domingo, 23 de marzo de 2014

SERIES 35: LOOKING

El cine queer vivió en 2013 una particular explosión de talento. La vida de Adèle triunfó en Cannes, El desconocido del lago hizo lo propio en el Festival de cine europeo de Sevilla, y el estreno en los cines españoles de films de temática homosexual como Romeos, Keep the Lights On y Weekend tuvo mucha repercusión tanto en los circuitos de la crítica cinematográfica como en determinadas esferas de público, casi todas concentradas en las grandes capitales y en los portales de visionado online. Nada que ver con la anecdótica presencia del cine queer en las carteleras de los 90 o con la reducción de la realidad homosexual en el cine de no hace tantos años a contados personajes secundarios o subtramas de poco peso. Quince años atrás, con títulos como Get Real o Beautiful Thing en plena efervescencia noventera, 'queer cinema' era una etiqueta identificable, un compartimento estanco que discurría con mayor o menor suerte entre obras de perfil generalista; ahora, 'queer cinema' es un término que encierra un universo, un cajón de sastre en el que tienen cabida autores capitales (de veteranos como Almodóvar o Haynes a Honoré u Ozon, pasando por los nuevos talentos de Dolan o Haigh) y miradas amateurs que reivindican el ser y sentir gay en cortos y largometrajes de distinta entidad, todos ellos beneficiados por la babelia de ventanas de internet.


Con todo, el cine queer, defendido en festivales especializados y webs específicas, viene arrastrando dos grandes lastres que han impedido, por un lado, su explotación por las vías de distribución habituales, y por otro el reconocimiento de determinados autores y temáticas tanto para el público de a pie como para la crítica. En primer lugar, el queer cinema ha ido unido históricamente a una necesidad de reivindicación, de visibilización y de normatización de la esfera queer: de ahí que ciertas obras de los 90 sean, a ojos del espectador del S. XXI, productos demasiado pueriles, ya que el nuevo contexto tanto cinematográfico como social ha caducado determinadas consignas y rutinas (seguramente los adolescentes homosexuales concuerdarán que las citadas Get Real o Beautiful Thing distan de ser ejemplos modernos de la temida y tan citada 'salida del armario'). Y en segundo lugar, la adopción, identificación o reutilización de determinados clichés femeninos en un contexto gay ha hecho que ciertos títulos resulten irreales, y por lo tanto poco apegados a los gustos y a la tradición audiovisual de ciertas generaciones (basta pensar en la influencia de Sexo en Nueva York y el trasvase de muchas constantes de la famosa serie a la versión norteamericana de Queer As Folk, si bien ese título permitió la realización de otros posteriores como The L Word).


Poniendo sobre la mesa todos estos antecedentes y las nuevas tendencias del cine queer, la curiosidad por saber qué nos depararía Looking, serie de la HBO, era máxima. El hecho de que la serie viniese apoyada por el canal privado más arriesgado e interesante de la televisión estadounidense prometía muchísimo. También interesaba la presencia de Andrew Haigh en los títulos de crédito (productor ejecutivo, y director y guionista de casi todos los capítulos), seguramente uno de los nombres más importantes del indie yanki. Y, por qué no, resultaba atractivo que los principales componentes de su reparto fuesen actores abiertamente gays, y por lo tanto supuestamente preocupados por contar una historia actual y real: destaca Jonathan Groff, cantante y actor visto en algunos episodios de Glee, el australiano Murray Bartlett y el inglés Russell Tovey. ¿Una nueva versión de las comedias rosa por entregas? ¿O verdaderamente una nueva mirada, una serie verdaderamente importante y renovadora? 


Looking arranca presentándonos a sus personajes desde una perspectiva que no admite errores: tres amigos se citan en una despedida de soltero y empiezan a hablar de ligues e intimidades (antes de conocer los nombres, las pulsiones y las complejidades de los protagonistas, sabemos, indefectiblemente, su condición sexual, y que esa distinción marca sus tónicas de relación e interacción). Patrick, un diseñador de videojuegos de 29 años, está desesperado por encontrar novio, y eso lo lleva a citarse con un desconocido y a enrollarse con un chico que ha conocido en el metro. San Francisco, el marco de la trama, aparece como un escenario cien por cien homosexual, y apenas la hermana de Dom, cercano a la cuarentena y el mayor del grupo, aporta una visión femenina a la historia, aunque ésta sea en todo momento condescendiente con el círculo gay imperante (imposible, vaya, no recordarse de la Avenida Liberty y del arquetipado personaje de Debbie, la madre de Queer As Folk). Además, los personajes resultan en los primeros episodios seres un tanto artificiales, un presupuesto de nueva élite homosexual y urbana con gustos sivaritas: los protagonistas escuchan electrónica de autor y canciones de activistas como John Grant y Arthur Russell, sus profesiones son de perfil artístico, quedan en parques y saunas, aceptan la Norteamérica multicultural y viven su homosexualidad sin tapujos (interesa la presencia de personajes latinos), son vegetarianos y miman su aspecto físico (aunque paradójicamente no los vemos en gimnasios y apenas van a discotecas), etc.


Afortunadamente, el cuestionable inicio de la serie da paso a capítulos finales muchísimo mejor planificados. A medida que avanza la serie, los personajes acaban encontrando sus particularidades, y a la vez consiguen un espacio dentro del mosaico de vidas paralelas que dibuja la serie. Patrick, de alguna manera el pivote central de la ficción, gana en matices, nada que ver con el joven que practica cruising a escondidas en el minuto uno de la serie. El guion tiene la pericia de hilvanar las constantes vitales de los personajes, de forma que el devenir de Patrick, Dom y Agustín se describe en un estimulante paralelismo que tiene su crescendo dramático en los últimos episodios y que deja a los tres personajes al término de la temporada en una situación (laboral, emocional e incluso sexual) muy parecida (no la más favorable, pero seguramente, esta vez sí, la más plausible). Y además, la serie humaniza a los personajes a medida que las partes menos amables de cada relación-personaje salen a la superficie: la condición homosexual, en un inicio tomada como rasgo distintivo, desaparece para explicarnos la dureza de una ruptura de pareja, la incertidumbre de un nuevo proyecto laboral y la deriva de un joven que no consigue la estabilidad sentimental que desea, cuestiones transversales a la generación que retrata la serie y que la dotan de una entidad social más sólida de la intuída en un inicio.


En este sentido, es muy recurrente definir Looking no tanto como una serie sino como una tragicomedia 'de situación': al escaso reparto y a la ausencia de subtramas se une la estructura de ocho episodios de poco más de veinte minutos cada uno. El capítulo 5 Looking for the Future, sin duda el mejor del conjunto, es una prueba de ello, ya que se sustenta únicamente sobre las conversaciones de Ritchie y Patrick, que decide tomarse el día libre y huir del San Francisco que transita todos los días al lado de su nueva conquista. En ese capítulo, la impronta de Andrew Haigh y la influencia de las mejores 'dramedias' románticas, de Woody Allen a la trilogía dialogada de Richard Linklater, se hace evidente. La posición estratégica de ese episodio en el conjunto de la serie, entre la introducción y la recta final, dista de ser casual: a la vez que suspense en el tiempo los avatares de los personajes, introduce a la audiencia a la tendencia dramática e intimista que impera en el último tramo de la ficción (el idealismo y el colegueo que se respira al principio acaba desconchándose, justamente la trayectoria que dibuja el personaje de Agustín: abandona el piso de Patrick en el segundo capítulo con la intención de afianzar su proyecto de vida con Frank, y vuelve al apartamento en la octava entrega totalmente drogado, incapaz de hacer frente a los errores cometidos).


En definitiva, contra todo pronóstico, sí puede considerarse Looking como una interesante vuelta de tuerca a la exposición de determinados 'gay ways of life', aunque la serie necesita de ciertas casualidades para tomar gas y arrancar: que el nuevo jefe de Patrick sea homosexual, que Dom encuentre a su mentor en una sauna de ambiente o que Agustín acceda a una nueva vida y casa pese a no contar con demasiados ingresos son licencias de guion que la serie supera con el paso de los capítulos (puede que colateralmente los fieles de la aparente frivolidad del inicio se sientan decepcionados con la segunda tanda de episodios, o que los que esperaban desde el primer momento una propuesta revolucionaria abandonen la serie justamente en el momento que Looking se transforma y convence). Una de las mejores aportaciones, en conclusión, de la reciente ficción para la pequeña pantalla, plenamente coherente con el universo dibujado por Andrew Haigh y en consonancia con el rumbo serio, humano y original que trazan las películas de Abdellatif Kechiche, Ira Sachs y Alain Guiraudie. Esperamos con ganas la segunda temporada, que verá la luz el primer trimestre de 2015: para entonces nos reencontraremos con Patrick, Dom y Agustín, seguramente no en el punto donde termina esta primer entrega, pero sí todavía en constante búsqueda, como todos nosotros, de la felicidad en tiempos modernos.

sábado, 22 de marzo de 2014

Crítica de LAS CENIZAS DE ÁNGELA (ANGELA'S ASHES), de Alan Parker

Estudio de la miseria
LAS CENIZAS DE ÁNGELA (ANGELA'S ASHES), de Alan Parker (EE. UU., 1999)
¿De qué va?: Tras la muerte de Ángela, la pequeña de la familia McCourt, Frank abandona Nueva York y vuelve a la Irlanda natal de sus padres. La infancia del pequeño no puede ser más dura: una educación represora, la racionalización de alimentos y objetos de primera necesidad orquestrada por las autoridades, el alcoholismo de su padre y las duras condiciones laborales hacen que la pequeña casa de los McCourt sea un pequeño infierno. Los años pasan y Frank no puede quitarse una obsesión de la cabeza: realizar el viaje inverso al que realizó tiempo atrás y probar suerte en la Gran Manzana.
Palmarés: Nominación al Oscar y al Globo de oro a la mejor banda sonora original para John Williams. 3 candidaturas a los Bafta: diseño de producción, fotografía y actriz protagonista (Emily Watson). Premio del público del Festival de Karlovy Vary. Galardón a la mejor actriz del año para Emily Watson por parte del Círculo de Críticos de Londres por sus trabajos en Las cenizas de Ángela y Hilary y Jackie.
El dato: La película adapta el best seller biográfico y homónimo de Frank McCourt, y la película respeta la cronología y los nombres de los personajes reales. La novela recibió el Premio Pulitzer, el Premio Boeke y el National Book Critics Circle Award, y a día de hoy es una de las lecturas obligatorias de los programas literarios de muchas escuelas. Al igual que el niño de la ficción, el autor sufrió tifus y conjuntivitis aguda en su infancia. El libro cuenta con una secuela: 'Tis. Frank McCourt murió el año 2009 dejando una larga carrera como profesor en Norteamérica y cuatro libros publicados. El film se estrenó en España el 21 de enero del año 2000 coincidiendo con el mayor momento de fama de sus actores protagonistas: Robert Carlyle, muy solicitado tras el éxito de Full Monty, y Emily Watson, popular por sus sufridores personajes (Rompiendo las olas, The Boxer y Hilary y Jackie).


Reseña: Las cenizas de Ángela es una de las películas más tristes que el blog haya visto jamás. Crónica de la Irlanda empobrecida de la Gran Depresión, la cinta consigue llevar al espectador los temores, las frustraciones e incluso los olores de una clase obrera obligada a sobrevivir en espacios infrahumanos y en condiciones de alarmante insalubridad. Parker también ofrece un relato y un retrato moral: sus personajes son míseros pero también miserables, humanos ligados a sus flaquezas y condicionados por la dureza del tiempo que les ha tocado vivir. Todo ello dota a Las cenizas de Ángela de una consistencia poco frecuente, de una verdad incuestionable; y su ambiente asfixiante queda compensado por la visión esperanzadora de Frank, su joven protagonista, al que vemos crecer en pantalla. Allá donde otros se quedarían en el umbral del cine social e histórico, Parker describe con precisión los mecanismos de la pobreza material y moral a partir de la estructura clásica del biopic. Parker, cineasta ecléctico e interesante, logra aquí una de sus mejores obras, fría y misericorde según lo requiere el texto, muy compacta tanto en interpretaciones como en aspectos técnicos. Un ejemplo de melodrama sólido que no solo emociona sino que sirve para observar con perspectiva los problemas endémicos del ser humano. Ya lo dice Ángela, la ambigua madre de esta inolvidable familia cinematográfica: 'es una cuestión de clases', y es aquí donde Las cenizas de Ángela se convierte en uno de los homenajes y de las críticas a la clase trabajadora más sugestivas de los últimos años. Una hija aventajada de los postulados naturalistas y del clásico drama norteamericano.


Para entender un poco más las relaciones entre opresores y oprimidos.
Lo mejor: La sutileza de sus mensajes, pese a que ello no resta un ápice de dureza a la película.
Lo peor: Al ser un relato dilatado en sus tiempos, a veces da la sensación de estar ante una miniserie.

Nota: 7'5

viernes, 21 de marzo de 2014

VÍDEO | AVANCE CINOSCAR SUMMER FESTIVAL 2014

Estamos recibiendo las primeras obras que formarán parte de la Segunda Edición del Cinoscar Summer Festival. Tenéis HASTA EL 20 DE ABRIL para mandar vuestras propuestas en largometraje, cortometraje, obras amateurs y obras fuera de concurso: os recordamos el post introductorio donde tenéis toda la información.


¿Qué obras formarán el CSF2? Muy pronto lo desvelaremos.
Podéis poneros en contacto con nosotros en los perfiles habituales del blog 
y en el correo electrónico xavi_23990@hotmail.com

jueves, 20 de marzo de 2014

Crítica de DEL LADO DEL VERANO, de Antonia San Juan

La intérprete Antonia San Juan fue uno de los rostros más importantes de una poco tratada pero evidente Movida Madrileña de los 90: a ella quedan ligados los nombres de autores como Ramón Salazar, el dúo Félix Sabroso y Dúnia Ayaso, Miguel Albadalejo o Daniel Calparsoro. Con todo, fue el representante más ilustre de la Movida anterior, Pedro Almodóvar, el que diese a San Juan su papel definitivo: la mítica Agrado de la no menos recordada Todo sobre mi madre. Durante los últimos años San Juan, como actriz y en calidad de directora y guionista, ha defendido distintos proyectos y ha sabido reunirse con un conjunto de artistas de confianza que le han permitido recrear el humor entre grave y petardo de sus intervenciones cinematográficas más memorables. En este sentido, la filiación de San Juan a la serie televisiva La que se avecina ha sido sumamente importante en distintos aspectos: junto a Luis Miguel Seguí, compañero de plató y su pareja sentimental, ha creado uno de los binomios artísticos más fructíferos de los últimos años; y su amistad con distintos actores, la mayoría venidos de la pequeña pantalla, como Eduardo Casanova, Secun de la Rosa o Macarena Gómez, le ha permitido recrear, tanto en su ópera prima Tú eliges como en sus tres cortometrajes (destaca V.O., candidato al Goya en 2002), el estilo desenfadado, queer y vodevilesco de un cine español poco habitual en nuestros días (en auge, con todo, a mitad de los 90). De todo ese sustrato de influencias y conexiones nace Del lado del verano, consecución lógica de las intenciones artísticas de San Juan. Pieza coherente, y a su vez muy diferente: ahora sí, con su nueva película Antonia San Juan reivindica un espacio propio en el cine español. De ahí que Del lado del verano, pese a su aparente condición de comedia costumbrista y de embrollos, deba ser tomada en serio, más si cabe que los anteriores trabajos de su artífice.


Del lado del verano arranca con situaciones de distinto calado tragicómico: una vecina amenaza a todo su bloque con tirarse por la ventana, dos mujeres rezan en tono desenfadado ante una virgen y distintas mujeres juegan al bingo entre copitas y griterío. Posteriormente, San Juan introduce el elemento trágico (la familia, ahora obligada a reencontrarse, guarda muchas rencillas) y concibe las escenas como monólogos o diálogos llenos de pullas en las que los personajes verbalizan todo lo que les pasa por la cabeza, dotando al film de un aire tan excesivo como divertido, casi siempre grotesco, mezclando el cine social con el humor de brocha gorda de los productos estrella de la televisión española (nada que ver con el desarrollo de, por ejemplo, Tres dies amb la família, que parte de una premisa parecida). La comedia y el drama planean durante toda la hora y media de metraje, y aunque San Juan no sabe equilibrar esas dos partes (aun teniendo un estilo almodovariano, dista de ser Almodóvar), aunque en muchos momentos el film parece una chifladura sin contenido y aunque la condición coral del relato hace que todas las tramas y personajes se diluyan en un tótum revolútum un tanto pintoresco, Del lado del verano termina convenciendo por la humanidad de la historia (San Juan quiere y comprende a sus personajes, y parte de ello se contagia en el espectador, llegando incluso a perdonar un estilo cinematográfico pobre y algunas escenas no muy bien resueltas). Con todo, no acaba de convencer el hecho de que Del lado del verano, por contexto, sea una pequeña parte del último cine underground español cuando su verdadera vocación es la de relato popular, de patios y plazas (o lo que es lo mismo, de telefilm en prime time). San Juan, en definitiva, se sitúa en el abismo de la incomprensión, pero Del lado del verano, sin ser una obra memorable, tiene pequeños destellos de la energía que necesita un cine a veces tan correcto como el nuestro. Su paso por los cines fue anecdótico: ojalá tenga más suerte en su reciente salida al mercado del dvd.


Para los que buscan películas en las que hay de todo y cabe todo,
 como un cocido o una paella ibérica.
Lo mejor: Descubrimos a una Macarena Gómez y un Eduardo Casanova más que convincentes.
Lo peor: Su falta de sutilidad.

Nota: 6

martes, 18 de marzo de 2014

Crítica de OCHO APELLIDOS VASCOS, de Emilio Martínez-Lázaro


El éxito de Ocho apellidos vascos puede obedecer a distintas razones. La principal: cuando una película cuenta con buena promoción, el público responde. Y otra no tan evidente pero igualmente importante: en la España del 'y tu más', de los debates incendiarios que llenan largas horas de televisión y de la crisis que no se acaba, el hecho de lavar la ropa sucia en casa, con humor, sin herir a nadie y convocando a un público de perfil muy variado tiene mucho mérito (y a juzgar por las cifras de taquilla, también su recompensa). Oportuna por contexto, y ligeramente mejor escrita que la media del producto cómico nacional, Ocho apellidos vascos vuelve a poner a Martínez-Lázaro como uno de los reyes de la comedia local. Contar con actores de tirón mediático, un intérprete debutante que pasa el examen con muy buena nota (Dani Rovira puede y debe soñar con la nominación al Goya) y un dúo de guionistas sin pelos en la lengua (¿Borja Cobeaga, vasco de puro cepa, haciendo humor sobre ETA? Ahora es posible) ha ayudado de forma decisiva a dar carpetazo a la comedia madrileña de antaño e inaugurar una nueva comedia española que aspira a ser internacional sin renunciar a ciertos localismos: Ocho apellidos vascos tal vez no compite con los clásicos del género, pero sí es plenamente coherente con bombazos vecinos como Bienvenidos al norte y sucedáneos. Todo buenas noticias. O casi todo.


Ocho apellidos vascos, pese a su exitosa fórmula, sigue estando muy lejos de ser la comedia definitiva que siente las bases de una nueva forma de hacer y de entender la nueva comedia española (me pregunto qué habría pasado si Cobeaga hubiese sido el director de la propuesta y no solo uno de sus guionistas). Con respecto a Sánchez Arévalo o Ruiz Caldera, por citar dos autores que han estrenado recientemente con éxito comedias de caligrafías distintas a las habituales (respectivamente, La gran familia española y Tres bodas de más), la mirada de Martínez-Lázaro sigue siendo muy tradicional (más allá de cierta incorrección verbal, no hay una estructura narrativa que permita hablar de una sátira trepidante). Es más: algunos planos dejan al descubierto las carencias de medios y la síntesis vodevilesca del conjunto, no se sabe si por voluntad del director o por necesidades económicas (apuesto por una combinación de ambas). Sea como sea, Ocho apellidos vascos alarga demasiado su idea de partida (tensión entre comunidades, diferencias culturales, personajes de caracteres distintos, confusiones que llevan a la culminación de otros tantos embrollos y engaños, etc.), aunque sirva para rebajar la tensión imperante y limar ciertas asperezas. Ocho apellidos vascos, como demuestra su final, aboga por la comunicación y la comprensión, el público parece que ha entendido el mensaje y la jugada comercial admite pocas dudas. Lástima que el juego de tópicos no sirva ni para una 'reeducación' ni para una 'subversión' de los mismos: el film no defiende el cliché, pero se beneficia de él y, en consecuencia, aunque sea indirectamente, lo promueve.


Para cantar aquello de 'andaluces y vascos, primos hermanos'.
Lo mejor: Tiene momentos muy divertidos, sea cual sea el sentido del humor, la tendencia política o el compromiso social de la platea.
Lo peor: Todo el film funciona como una ampliación del tono y la forma de sus primeros minutos.

Nota: 5'5

lunes, 17 de marzo de 2014

SEMANARIO 50: LOS POSTS DE LA SEMANA

¿Te perdiste algún escrito del blog? Con nuestro semanario puedes recuperar las distintas publicaciones de todas las semanas. En el margen derecho del blog, en la sección 'semanario', puedes (re)leer los distintos artículos ordenados.

 CONTENIDOS DEL BLOG


CINOSCAR SUMMER FESTIVAL 2014: PRESENTACIÓN

Oscars 2014: Reseña de LA GRAN ESTAFA AMERICANA, de David O. Russell
Oscars 2014: Reseña de HER, de Spike Jonze
Césars 2014: Reseña de 9 MOIS FERME, de Albert Dupontel
Clásicos modernos: RECURSOS HUMANOS, de Laurent Cantet

sábado, 15 de marzo de 2014

CINOSCAR SUMMER FESTIVAL 2014: PRESENTACIÓN

¿Eres cinéfilo y sigues el blog? Sigue leyendo.

¿QUÉ ES EL CINOSCAR SUMMER FESTIVAL?

El verano pasado, Cinoscar & Rarities celebró la primera edición del Cinoscar Summer Festival, un festival de cine por y para cinéfilos. En esa ocasión, contamos con 40 trabajos y 30 concursantes: podéis recuperar todos los artículos del festival en el siguiente link. Ahora empezamos la segunda edición, con cambios, nuevas secciones, mecánica diferente y la intención del primer día: hablar, compartir y disfrutar del mejor cine.

El Cinoscar Summer Festival, como indica su nombre, consiste en reproducir la mecánica de un verdadero festival de cine en internet. A partir del 1 de junio, en el blog aparecerán reseñadas todas las películas a concurso, y después de publicar todas las críticas la administración de la web realizará unas nominaciones y procederá a un periodo de votaciones y palmarés similar a las verdaderas entregas cinematográficas.
El Cinoscar Summer Festival pretende imitar a todos los niveles un festival real. Por lo tanto, se busca que el festival tenga películas a competición, susceptibles de lograr un puesto en el palmarés final, y a su vez una sección paralela de cortometrajes, otra con trabajos amateurs y otra de películas fuera de competición, que podrían inaugurar y clausurar el festival.
Pese a esto, la 2ª edición del Cinoscar Summer Festival nace sin un plan previo: todo dependerá de la lista de largometrajes y cortometrajes con los que contemos. De momento, el festival verá la luz con un mínimo de 10 películas. Ahora viene lo más importante: tú decides la selección oficial de la segunda edición del Cinoscar Summer Festival.

¿QUIERES PARTICIPAR?

Todos los que queráis formar parte del Cinoscar Summer Festival podéis enviar un mail a xavi_23990@hotmail.com o poneros en contacto con el blog vía Facebook, Twitter (@Xavicinoscar) o Filmaffinity (nick 'Xavicinoscar'). Cada concursante puede elegir una película y/o un cortometraje para participar en el festival. Puede participar cualquier persona, tenga o no blog, sea o no un lector habitual del blog. ¿Qué obras podéis seleccionar? ¿En qué secciones?

1. LARGOMETRAJES A COMPETICIÓN
- Pueden participar todas las cintas, clásicas o contemporáneas, de cualquier nacionalidad y duración, que no hayan sido reseñadas ni hayan aparecido en ningún post del blog: para consultar qué películas han aparecido en la web, podéis revisar la barra 'Todas las críticas' o recurrir al buscador que tenéis al margen derecho de la página.
- Desde la administración del Cinoscar Summer Festival intentaremos elegir: 1. Obras que estén disponibles en dvd u online para facilitar que todo el mundo pueda visionarlas. Y 2. Obras que no hayamos visto anteriormente.

2. CORTOMETRAJES A COMPETICIÓN
- Pueden participar todos los cortometrajes, clásicos o contemporáneos, de cualquier nacionalidad y de una duración inferior a los 30 minutos aproximadamente.
- Los cortometrajes seleccionados deben estar disponibles en la red, en streaming u otro sistema de visionado (Youtube, Dailymotion, etc.), en VE o VO con subtítulos en inglés o español.

3. CORTOMETRAJES AMATEURS
- Pueden participar todos los cortometrajes realizados por un autor novel o amateur que no haya tenido distribución en otros festivales y que estén disponibles en la red, en streaming u otro sistema de visionado (Youtube, Dailymotion, etc.), en VE o VO con subtítulos en inglés o español.

4. LARGOS O CORTOS FUERA DE CONCURSO
- Pueden participar cualquier tipo de trabajos, ya sean cortometrajes o largometrajes. Los participantes de esta categoría no concurren a los premios del festival. En función del número de trabajos que se presenten, desde el blog distribuiremos todas las propuestas de la forma más equitativa posible, con un mínimo de dos trabajos: uno para inaugurar el festival y otro a modo de obra de clausura.

¿CÓMO PARTICIPAR?

Si quieres participar, puedes mandar un mail o mensaje en redes sociales con:
- Una LISTA DE 3 PELÍCULAS para concursar, en orden de preferencia (la película con el número '1' sería vuestra primera opción, la película con el número '3' sería vuestra última opción). El blog intentará seleccionar en todos los casos las películas elegidas en primera opción.
- Una LISTA DE 3 CORTOMETRAJES para concursar, en orden de preferencia (el corto con el número '1' sería vuestra primera opción, el corto con el número '3' sería vuestra última opción). El blog intentará seleccionar en todos los casos los cortos elegidos en primera opción.
- Para los trabajos amateurs o fuera de concurso, no se pide ninguna lista previa: basta con especificar el trabajo que presentáis en cada apartado.
- En el caso de que dos concursantes elijan como primera opción la misma obra, tendrá preferencia la persona que presente antes su candidatura.

Podéis enviar vuestras propuestas del 15 DE MARZO al 20 DE ABRIL. Vosotros elegís participar en selección oficial o fuera de concurso, en todas las categorías (film + corto + amateur + fuera de concurso) o en las que queráis. Durante ese periodo de tiempo, el blog se pondrá en contacto con cada uno de los participantes para confirmar cada obra. A FINALES DE ABRIL, si contamos con un número mínimo de propuestas, presentaremos la SELECCIÓN OFICIAL y NO OFICIAL, y el Festival empezará el 1 DE JUNIO.

¿QUÉ IMPLICA PARTICIPAR?

- El Cinoscar Summer Festival quiere ser un encuentro entre cinéfilos, curiosos y amantes del cine. Para potenciar ese diálogo, el festival, además de su desarrollo en el blog, cuenta con un GRUPO OFICIAL EN FACEBOOK, donde aparecerán todas las noticias y publicaciones del festival. Por ello, se recomienda que los participantes cuenten con un perfil en esa red social para poder seguir la actualidad del festival.
- Podéis participar independientemente de que sigáis o no los distintos posts: en el blog sabemos que al abarcar semanas estivales muchos estaréis desconectados de la blogosfera. Con todo, cada concursante puede acordar con el blog la fecha de publicación que más le interese o convenga.
- Todos los concursantes, por el hecho de serlo, tendrán derecho a voto en el palmarés: este año, los participantes del Cinoscar Summer Festival serán los que elegirán el cuadro de ganadores. Por ello, desde el festival os facilitaremos diferentes vías para poder visionar los títulos, cortos y trabajos del certamen. En este sentido, desde el Cinoscar Summer Festival defendemos el visionado de films en portales legales o en dvd, pero al abarcar públicos de distintas nacionalidades también facilitaremos links de visionado o descarga para que todos puedan ver todas las obras, y por lo tanto votar en la ronda final. Más adelante os contaremos más detalles del palmarés.

¿POR QUÉ PARTICIPAR?

1. Cada participante contará con:
- Una reseña de la película / cortometraje elegido, con un enlace en cada post y en el margen derecho del blog a la web de cada concursante (en caso de tenerla).
- Si la película elegida gana un premio al final del festival, el premio irá para el concursante que haya elegido la película en cuestión. El premio será una imagen acreditativa del Cinoscar Award que los blogueros podréis agregar a los márgenes de vuestras páginas (de nuevo, en caso de tenerla).
- Un enlace a su post en sus perfiles de las distintas redes sociales (en caso de tenerlas y si así lo desea el concursante en cuestión).
- En el caso de los trabajos amateurs, el blog ofrece la posibilidad de publicar posts promocionales, entrevistas y textos especiales cuyo diseño y contenido se acordará en privado entre los concursantes y el blog.

2. ¿Y por qué participar? ¡Por muchas razones!:
- Para conocer blogueros y cinéfilos de otros lugares: cuando empecemos, ¡os animamos a comentar los posts, compartir impresiones y hacer amigos en Facebook, Twitter y otros!
- Porque el festival podrá seguirse en el blog, Facebook, Twitter, Google + y otras ventanas: ¡podéis encontrar nuevos lectores para vuestras páginas!
- Para conocer nuevas películas.
- Y por qué no: ¿nunca os hizo ilusión formar parte de un certamen de cine de verdad? En el blog os damos esta oportunidad.

Los 7 samuráis, ganadora de la 1ª edición del Cinoscar Summer Festival

¿CÓMO SERÁ EL PALMARÉS?

El palmarés dependerá del número de películas que tengamos a concurso. Sí os podemos adelantar que en esta ocasión el palmarés se decidirá en 3 rondas: una lista de PRESELECCIONADOS, una lista de NOMINACIONES y una votación abierta para decidir a los GANADORES. Dependiendo también del número de participantes, el palmarés puede revelarse en un post final o en una gala en directo, a imagen y semejanza del Directed By que muchos conocéis. Como los films pueden ser de distintas nacionalidades y décadas, puede darse el caso que los premiados sean actores, directores o técnicos ya fallecidos (en todo caso, el premio siempre será para el bloguero).


RECOMENDACIONES: ¿QUÉ PELÍCULAS ELEGIR?

¿Queréis participar pero todavía no tenéis claro qué películas / cortometrajes elegir? Os damos algunas indicaciones que os pueden ayudar. Os recomendamos participar con:
- Vuestra(s) pelicula(s) favorita(s).
- Un film que no es muy conocido y que queréis reivindicar ante toda la comunidad bloguera.
- Un film del que queráis saber la opinión del blog: pensad que habrá reseña personalizada.
- Un film que creáis con posibilidades de estar en el palmarés: pensad en los premios, ¡por qué no!
- Un film independiente, alternativo o poco habitual: se valorará la originalidad de la propuesta.
- Un film que os guste y que queráis incluir en selección no oficial.
- Un film de una cinematografía poco conocida (la vuestra u otra).
- O todo lo contrario: un film conocido que pueda copar el apoyo del público.
¡Todas las propuestas serán bienvenidas!

RECORDAD:

1. Podéis enviar vuestras propuestas HASTA EL 20 DE ABRIL.
2. ¿Cómo? Escribiendo a xavi_23990@hotmail.com; comentado este post; el perfil del blog en Facebook; el perfil personal de Facebook; o el perfil de Twitter del blog.
3. Y a lo largo del festival vosotros seréis los 'distribuidores' de la película elegida: ¡defended vuestra obra elegida y reivindicad en las redes sociales por qué deben ganar vuestras apuestas!

Muy pronto os traeremos nuevos noticias del festival.

viernes, 14 de marzo de 2014

Crítica de HER, de Spike Jonze

Sabíamos que Spike Jonze tenía una habilidad especial para construir atmósferas surrealistas. Conocíamos el dominio de Jonze a la hora de poner al espectador en un estado de reconfortante desasosiego, como la Alicia de Lewis Carroll cayendo al vacío, o como los personajes de Cómo ser John Malkovich cruzando el famoso umbral con destino a los oscuros misterios de la psique. Ya nos habíamos divertido con los juegos imposibles de Jonze y habíamos salido del cine en un estado cercano al éxtasis y a la catatonia: Adaptation era algo más que una larga disertación sobre las orquídeas y Donde viven los monstruos era mucho más que la recreación de un mundo infantil al borde del abismo. Pero ahora, a propósito de Her, nos hemos encontrado a un Jonze fiel a sus señas pero diferente en muchos otros aspectos. Y es que Her, además de ser la mejor película de su realizador, es la demostración de que Jonze mejora cuando lleva su desbordante imaginación al terreno de lo plausible.


En Her todo es extraño y a la vez reconocible, la identificación con el mundo urbano e hipertecnológico por los que se mueve el protagonista es inmediata, y la historia de necesidad, amistad y amor que se hila poco a poco entre un humano y un sistema operativo electrónico dista de ser ciencia ficción: el futuro está latente en nuestras redes sociales, en nuestros pcs y en nuestros smartphones. Uno puede enamorarse de la estética, de los espacios etéreos, de los tempos ralentizados, de la música íntima a la par que futurista de su exquisita banda sonora o de las aportaciones visuales de Her, pero si la película convence y emociona es por su humanidad. Eso y porque Jonze ha sabido desasirse de la carcasa técnica (caso contrario al Gondry de La espuma de los días) para imponerse definitivamente como un autor empeñado en contarnos la imposibilidad del ser humano de dar forma y de culminar sus deseos. De esa tensión por lo que se anhela y no se consigue emerge un film que encierra en sí mismo un cosmos, un estado de ánimo, una paleta de colores, una filosofía de vida y unas bellísimas líneas de guion. Vaya, lo que se dice una 'película mundo', personal e intransferible en fondo y forma. Y al final del viaje sinestésico y melancólico que propone Jonze, nos volvemos a encontrar con la clave, la metáfora, el plano final que cohesiona todo el relato, esta vez de una forma equilibrada y honda: la verdad, la desnudez y la franqueza del cara a cara, del contacto humano sin barreras a modo de gigas o pixels, seguirá imperando y debe seguir imperando en un siglo XXI que tiende a la paradoja (o sea, a la desconexión en un mapa globalizado o al individualismo en tiempos de trabajos telemáticos y colectivos).


Her nos invita a revisar nuestra lista de prioridades, la autenticidad que gobierna o no nuestras relaciones con amigos, conocidos y extraños. Una de esas películas cuyo visionado obliga a realizar un 'reseteo interno', a abrir los ojos. Una historia moderna y recurrente, pero sobre todo atemporal. Y por qué no: un clásico instantáneo que impondrá una mirada, que marcará una forma de abordar el cine romántico y/o de ciencia ficción, que será fuente de citas y homenajes en futuros títulos. Her no ha ganado el Óscar, tampoco ha sido un gran éxito de taquilla, pero tiempo al tiempo: mientras Theodore siga intentando rehacer su vida, y mientras nosotros seguimos enamorados de una Samantha tan corpórea como imaginaria, Her se impondrá como uno de los grandes hitos del séptimo arte más reciente.

Posts relacionados:
Crítica de DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS, de Spike Jonze


Para los que quieran sustituir la silla de la montaña rusa 
o el diván del psicoanalista por la butaca del cine.
Lo mejor: Hacía años que no teníamos un guion tan creativo.
Lo peor: Que pase por un bombón hipster sin más.

Nota: 8'5

jueves, 13 de marzo de 2014

Crítica de LA GRAN ESTAFA AMERICANA (AMERICAN HUSTLE), de David O. Russell

El personaje de Jennifer Lawrence, uno de los tantos vértices que tiene la trama de la nueva tragicomedia de David O. Russell, revela en un momento clave de la película la gran metáfora de La gran estafa americana: los esmaltes de uñas que mejor huelen están hechos, paradójicamente, de basura. Si tomamos esa idea, cualquier estructura política y social, por muy férrea que sea, tiene en sus archivos algún amago de corrupción. Y si rizamos el rizo, como hacen las criaturas del film por exigencias de la estética setentera, hasta las historias cinematográficas que parecen surgir de la inventiva de su creador tienen en su génesis concesiones, inspiraciones y copias (la corrección obliga a hablar de 'homenajes') de obras realizadas con anterioridad. Esos tres elementos están presentes a lo largo de todo el metraje de La gran estafa americana, meganominada y finalmente gran derrotada de la noche de los Oscar (hasta para lo malo, todo en el cine de Russell parece 'grande'). El mensaje del film es evidente. La crítica tal vez no tanto, porque la película quiere ser ante todo un gran divertimento (de hecho, entretiene y convence en un tanto por ciento bastante elevado). Y la tercera propuesta de interpretación ha quedado explicitada por azar, ya que Russell, el aprendiz, ha tenido que vérselas con Scorsese, el maestro, durante toda la temporada de premios (detalle que para ciertos sectores críticos ha sido suficiente para elevar El lobo de Wall Street y enterrar a La gran estafa americana como un falseamiento, meritorio pero claramente inferior, de sus referentes).


Pero los premios pasan, las películas quedan y en el museo de lo más destacado del cine reciente se agolpan con igual importancia tanto las propuestas rabiosamente originales con otras que saben hacer frente a las acusaciones de plagio, o que siendo falsas se exponen, por las cuestiones que sean, como obras primigenias (como véis, la broma que sustenta el título español de la película da para mucho). Por ello, es de justicia señalar que La gran estafa americana ni es tan grande como apunta su abultado palmarés ni es el timo a gran escala que muchos han escrito. El film se sustenta sobre un elenco prodigioso de actores, y las bondades de todos sus apartados técnicos ayudan a que el espectador se sume a la vorágine retro que plantea la historia: desde los publicitados escotes de Amy Adams hasta la cuidada dirección de vestuario o de maquillaje y peluquería, sin olvidar montaje y fotografía o la interesante selección musical (piezas originales y temas existentes que van de David Bowie a Elton John), la película es un esmerado regreso al thriller de policías y polizones de toda la vida salpicado por la verborrea típica de todos los libretos del ladrón mayor del reino: David O. Russell.


El conjunto aguanta durante hora y media larga, pero al final la jugada no tan maestra se resuelve con demasiados faroles y retruécanos. La gran estafa americana tarda en dar un golpe de autoridad sobre el tablero y la partida acaba con la platea un tanto fatigada y unos personajes que de tanto gesticular y gritar terminan por resultar marionetas en un vodevil grotesco. Una pena, porque La gran estafa americana tiene destellos de genialidad y el swing de los mejores títulos del género. Con todo, hay que tener en cuenta que el tío Óscar dinamita el encanto de muchas obras (de tanto citar una cinta, de tanto leer sobre ella y tras tantas expectativas creadas, el repertorio de fobias y filias, a veces sin motivo, es inevitable tanto para el público de a pie como para los analistas de turno), y que La gran estafa americana, al ser la más desbarrada de la cosecha 2013 - 2014, era la más débil de cara a la crítica fácil. Mejor, en conclusión, que tomemos distancias sobre La gran estafa americana: el tiempo dirá si se gana o no un lugar propio en ese museo del último cine norteamericano. Si el film lo merece, o si en realidad la película es solamente un gran repertorio de ases en la manga, ya es opinión de cada uno. Por nuestra parte, La gran estafa americana es un juego con cierta gracia y personalidad que merece segundos y terceros visionados.


Para amantes de las películas que cambian de piel varias veces en poco más de dos horas.
Lo mejor: Todos sus actores: al cuarteto nominado, hay que incluir a Jeremy Renner.
Lo peor: Que Russell siga olvidando una de las virtudes del buen narrador: la concisión.


Posts relacionados:
Reseña de EL LADO BUENO DE LAS COSAS, de David O. Russell
Reseña de THE FIGHTER, de David O. Russell


Nota: 7

miércoles, 12 de marzo de 2014

Crítica de 9 MESES... DE CONDENA (9 MOIS FERME), de Albert Dupontel

9 mois ferme es una tira cómica alocada y muy entretenida. Es una película que se entiende en todos los países y que puede llegar a todo tipo de públicos. Un producto enteramente blanco con el que Albert Dupontel, actor y director, ha contado con el favor del público (taquillazo en Francia), de los compañeros de profesión (se llevó a casa 2 premios César), de la prensa (los cronistas galos le concedieron el Globe de Cristal a la mejor película) y de la flora y fauna festivalera (en San Sebastián algunas de las escenas de la película rompieron el risómetro del auditorio). ¿Hay para tanto? Tal vez no. ¿Recibirá los mismos halagos cuando se estrene en España? Seguramente tampoco. Pero 9 mois ferme es una prueba más de la capacidad de nuestros vecinos por ofrecer mil y una variedades del vodevil de turno con mucha gracia. 


El humor del film descansa sobre el choque de caracteres que se establece entre Ariane, una jueza de lo más estricta que apenas sale de las cuatro paredes de su despacho, y Bob, un caco de poca monta que se cruzará en el camino de Ariane una noche de fin de año en plena borrachera. Una historia que se asienta sobre lo inverosímil desde el primer minuto y que se disfruta como lo que es: un disparate que aprieta el acelerador, que consigue momentos verdaderamente brillantes y vibrantes, y que finalmente deja que la maquinaria del relato descanse en favor del final más ecuánime para los personajes. Apenas los insertos televisivos con Jean Dujardin esconden una broma privada y muy francesa para una película que se ve y se recuerda con una sonrisa de oreja a oreja. Lástima, eso sí, que la descripción de los estamentos judiciales sea puro tebeo y no haya ningún amago de actualidad o crítica: esa es la diferencia entre el humor y la sátira, y 9 mois ferme, afortunadamente para el conservadurismo francés y el divertimento de todos nosotros, es una comedia clásica, sin segundas intenciones y bastante revitalizante. En el Festival de San Sebastián funcionó a modo de desengrasante entre tanta película 'trascendente', entre ellas la ácida pero errada Quoi d'Orsay: ojalá podamos verla muy pronto en las salas españolas.


Para reírse y evadirse, que no es poco.
Lo mejor: Sandrine Kimberlain en constante ataque de nervios.
Lo peor: Podría ser más 'cañera', entendiendo el término como 'políticamente más incorrecta'.

Nota: 6'5

martes, 11 de marzo de 2014

Crítica de RECURSOS HUMANOS, de Laurent Cantet

Conciencia de clase
RECURSOS HUMANOS (RESSOURCES HUMAINES), de Laurent Cantet (Francia, 1999)
¿De qué va?: Frank es un joven que está a punto de empezar sus prácticas universitarias en la fábrica donde su padre lleva trabajando desde hace muchos años. Frank deja París y vuelve a la casa familiar con la intención de conocer el mundo empresarial desde dentro. En calidad de becario, Frank tiene acceso a los principales despachos de la fábrica y labra una notable amistad con los jefes de su padre y de su hermana. Frank idea un plan que entusiasma a todos: mediante una encuesta, la dirección conocerá la opinión de sus trabajadores sobre la inminente reducción de horas laborales a la semana, una medida que cuenta con la negativa de los sindicatos. Un día Frank descubre las verdaderas intenciones de los directivos: el trabajo de Frank es una tapadera para reducir la plantilla y despedir a los trabajadores que llevan más años cotizados, entre ellos su padre. Frank se debate entre ser fiel a sus ideales o luchar por sus intereses como futuro licenciado...
Palmarés: Mejor ópera prima en los festivales de San Sebastián y Turín. EFA a la mejor ópera prima europea del año 1999. Triple reconocimiento en el Festival de Amiens, mejor película y premio del público del Festival de Buenos Aires, mejor guion del Festival de Thessaloniki y premio del jurado del Festival de Seattle. Protagonista de la temporada de premios francesa de su año: premio Lumière a la mejor interpretación debutante (Jalil Lespert), mejor primera película para el Sindicato de Críticos Cinematográficos de Francia y César a la mejor ópera prima y actor novel.
El dato: Cantet, uno de los descubrimientos de finales de los 90, pronto se convirtió en uno de los grandes renovadores del cine social en Europa con El empleo del tiempo, Hacia el sur, La clase (Palma de oro) y Foxfire (premio de interpretación en San Sebastián). Lespert trabajó posteriormente para los grandes directores de su país (Guédiguian, Resnais, Canet, Jacquot, Beauvois) y dirigió dos films, inéditos en España: 24 mesures y Des vents contraires.


Reseña: Fernando León de Aranoa dijo hace poco que tenía la sensación de que no se le echaba de menos en el cine español porque sus películas, especialmente Barrio y Los lunes al sol, aparecen todos los días en los periódicos y han ganado actualidad y capacidad expresiva con el paso de los años. Lo mismo podría decirse de Recursos humanos, título francés que se ve beneficiado por la crisis que actualmente atraviesa la otrora Europa del bienestar. El estudio minucioso que hace Cantet sobre las clases sociales y el espíritu obrero, así como los límites que deben mediar en las directrices de las políticas laborales, es más recurrente ahora con la cola del paro más larga y la palabra ERE en todos los carteles. Pero la suerte de Recursos humanos no se debe únicamente a una funesta coincidencia de la ficción con la cruda realidad que atravesamos, sino a un guion nada maniqueo y muy inteligente, de mensaje atemporal y universal, que funciona con la precisión de un sabio jugador de ajedrez que sabe mover todas sus fichas en beneficio de todas las partes implicadas. Recursos humanos es una película sencilla, de estilo naturalista pero serio, sin la cámara en mano y la exaltación de la fealdad que sigue de moda en el cine de corriente social (ya en ese no tan lejano 1999 Recursos humanos se distanciaba de la Palma de oro de ese año, Rosetta, para asemejarse más a un Loach con brío). Viendo Recursos humanos uno entiende que no hay ni buenos ni malos sino seres humanos con sus ideas y sus circunstancias, y el dilema que propone, a nivel emotivo e intelectual, desborda al espectador, al mismo tiempo que le da las armas suficientes para poder reflexionar después del visionado (películas como Recursos humanos, en definitiva, justifican la práctica del debate o cineclub posterior a la proyección). Algunos solo verán la historia de un estudiante ingenuo, con toda la teoría de los libros en la cabeza pero sin ningún sentido del verdadero estado de las cosas en el mundo real, pero en realidad Recursos humanos es mucho más: un documento impagable que explica por qué hemos llegado hasta este punto y por qué volveremos a quebrar en caso de superar las vacas flacas. Antes Francia tenía las novelas de Zóla: ahora es Cantet el encargado de enarbolar la bandera de la lucha y la dignidad obrera, esa que está desapareciendo con tantos recortes, tijeretazos y términos económicos que saben a eufemismo.


Para ver quién mueve los hilos del poder.
Lo mejor: Todo en ella resulta cierto y lapidario.
Lo peor: Que alguien pueda utilizar el film con fines oscuros.

Nota: 8

lunes, 10 de marzo de 2014

SEMANARIO 49: LOS POSTS DE LA SEMANA

¿Te perdiste algún escrito del blog? Con nuestro semanario puedes recuperar las distintas publicaciones de todas las semanas. En el margen derecho del blog, en la sección 'semanario', puedes (re)leer los distintos artículos ordenados.

 CONTENIDOS DEL BLOG


Semana del 04 al 09 de marzo de 2014

Cine y literatura: ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO

Cine nórdico: INFIEL (TROLÖSA), de Liv Ullman (Suecia, 2000)
San Sebastián 2013: LUTON, de Michalis Konstantatos

Cine queer: A MI MADRE LE GUSTAN LAS MUJERES, de Inés París y Daniela Fejerman
Clásicos modernos: INOCENCIA INTERRUMPIDA, de James Mangold (EE. UU., 1999)

domingo, 9 de marzo de 2014

CINE Y LITERATURA: ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO

ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO, de Ken Kesey (1962)
El libro: El periodista Ken Kesey entró en contacto a finales de los años 50 con los nuevos tratamientos y medicamentos que estaba estudiando la psiquiatría de ese tiempo. Kesey no solo tuvo la oportunidad de conocer la rutina de un ala hospitalaria sino que se presentó como cobaya humana para el testeo de nuevas drogas y psicotrópicos. De toda esa experiencia no nació un reportaje para la prensa, tal y como podía esperarse, pero a cambio tuvimos la novela Alguien voló sobre el nido del cuco, según la revista Time uno de los mejores títulos de la literatura estadounidense del siglo pasado. Kesey se pone en la piel del paciente y del médico, pero sobre todo en la del primero: la historia está escrita desde la perspectiva del Jefe Bromdem, un indio reservado que sus compañeros han tomado por sordomudo durante muchos años y del que conocemos todas sus pulsiones internas. Kesey ofrece un rico ejercicio literario, ya que pone letra al incontrolado discurrir de la mente de un analfabeto de procedencia marginal que desconoce el funcionamiento del mundo adulto, algo que lo convierte a ojos del lector en un niño grande que cuenta hechos gravísimos a partir de inocentes eufemismos que nosotros, a diferencia del personaje, sí entendemos. Gracias a ese personaje 'espía' o 'testigo' que termina por tomar las riendas de su propio destino conocemos la guerra que se produce entre las paredes del hospital: McMurphy, el nuevo interno, resulta ser un loco muy cuerdo con tendencias ludópatas y cuyo objetivo es poner patas arriba las rígidas normas de la institución; mientras que la enfermera Ratched, presentada en términos monstruosos, actúa como encarnación de la frialdad del dictador que está acostumbrado al manual de las viejas reglas y que no consiente ninguna negativa o rebelión por parte de su sometido rebaño de tarados. De esa lucha, y sobre todo del humor de McMurphy, surge un trepidante toma y daca literario: cuesta dejar de leer las largas sesiones de terapia y charla que tiene el personal médico con los internos. Kesey describe todo con precisión y al mismo tiempo con el caos de alguien que no sabe exponer sus ideas, algo que produce momentos súmamente ácidos como la presentación de los pacientes según su 'grado de gravedad', capítulos de zozobra surrealista cuando se nos describen en primera persona los efectos de las terapias de shock, y escenas en las que la realidad se mezcla con la alucinación y el flashback, y en los que por lo tanto resulta difícil saber qué se está leyendo exactamente. La novela termina lastrada por cierto decaimiento del ritmo narrativo y unos personajes secundarios poco perfilados, si bien ello se entiende por la perspectiva que toma el escritor al explicar todos los hechos desde la subjetividad de un recluso inestable con pasado atroz a sus espaldas (los negros ayudantes de la doctora son figuras acechantes antes que verdaderos personajes, algo que lleva el libro al terreno del terror psicológico). Una poderosa metáfora de la opresión en todas sus expresiones: Kesey describe las heridas de la Guerra de Vietnam, se adelanta en los efectos del capitalismo, critica el maltrato a la comunidad india y describe una situación de manipulación (social, laboral, mediática, etc.) que sigue estando de plena vigencia. Kesey no expuso sus tesis en una crónica periodística, tal vez porque sólo con un relato ficticio podía hacer llegar al lector el lado humano de la problemática e injustamente tratada figura del loco. Kesey nos dice que es imposible determinar quién es el cuerdo y quién el 'perturbado', y que nadie debe tener la potestad para tomar tal decisión; en otras palabras, expone las causas y consecuencias de toda dictadura con una visión romántica del desertor, del inconformista, del espíritu libre que decide volar lejos de ese cuco castrador. Una lectura enriquecedora, divertida y desconcertante. Nota: 7


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 ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO, de Milos Forman (1975)
La película: El checo Milos Forman logró un gran éxito de crítica y público a mediados de los setenta con el film Alguien voló sobre el nido del cuco, coronada con 5 premios Oscar. En perspectiva, ese año ganó el peor director de la competición (Forman se impuso injustamente a nombres cuya aportación cinematográfica puede considerarse mayor en todos los sentidos: Kubrick, Altman, Lumet y Spielberg), pero eso no ha servido para que el film, que además ostenta el mérito junto a Sucedió una noche y El silencio de los corderos de haber ganado los 5 premios principales de la Academia, se haya convertido en un clásico incontestable. Con todo, analizándola como adaptación del libro, algunas de las cuestiones del film resultan más discutibles. A diferencia de la novela, la película opta por un tono más amable que suprime cualquier interpretación crítica. Forman sabe aprovechar las posibilidades que le ofrece su particular protagonista, y efectivamente Jack Nicholson insufla vida al film con una interpretación prodigiosa. Ahora bien: la película pierde gran parte del atractivo del material literario al eliminar la narración en primera persona desde el punto de vista del indio Bromdem (el plano inicial, con el coche de la señorita Ratched en dirección al manicomio, ya es un indicador de qué perspectiva toma Forman para con su historia). Ello hace que ciertas decisiones de los personajes no queden matizadas en la gran pantalla y que los personajes secundarios resulten más relevantes para el desarrollo de la trama: mientras que en la novela McMurphy es el acicate de todo el grupo, en el film es un participante más de las quejas que despierta entre los internos la gestión del personal del hospital. Los guionistas se inventan escenas graciosas como la partida de básquet, cambian la cronología de otras como el momento de la pesca, y en general suavizan la dureza del medio o cárcel en la que viven los personajes. El conjunto se salva por la veracidad de su tramo final, ciertamente fiel a lo escrito por Kesey, pero aún así esas escenas resultan muchísimo más impactantes en el papel (además, Kesey añade un matiz ausente en el libro: la trama leída abarca más días, la evolución de Bromdem es más evidente y la muerte de McMurphy no resulta tan inmediata ni evidente como en el film). En resumen, una película notable que adapta con ciertas libertades la novela de base. No es que queramos criticar al film por su falta o no de fidelidad al libro, pero en este caso la lectura de Alguien voló sobre el nido del cuco sirve para darse cuenta de hasta qué punto el libro toca determinados temas que en imágenes quedan adulterados, dulcificados y ligeramente amputados. Nota: 6


sábado, 8 de marzo de 2014

Crítica de LUTON, de Michalis Konstantatos

Los festivales y los premios se rigen por determinadas modas. La última tendencia la ha marcado el cine griego, presente en los últimos años en todas las secciones oficiales habidas y por haber. El pistoletazo de salida lo marcó Canino, y desde que ésta fuese declarada la mejor película del Un Certain Regard de Cannes y consiguiese la primera nominación al Oscar para el país heleno, otros nombres han llenado las alfombras rojas más prestigiosas: Attenberg y Alps fueron valoradas en Venecia y Adikos Kosmos en San Sebastián entre otras. Las modas, con todo, se definen como tales por ser pasajeras, y si bien el ambiente de crisis económica y auge artístico ha hecho de Grecia un campo minado abierto a nuevos discursos cinematográficos y vías de expresión más creativas, un film como Luton - seleccionado de nuevo en la élite festivalera, en este caso en el apartado Nuevos Directores de la última edición de Donosti - viene a poner fin a toda una constante, a una manera de contar y de querer contar lo que sucede en la Europa convulsa de nuestros días.


Luton es la historia de tres personajes sin aparente nexo de unión entre ellos: el aburrido dueño de una tienda, una funcionaria de actitud extraña y un adolescente que casi nunca habla. Los tres son los resultados de una sociedad alienada, incapaz de sentir empatía por el otro. Sus comportamientos son inesperados y el director los convierte en caricaturas: la comedia negra y surrealista de esa corriente de historias griegas vuelve a la superficie con largos planos fijos y lacónicos diálogos en los que el espectador entiende que nada tiene sentido en la vida de esas criaturas tan miserables. El problema de Luton es que la vacuidad de sus personajes acaba contagiando al propio film, y allá donde otros se defendían desde la metáfora (principalmente Giorgos Lanthimos), Luton simplemente filma el absurdo desde el absurdo. El novel Michalis Konstantatos, en definitiva, se equivoca en su mirada, no en el tema planteado, pero su error tiene tales efectos que convierte a Luton en un film inane que quiere la provocación por la provocación y que fracasa en su intención por retorcer todavía más esa 'fórmula griega' afín a un cine crudo y raro. Nosotros no seremos tan duros con ella - en San Sebastián fue abucheada en sus dos pases tanto para la prensa como para el público -, pero aún interesándonos su vocación social, hay que evidenciar el desgaste y el fracaso de sus planteamientos. Luton tiene cierto misterio, inquieta ni que sea porque nos enfadan y asquean sus imágenes. Es una película fallida, y aún así no ponemos en duda que se trate de una sugerente radiografía del estado de las cosas 'aquí y ahora'. Pero no basta con plantear relaciones: Luton, en fondo y forma, es tan hermética que resulta inabordable, y de ahí a no presentar ningún interés para crítica y público hay sólo un paso.


Para espectadores con tendencias suicidas.
Lo mejor: Sus virajes al humor negro.
Lo peor: El misterio se resuelve tarde y mal.

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Nota: 5'5