The Midnight After
CRÓNICA 4: One on One, The Voices, Stereo,  
Honeymoon, Réalité, A Girl Walks Home Alone At Night
CRÓNICA 5: Maps to the stars, Goodnight Mommy,  
These Final Hours, Jamie Marks Is Dead, Norway
CRÓNICA 6: Annabelle, Asmodexia, La French,  
The Double, A Hard Day, Aux yeux des vivants
CRÓNICA 7: Alleluia, L'altra frontera, El ardor, Over Your Dead Body
CRÓNICA 8: What We Do in the Shadows, Tusk, It Follows, Cuando despierta la bestia
CRÓNICA 9: Los tops del blog (lo mejor del festival)
CRÓNICA 10: PALMARÉS, Burying the Ex, Plemya (The Tribe), Luna



Reseña Sitges: RELATOS SALVAJES, de Damián Szifrón
Reseña Sitges: AUTÓMATA (AUTOMATA), de Gabe Ibáñez
Reseña Sitges: LA PRINCESA KAGUYA, de Isao Takahata

Reseña Sitges: UNDER THE SKIN, de Jonathan Glazer
Reseña Sitges: MI VIDA AHORA (HOW I LIVE NOW), de Kevin McDonald
Reseña Sitges: R100, de Hitoshi Matsumoto



Donostia 2014: Reseña de LOREAK (FLORES), de José María Goneaga y Jon Garaño 
Sitges 2012: Reseña de INSENSIBLES, de Juan Carlos Medina

domingo, 12 de octubre de 2014

SITGES 2014 | DÍA 9 | PALMARÉS y ÚLTIMOS VISIONADOS



PALMARÉS: Esta tarde se ha dado a conocer el palmarés de la edición número 47 del Festival de Sitges. El cuadro de ganadores puede leerse de varias maneras y seguro que cada blog aportará su particular punto de vista. Para Cinoscar & Rarities, el film ganador es una injusta mención mainstream en detrimento de obras muchísimo más potentes, y por lo tanto más representativas del terror y fantástico actual: Alleluia, Réalité, Aux yeux des vivants o Goodnight Mommy se han ido injustamente de vacío o con menciones secundarias. The Babadook ha sido el único título que ha generado consenso: pocas quejas para todos sus premios. Los ex-aequos interpretativos ponen de manifiesto la heterogeneidad de criterios y la ingente cantidad de películas en juego: cuesta tomarse en serio una lista que galardona una interpretación tan mediocre como la Nathan Philips y que firma una innecesaria concesión a la galería acordándose de Julianne Moore. La presencia de Young Ones en guion, The Signal en efectos especiales y What We Do In The Shadows en el premio del público no nos han sorprendido. Os dejamos con los tops del blog y la lista completa de premiados.

Mejor película: ORÍGENES (I ORIGINS), de Mike Cahill
Premio especial del jurado: THE BABADOOK, de Jennifer Kent
Menciones especiales: POS ESO, de Sam; 
A GIRL WALKS HOME ALONE AT NIGHT, de Ana Lily Amirpour;
WHAT WE DO IN THE SHADOWS, de T. Waititi y J. Clement; 
y SPRING, de J. Benson y A. Moorhead
Mejor director: JONAS GOVAERTS, por Cub
Mejor actor: Ex-aequo entre NATHAN PHILIPS, por These Final Hours;
y KOJI YAKUSHO, por The World of Kanako
Mejor actriz: Ex-aequo entre ESSIE DAVIS, por The Babadook;
y JULIANNE MOORE, por Mapa de las estrellas
Mejor guion: YOUNG ONES
Mejor fotografía: JAMIE MARKS IS DEAD
Mejores efectos especiales: THE SIGNAL
Premio del público: WHAT WE DO IN THE SHADOWS, de T. Waititi y J. Clement
Premio de la crítica: RÉALITÉ, de Quentin Dupieux
Premio Méliès d'Argent: GOODNIGHT MOMMY, de V. Frank y S. Fiala

Burying the ex, de Joe Dante. Film de clausura.
CLAUSURA: Burying the ex, la comedia negra de Joe Dante, ha clausurado el festival por todo lo alto. Una película diseñada a modo de homenaje a la Serie B que consigue arrancar la sonrisa de los espectadores en más de una ocasión. Un film con gancho que únicamente aspira a ser un entretenimiento ligeramente retorcido: de ahí que su elección como broche de oro del festival sea todo un acierto. Cuenta la historia de un joven castrado por su novia, una chica ecologista, vegana, verborreica, pesada y especialmente impertinente que le perseguirá incluso después de su muerte. Una gozosa celebración del terror como espectáculo y risa colectiva, con un interesante sentido del absurdo y una capacidad por sumar sangre y chistes de forma equilibrada. Dante sigue demostrando su amor por el terror más desenfrenado, y por momentos consigue imbuirnos del espíritu retro y friki de sus obras más celebradas.

Plemya (The Tribe), de Miroslav Slaboshpitsky. Sesión especial.
ÚLTIMOS VISIONADOS: The Tribe, el bombazo ucraniano que estalló en Cannes y que San Sebastián incluyó en su selección de Perlas, también ha dejado una huella considerable en el público de Sitges. Una película que tenemos que digerir y que merece un análisis detallado. La obra de Slaboshpitsky retoma la crudeza del cine balcánico y centroeuropeo de nuevo cuño, pero con una estrategia inaudita: los personajes son sordomudos, y la comunicación entre ellos se reduce a un lenguaje de signos que nunca aparece explicado o subtitulado (la dirección de fotografía y el singular uso del sonido ayudan a configurar la viciada atmósfera de la película). El espectador primero debe intuir la película que está viendo, y una vez ya la ha configurado en su cabeza está obligado a realizar un reseteo interno y abordar los dilemas y los dramas de la cinta desde todas las perspectivas. Escenas como las del aborto o la masacre final son de esas imágenes que se graban a fuego en la memoria. Incomodará y creará polémicas, condición imprescindible de todo título con sello Sitges; y pese a todo, su marco sociocultural lo aleja de ese fantástico que demanda el certamen catalán, aunque podría discutirse si Slaboshpitsky juega a hacer cine social o a construir una irrealidad a partir de pequeños retales de verdad. Sea como sea, volveremos a ella para hablar largo y tendido de esta historia de adolescentes y adultos que son víctimas - verdugos de un sistema empobrecido - embrutecido hasta extremos insoportables.

Luna, de Dave McKean (Reino Unido, 2014).
De Luna, lo nuevo de Dave McKean, poco podremos añadir en próximas publicaciones. El film explica el encuentro de dos parejas de amigos justo unas semanas después de que una de ellas perdiese a su hijo. Las conversaciones entre los personajes dan pie a delirios pseudolíricos que el director quiere llenar de significados emocionantes, pero que en verdad están cargados de una sensibilidad que roza lo absurdo: unos cangrejos de papel se convierten en seres vivos, las acuarelas que pinta un personaje cobran vida, e incluso un médico chamánico cura a la pareja con un ritual que parece sacado de un libro rosa de autoayuda. Una película que no hay por dónde cogerla: por poner en duda, incluso puede cuestionarse su presencia en Sitges, ya que no cuenta con ninguno de los ingredientes que demanda su público. ¿Habrá influido la fama de McKean? Por lo pronto, os confieso que dormí largos cuartos de hora en la sala, y que el compañero de butacas miraba el reloj cada dos por tres. De lo peor visionado en el festival.

En próximos posts seguiremos analizando detalladamente gran parte de las películas del Festival de Sitges. Nosotros hacemos maletas: ¡hasta el año que viene, Sitges!

sábado, 11 de octubre de 2014

SITGES 2014 | LOS TOPS DEL BLOG

Desde Cinoscar & Rarities desvelamos nuestro particular palmarés del FESTIVAL DE SITGES en forma de tops. Listas elaboradas a partir de los más de 40 visionados de los últimos días: seguro que nos dejamos películas muy interesantes (no podemos verlo todo). Muchísimas gracias a los que habéis seguido el blog en estos días de locura sitgense. En pocas horas, nueva crónica y palmarés completo de la edición 47 del Festival de Sitges.


TOP 5: Sección oficial a concurso
1. GOODNIGHT MOMMY, dr Veronika Franz y Severin Fiala (Austria)
2. THE BABADOOK, de Jennifer Kent (Australia)
3. RÉALITÉ, de Quentin Dupieux (Francia)
4. ALLELUIA, de Fabrice du Welz (Francia)
5. AUX YEUX DES VIVANTS, de Julien Maury & Alexandre Bustillo (Francia)


TOP 5: Secciones paralelas
1. MAGICAL GIRL, de Carlos Vermut (España)
2. THE TRIBE, de Miroslav Slaboshpitsky (Ucrania)
3. A HARD DAY, de Kim Seong-hun (Corea del sur)
4. LA FRENCH, de Cédric Jiménez (Francia)
5. ONE ON ONE, de Kim Ki-Duk (Corea del sur)


TOP 5: Las más infumables
1. LA DISTANCIA, de Sergio Caballero (España)
2. ASMODEXIA, de Marc Carreté (España)
3. KIKI'S DELIVERY SERVICE, de Takashi Shimizu (Japón)
4. THE MIDNIGHT AFTER, de Fruit Chan (Hong Kong)
5. THE QUIET ONES (EL ESTIGMA DEL MAL), de John Pogre (Reino Unido)


TOP 5: Las actuaciones masculinas del festival (films a concurso)
1. JESSE EISENBERG, por The Double
2. RYAN REYNOLDS, por The Voices
3. MICHAEL SHANNON, por Young Ones
4. DAN STEVENS, por The Guest
5. ALAIN CHABAT, por Réalité


TOP 5: Las actuaciones femeninas del festival (films a concurso)
1. LOLA DUEÑAS, por Alleluia
2. MACARENA GÓMEZ, por Musarañas
3. ESSIE DAVIS, por The Babadook
4. SAOIRSE RONAN, por Mi vida ahora
5. MAIKA MONROE, por It Follows (Te sigue)

SITGES 2014 | DÍA 8 | What we do in the shadows, Tusk, It Follows (Te sigue), Cuando despierta la bestia

What We Do In The Shadows, de Taika Cohen y Jemaine Clement (Nueva Zelanda, 2014). A concurso.
Aunque el Festival de Sitges no clausurará su edición número 47 hasta el domingo con los tradicionales maratones de mañana, tarde, noche y madrugada (más o menos lo que sería acabar una gran cena con una ronda de bufet libre... empache asegurado), este sábado sabremos la lista completa de ganadores, y hoy viernes se han acabado de exhibir todos los films a concurso. Sitges es un certamen poco o nada ortodoxo: la sección oficial la forman 38 películas, por lo que es casi imposible hacer una quiniela más o menos seria. Muy pronto desvelaremos nuestros pronósticos y el listado de films favoritos del blog. De momento, seguimos con el repaso a los visionados de la jornada: cuatro cintas muy variadas que darán mucho que hablar. 


1. WHAT WE DO IN THE SHADOWS: Los creadores de Eagle vs. Shark y Flight of The Conchords, dos de las series cómicas de culto más célebres de los últimos años, dan su salto al cine con esta comedia de terror, un falso documental que nos cuenta el día a día de cuatro vampiros que comparten piso. La estructura de las sitcom y la acumulación de gags son la base de una propuesta que juega a desmontar los tópicos vampíricos de toda la vida: aquí los protagonistas se comportan como adolescentes supersalidos y aprovechan su condición para tener una activísima vida nocturna. El film ha gustado mucho en Sitges y muy probablemente se alzará con el Premio del público: la audiencia sitgense sabrá valorar su irreverencia, su infatigable sentido del humor y su capacidad por describir personajes muy atractivos para audiencias jóvenes. En lo personal, What we do in the shadows es una película que se alarga demasiado. Sus chistes saturarán a unos y encantarán a otros. Quien escribe, salió de la sala cansado de tanta memez. Para gustos, colores. Con todo, una de las propuestas más singulares de todo el festival, uno de los pocos títulos exhibidos que no cuesta ver como inminente obra de culto (aunque para el blog el adjetivo que mejor la describe es 'peripatética': extravagante, pero por ridícula).

Tusk, de Kevin Smith (EE. UU., 2014). Sección oficial Fantàstics Especials.

2. TUSK: Kevin Smith ganó el máximo premio en Sitges con Red State, film con el que cambiaba su cine de humor ácido hacia terrenos propios del cine de terror. Tusk se sitúa a medio camino entre ambas tendencias, y tal vez por ello el film resulta más convincente que el anterior trabajo del director (no se entiende, por lo tanto, que Tusk no figure a concurso este año). El film une el absurdo con la brutalidad, y el espectador visiona la película entre la perplejidad y el descojone. Un psicópata con especial afición a las morsas se topa con un podcaster que se dedica a mofarse de toda la gente rara que encuentra a su paso. De ese encuentro adivinaremos las perversidades del primero, mientras que el segundo recibe un castigo ejemplar por su tendencia a la mofa ajena. A veces dan ganas de frotarse los ojos en mitad de la proyección porque cuesta dar crédito a lo que vemos en pantalla. Smith por primera vez consigue unir el terror más visceral con el humor más alocado: Tusk, como resultado, es una experiencia difícil de olvidar, muy consciente de sus juegos e incluso con una honrosa capacidad de reírse de sí misma. Nunca vimos nada igual, ni en Sitges ni en ningún otro lugar: difícilmente llegará a salas, pero tendrá una vida muy larga en la red. Eso sí: para disfrutarla, hay que tener una especial propensión al cachondeo.


Cuando despierta la bestia, de Jonas Alexander Arnby (Dinamarca, 2014). A concurso.

3. CUANDO DESPIERTA LA BESTIA: Cuesta no comparar el film de Arnby con Déjame entrar, no solo por la vinculación nórdica de ambas (con todo lo que implica: paisajes helados, contención de sentimientos, mezcla de drama con cine fantástico, etc.), sino por su interés a la hora de acercarnos los traumas de sus personajes mediante las deformaciones que permite el terror (en el film que nos ocupa se habla de la licantropía, y en la obra de Alfredson se optaba por un amor vampírico). Las relaciones, con todo, acaban aquí, porque mientras el film sueco se desarrollaba con sensibilidad y personalidad, el danés lo hace con poco ritmo, tendencia a la contemplación y una muy poco perfilada historia de marginación y acoso. La protagonista de Cuando despierta la bestia contiene sus impulsos animales, aunque no puede evitar que su cuerpo sufra pequeñas transformaciones cada vez que la gente de su alrededor la trata mal. Como es de esperar, el personaje estalla y la película se abre paso a un tramo final plenamente vinculado al cine 'made in Sitges'. Lástima que el conjunto no convenza ni en su apartado dramático ni en su vena de género. El film se queda a medias, presenta pero no profundiza, apenas se queda en la superficie de una historia que se intruye tremenda de puertas adentro. La bestia no despierta: queda en un semiestado de hibernación. Una película muy fácil de olvidar.

It Follows (Te sigue), de David Robert Mitchell (EE. UU., 2014). A concurso.
4. IT FOLLOWS: La protagonista de It Follows soporta el peso de una maldición terrible: en el momento más inesperado, en el lugar más insospechado, alguien la persigue. Uno agradece que Sitges apueste por el thriller psicológico puro y duro (venimos de unos días con menús propios de una casquería). It Follows va camino de convertirse en uno de los misterios más inquietantes del certamen: guste más o menos, es una película que bombardea la cabeza, que contiene momentos de gran intensidad y que permite al espectador transitar espacios muy poco frecuentes en el género (por ejemplo, los sustos a plena luz del día, las persecuciones con planos generales y escenas con una estética tan singular como el momento de la piscina). El talón de Aquiles del film de David Robert Mitchell está en su obsesión por contar más de lo que parece, por elevar una premisa muy original a una metáfora mayor: por culpa de ello, la película no encuentra su resolución, dilata la historia hasta echar al traste parte de su encanto, y la audiencia tiene la sensación de no saber si el director quería hablar de los traumas infantiles o simplemente enredar al personal (el film admite, imaginamos, tantas lecturas como espectadores). En este caso, It Follows ganaría enteros siendo un film de terror teenager más convencional, con las clásicas huidas, los ineludibles chillidos y las trampas ambientales de turno. Una película difícil de describir que parece la versión terrorífica de Sofia Coppola. No aclara su mensaje, deja mucho a la libre intuición e imaginación de cada uno (demasiado), y aún así es quizás una de las películas más bellas, sencillas y poco convencionales de esta edición. Habrá que volver a ella para decidir si estamos ante una importante aportación o ante una tomadura de pelo. A nosotros nos ha picado la curiosidad y deseamos verla por segunda vez. El título es su argumento, y también la esencia de la película: es una de esas obras que te desarman quieras o no. Al fin y al cabo, ¿hay algo más terrorífico que alguien te persiga por la calle sin motivo aparente?

viernes, 10 de octubre de 2014

CINE ESPAÑOL | INSENSIBLES, de Juan Carlos Medina


INSENSIBLES
España, 2012. Dirección: Juan Carlos Medina Guión: Juan Carlos Medina y Luiso Berdejo Música: Johan Söderqvist Fotografía: Alejandro Martínez Reparto: Àlex Brendemühl,  Juan Diego,  Tómas Lemarquis,  Derek de Lint,  Irene Montalà, Félix Gómez,  Mot Harris Dunlop Stothart,  Ilias Stothart,  Ramón Fontserè, Àngels Poch,  Bea Segura,  Liah O'Prey,  Joan Carreras Duración: 101 min. Género: Terror. Fantasía Tráiler: Link 

SITGES 2014 | DÍA 7 | Alleluia, Over Your Dead Body, El ardor, L'altra frontera

Alleluia, de Fabrice Du Welz (Francia, 2014). Sección oficial a concurso.
Sitges está a punto de finalizar. A pocas horas para conocer el palmarés, la variada fauna de Sitges sigue acumulando visionados, maratones, madrugones y muchos debates sobre el grandísimo escaparate de películas. Sumamos minireseñas de 4 nuevas cintas que aspiran a figurar en el podio de ganadores este mismo sábado. ¡Allá vamos!

1. ALLELUIA: Fabrice Du Welz se metió al público de Sitges en el bolsillo con Calvaire y Vinyan, y con Alleluia se ha repetido el mismo esquema. El director belga brinda a la española Lola Dueñas un papel dificilísimo, de una intensidad poco común y de una ficisidad sólo a la altura de las grandes damas del cine de los Dardenne. Fotogramas granulados, una fotografía que persigue a los personajes a escasos centímetros de su piel y una dirección artística muy oscura redondean el espectáculo (ni qué decirlo, no apto para todos los públicos y sensibilidades). Alleluia es una historia de amor fou, el devenir de dos personajes que viven en los márgenes, que esconden traumas ocultos y que por sus monstruosas concepciones del amor asumen las relaciones humanas como un juego devastador y masoquista: él seduce a mujeres para después robarles dinero y pertenencias; ella se muestra posesiva e irracional, y asesina a todos los ligues 'profesionales' de su pareja. Dueñas mantiene un semblante apesadumbrado lleno de misterio durante hora y media, y emula a la mejor de las asesinas cuando la vemos cortando un pie de su víctima o pegando hasta lo indecible a la mujer que les acoge en su casa. Un álbum de postales deformadas, una desvirtuación del cine romántico, una provocación en toda regla. Dueñas ha confesado en la presentación del film que el éxito de Alleluia, exhibida en Cannes, ha sido clave para que decidiese afincarse en Francia y labrarse un futuro como actriz en el país vecino. Sitges debería corresponder su riesgo con un premio a la mejor actriz: es el papel más desnudo, intenso y carnívoro del festival, con permiso del gran trabajo de Macarena Gómez en Musarañas. Alleluia escuece y apunta a título de culto. 

El ardor, de Pablo Fendrik (Argentina, 2014). Sección oficial a concurso.
2. EL ARDOR: Esta cinta argentina también ha llegado a Sitges con el importante aval del Festival de Cannes. Si el certamen francés es una selección de las distintas tendencias del cine contemporáneo, Sitges funciona a modo de contenedor de cine fantástico y de terror: la cantidad a veces prima sobre la calidad, la necesidad de estrenar gana a la reivindicación de obras realmente destacadas, y tal vez por eso El ardor ha formado parte de la ecléctica e inabarcable sección oficial del festival catalán. La huella que ha dejado en la capital de King Kong ha sido mínima, seguramente porque el film es un experimento que quiere tocar muchas teclas y termina por evocar el silencio (o, dicho de otra manera, titubea con el cine social, sigue a modo de thriller y se atreve con el western en su tramo final, todo sin que la película tenga una mínima coherente formal o narrativa). El film de Pablo Fendrik también se ve lastrado por un ritmo lento (o mejor: lentísimo), con escenas sin apenas diálogos y unos personajes sin matices, de una sola pieza. Fendrik a ratos imita a El mundo nuevo, en otros apuesta por Apocalypto, siempre sin superar a sus referentes. Una curiosidad más que prescindible que seguramente concentrará más atenciones de las debidas gracias a la aparición chamánica de Gael García Bernal (ya se sabe: marketing ante todo).

Over Your Dead Body, de Takashi Miike (Japón, 2014). Sección oficial a concurso.
3. OVER YOUR DEAD BODY: Takashi Miike es una institución del horror de ojos rasgados. No todas sus películas son destacables, pero de la misma forma que destacábamos a Kim Ki-Duk en anteriores crónicas, de Miike siempre hay ganas por ver sus nuevas rarezas. La más reciente es esta Over Your Dead Body, una película que nos introduce en los ensayos de una obra teatral de gran intensidad dramática, y que paralelamente refleja las relaciones de los actores fuera del plató, de forma que realidad y ficción se confunden y funden en una única historia de infidelidad, venganza e intereses cruzados. A Miike le sucede lo mismo que a la propuesta argentina: incluso con una duración bastante ajustada (poco más de hora y media), el film pesa como una losa pese a la sencillez de su trama (que puede resumirse en apenas un par de líneas). Con todo, tras visionar una obra de Miike siempre tenemos la sensación de haber entrado en la cueva del lobo, en la habitación de las perversiones: parte del espíritu inquieto e inquietante del Miike de siempre habita, aunque muy sutilmente, en Over Your Dead Body. Seguramente ganará enteros en un segundo visionado. De momento, Miike justifica su presencia en la Sección oficial a concurso por pura cuestión de estatus: al rey lo que es del rey, y Miike, aun con una película menor, siempre juega en primera división. Esta vez dudamos que se alce con algún premio.

L'altra frontera, de André Cruz Shiraiwa (España, 2014). Sección oficial a concurso.
4. L'ALTRA FRONTERA: Ariadna Gil y gran parte del equipo de L'altra frontera han pisado hoy la alfombra roja de Sitges para presentar un film que cita (que no critica) a los reality shows más conocidos situándolos en un contexto tan extremo como el de una guerra. André Cruz traza aquí su particular Los juegos del hambre: los personajes deben trabajar en un campo de convivencia de reminiscencias nazis, las tareas cumplidas se premian con puntos, y el público que visiona el día a día en el centro decide finalmente si los elegidos pasan o no a las siguientes rondas. Gil da vida a una madre de familia que accede a formar parte de tan macabra estructura con el fin de salvar a su hijo de un peligro que se intuye inminente. Con todo, la película nunca resulta especialmente incisiva: estamos más bien ante un entretenimiento hilvanado con cierta gracia que únicamente puede amenizar las tardes de algún canal televisivo. El film sobreexplica todas las reglas del campo de trabajo y se nutre del circo mediático que a priori ataca: de ahí que el conjunto resulte ligeramente descompensado. Lo mismo sucede con una escena final de una ambigüedad innecesaria: ni queda claro el posicionamiento ideológico del film ni se justifican detalles tan importantes como el diseño de personajes (Mireia Ros, que ayer nos dejó patidifusos en la infumable Asmodexia, sigue en L'altra frontera opositando a la actriz secundaria con los papeles más desafortunados del año). Una película menor que sorprendentemente va a concurso: si Sitges fuese un reality show al estilo Gran Hermano, el film catalán no pasaría de las primeras rondas de eliminación. ¿A Ariadna Gil no le llegan - ofrecen películas más interesantes? ¿De verdad?

jueves, 9 de octubre de 2014

CRÍTICA | LOREAK (FLORES), de José María Goenaga y Jon Garaño


Algo más que flores
LOREAK (FLORES), de José María Goenaga y Jon Garaño
Festival de San Sebastián 2014: Sección oficial a concurso
España, 2014.  Dirección: José María Goneaga y Jon Garaño Guion: José María Goneaga, Jon Garaño y Aitor Arregi Fotografía: Javier Aguirre Música: Pascal Gaigne Reparto: Josean Bengoetxea, Ane Gabarain, Gotzon Sánchez, Nagore Aramburu, Egoitz Lasa, Itziar Aizpuru, Itziar Ituño, Jox Berasategui Género: Drama. Historias cruzadas Duración: 95 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Ane empieza a recibir flores en su casa. En los ramos no aparece ningún mensaje ni remitente. Aunque su marido parece mostrarse incómodo con cada envío, Ane cuida con mucho mimo cada flor e incluso lleva algunos ramos a su puesto de trabajo. Un día deja de recibir las flores, y en ese momento su vida quedará conectada a la de Lourdes y Tere. Tres mujeres distintas, tres generaciones distintas y tres vidas distintas, pero todas ellas vinculadas a las flores. Aunque las flores son solo flores... ¿o tal vez no?


Las flores nos acompañan en los momentos más importantes de nuestras vidas. Nos las regalan cuando nacemos, aparecen en bodas y comuniones, y tienen un especial protagonismo el día de nuestra muerte. Loreak (Flores) se centra en este último aspecto, ya que utiliza las flores como vía de expresión de sentimientos de tres personajes que están atravesando un proceso de luto distinto. Flores, en definitiva, mortuorias, pero con mucha vida en sus pétalos, ya que encarnan el amor, el afecto y el vínculo hacia el ser querido. Flores ligadas a un rito, piezas centrales de una práctica cerimoniosa muy arraigada en nuestra cultura. Flores de duelo, también flores cargadas de belleza. Flores que se dan en homenaje a la persona que se ha ido, pero que en realidad tienen capacidades sanadoras para los que afrontan la vida tras la pérdida. Flores de muchos colores, de múltiples matices, que el film de José María Goenaga y Jon Garaño utiliza para configurar uno de los mosaicos femeninos más impresionante del último cine local.


Porque Loreak (Flores) es, en esencia, una película de mujeres. Los directores se acercan a ese universo con mucho tacto, dejando espacio e intimidad a los personajes, respetando sus interioridades y al mismo tiempo mostrando sus diferencias generacionales y sus códigos morales. Los personajes se reprochan cosas, se callan otras tantas, y como espectadores asumimos todo ello de forma natural porque todos los personajes están (d)escritos desde la verdad y todos tienen sus razones. Ane actúa influenciada por la insatisfacción de su matrimonio y la sensación de que sus años de juventud se están escapando. Tere actúa influenciada por el peso de la tradición, por el qué dirán, por los principios religiosos que ha interiorizado desde pequeña. Lourdes actúa desde el impulso y la rabia, reivindica su libertad sin ser consciente de que sigue atada a la persona que un día amó, y tal vez por eso su herida es la que resta abierta durante más tiempo, el duelo que más se retarda, el dolor que más tarda en supurar. Vidas que se complementan de forma armoniosa, como flores de distinta tipología pero igual naturaleza en un mismo ramo.


Goenaga y Garaño trazan un ejercicio de historias cruzadas, pero afortunadamente nunca fuerzan las relaciones entre los personajes: da la sensación de que es la propia vida la que une y separa de forma azarosa a las protagonistas. Tampoco hay una voluntad por forzar el dramatismo de la historia: en este sentido, la película combina planos objetivos con otros subjetivos de forma muy equilibrada, retratando a los personajes con la cámara situada tras una ventana (un recurso que recuerda a cierto cine documental, incluso a las obras de Jaime Rosales) o bien filmándolos a pocos centímetros de sus rostros. Un drama, en resumen, que no violenta, que no intimida, pero que consigue escarbar en lo más profundo de nuestras almas. Una película frágil y delicada a la par que erguida y sólida. Como una flor. Porque las flores siempre son algo más que flores. Y en Loreak (Flores) son seres vivos cargados de sentido y sensibilidad.

Para comprobar el gran estado de salud del cine vasco.
Lo mejor: Goneaga y Garaño demuestran jugar en la primera división de nuestro cine. Es una historia muy vasca y al mismo tiempo de hondura atemporal y universal.
Lo peor: Que su tristeza asuste a parte de su público. Haberse ido de vacío del Festival de San Sebastián.

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Reseña de 80 EGUNEAN, de José María Goneaga y Jon Garaño

SITGES 2014 | DÍA 6 | Annabelle, Asmodexia, La French (The Connection), The Double, A Hard Day, Aux yeux des vivants

The Double, de Richard Ayoade (Reino Unido, 2013). Sección oficial a concurso.
Sitges camina hacia su recta final con un menú de sesiones tan intenso como inabarcable. Intentar ver todas las películas, o como mínimo una cifra razonable, de la Sección Oficial y paralelas es un reto del todo imposible. En el blog hablamos a continuación de los visionados de la jornada, con especial atención al mediático aterrizaje de la muñeca diabólica Annabelle, que llega a las salas este mismo viernes. El día ha estado centrado por dos grandes apuesta francesas, una poco o nada relacionada con el perfil sitgense, y otra vinculada por entero a las temáticas y los tonos que frecuenta el festival. Como siempre, os dejamos una breve nota de todas las cintas. Eso sí: nos reservamos nuestro comentario de The Double, película que podría darle el premio de interpretación masculina a Jesse Eisenberg (quien escribe necesita digerirla y verla otra vez para poder armar un párrafo mínimamente coherente sobre la cinta).

Annabelle, de John Leonetti (EE. UU., 2014). Sección oficial Fantàstic Especials.
1. MUÑECA MAINSTREAM. El año pasado Sitges preestrenó Insidious 2, y este 2014 el lanzamiento más inminente que ha acogido la capital del cine de terror ha sido Annabelle, curiosamente también vinculada a James Wan, ya que el film explora la figura de la muñeca diabólica que ya pudimos ver en los primeros minutos de Expediente Warren. Wan produce la cinta, y la dirección corre a cargo de John R. Leonetti, firmante de obras tan poco destacables como El efecto mariposa 2. El bombo era enorme, la expectación era considerable, y tal vez por eso la película ha decepcionado hasta el punto de ser la primera proyección en el Auditori que se ha cerrado con un sonoro abucheo. La película no engaña a nadie, ya que recurre a los mismos trucos y tópicos para convocar a la audiencia juvenil a las salas, pero también carece de ritmo e incluso cae en la comedia involuntaria (no hay nada más ridículo que querer hacer un film de terror serio y que el público responda con risas, no de nerviosismo, sino de vergüenza). El film explica los extraños sucesos que afectan a un matrimonio que espera su primera hija desde el momento en que la muñeca del título entra en la casa familiar. Aunque Annabelle es, a priori, el gran atractivo de la cinta, la película nunca llega a explotar la terrorífica imagen de la muñeca: se acumulan hechos rocambolescos que suceden sin motivo aparente, y los contados planos de la muñeca sirven de mero contexto o justificación del mal. Únicamente puede contarse una escena mínimamente lograda: el momento en que una niña irrumpe en el pasillo de la casa, y al cruzar la puerta de la habitación del bebé se transforma en una mujer armada con un cuchillo. Por lo demás, una cinta muy convencional, con unos molestísimos trucos de sonido y un guion de lo más endeble. Será suficiente, eso sí, para hacer caja durante la temporada anterior y posterior a Halloween.

La French (The Connection), de Cédric Jimenez (Francia, 2014). Sección oficial Fantàstic Òrbita.
2. NARCOTRÁFICO EN MARSELLA. Gran parte del thriller francés está influído por la narrativa tanto de los clásicos como de los autores más populares del cine norteamericano: de hecho, Gilles Lelouche, uno de los protagonistas de La French (The Connection), se ha convertido gracias a obras como Mea culpa, Cuenta atrás o El secreto de Anthony Zimmer en el tipo duro por excelencia de la acción gala. A diferencia de todas las citadas, La French (The Connection) es una película más estilizada, con estética retro y una historia de narcos y policías bastante cercana a las epopeyas de Scorsese o Scott. La comparación es en sí un halago para el largometraje de Cédric Jimenez, pero no exageramos: La French (The Connection) es un thriller recio que no se desploma en ningún momento (sobrepasa ampliamente las dos horas de metraje), bien escrito, notablemente interpretado y con una factura técnica irreprochable. La película combina el devenir de un magistrado en plena lucha contra el narcotráfico (Dujardin) con el tinglado de trapicheos varios que comanda Gaetan Zampa (Lellouche), un nuevo rico sin escrúpulos. Jimenez opta por una trama clásica, sin exagerar ni coreografiar las escenas de acción, dejando espacio a la descripción de personajes y profundizando en el contexto social y cultural de los hechos, nada que ver con las obras de corte más visceral y aparatoso de Fred Cavayé. Una propuesta tan interesante que perfectamente se hubiese podido exhibir en San Sebastián o Valladolid: al fin y al cabo, el único detalle que justifica su inclusión en la parrilla de Sitges son sus contados titubeos con el cine violento de ambientación mafiosa. A Contracorriente ha adquirido los derechos de la cinta para distribuirla en España: ojalá la podamos ver en salas en poco tiempo.

Asmodexia, de Marc Carrete (España, 2014). Sección oficial Fantàstics Especials.
3. MANIFESTACIONES DIABÓLICAS EN BARCELONA. Asmodexia es de esas películas fallidas que dan cierta pena. Marc Carrete, que ha dirigido el film con capital privado, traslada las constantes de las historias de posesiones infernales y sectas religiosas a un espacio tan cercano como Barcelona y alrededores. Por parte de Carrete hay una plena voluntad por recrear y recrearse en los tópicos del género (rostros desencajados en primer plano, filmación de exorcismos, música atronadora que subraya los efectos de los momentos clímax), y desde el primer segundo queda claro que Asmodexia ni quiere trascender ni ofrece gato por liebre: su único objetivo es entretener al espectador. La lástima es que todo el castillo de naipes se desploma con una facilidad asombrosa: el guion no hay por donde cogerlo, algunas interpretaciones son hilarantes y la trama se enreda hasta apostar por la vía más inverosímil. Ejemplo, en definitiva, de buenas intenciones mal canalizadas, o de una cinefilia desbordante acompañada de poco oficio. La sensación en la sala es que el film quiere resultar tan intenso que acaba rozando la comedia de estar por casa (de nuevo sucede lo que comentábamos en relación a Annabelle: no hay mayor síntoma de fracaso que suscitar risas involuntarias en escenas que deberían ser completamente graves). Asmodexia es catalana, en Sitges jugaba en casa... pero mucho nos tememos que nada ni nadie la podrá salvar de la quema.

A Hard Day, de Kim Seong-hun (Corea del sur, 2014). Sección oficial Fantàstic Òrbita
4. NUEVA RACIÓN DE THRILLER COREANO. En Sitges uno viaja de Marsella a Barcelona y de Barcelona a Seúl con una facilidad pasmosa. Sólo en Sitges podemos ver productos como A Hard Day, o lo que es lo mismo, cintas de acción de ojos rasgados que casi nunca llegan a España pero que a muchos nos fascinan por su capacidad de hacer reír a la audiencia mientras en pantalla se está ejecutando la mayor de las carnicerías (una paradoja que sólo pueden entender los habituales del certamen). La acción coreana es de todo menos comedida, y A Hard Day es un nuevo ejemplo de ello. La trama cuenta la historia de un agente de policía que atropella a un hombre mientras se dirige al funeral de su madre. El protagonista inicia un periplo divertidísimo para tapar el 'asesinato', pero al final Hitchcock se encuentra con Chan-Wook, una trama abre otra de dimensiones más grandes, y lo que parecía una historia de procesos internos acaba mutando en una intrincada investigación que destapa las actividades de un policía corrupto de la capital. A Hard Day funciona en todo momento: a pesar de sus múltiples giros y de su tendencia al multigénero, la historia resulta encantadora precisamente por su capacidad de romper esquemas. De hecho, el tramo final, con la lucha encarnizada entre el héroe y su némesis (a porrazo limpio o mediante explosiones, machetazos y disparos: en el cóctel hay espacio para todo menos a las medias tintas), es de una fisicidad y de un sentido del espectáculo tan imponente que acaba convenciendo hasta a los más escépticos. Puede que el film nunca se vea más allá de Sitges, y bien pensado esa es la clave del éxito tanto del festival como de films como el de Seong-hum: son tan reconocibles para un público occidental por sus vinculaciones con el género violento y al mismo tiempo tan diferentes a lo que se estrena en salas que su consumo en las jornadas festivaleras es ya una tradición que reúne a no pocos fieles en Sitges. Un thriller que se sitúa en las antípodas de la propuesta francesa, pero que resulta igualmente disfrutable.

Aux yeux des vivants, de J. Maury y A. Bustillo (Francia, 2014). Sección oficial a concurso.
5. EL CUARTO IMPACTO DE MAURY Y BUSTILLO. Algunos autores se pasean por Sitges como Pedro por su casa: ese es el caso de los franceses J. Maury y A. Bustillo, que desde que presentaran A l'intérieur en el festival se han convertido en los nombres clave de la renovación del horror con acento francés (obras como Martyrs, Alta tensión o Frontière(s) también participaron en la década anterior de este nuevo cine capaz de aunar la crítica social con el terror más extremo, muy cercano a la casquería sin censuras). Todo este fenómeno ha tenido poca repercusión en los circuitos comerciales habituales, por lo que únicamente un público tan versado y apasionado como el de Sitges es capaz de disfrutar y de valorar como se merece una obra como Aux yeux des vivants. La película es en esencia una metáfora retorcida y macabra del peso que tienen nuestras familias a la hora de configurarnos como seres humanos (curiosamente, una temática coetánea a la de la austriaca Goodnight Mommy): la cinta arranca con una madre acuchillando a su bebé, y todo ello tiene se amplía quince años después, cuando tres chavales de familias desestructuradas descubren el habitáculo donde se esconden los supervivientes de ese terrible accidente. Maury y Bustillo tienen la capacidad de mezclar el humor escatológico con la violencia más descarnada, pero también se defienden con una sutileza temática poco frecuente en el terror actual (para quien quiera detenerse en detalles más profundos, el film tiene una lectura social y política bastante evocadora). La película por momentos parece conectada al cine juvenil estadounidense de los 80, y cuando el horror gana espacio se vuelve a imponer el potente sello de sus autores (planos muy cerrados, persecuciones de final impredecible, una recreación entre enferma y poética de las torturas del 'malo', etc.). Para el blog, una de las mejores obras que aspiran a premio en Sitges.

miércoles, 8 de octubre de 2014

CRÍTICA | EL CUENTO DE LA PRINCESA KAGUYA, de Isao Takahata


Érase una vez, un estudio llamado Ghibli
LA PRINCESA KAGUYA (THE TALE OF PRINCESS KAGUYA,
KAGUYA-HIME NO MONOGATARI), de Isao Takahata
Festival de San Sebastián: Perlas de otros festivales. Festival de Sitges: Candidata a mejor película de animación
Japón, 2013. Dirección: Isao Takahata Guion: Isao Takahata y Riko Sakaguchi, a partir del cuento popular anónimo El cuento del cortador de bambú Música: Joe Hisaishi Género: Fantasía. Cuento animado. Duración: 135 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Un anciano campesino encuentra a una niña dentro de una planta de bambú. La niña crece muy rápido, y el hombre está convencido de que la pequeña se trata de una princesa. Antes de que la niña se convierta en una preciosa mujer, el anciano traslada a Kaguya a la ciudad para que distintos emperadores, luchadores y nobles libren una disputa por la mano de la muchacha.


Este mes Isao Takahata cumple 79 años, y lo hace con el estreno de La princesa Kaguya, una película que vuelve a poner a Takahata en el olimpo de la animación, muy concretamente en los anales de ese estudio tan importante que es Ghibli. Takahata sigue fiel a su esencia y su nueva película poco tiene que ver con las propuestas animadas de reciente estreno. La princesa Kaguya vuelve a la clásica estructura del cuento, y sus fotogramas se despliegan con la sencillez y la belleza de unas ilustraciones bidimensionales, unas acuarelas que cobran vida no tanto por efecto de la técnica cinematográfica sino por el corazón y los valores de la historia. Es un placer dejarse llevar por el 'Érase una vez...': todo lo que sigue tras esa frase es pura belleza. También es imposible no ver La princesa Kaguya como la culminación de un legado, la obra de despedida de su director. En Japón fue un relativo fracaso de taquilla, tal vez porque los tiempos son muy diferentes, los gustos de los más pequeños han cambiado y la sencillez del film puede confundirse equivocadamente con un ejercicio de austero anacronismo. Nada más lejos de la realidad: La princesa Kaguya es una experiencia atemporal, tan íntima y mágica como escuchar los relatos de la abuela a la luz de la hoguera. El problema, puestos a poner algún pero, es otro: un metraje excesivo, y la sensación de que el film, más que un relato de tomo grueso, es un recopilatorio de episodios aislados. Sea como sea, no cuesta imaginarse a Takahata en la soledad de su estudio, lápiz en mano y papel en blanco, dando forma a la que con toda seguridad será su última creación. La imagen provoca cierta ternura, y el cinéfilo de pro sabrá agradecer a Takahata todas sus aportaciones, incluyendo a esta crepuscular princesa atrapada entre el mundo de los deseos y el del deber. Un auténtico lujazo, un rotundo broche de oro.


Para nostálgicos de la animación con valores.
Lo mejor: La primera hora es impecable.
Lo peor: Ganaría con menos excesos y más síntesis.

martes, 7 de octubre de 2014

SITGES 2014 | DÍA 5 | Maps to the stars, Goodnight Mommy, These Final Hours, Jamie Marks is Dead, Norway

Maps to the stars, de David Cronenberg. Sección Oficial Fantàstics Especials.
La maquinaria de Sitges sigue a pleno rendimiento. La quinta jornada del festival ha estado centrada por la proyección de Maps to the stars, lo nuevo de David Cronenberg, uno de los nombres habituales del festival. También hemos podido ver tres películas que aspiran a llevarse el máximo premio de esta edición número 47: sin duda, nos quedamos con la austriaca Goodnight Mommy, a título personal una de las mejores películas, por no decir la mejor, del festival. Cinco nuevas películas que comentamos mediante cinco titulares. ¡Gracias por leer!

Norway, de Yiannis Veslemes (Grecia, 2014). Sección Noves Visions Ficció.
1. UN CRONENBERG A MEDIO GAS. Mapa de las estrellas, el trabajo de inminente estreno de David Cronenberg, es una muestra más del desgaste que ha sufrido la obra del cineasta canadiense. Un método peligroso y Cosmopolis se perdían en una verborrea tediosísima, y algo similar le sucede a esta película: nada que ver con el Cronenberg rompedor de sus inicios y con el director que no hace tanto firmó tres thrillers tan meritorios como Spider, Una historia de violencia y Promesas del este. Mapa de las estrellas intenta ser una sátira de la fauna hollywoodiense, pero en el guion de Bruce Wagner apenas hay espacio para el chiste agudo o la crítica incisiva: simplemente asistimos ante una sucesión de personajes y situaciones absurdas, poco creíbles por exageradas, insoportables por puro histrionismo (ni tan siquiera Julianne Moore, premiada en Cannes y cercana al histerismo de sus papeles en los films de Paul Thomas Anderson, se salva en este mosaico de vidas y palabras vacías). Cronenberg cae en su propia trampa, ya que nos acerca la vacuidad de sus estrellas ficticias mediante fórmulas igual de inanes. Tan solo salvamos el curioso ejercicio de cine dentro del cine: divierten las citas a actores, directores y artistas tanto reales como ficticios, pero cuesta creerse que la vida y la carrera de éstos sea tan absurda como simula el film. La verdad supera a la ficción, pero a título personal pongo en cuarentena todas las tesis de Mapa de las estrellas. Y mucho cuidado porque el film empieza con Robert Pattinson conduciendo una limusina: el riesgo de déjà vu es considerable.

These Final Hours, de Zak Hilditch (Australia, 2014). Sección oficial a concurso.
2. ESPECULANDO SOBRE EL FIN DEL MUNDO. Hace unos años asistimos a un boom del cine apocalíptico: incluso cineastas como Von Trier (Melancolía) o Soderbergh (Contagio) especularon sobre cómo podría ser el fin de los días. These Final Hours, título australiano a concurso, supone el regreso de esta fructífera premisa a los terrenos del cine fantástico más reconocible. El film es una película de acción que cuenta la carrera de un hombre por reencontrarse con su novia a pocas horas de la desintegración del planeta. Una película que gustará a un público masculino, que no da tregua y que ofrece una variación interesante, intuímos que bastante plausible, sobre la futura destrucción de la Tierra: Hilditch imagina las horas anteriores al fin como un caos de colores cálidos, desfases, secuestros, asesinatos e histeria colectiva. La influencia de ciertos productos televisivos es más que evidente, así como su escasez de medios o el poco oficio de algunos de sus actores. Con todo, These Final Hours es una gozosa demostración de que el cine fantástico, con convicción y buen ritmo, puede satisfacer de forma bastante unánime. En el Auditori algunos la han aplaudido con mucho ímpetu, mientras que todas las críticas previas destrozaban a la cinta sin demasiada piedad. Pues bien: ni tanto ni tan poco. Un telefilm con entidad de 'placer culpable'.

Goodnight Mommy, de V. Frank y S. Fiala (Austria, 2014). Sección oficial a concurso.
3. ALGO HUELE A PODRIDO EN AUSTRIA. Austria es la cuna del psicoanálisis y del cine lapidario. Haneke y Seidl han convertido al pequeño país europeo en el epicentro del malestar general, la prueba de que nada parece funcionar en la Europa del bienestar. Michael o Revanche eran thrillers potentísimos, pero no habíamos tenido ocasión de ver la fórmula austriaca aplicada al cine de terror, pese a que El vídeo de Benny o Paraíso: fe entre otras resultasen películas de lo más aterradoras. Goodnight Mommy cubre este hueco con la incomodidad de siempre: a diferencia de la mayoría de obras sitgenses, el miedo del film de Frank y Fiala aflora por la intensidad de su atmósfera, por la potencia de sus situaciones. En otras palabras, asistimos ante una amenaza más conceptual y profunda, por mucho que se manifieste mediante las directrices del terror puro y duro. De ahí que Goodnight Mommy deje una huella importante y que se distancie de la resta de obras a concurso. De ahí que el público asistente, en lugar de responder con los aplausos y el jolgorio habitual, haya resoplado de puro dolor ante el imponente clímax final. Y de ahí que para muchos ésta sea junto a The Babadook la cinta que más méritos reúne para alzarse con el galardón a la mejor película de esta edición número 47. Goodnight Mommy es la historia de dos hermanos que asisten sorprendidos ante el regreso de la madre a la casa familiar. La madre, que irrumpe en la vida de los pequeños con extrañas vendas en la cara, no parece ser la misma, y los niños urden un plan a priori inocente y finalmente macabro para averiguar si la mujer que habita con ellos es una extraña o no. En Sitges muchas películas funcionan a base de caprichos de guion, de giros más o menos convincentes y forzados: Goodnight Mommy, en cambio, es una obra coherente y cerrada, y cada una de sus mutaciones aporta nuevos sentidos y nuevos matices a la trama. Un film tremendo.

Jamie Marks is Dead, de Carter Smith (EE. UU., 2014). Sección oficial a concurso.
4. ¿Y QUIÉN ES JAMIE MARKS? Jamie Marks is Dead es un drama sobrenatural que ha descolocado a todos. No nos hemos dormido en mitad de la función ni el exceso de visionados nos ha nublado el juicio: Jamie Marks is Dead es una película de lo más hermética que no se entiende. El Marks del título es un adolescente con look 'harrypotteresco' que aparece muerto en los alrededores de un lago. Aunque Marks parecía ser un joven retraído y con pocas amistades, su desaparición tiene un extraño impacto en Adam, el único que parece dispuesto a averiguar quién era en realidad Jamie Marks. Por desgracia, ni el personaje saca algo en claro ni nosotros podemos seguir sus pesquisas desde la butaca del cine: a pesar de su lograda atmósfera, el guion ni se moja ni se define. Una película, en definitiva, cuyo metraje pesa como una losa y que a ratos juega al despiste (¿hay tensión homoerótica entre los personajes?, ¿a qué se debe el parecido físico entre los personajes femeninos?, ¿qué aporta el personaje de Liv Tyler?, ¿Marks se suicidó?, ¿y si es así, a qué se debe la última frase que pronuncia a Adam?). Un film que debe verse con manual de instrucciones. En Sitges, obviamente, no podemos perder ni un segundo de nuestro tiempo con tantas formalidades: normal que Jamie Marks is Dead haya sido al final de la jornada la cinta con peor fama de todas las proyectadas.

Los protagonistas de No Tears for the Dead, de Lee Jeong-beom (Corea del sur, 2014), fuera de concurso.
5. UNA GRECIA EXTRAVAGANTE Y VAMPÍRICA. Los que todavía sigan en shock tras Canino o Attenberg tienen otra título de impacto a visionar: Norway. Una Noruega la mar de rara, helénica de pura y cepa y con una estética vampírica que recuerda a una versión low cost de Only Lovers Left Alive de Jim Jarmusch, una de las perlas de Festival de Sitges 2013. Distintos personajes se reúnen en la noche de Atenas para bailar, drogarse, dormir en sarcófagos y recordar sus viejos tiempos como vampiros. El protagonista, cual Leos Carax con peluca rubia, se pasa 70 minutos de metraje buscando a su amigo desaparecido, y mientras tanto inicia un tour escapista por antros de mala muerte, un reflejo del mundo desfasado y malsano que habitan los seres del film. Una película sin demasiado argumento que se disfruta como una flipada nocturna, aunque sin la profundidad ni la capacidad crítica de otras películas griegas de reciente factura. Una de esas chaladuras que sólo pueden verse en Sitges: ningún distribuidor tendrá los suficientes bemoles como para exhibirla en salas.