domingo, 19 de marzo de 2017

CRÍTICA | INCERTA GLÒRIA, de Agustí Villaronga

 
Derrota certera
INCERTA GLÒRIA (INCIERTA GLORIA), de Agustí Villaronga
España, 2017. Dirección: Agustí Villaronga Guión: Coral Cruz y Agustí Villaronga, a partir de la novela homónima de Juan Sales Fotografía: Josep Maria Civit Música: Marcus Jgr Reparto: Núria Pris, Oriol Pla, Marcel Borràs, Terele Pávez, Juan Diego, Bruno Bergonzini, Luisa Gavasa, Fernando Esteso, Bruna Cusí, Mario Alberto Díez, David Bagés, Jorge Usón, Rubén Jiménez Sanz Género: Drama histórico Duración: 115 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 17/03/2017
¿De qué va?: En plena Guerra Civil Española, Lluís, un joven oficial republicano, es enviado a un páramo aragonés. Allí se reencuentra con su amigo Soleràs, que le alertará sobre la Carnala, la viuda terrateniente del lugar.


Las criaturas de Incerta glòria se mueven por un páramo muerto de la Guerra Civil Española. Ambos bandos están preparados para abrir fuego, pero el frente se mantiene inactivo. Unos dicen que todo obedece a una maniobra de Franco por alargar ad infinitum la contienda. Otros, los verdaderos protagonistas, desfilan entre trincheras y ruinas sabiéndose cuerpos inertes, almas en pena y en espera. Lo dicho podría ser también una descripción de toda la trayectoria de Villaronga, un cineasta que prefiere quedarse en la retaguardia para explicar los conflictos de los humanos (también de los dioses, si los hay), sin ninguna mención a las efemérides que llenan los libros de Historia. El mallorquín centra su atención en ese espacio donde todo está por escribir y donde la gloria se intuye utopía. La trastienda bélica es, a la postre, un mero contexto, una metáfora escenográfica que llena la historia de fantasmas y supervivientes. En el epicentro de Incerta glòria gravita una mujer enlutada y dos jóvenes que dan tumbos bajo el influjo de esa fémina pérfida, víctima y verdugo según la escena. A modo de satélites tenemos distintos personajes, algunos salidos de un cuadro costumbrista. Y entre todos ellos, cual tramoya invisible, aflora la capacidad de Villaronga por describir la hostilidad, la virulencia y la locura de unos seres que, de nuevo, han sido diezmados antes de iniciar el asedio. Porque no estamos ante un relato de guerra sino de terror. En él no vemos pobreza sino miseria. En esencia, un cuento sobre la derrota y el desfallecimiento. Con unos actores técnicos y artísticos que, desde ya, merecen todos los galardones que se tercien. En pocas palabras, una película claramente hermanada con Pa negre, un paso más de Villaronga por conseguir una gloria que, en su caso, dista de ser incierta. 


Para revisionistas de nuestro pasado más presente.
Lo mejor: Su fantasmagoría y la interpretación de Oriol Pla.
Lo peor: Algunas florituras de guión, como esos prescindibles viajes a Barcelona.