domingo, 19 de junio de 2011

Sobre ALMODÓVAR y EL DESAPEGO

Hace poco nos enterábamos por las redes sociales que La piel que habito llegará antes a las salas francesas (17 de agosto) y británicas (24 de agosto) que a las españolas (2 de septiembre). Este hecho no resulta extraño por sí solo, pero sí es cuanto menos sospechoso si tenemos en cuenta que la estrategia o la dejadez de retrasar el estreno de la película local más esperada del año viene a romper toda la tradición que rodeaba los films de Almodóvar: esto es, estreno español en primavera, lanzamiento en Cannes y posterior comercialización a todos los países, hasta llegar a los Estados Unidos para subirse a la siempre complicada carrera por el Óscar. Antes incluso de que sepamos la verdadera piel que esconde y cubre la nueva ficción del manchego, hay que preguntarse qué está sucediendo con La piel que habito. Tenemos muy pocas imágenes de la película, apenas un amago de tráiler que en verdad son treinta segundos de una de las escenas (intuimos) más importantes de la trama. Almodóvar aseguró que ni se planteaba estar en Cannes, pero hay que ser demasiado ingenuo para creerse tal afirmación. El director también alegó retrasos por el difícil rodaje y posterior montaje de la cinta, algo que cada día pierde fiabilidad. Las declaraciones de Agustín Almodóvar diciendo que 'actuarían como una major americana' como reacción al fracaso de la primera propuesta de la llamada Ley Sinde siguen en el ambiente después de que los dos hermanos hayan vuelto a formar parte de la Academia con la entrada en la presidencia de Enrique González Macho. La supuesta intención de El Deseo de mantener en secreto cualquier detalle de la cinta para mantener el secretismo, asegurar una aceptable taquilla e impedir el rápido pirateo del film pierde fuelle: en el momento que tu película se proyecta en Cannes, es imposible que el film siga virgen con las crónicas de los críticos, los comentarios de los allí reunidos, las diferentes webs que, incluso, revelan datos clave de la trama (a servidor ya le han destripado el final de El árbol de la vida: cosas de leer y al mismo tiempo intentar no leer, o cómo mantenerse informado lidiando con los spoilers). Quizás todo esto sean meras especulaciones de un cinéfilo o fan impaciente, pero en mi cabeza se plantean ideas tan locas como hilarantes: de viajar a París a finales del verano uno podría ver la película antes que en el cine de su localidad; incluso no sería raro que La piel que habito rondase antes por Pelisyonkis con copias screener subtituladas en francés o en inglés que en las salas comerciales.


A todo esto le precede un factor que tarde o temprano tenía que salir a la superficie: el desengaño reconvertido en desapego por parte del equipo de Almodóvar hacia España, país que hace mucho tiempo dejó de ser su principal motor económico y de premios. Subyacen cuestiones como la piratería, las ganas por potenciar en otros mercados las carreras de Elena Anaya o del ya consagrado Antonio Banderas y un largo etcétera, pero el epicentro de este nuevo episodio del eterno culebrón almodovariano está en ese desencanto hacia lo propio, dando fe de que uno nunca es profeta en su tierra aunque sus películas sean en su dramatismo y en su esperpento eminentemente españolas. A ese desapego hay que sumarle otro: el de la prensa local, día a día más sensacionalista e hiriente que, fiel a los tiempos revolucionarios que corren, se encargó de tirar por los suelos la película de nuestro exponente más internacional. Carlos Boyero, voz disidente por defecto, ha recibido esta vez la compañía de otros cronistas de otros periódicos, olvidando que La piel que habito salió de la Croisette con dos premios que, sean mayores o menores, no dejan de ser premios (o lo que es lo mismo, un logro de suma importancia para una cinematografía como la nuestra, como las tan injustamente vilipendiadas carreras de Penélope Cruz o Javier Bardem). Sin duda, tanto por parte del director como de quienes deben valorar su trabajo se echa en falta ese chovinismo (justificado o no) que cultivan en Francia, país donde la fidelidad a sus realizadores predilectos ha llevado a Almodóvar a una primera línea que en España es inexistente.


A estas alturas parece un ejercicio imposible pedir que cada película de Almodóvar sea lo que es: una película. Cada una de sus obras lleva detrás de sí una polémica y cuando tengamos que valorar en conjunto o por partes su obra nadie podrá mantenerse ajeno a sus encuentros y desencuentros con la Academia, a esa manía persecutoria española de hacer naufragar cualquier barco que lleve la bandera del éxito, a esa Palma de oro esquiva que acabará seguramente en premio honorífico. La trayectoria de La piel que habito, lo nuevo, lo último de Almodóvar, aún sigue a medio escribir. Habrá que esperar a los más que plausibles pases veraniegos para los miembros de la Academia, a lo que dará de sí la preselección para los Oscar fijada para mediados de septiembre, a la recepción del público de a pié (el mismo que no conectó con Los abrazos rotos, pero que encumbró Volver a la cima de las más vistas durante dos semanas consecutivas). Mientras, sigue ese runrún mediático con tendencia al pesimismo que ya presenta algunas tónicas habituales (esas escenas que, dicen, son graciosas y deberían ser dramáticas; la unánime celebración por la banda sonora de Alberto Iglesias; el impacto del último plano de la película, un cruce de miradas femenino, etc.). No se trata ni de defender ni de desterrar a Almodóvar, cineasta que se defiende y para otros se desacredita solo, sino de valorar con la mirada limpia, sin prejuicios, con profesionalidad y rigor una película capaz de eclipsar a todos los estrenos del año. Veremos qué sucede ese 2 de septiembre, aunque para entonces el desapego ya será evidente y puede que mayor si no se cumplen las expectativas.

viernes, 17 de junio de 2011

Paisaje emocional: Crítica de LA MITAD DE ÓSCAR

A Manuel Martín Cuenca no lo teníamos catalogado como un artista de cine contemplativo y callado, aunque sus anteriores La flaqueza del bolchevique y Malas temporadas no fueran in strictu sensu dramas o comedias puras, cine social o thrillers, géneros reconocibles en los que sí ha discurrido el último cine de Bollaín o León de Aranoa. La mitad de Óscar viene a reivindicar y reinventar toda la pequeña pero potente cinematografía de Martín Cuenca, y el cineasta nos dice que nos habíamos equivocado al situarlo en corrientes más habituales, cauces principales de un cine español bastante disgregado. Martín Cuenca es más un pequeño afluente que el río dominante de una cinematografía que vive de sus grandes autores (a los anteriores, los siempre omnipresentes Almodóvar y Amenábar); y defendiendo su condición de satélite, nunca de astro rey, y tras sus devaneos con el documental histórico, ha filmado una película que es un regalo envenenado, que se acoge a una tradición europea de cine de autor totalmente libre, también difícil para los no iniciados, plenamente consciente de concursar en una segunda división comercial sin pensar en la taquilla. Aunque La flaqueza del bolchevique, tan reivindicada, en su día no recaudó más de 400.000 euros. Vaya, que como espectadores algo hemos hecho mal con Martín Cuenca. Por eso La mitad de Óscar desconcierta desde el primer momento y nos abandona en la más absoluta desolación y perplejidad: en ningún momento esperábamos una película en la que hay más intuiciones que diálogos, más siluetas que personajes, más sospechas que una historia con todas sus letras. Un film de mitades, nunca de totalidades.


La mitad de Óscar crea suspense con poquísimos recursos. Tres partes en las que vemos tres personajes. Un paisaje exuberante y rocoso se convierte en la exteriorización de unos sentimientos que ningún personaje verbaliza. Nunca sabremos qué ocurre con esos seres tan cerrados, cuáles son sus reproches, qué ocurrió en el pasado, qué motivos justifican su excéntrica actitud. Como avisa su título, la película es la parte disgregada de una trama, como si la película empezase a mitad de una historia y nunca se nos contase lo ocurrido anteriormente. Por eso el film requiere de espectadores pacientes que sepan rellenar los vacíos y cargar de semántica cada mueca y frase de los personajes. Así uno nunca sabe si ese paseo por las montañas es una huida, un reencuentro, una metáfora, un flashback; si el novio francés es el malo de la película o la encarnación del propio espectador al no entender nada de lo que ocurre entre los dos hermanos. No sabemos si es porque nos ha cogido desprevenidos o porque sus fotogramas realmente tienen propiedades hipnóticas, pero La mitad de Óscar es una película que no se olvida con facilidad, de la que a uno le gustaría saber más de lo que ocurrió antes y de lo que ocurrirá después. Sobre el papel, narra el reencuentro de dos hermanos con motivo de la muerte de su abuelo después de muchos años; en la práctica, es mucho más. Seguramente nadie se acordará de ella cuando se tenga que destacar el mejor cine español del 2011, pero La mitad de Óscar es lo suficientemente enigmática y perversa para aguantar en las crónicas de la cinefilia más combatiente. De momento, el plano del amanecer, con un diálogo en penumbra, hace méritos para ser la escena del año.


Nota: 7

miércoles, 15 de junio de 2011

¡EMPIEZA EL DIRECTED BY 6!

¡15 DE JUNIO!

Ahora toca ESCRIBIR...


Y LEER...


El Directed by lo hacemos todos entre todos y para todos. Cualquier idea puede ser la base de una obra, por muy tonta que parezca. Anímate a crear tu propia película.

Bridget Jones, bloggera obesa, pensando su obra para el Directed by 6

Sigue el festival en FACEBOOK y TWITTER.
Escribe a directedby6@hotmail.es para mandar tus inquietudes, preguntas, material promocional, obras o cualquier cosa que quieras relacionado con el festival. 

Ahora sí, digan...



... ¡al DIRECTED BY 6!

Mañana: REGLAMENTO DEL DIRECTED BY 6

en el blog

http://directedby6.blogspot.com/

Mientras, tomen este consejo...



... ¡y a escribir se ha dicho!

martes, 14 de junio de 2011

CINERANKING: PUNTUAMOS 20 ESTRENOS DEL 2011

Como ya habíamos comunicado a los concursantes del Cineranking vía mail, esta vez ha sido imposible crear un ranking como todos los meses. Seguro que a lo largo del verano tendremos más notas. De momento, tenemos las primeras valoraciones de los últimos estrenos. ¿Qué opináis de lo nuevo de Jack Sparrow y los 'hombres X'? Voilà!

LA MEJOR VALORADA:


X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN
Nota media: 8 Votos recibidos: 3

RIO
Nota media: 7'67 Votos recibidos: 6

MIDNIGHT IN PARIS
Nota media: 7'2 Votos recibidos: 5

SIN IDENTIDAD
Nota media: 7 Votos recibidos: 3


CÓDIGO FUENTE
Nota media: 7 Votos recibidos: 3

HANNA
Nota media: 7 Votos recibidos: 1

PEQUEÑAS MENTIRAS SIN IMPORTANCIA
Nota media: 7 Votos recibidos: 1

SIN LÍMITES
Nota media: 6'8 Votos recibidos: 5

SCREAM 4
Nota media: 6'67 Votos recibidos: 6


THOR
Nota media: 6'67 Votos recibidos: 3

SUCKER PUNCH
Nota media: 6'5 Votos recibidos: 4

EL CASTOR
Nota media: 6'5 Votos recibidos: 2

A TODO GAS 5
Nota media: 6'25 Votos recibidos: 4

PIRATAS DEL CARIBE 4
Nota media: 6 Votos recibidos: 6


AGUA PARA ELEFANTES
Nota media: 6 Votos recibidos: 3

LA LEGIÓN DEL ÁGUILA
Nota media: 6 Votos recibidos: 2

INSIDIOUS
Nota media: 6 Votos recibidos: 1

SOY EL NÚMERO 4
Nota media: 5'2 Votos recibidos: 5

CAPERUCITA ROJA
Nota media: 4'5 Votos recibidos: 2

LA PEOR VALORADA:


JUSTIN BIEBER: NEVER SAY NEVER
Nota media: 1 Votos recibidos: 1

lunes, 13 de junio de 2011

Una película incómoda: Crítica de LA VERGÜENZA

Es poco común encontrar películas españolas de la intensidad, la claustrofobia, el guión tan bien enlazado de La vergüenza. Esta es una historia que nos obliga a plantearnos muchas cuestiones: es una película política que viene a destapar todas aquellas cosas que no decimos por medio y vergüenza, pero que pensamos, sentimos y sufrimos cada día. Una escenografía estudiadísima, una economía de medios impecable para tratarse de una ópera prima y una gran dirección de actores (Alberto San Juan se come la pantalla) convierten a La vergüenza en una de las películas locales más atractivas del 2010, la deuda pendiente que tenía pendiente este blog tras haber visionado todos los títulos de los Goya 2010. Dos padres dudan en devolver a su hijo adoptado Manu, un niño peruano de ocho años, nacido en una familia desestructurada y con un pasado de hogares de acojida a sus espaldas. El tema de por sí resulta inquietante, muy lejos de la estampa de felicidad familiar que parece rodear cualquier proceso de adopción. La película se convierte con esta premisa en una especie de relato de violencia doméstica que nos obliga a replantearnos muchas cuestiones y que logra incomodarnos desde los sillones de nuestros hogares. Una historia subversiva, de diálogos tensos, de pequeñeces caseras que esconden grandes problemáticas sociales. Por momentos el debutante David Planell fuerza las costuras de su historia y no acaba de funcionar la trama que concierne a Rosa, la mujer que ayuda al matrimonio en las tareas del hogar, pero el recurso sí funciona para que el mensaje, la moraleja de La vergüenza llegue con la fuerza de una sacudida honda (en el film, una metafórica fuga de agua para sellar la calma precedida de tanta contención y tormenta). El llamado cine social español debería seguir la senda de películas como esta: propuestas de una coherencia visual indudable, la mano firme de un realizador que sabe qué historia quiere contar y cómo abordarla, y un discurso moderno capaz de plantear interesantes debates. Nos falta contexto para saber hasta qué punto el film es fiel a los costosos procesos de adopción, aunque sí resulta totalmente cercana la descripción de la generación nacida a finales de los 70 - principios de los 80, hijos de la Transición, que en el fondo siguen siendo niños escondidos en el cuerpo y tomando responsabilidades de mayores. Aunque no es una historia de buenos o malos: todos los vértices del triángulo merecen su segunda oportunidad. Con el permiso de Tres dies amb la família, la justa ganadora del Festival de Málaga 2010.


Nota: 7'5

domingo, 12 de junio de 2011

Irán, años 50: Crítica de WOMEN WITHOUT MEN

Women without men cuenta la historia de cuatro mujeres que rompen los esquemas del Irán de los años 50. Se rebelan y a su manera intentan independizarse del yugo masculino. En las calles, una revuelta contra la intervención en el país de Inglaterra llena aún más de incertidumbre la vida de las protagonistas. La directora se distancia de cualquier recreación histórica y se centra en sus criaturas, situándolas en jardines bucólicos y escenarios oscuros. No puede negársele a Women without men una estética bien equilibrada. Aún así, la historia es totalmente inconsistente. El film se forma de la unión de diversos pasajes que en la novela de base seguramente tenían mayor cohesión. Sus imágenes en ralentí, más que remarcar la depresión de los personajes, vienen a languidecer la película, y sus silencios resultan exasperantes. Todo en Women without men resulta soñoliento y alicaído: da la sensación de que todas las escenas duran más segundos de lo habitual y conveniente. Hacía tiempo que no me medio dormía con una película, pero Women without men es tan lenta, se recrea tanto en su lírica vacía, el devenir de sus mujeres resulta tan anodino que no queda más opción que echar una cabezadita. En contra de la emoción que sintió Ang Lee en el Festival de Venecia 2009 al verla, donde recibió un injusto y oportunista premio al mejor director, el film me deja frío, más bien indiferente. Ni entiendo ni quiero entender: sencillamente uno no conecta con lo que le están contando. Se queda muy lejos de A las cinco de la tarde, Los limoneros o Las tortugas también vuelan, todas ellas iraníes, alegatos más sólidos contra el conservadurismo moral y político; porque, a pesar de la belleza de algunos de sus fotogramas, a Women without men le falta narrativa y le sobra poesía.


Nota: 4

viernes, 10 de junio de 2011

SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL CINE FRANCÉS

Viendo los estrenos que llegarán a las salas este verano, uno piensa que la oferta de los multicines va de mal en peor. Tendremos películas de superhéroes, los blockbusters de turno, las películas animadas de todos los años... ¿y dónde queda el cine en mayúsculas? Seguramente en el cine francés, porque no hay nada que pueda refrescar más estos días que ver Micmacs, lo nuevo de Jean-Pièrre Jeunet, Una mujer en África de Claire Denis con Isabelle Huppert, el drama Las manos en el aire, la singular Mammuth (nominada al César a la mejor película) o el thriller Farewell. Películas que veremos si finalmente no se aplazan sus fechas de estreno, algo que ya ha sucedido con muchos títulos. No sé si es porque mi francofilia me ciega, pero realmente el cine francés está salvando la cosecha del 2011: de lo ya visto, Mademoiselle Chambon, Tournée, El árbol, Le père de mes enfants o Potiche figuran entre lo más interesante.  Sin contar L'illusioniste, desgraciadamente inédita en  España. (como À l'origine, Illégal y un largo etcétera). Además, Pequeñas mentiras sin importancia, a pesar de sus casi dos horas y media de metraje, está siendo un pequeño gran éxito en los cines de nuestro país, siguiendo la estela de Nada que declarar. Y a todo esto se suma lo mucho que se ha hablado de Carlos, la película-serie de televisión del cada vez más grande Olivier Assayas. Aunque no goce de promoción (el caso de Bebés, La marca del ángel o Versalles, estrenadas de tapadillo), el cine francés tiene su público y no sería raro que alguno de estos nombres dominase en los próximos días esos circuitos paralelos liderados por los Verdi y Renoir. Mientras esperamos The Artist, El niño de la bicicleta o Polisse, todas ellas premiadas en Cannes 2011, el cine francés es el único antídoto posible a cosas como Kung Fu Panda 2, Resacón 2 ¡Ahora en Tailandia!, Cars 2, Conan, Los pitufos y demás. Hasta que no empiece el curso escolar (y, en cierta manera, el cinematográfico) con La piel que habito (fijada para el 2 de septiembre) y el Festival de Venecia, y dejando aparte las italianas La prima cosa bella y Le quattro volte, sólo nos queda el cine francés para sobrevivir al estío, ya sea viajando a las capitales o por la cada vez más honrosa vía de la descarga. Porque el verano, por imposiciones climáticas y económicas, siempre es sinónimo de cine mediocre. Una pena, ¿no creen?

jueves, 9 de junio de 2011

Las películas de mi padre: Crítica de LE PÈRE DE MES ENFANTS (EL PADRE DE MIS HIJOS)

A Marcel: si t'ha agradat la pel·lícula, segur que t'entusiasmarà la també francesa Las horas del verano (Olivier Assayas, 2008).  Ja em diràs. Bon estiu!

LA VIDA Y EL CINE
En los títulos de crédito de Le père de mes enfants, un París en plena actividad ve cómo los coches inundan las carreteras y cómo la gente llena las aceras mientras los carteles de dos películas francesas, Parlez-moi de la pluie y L'empreinte de l'ange, se insertan en el mobiliario, la estética, la esencia de una ciudad que es un icono cinematográfico. Efectivamente, la película habla del séptimo arte en un juego de 'cine dentro del cine' nunca visto hasta ahora. Los fotogramas de Le père de mes enfants están repletos de carteles de películas, algunas reales, otras ficticias, para establecer un curioso homenaje al cine como modo de vida y modo de ver la vida. Ya casi nadie se atreve a hacer películas para los cinéfilos, con sus referencias, con sus homenajes, describiendo el cine como oficio, mostrando la vida que antecede a las imágenes en la pantalla grande, las personas que se esconden detrás de los nombres que leemos en los títulos de crédito; Le père de mes enfants toma ese riesgo y logra una película muy comedida, sobria, dividida en dos partes de simbólica vida y muerte, sustentada en el diálogo, nada evidente en sus momentos dramáticos y capaz de lograr una complicidad increible con el espectador a la hora de describir el hogar de una familia cualquiera con un patriarca de profesión peculiar: la de producir films, mirando más por el arte que por la economía. Las películas como objetos y como hijos, el cine como excusa y como todo,  la familia y el cine como partes a veces incompatibles de una misma existencia, una dirección de actores espléndida y un auténtico festín para aquél que se considere cinéfilo: puede que a Le père de mes enfants le pierdan ciertos subrayados, y aún así es uno de los pocos films que nadie debería perderse de este 2011. Es una película que da para muchas más líneas y posts, pero es mejor que lleguen vírgenes al film para disfrutarlo en toda su dimensión. Sólo diré que es de esas historias que quizás no impactan desde el primer momento pero que devienen casi imprescindibles cuando las vuelves a ver varias veces. Mia Hansen-Love hizo Le père de mes enfants como tributo al productor de su anterior proyecto, muerto de forma inesperada; ahora el cine debería acordarse de la película y hacer que esa Moon Films que en la ficción se debate entre la ruina y el drama familiar sea una realidad. Eso para completar las relaciones entre la vida (por, para, en) y el cine.


Nota: 7'5

martes, 7 de junio de 2011

PRIMERA PREDICCIÓN DE LOS PREMIOS GOYA 2012

Si al final 2011 no es el año del cine español, será para ponerse las manos sobre la cabeza y encender las luces de alarma. La temporada otoñal se presenta excelente para nuestro cine, en calidad y en cifras de taquilla. Vuelven los grandes autores: Almodóvar a la cabeza, pero también Zambrano, Urbizu y De la Iglesia. Es difícil adivinar en junio por dónde irán los tiros de los venideros Goyas 2012, pero ya se intuyen algunas constantes:

- La piel que habito debería volver a Almodóvar a la primera línea de las nominaciones después de que los académicos tratasen injustamente Los abrazos rotos. Antonio Banderas podría tener su cuarta nominación al Goya y la primera opción seria de llevarse el cabezón; Marisa Paredes también tendrá su nueva oportunidad goyesca; y Jan Cornet y Blanca Suarez son baza seguro como intérpretes revelación.

- Si olvidamos Blancanieves de Pablo Berger, Canción de Katmandú de Icíar Bollaín y Mortadelo y Filemón 3 de Miguel Bardem, que seguramente serán parte de la cosecha del 2012, se espera que Verbo de Chapero-Jackson sea un fenómeno en las salas. Jaume Balagueró tiene su primera opción seria de figurar en las categorías reina, y Urbizu vuelve por la puerta grande con posibilidad de mejorar las pocas nominaciones de las anteriores La caja 507 y La vida mancha.

- A día de hoy la gran duda es La voz dormida. Zambrano, autor de la muy recordada Solas, filma su particular episodio de la Guerra Civil adaptando una novela de Dulce Chacón. Pero... ¿el film será una Las 13 rosas o más bien un capítulo alargado de una serie televisiva? Si acaba imponiéndose la primera opción, puede ser uno de los grandes nombres de los Goya 2012, con posibilidad de encumbrar a Inma Cuesta y María León.

- Siempre es una incógnita saber en qué categoría se promocionarán los distintos actores. ¿José Mota será, pese a todo, revelación por La chispa de la vida? ¿Cómo quedará asignado el reparto de Los Pelayo o El Capitán Trueno y el Santo Grial?


- 2011 marca la internacionalización definitiva de nuestro cine. Ya hemos tenido ejemplos de ello en anteriores entregas (Agora, Los otros, La vida secreta de las palabras, etc.). Y en relación a esto, el producto de terror y ciencia ficción español se consolida, incluso La piel que habito ha sido catalogada como un relato terrorífico. El enigma es saber qué repercusión mediática tendrán Intruders de Fresnadillo, The Impossible de Bayona y, si al final llega a la carrera, Red Lights de Rodrigo Cortés: films con directores españoles, guionistas españoles, rodados en parte en territorio español... ¿se imaginan ver nominados al Goya a McGregor, De Niro, Owen o Watts?

- Y finalmente: ¿qué tres films se promocionarán para representarnos a los Oscar 2012? También la lluvia despegó el año pasado en septiembre y fue protagonista hasta enero, cuando llegó a estar en la lista de las 9 preseleccionadas al oro. La piel que habito tiene lógica ventaja: el nombre de Almodóvar pesa y es la única película española que se ha visto fuera de España y cuyo aparato comercial ya ha comenzado. Pero no deberíamos descartar que la Academia se apuntase alguna excentricidad y recuperar títulos de la pasada temporada: por fechas, los que tienen más posibilidades son Entrelobos y Chico y Rita (esta última debería promocionarse para el Oscar al mejor film animado). Y como El orfanato fue nuestra representante en el 2007, no sería raro que Lo imposible o Mientras duermes, films de género con muchas posibilidades de éxito, estuviesen en la lista. Será vital saber qué películas se proyectarán para los académicos durante agosto y septiembre. Y también qué películas llegan al Festival de Venecia (el año pasado fue Lope), qué otras se quedan en San Sebastián (donde se coció el éxito de Pa Negre) o Sitges, y qué nuevos títulos sorpresan se añaden a la nómina de favoritos.

Tienen la quiniela definitiva del blog de LOS PREMIOS GOYA 2012 AQUÍ



MEJOR PELÍCULA
La piel que habito
No habrá paz para los malditos
Mientras duermes
La voz dormida
Lo imposible (The Impossible)
Intruders (Intrusos)
La chispa de la vida
Cinco metros cuadrados
Primos
El Capitán Trueno y el Santo Grial


MEJOR DIRECTOR
Pedro Almodóvar, por La piel que habito
Enrique Urbizu, por No habrá paz para los malditos
Benito Zambrano, por La voz dormida
Jaume Balagueró, por Mientras duermes
Álex de la Iglesia, por La chispa de la vida
J.A. Bayona, por Lo imposible (The Impossible)
Juan Carlos Fresnadillo, por Intruders (Intrusos)
Max Lemcke, por Cinco metros cuadrados
Antonio Hernández, por El Capitán Trueno y el Santo Grial
Eduard Cortés, por Los Pelayo


MEJOR DIRECTOR NOVEL
Eduardo Chapero-Jackson, por Verbo
Kike Maíllo, por Eva
Paula Ortiz, por De tu ventana a la mía
Maxi Valero, por El hombre de las mariposas
Vicente Villanueva, por Lo contrario al amor
Oriol Capel, por No lo llames amor... llámalo X


MEJOR ACTOR PROTAGONISTA
Luis Tosar, por Mientras duermes
José Coronado, por No habrá paz para los malvados
Antonio Banderas, por La piel que habito
Fernando Tejero, por Cinco metros cuadrados
José Mota, por La chispa de la vida
Sergio Peris Mechera, por El Capitán Trueno y el Santo Grial
Miguel Ángel Silvestre, por Los Pelayo o Verbo
Clive Owen, por Intruders (Intrusos)
Sam Shepard, por Blackthorn (Sin destino)
Ewan McGregor, por Lo imposible (The Impossible)


MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA
Elena Anaya, por La piel que habito
Marta Etura, por Mientras duermes
Inma Cuesta, por La voz dormida
Malena Alterio, por Cinco metros cuadrados
Begoña Maestre, por Arriya (La piedra)
Maribel Verdú, por De tu ventana a la mía
Leticis Dolera, por REC 3 (Génesis) o De tu ventana a la mía
Manuela Vellés, por Secuestrados
Salma Hayek, por La chispa de la vida
Natasha Yarovenko, por El Capitán Trueno y el Santo Grial


MEJOR ACTOR DE REPARTO
Jorge Bosch, por Cinco metros cuadrados
Alberto San Juan, por Mientras duermes
Antonio de la Torre, por Primos
Raúl Arévalo, por Primos
Fernando Tejero, por La chispa de la vida
Lluís Homar, por Los Pelayo, No tengas miedo o Eva
Eduard Fernández, por Los Pelayo
José Luis Gómez, por La piel que habito


MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
Marisa Paredes, por La piel que habito
Petra Martínez, por Mientras duermes
Geraldine Chaplin, por ¿Para qué sirve un oso?
Magaly Solier, por Blackthorn (Sin destino)


MEJOR ACTOR REVELACIÓN
Jan Cornet, por La piel que habito
Adrián Lastra, por Primos o Fuga de cerebros 2
Kiko Rivera, por Torrente 4: Lethal Crisis
David Janer, por Águila Roja: La película


MEJOR ACTRIZ REVELACIÓN
Alba García, por Verbo
Inma Cuesta, por La voz dormida, Primos o Águila Roja: La película
Blanca Suárez, por La piel que habito o Los Pelayo
Michelle Janer, por No tengas miedo o Extraterrestre
Oona Chaplin, por ¿Para qué sirve un oso?
María León, por La voz dormida
Helena Miquel, por No habrá paz para los malvados
Ana María Polvorosa, por No lo llames amor... llámalo X
Sara Casasnovas, por Arriya (La piedra)


MEJOR GUIÓN ORIGINAL
Michel Gaztambide, por No habrá paz para los malvados
Pablo Remón y Daniel Remón, por Cinco metros cuadrados
Randy Feldman, por La chispa de la vida
Jaume Balagueró y Alberto Marini, por Mientras duermes
Sergio G. Sánchez, por Lo imposible (The Impossible)
Jaime Marqués y Nicolás Casariego, por Intruders (Intrusos)
Daniel Sánchez Arévalo, por Primos


MEJOR GUIÓN ADAPTADO
Pedro Almodóvar, por La piel que habito
Ignacio del Moral y Benito Zambrano, por La voz dormida
Pau Vergara, por El Capitán Trueno y el Santo Grial

MEJOR BANDA SONORA
Alberto Iglesias, por La piel que habito
Lucio Godoy, por Blackthorn (Sin destino)
Bingen Mendizábal, por Arriya (La piedra)
Mario de Benito, por No habrá paz para los malvados
Lucas Vidal, por Mientras duermes

MEJOR FOTOGRAFÍA
José Luis Alcaine, por La piel que habito
Unax Mendía, por No habrá paz para los malvados
Gaizka Bougeaud, por Arriya (La piedra)
Javier Salmones, por El Capitán Trueno y el Santo Grial
Pablo Rosso, por Mientras duermes
Pedro J. Márquez, por Secuestrados


MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL
Morente
Guest
La noche que no acaba


MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN
Copito de nieve, el gorila blanco
El apóstol
Goleor, la balanza y la espada

lunes, 6 de junio de 2011

NUEVAS SECCIONES PARA EL VERANO


Cinoscar & Rarities no cierra por vacaciones (ni mucho menos). Aunque el ritmo habitual del blog cambiará para ofrecer nuevos contenidos, muchos de ellos imposibles de realizar durante el curso normal. Durante los próximos meses esta web intentará ser una babelia de contenidos, todos ellos sobre cine. Puede que nos desviemos de la tónica de estrenos, pero poco importa. Por una vez este administrador hablará de lo que le dé la gana, al menos lo que crea pertinente o lo que los visionados estivales den de sí. Empezamos:

1. VISIONADOS VERANIEGOS: A mis pcs sólo les queda un par de gigas para declararme la guerra, así que habrá que vaciarlos. Hay de todo en esa lista de visionados pendientes, y todos se aglutinarán, espero que de forma ordenada, en esta sección en la que hablaremos de clásicos, títulos de los 80 o los 90, esas películas que nunca confesé no haber visto jamás... La Sexta 3 y su maravillosa parrilla también nutrirán la sección. Todos los films que se citen aquí optarán al Cinoscar Award al 'Mejor descubrimiento cinematográfico del 2011'.

2. SERIES DE TELEVISIÓN: Un clásico que vuelve a Cinoscar & Rarities todos los veranos. Boardwalk Empire, Los Tudor, The Big Bang Theory, The Big C o Glee serán el centro de nuestros análisis, que se sumarán a los ya realizados (revisar margen derecho del blog). También en el margen se actualizarán los comentarios de las nuevas temporadas de, por ejemplo, Mujeres Desesperadas.

3. CINOSCAR AWARDS 2001-2011: Una de las secciones más ambiciosas empezará en verano. Como habíamos hecho con los Cinoscar Awards, ahora se nominarán y premiarán todas las películas más destacadas de la década. Cada año tendrá dos posts: uno con sus nominaciones y otro con el palmarés. También habrá un premio del público, que se decidirá mediante una encuesta pública en el margen derecho del blog. Muy pronto tendrán todos los datos.

4. MONOGRÁFICOS ESPECIALES: De un director, de un actor, de un país... Hayao Miyasaki, Pedro Almodóvar, Michael Haneke y Lars Von Trier son algunos de los nombres que compondrán este nuevo apartado. Más que ver, a este blog también le apetece 'volver a ver' esas películas que hace tiempo no revisa.

5. ENTRE BAMBALINAS: Porque el verano también es sinónimo de preparar cosas para el curso siguiente. El actor de la década cobrará vida en verano y verá la luz en setiembre. El Festival Directed by 6 nos mantendrá ocupados hasta otoño. Eso y algunos detalles más que de momento sólo son ideas.

Vaya, que por mucho que uno intente sistematizar qué hacer nunca se sabe... Así que más vale que estén atentos a la pantalla, por si acaso. Nos leemos y escribimos. ¡Pasen un feliz verano!



domingo, 5 de junio de 2011

'Cluedo' en los Alpes italianos: Crítica de NO MIRES ATRÁS (LA RAGAZZA DEL LAGO)

Sigo teniendo mis más y mis menos con el cine italiano (más 'menos' que 'más'). Que una película tan correcta como No mires atrás ganase 10 premios David de Donatello sólo se explica a partir de dos hipótesis: la primera, que los señores académicos y votantes desoyeron todo lo bueno que se estrenó en Italia ese año; y la segunda, que la nómina de películas locales era especialmente funesta como para que la vencedora fuera este thriller alicaído. En España ha llegado, como es habitual, escandalosamente tarde: de hecho, Toni Servillo protagonizó antes Gomorra e Il divo que el film que nos ocupa, ópera prima de Andrea Molaioli. Los críticos de aquí la han comparado con Chabrol, algo que sólo amancilla la tumba del gran cineasta francés. El maestro galo realizaba ficciones endiabladas, retratos de las tensiones entre clases sociales, una descripción y disección del ambiente rural proviciano. A su lado, No mires atrás palidece como un juego de niños, una mera partida de 'cluedo' sin demasiada enjundia. El guión no dota a sus personajes de entidad. Al espectador se le niega la posibilidad de jugar con las piezas del tablero y establecer sus propias hipótesis sobre lo ocurrido. La silueta de la chica muerta, de rostro angelical y postura extraña, no sirve para crear un thriller con atmósfera. Después de 90 minutos ni especialmente largos ni especialmente apasionantes queda un capítulo de Se ha escrito un crimen, con una resolución precipitada (y evidente), con un detective cuya parsimonia y ligera ironía aborrece. Totalmente prescindible.


Nota: 5

sábado, 4 de junio de 2011

La inocencia en campo minado: Crítica de LOS COLORES DE LA MONTAÑA

Recurrir a los niños para narrar episodios bélicos empieza a ser una tónica habitual: de El niño con el pijama de rayas a Buda explotó por vergüenza, pasando por Las tortugas también vuelan (y en menor medida, Ciudad de Dios o Slumdog Millionaire). Los mejores relatos de infancia y miseria siguen siendo, a título personal, El espíritu de la colmena y Los olvidados, incluso podríamos incluir Miel (Bal) estrenada hace poco. Los colores de la montaña también hace méritos para incluirse entre las mejores de la lista. Una historia de amistad y pasión futbolística en paralelo a un conflicto armado que vendrá a alterarlo todo. Los niños en su expresión más costumbrista, sus juegos en el campo y sus clases con la nueva maestra centran la trama de la película. El film empieza con misterio y al final nos emociona con un presupuesto paupérrimo y pocos trucos: no es ñoña a la hora de describir el microcosmos infantil de sus niños; y tampoco es explícita cuando la guerrilla, sombra que pesa sobra toda la película, pasa a ser una realidad. Los colores de la montaña es la enésima victoria de lo sencillo: pocas escenas tienen la intensidad, la carga lírica y la capacidad de conmover como los momentos en los que el pequeño Manuel, cabezón donde los haya, corre al rescate de ese balón simbólico en un campo minado. El espectador logra abstraerse de sus problemas y vivir esa nimiedad (la pérdida de la pelota, el juguete que cohesiona las relaciones sociales de los niños) como algo mayor. Gracias a eso la sinrazón de la guerra queda retratada de forma certera, justificando esa mirada infantil que, en esta ocasión, no viene ni a alterar ni a edulcorar la realidad social del cuento. Fue una de las sensaciones del Festival de San Sebastián 2010 y no cuesta imaginar que será una de las películas sudamericanas clave del 2011. Ni la guerra es cosa de niños ni los niños deberían verse implicados en una guerra: una posibilidad para disfrutar de buen cine, reflexionar e intentar mejorar el mundo que nos ha tocado vivir.


Nota: 7

viernes, 3 de junio de 2011

Invocando a Polanski y De Palma: Crítica de SIN IDENTIDAD (UNKNOWN)

Jaume Collet-Serra sigue su paso firme en Hollywood con Sin identidad, vendida como la primera película dirigida por un español que ha logrado el primer puesto de la taquilla yanki. Con su nuevo film, Collet-Serra vuelve a demostrar una fidelidad poco común a sus referentes. Porque, aunque sus historias cada día tienen mejor empaque, en el cine de Collet-Serra aún queda el regusto (llámenle entusiasmo, llámenle locura) de ese adolescente cinéfilo que viajó a los Estados Unidos con el sueño de dirigir películas. Después de La huérfana, una de las últimas entregas terrorificas más sobrias e interesantes, Sin identidad camina hacia la acción más clásica: más que un thriller, el film es un cuento de 'misterio' e 'intriga' (etiquetas que casi ya no se usan en las fichas técnicas de los films de hoy en día), conspiraciones y encadenamientos de sorpresas que culminan en un final inesperado. Seguramente Collet-Serra ha visto muchas veces Frenético (Polanski: primer referente) o Impacto (De Palma: segunda fuente de inspiración), y eso le ha llevado a conjugar su memoria de historias sobre espías y asesinos en serie con su conocimiento del mercado / negocio cinematográfico. Otra diferencia: no todas las acciones nacidas en Norteamérica llegan con un reparto tan atractivo, desde Liam Neeson hasta Bruno Ganz y Frank Langella, estos últimos en intervenciones muy breves. Resumen: Sin identidad es ligeramente más interesante que la media de películas que pueblan la cartelera española por fechas veraniegas. Aunque la trama tarde en arrancar. Aunque el espectador esté en el pleno derecho de cuestionar cada cambio en la lógica del relato (en general, el argumento casa casi a la perfección cuando descubrimos todas las piezas del puzzle). Se agradece, eso sí, que la curiosa localización de la historia (en este caso Berlín) no sea una excusa para realizar una descarada ruta turística como ocurría en The Tourist. Y que la película mantenga su talante hasta el final, su verosimilitud dentro de lo imposible; la elegancia de un producto que, sin dejar de dirigirse a una audiencia moderna (acostumbrada a los códigos y efectismos, desórdenes narrativos y demás de la acción actual), parece sacada de los años 80. Un digno pasatiempo.


Nota: 6

jueves, 2 de junio de 2011

El teleñeco de Mel Gibson: Crítica de EL CASTOR (THE BEAVER)

¡Qué inteligente es Jodie Foster! Será que mi concepción del cine es más europea, pero siempre he creido que es más difícil llevar a la gran pantalla un guión ajeno, la tónica que utilizan los norteamericanos. Y Jodie Foster ha llevado el libreto de Kyle Killen a su terreno. Eso le sirve para: uno, situarse detrás de la cámara para rodar una película no demasiado compleja a nivel técnico; dos, darse el gusto de interpretar un personaje secundario pero de vital importancia en la trama; tres, reivindicar su autonomía como artista al incluir una pequeña crítica encubierta al mundo del famoseo express y estrellatos de corta duración (Foster nunca ha sucumbido a las reglas de Hollywood y su película es en todos los sentidos una oda a los inadaptados); y cuatro, dar a su amigo Mel Gibson un protagonista único, en esos raros ejemplos cinematográficos en los que el actor se come al personaje y el personaje parece un reflejo del actor. En El castor el azar ha sido crucial: con otros intérpretes, con otra directora, todo sería diferente. Tal y como es, el film esconde una autoreferencia: el momento en el que Gibson se intenta suicidar en la bañera y posteriormente saltando del balcón de su piso es el reverso del Gibson cantarín, jovial, siempre buen actor, de ¿En qué piensan a las mujeres? en la escena homenaje a Cantando bajo la lluvia. El castor tiene un humor negro extraño y al salir del cine la sensación es que en realidad hemos sido testigos de un drama semiescondido, tan lapidario como The Squid and the whale y otras familias disfuncionales. Se la recordará como la curiosidad que es: una marcianada que coge desprevenido al personal, una hermosa historia de depresiones y relaciones paternofiliales (y muñequiles) más honda de lo que parece. Personalmente, sobra toda la trama que concierne a Jennifer Lawrence, el paralelismo entre el devenir del padre y el hijo es obvia pero está bien contada, y el juguecito con funciones de títere bien merece un grupo de Facebook: realmente copia las expresiones del actor y logra estar contento, cabreado o triste cuando así se expresa su personaje. Y es que El castor es una película paranoica: el tiempo decidirá si es carne de Oscar, pieza televisiva de sábado por la tarde o un título de culto. Pero recuerden: sea lo que sea, será gracias al atino, la agudeza, la experiencia, la inteligencia de la gran Jodie Foster.


Nota: 6

miércoles, 1 de junio de 2011

A vueltas con LARS VON TRIER: a propósito de Hitler

LA PERSONA
Cuando Lars Von Trier había acabado sus estudios de cine en Copenhague y ya despuntaba como uno de los realizadores europeos con más potencial, su madre vino a destapar un secreto que trastocaría su vida por completo. 'Tu padre no es tu padre, sino otra persona', y con esa confesión todas las bases del ya de por sí inestable Von Trier quedaron reducidas a escombros. Tras el entierro, especialmente traumático, buscó y encontró a ese padre perdido, pero éste nunca quiso saber nada de él. Ya era demasiado tarde. Así que ese niño que rodaba películas caseras con su tío, el chaval raro que vivía en un barrio residencial privilegiado, el joven introvertido que quería ser artista, empezó a poner en duda toda su infancia. De allí surgió el enfado, la rabia y el ímpetu necesario para construir nuevos endamiajes sobre esas cenizas: las de la madre, y las que la madre había dejado con esas palabras en una habitación gris de un hospital danés. Y Von Trier construyó películas, la trilogía más o menos perfecta de la Segunda Guerra Mundial: El elemento del crimen, Epidemic y Europa. Aunque realmente fue entre las dos últimas cuando la vida de Von Trier cambió. Así que en Europa interpretó a un joven judío, satélite de la familia protagonista del film: una dinastía construida sobre el bienestar ferroviario y sobre la que pesaba la mancha de haber colaborado para las gentes de Hitler. Jean-Marc Barr, el protagonista de ese film, moría ahogado en la escena final, y esa es claramente una imagen de ese Von Trier mórbido que, revisando la historia en mayúsculas, también repasaba su propia historia. El cambio de padre era claro: Von Trier, que se había considerado judío toda su vida (aunque su familia no fue nunca practicante ni especialmente religiosa), era hijo de las manos que mecieron el desastre del Holocausto. Como todas las biografías, este hecho puede basar o no el visionado y la interpretación de esa etapa del Von Trier principante, también la ruptura que supondría más tarde Rompiendo las olas, el golpe de atención mediática del Dogma 95, hasta llegar a Antichrist, en el que el ejercicio de autohipnosis, introspección y exorcismo llegaba a límites insospechados (volviendo, curiosamente, a los tonos en blanco y negro que recorren los fotogramas tétricos del primer Lars Von Trier). Al final la persona se reveló más interesante que el artista: quien hace películas tiene en su vida la superproducción más terrorífica.


Pero no le toca al espectador descifrar la personalidad de la persona que se esconde entre las imágenes de una película. Ni tan siquiera al analista, crítico o entendido, que debe ceñirse más que nadie a las virtudes o defectos de los fotogramas. Aún así, es innegable que la persona de Lars Von Trier, la misma que late medio invisible medio explícita en todos sus films, aparece en sus ficciones, a veces contradiciéndose, a veces jugando a ser aquella persona que no es. El misterio de Von Trier está en su propio interior: parece que sólo una vida un tanto tortuosa y una mente un tanto peturbada como la del danés podía dar como resultado un director de cine especial, excelente según muchos, merecedor de otros calificativos según muchos otros. Obviamente la persona de Von Trier no justifica que citase a Hitler en la press conference de Melancholia de la pasada edición de Cannes. Lo que acaso justifica es su preocupación constante por la muerte, su atracción por la simbología y estética nazi (que, todo sea dicho, cultivó durante su período estudiantil en la capital de Dinamarca), su filia por la figura de la imagen sufriente y al mismo tiempo la frialdad necesaria para acometer hasta el final verdaderas atrocidades sobre sus débiles, indefensas protagonistas. Von Trier es tan maltratador como maltratado, y en su sino aún existe el debate de si es judío o alemán. Siempre he creido a Von Trier como una persona más sensible y vulnerable de lo que parece, y su coraza viene a ser el personaje que ha creado a su alrededor, medio a propósito medio por casualidad. Entramos, tras una cita de la vida objetiva de Von Trier, en el terreno de las hipótesis subjetivas. Sea como sea, la persona de Von Trier es uno de los elementos de la ecuación matemática, la misma que dió como resultado ese 'I understand Hitler' tan sacado de contexto.


EL PERSONAJE

El personaje de Lars Von Trier ya se gestó desde una edad temprana. Era un niño manipulador, embaucador y caprichoso: quién sabe hasta qué punto sus estudios en cine respondían tanto a una verdadera inquietud personal como a la secreta intención de desvincularse de la férrea moral, según él irrespirable, de su familia. Epidemic es una provocación de principio a fin, y más cuando en ese momento Dinamarca se abría al exterior al ganar dos veces consecutivas el Oscar a la mejor película de habla no inglesa por Pelle el Cosquistador y El festín de Babette. Por un momento, Von Trier pensó que no estaba participando de la renovación cinematográfica que habían iniciado sus coetáneos, y eso le llevó a Europa, más madura, totalmente preparada para arrasar en Cannes, su casa desde ese momento (Epidemic había concurrido en una sección paralela del festival francés), y Sitges. Ya con Europa hubo polémica en La Croisette: meses después del certamen Von Trier habló con miembros del jurado, y muchos expresaron en público y en privado su animadversión al danés, algo que Von Trier no digerió bien. Mientras pensaba que Europa hubiera merecido la Palma de oro (y no el Premio del jurado), Von Trier dirigió Riget, y como en Epidemic, él pasaba a ser un actor, el narrador que cerraba cada capítulo de la serie. El esplendor de su personaje nace con el proyecto Dogma 95: quienes investiguen sobre el nacimiento del último movimiento cinematográfico más importante del S.XX se encontrarán con mil y un chistes, desacuerdos, desaires y acciones más propias de un publicista que de un verdadero creador de historias. Celebración hubiera podido ser otra referencia a su familia, pero prefirió dirigir Los idiotas, destapando su faceta más irónica, socarrona. Bailar en la oscuridad era otra impostura: viajaba a unos Estados Unidos que el danés nunca había pisado, jugaba con el musical sin que su obra se incluyese estrictamente en los códigos de ese género, y dilapidó sin piedad ese decálogo al que antes se había acogido como fiel devoto. Dogville, otra extravagancia. Antichrist, rabiosamente radical, con su cita de 'soy el mejor director de cine del mundo' sobrevolando las bambalinas de Cannes. Así hasta que hace unos días se presentara en la Costa Azul como un rapero deslenguado, con un 'fuck' escrito en sus puños. ¿Hasta qué punto el personaje enmascara a la persona? La cuestión importante es que la referencia a Hitler no ha sido lo más gordo ni lo más recriminable del danés. Con semejante currículum, ¿cómo puede Cannes sobredimensionar las mofas, bromas o rarezas de Von Trier justo ahora? Ojo: la historia de Trier es también la de Cannes, un arco que abarca la primera y también la última cinta del realizador. El estandarte de Persona non grata era la última medalla, aunque sea de un honor dudoso, que le quedaba por conquistar. De la misma manera que hay que tener presente a la persona, también hay que recordar al personaje: ese mentiroso compulsivo, generador de titulares y provocador de profesión que todos sabemos que es. ¿Por qué aplaudir las palabras de Gervais en los Globos de oro 2011 y criticar la mención hitleriana del susodicho? ¿Acaso no existe una doble tabla de medir cuando entra Von Trier en juego?

EL DIRECTOR
Todo esto tenía que acabar con el tercer miembro de la suma: el director. Nada de lo dicho tendría sentido si no fuera un director de cine personal, lúcido, del que no dejar indiferente a nadie es su mayor tara y a la vez virtud. Si entre los fotogramas de sus películas no hubiera una armonía, belleza o arte que justificase las telarañas de su parte oscura, no tendría sentido perder el tiempo escribiendo sobre su figura. Curiosamente Von Trier es de los pocos realizadores que conocen tanto los cinéfilos más veteranos como los más jóvenes. Se sitúa entre lo popular y lo intelectual. Citen su nombre a un grupo más o menos reducido de personas y seguro que alguien salta con un aplauso o un insulto. En una sociedad (la europea, la que representa Cannes, al menos cinematográficamente) en la que sólo los futbolistas tienen la categoría de héroes nacionales, el Festival galo, como dijo Almodóvar hace poco, es una de las pocas celebraciones de la cultura en su máximo apogeo: la verdadera expectación es la de conocer lo nuevo de los mejores realizadores, esperando también apuntar algún nombre desconocido a la lista de los consagrados. Esa gloria y plenitud de la cultura, que también tiene su parte mercantil en la venta y promoción de películas, no tiene lugar más que en alguna feria literaria y fiestas extraordinarias. Y en ese contexto de fragmentación, Von Trier es uno de los pocos nombres que reconcilia y divide, proyectándose en muchos más cines de lo que es habitual para un autor europeo, acaparando más portadas de lo normal para alguien que no juega en la primera división de Hollywood, siendo un referente incluso para los que consumen un cine claramente diferente al que representa Cannes. La historia del cine ya no puede prescindir del Lars Von Trier persona, personaje y director. Y aunque se hayan dicho muchas cosas tras el comentario hitleriano, uno debe apelar a un sustrato estrictamente cinematográfico, el recuerdo de sus obras. Sea como sea, sea quien sea Von Trier, atentar contra su figura no vendría más que a empobrecer el panorama cinematográfico actual. ¿Acaso podría un ciudadano 'homófobo' prescindir de las obras de Shakespeare, los collages de Warhol o las películas de Pasolini? Eso si olvidamos la incontable lista de artistas ya clásicos que en su día apoyaron la causa de Hitler. Obviamente no escondo mi empatía hacia Von Trier, pero tampoco justifico sus recientes declaraciones. La cuestión es que todo es mucho más complejo, y que en ningún caso la personalidad del artesano desacredita el poder de sus figuras. Puede que el post en conjunto resulte demasiado disperso, pero no hay otra manera posible de abordar la figura y las sombras de Von Trier. Así que debemos prepararnos para olvidar cualquier anotación secundaria y llegar vírgenes a la proyección de Melancholia, esperando recibir un impacto puramente y estrictamente cinematográfico. Una película que vendrá a engrandecer y a complicar esta triple faceta del danés. ¿Acaso existe una persona, un personaje y un director de cine más apasionante que el señor Von Trier?