martes, 23 de septiembre de 2008

TIRO EN LA CABEZA

Hoy se ha presentado en el Festival de San Sebastián la esperadísima obra de Jaime Rosales, consagrado por los tres flamantes goyas de La Soledad. Internet y televisión son, a día de hoy y para un fanático del cine, un debate contínuo sobre la valía de un autor cuanto menos cuestionable y una película muy polémica que retrata la rutina de un etarra, responsable de la muerte de dos guardias civiles en Campbretón el pasado diciembre. La realidad supera a la ficción y los recientes atentados que han conmocionado a la sociedad española confieren a la película un especial valor. Tiro en la cabeza ha dividido a crítica y público. Tanta polémica aguada la realza como uno de los títulos españoles del año y una película que muchos tienen apuntada en visionados pendientes (el estreno está previsto para el 3 de octubre). Independientemente de si Rosales humaniza o no a E.T.A. o si la película es una joya o un engaño, el debate nos permite divagar sobre la escueta filmografía de un autor extraño. Parece que la academia ha decidido utilizar el nombre de Rosales como simple representante de un cine minoritario y anti-taquilla, un cine que la academia no ha querido o no ha podido premiar desde El Bola (2000). La soledad, recientemente comentada por Jose Barriga en su blog, me parece una propuesta interesante que esconde muchos temas de interés y unas interpretaciones excelentes. Pero, y reitero, PERO, la academia española naufraga en sus pretensiones baratas de premiar a "lo diferente". Uno de sus tres goyas (mejor actor revelación) es de los galardones más descaradamente injustos e inexplicables de la historia de los Goya. Puestos a dar medallas, el plantel de actrices de la película era una opción más realista. Está claro que nadie quería premiar a lo grande a El Orfanato y esta evidencia me parece lamentable porque La Soledad no deja de tener importantes carencias y defectos de guión, fondo y forma. Algunos dirán que avivo un debate tardío, otros seguirán defendiendo la maestría del director catalán... Rosales es un director frío y firme que evita la palabra y realza la imagen como auténtico motor de sus relatos. Era inexplicable la actitud violenta y acomplejada del asesino de Las horas del día, era inexplicable también el silencio y la apatía de los personajes de La Soledad... e igual de inexplicable será este Tiro en la Cabeza, un tiro que duele a deshora sin haber apretado ningún gatillo. ¿Las películas de Rosales están llenas de lecturas o representan la nada arrogante de un autor perdido? Disparos de feria, disparos gratuitos, disparos excelentes. Múltiples lecturas y una evidencia: los disparos siempre duelen. La polémica está servida:http://lacomunidad.elpais.com/alta-definicion/2008/9/23/rosales-pinchan. Eso sí: Rosales no es (aún) comparable a Von Trier, Haneke, Dardenne, Zoncka y compañía.