miércoles, 24 de abril de 2013

Crítica de ASFALTO, de Daniel Calparsoro

Madrid en vena y al límite
ASFALTO, de Daniel Calparsoro (España, 2000)
¿De qué va?: Lucía sale de trabajar en una discoteca. Es verano y en la ciudad hace un calor asfixiante. El Chino y Charly se unen a Lucía en un robo que saldrá mal. Los tres se quieren pero su relación no puede durar por mucho tiempo. El hermano del Chino es policía y quiere que deje sus trapicheos y siente cabeza. La madre de Lucía se presenta por sorpresa en la capital sin dinero ni un lugar donde quedarse. Y Charly no parece decidido a abandonar la mala vida. Años después, el triángulo volverá a reunirse para cerrar viejas heridas, pero están condenados a chocar y caer en el asfalto como tres coches a toda velocidad.
Palmarés: Nominación al Goya a la mejor banda sonora original compuesta por Najwa Nimri, Carlos Jean y Nacho Mastretta.
El dato: El film se rodó íntegramente en Madrid y para algunas escenas fue necesario cerrar algunas calles tan importantes como la Gran Vía de la capital: Calparsoro dedica el film a la misma ciudad. Es el cuarto largometraje de Calparsoro y su cuarta y última colaboración con la actriz y cantante Najwa Nimri: por aquel entonces ambos formaban una de las parejas sentimentales más comentadas del panorama artístico español. Primera colaboración de la actriz Antonia San Juan tras estar nominada al Goya a la mejor actriz revelación por Todo sobre mi madre. La cinta supone uno de los trabajos más conocidos de Gustavo Salmerón, que ese año también estrenó El arte de morir tras unos 90 con notables aportaciones. Asfalto ha sido aplaudida unánimemente como la mejor película de Calparsoro y tuvo distribución en Francia y Alemania. Najwajean, formación musical compuesta por el productor Carlos Jean y Najwa Nimri, firmó uno de los soundtracks más celebrados de la temporada tras publicar el álbum No Blood (1998), trabajo que revolucionó el panorama del Trip hop: posteriormente fueron nominados al Goya a la mejor canción por Human Monkeys de la película de Calparsoro Guerreros, remix del track Monkeys que forma parte de Carefully (2001), el primer álbum en solitario de Najwa.


Valoración: Asfalto es un film totalmente fiel al espíritu Calparsoro. Film pasado de rosca, a más revoluciones de la cuenta, con personajes perdidos y embaucadores. Una cinta que explota la corporeidad de sus actores en una historia de sudor, sexo y robos: el principal espectáculo son las piernas de Najwa Nimri en constante contoneo, la presencia de Juan Diego Botto y los músculos y la furia de un sobresaliente Gustavo Salmerón. Una película, vaya, que se puede holer, que te impregna, que te arrastra a las profundidades del amour fou de sus criaturas. De todas las películas de Calparsoro, esta es la más clásica, una de las pocas en las que los personajes están bien definidos y en los que los sempiternos problemas de guion del director vasco quedan atenuados por la solvencia del trío de actores y la fuerza de ciertas escenas (imposible de olvidar el accidente de tráfico y los protagonistas saliendo del amasijo de chatarra como si fuesen tres zombis). Película desbocada y desasosegante que pese a sus defectos se deja ver del tirón.


Para poligoneros y urbanitas.
Lo mejor: El reparto y la música.
Lo peor: Le falta síntesis y le sobra aparatosidad.

Nota: 6

MIS CDS: DE TI SIN MI - DE MI SIN TI, de DELAFÉ Y LAS FLORES AZULES

DE TI SIN MI - DE MI SIN TI, de Delafé y las flores azules (España, 2013)
Presentación: Tras ganar un concurso de jóvenes talentos, la banda barcelonesa Facto Delafé y las flores azules publica su primer disco en 2006, que pronto consigue llamar la atención de público y crítica. En 2010, cambian de sello discográfico. El músico Marc Barrachina abandona la formación y publican su tercer trabajo como Delafé y las flores azules. De ti sin mi - de mi sin ti es su nuevo trabajo tras tres años de silencio en los que Helena Miquel ha intervenido como actriz en las películas El idioma imposible y No habrá paz para los malvados.
Reseña: ¿Cuándo Delafé y las flores azules, sin el 'Facto' de antes, pasaron de ser un grupo molón a una banda por la que uno siente absoluta tirria? Puede que fuese cuando nos dimos cuenta de que los nombres de sus álbumes eran de lo más surrealistas. Que sus letras no pegaban ni con cola. Que su rollo hip hop - pop era demasiado perroflauta, que dirían algunos políticos. Que el hecho de querer llamarse 'Oscar' sin acento y 'Helena' con hache era un tanto pedante. O que el spot cervecero 'ciudadanos de un lugar llamado mundo' o el 'ya es primavera en El Corte Inglés' poco tenían que ver con el look aparentemente libre e indie de una banda barcelonesa sin demasiadas pretensiones. Sea como sea, muchos habíamos perdido la fe, valga el chiste, en este grupo que respira buen rollo y chorros de color solo para aquellos que estén dispuestos a perdonar sus tonterías. Lejos de Mar el poder del mar o La fuerza, temas que nos hicieron enamorar de Delafé y las flores azules, la perspectiva de un cuarto álbum daba miedo y pereza. Para sorpresa de todos, De ti sin mi - De mi sin ti es el trabajo más conceptual de la banda, cuyas letras y ritmos se gestaron a raíz de la muerte del padre de Oscar D'Aniello, cantante y letrista. D'Aniello describe el viaje que hizo de Cataluña a Italia para lanzar las cenizas de su padre al pueblo que le vio nacer (el álbum incluye un dvd con un documental de todo lo que dio de sí ese viaje a lo Una historia verdadera de Lynch). El álbum tiene once tracks: una ida y una vuelta, once canciones llenas de luz, y otras once más melancólicas y de tempos más pausados que repiten la letra de los anteriores cortes. En resumen, un álbum doble en uno bastante inusual donde Delafé y las flores azules demuestra su gran capacidad por crear sonidos efectivos: es un disco triste a la par que alegre, íntimo pero festivo, fresco y mediterráneo. En esta ocasión, pocos tendrán bemoles de poner peros al grupo, aunque la manía soterrada sea más que evidente. Hay, eso no lo podemos callar, algunos versos, bastantes, que invitan a la risa diabólica. Al menos hay que reconocer que es la primera vez que Delafé y las flores azules han parido canciones que ganan a medida que las escuchas y que no cuesta tararear. Bastante largo: 80 minutos clavados de música, pero casi todos disfrutables. ¿Podremos resistirnos a cantar Mientras beso a mi chico en la arena este verano en la playa?
Recomendado para: Devotos de los mundos flower power del grupo + antiguos feligreses que acabaron cansados de tanta moñería.
Los mejores tracks: Qué sentido tendría, Intento, Sol y sombra, Volvemos a empezar de cero.
Nota: 8

martes, 23 de abril de 2013

Crítica de LA MIRADA DE ULISES, de Theo Angelopoulos (Grecia, 1995)

El cine como mirada encapsulada
LA MIRADA DE ULISES (To Vlemma tou Odyssea, Ulysses' Gaze), de Theo Angelopoulos (Grecia, Francia, Italia; 1995)
¿De qué va?: Un cineasta del que nunca sabemos su nombre vuelve a su Grecia natal coincidiendo con el peor momento de la Guerra de los Balcanes. Escondiéndose de las autoridades locales, su misión es encontrar tres bobinas de una película nunca revelada que data del año 1905. Empeñado en encontrar esa mirada enterrada noventa años por el tiempo, el protagonista iniciará un viaje acompañado de varios personajes que le llevará a visitar Albania, Macedonia, Rumanía y finalmente las capitales de Serbia y Bosnia Herzegovina, el epicentro del conflicto bélico. Mediante taxi, tren y barcos, pasando fronteras y controles de todo tipo, y asistiendo al mapa desolador de pobreza y paisajes invernales que ha dejado la guerra, el artista asistirá entre la realidad y la ensoñación a su pasado y presente, hablando con las amantes que tuvo, o que nunca tuvo, o que pudo tener, y asistiendo a una vida que es la suya, que nunca fue la suya, o que pudo haber sido la suya. Una mirada anónima en una odisea en forma de road movie helada motivada por encontrar otra mirada, la del pasado. ¿A quién podría interesarle el cine en tiempos de contienda? O bien pensado, ¿no es en los peores momentos cuendo necesitamos más del cine? ¿No será en el pasado donde podemos encontrar las razones del presente?
Palmarés: Gran Premio del Jurado y Premio FIPRESCI de la crítica en el Festival de Cannes 1995. Premio FIPRESCI en los European Film Awards 1995 y nominación a mejor película europea del año. Turia, Sant Jordi, Premio del sindicato de críticos de Francia y Cóndor de Plata argentino a la mejor película extranjera del 1995. Nastri d'Argento al mejor director extranjero. Nominada al Goya a la mejor película europea del año 1997: en España se estrenó con un año de retraso respecto su première en Cannes el 21 de agosto de 1996.


La anécdota: Angelopoulos, que el año 1998 ganó la Palma de oro con La eternidad y un día, se mostró profundamente decepcionado cuando La mirada de Ulises 'solamente' ganó el gran premio del jurado. Andy Garcia, miembro del jurado encargado de presentar a Angelopoulos, se quedó de piedra cuando el griego dejó un incendiario y escueto discurso de 'agradecimiento': 'si esto es todo lo que tenéis que darme, yo no tengo nada más que decirles'. Ese año 1995 la ganadora fue la yugoslava Underground de Emir Kusturika.
Valoración: La mirada de Ulises es un reto para el cinéfilo, por las dimensiones de la odisea (casi tres horas de cine contemplativo) y por la dureza de su temática (no hay giros de trama, incluso podría decirse que no hay trama). Angelopoulos nos lleva de viaje hacia la desolación absoluta y encadena con una belleza mortuoria cielos decembrinos y escenas a medio camino entre el onirismo surrealista y la dulzura del recuerdo. La mirada de Ulises es una película sobre la historia (la búsqueda) de una película. El espectador se deja arrastrar por sus dilatados planos estáticos, sigue al personaje en constante caminata y asiste perplejo a un relato que aun yendo en línea recta está lleno de fugas. Un film difícil que pone a prueba a la audiencia y que de alguna manera no cuenta con ella, no la hace cómplice ni copiloto del trayecto, no consigue emocionar ni conmover. Angelopoulos viaja él y su equipo y me temo que La mirada de Ulises, pese a sus hipnóticos planos, es más un diario personal (sin la sátira del cuaderno filmado de Moretti) que una obra con vocación de contar 'algo' a 'alguien'. Por ello, tres horas de absoluto regodeo y 'ombliguismo' me parecen un pretexto cinematográfico de lo más chulesco y altivo, y La mirada de Ulises forma parte de ese cine ampuloso que es grande pero que por desgracia también es consciente de su grandeza. Y de la autocontemplación a la vanidad hay solo un paso. Todo esto me distancia de 'la mirada', aun a sabiendas de que el film es una epopeya emocional dirigida con delicadeza y exquisitez máxima. La aguanto atento durante las primeras dos horas pero al final desconecto: creo entender lo que Angelopoulos me quiere transmitir y seguramente con menos metraje hubiese logrado su objetivo. La obra de un maestro tan fascinante como cuestionable.


Nota: 6
La escena:

lunes, 22 de abril de 2013

Crítica de EL HIPNOTISTA (HYPNOTISÖREN), de Lasse Hallström

El cineasta Lasse Hallström vuelve a su Suecia natal con El hipnotista, adaptación como rige la moda de un best seller nórdico con actores tan reputados como Lena Olin y Mikael Persbrandt. La película pudo verse en el pasado Festival de San Sebastián y fue la seleccionada para representar a su país en los Oscar, un dato curioso si tenemos en cuenta que en los Guldbagge, los Goya suecos, el film ha sido totalmente ninguneado. Tras muchos demoras en el calendario, algo escandalosamente habitual entre nosotros, parece que en España podremos verla en los cines este verano, quién sabe si con la intención por parte de los distribuidores de fundir el calor español con esta trama de homicidios e hipnosis muy del gusto de la tierra del difunto Larsson. Pese al apetitoso plantel de intérpretes, el innegable currículum de su responsable y la solvencia del cine sueco por crear thrillers tan oscuros como entretenidos, El hipnotista esconde un telefilm bastante anodino con escaso o nulo interés. El esquema se repite con una apuesta visual oscura pero también monocromática. Lo más destacado es su incapacidad por trasladar a la narrativa del cine las complejidades del libro de base: al ver la película los parches de guion, las incongruencias temporales y el subrayado de ciertas situaciones frente a la veloz exposición de otras se hacen evidentes incluso para los que desconocen la historia original del escritor. Con estas pesquisas, las estiradas dos horas de metraje acaban siendo un cajón de sastre lleno de clichés y giros narrativos que no convencen. En Los hombres que no amaban a las mujeres existía el poso de cierto desencanto hacia una sociedad acomodada en cuya aparente perfección se escondían terribles realidades y secretos. En El hipnotista están los ingredientes adecuados, pero combinados de la forma más desatinada. Sin el corazón venenoso de la trilogía Millenium y alrededores, El hipnotista, pese a su atmófera de leve desconcierto, ni quita el sueño ni permite entonar una reflexión sobre la Suecia que habita debajo de la capa del hielo de la aparente perfección. No será la última vez que volvamos a citar la nueva ola de cine negro escandinavo, pero debería preocuparnos el hecho de que la sombra de Larsson sea tan alargada y de que nadie haya superado la complejidad del 'personaje-icono' que encarna Lisbeth Salander, aquí imitado con un asesino que mata a golpe de cuchillo de forma aparatosa y disparatada.


Para adictos a la negrura de nuestros vecinos del norte.
Lo mejor: La resolución formal de momentos como el crimen inicial o el hundimiento del autobús.
Lo peor: No supera a sus compañeras de género.

Nota: 5

SEMANARIO 7: LOS POSTS DE LA SEMANA

¿Te perdiste algún escrito del blog? Con nuestro semanario puedes recuperar las distintas publicaciones de todas las semanas. En el margen derecho del blog, en la sección 'semanario', puedes (re)leer los distintos artículos ordenados.

CONTENIDOS DEL BLOG

Semana del 15 al 21 de abril de 2013


Cine español:
EVELYN, de Isabel de Ocampo
Cine español: SEIS PUNTOS SOBRE EMMA, de Roberto Pérez Toledo
Clásico moderno: UNA HISTORIA VERDADERA, de David Lynch (EE. UU., 1999)
Telefilm: CINE VERITE (HBO)


Cine queer: 80 EGUNEAN, de J. M. Goenaga y J. Garaño
El cortometraje: LA BODA, de Marina Seresesky
La escena: PSICOSIS (PSYCHO), de Alfred Hitchcock
El cd: CUATRICROMÍA, de Fangoria

domingo, 21 de abril de 2013

Crítica de EVELYN, de Isabel de Ocampo

Con Miente, cortometraje ganador del premio Goya, la cineasta Isabel de Ocampo nos acercaba el mundo del tráfico ilegal de mujeres. La investigación que De Ocampo realizó para esa historia ahora queda ampliada en Evelyn, su primer largometraje, que ha vuelto a contar con el beneplácito de los académicos al recibir la nominación al Goya a la mejor dirección novel. La premisa de Miente se mantiene intacta, aunque en esta ocasión la protagonista es una peruana que llega a España engañada y que es encerrada en un prostíbulo cerca de la frontera con Portugal. De Ocampo se pone del lado de la víctima, como no podía ser de otra manera, y nos hace partícipes del sufrimiento de su criatura. La película es una crónica angustiante de alguien a quien le han usurpado su identidad, representada simbólicamente en un cambio de nombre (de Evelyn a Jazmín, su mote como chica de compañía), y por encima de todo su integridad (De Ocampo consigue que sintamos en nuestra piel el sufrimiento de la chica al dejarnos ver únicamente lo que Evelyn puede otear desde su cuarto). Una película potente básicamente por el tema que trata: en este sentido, puede decirse que filma la bajada a los infiernos de la protagonista con certeza pero también con cierta recreación en lo feísta, casi a imagen y semejanza de un Lars von Trier local, aunque menos diestro que el danés. Logra su objetivo: ficcionando una realidad más cercana y cruda de lo que creemos consigue que los ecos de la injusticia reverberen en el espectador. Pero como película no puede evitar desvelar la pobreza de estilo y lenguaje propia de una ópera prima: De Ocampo monta el relato con demasiados subrayados en forma de fundidos a negro o imágenes del letrero exterior del prostíbulo, mientras que un cineasta curtido sabría hacernos llegar la gravedad de su mensaje de una forma más depurada. Evelyn rebosa coraje y verdad, pero le falta cine. Es, eso sí, la presentación de una autora singular que entiende el arte como un proceso de creación pero también de compromiso, investigación y conciencia del mundo donde vivimos. El cine español necesitará a De Ocampo para ampliar los límites de un cine social cañí con tendencia a lo manido: le deseamos mucha suerte.


Para saber el triste estado de las cosas.
Lo mejor: Sabe mover conciencias.
Lo peor: Le falta empaque.

Nota: 6

sábado, 20 de abril de 2013

TELEFILMS 3: Crítica de CINEMA VERITE

En los años 70 la cadena de televisión PBS produjo An American Family, un programa en el que se seguía el día a día de una familia americana normal y corriente. El espacio generó miles de horas de grabación y un total de doce capítulos que se emitieron en horario de máxima audiencia y cambiaron para siempre la percepción del mundo de la pequeña pantalla, dando pie al género de los reality shows explotados en los 90 y popularizados en la década pasada y en la actualidad. Cinema Verite, telefilm de la HBO nominado a 3 Globos de oro, recuerda la polémica que causó el 'primer' reality show de la historia y destapa los entresijos de su rodaje. An American Family sacudió las bases de todo un país al televisar casi en vivo y en directo la ruptura de un matrimonio y al exponer públicamente la homosexualidad de uno de los hijos, novedades que levantaron ampollas entre los sectores más conservadores y que abrieron el debate sobre los límites de la exposición televisiva, la privacidad y la ética de los medios de comunicación. Esta Cinema Verite no entra en discusiones y reproduce fielmente la vida de quienes fueron los protagonistas de ese éxito televisivo. La película, pues, se centra más en los sentimientos de los 'actores': la ama de casa que interpreta Diane Lane, sobrepasada al ver que ciertas parcelas íntimas pueden verse expuestas en público, es la verdadera protagonista de una historia más preocupada en ser una sólida recreación histórica que un punzante documento sobre las bambalinas de la televisión. En este sentido, películas recientes como El desafío: Frost contra Nixon o series como Mad Men proponen una visión más completa y lúcida sobre la manipulación sin por ello renunciar a ser el retrato de una época. Prueba de ello es la evolución que sufre el personaje que interpreta con soltura Diane Lane: en un inicio se siente avergonzada de que la cámara la filme viendo un espectáculo de travestis con su hijo gay, y luego quiere que se filme el momento en que invita a su marido a hacer las maletas y a abandonar la casa familiar. Datos que demuestran que Cinema Verite, en el fondo, también aplica la no lógica del 'grábalo todo', a cualquier hora, a cualquier precio. En definitiva, un telefilm bien armado, técnicamente irreprochable, con unos actores de nivel. Dejará un tanto fríos a los que esperen una trama más compleja (a la HBO se le puede pedir de todo), pero como drama familiar es innegable que Cinema Verite da suficiente carnaza para ser un buen cotilleo de sábado por la tarde.


Nota: 6

viernes, 19 de abril de 2013

CORTOMETRAJES: LA BODA, de Marina Seresesky

CORTOMETRAJES 08: LA BODA, de Marina Seresesky (España, 2012)
Palmarés: Nominado al Goya al mejor cortometraje.
Comentario: En su segundo cortometraje, Marina Seresesky aúna lo cotidiano (véase liviano) con lo global (o sea, lo grave). Esta es la historia de una emigrante que trabaja en Madrid limpiando las casas y los despachos de otros. Hoy se casa su hija y está dispuesta a remover cielo y tierra para no perderse la celebración. Un viaje de múltiples significados: historia de un amor de madre inconmesurable, relato de las oscuridades (laborales, sociales) de la España de nuestros días y un cuento precioso de unión y amistad femenina. El sabor final es agridulce, como la vida misma. Almodóvar se da la mano con Aranoa, el guion parece una de esas historias actuales y veraces escritas por Elvira Lindo, y las capacidades de su directora entroncan con el mejor Sabroso, Ayaso o Albadalejo. Es un corto tierno y desaliñado, pero no cede ni al folletín de barrio ni al humor grueso. Y por si había alguna duda, el final nos demuestra que la tragedia emana de lo intrascendente: tiene una escena final absolutamente inesperada, muy hermosa, muy triste. Retales del aquí y del ahora: esperemos que Seresesky dé su salto al largometraje con el tino demostrado en esta pequeña joya.


Para amantes de historias mínimas que en el fondo son muy grandes.
Lo mejor: Repartazo de actrices, incluyendo a Malena Alterio.
Lo peor: No saber apreciar la comedia realista de la propuesta.

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Nota: 7'5

jueves, 18 de abril de 2013

Crítica de UNA HISTORIA VERDADERA (THE STRAIGHT STORY), de David Lynch

Deudas fraternales
UNA HISTORIA VERDADERA (THE STRAIGHT STORY), de David Lynch (EE. UU., 1999)
¿De qué va?: Alvin tiene setenta y tres años y apenas puede valerse por sí mismo. Vive con su hija, una mujer discapacitada marcada por un trágico suceso del pasado. Una noche de tormenta recibe una llamada: Lyle, el hermano con el que Alvin hace una década que no habla, ha sufrido un infarto. A pesar de su frágil salud, el anciano decide visitar a su hermano con el único medio de transporte que tiene: su vieja cortacésped. Un viaje que le reconciliará con sus ancentros, su tierra y la vida misma.
Palmarés: Nominación al Oscar al mejor actor protagonista para Richard Farnsworth. Reconocimiento a la mejor película americana y/o extranjera por parte de los Bodil y Robert daneses, el Círculo de Escritores Cinematográficos y Sant Jordi españoles, y los Independent Film Awards británicos. Independent Spirit Award al mejor actor, EFA a la mejor película internacional del 1999, Fotogramas de Plata a la mejor película estrenada en España durante 2000 e incluída en el Top Ten de mejores películas de su año de la National Board of Review, encabezada por American Beauty.
El dato: El guion nace de un relato escrito por Mary Sweeney, productora y pareja por aquél entonces de Lynch, y este a su vez se inspira libremente en un caso real. Lynch, decepcionado después de que la ABC cortase las alas a la serie Mulholland Drive por distintas desaveniencias tras la presentación del episodio piloto, leyó entusiasmado el guion de Sweeney y Roach y decidió rodar la película ese mismo año. El film contó con 9 millones de dólares de presupuesto y treinta días de rodaje en orden cronológico. El equipo de la película trabajó a contrarreloj para evitar que la climatología no afectase a la narración. El film vio la luz en el Festival de Cannes 1999, y aunque era la apuesta favorita de los críticos junto a Todo sobre mi madre finalmente no consiguió ningún premio por parte del jurado que presidía David Cronenberg. Farnsworth murió en octubre del año 2000, tras convertirse en uno de los actores más ancianos en conseguir una nominación al Oscar y recibir todo tipo de premios y nominaciones. Mulholland Drive finalmente se reconvirtió en película: en ese ocasión Lynch ganó la Palma de oro al mejor director, optó al Oscar al mejor realizador y repitió el éxito de Una historia verdadera.


Comentario: Lynch sorprendió a finales-inicios de milenio con este western crepuscular aparentemente alejado de los mundos truculentos del director. En la hazaña del anciano que busca redención y que revisa su existencia antes de poner punto y final a su camino vital pervive la ironía y la excentricidad de su autor: en los márgenes de la carretera están los universos cercanos pero extraños, reconocibles pero tenebrosos de la serie Twin Peaks o el clásico Terciopelo azul. Una historia verdadera es un lúcido retrato de la vejez sin sentimentalismos ni edulcorantes, un Lynch que deja poso más allá de cualquier juego formal. Una película redonda que cultiva el silencio, potencia la reflexión y alimenta el alma: Lynch finalmente filma las complejidades de la geografía humana a la vez que explora esa Norteamérica rural de far west enquilosada en el tiempo. El film sigue también inmutable al paso de los años: sigue siendo una película tremeda, de una capacidad de síntesis asombrosa, con una poética austera pero absolutamente conmovedora poco o nada frecuente en el cine norteamericano posterior. Una historia verdadera tiene la entidad de clásico instantáneo, la consistencia de esas obras que son capaces de realzar toda una carrera. Lynch, ecléctico e iconoclasta sin causa, ha seguido trabajando en multitud de proyectos y parió otra obra mayor: Mulholland Drive. En cambio, Richard Farnsworth se despidió de nosotros con el film, que en sí mismo es la crónica de una despedida. La desaparición de Farnsworth no ha hecho más que sumar significados y recurrencias a una obra que como los títulos capitales son universos coherentes y cerrados, a su vez evocaciones de otros universos y descripción inteligente de nuestro mundo. De esas historias que nos acompañan para siempre: ¡qué interesante es imaginar un visionado futuro de la cinta, cuando tengamos la edad de su protagonista!


Para los que buscan la esencia de la vida hecha imágenes.
Lo mejor: Pocos consiguen que 'menos' sea 'más', 'mucho más'.
Lo peor: Algunos malinterpretarán su final.

Nota: 8'5

miércoles, 17 de abril de 2013

Crítica de SEIS PUNTOS SOBRE EMMA, de Roberto Pérez Toledo

El mundo de las discapacidades ha sido llevado al cine desde múltiples perspectivas. La de Seis puntos sobre Emma es bastante original. A partir de seis partes o puntos, los mismos con los que se escriben todas las letras en el alfabeto braile, somos testigos de la evolución emocional del personaje y su tenacidad por cumplir el deseo de tener un hijo. Lo mejor de la propuesta está en su actriz, una Verónica Echegui que parece ciega de nacimiento y con la que todo resulta natural, creíble, cercano. La intérprete lidia con un personaje incómodo que el guion retrata en sus luces y en sus sombras, tan tierno como en el fondo antipático, al fin y al cabo complejo, como cualquier ser de carne y hueso. A la innegable verdad que respira la historia se le añade una curiosa terapia, la misma que visita la Emma del título, y en la que el público es partícipe de otras historias, todas plausibles y cálidas: una tetraplégica que pide los servicios de un gigoló, una muda lesbiana que chatea con una amante, un disminuido psíquico muy amigo de la broma y una chica con tres dedos amputados cuentan sus carencias y querencias mientras Emma y el terapeuta escuchan y se identifican. La intención de dar luz a esas pequeñas historias cotidianas que casi nunca tienen su espacio en la gran pantalla es del todo loable y el guion deja entrever tanto un estudio previo del caso como un absoluto cariño y respeto por el tema tratado. Desgraciadamente, a Seis puntos sobre Emma le pasa factura su condición de historia mínima, de cortometraje mínimamente desarrollado. El film roza el ridículo y se hunde al querer acercarnos la red de lazos que se crea en torno a la protagonista: la ficción, por lo tanto, entra de lleno en la trama para robarle cualquier atisbo de credibilidad y oxígeno. Al final Seis puntos sobre Emma es demasiado pequeña, está enquilosada en el terreno de la mera anécdota, y de la obviedad del conjunto se resiente un tramo final tan mal cerrado como obvio. Film que respira e inspira amor por todos sus poros, filmado y escrito con cierta mano curtida, pero que desaprovecha el colosal trabajo de Verónica Echegui. Decíamos que el mundo de las discapacidades ha sido llevado al cine desde múltiples perspectivas: Seis puntos sobre Emma es pulcra, amable y sin estridencias, pero ante todo un mero apunte a pie de página, y de ahí a caer en la nube del olvido, incluso en el conjunto de la débil pero consistente vida del cine español, hay solo un paso.



Para ver el mundo desde otros ojos.
Lo mejor: Verónica Echegui puede con todo.
Lo peor: El personaje de Fernando Tielve.

Nota: 5

ESCENAS: PSICOSIS (PSYCHO), de Alfred Hitchcock

ESCENA 04: La escena de la ducha de PSICOSIS (PSYCHO), de Alfred Hitchcock (EE. UU., 1960)
Comentario: La obra del maestro del suspense no podía estar más de moda. La revista Sight and Sound ha otorgado a Vértigo el título de la mejor película de la historia del cine, superando todo un clásico en este tipo de listas: Ciudadano Kane de Orson Welles. Además, la serie Bates Motel y la película Hitchcock de Sacha Gervasi han vuelto a demostrar que tras décadas de cine de terror el interés por las obras de Hitchcock, muy especialmente Psicosis, sigue vigente para varias generaciones de cinéfilos (no precisamente gracias al penoso remake que hizo Gus Van Sant a finales de los 90). Los premios de la Academia, que nominaron el film en cuatro categorías (recordemos que el dueño de la 'oronda silueta', por muy increíble e injusto que parezca, solo ganó un premio especial), no supieron apreciar las virtudes de una película que cincuenta años después es un icono del séptimo arte, una obra popular y querida, un título que recuerdan incluso los poco amantes del cine. Psicosis supuso una auténtica revolución, e incluso de estrenarse ahora seguiría resultando igual de rompedora: film parco en palabras, con una atmófera prodigiosa, con una protagonista que muere a mitad de metraje y un malo con una psicología y psicopatía tan misteriosa como terrorífica. Podríamos quedarnos con cualquier escena, pero el momento de la ducha ya es historia. Por culpa de Hitchcock nunca volvimos a oir el inocente discurrir del agua en el plato de ducha de la misma manera: adiós a los baños relajantes. Y por culpa de Hitchcock, todo lo demás, o casi todo el cine de gritos y cuchillazos que vino después, nos parece un juego de niños. Nunca vemos el cuerpo herido de Janet Leigh, todavía menos sus partes nobles (la censura del momento poco pudo cortar). Ni tan siquiera conocimos el rostro del asesino en el momento clímax: las sombras son más aterradoras. El montaje prodigioso permite plasmar la tensión de la escena sin necesidad de ofrecernos estampas escabrosas: aunque no vemos el filo del arma cortando la piel de la dama, sí sentimos el efecto del golpe gracias al genio. La música provoca escalofríos desde la primera nota. Y el momento pausado que sigue, prolongación sutil y originalísima del shock, esconde una solución que luego haría suya Polanski y siguientes: el desagüe por el que se cuela la sangre es tras un fundido a negro el ojo sin brillo del cadáver, enmarañado entre la translúcida cortina de baño. Un prodigio en todos los sentidos, una secuencia tan sencilla en apariencia como rica en detalles.


¿Preparados para 'la ducha'?

martes, 16 de abril de 2013

Las mejores amigas: Crítica 80 EGUNEAN (EN 80 DÍAS), de José María Goenaga y Jon Garaño

Tras Ander, el cine vasco vuelve a marcarse otro tanto. Por qué 80 egunean, una película pequeña con mucho encanto, no llegó a tener la presencia merecida ni fue reivindicada como debía dice más bien poco de la cultura de este país. Mejor no pensar que la temática o quizás la realidad idiomática del film le impidió proyectarse y competir junto a otros títulos seguramente inferiores. Ander ya sufrió algo parecido al ver su estreno vetado entre nosotros mientras coleccionaba fantásticas reseñas en Francia. 80 egunean, aunque tuvo un poco más de suerte al estrenarse comercialmente el pasado 2010, hay que reivindicarla. Es una historia que parte de la anécdota para describir a toda una generación. Un film que propone una visión novedosa de la España supersticiosa, atada a la religión, preocupada por las convenciones y el qué dirán; y en contraposición, del relevo generacional con jóvenes más libres, sin menos ideas preconcebidas, en un claro éxodo del pueblo a la ciudad. 80 egunean es la historia de Axun, una mujer que no soporta la idea de que su yerno, tras sufrir un accidente de tráfico, esté solo en el hospital de la capital. Axun viaja hasta San Sebastián para hacer 'lo que debe hacer' (pese a no contar con el apoyo de su hija), y al encontrarse con Maite, la mejor amiga de su infancia, sucumbirá a 'lo que quiere hacer' (pese a contar con la hostilidad de su marido, fuera de lugar al no tener a Axun a su entera disposición las veinticuatro horas del día). El film es la crónica de esos ochenta días en los que Axun descubrirá un nuevo mundo, se permitirá la posibilidad de vivir otra vida e incluso llegará a imaginar otro futuro más allá de su caserío y sus trabajos en el campo y en la cocina. Una historia sobre la libertad de esa mujer anciana que sin el peso de los hijos, sin más ataduras que lo tomado por costumbre y con la perspectiva de la edad ('los ancianos somos más niños', dice Maite) se atreve a poner patas arriba su pequeño gran universo. También la historia de otra mujer, la otra cara de la moneda, que luchó desde el principio en un tiempo en el que la mujer independiente, soltera y sin hijos estaba mal vista. Una película más profunda de lo que parece, bien escrita, totalmente creible y fresca gracias a las grandes interpretaciones de sus actrices. Los Goya no se acordaron de ella y sucesos como el de La soledad parece que solo tienen lugar cada muchos años. Nunca es tarde si, como es el caso, la película es buena: alimenten su cinefilia comprando o descargando esta pequeña joyita de amistad y amor femenino.


Nota: 7

MIS CDS: CUATRICROMÍA, de FANGORIA


CUATRICROMÍA, de Fangoria (España, 2013)
Presentación: Tras formar parte de distintos grupos de la Movida Madrileña, a finales de los 80 Nacho Canut y Olvido Gara, conocida como Alaska, se independizan y forman Fangoria: Cuatricromía es su octavo álbum de estudio y el primero tras el recopilatorio El paso trascendental del vodevil a la astracanada. Es una de las formaciones de electropop más conocidas y exitosas de España con singles tan destacados como Retorciendo palabras, Electricistas, No sé qué me das o En mi prisión.
Reseña: Fangoria es una de las pocas bandas capaces de llamar la atención de crítica y público y sumar fans de todos los perfiles y edades. Esta vez nos ofrece un 'álbum concepto': los cuatro tonos de la cuatricromía de colores protagonizan cuatro cds de cuatro canciones, yendo del pop luminoso que han frecuentado en su última etapa a sonidos electrónicos más rugosos que entroncan, aunque sea levemente, con las composiciones de Naturaleza muerta. Cuatro estados de ánimo (del positivismo en letras y beats del cd cyan a la oscuridad rockera y letras desangeladas del disco negro), cada uno bajo el sello de un productor diferente y con la intención, al menos sobre el papel, de mostrar cuatro facetas distintas de ese cajón de sastre tan heterogéneo que es la fructífera y longeva carrera de Fangoria. La idea funciona en el formato físico del trabajo: el grupo todavía mima su cd como 'objeto' y el pack merece los 'veintipico' euros de inversión. Pese a esto, la coherencia cromática no tiene su traducción en lo musical: de alguna manera, y pese a tener buenos cortes en todas sus partes, esta Cuatricromía queda bastante eclipsada por el single Dramas y comedias, 'hit-himno' que bien podría ser el A quién le importa del siglo XXI: 'no querer más dramas en la vida, solo comedias entretenidas' es un canto a contracorriente a tenor de los tiempos que corren. Para volver a empezar o Piensa en positivo siguen una senda similar junto a algún temazo semioculto, como lo fue La pequeña edad de hielo en el bastante plano Absolutamente: nos referimos a Tormenta solar perfecta o Lo tuyo no es normal. El disco cyan, producido por el genial Guille Milkyway, es un auténtico chute de luz. El disco magenta supone una Fangoria a medio gas pero igualmente eficaz. El disco amarillo es de principio a fin anodino, sin ningún tema a destacar. Y la sorpresa viene al fondo del cofre: el disco negro, vilipendiado por ciertos cronistas, es para el blog un necesario retorno a la electrónica más gótica e impúdica (en esta apreciación tiene mucho que ver el hecho de que consideremos el periodo que va de Una temporada en el infierno a Arquitectura efímera como la mejor etapa de Fangoria). En resumen (difícil al ser un trabajo de vocación casi inabarcable), un disco irregular en conjunto pero con muchos tracks para nutrir nuestro ipod: el verdadero espectro, colores aparte, de la esencia Fangoria va de la cutrez exagerada de Caprichos de un corazón estrafalario (que sería perfecto, eso sí, para el marido de la diva y sus Nancys Rubias) a esa festiva Desfachatez que dan ganas de cantar a más de uno.
Recomendado para: Los que en algún momento fueron fans de Fangoria, más recién llegados tras seguir la 'exhibición con matices' del reality Alaska y Mario.
Los mejores tracks: El cd cyan.
Nota: 7'5

lunes, 15 de abril de 2013

¡CINOSCAR & RARITIES LLEGA AL MILLÓN DE VISITAS!

Sin todos vosotros no hubiera sido posible. Hace unos días el blog... ¡superó la cifra del millón de visitas! Muchas gracias a todos los que leéis, comentáis o os habéis acercado alguna vez al muro del blog. Hoy nos vamos de fiesta y guardamos posts para mañana. Habrá más Cinoscar & Rarities si así lo deseáis! Es un placer poder compartir cosas sobre lo que más nos gusta: el cine. Nos leemos y escribimos.


Y atentos al blog... ¡este verano os tenemos preparada una GRAN SORPRESA! Coming very soon...

SEMANARIO 6: LOS POSTS DE LA SEMANA

¿Te perdiste algún escrito del blog? Con nuestro semanario puedes recuperar las distintas publicaciones de todas las semanas. En el margen derecho del blog, en la sección 'semanario', puedes (re)leer los distintos artículos ordenados.

CONTENIDOS DEL BLOG



Semana del 08/04 al 14/08

Crítica: ALACRÁN ENAMORADO, de Santiago A. Zannou
Crítica: LOS ÚLTIMOS DÍAS, de Àlex y David Pastor
Cine año 2000: FUGITIVAS, de Miguel Hermoso
Cine año 2000: LA ESPALDA DEL MUNDO, de Javier Concuera
Cine año 2000: PARA TODOS LOS GUSTOS, de Agnès Jaoui

Cine nórdico: SCREAMING MASTERPIECE, de
Cine queer: THE GREEN, de Steven Williford
El cortometraje: SIGNS, de Patrick Hughes
El cd: 5, de Alizée

domingo, 14 de abril de 2013

Crítica de LOS ÚLTIMOS DÍAS, de Àlex y David Pastor

1. Con motivo del estreno de Los últimos días se ha podido escuchar un debate que debería darnos vergüenza. Se ha discutido hasta qué punto es útil un cine español que filma desde sus innegables limitaciones una historia de corte fantástico que los norteamericanos ejecutan habitualmente con un presupuesto mayor, si bien eso no siempre implica unos resultados mejores. El tema debería sentenciarse con los dos argumentos que siguen. En primer lugar, el cine español, como cualquier cinematografía más o menos pequeña, tiene y debe tener la necesidad y la legimitidad de contar sus problemas locales recurriendo a formatos de corte internacional, camino que ciertos autores vienen transitando con éxito durante mucho tiempo y que permite la venta de nuestros productos al extranjero. Y en segundo lugar, la existencia de una generación de técnicos y artistas preparadísimos, cantera venida de las diferentes y fructíferas escuelas de cine españolas, ha permitido a nuestro cine tener un empaque visual como mínimo notable, algo que solo podemos conseguir si esos nombres del presente y del futuro encuentran proyectos como Los últimos días, y con ellos la posibilidad de trabajar dentro de nuestras fronteras.


2. La influencia de los Estados Unidos, con todo, es tan evidente como inevitable. Hay, eso sí, diferentes maneras de reciclar el conjunto de referentes yankis o paralelos, y gracias a eso un trabajo como el que nos ocupa puede insertarse dentro del variopinto horizonte del cine made in Spain sin necesidad de copiar o pedir prestado el trono de otros. Basta comparar el espectáculo descacharrante y concienzudamente sin sentido de Rec 3: Génesis con el empaque clásico de Los últimos días para tener un esbozo de las diferentes líneas del thriller o terror español reciente, quedando contenida entre ambos extremos la heterogeneidad de tonos y recursos de un grupo de películas y autores que forman una corriente en alza. El cine ejerce su tiranía e impone su imaginario: nos hemos acostumbrado a que el apocalipsis sea exclusivo de las grandes urbes estadounidenses, una soberana estupidez que revela una mirada adocenada por parte del público y una preocupante carencia de ideas nuevas por parte de la industria. Los últimos días busca y encuentra su variación de la fórmula: la agorafobia es paradójicamente el elemento que enclaustra a los personajes y el escenario del pánico es una Barcelona de cielos ámbar y grisáceos. Esa es su aportación y su personalidad: si desde fuera se valora el intento, ni qué decir que tal ejercicio debería contar con más apoyo entre nosotros.


3. Valoremos, por lo tanto, Los últimos días como película autónoma sin perder de vista la tradición de terrores colectivos que la antecede. La película de los hermanos Pastor es lo más parecido a una road movie emocional entre túneles de metro y alcantarillas. Marc (un solvente Quim Gutiérrez), un ingeniero informático, encuentra en un mundo patas arriba la figura del padre (que a su vez busca a su propio padre: hablamos de Enrique, el personaje de Jose Coronado). El terror, en otras palabras, es portador de inesperados significados: el protagonista se ve obligado a 'sobrevivir', y en esa aventura encuentra las claves para, acabada la debacle, poder 'vivir'. El título, en definitiva, no se refiere a los días que acaban con la civilización tal y como la concebimos sino al periodo de transición anterior al cambio, al nacimiento de otra civilización. Esa es la novedad de la cinta: presentada bajo los membretes propios de lo fantástico, sus directores encuentran en la motivación de su héroe (la ansiada reunión familiar) la posibilidad de abrazar un misticismo poco frecuente que pretende impactar y hacer reflexionar al espectador. La película acaba siendo una suma de capas bastante interesante: al evidente homenaje a la ciudad condal se suma una historia de redención y una trama de amistad masculina que dan sentido a la causa del personaje, y con ella la de todos sus semejantes. De hecho, no hay opción más espiritual y a priori anticomercial que dejar la enfermedad que atenaza a la humanidad de la película sin explicación lógica: el símbolo puede a la ciencia.


4. Hemos dado con el elemento diferenciador: solo nos queda dar luz a las flaquezas de la historia. Y aquí enlazamos con el primer punto: aunque a nivel estético hemos llegado a una cima considerable, los guiones siguen siendo todavía la gran asignatura pendiente. A Los últimos días no le faltan ideas pero no siempre cuenta con al inventiva suficiente para plasmarlas. De esta manera, la película se divide en dos partes poco armónicas. En un inicio la trama in media res se sucede con flashbacks de lo sucedido antes de extenderse el pánico, una decisión criticable que aporta más bien poco: un arranque costumbrista que incluyese el elemento fantástico en mitad del metraje hubiese sido una solución más interesante, por mucho que la campaña publicitaria del film adelantase la sorpresa de la historia. Paralelamente, el segundo tramo se sucede a partir de pequeñas intuiciones que dan pie a nuevos macguffins: según esta lógica, la visión de un ciervo campando por la ciudad justifica la aparición posterior de un oso, la ambigua escena en lo alto de la torre permite al guion recuperar un personaje en la revuelta del supermercado, y la inconclusa desaparición de otro personaje al derrumbarse un edificio hace posible la pervivencia del misterio final (saber si el reencuentro se producirá en un espacio exterior aparentemente inexpugnable). Demasiado truco y retruécano, en definitiva, para explicar una historia en el fondo más apegada a lo intimista que a lo espectacular.


5. Los últimos días, en resumen, es una película meritoria pero irregular. La obligación de responder a los códigos del género y al mismo tiempo alterarlos con nuevas aportaciones es un trabajo magno que no se resuelve con equilibrio: de ahí que el público conformista critique una falta de ritmo que, sin ser alarmante, es fácilmente detectable; y de ahí que los que quieran explorar más universos que el estrictamente apocalíptico estén en su derecho de pensar que los hermanos Pastor, a la hora de desvelar todas sus cartas, dan gato por liebre. Merece atención su narrativa con ecos de Comac McCarthy, pero el exceso de datos acaba matando el interés de la audiencia. Los últimos días es innegablemente una crítica a la falta de humanidad de una sociedad global y tecnológica con un reverso absolutamente cruel y frustrante: ahí está el personaje del vecino anciano, invisible por culpa del mal colectivo de 'no querer ver' o 'no poder salir', para jugar con los argumentos filosóficos que queramos. Pero el hecho de que la historia tenga varios finales posibles resta potencia a todo el conjunto, no tanto por la multilectura de su plano final sino porque la película podría terminar en cuatro o cinco momentos diferentes de la acción y ser una unidad de significado plenamente sólida. Los últimos días es un paso más hacia la 'película total' que nuestro cine, a base de tanto intento y talento, puede conseguir en breve. Eso si las tijeras del PP y el prejuicio colectivo hacia el cine español no acaban sentenciando la verdadera apocalipsis del sector. Porque una de las posibles interpretaciones de Los últimos días podría ser la exposición de una cinematografía que o bien no quiere o bien no puede salir al exterior a proclamar su multilingüismo, en sentido literal y figurado.


Para exploradores de películas complejas.
Lo mejor: Defensores y detractores concordarán que la película tiene atmósfera.
Lo peor: Dista de ser el golpe de autoridad que precisa nuestra industria.

Nota: 6

sábado, 13 de abril de 2013

Crítica de ALACRÁN ENAMORADO, de Santiago A. Zannou


Carlos Bardem, escritor de la novela Alacrán Enamorado, reconoció en el Zannou de El truco del manco el talento necesario para llevar a la gran pantalla la pulsión de los personajes marginales y extremos de su historia. Con la cinta estrenada en toda España, no cabe duda de que Bardem, que se ha reservado el segundo papel masculino más importante de la función y otra intervención para su hermano Javier, tuvo muy buen ojo a la hora de fichar a Zannou. El film se describe por dos marcas: en primer lugar, se sirve de las directrices clásicas del cine de boxeo, con una historia de redención personal bastante habitual en la ficción pugilística y con una no menos recurrida descripción del 'maestro frustrado' que instruye y guía a su pequeño saltamones como si de un padre se tratase; y en segundo lugar, es evidente la pervivencia de un cine ligeramente romántico que en lugar de pervertir los códigos amorosos pone la premisa 'chico conoce chica' en un marco diferente, en este caso describiendo el evidente pero potente choque de trenes que surge al poner en un mismo plano un joven de ideario nazi y una chica mulata. Esta doble vertiente enriquece a Alacrán enamorado, ya que el film funciona como trama juvenil y al mismo tiempo tiene la madurez que reclama un perfil de público más elevado. Solo por eso el film amplifica los horizontes del reciente español, sin olvidar su esfuerzo por dar buenos personajes a toda una generación de nuevos talentos: Álex González apaliza y vence en el que es de momento el papel de su carrera, la hastiada construcción del entrenador parece tener ecos eastwoodianos y Miguel Ángel Silvestre tiene el lado visceral y animal del primer Javier Bardem -  es indudable que de haber sido concebida veinte años atrás el principal protagonista hubiese recaído en el español más internacional -. Al final ni se impone la crítica social ni el romance folletinesco: Alacrán enamorado queda como una película con momentos poderosos y una atmósfera turbia, oscura y cortante que deja mal cuerpo. Puñetazos consistentes que aun siendo una evolución lógica de las corrientes sociales de nuestro cine pelean en una liga inferior con respecto títulos europeos de temática paralela como La ola o El odio. Por explicar la historia que explica y por venir firmada por parte de quien viene firmada (esto es España, señores), la película recibirá más golpes en el ring de los que realmente merece: de ahí que sea importante abrazar esta Alacrán enamorado como una de las sorpresas más agradables del cine español de este 2013.


Para amantes de las mezclas consistentes.
Lo mejor: Cine y realidad, boxeo y racismo, se funden con bastante atino.
Lo peor: El final revela ciertas complacencias del conjunto.

Nota: 6'5

viernes, 12 de abril de 2013

Crítica de LA ESPALDA DEL MUNDO, de Javier Corcuera

El dolor, en todas partes
LA ESPALDA DEL MUNDO, de Javier Corcuera (España, 2000)
¿De qué va?: Tres historias, reflejos de un mismo mundo injusto. En Perú, un niño se levanta a las seis todas las mañanas para picar piedra en una cantera cercana para ayudar a su familia. En Suecia, un kurdo exiliado nos cuenta la historia de su esposa Leyla, una política kurda encarcelada en Turquía. Y en Texas, los padres de un reo condenado a muerte se reúnen con un grupo de víctimas con la esperanza de poner fin a una de las taras del sistema judicial norteamericano.
Palmarés: Premio de la Crítica Internacional del Festival de San Sebastián 2000. Premio de la OCIC del Festival de La Habana 2000. Seleccionada para el Festival de Sundance 2001 y Mar de Plata 2001. Premio Turia 2001 al mejor director novel. Nominación al mejor artista revelación para Javier Corcuera por parte del Círculo de Escritores Cinematográficos de España.



Valoración: Un relato punzante de diferentes olvidados y desheredados en lugares distintos del planeta. Diferentes espacios y diferentes expresiones del dolor que dibujan un desolador 'estado de las cosas'. Corcuera habla de temas mayores (explotación infantil, conflicto árabe, pena de muerte) y sus imágenes escuecen: en ellas no hay ningún intento de manipular o adoctrinar a la platea, porque el objetivo es acercarnos tres bocanadas de vidas truncadas capaces de sacudir nuestra mirada conformista, bienestante y primermundista. Corcuera evita el documental de investigación, ni tan siquiera pretende tener uno u otro efecto en el público: filma a escasos milímetros de la realidad, al pie del cañón, a primera línea de fuego. Por separado y juxtapuestas, sus historias son algunos de los fragmentos más contundentes que ha dado el cine español de los últimos años. Cine social que pone voz y convierte en noticia tres escándalos ocultos y cotidianos. Echar por tierra las desigualdades e injusticias depende de todos nosotros, de quienes gobiernan y de quienes gobiernan a los que gobiernan: por lo menos La espalda del mundo, cine puro, crudo y duro, consigue que intuyamos lo que la verdad esconde.


Para ciudadanos con conciencia.
Lo mejor: El montaje eficaz y nada partidista.
Lo peor: ¿Habrán silenciado un peliculón como este precisamente por tratar cuestiones que molestan? Tememos que sí.

Nota: 7

Parte 1: El niño

jueves, 11 de abril de 2013

Crítica de PARA TODOS LOS GUSTOS, de Agnés Jaoui

En la variedad está el gusto
PARA TODOS LOS GUSTOS (LE GOÛT DES AUTRES), de Agnés Jaoui (Francia, 2000)
¿De qué va?: Nada es lo que parece. Las primeras apariencias engañan y los prejuicios son malos compañeros. Dos amigos comen en un restaurante, pero en realidad son dos compañeros de trabajo. Son el chófer y el agente de seguridad de un empresario que está a punto de cerrar un contrato con un grupo iraní. Aunque el alto ejecutivo parece un ser petulante, en realidad es un hombre de buen corazón. Y aunque no está familiarizado con el arte, se queda prendado por la actriz de una obra de teatro en la que interviene su sobrina. Encuentros y desencuentros de distintos personajes en cuyos actos y en cuyas palabras se manifiesta la eterna heterogeneidad de opiniones, gustos y maneras de vivir.
Palmarés: Nominación al Oscar a la mejor película de habla no inglesa. 4 premios César de 9 nominaciones: mejor película francesa del año 2000, mejor actor de reparto (Gérard Lanvin), mejor actriz de reparto (Anne Alvaro) y mejor guion original. Gran protagonista de la temporada de premios galos del año 2000: fue galardona con dos Étoiles d'Or y tres Lumière. EFA al mejor guion europeo del año y nominada a la mejor película. Turia y David di Donatello a la mejor película extranjera, y en esa categoría candidaturas al Guldbagge sueco, el Cóndor argentino y el British Independent Film Award.
El dato: Primera película de Agnés Jaoui y todavía hoy su máximo éxito de taquilla (vendió casi 4 millones de entradas en Francia) a la que le seguiría Como una imagen y Háblame de la lluvia. Jaoui también interpreta a la camarera libertina y vendedora de marihuana de la película. Jaoui y Bacri, además de ser actores de larga trayectoria, escriben el guion de la película y de todas las cintas mencionadas: ambos han sido matrimonio durante 15 años. La pareja también firmó el guion de la obra teatral Cada uno busca su gato, que dos años después de su estreno en las tablas fue llevada al cine por Cédric Klapisch con Jaoui y Bacri como actores. Jaoui también ha grabado dos discos donde mezcla ritmos tan variados como el flamenco, el bolero y el fado.


Valoración: La alta comedia tiene en Para todos los gustos su gran obra maestra contemporánea, una película ácida e inteligente con unos diálogos astutos, una descripción de personajes asombrosa y unos actores en estado de gracia. Todo son aciertos en este Allen a la francesa o Resnais a la americana. No conectará con todas las sensibilidades, pero si se accede a las complejidades de todos sus rincones uno disfruta de lo lindo. Para todos los gustos es un gran fresco de la variedad de opiniones, estilos de vida y clases sociales de una Europa urbana. Aunque pueda parecer una película burguesa y acomodaticia, la cinta innova con un humor finísimo que va de la parodia sin aspavientos al chiste sesudo. Una de sus grandes bazas es que todos sus personajes, aun siendo representaciones de las contradicciones y miserias de todos nosotros, resultan reales y cercanos, buenas personas: hay espacio para la reflexión, pero ningún atisbo para la depresión de un cine social, entre ellos el francés, más empeñado en retratar las sombras que las luces. Para todos los gustos es luminosa. O mejor: compleja, rica en su paleta de colores y matices. A algunos sus palabras les taladrará la cabeza. A otros les llevará a un nirvana que casi nunca consigue el cine de nuestros días. En Para todos los gustos parece que no pasa el tiempo, que no se nos cuenta nada y a la vez se condensa todo, que es perfecta de cabo a rabo, que es imposible prever sus giros y que cuando estos acontecen parecen los más naturales, los únicos posibles. Uno siente unas ganas irrefrenables de verla y volverla a ver en un eterno bucle. Para todos los gustos consigue que sus personajes sean al final de la función nuestros amigos, y que a la vez nos quedemos pensando en la salud de nuestras relaciones con los demás. Para todos los gustos consigue que viéndola ponga mi total atención en una historia que siendo ajena me compete y describe como ser humano. Logrando, además, que viéndola o recordándola me sienta más feliz que antes. Cine con mucha vida. Película de cabecera para todo cinéfilo que además de pasar un buen rato quiera escudriñar en sus entrañas, sin acritudes ni malos rollos. Si en la vida y en el arte la risa con mensaje pero sin moralina es lo más difícil de conseguir, nadie debería robarle a Para todos los gustos el título de absoluta joya.


Para reir y reflexionar.
Lo mejor: El guion, de los más redondos jamás escritos.
Lo peor: A algunos les enervará su toque intelectual - artístico.

Nota: 9

miércoles, 10 de abril de 2013

Crítica de FUGITIVAS, de Miguel Hermoso

No matar, no mangar, no mentir
FUGITIVAS, de Miguel Hermoso (España, 2000)
¿De qué va?: Una banda de delincuentes decide robar una administración de loterías de Madrid y fugarse hacia el sur. Los planes se truncan cuando Tony y Laura, la sobrina de su novio Juanjo de apenas siete años, son abandonadas en mitad de la carretera: Juanjo se ha escapado con todo el botín y sus dos compinches les persiguen. Laura decide llevar a la niña junto a su padre, un cantaor de flamenco. Pero esquivar a sus persecutores no será nada fácil, y su periplo se alargará hasta recorrer de punta a punta toda la costa andaluza.
Palmarés: Premio Goya a la mejor actriz revelación (Laia Marull) y mejor canción original (Fugitivas, de Manuel, Natboccara y JJ Chaleco). Premio Turia a la mejor película española del 2000. Tres premios ASECAN, incluyendo mejor película. Premio del público del Festival de Chicago. Premio a la mejor actriz (Laia Marull) y mejor banda sonora (Antonio Meliveo) del Festival Internacional de Ft. Lauderdale. Nominaciónal mejor actor de reparto (Juan Diego) del Círculo de Escritores Cinematográficos de España.
El dato: La película duró muy pocas semanas en cartel, pero logró un notable éxito de crítica. Es la primera ganadora del Goya a la mejor canción, categoría que se concedió por primera vez ese año 2000. Laia Marull ganó también su primer Goya: a día de hoy es la única actriz que puede presumir de tener todos los Goyas posibles (premio como protagonista de Te doy mis ojos, secundaria por Pa negre y revelación por el film que nos ocupa). Es uno de los primeros papeles de María Galiana tras la exitosa Solas de Benito Zambrano y solo meses antes de que fuese popular por ser la abuela de la familia de la longeva serie Cuéntame. Tiene una de las bandas sonoras más celebradas del último cine español, con música flamenca y melodías de guitarra española: Niña Pastori hace un cameo en la película y canta Cai, éxito de su tercer álbum Cañaílla que suena en los títulos de crédito de la cinta.


Valoración: Es un placer bucear en el baúl de obras del reciente cine español y encontrarse una perla como Fugitivas, tan desconocida como singular. Aunque en su momento tenía el suficiente potencial para ser un título de culto instantáneo, el hecho de que haya permanecido oculto todos estos años le ha conferido mayor energía. Fugitivas no se parece a nada ni a nadie del cine local de ultimísima factura: a su aliento enteramente español (no solo por la evidencia del flamenco y el paisaje andaluz: en ella planea el alma del cine de Eloy de la Iglesia y otros) se le añade un esquema de road movie femenina muy interesante, herencia directa de un cine del espectáculo de arraigue norteamericano (podría ser sin problemas nuestra Thelma y Louise). Así, entre persecuciones, molinos de viento y olor a jamón serrano y gazpacho discurre una bellísima historia de dos mujeres (una mujer inconsciente y una niña muy madura) que buscan su lugar en el mundo mientras esquivan las magulladuras de un pasado que les persigue. Un thriller con espacio para el drama crudo y la comedia surrealista. Y aunque algunos la acusarán de ir a más revoluciones de la cuenta, Fugitivas encierra una realidad de marginados y perseguidos más que reconocible, llevando la temática social a los mimbres disparatados de las ficciones imposibles de tiros y volantazos. Entre las estaciones de servicio, la soledad de la carretera y el componente desalmado-simpático de sus secundarios se cuela un cine con vida que se ve sin pestañear y que se siente a flor de piel, aunque uno no tenga especial preferencia por la guitarra española y el cante jondo. De esas historias que se quedan grabadas en la mente para bien o para mal: a unos les generará rechazo, a nosotros nos inspira una ternura inconmesurable.


Para escépticos del thriller español.
Lo mejor: Es personal y vibrante.
Lo peor: Que su tendencia a lo kinki le reste espectadores.

Nota: 7'5