jueves, 9 de septiembre de 2021

PELÍCULAS INTERNACIONALES DE LOS ÓSCAR | MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS, de Pedro Almodóvar (España)


MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS

España, 1988. Dirección: Pedro Almodóvar Guion: Pedro Almodóvar Música: Bernardo Bonezzi Fotografía: José Luis Alcaine Reparto: Carmen Maura, Antonio Banderas, Julieta Serrano, Rossy de Palma, María Barranco, Chus Lampreave, Guillermo Montesinos, Fernando Guillén, Kiti Mánver, Loles León, Ángel de Andrés López, Francisca Caballero, Agustín Almodóvar, José Antonio Navarro, Imanol Uribe Género: Comedia Duración: 85 min. Tráiler: Link 
¿De qué va?: Pepa e Iván son actores de doblaje. Él es un mujeriego empedernido y, después de una larga relación, rompe con Pepa: le deja un mensaje en el contestador pidiéndole que le prepare una maleta con sus cosas. Pepa, que no soporta vivir en una casa llena de recuerdos, decide alquilarla. Mientras espera que Iván vaya a recoger la maleta, la casa se le va llenando de gente extravagante de la que aprenderá muchas cosas sobre la soledad y la locura. (FILMAFFINITY)


Las películas de Pedro Almodóvar no son compartimentos estancos: entre ellas dialogan, se reflejan, se presagian. Forman una constelación propia en la que los tiempos, los espacios, los géneros y los personajes, incluso los colores, siempre presididos por el rojo pasión, se confunden y contaminan. Mujeres al borde de un ataque de nervios bien podría ser la quintaesencia de ese estilo que Almodóvar, tras varias probaturas en los 80, algunas geniales, cimentó para siempre, en España y en todo el mundo. Se trata de una película pop, una screwball clásica, una obra de formas muy norteamericanas y a la vez la película más madrileña de toda la carrera del manchego. Comedia, melodrama y cine negro, además de teatro, televisión y cine (dentro del cine). Obra que, además, insemina parte de los fotogramas posteriores del genio: el filme no deja de ser una disparatada ampliación de La voz humana de Cocteau, ya homenajeada en La ley del deseo, y a la que Almodóvar dedicó un mediometraje treinta años después; desprovista de ornamentos, el filme es una historia de soledad y desesperación femenina, justamente la descripción que mejor se ajusta a La flor de mi secreto; el cortometraje Chicas y maletas, parte de Los abrazos rotos, conecta abiertamente con los enredos de Mujeres...; Julieta Serrano y Antonio Banderas, aquí madre e hijo, repiten parentesco en Dolor y gloria; y se presentan tropos que a la postre se han convertido en habituales de los fotogramas del cineasta como la figura de la portera o las conversaciones telefónicas donde impera el caos verbal y la confusión de contextos. Tal vez la singularidad, aquello que hace de Mujeres... una obra única, con una luz propia en la galaxia almodovariana, es el carácter icónico de sus chanzas, convertidas para la posteridad en chascarrillos de la cultura popular: de la receta de gazpacho a los pendientes con forma de cafetera, del "horroroso, horroroso" al "soy Testiga de Jehová", del Soy infeliz al Puro Teatro. Película en estado de gracia que nos recuerda los tiempos en los que un filme español llenaba las salas de carcajadas inteligentes, llegaba a Hollywood y convertía temas aparentemente menores en asuntos de gran trascendencia. Como Pepa puede atestiguar, el amor ya no es lo que era. El cine, tampoco. 


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