lunes, 10 de agosto de 2009

OSCARS 2010: PRIMERAS PREDICCIONES

Haciendo honor al título del blog, he aquí las primeras predicciones a los Oscar del año. De momento, las listas solo contemplan las tres favoritas en las categorías más importantes, además de seis de las diez posibles nominadas al premio gordo. Los nombres en rojo marcan los favoritos a ganar. Fotos, puntos a favor y en contra, posibilidades... todo en cuatro líneas:


BEST PICTURE

- Amelia A favor: Estética academicista con fuertes papeles protagonistas. Carne de Oscar. En contra: Parece encaminada a un público femenino y pugnará directamente con films de factura similar (Bright Star, An Education, Julie & Julia).

- Invictus A favor: Todo lo que toca Eastwood se convierte en oro. Seguro que no decepciona. En contra: Ser la favorita de primera hora puede, como ocurrió con Changeling, pasar factura al viejo Clint.


- Nine A favor: Hollywood mima a los musicales, y este parece ser el más grande desde Chicago. En contra: La duda de estar ante una Dreamgirls y no ante una Chicago es considerable y solo se despejará una vez se estrene.


- Up A favor: Ha gustado a todo el mundo y las voces disonantes no surtirán efecto. La estrategia de tener 10 nominadas beneficia a Pixar, que, al ser considerada la gran marginada en la categoría grande, la Academia podría remendar el error. La buena audiencia de la gala depende de nominaciones como esta. En contra: Es, pese a todo, un film de animación.


- An Education A favor: Estética de época más actores convincentes más posible film indie de la temporada. Fórmula de Oscar. En contra: Aún es desconocida entre los entendidos y deverá hacer un esfuerzo titánico para mantenerse en la carrera.


- The lovely bones A favor: Jackson es un mimado de la Academia y la campaña publicitaria del film es demasiado potente para pasar desapercibida en los Oscar. En contra: ¿Es un thriller? ¿Es un drama? ¿Es un cuento? ¿Qué es The lovely bones?

BEST DIRECTOR

- Peter Jackson (The lovely bones) A favor: El nombre de la película, además de su factura y posibles virtudes, irán asociadas a su nombre. Si el film llega alto, Jackson será el primero en asegurarse la nominación En contra: La Academia puede considerar que ya está demasiado laureado. La película parte como favorita, pero Jackson no.
- Rob Marshall (Nine) A favor: Hollywood debe valorar el riesgo de adaptar un conocido musical y el oficio de un director capaz de brillar tanto en sus aspectos técnicos como narrativos. No estuvo nominado por Chicago y la Academia le debe la mención. Aún no es un nombre asentado, algo que, si a priori es un obstáculo, podría beneficiarle porque tendrá menos detractores. En contra: Poco conocido, trayectoria corta... Si el film no gusta, Marshall será el primero en sufrir las consecuencias.
- Clint Eastwood (Invictus) A favor: Eastwood es un director reputado, respetado y admirado por todo el mundo. La ausencia de nombres importantes hará que Eastwood sea necesario para aportar la sabiduría y renombre que precisa la candidatura. En contra: Tiene toda una colección de Oscars en sus vitrinas. El injusto fiasco del año pasado podría repetirse.

BEST ACTOR


- Morgan Freeman (Invictus) A favor: Interpreta a un personaje real, un icono. Las sesiones de maquillaje dan muchos Oscar, y más con el carrerón de Freeman. En contra: Aunque es el cabeza de cartel, podría ser que al final Matt Damon tuviera más peso en la trama.
- Viggo Mortensen (The road) A favor: La película aplazó su estreno para favorecer a Mortensen. Cuesta imaginar que el actor quede apeado de la carrera. En contra: Podría ser la única recompensa del film. Si sus productores quieren la nominación, deberán promocionar la película y estrenarla por todo lo alto. Venecia dictará sentencia.
- Leonardo DiCaprio (Shutter Island) A favor: El film es uno de los más esperados y DiCaprio merece el Oscar que no tuvo en anteriores ocasiones. De no ser este su año, algún día deberá llevárselo. En contra: Si la cinta es excesivamente comercial, DiCaprio no tendrá ninguna opción. Ya ocurrió con Infiltrados...

BEST ACTRESS


- Hilary Swank (Amelia) A favor: Swank es carne de Oscar y los académicos no perderán la oportunidad de volverla a nominar. En contra: Puede que la propuesta sea excesivamente ligera y rosa. La directora es Mira Nair, un dato no demasiado halagador.
- Emily Watson (Within the whirlwind) A favor: El film parece tan academicista que no pasará desapercibido. Watson, a juzgar por el primer tráiler, encaja una interpretación sublime y desgarrada. En contra: Pese a todo, su rostro no es demasiado conocido. Hay pocas oportunidades para las actrices desconocidas y Charlotte Gainsbourg y otros nombres podrían superarla. El film está en post-producción, con lo que debe darse prisa si quiere premios.
- Carry Mulligan (An Education) A favor: La estética Mad Men está de moda y su rostro más emblemático es Mulligan. Aportaría el toque joven de la categoría. En contra: Los votantes pueden considerarla una mera principiante y premiar otros aspectos del film.

BEST SUPPORTING ACTOR


- Christopher Waltz (Malditos Bastardos) A favor: Acaparó los elogios de Cannes y todo apunta a que este es el papel de su vida. Puede ser una propuesta comercial, pero, si Downey Junior consiguió colarse en el quinteto con el bodrio Tropic Thunder, todo es posible. En contra: Parece que la película irá a remolque de lo que pase con Waltz. Si el film no entusiasma a los seguidores de Tarantino, Waltz se difuminará. La categoría no tiene muchos favoritos y la futura competencia puede desbancar a los favoritos actuales.
- Stanley Tucci (The lovely bones) A favor: Si el film quiere arrasar, deberá colar a alguno de sus intérpretes en el quinteto. El laurel de Tucci, como ocurrió con Jenkins el año pasado, vendría a realzar y reivindicar un actor excelente que siempre se ha mantenido alejado de los premios. Como Waltz, él es el malo del conjunto, un patrón muy atractivo para los Oscar. Su papel, además, recuerda al del nominado Jackie Earle Haley por Little CHildren. En contra: No sabemos cuántos minutos tiene de pantalla. ¿Su intervención es secundaria o terciaria?
- Matt Damon (Invictus) A favor: Película favorita, actor popular y una posible gran interpretación. Perfecto. En contra: Si los productores deciden que compita junto a Freeman para el premio grande, Damon tiene todas las de perder. Su nombre aparece porque no hay muchos nombres en la carrera. Sus posibilidades de Oscar son, de momento, bastante efímeras.


BEST SUPPORTING ACTRESS


- Penélope Cruz (Nine) A favor: El primer tráiler y fotogramas nos dicen que Cruz tiene el papel más histriónico y pasional de la cinta. La garra y el carácter que la encumbraron en Vicky Cristina Barcelona podría repetirse. Si Los abrazos rotos no consigue nada, Cruz tendrá la publicidad de los dos films. Es muy conocida y su calidad de estrella debe arrastrarla a la nominación. En contra: ¿Dos años seguidos nominada? La gesta parece difícil. Nine tiene muchas actrices con posibilidades de Oscar (tenemos el reciente ejemplo de La duda) y ya sabemos qué ocurre cuando se reparten los votos...
- Meryl Streep (Julie & Julia) A favor: Cuesta pensar en una gala sin Meryl entre el plantel de nominados. Su interpretación parece ser lo mejor del film y algún día la Academia deberá asumir que la actriz, pese a su currículum, precisa otra estatuilla. En contra: Se ha estrenado muy pronto y eso la podría dejar fuera de la carrera. Que la película sea más carne de Globos de oro que de Oscar tampoco ayuda.
- Judi Dench (Nine) A favor: Otra veterana, una gran actriz en busca de su segundo oro. Dench puede atesorar los momentos más divertidos de Nine y, si se apunta alguna coreografía, la jugada puede ser redonda. En contra: El gran handicap de Nine es que tiene un reparto amplísimo. Dench podría perder frente a Cotillard, Loren o Kidman.


BEST ORIGINAL SCREENPLAY


- Bob Petersen (Up) A favor: Aún no sabemos cuál es realmente la tarea de un director de un film animado. Por ello, la Academia preferirá realzar a Up y a sus creadores en esta categoría, la misma por la que ya pasaron Wall-e, Buscando a Nemo o Ratatouille. En contra: Pixar no tiene ningún Oscar por sus guiones. Su candidatura parece asegurada, pero el viaje hacia el premio es tan largo como el periplo del anciano del film.
- Pedro Almodóvar (Los abrazos rotos) A favor: Como ocurrió el año pasado, la real competición está en el apartado de guión adaptado. Almodóvar debería aprovechar esta situación y convertirse en la gran alternativa. De quedar fuera de la carrera a mejor film extranjero, los académicos podrían considerar que el film necesita nominación. Si Hable con ella ganó el Oscar, y si pensamos en la nominación sorpresa de Mike Leigh y el libreto de Happy, el manchego debería ser uno de los preferidos. En contra: Títulos como Biutiful o Away we go podrían entrar en la terna. Tanto indie parece imposible. Además, debemos recordar que La mala educación, pese a sus excelentes críticas, no optó a nada.
- Mark Boal (The Hurt Locker) A favor: Entre tanto director guionista (Almodóvar, Petersen, Iñárritu, Campion, incluso Tarantino o Cameron), Boal aparece como una opción bastante fuerte, el nuevo Dustin Lance Black. En contra: La cinta se ha estrenado muy pronto. Este tipo de propuestas nunca consiguen el premio final.

BEST ADAPTED SCREENPLAY


- Michael Tolkin y Anthony Minghella (Nine) A favor: Se valorará muy positivamente haber adaptado un texto de Fellini. Si estos Oscar suponen la reconciliación de los nominados con la taquilla (Nine y The lovely bones apuntan a exitazos), Tolkin representaría la parte clásica e indispensable de unos premios que no pueden olvidar los ganadores del pretérito. ¿Desperdiciarán los votantes la última oportunidad para recordar y premiar a Minghella? En contra: Si Nine es más comedia que drama, los Oscar no aplaudirán la propuesta. Incluso Chicago o Moulin Rouge sufrieron para entrar en esta categoría...
- Peter Jackson, Phillippa Boyens y Fran Walsh (The lovely bones) A favor: El estreno del film parece la antesala de un éxito editorial, algo que ya sucedió con Slumdog Millionaire y The reader. Los patrones son los mismos y Jackson es un excelente escritor. En contra: Puede que el libreto final sea demasiado fantasioso, bizarro y estirado. El caso de Jackson es evidente: o lo logra todo o se queda sin nada. La cuota comercial estará suficiente cubierta en esta categoría con Shutter Island, Invictus, The Road o Sherlock Holmes.
- Nick Hornby (An education) A favor: Ser la pequeña del grupo la hará ganar puntos ante una previsible guerra de majors. Si la cinta va pasito a pasito sin molestar a nadie, la nominación puede ser cuestión de tiempo. En contra: El factor indie podría aparecer con los guiones de Precious, Where the wild things are, Brothers o incluso The white ribbon. La purga será monumental y An Education parece más un reserva que un caballo ganador.

BEST ANIMATED FILM
- Up
- Ponyo
- Coraline

¿Qué piensan? ¿Añadirían algunos nombres más? ¿Cuál es la primera favorita de la comunidad bloggera? En setiembre se resoverán las dudas y surgiran nuevas candidatas. Empieza la cuenta atrás...

domingo, 9 de agosto de 2009

ALEKSANDRA 6 / 10


Aleksander Sokurov es uno de los directores rusos más respetados de la actualidad. Con su estilo personal, pausado y onírico, Sokurov ha conseguido imponerse como figura de vital valor en festivales y filmotecas, aunque el público que asiste en masa a las salas poco o nada conoce del genio ruso. Por cercano y, paradójicamente, por desconocido, Aleksandra es una película atemporal, exótica, sumamente relajada aunque en el corazón de sus imágenes, en el interior de sus tinieblas, repose la crudeza de una guerra que solo intuímos. Sokurov construye su historia a modo de viaje y no engaña a nadie: el film se desarrolla dentro de su ética y sus posibilidades, tejiendo un elegíaco discurso antibelicista. Sokurov, embelesado ante tanta poética, olvida contarnos una historia, o tal vez prefiere contar una no historia, una fábula de formas irreales pero de gran trascendencia. Tras el experimento, Aleksandra no es un film bélico, tampoco un drama panfletario y mucho menos un thriller: la tensión, en todo caso, se desarrolla tras el campamento protagonista, un espacio y conflicto que no vemos porque ya lo hemos visto miles de veces en la gran pantalla. Puede hastiar, pero el invento es digno de elogio.

sábado, 8 de agosto de 2009

ODA A LAS PELÍCULAS CHORRAS 6 + ¡ALGO INESPERADO!

Vuelve nuestra sección con más caspa. Nos acompañan doce títulos de naturaleza chorra, algunos fracasos estrepitosos y otros taquillazos que ni el agente Mulder de Expediente X puede explicar. Sea como sea, el humor vuelve a Cinoscar & Rarities con una lista variopinta donde encontrarán a Lindsay Lohan, Madonna, Sacha Baron Cohen, Robin Williams, Will Smith y... ¡Britney Spears! Freaks sedientos de cutrerías: he aquí vuestro manjar. A ponerse las botas...


12. BORAT, de Larry Charles
Pocas veces he salido del cine enfadado, consciente de haber perdido (y regalado) seis euros a un pardillo engañabobos. No me convencen sus trajes de baño, sus actitudes homófobas y rastreras, su falso humor inteligente y su chavacanería barata. No hay duda que estamos ante uno de los peores films de la década. Y lo más terrorífico y gracioso: estuvo nominada al Oscar al mejor guión original. Ver para creer.


11. SPACEJAM, de Joe Pytka
Eran tres: un jugador de basquet de sonrisa radiante (perfecta para anunciar pasta de dientes), unos monigotes animados bastante insulsos y un escenario sin sentido, entre ficticio y real. Esto no es un chiste (o sí): es Spacejam, el salto a la gran pantalla de Michael Jordan. El VHS del film agoniza en la estantería de una generación que no entendió el por qué de tanto derroche. No hay duda: nos pasamos al salto de jabalina.


10. CARIÑO, HE ENCOGIDO A LOS NIÑOS, de Joe Johnston
Película de la infancia de muchos y de las pesadillas de otros tantos. A ese padre tan quisquilloso daban ganas de pisarlo (todo aprovechando el reducido tamaño del bicho). Sigue vivito y coleando, pero nosotros continuamos traumatizados.



9. BARRIDOS POR LA MAREA, de Guy Ritchie
Madonna se dió un chapuzón y naufragó por completo. No existen unos actores, fotografía y montaje peores. Es un despropósito total, una máquina zamparazzies de cuidado. Lástima que, entre Frozen y Hung Up, la atlética cinquentona deje engañarse de tal manera por su marido. ¡Esto es motivo de divorcio!


8. FLUBBER Y EL PROFESOR CHIFLADO, de Les Mayfield
Con Williams hemos topado. Mantener fuera del alcance de los niños. Nos dieron la lata con los flubbers de juguete, una masa viscosa y asquerosa que hacía ruidos poco educados. Solo hay una venganza: como hizo Uma con Bill, debemos quemar el VHS que siempre detestamos. Chifladura total.


7. CROSSROADS: HASTA EL FINAL, de Tamra Davis
Spears enseñaba el pandero, tocaba la guitarra... ¡incluso intuímos que se sacó el carnet de conducir para rodar la película! ¡Menudo esfuezo! No se rompió ninguna uña, pero el público se dió un canto en los dientes con tanta cursilada. Spears cantaba 'I love rock & roll', pero no se engañen: esto es pop aguado, una nana tan suave que ni se nota. Seguro que lady coletas montó el circo porque tenía envidia del Glitter de Mariah Carey. Como ven, cine de nivel.


6. JOHNY ENGLISH, de Peter Howitt
Míster Bean, con nombre diferente, volvió imitando a James Bond, todo para proteger a la realeza británica. De los 4000 gags solo funcionaba... rectifico, no funcionaba nada. Film forzado, lleno de goteras, tramas previsibles y tonterías a granel. Para un día tonto.


5. ¿BAILAMOS?, de Peter Chelsom
Recuerdo que la sala estaba repleta de mujeres, grandes y pequeñas, en grupo o por separado. Tanta fémina para ver al señor Gere y a lady López (hoy tenemos triple ración de cantantes), además de una Susan Sarandon totalmente perdida. Sea como sea, el invento tenía encanto y aguantó fuerte en taquilla. Nada como lo de siempre para amasar dinero.


4. ZOMBIES PARTY, de Edgar Wright
Es una de las películas favoritas de J.J. Abrams, un film cutre que, como la actual Arrástrame al infierno (salvando las distancias), sigue y se ríe de los últimos films de terror. Peor hubiera sido Scary Movie... Británico, corto y efectivo.


3. MEN IN BLACK, de Barry Sonenfeld
Nunca entendí el por qué de tanto alboroto. Con o sin su segunda parte, el experimento era un descarado vehículo para el lucimiento de Smith. Pirotecnia insoportable.


2. UNA RUBIA MUY LEGAL, de Robert Luketic
Seguro que los académicos, cuando le dieron el Oscar por En la cuerda floja, no se acordaban que Reese Witherspoon era la rubia más legal y tontaina de Norteamérica. El chicle, de fresa y montones de azúcar, tenía bastante gancho. Se mastica con gusto.



1. CHICAS MALAS, de Mark S. Waters
Aunque Lohan tenga el síndrome de diógenes (la basura la rodea y acompaña tras Herbie o Sé quién me mató), debe reconocerse que Chicas Malas es una sátira muy lúcida y atractiva sobre el mundo adolescente, sus claroscuros, manías y rutinas. Una hipérbole muy divertida que, sin duda, merece ser lo mejor de lo peor.

Y ahora, ¡algo inesperado! ¡¿Se acuerdan de un quinteto que daba saltitos y grititos por doquier? Había una afroamericana, una rubia, una peliroja, una atleta y una pija (perdón: todas eran pijas). Este derroche de multiculturalidad fabricó como churros canciones como Wannabe o Spice up your life, hits que vendieron cd's y cassettes a millones (seguro que tienen algún póster suyo descolorido). Aquí tenemos una estampa de las chicas asustadas (ejem).


Sí: al agente Mulder también le ha impactado y ha abierto uno de sus expedientes. La cuestión es otra: en una encuesta reciente, los británicos han elegido Spice World como la peor película de su historia. Razones no les faltan a los ingleses porque Spice World, sin ningún guión, es una incoherencia total, un producto orquestrado para ganar dinero con un grupo musical de gran tirada comercial. Pensar que Hugh Laurie, Bob Hoskins, Roger Moore y Elton John figuraban en el reparto es desternillante. La cinta está calificada en Filmaffinitty con un raquítico 1'7 (cuidado: ¡algún incauto la ha valorado con un diez!). Las chicas merecían un bonus track y sus deseos son órdenes. Menos mal que los Backstreet Boys no tuvieron el valor de hacer cine... Fauna y flora chorra.

viernes, 7 de agosto de 2009

SERIES 23: ACUSADOS


Telecinco arrancó el pasado curso televisivo con Acusados, una serie de intriga que la cadena quiso convertir en su insignia y éxito. Los datos de audiencia nunca fueron excelentes, pero los seguidores aumentaron su fidelidad a la trama a medida que la historia se acercaba a su desenlace. En los primeros capítulos, la real intriga era otra: saber si Acusados, que para el público de a pie podía ser una simple sucedosa de Motivos Personales, era realmente un plagio de Damages. La noticia cayó como una bomba y nubló la opinión de los analistas; una pena porque Acusados, con sus múltiples y torpes giros de guión, incluso con sus pobres actuaciones (lo de José Coronado y Patricia Domenech no tiene perdón), es una producción que dignifica la ficción española, una historia potente, entretenida y con el suficiente gancho para aguantar algunas temporadas más en antena. Telecinco ya está haciendo los deberes: a los viejos rencores que los personajes de siempre heredarán de la primera temporada, se unirán en la segunda tanda de episodios nombres como Mónica López, Alejo Sauras y Tamar Novas, todo ello para subir el listón y la tensión de un nuevo caso.
Blanca Portillo interpreta a Rosa Ballester, una jueza con pocos escrúpulos decidida a resolver el misterio que rodea el incendio de la discoteca Metrópolis. Joaquín de la Torre, un político de dudosa moral, aparecerá como el principal sospechoso, pero todo se complicará con la entrada y salida de pruebas, personajes y situaciones a medio camino entre lo personal y lo estrictamente profesional. Al final, todos los personajes saldrán perdiendo y deberán pagar un precio muy alto por desentrañar el enigma. Una serie bastante recomendable para tumbarse en el sofá y evadirse sin más. Lo mejor, como era de esperar desde sus primeros tráilers, es el trabajo de Blanca Portillo (fría fiera donde las haya) y Goya Toledo, las únicas que nos regalan auténticas interpretaciones. Aprueba con un suficiente alto, la nota necesaria para estar esperando con cierta ansia los nuevos capítulos (lo demás parece pura basura: Sin tetas no hay paraíso, El internado, Águila Roja,... ¿seguimos?).

jueves, 6 de agosto de 2009

LO MEJOR DE... LARS VON TRIER

Nos separan pocos días para degustar (quizás sufrir, tal vez disfrutar) de Anticristo, el nuevo proyecto del estimulante Lars Von Trier. Uno de los directores más personales, radicales e importantes del actual cine europeo, un nombre no exempto de discusiones y polémicas, siempre preocupado por innovar, sorprender y provocar todo tipo de sentimientos a todo tipo de audiencias. Es un autor de referencia, un clásico moderno, un nombre que se ha convertido en un logo publicitario, en un sello sin par. Desde la trilogía europea hasta el Dogma, desde la inconclusa saga de América hasta las rarezas más desconocidas: he aquí nuestro ranking. Lo mejor de Von Trier en diez puntos (obviando sus telefilms y la serie Riget).


10. EL ELEMENTO DEL CRIMEN (1984)
Su primer largo, una historia sombría, triste y detectivesca. Despista, agobia y funciona a la perfección. El germen de la enfermedad, el por qué de todo.



9. CINCO CONDICIONES (2004)
Documental inusual que fabula sobre el arte y la figura del creador. Cuento divertido, metalingüístico y de raíz experimental. Entre la seriedad y el cachondeo.


8. EL JEFE DE TODO ESTO (2006)
Opereta grotesca y descabellada sobre el mundo laboral, sus trabajadores y miserias. Divertida, aunque espesa. Film menor, y, pese a todo, una obra rotunda. ¿Ya saben quién es realmente el jefe de todo lo visto?


7. EUROPA (1991)
El espectador no puede olvidar los primeros cinco minutos y el final de esta película en blanco y negro, una delicia. Psicoanálisis, conspiraciones, ambiente de post-guerra y un tren lleno de secretos. Atractivo thriller de resolución desoladora. Se fraguaba el estilo de un futuro genio. Mejor película en Sitges 1991.


6. EPIDEMIC (1988)
La gran marginada de su filmografía, un experimento in extremis tan bizarro como estimulante. Dos guionistas recorren Dinamarca y Alemania mientras escriben un cuento de epidemias medievales. La realidad se mezclará con la ficción, el blanco y negro se unirá a los colores pastel, y el espectador recordará con angustia un final aterrador. A reivindicar.



5. LOS IDIOTAS (1998)
Cannes, 1998. El segundo retoño Dogma, ensombrecido por el éxito de Celebración, ya es un clásico moderno, carne de cineclubs y filmotecas. Von Trier nos ofrece diversión y filosofía en una cinta imprevisible. Y como Von Trier borda sus finales, la conclusión de Los idiotas es agridulce, trágica. Inolvidable.


4. MANDERLAY (2005)
Una Grace más revolucionaria, marcada por su condición de esclava en Dogville, se convierte en ama y guardiana de una plantación de algodón bastante lúgubre, en pié gracias al trabajo de esclavos afroamericanos. Cada frase esconde una referencia politíca, la sorna de su instigador y el poder del gran cine. Espléndida, lúcida.



3. BAILAR EN LA OSCURIDAD (2000)
Servidor considera la escena (y canción) del tren (I've seen it all)como el momento más hermoso (y a la vez más triste) de la historia del cine: la confesión de una mujer que acepta su destino y da la espalda a la vida, al amor. Entre canción y canción, entre sueños y utopías, Von Trier lograba una elegía desgarradora. La consagración definitiva: Palma de oro en Cannes y premio a Björk, sufridora e inmortal Selma. This isn't the last song...



2. ROMPIENDO LAS OLAS (1996)
¿Es posible ver esta película sin necesidad de recurrir a pañuelos, klínex o sucedáneos? Taladra el espíritu de principio a fin. Emily Watson merecía el Oscar y el Premio del Jurado en Cannes supo a poco. Obra colosal que atesora fotogramas inolvidables (la masturbación del autobús, la confesión del inicio en la iglesia, el entierro de Bess y el repiqueo de las campanas,...). Con permiso de Eyes Wide Shut, Magnolia y otras tantas, lo mejor de la década anterior.



1. DOGVILLE (2003)
Aún recuerdo el viernes 30 de enero de 2004, día que llegó por sorpresa Dogville al cine de mi pueblo/ciudad. Hay películas que marcan, que abren los ojos, que enamoran, que son irrepetibles, que están destinadas a pasar a la historia: esta es una de ellas. Todo alabanzas para esta excelente comunión entre cine, teatro, música y literatura. Lo mejor del 2003 (hasta que la película de la década diga lo contrario). ¿Por qué no ganó en Cannes? Porque, para convertirse en leyenda, una derrota injusta es mejor que una victoria inmerecida. Monumental.

miércoles, 5 de agosto de 2009

ARRÁSTRAME AL INFIERNO 6 / 10

Es irónico que, en época de crisis económica, Sam Raimi maldiga a una joven que trabaja en una sucursal bancaria. El guión data de finales de los noventa, pero, al ver la luz ahora, Arrástrame al infierno se empapa de un humor negro, violento, cómico y cortante, fruto de una relación casual entre el presente de la realidad y el presente de la obra (siempre terreno de lo imposible). Si esta lectura parece clara desde el mismo tráiler, la película incluye otra posible interpretación: la alteración de los esquemas del terror adolescente, los mismos que el guión sigue y evita, intuímos que por admiración y asco a Scream y sucedáneos. Con estas premisas, Arrástrame al infierno no puede considerarse la vuelta de Raimi a sus inicios, sino un juego de menor embergadura, un pasatiempo que actúa por acumulación y por antítesis, una broma pesada que rescata la trama de siempre y la altera en un ejercicio de elegante serie B. Arrástrame al infierno pone un pie en el pasado (el peso de la literatura fantástica y el grindhouse de antaño) y posa el otro sobre un género que no ha sufrido alteraciones desde la pasada década (el terror con y para jóvenes de instituto, marca estigmatizada, adjetivo devaluador que los directores de prestigio quieren evitar). Estos datos y antecedentes son suficientes para justificar la sorna de la cinta, un humor que el público recibirá como festivo cachondeo y los analistas abrazarán como crítica a las hiperbólicas formas del último terror yanki. Humor a parte, Arrástrame al infierno arma una hora y media agobiante, una trama que asfixia y que traslada al espectador una inestabilidad considerable, un mal rollo de campeonato. El terror, con su musiquilla atronadora y su gratuíto desfile de sombras y ruidos, se impone a la comedia, uniendo lo grave con lo ridículo, siempre sin enfadar a los fans de una u otra opción. La mezcla, como resultado, es igual de inocua que otros títulos, pero con una gracia especial y, sobre todo, muy personal. En resumen, Arrástrame al infierno es más eufemística que original, porque parece posicionarse en contra de algo que luego sigue a rajatabla. Raimi así lo quiso y así lo ha logrado...


Arrástrame al infierno es más directa y de una narrativa más sencilla respecto a sus compañeras de (sub)género. La cinta no tarda a entrar en materia, algo positivo que se traduce en una coreografiada y estimulante pelea a base de grapas, reglas, piedras y estirones de pelo (el film encuentra su tono de inmediato y no engaña a nadie). El problema reside en la pequeñez de la idea inicial, incapaz de aguantar un metraje con tantos recovecos y ataques. Arrástrame al infierno nos engaña con varios finales, aturde y exaspera, muta hacia un exorcismo conclusivo tan exótico como discutible. El espectador asume el cuento de éxitos y fracasos, no sin sentirse un tanto saturado (de haber trabajado su carga onírica, el film hubira podido acabar como la hermana pequeña de Mulholland Drive, no como la madre contestataria de, por ejemplo, la reciente La última casa a la izquierda). Sea como sea, Arrástrame al infierno supera la media y demuestra que Raimi mejora cuando no se toma en serio a sí mismo. Ojalá su director abandone la insulsa rutina de Peter Parker y se centre en proyectos más pequeños y alocados.

martes, 4 de agosto de 2009

UP 5 / 10


Asistimos puntuales, con el traje de rigor y la emoción del primer día, a la enésima proyección de la última propuesta de la Pixar. Deja vu: los niños de siempre ronronean en la sala, tiran palomitas, marean al personal. Se abre el telón y el cortometraje introductorio es breve y excelente. Empieza la película y Pixar, en un alarde por sintetizar la historia de su personaje, nos regala unos diez primeros minutos lúcidos, espléndidos, vibrantes, humanos. Otro deja vu: Pixar gana en las carreras cortas y los largometrajes no son lo suyo; solo eso explica que los noventa minutos restantes sean inferiores en forma y tema a su pequeña introducción, un pequeño cortometraje que queda despegado del conjunto. Y como otro deja vu nos invade (el público se ríe, la gente sale del cine encantada y uno se queda con ganas de más), uno piensa que Pixar debería dedicarse única y exclusivamente a los corto y mediometrajes, porque la parte muda de Wall-e fue lo mejor del 2008 (el resto se quedó flotando en el espacio), porque Buscando a Nemo funciona a pleno gas en sus primeros fotogramas, porque Ratatouille se alambica y dispersa cuando el ratón pisa París... y porque el inicio de Up, pura maestría y economía lingüística, es la promesa de una obra excelente que nunca llega a cristalizar. Temibles recuerdos, inevitables augurios: Up ganará el Oscar a la mejor película animada y quizás logre colarse entre las diez nominadas al premio gordo. Cuando sea la temporada de premios, habrá más globos pinchados que erguidos, pero poco importa: se volverá a apelar al oficio de una Pixar que me promete un pastel exquisito y me cede un ruin caramelo. Otro viaje en valde.



Up atesora lo mejor y lo peor de Pixar. Las formas clasicistas de la empresa impregnan el primer fotograma del film y aparecen de forma esporádica, siendo lo mejor de una cinta que remonta el vuelo (nunca mejor dicho) cuando opta por eliminar sus diálogos (la poética subida de la casa mientras se pasea entre rascacielos, las sillas vacías en representación de la pareja protagonista, el humanismo y humor que desprende el ave de colores). La idea es buena y sus directores la desbaratan con unos perros parlanchines de chiste, el más facilongo y patético recurso de todos los films de Pixar. El final mejora, pero se queda más cercano a Bolt (no solo por el factor perruno) que a las grandes obras de la casa. Y todos los guiños, críticas y mensajes quedan aguados, productos de la casualidad y la torpeza, víctimas de una narración entretenida, pero forzada, alicaída. Se ve sin esfuerzos, aunque difícilmente puede reternerse simpatía por una Pixar que se repite, que está demasiado preocupada por no fracasar en taquilla, que solo piensa en vender muñequitos de sus estrellas animadas y que innova menos de lo que cree. No hay duda que la mejor animación está en los estudios Ghibli y alrededores (la idea de una casa móbil remite, directa y descaradamente, a El castillo ambulante). La sonrisa se hiela y se congela hasta el año que viene, esperemos que para asistir a mejores espectáculos.

lunes, 3 de agosto de 2009

IMPORTANTE: ¡NECESITAMOS TU AYUDA!

La realidad supera a la ficción y, por ello, el blog cambia su rutina por un simbólico e importantísimo día. Mientras los medios de comunicación nos bombardean con las leyes represoras del despreciable dictador Hugo Chávez, mientras posamos nuestra mirada en atroces incendios y vacaciones varias, no nos damos cuenta de las masacres que ocurren en nuestro planeta; invisibles, pero sumamente catastróficas. El 12 de agosto se discutirá en la Cámara de Diputados de la capital brasileña la demarcación de las tierras del pueblo Tupinambá. Los Tupinambá son una comunidad de indígenas, seres indefensos contra quienes quieren sus tierras para fines capitalistas, personas sin voz sobre las que recaen prejuicios y odios injustificados. El cine ha retratado la parte estética y festiva de los pueblos originarios de Hispanoamérica (Apocalypto, El nuevo mundo), pero se ha olvidado de la parte humana. España, desde el momento en que conquistó de forma vil y violenta las tierras del 'nuevo continente', está en deuda con estos pueblos, ahora posibles desterrados, nómadas, marginados. Respetar comunidades como la Tupinambá, su cultura y lengua, sus costumbres y tierras, es una cuestión de dignidad, moral y conciencia. Nadie abrirá sus noticiarios con la noticia, y luego, siempre a toro pasado, se increpará tal acción. ¿Por qué no evitarla? Lean este post, copien y péguenlo en sus blogs y correos electrónicos, envíenlo de forma masiva, presionen al gobierno de Lula da Silva y no olviden que la suerte del pueblo Tupinambá pende de un hilo. TODOS SOMOS INDÍGENAS.

Más información: http://todosomosindigenas.blogspot.com/

domingo, 2 de agosto de 2009

ACNÉ 5'5 / 10

Rafa tiene trece años y vive en Montevideo. Es el mediano de tres hermanos, sus padres están en proceso de separación y su día a día pasa por incontables actividades escolares, una incesante rutina que cuenta con clases de inglés, tenis, piano, y natación. Como colofón a su aburrida existencia, Rafa está obsesionado con sus amigos, el sexo y las chicas, elementos que basarán el devenir de la película. Rafa buscará el apego y la emoción que no tiene en su casa, a la par que intentará mediante complicados tratamientos eliminar los granos que marcan su cara. Nada más (y nada menos) propone Acné, ópera prima del uruguayano Federico Veroj, obra pequeña, de discurso claro (a veces evidente), repleta de sombras y pausas. Acné, tras su corto metraje (pese a todo, el justo y necesario), deviene un cuento sobre la insatisfacción de los más jóvenes, los cuales no aceptan el sistema impuesto y se rebelan de la peor manera posible: copiando los patrones de los mayores, ahogando penas a base de porros, alcohol, prostitutas y partidas de póker. En resumen, nada que no nos hayan contado en otros y mejores films.



Acné dibuja un entorno en continuo cambio y un personaje débil cuyo cuerpo y conducta están sufriendo importantes alteraciones. Veroj consigue que su personaje resulte adorable y que, en cierta manera, represente toda una generación nacida y criada sin motivaciones, de costumbres aburguesadas y taras existenciales. El estilo no es más luminoso y se construye sobre la oscuridad de planos fijos, momentos casi a cámara lenta que ayudan a crear ese extraño equilibrio entre rutina y cambio que precisa el personaje. Lástima que, al igual que la vida de Rafa, Acné sea un relato demasiado sombrío y básico, un guión que no consigue superar la inicial y pequeña idea de su argumento. El intento es loable y sus formas no llegan a exasperar. Viroj, una vez encuentre una teoría más compleja y una práctica más personal, puede ser una de las miradas más importantes del nuevo cine hispanoamericano. De momento toca esperar, al igual que hace Rafa en su homérica y esquiva búsqueda del primer beso.

sábado, 1 de agosto de 2009

EL PINCHAZO DE HARRY POTTER 6

Estaba en la mesita de noche, fiel a la rutina de los anteriores seis tomos. Pese a todo, algo se rompió pasada la página número 300: "no me importa cómo termina", pensé, y el libro empezó a cubrirse de un polvo de abandono y desilusión. Harry Potter ha cambiado, tanto en el papel (más altivo, chulesco y decidido) como en la gran pantalla (igual de soso, pero más oscuro). Con él, también han cambiado sus lectores, toda una generación de niñitos y niñatos que han crecido con el joven mago. Harry Potter ha sido (fíjense: el verbo está en pasado) un fenómeno social, una cuestión generacional, un éxito inaudito e intachable. La saga terminó hace tiempo, pero la codicia de Warner Bros retrasó la carrera comercial de este Misterio del Príncipe, estrenado ahora de forma descafeinada. Las críticas entusiastas de primera hora callaron sus mentiras y dejaron paso a notas y reseñas más realistas, menos festivas. No hay ninguna duda: Harry Potter 6 cumple el refrán de "mucho ruido para tan poco petardo". La traca final se ha aguado. No hay magia que valga.


Los gustos de los espectadores y los datos de taquillas son cuestiones científicas a la par que artísticas, pura loteria y a la vez una intrincada maniobra económica, erigida a base de persuasión, pericia y zalameras propagandas. En época de crisis económica, parece evidente que las películas más rentables no son las que más dinero ganan, sino las que menos gastan. A nadie se le escapa que films como Paranoid Park, Still Walking o Tres días con la familia, con una cantidad paupérrima de copias, siempre alejados de los top ten semanales, se hayan convertido en los auténticos triunfos estivales, en los sleepers más fructíferos. En los tres casos mencionados, la falta de publicidad ha venido suplida por la necesaria y natural campaña de diarios, radios, revistas y cadenas televisivas, todas ellas subrayando las bondades de grandes candidatas a obras maestras, perpetuas, indelebles. Los espectadores potenciales de dichos films son gente entre treinta y sesenta años residentes en grandes ciudades, de economía holgada e inquietudes artísticas; en definitiva, el colectivo menos afectado por el descalabre económico. No hay films mejores ni espectadores de primera o segunda categoría, pero sí existen clases sociales, cada una con unos gustos cinéfilos y unos hábitos de consumo muy diferentes. El argumento no es ni clasista ni descriminatorio; en todo caso, los primeros damnificados son (somos) la gente de pueblos y pequeñas ciudades que no puede acceder al último film de Kore-eda, pero sí a la fuerza mediática de la pottermanía. He aquí el primer y principal motivo del pinchazo de Harry Potter en la taquilla española.




Miles de seguidores llenaron las salas los dos primeros días de exhibición de Harry Potter 6 (todo boom es temporal y, por concepto, efímero). El número de entradas reservadas solo contempla el público fan y los grupos de amigos que, antes de hablar del film, prefieren presumir de haber sido los primeros en haber visto la película. Todo un insulto a la cinefilia. Gracias a estos dos días de auténtico bombazo, los cines han superado sus números rojos y han renovado los stocks de palomitas rancias. Gracias también a Harry Potter, aunque sea indirectamente, podremos disfrutar de obras a todas bruces menos rentables como la última ganadora en Cannes o el nuevo furor del cine oriental. Los espectadores ocasionales permiten la rutina de los espectadores entusiasmados. Demos, pues, una irónica reverencia al joven mago, aunque haya acabado a la sombra de Ice Age 3 como hijo bastardo de los tickets vendidos de sus antecesoras. No se engañen: los 10'3 millones de Harry Potter 6 son meras cuantías al lado de los 7'5 millones de Los hombres que no amaban a las mujeres o los casi 30.000 euros de Paranoid Park. El truco está en el equilibrio y Harry Potter, grandilocuencia elevada al cuadrado, ha bebido de su propio veneno, víctima de su barroquismo y desmesura.


El tiempo pondrá a cada mago en su sitio y le restará las nominaciones al Oscar que en su día se otorgaron a modo de tómbola. Todo pasa y todo queda, pero la deuda con Harry Potter, tras tantos años de compañía, es inmensa. Por ello, aunque sea despacio y a regañadientes, terminaré el séptimo libro del señor Potter y devolveré el tomo a su estantería habitual, reconvertido en reliquia pasada (quizás pasajera). Muchos vapulerarán lo aquí escrito: ello demostrará que el cine en minúsculas (Howarts y alrededores) y en mayúsculas sigue vivo y variado. Cosas del verano...