martes, 7 de octubre de 2014

CRÍTICA | AUTÓMATA (AUTOMATA), de Gabe Ibáñez


La sombra de 'Blade Runner' es alargada
AUTÓMATA (AUTOMATA), de Gabe Ibáñez
Festival de San Sebastián 2014: Estreno mundial y Sección oficial a concurso
Sesión especial del Festival de Sitges 2014
España-Bulgaria, 2014. Dirección: Gabe Ibáñez Guion: Gabe Ibáñez, Igor Legarreta y Javier Sánchez Donate Fotografía: Alejandro Martínez Música: Zacarías M. de la Riva Reparto: Antonio Banderas, Birgitte Hjort Sorensen, Dylan McDermott, Robert Forster, Andy Nyman, Dadid Ryall, Melanie Griffith, Andrew Tiernan Género: Ciencia ficción. Robótica Duración: 105 min. Estreno en España: 31/01/2015 Tráiler: Link
¿De qué va?: En una ciudad futurista, las máquinas han ganado espacio al hombre. Jacq Vaucan es un agente de seguros de una compañía de robótica. Su misión es comprobar que los robots de la firma funcionan perfectamente y que las normas que marcan la relación entre humanos y robots se cumplen en todo momento. La investigación de un prototipo de robot defectuoso le llevará a descubrir de qué son capaces los nuevos androides.


La pugna - convivencia entre humanos y humanoides ha sido retratado en infinidad de películas. Ya reciban el nombre de robots, androides, máquinas o la palabreja que sea, el conflicto siempre ha sido el mismo: conocer hasta qué punto la inteligencia artificial puede superar y dominar a la de sus creadores humanos. Autómata se sirve de esta premisa, pero por desgracia poco puede aportar a todo ese discurso de futuros distópicos y avances tecnológicos. ¿Por qué? Principalmente por un severo problema de guion y una pobre descripción de personajes. También por unas evidentes carencias de presupuesto, si bien la factura técnica es tal vez lo más digno de la cinta. Y en relación a esta última, se nota muchísimo ya no la influencia sino la copia de la estética de un clásico capital como Blade Runner, obviamente sin superar al film de Ridley Scott: los leds y hologramas que recubren la ciudad son calcados de la cinta de los 80, aunque sin la atmósfera y la profundidad de ésta.


En San Sebastián fue la chanza de todos, y hay que reconocer que la película hace aguas por todos sus frentes: ni tan siquiera convence el esfuerzo de Antonio Banderas por emular a Harrison Ford. Una lástima, porque Gabe Ibáñez ha perdido la oportunidad de convertirse en uno de los referentes de la ciencia ficción local. Autómata demuestra que en cuestiones técnicas, siempre que se disponga del dinero y de los recursos necesarios, nadie nos puede hacer sombra, pero también pone de manifiesto la inutilidad de todos aquellos productos que quieren ofrecer lo mismo que ciertas superproducciones norteamericanas, pero sin el brío y el budget de éstas. No se trata de imitar sino de crear algo singular, de contar algo diferente: tal vez por eso Autómata sabe a película ya vista, pese a la espectacularidad de sus escenarios, pese a su esmerada factura y pese a la loable labor de Banderas por protagonizar, producir y defender un proyecto que sin un apoderado de su talla nunca hubiera visto la luz. La única posibilidad que tiene el film de sobrevivir al paso del tiempo es convertirse en una obra de culto de ciertos sectores alternativos... De momento, ni tan siquiera el baile entre Vaucan y la robot al ritmo de La mer consigue emocionarnos. Un intento meritorio, pero fallido.


Para futuristas agoreros.
Lo mejor: Algunas de las escenas en el desierto.
Lo peor: El momento 'Melanie Griffith': ¿gag involuntario?

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Reseña de HIERRO, de Gabe Ibañez

SITGES 2014 | DÍA 4 | One on one, The Voices, Stereo, Honeymoon, Réalité (Reality), A Girl Walks Home Alone At Night

One on One, de Kim Ki-Duk (Corea del sur, 2014). Sección Noves Visions Ficció.
La semana empieza a pleno rendimiento en Sitges. Los visionados de la jornada han subido el nivel general gracias a autores fieles a su estilo (Ki-Duk, Dupieux), otros que han cambiado notablemente su mirada (Satrapi) y nombres que marcarán el futuro del cine fantástico (Erlenwein, Amirpour). Cuarto día en la capital del cine más extremo y el cansancio empieza a asomar entre los presentes: confesamos que en alguna sesión hemos cerrado los ojos por pura necesidad biológica. Pero que no decaiga el ritmo: os dejamos con la cuarta reseña de esta edición número 47 de Sitges.

The World of Kanako, de Tetsuya Nakashima (Japón, 2014). Sección oficial a concurso.

De Kim Ki-Duk uno se espera cualquier cosa. El coreano se ganó el aplauso cinéfilo gracias a obras como Hierro 3, La isla o Samaritan Girl, pero su filmografía ha distado de ser regular pese a los recientes premios obtenidos en Cannes (Arirang) y Venecia (Pietá). Ki-Duk, con sus más y sus menos, sigue siendo un nombre de peso internacional: siempre tenemos curiosidad por conocer la última extravagancia del cineasta asiático, por lo que la inclusión de One on One en el escaparate sitgense es totalmente coherente. El balance es positivo: Ki-Duk retoma su cine más oscuro, aligerado de las piruetas visuales y de los tics pseudolíricos de sus inicios. El film empieza como un ejercicio de cine negro y termina como una tragedia de Shakespeare con los personajes en constante verborrea y en plena catarsis. Ki-Duk cuenta la historia de un grupo de justicieros anónimos que se dedican a torturar a los responsables del asesinato de una mujer. One on One no escatima en detalles: vemos a cada implicado sufriendo las vejaciones de los protagonistas, una estructura un tanto anodina que resta potencia a la película. No es una obra sutil, desconoce las elipsis y tal vez subraya demasiado su discurso crítico con el gobierno coreano y sus políticas sociales, pero en general deja la sensación de que Ki-Duk sigue mereciendo figurar entre los más grandes del audiovisual contemporáneo. Al menos es una de las pocas películas presentes en Sitges que incluye el habitual menú violento en un contexto político y social concreto y reconocible, y que incluso utiliza los resortes del cine fantástico para establecer un interesante debate sobre los límites del 'ojo por ojo, diente por diente'. La cinta, en otras palabras, va más allá del mero divertimento... y lo agradecemos.

Réalité (Reality), de Quentin Dupieux (Francia, 2014). Sección oficial a concurso.
El que sí sabe cómo divertir a la platea de Sitges es Quentin Dupieux, elevado a los mismísimos cielos del séptimo arte alternativo desde el estreno de Rubber. Wrong Cops se vio el año pasado en el Auditori de la ciudad, y hoy se ha repetido escenario para la proyección de la nueva pirueta del francés: Réalité. Si Ki-Duk busca trascender, Dupieux, aunque pueda parecer lo contrario, únicamente aspira a trazar un cine desenfadado para espectadores ávidos de fórmulas e historias differentes. Réalité puede verse como una sucesión de metáforas sobre el poder de las imágenes y la capacidad de manipulación del cine, pero la película se sostiene por lo que es: una suma de gags curiosísimos con personajes extravagantes que su encuentran y desencuentran mediante mecanismos igual de inversemblantes. Réalité, en definitiva, se disfruta o se aborrece de forma directa e impulsiva, nada racional. Vaya, que no estamos ante Caché (Escondido), Holy Motors o Magical Girl (por citar tres títulos conectados con el cine fantástico y con un entramado filosófico más que evidente), pero tampoco hace falta. Ver a Chabat ensayando alaridos para su película, a Bouchez intentando controlar a su marido o a la niña protagonista visionando el VHS que ha encontrado en las tripas de un ciervo muerto (sí, han leído bien) es una de las experiencias más gozosas que nos ha dejado Sitges este 2014. Puede resultar una tontería, algunos la tacharán de pedante y otros reivindicarán a un Dupieux menos difuso a lo que argumento se refiere. Para gustos, colores: personalmente es la mejor obra de su director.

The Voices, de Marjane Satrapi (EE. UU., 2013). Sección oficial a concurso.
Y de autores que siguen fieles a su sello pasamos a un nombre que hoy ha presentado una película absolutamente irreconocible. Lo nuevo de Marjane Satrapi no tiene nada que ver con Persépolis o Pollo con ciruelas: The Voices es una comedia de terror protagonizada por un Ryan Reynolds dispuesto a ampliar sus campos interpretativos, detalle que aplaudimos (aquí da vida a un asesino que habla con sus mascotas y que colecciona las cabezas de sus víctimas en la nevera de su casa: nada que ver con los registros más serios de Buried (Enterrado) y La morada del miedo). Satrapi parece norteamericana de nacimiento, e incluso se diría que su estilo bebe de la serie B yanki. Ver para creer, porque The Voices parece firmada por un cachondo con solera. El film aporta nuevos frentes a la figura del asesino en serie, casi todos gracias a un original humor negro que rebaja gravedad a la película al mismo tiempo que respeta a sus personajes como lo que son: voces imaginarias dentro de una mente perturbada. La platea se reía de lo lindo con las intervenciones mordaces del gato de Reynolds. Del film también se recuerdan fotogramas como los del protagonista clasificando la carne despedazada de su amada en distintos tuppers de cocina. Esperemos que la presencia en el reparto de rostros tan conocidos como Anna Kendrick y Jacki Weaver permita su estreno en salas. Y si llega a los cines, vaticinamos que será un éxito en sesiones nocturnas.

A Girl Walks Home Alone At Night, de Ana Lily Amirpour (EE. UU., 2014). Sección oficial a concurso.
De Lily Amirpour, una jovencísima artista iraniana, teníamos muy pocas referencias, pero hoy se ha bautizado en Sitges por todo lo alto: Amirpour, presente en la sala, ha comparado el subidón de estar en Sitges con una sobredosis de ácido. Podría decirse que A Girl Walks Home Alone At Night se sirve de muchas sustancias psicotrópicas (el film es 'un flipe' en toda regla), pero no seríamos del todo justos con una película que ofrece más de lo que parece. Seguramente estamos ante uno de los pocos trabajos sitgenses en los que se detecta una voz nueva y personal con muchas ganas de contar historias mediante estrategias todavía no exploradas. Esta ópera prima, sin ir más lejos, presume de un titular de lo más potente: ser el primer western vampírico del cine iraní (dicho medio en broma medio en serio). Amirpour no inventa nada nuevo, pero su largometraje hace gala de una fotografía estilizada, grandes juegos de luces y unos personajes marginales que sumen al espectador en una experiencia malsana e hipnótica. El guion no está todo lo perfilado que desearíamos, pero su riesgo merece con creces figurar entre las propuestas más rompedoras de la sección oficial. Es demasiado pronto para decir si hoy ha nacido o no una estrella del cine fantástico, pero maneras no le faltan. Para bien o para mal, A Girl Walks Home Alone At Night es tan inolvidable como su largo título. Si al jurado del certamen le va la marcha, estará en el cuadro de ganadores.

Stereo, de Maximilian Erlenwein (Alemania, 2014). Sección oficial a concurso.
Maximilian Erlenwein también ha viajado hasta Sitges para presentar Stereo, su segundo largometraje. Desde su estreno en la Berlinale, el film ha viajado por numerosos festivales, y su paso en Sitges corrobora su notoriedad como uno de los films europeos más cacareados de la temporada. La presencia en el reparto de Jürgen Vogel y Moritz Bleibtreu (el primero, protagonista de La ola; el segundo, de Corre, Lola, corre) han aumentado las ganas por ver el film, pero tras la proyección el sabor de boca ha sido un tanto desigual. Stereo explica la historia de un hombre que es acosado por un fantasma, y a partir de aquí se cuenta el pasado del personaje y la significación de ese 'doble' que amenaza al protagonista justamente cuando éste está atravesando uno de los momentos más estables de su vida. Stereo no canaliza bien los géneros en los que se inspira, y el resultado final agolpa de forma descompensada el thriller psicológico con el cine de acción criminal, este último con planos de una concepción visual y vacuidad narrativa propia de Nicholas Winding Refn. Erlenwein ha confesado en Sitges que el cine alemán se prodiga poco en terrenos de terror y ciencia ficción: de ser esto cierto, apreciamos el riesgo de la película, pero tal vez esa falta de tradición hace que la película resulte de todo menos coherente y compacta. Con todo, está bien hecha y puede gustar a espectadores que no suelen apostar por el tipo de cine que triunfa en Sitges. No nos extrañaría, en resumen, que pudiese colarse en el palmarés, aunque esté a años luz de Borgman y compañía.

Honeymoon, de Leigh Basset (EE. UU., 2014). Sección Fantàstic Panorama.
Acabamos la ración sitgense del día con Honeymoon, una obra más dentro de la ya conocida fórmula del nuevo horror estadounidense: pocos escenarios, contadísimos personajes, explotación del found footage y una premisa narrativa potente con final abierto y capacidad para convertirse en trending topic viral. Honeymoon tiene truco, pero como sucedía con Creep sabe reciclar sus limitaciones como sello identitario. En pantalla vemos la luna de miel de dos tortolitos que sólo piensan en hacer el amor, pasear por el bosque, chapucearse en el lago y disfrutar de unos días lejos del ajetreo de la gran ciudad. Obviamente el argumento toma derroteros poco felices: en este caso, el terror sirve para poner sobre la mesa las dudas de los recién casados y funciona como expresión de esa falsa felicidad de postal por la que apuesta cierto cine mainstream (y que el film satiriza con acierto en sus títulos de crédito). Por desgracia, su factor paranormal no tiene demasiada explicación (hay una bestia de por medio con una fijación vaginal bastante inquietante... decir más sería spoiler), pero la película se ve de un tirón y se le pueden reprochar pocas cosas (mantiene en alerta durante su hora y media de metraje, algo significativo).

Mañana seguiremos comentando toda la actualidad de Sitges. ¡Gracias por leer el blog!

lunes, 6 de octubre de 2014

CRÍTICA | R100, de Hitoshi Matsumoto


Dominatrix S.L.
R10, de Hitoshi Matsumoto
Festival de Sitges 2014: Sección oficial a concurso
Japón, 2013. Dirección: Hitoshi Matsumoto Guion: Hitoshi Matsumoto, Mitsuyoshi Takasu, Tomoji Hasegawa y Kôji Ema Fotografía: Kazushige Tanaka Música: Hidekazu Sakamoto Reparto: Nao Ohmori, Mao Daichi, Matsuo Suzuki, Hairi Katagiri, Gin Maeda, Eriko Satô Género: Thriller absurdo Duración: 100 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Uno de los empleados más veteranos de un centro comercial esconde una doble vida. Su mujer está en coma, cuida de su hijo pequeño, guarda una excelente relación con sus padres y su suegro, en el trabajo es un hombre respetado... Pero su existencia es anodina y esconde un secreto: forma parte de un club sexual formado por distintas dominatrix. Las empleadas del club le infligen castigos sadomasoquistas en los momentos más inesperados de su día a día. Lo que en un principio supone un plus de emoción en una vida gris, poco a poco acabará convirtiéndose en una tortura que pondrá en jaque su estabilidad laboral, familiar y personal.


Sitges ama las experiencias extremas y R100 es uno de los platos más fuertes de su programación. Hitoshi Matsumoto, director que llamó muchísimo la atención hace unos años con Symbol, cuenta en su nueva propuesta una historia de deseos prohibidos y consecuencias no previstas. Una premisa muy seria que Matsumoto ejecuta con un humor malsano: si en un principio la irrupción de las dominatrix supone un añadido entre grave y patético a lo que parece un drama tristísimo, la película se quiebra a mitad de metraje y ofrece un recital de frikadas graciosísimas (la más notable, la escena de la dominatrix que castiga al hombre mediante escupitajos, sin olvidar el momento tarantiniano con todo el plantel de mujeres de cuero cual pelotón de samurais). La ironía de Matsumoto también se refleja en una subhistoria que recorre toda la película: en realidad todo el film forma parte de la imaginación de un cineasta centenario, y algunos personajes comentan la historia que vemos en pantalla como si se tratara de un coro teatral. Capas y más capas, en definitiva, de surrealismo, socarronería, thriller de acción, perversiones sexuales y paranoias de todo tipo que el público sitgense recibirá entre vítores. De vez en cuando pastiches como R100 sirven para desengrasar la maquinaria: resulte mejor o peor, de gusto más o menos refinado, el film se reinventa escena tras escena, cuesta adivinar qué sucederá al próximo fotograma... y ni que sea a base de excesos termina por tener su encanto. Los amantes del látigo y la sumisión ya tienen su particular obra de culto. Y si en ese terreno son más bien mojigatos, mejor abstenerse: R100 es una chifladura tan grande que puede resultar indigesta.


Para fetichistas cinéfilos.
Lo mejor: La presentación del club sexual en la escena del carrusel.
Lo peor: Es más loca que perversa.

domingo, 5 de octubre de 2014

SITGES 2014 | DÍA 3 | La distancia, I Origins (Orígenes), The Guest, The Midnight After


Cartel de The Guest, vista hoy en Sitges.

Hay muchas formas de pasar el domingo: preparando la paella familiar, limpiando la casa, yendo a misa, viendo ¡Qué tiempo tan feliz! con los abuelos, practicando ese hábito tan sano de 'no hacer nada'... Otros son valientes y acuden a Sitges para ver las nuevas sorpresas de la programación del festival. Por desgracia, la jornada de hoy ha dado para más bien poco: muchos bostezos, muchos cambios de tiempo (del aluvión al calor achicharrante) y muchas películas poco o nada atractivas. Mañana, con Ki-Duk, Satrapi, Dupieux y compañía esperamos tener un día más fructífero. Pero aunque sea domingo no nos escaqueamos de la crónica de rigor. Aquí va la tercera entrega.

La distancia, de Sergio Caballero (España, 2014). Sección oficial a concurso.
La distancia, el nuevo trabajo de Sergio Caballero (Finisterrae), ha sido el encargado de inaugurar la tanda de sesiones. Muchos nos empezamos a preguntar por qué los films más densos están programados a los 8 de la mañana: hay películas malas, pero también hay horas poco adecuadas. Tal vez en el caso de La distancia el factor horario no ha sido el más decisivo: la película, fina y directamente, es una oda al vacío absoluto, una excentricidad de la que apenas se puede trazar un mínimo argumento. En la estepa siberiana, tres enanos con poderes sobrenaturales que viven alrededor de una central térmica destartalada reciben la misión de encontrar 'La distancia'. Los protagonistas apenas mueven la boca, pero unas voces en off reproducen sus diálogos. En ningún momento se explica qué es 'la distancia', qué hacen esos personajes en ese paraje tan particular y qué significados ocultos habitan en los extravagantes fotogramas de la cinta. Una obra que uno no sabe si desagrada por ser muy rebuscada o muy sencilla: nosotros no descartamos que el film sea simplemente un ejercicio de estilo suicida diseñado para un público muy reducido. A Ángel Sala y a su equipo parece que les ha entusiasmado, pero tras la proyección sólo hemos detectado caras de sopor absoluto.

The Guest, de Adam Wingard (EE. UU., 2014). Sección oficial a concurso.
The Guest, por el contrario, venía avalada por su buen recibimiento en Sundance y ha sido la más aplaudida de la mañana (el público de Sitges es demasiado generoso, incluso escandaloso). Adam Wingard, viejo conocido del festival gracias a la saga V/H/S o Tú eres el siguiente, explica la historia de un falso veterano de guerra que consigue cambiar la vida de la familia de un soldado fallecido meses atrás. La película lleva las constantes del 'psycho killer' a terrenos más livianos: sus influencias van de Carpenter al thriller de acción de los 80, pasando por el slasher noventero, la comedia gamberra y el terror halloweeniano. El film gustará a los que busquen un entretenimiento sin más, pero a muchos nos ha parecido una tontuna: ¿por qué da la sensación de que todo sucede 'porque sí', sin una explicación convincente, y con un tramo final que se desmadra segundo a segundo? Dan Stevens, muy modosito en la serie Downton Abbey, es la estrella absoluta del espectáculo con un 'bueno-malo' o 'malo-bueno' (según se mire) que tendrá muchos adeptos. Esperamos que la forzada escena final no sea la amenaza de una secuela. Ya sea en cines, en dvd o en los inframundos de la descarga y visionado online, el film tendrá mucho éxito.

The Midnight After, de Fruit Chan (Hong Kong, 2014). Sección oficial a concurso.
The Midnight After tampoco ha conseguido remontar los ánimos festivaleros. Fruit Chan, al igual que Shimizu con el film que vimos ayer, cambia totalmente de tercio, y no precisamente para bien: The Midnight After es una comedia de acción para un público juvenil de Hong Kong, por lo que gran parte de los chistes, las referencias internas y las citas culturales de la película quedan muy lejos de nuestra mirada occidental. Sea o no cuestión de las diferencias geográficas - culturales, nos sorprende la escasa capacidad de los asiáticos para hacer películas de mensaje directo, metraje ajustado y trama sintética: al igual que muchas cintas asiáticas vistas en Sitges, The Midnight After se enreda sin necesidad, tiene personajes que gritan todo el rato y acumula varios finales posibles, a cada cual más surrealista y menos convincente. La premisa es, como mínimo, digna de mención: tras pasar un túnel, los 17 pasajeros de un autobús se enfrentan a una gran ciudad desértica y dudan de si la humanidad ha desaparecido o si en verdad quienes han muerto son ellos. Aunque Chan se recrea en la descripción de personajes y al final poco o nada acaba teniendo demasiada enjundia. Fuera de Sitges estaríamos hablando de una película incomible, imposible de distribuir. Su mayor pecaso, con todo, es otro: hacernos aborrecer una canción tan fantástica como Space Oddity de David Bowie.

I Origins, de Mike Cahill (EE. UU., 2014). Sección oficial a concurso.
Acabamos con el visionado más destacado de este 5 de octubre: I origins (Orígenes). Mike Cahill sorprendió a todos con Another Earth (premio a la mejor actriz en el Festival de Sitges 2011) y repite acierto con su nuevo trabajo. Tal vez por el camino Cahill ha perdido frescura, pero en líneas generales puede decirse que en Orígenes aplica su particular sentido del género fantástico a una historia más comercial, con un público potencial más numeroso y heterogéneo. Michael Pitt, con la estética gafapasta - hipster que está de moda entre el indie estadounidense, da vida a un científico que estudia la evolución del ojo humano y que está obsesionado con los ojos de una chica que vio en una fiesta cuatro años atrás. Su mezcla de romance, ciencia ficción y misticismo recuerda, aunque sea vagamente, a Human Nature de Michel Gondry: en esencia, es una película más mainstream de lo que parece, más divulgativa que intelectual, pero afortunadamente entretenida, con la capacidad de no resultar demasiado rompedora pero tampoco demasiado obvia. Recibirá muchos halagos entre la comunidad bloguera, pero a este blog no le ha acabado de entusiasmar: aun con sus diferencias, es un producto demasiado parecido a otros tantos (¿cuántas películas recurren a canciones de Radiohead para ambientar su escena clímax?).

CRÍTICA | RELATOS SALVAJES, de Damián Szifron


Cuando se acaba la paciencia
RELATOS SALVAJES, de Damián Szifrón
Cannes 2014: Sección oficial. San Sebastián 2014: Sección Perlas
Sitges 2014: Proyección especial. Candidata argentina a los Óscar 2015
Argentina, 2014. Dirección y guion: Damián Szifrón Fotografía: Javier Juliá Música: Gustavo Santaolalla Reparto: Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia, Rita Cortese, Darío Grandinetti, Érica Rivas, María Onetto, Diego Gentile, Osmar Núñez Género: Thriller. Comedia dramática Duración: 120 min. Estreno en España: 17/10/2014 Tráiler: Link
¿De qué va?: Distintos personajes pierden el control en situaciones extremas. Un conductor en plena locura, una cocinera con ansias de venganza, una novia que descubre un terrible secreto en mitad del convite, un funcionario pasado de vueltas, un ricachón que urde un plan para tapar las fechorías de su hijo y los pasajeros de un avión protagonizan seis relatos reconocibles y al mismo tiempo difíciles de creer.


Alguien dijo que si España seguía adelante en plena crisis era por la solidaridad de los españoles, una formalidad más para no ir al meollo de la cuestión: quienes nos gobiernan desatienden demasiado a la ligera a la ciudadanía, una manera como cualquier otra de ahogar al personal sin poner, al menos en teoría, ni un dedo en la soga. Pero quien pronunció esa frase no tuvo en cuenta que en momentos extremos es muy fácil y al mismo tiempo muy lícito perder la paciencia. Si no nos dejan quejarnos, al menos tenemos derecho a patalear. Y cuando las leyes no se cumplen, es comprensible que algunos se tomen la justicia por sus manos. De eso habla Relatos salvajes, y en su interior contiene una radiografía grotesca a la par que real de ese estado de histeria colectiva que se ha instalado en nuestras casas, en muestras calles, en nuestras vidas. Pero el film de Szifrón no es un film de denuncia, tampoco una invitación a la anarquía, ni tan siquiera es una película que se sirva de tan amoral premisa para encadenar desmadres sin ton ni son. Relatos salvajes cuenta lo que sucede cuando uno está tan pasado de rosca que no tiene miedo a perder nada, a meter la pata, a cruzar la frontera de lo políticamente incorrecto. Una ilustración de que 'para lo que me queda en el convento, me cago dentro... ¡y de qué manera!'. O un gran mosaico de hombres y mujeres en pleno ataque de nervios, al puro estilo Almodóvar, pero más 'destroyer'.


Hablamos de España, pero en Argentina también se cuecen habas. Relatos salvajes surge como respuesta a tanta presión, a tanto desencanto. Es también una cristalización de ese cine suramericano que no deja de dar que hablar en muchos festivales: pocas películas como la de Szifron se atreven a jugar con la comedia negra, el thriller, el drama social e incluso el terror nupcial (nada que ver con Rec 3) sin despeinarse. Y viendo su impresionante éxito en salas, se ha convertido, además, en ese hit popular que ha permitido una sana catarsis entre los espectadores chés, algo parecido a lo que logró Ocho apellidos vascos con la España de los tópicos y los enfrentamientos nacionales - nacionalistas. Un humor tan oscuro que a algunos les helará la sonrisa. Pero a pesar de sus excesos, aunque pueda herir algunas sensibilidades, Relatos salvajes es un film que resulta cotidiano en su perversidad, plausible en su inconmesurable chifladura. Szifrón deforma los modelos, pero identificamos el fondo y la forma de sus siluetas. Esperemos que tras ver la película nadie se anime a pasar a la acción. ¿O tal vez lo deseamos?


Para descargar adrenalina en tiempos de vacas flacas.
Lo mejor: Se estrena en el momento justo y necesario.
Lo peor: La historia del padre que tapa el asesinato del hijo es más amoral que divertida.

sábado, 4 de octubre de 2014

SITGES 2014 | DÍA 2 | Young Ones, Musarañas, Pos Eso, Nicky, la aprendiz de bruja

Musarañas, de J. Andrés y E. Roel (España, 2014). Sección oficial a concurso.
El Festival de Sitges sigue su curso. El certamen tiene vida propia más allá de las películas: los retrasos de los Cercanías de Renfe, las carreras casi olímpicas que muchos realizan para llegar a tiempo a las sesiones de los tres auditorios, los madrugones para reservar entradas, la confusión entre las colas de prensa y las de los espectadores, los stands a medio montar, la clásica Zombie Walk, las tiendas situadas cerca de la playa, las terrazas y los restaurantes que hacen el agosto con unos meses de retraso... Todo forma parte del atractivo sitgense, pero nosotros nos centraremos en las películas (que no son pocas, y que dan mucho juego). Este sábado hemos tenido una jornada de lo más variopinta: cuatro visionados, todos ellos radicalmente diferentes entre sí, pero todos de alguna manera vinculados a ese cine fantástico del que hace gala Sitges. Analizamos cada cinta detenidamente.

Young Ones, de Jake Paltrow (EE. UU., 2014). Sección oficial a concurso.
Young Ones, dirigida por Jake Paltrow, es una película singularísima. A medio camino entre el western crepuscular y el relato fantástico, el film innova estéticamente (que no narrativamente) y ofrece al espectador una experiencia sosegada que deja poso. Los ritmos del festival nos han impedido digerirla como se merece (tras Sitges, será prioritario recuperarla y saborear todos sus planos y sus interpretaciones como es debido), tampoco ha ayudado que el film se proyectase a las 8:30h. de la mañana, pero la cinta es seguramente una de las propuestas más curiosas de este año. Michael Shannon, con la potencia interpretativa a la que nos tiene acostumbrados, da vida a un padre de familia en unos Estados Unidos arenosos, con escasas provisiones de agua y estructuras sociales muy cercanas al clásico poblado de antaño. Cuando uno parece intuir a John Wayne en las colinas que circundan el escenario, la película da un giro inesperado y nos ofrece un cóctel de robots, ciudades ultratecnológicas y conceptos visuales que encantarían a Isaac Asimov. Una historia de unión, fractura y venganza al puro estilo Cormac McCarthy, lastrada en parte por la previsibilidad de su trama principal. Con todo, una película imponente con posibilidades de convertirse en referente de culto.

Nicky, la aprendiz de bruja, de Takashi Shimizu (Japón, 2014). Sección oficial Fantàstics Especials.
Musarañas, uno de los pocos títulos potentes del cine español de este 2014 que todavía seguían inéditos, ha causado todo tipo de reacciones. Macarena Gómez interpreta a una mujer que sufre claustrofobia y un apego enfermizo por los recuerdos del pasado. La ópera prima de Andrés y Roel tiene personalidad y construye un interesante cuento gótico de interiores en el que laten las heridas de la Guerra Civil y de las morales más recalcitrantes (la importancia del patriarca en las estructuras familiares, el papel secundario y doméstico de la mujer, la inquebrantable religiosidad, el peso del 'qué dirán', etc.). Tal vez por este motivo (para el blog, es un film con una trastienda muy seria, incluso terrorífica) sorprende que el film vire en muchos momentos hacia la comedia involuntaria, hacia el desfase negro 'marca De la Iglesia'. Musarañas, finalmente, se resiente de una ecléctica combinación de géneros. Tampoco juega a su favor el hecho de que el film sea poco sutil a la hora de retratar la violencia (hay carnicería fina en los momentos clímax), pero que en cambio opte en otros tramos por una historia de fantasmas contada con mucha elegancia (las intervenciones de Luis Tosar, en este sentido, son más que notables). Un film, en resumen, bastante irregular, pero meritorio y disfrutable. Si Macarena Gómez no consigue de una vez por todas la nominación al Goya nos enfadaremos, y mucho. Por lo pronto, su periplo de halagos y premios puede empezar en Sitges.

Pos Eso, de Sam (España, 2014). Sección oficial a concurso.
Pos Eso, el segundo título español del día, es una paranoia animada que concentra referencias a la cultura popular, dardos más que envenenados a la prensa del corazón y al 'telecirco' y homenajes de todo tipo a infinidad de títulos clave del cine de terror, en su mayoría de los 80, y muy especialmente a El exorcista. Un film incorrecto y cachondo, tan pasado de rosca que difícilmente encontrará distribución fuera de Sitges (podemos imaginar el dvd de la película como un suplemento regalo de la revista El jueves: el dato sirve para intuir el tono y las formas de la cinta). La película concatena tantos gags de gusto tan dudoso que su historia se diluye minuto a minuto, al igual que el interés de la platea. En Sitges muchos la han aplaudido a rabiar, pero a otros nos ha hecho más gracia la intervención inicial de Carlos Areces en la presentación del film (el actor pone voz a uno de los personajes animados de la cinta). ¡Ah! Y la participación de Santiago Segura dando vida a un obispo de lo más particular nos ha recordado que por imposiciones festivaleras no hemos podido ver Torrente 5...

Dead Snow 2: Red vs. Dead, de Tommy Wirkola. Segunda parte de Zombis nazis, fuera de concurso.
Por su parte, Nicky, la aprendiz de bruja es una película inenarrable. Adaptación con actores de carne y hueso del clásico animado de Hayao Miyasaki, pero sin la sensibilidad y la originalidad del maestro nipón. Takashi Shimizu, que hace una década estaba en boca de todos gracias a La maldición, parece querer dar al traste con su carrera como cineasta con una propuesta infantil que es un patinazo gordísimo, un delirio colosal. Técnicamente pobre, con un guion de parvulario y escenas que sonrojan a cualquiera. La escena del rescate del hipopótamo, con una cantante de ojos rasgados actuando mirando al mar con un traje vaporoso, ya es el momento más vergonzoso del año. En pocos días se estrena en dvd... y habría que censurarlo por exceso de tontuna. Pocas veces puede utilizarse un adjetivo de forma tan contunde: 'Nicky' ('Kiki' en la versión original, para más coña) es, simple y llanamente, infumable.

Nos reservamos el comentario de Dead Snow 2 para futuros posts. Y nos preparamos para la jornada de mañana, de nuevo con protagonistas españolas: La distancia, a concurso, y Magical Girl, que en Sitges tendrá una única función y que está en boca de todos gracias al éxito cosechado en Donostia (la de Vermut es la única película que ha agotado entradas con mucha antelación). En 24 horas, un nuevo aporte desde Sitges. ¡Disfrutad del fin de semana!

CRÍTICA | MI VIDA AHORA (HOW I LIVE NOW), de Kevin Macdonald


Cómo sobreviví a la Tercera Guerra Mundial
MI VIDA AHORA (HOW I LIVE NOW), de Kevin Macdonald
Festival de Sitges 2014: Sección oficial a concurso
Reino Unido, 2013. Dirección: Kevin Macdonald Guion: Jeremy Brock, Tony Grisoni, Jack Thorne y Penelope Skinner, a partir de la novela de Meg Rosoff Fotografía: Franz Lustig Música: Jon Hopkins Reparto: Saoirse Ronan, Tom Holland, George MacKay, Corey Johnson, Sophie Ellis, Sabrina Dickens, Anna Chancellor Género: Drama. Thriller Duración: 100 min. Estreno en España: 10/10/2014 Tráiler: Link
¿De qué va?: Daisy, una chica norteamericana de dieciséis años, viaja hasta Reino Unido para pasar un verano con su tía y sus primos. Su llegada a la campiña inglesa coincide con el estadillo de la Tercera Guerra Mundial. Las señales de televisión y radio se desvanecen, no hay electricidad, el agua está contaminada y las fuerzas militares peinan el país para reclutar a los ciudadanos más jóvenes. Esta es la historia de cómo Daisy hizo frente a una situación extrema en un lugar extraño y al lado de unos familiares que apenas conocía. 


Hay muchísima vida tras Crepúsculo, Los juegos del hambre y compañía. El público juvenil está en su derecho de demandar historias adaptadas a su edad y a sus preocupaciones, pero también sin ñoñerías de por medio, sin nada que rebaje la intensidad o la veracidad de lo que sucede en pantalla. A los espectadores adolescentes, los mismos que ahora están desertando de las salas, se los trata con demasiado frecuencia como a tontos por parte de la industria norteamericana. Por fortuna, el cine fantástico permite unos riesgos que cineastas como Kevin Macdoland no dudan en emprenden, y gracias a películas como Mi vida ahora (How I Live Now) el público más joven tiene acceso a historias que, sin prescindir de su vertiente teen, son plenamente adultas. Mi vida ahora (How I Live Now) es un ejemplo excelente de todo ello, una mezcla fresca de cine bélico, historia de amor y thriller de persecuciones que no prescinde de escenas gore y algunas salidas de tono. Gustará a su público potencial, ya que el apocalipsis aparece descrito desde los ojos de una protagonista interpretada con mucha fuerza por Saoirse Ronan y no se despeina a la hora de incluir alguna frase ligeramente cursi o de redigir la trama hacia un final más que amable. Tal vez no tenga tantos apoyos entre otros sectores, pero Mi vida ahora viene a cubrir un hueco que casi siempre resta vacío en nuestra cartelera. Sitges, con atino, le ha prestado atención: ahora sólo queda que ese target desatendido la vea y la disfrute.


Para fans de películas difíciles de catalogar.
Lo mejor: Saoirse Ronan, crecida en años y como actriz.
Lo peor: Por desgracia, seguramente pasará desapercibida.

viernes, 3 de octubre de 2014

SITGES 2014 | DÍA 1 | REC 4: Apocalipsis, Creep, The Babadook, The Quiet Ones y The Target

Cartel del Festival de Sitges 2014.
El Festival de Sitges ha inaugurado hoy su edición número 47 con los alicientes clásicos del certamen: largas colas, mucho entusiasmo por parte de los asistentes, constantes aplausos dentro de las salas y muchas ganas de tomar la temperatura al cine fantástico y de terror de reciente factura. Como ya hizo el festival con El orfanato, Los ojos de Julia, El cuerpo y Grand Piano, el título encargado de dar el pistoletazo de salida a todas las sesiones sitgenses ha sido una obra española, Rec 4: Apocalipsis, film de Jaume Balagueró que cierra la que es la saga local más conocida, internacional y rentable de todos los tiempos. Pero hay mucha vida (y muerte, y muertos vivientos) en Sitges más allá de las nuevas peripecias de la reportera Ángela Vidal: The Babadook, por ejemplo, ha destacado de forma unánime como el mejor film del día. De todo lo que acontezca en la ciudad catalana estos días os daremos nutrida cuenta en las crónicas del blog. ¡Arrancamos!

REC 4, de Jaume Balagueró (España, 2014). Estreno en cines el 31 de octubre. Film inaugural.
Balagueró siempre juega en casa cuando estrena en Sitges, y con la cuarta entrega de su producto estrella la tónica se ha repetido. Rec 4: Apocalipsis, al igual que las anteriores cintas de la saga, demuestra una capacidad de inventiva y reinvención más que notable. En esta ocasión el guion nos traslada a alta mar: en un barco militar, unos médicos investigan el extraño brote que sembró el caos tanto en el famoso bloque de pisos barcelonés como en la boda de la anterior película. Manuela Velasco lidia con hombres rudos y musculados en una tripulación que se va desquiciando e infectando a medida que avanza el metraje: en este sentido, pese a contar con el desenfado de la obra de Paco Plaza, la película retoma el formato de la película inicial, con la particularidad de que en esta ocasión los camarotes y los estrechos pasillos de la embarcación juegan a ser el claustrofóbico escenario del horror. Balagueró homenajea al cine fantástico ochentero, se permite muchas licencias y agota existencias de pringue en una cuarta parte diseñada cual banquete para los amantes del género. El director de Mientras duermes cumple con un crescendo final notable y detalles como el arma de la heroína (la hélice del motor de una lancha) o los esporádicos momentos de humor grotesco (el virus se propaga porque el cocinero de a bordo cocina un mono infectado). Una película entretenida, por lo demás bastante convencional, que tanto en Sitges como en la cartelera de Halloween tendrá muchos adeptos. A ratos cuesta creérsela, pero también cuesta no pasárselo bien con tanto despiporre.

The Target, de Chang (Corea del sur, 2014). Sección oficial Fantàstic Òrbita.
Otro plato típicamente sitgense ha venido por parte del siempre imprevisible y esperado cine coreano. The Target es todo lo que un fan de Sitges puede desear: humor negro, humor absurdo, acción adrenalítica, muchos disparos, mucha sangre, persecuciones automobilísticas, mafias en pugna, policías corruptos y un guion con cuatro mil giros y un festivo sentido de la justicia (hasta su epílogo funciona como cereza cachonda del pastel - pastiche). La película de Chang adapta el film francés Cuenta atrás, aunque en verdad el film coge la historia gala trufándola de las señas asiáticas de toda la vida: un poco de kung fu, un guion más abigarrado y un ritmo más loco. The Target es un caso evidente de obra honesta que ni busca trascender ni traiciona a su target potencial: en poco más de 100 minutos quedan condensados tantos sinsentidos, tantas idas de tono y tanta violencia bien facturada que es imposible no disfrutar de tal montaña rusa. La película se exhibió en Cannes, pero Sitges es el contexto más apropiado para verla y disfrutarla como es debido.

The Babadook, de Jennifer Kent (Australia, 2013). Sección oficial a concurso.
The Babadook, producción australiana con una larga trayectoria de festivales a sus espaldas, ha sido la aportación más notable de la oferta de este viernes: para muchos es una de las grandes películas de terror del año y no sería extraño que estuviese en el palmarés de la semana que viene. Una madre viuda tiene que lidiar con las excentricidades de su pequeño... hasta que el monstruo que ve el chico acabará obsesionando a la mujer hasta el punto de desquiciarla por completo. Babadook, una especie de espantapájaros que habita en las sombras, es el reflejo tanto de los miedos infantiles como de un trauma adulto, por lo que en todo momento el factor fantástico se inserta en el drama de forma armónica. La interpretación de Essie Davis es un matizado muestrario de todos los procesos de cansancio, locura y enfermedad por los que puede pasar una madre superada por mil y una circunstancias. Un thriller potente, tal vez ligeramente alargado, pero con un final convincente que vuelve a poner el relato en las vías de lo plausible (datos poco frecuentes en el género). La influencia de James Wan, más concretamente de Expediente Warren, es más que evidente: por fortuna, se impone la inspiración, nunca la copia. No lo tendrá difícil para convertirse en una de las películas del festival.

The Quiet Ones, de John Pogue (Reino Unido, 2014). Sección oficial a concurso.
En último lugar, apuntamos dos visionados más: Creep y The Quiet Ones. El primero es una vuelta de tuerca más a la bastante desgastada y explotada fórmula del found footage: si el film se sostiene es gracias a la interpretación de Mark Duplass, cómica y terrorífica, patética y grave según la escena. En esencia, es la historia de un tarado que obliga a distintos documentalistas a filmar sus locuras con el pretexto de que tiene cáncer y de que los vídeos van dirigidos al hijo que no verá crecer. La idea tiene su gracia: el film, a pesar de los pesares, también. La que cuesta defender es The Quiet Ones, una sosa premisa de posesiones basada en un caso real de los años 70. El film es una sucesión de lugares comunes y golpes de efecto que dan más vergüenza que miedo. Con los altavoces a todo volumen de Sitges, la audiencia lo ha tenido difícil para conciliar el sueño, pero en otra hora y en otro espacio la película sólo serviría para echar una cabezadita (algo que con tanto trasiego festivalero también se agradece). 

La silueta de Mark Duplass en Creep, de Patrick Brice. Nuestro primer visionado del festival.

Mañana seguiremos en la capital del terror con Young Ones, film del que esperamos mucho; Musarañas, otro logro de la cinematografía española; Pos Eso, una obra animada que apunta a placer culpable del año; y, entre otras, Kiki's Delivery Service, una marcianada firmada por el popular Takashi Shimizu. ¡Os esperamos en nuevas crónicas! ¡Gracias por leer!

CRÍTICA | UNDER THE SKIN, de Jonathan Glazer


Scarlett, extraterrestre
UNDER THE SKIN, de Jonathan Glazer
Festival de Sitges 2014: Secció Oficial Fantàstic Especials
Reino Unido, 2013. Dirección: Jonathan Glazer Guion: Walter Campbell, a partir de la novela de Michel Faber Fotografía: Daniel Landin Música: Mica Levi Reparto: Scarlett Johansson, Paul Brannigan, Robert J. Goodwin, Scott Dymond, Jessica Mance, Adam Pearson Género: Ciencia ficción. Drama Duración: 105 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Una alienígena aterriza en la Tierra con un cuerpo de humana. Sabe caminar, domina la lengua inglesa y su aspecto le permite pasar desapercibida en la calle. El extraterrestre aprovecha su rotundo físico para seducir y abducir a distintos autoestopistas en los alrededores de una carretera de Escocia. Hasta que el mundo le revele sorpresas que no esperaba, y la cazadora se convierta en presa.


Jonathan Glazer es un cineasta poco convencional. Reencarnación, su último estreno, ya era un ejemplo de su estilo personalísimo, dedicado casi por completo a la realización de videoclips y spots publicitarios. Si en esa película nos encontrábamos ante una historia dramática con toques fantásticos, en Under The Skin, film todavía inédito entre nosotros, se produce un transvase de géneros, ya que estamos ante una propuesta de ciencia ficción con toques dramáticos. El devenir de una extraterrestre que se alimenta de carne humana, una premisa que en otras manos hubiera dado a pie a una historia 'de género' (en el sentido más puro y estricto del término), se expresa aquí con tintes existencialistas, fotogramas futuristas y una ausencia total de diálogos o explicaciones de lo que estamos viendo. Glazer apela a un 'cine experiencia' y crea una obra tan original que creará filias y fobias a partes iguales. El film arranca con ecos al 2001 kubrikiano, y todo lo que sigue es una descripción bastante críptica de la soledad de una terrícola que se da cuenta de su fragilidad como ser (sobre)humano. Con Under The Skin sólo hay dos opciones: entrar en su juego, y por lo tanto empatizar con la psicología de la protagonista, o bien ver la historia desde el recelo, asumiendo que tras las virguerías visuales de Glazer no hay más horizonte que la nada absoluta. Para este blog, como ya sucedía con Reencarnación, puede apelarse al dicho de 'ni tanto ni tan poco': el film subyuga e interesa en parte, pero no le beneficia ni su estructura repetitiva ni su tempo ralentizado. Da la sensación, en definitiva, de que la historia podía resumirse perfectamente en un cortometraje. Pese a todo, es una lástima que tengamos que esperar diez años para ver un nuevo trabajo de Glazer: obras como Under The Skin, que discurren en los extremos artísticos con el fin de crear sensaciones y reacciones igual de radicales, son aportaciones totalmente necesarias para sacudir las bases de un cine fantástico que en ocasiones cae en lugares comunes y terrenos manidos. Under The Skin es de todo menos convencional... y en este caso, marcar la diferencia es tanto su mérito como su talón de Aquiles.


Para detectores de títulos de culto.
Lo mejor: Johansson y sus mutaciones interpretativas: voz sin cuerpo en Her, y ahora cuerpo sin apenas voz en Under The Skin
Lo peor: Roza y a veces traspasa los límites del absurdo, como sucede en la intervención del joven con la cara desfigurada.

jueves, 2 de octubre de 2014

SEMANARIO 72: ESPECIAL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

¿Te perdiste algún escrito del blog? Con nuestro semanario puedes recuperar las distintas publicaciones de todas las semanas. En el margen derecho del blog, en la sección 'semanario', puedes (re)leer los distintos artículos ordenados.

CONTENIDOS DEL BLOG: ESPECIAL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN


Del 18 de setiembre al 02 de octubre de 2014

CRÓNICA 1: The Equalizer, Mommy, La isla mínima, No todo es vigilia
CRÓNICA 2: Una nueva amiga, Silent Heart, Autómata
CRÓNICA 3: La entrega (The Drop), Una segunda oportunidad, Casanova Variations
CRÓNICA 4: Loreak (Flores), Phoenix, Haemu, Negociador
CRÓNICA 5: La voz en off, Love is Strange, Retorno a Ítaca, Aire libre
CRÓNICA 6: Eden, Félix & Meira, Magical Girl, In the Basement
CRÓNICA 7: Lasa eta Zabala, Relatos salvajes, Tigers, Murieron por...
CRÓNICA 8: Escobar: Paradise Lost, Vie Sauvage, La princesa Kaguya


San Sebastián 2014: TOPS Y QUINIELA
San Sebastián 2014: PALMARÉS
Concha de oro: Reseña de MAGICAL GIRL, de Carlos Vermut
Sección oficial: Reseña de LA ISLA MÍNIMA, de Alberto Rodríguez
Inauguración: Reseña de THE EQUALIZER (EL PROTECTOR), de Antoine Faqua

Perlas: Reseña de LA DESAPARICIÓN DE ELEANOR RIGBY, de Ned Benson
Perlas: Reseña de STILL THE WATER (AGUAS TRANQUILAS), de Naomi Kawase
Perlas: Reseña de CÉSAR CHÁVEZ, de Diego Luna
Horizontes Latinos: Reseña de MATAR A UN HOMBRE, de Alejandro F. Almendras
Horizontes Latinos: Reseña de HISTORIA DEL MIEDO, de Benjamín Naishat
Horizontes Latinos: Reseña de LA TERCERA ORILLA, de Celina Murga
Zabaltegui: Reseña de FELICE CHI È DIVERSO, de Gianni Amelio

miércoles, 1 de octubre de 2014

CRÍTICA | EL PROTECTOR (THE EQUALIZER), de Antoine Fuqua


Tipo duro
EL PROTECTOR (THE EQUALIZER), de Antoine Fuqua
Festival de San Sebastián: Film inaugural
EE. UU., 2014. Dirección: Antoine Facqua Guion: Richard Wenk Fotografía: Mauro Fiore Música: Harry Gregson-Williams Reparto: Denzel Washington, Chloë Grace Moretz, Haley Bennett, Marton Csokas, Dan Bilzerian, Johnny Messner, Robert Wahlberg, Melissa Leo, Bill Pullman Género: Thriller Duración: 125 min. Estreno en España: 17/10/2014 Tráiler: Link
¿De qué va?: Robert trabaja en una tienda de bricolaje. Nadie conoce nada de su pasado, pero ese pasado aflora el día que la mafia rusa se ensaña con Teri, una joven prostituta con la que Robert mantiene una curiosa amistad. Robert recurre a sus dotes como antiguo agente de la CIA para ajustar cuentas pendientes y salvar a Teri de los mafiosos.


San Sebastián es un escaparate inmenso de todas las constantes del cine que se produce y dirige en las cinematografías más importantes del mundo. En ese muestrario de películas también hay espacio para el cine de masas, títulos de naturaleza mainstream, y prueba de ello lo tuvimos con El protector (The Equalizer), el film inaugural que sirvió de excusa para conceder el Premio Donostia al intérprete Denzel Washington. Los programadores del certamen vasco no se marcaron ninguna excentricidad al incluir lo nuevo de Antoine Fuqua en su selección, ya que El protector (The Equalizer) ejemplifica la evolución de ese cine de acción, protagonizado por hombres y destinado a una audiencia masculina, que nació con los primeros coletazos del western y del cine negro, que ganó músculo y popularidad de la mano de Schwarzenegger y Stallone, que en décadas posteriores tuvo como estandartes a intérpretes como Willis o Seagal, que hace poco siguieron Diesel o The Rock, que a día de hoy encarnan actores como Statham y que ha servido en algún momento de refugio a actores de mayores registros dramáticos, como por ejemplo Nicholas Cage o Mel Gibson, y ahora el citado Denzel Washington (recapitulando, la historia es larga y viene de lejos). 


El film, por lo tanto, forma parte de un (sub)género que obedece a esquemas conocidos, que atrae a mucha gente a las salas por su impúdico y espectacular sentido de la violencia. Un cine, vaya, que Hollywood viene facturando desde tiempos inmemoriales con dudoso gusto, pero siempre con un esquemático y reduccionista sentido del bien y del mal. El protector (The Equalizer) suma y sigue en esta lista de tortazos, cuchillazos, artes marciales y muertes de lo más selectas, y añade como novedad una factura visual de herencia asiática: planos ralentizados, gotas de lluvia que caen al ralentí, mafiosos que se mueven a velocidad pausada, mayor ensañamiento y recreación a la hora de mostrar sangre y vísceras (especial mención para la carnicería final, dispuesta cual episodio de '1.000 maneras de morir en Leroy Merlin')... Cambio, eso sí, mínimo. Y por no cambiar, ni tan siquiera contamos con un guion mínimamente elaborado: aunque el personaje de Washington admite pocos matices, el libreto quiere hacernos creer que es un justiciero con corazoncito, que actúa fiel a su recio sentido del equilibrio social... una de tantas patrañas bien envueltas del cine yanki de ahora y siempre.


El protector (The Equalizer), en resumen, es un film ya visto, de ética más que desfasada, con un metraje que se alarga hasta la saciedad y una nómina de secundarios que roza el absurdo. San Sebastián la citó a su fiesta anual para agasajar a Washington, pero en la cinta el oscarizado actor tiene muy pocas opciones de desplegar sus dotes interpretativas: mantiene el tipo con dignidad, juega a imitar el prototipo de tipo duro que ya había practicado en otras y mejores cintas (a bote pronto, se nos ocurre El fuego de la venganza), y con su fingido laconismo únicamente parece pedir a gritos una participación en la nueva entrega de Los mercenarios. Afortunadamente, tras la propuesta de Fuqua pudimos ver muchísimas otras en Donostia, infinitamente más interesantes. La lástima es que El protector (The Equalizer) es una de las pocas obras festivaleras que tiene asegurado su estreno. Parece, aunque cueste reconocerlo, que todavía siguen habiendo espectadores que demandan nutridas dosis de hemoglobina y testosterona en la gran pantalla, y que la maquinaria de la industria norteamericana sigue dispuesta a saciar estas cinefilias tan primarias. De todo tiene que haber en la viña del señor y en la cartelera de los multicines, pero a título personal El protector (The Equalizer) es uno de los visionados más desagradables de este 2014.


Para espectadores (hombres) con muchas ganas de acción.
Lo mejor: La coreografía de algunas de sus estampas más violentas.
Lo peor: Le sobra media hora larga. Los personajes de Pullman y Leo.