miércoles, 19 de noviembre de 2014

CRÍTICA | TODOS ESTÁN MUERTOS, de Beatriz Sanchís


TODOS ESTÁN MUERTOS, de Beatriz Sanchís
España, 2014. Dirección y guion: Beatriz Sanchís Fotografía: Álvaro Gutiérrez Música: Juan Manuel del Saso, Juan Pastor y Aaron Rux Género: Drama Duración: 85 min. Reparto: Elena Anaya, Christian Bernal, Angélica Aragón, Patrick Criado, Nahuel Pérez, Macarena García Tráiler: Link
¿De qué va?: Lupe, una de las vocalistas del grupo de los 80 Groenlandia, lleva una década encerrada en su casa. Aunque su madre hace todo lo posible para que la chica salga al exterior y haga una vida normal, Lupe se pasa el día durmiendo y haciendo pasteles en bata y con rostro apático. Su hijo adolescente no puede compartir el despertar sexual que está experimentando, sus problemas en el instituto o su complicidad con su mejor amigo, fan de los temas ya casi olvidados de Groenlandia. Sólo una persona puede hacer revivir a Lupe: Diego, su compañero y amante durante la Movida. Diego está muerto, pero se colará en la casa de Lupe a modo de fantasma para cambiar para siempre la insostenible rutina de nuestra protagonista. 
Palmarés: Premio especial del jurado, premio a la mejor actriz y galardón a la mejor música original del Festival de Málaga. 


¿A qué adolescente no le gustaría que su madre fuese una estrella del rock? Todos menos al hijo de Lupe, la protagonista de una de las cintas más curiosas del año. Todos están muertos cuenta cómo sobrevivir a una fama que se ha esfumado, cómo superar una pérdida cuyo luto se eterniza de forma peligrosa y cómo reconducir el día a día tras el fin de la Movida Madrileña. Beatriz Sanchís, pese a todo, se aleja premeditadamente del retrato del ídolo pop perdido, aunque la música y la nostalgia tienen un peso fundamental en el film. Nunca se nos habla de forma directa sobre la Movida y sus consecuencias, pero todo ello planea en la atmósfera de las imágenes. Todos están muertos prefiere ser la crónica de una pesadumbre, y sus fotogramas plasman el estado de ánimo de su protagonista. Una película esquiva, volátil, difícil de explicar... algo parecido a lo que sucede con la depresión que sufre Elena Anaya en el film.


En su ópera prima, Sanchís nos explica qué sucede cuando el mundo se para ante nuestros ojos, y también qué ocurre cuando ese mundo se revela de la forma más insospechada. Una historia con recovecos que opta por dibujar sensaciones y prescinde de contar hechos, una fórmula un tanto descompasada que convierte el film en una rara avis dentro del panorama nacional. La magia se completa con un reparto equilibrado, un tempo pausado que nunca resulta tendencioso y un estilo hipster y melancólico que dota de personalidad al conjunto. Una película especial, no apta para todos, pero capaz de ser un futuro título de culto y una posible contendiente a la nueva temporada de premios local. Habrá que seguir la pista de Sanchís: Todos están muertos demuestra una mirada y una sensibilidad sumamente especial.


Para seguir explorando el lado menos amable de la fama.
Lo mejor: Elena Anaya y su atmósfera 'a lo Sofia Coppola'.
Lo peor: Algunos personajes están muy desaprovechados.

martes, 18 de noviembre de 2014

CRÍTICA | EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS (LE MERAVIGLIE), de Alice Rohrwacher


Comunidades y colmenas
EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS (LE MERAVIGLIE, THE WONDERS), de Alice Rohrwacher
Festival de Cannes 2014: Gran Premio del Jurado. Festival de Sevilla: Premio especial del jurado
Italia, 2014. Dirección y guion: Alice Rohrwacher Música: Piero Crucitti Fotografía: Hélène Louvart Reparto: Maria Alexandra Lungu, Sam Louwyck, Sabine Timoteo, Monica Bellucci, Agnese Graziani, Alba Rohrwacher Género: Drama Duración: 110 min. Fecha de estreno en Italia: 22/05/2014 Tráiler: Link
¿De qué va?: En mitad de la naturaleza, en una granja destartalada, una peculiar familia formada por un padre autoritario, una madre cansada y sus cuatro hijas se dedican a la producción de miel. Gelsomina, la hija mayor, asiste al deterioro del matrimonio de sus padres, y a su vez sueña con marchar de Umbría y llevar una vida como la de una adolescente normal de su edad. La llegada de Martín, un niño con un historial delictivo a sus espaldas, y la celebración de un programa de televisión moviliza a las gentes de la región. Pistas, quién sabe, de que tal vez la vida salvaje que impone el patriarca ya no puede sostenerse por más tiempo.


El nombre de Alice Rohrwacher fue una de las sorpresas del último Festival de Cannes, ya que casi todos los presentes, curiosos y analistas desconocían su obra previa (apuntalada, sobre todo, en su ópera prima: Corpo Celeste). Le meraviglie terminó siendo una de las beneficiadas del palmarés, y desde mayo ha protagonizado un periplo sin fin por los certámenes más destacados de medio mundo. Cuesta adivinar qué vió en ella el comité seleccionador de Cannes para incluirla en Sección Oficial y qué atractivos encontró el jurado que presidía Jane Campion para justificar su presencia en el podio de ganadores, pero sea como sea, merezca o no Rohrwacher los honores que ha recibido durante este 2014, Le meraviglie es un cuento curioso con una atmósfera realmente lograda, a medio camino entre el cine social, el onirismo y el surrealismo de vinculación felliniana. Un film, vaya, que merece toda nuestra atención.


Rohrwacher impone su visión femenina e intimista en una película que podría describirse como una exposición de dos Italias en peligro de extinción: la rural, representada en una familia que se rige por un insostenible modelo de vida (en general, marcado por un rechazo de los principios de la modernidad: ausencia de cualquier indicio tecnológico, vida en paralelo a los sistemas públicos de sanidad y educación, etc.); y la mediática, clara reminiscencia a las fórmulas circenses que acuñó Berlusconi, que aquí aparece citada con un programa de talentos que remite a tiempos del cartón piedra (detalle, además, que conecta con la visión deshumanizada, carnavalesca, incluso ditirámbica, de la Italia de nuestros días que reflejan films recientes como Viva la libertà, La gran belleza o Reality). Rohrwacher no llega a tener la precisión y la agudeza de Garrone y Sorrentino, pero se mueve en un terreno coetáneo: la crónica aparentemente ligera de una rutina que agoniza


En resumen, Le meraviglie es una película con cierta magia que puede motivar interesantes reflexiones sobre los núcleos familiares y sus funcionamientos (en este sentido, también puede emparentarse con Vie sauvage (Vida salvaje) de Cédric Kahn, film que pudimos ver en San Sebastián). El futuro dirá si Rohrwacher es fruto de una primavera cannois o una artista a tener en cuenta. De momento, Le meraviglie ha servido para insuflar energía al hasta hace poco alicaído cine italiano. Eso, aunque el film diste de ser esa maravilla que promete su título.


Para amantes de las películas 'en las no sucede nada y acontece todo'.
Lo mejor: La gran dirección de actrices.
Lo peor: Nunca concreta su discurso.

lunes, 17 de noviembre de 2014

SEMANARIO 76: LOS POSTS DE LA SEMANA

¿Te perdiste algún escrito del blog? Con nuestro semanario puedes recuperar las distintas publicaciones de todas las semanas. En el margen derecho del blog, en la sección 'semanario', puedes (re)leer los distintos artículos ordenados.

CONTENIDOS DEL BLOG


Del 03 al 16 de noviembre de 2014

Óscars 2015: Reseña de INTERSTELLAR, de Christopher Nolan
Óscars 2015: Reseña de PERDIDA (GONE GIRL), de David Fincher

Estreno: Reseña de DOS VIDAS, de Georg Mass y Judith Kaufmann
Estreno: Reseña de GRACE DE MÓNACO, de Olivier Dahan
Estreno: Reseña de TORRENTE 5: OPERACIÓN EUROVEGAS, de Santiago Segura
Estreno: Reseña de VIVA LA LIBERTÀ, de Roberto Andrò

Óscar habla no inglesa: MANDARIINID (TANGERINES), de Zaza Urushadze
San Sebastián 2014: STILLE HJERTE (SILENT HEART), de Bille August

domingo, 16 de noviembre de 2014

QUINIELA II: NOMINACIONES XXIX PREMIOS GOYA 2015


A finales de agosto os presentábamos nuestra primera quiniela de las nominaciones a los Premios Goya 2015. Ahora, actualizamos la lista de favoritas tras los estrenos de otoño, las proyecciones de festivales como San Sebastián, Sitges y Valladolid, y sobre todo conociendo el éxito de crítica y público de películas como La isla mínima y El niño, así como la Concha de oro de Magical Girl o el ruido generado por 10.000 Km. tras ser una de las tres preseleccionadas por la Academia al Óscar (finalmente nos representará un título de la temporada anterior: Vivir es fácil con los ojos cerrados). También sabemos que algunas de las cintas más esperadas (lo nuevo de Medem, Coixet, Aranoa u Ortiz entre otros) concurrirán para la edición del año que viene, aunque no sabremos la lista definitiva hasta que la Academia presente su lista de candidatas (hay que recordar que son las distribuidoras - productoras las que deciden si una película, con independencia de su fecha de estreno, entra o no para los Goya, si bien la nueva normativa de los premios debería reducir el corte a los films exhibidos en salas únicamente durante 2014). A priori, apuntamos 5 grandes dudas:
1. No sabemos si Autómata, tras el varapalo de crítica de Donostia, podrá aguantar el tirón de los Goya con candidaturas técnicas, aunque su estreno se haya marcado finalmente para enero de 2015. El Goya de Honor que recibirá Antonio Banderas es una demostración de que la Academia no piensa nominarlo por el film de Ibáñez. Ahora bien: la factura técnica de la película merece un par (o más) de menciones (Eva, por ejemplo, se plantó ediciones atrás con 12 nominaciones).
2. Relatos salvajes, un bombazo en Argentina y un éxito moderado entre nosotros, podría dar más guerra de la prevista en los Goya y emular así a El secreto de sus ojos, que compitió en 'mejor película iberoamericana' y 'mejor película'. Los beneficiados podrían ser algunos miembros de su reparto (Érica Rivas y Ricardo Darín principalmente). Tampoco hay que olvidar que detrás de la película está El Deseo, que conoce muy bien la maquinaria de los premios. Con todo, una de las nuevas reglas de la Academia es que solo pueden concurrir películas españolas, aunque ello resulta bastante ambiguo. Habrá que estar atentos.
3. El fenómeno Ocho apellidos vascos ha sido tan grande que nadie duda que la Academia la incluirá en algún apartado. Dani Rovira, host de la gala del 8 de febrero, es un serio aspirante al Goya a actor revelación (situación similar a la que se produjo el año 2000 con Antonia San Juan: presentadora y candidata por Todo sobre mi madre). La duda es si la comedia de Martínez-Lázaro tendrá vía libre en guion original y mejor película, los rubros más reñidos. En el blog pensamos que sí: la Academia es conservadora, por estadística es la película que han visto más académicos (tiene más votantes potenciales) y el éxito de Rovira podría extenderse a Elejalde y Machi, sus compañeros de reparto (Lago lo tiene más complicado, aunque no hay favoritas claras en los apartados de 'interpretación protagonista').
4. Hace siete años la Academia optó por La soledad en detrimento de El orfanato, la más comentada de ese año. Aunque históricamente los Goya no son un terreno habitual de las producciones más pequeñas y arriesgadas, la entrada el año pasado de La herida, Caníbal y Stockholm hace pensar que los académicos están prestando más atención a títulos que hace unos años hubiesen pasado completamente desapercibidos en los Goya (resultado obvio, además, de la situación económica de la industria y del relevo generacional que está viviendo nuestro cine). Magical Girl, en calidad de fenómeno crítico - festivalero, será la rival a batir y la que puede dar el campanazo la noche del 8 de febrero (el blog pagaría por ello). 10.000 Km. puede incluso soñar con el Goya a la mejor película tras figurar en la preselección de los Óscar, y Loreak (Flores) merece estar visible en los premios. Y no hay que olvidar al responsable del único milagro goyesco: Rosales puede llevar su Hermosa juventud a la terna de candidatos.
5. A falta de que se estrenen los últimos estrenos fuertes del año (Mortadelo y Filemón, Musarañas, Fuego), parece que la lucha por liderar la lista de máximas nominadas se librará entre La isla mínima y El niño (son los únicos títulos con suficiente tirón como para estar en los 'apartados gordos' y en los apartados técnicos). ¿Cuál se impondrá? ¿Quién se beneficiará más del 'factor arrastre' de las votaciones (cuando un film gusta entre los académicos, lo normal es que esté presente en la mayoría de categorías)?


MEJOR PELÍCULA
1. LA ISLA MÍNIMA
2. MAGICAL GIRL
3. EL NIÑO
4. 10.000 KM.
5. OCHO APELLIDOS VASCOS
 6. LA IGNORANCIA DE LA SANGRE
7. HERMOSA JUVENTUD
8. LOREAK (FLORES)


MEJOR DIRECCIÓN
1. ALBERTO RODRÍGUEZ, por La isla mínima
2. CARLOS VERMUT, por Magical Girl
3. DANIEL MONZÓN, por El niño
4. EMILIO MARTÍNEZ-LÁZARO, por Ocho apellidos vascos
5. MANUEL GÓMEZ PEREIRA, por La ignorancia de la sangre
6. JAIME ROSALES, por Hermosa juventud
7. JOSÉ MARÍA GONEAGA y JON GARAÑO, por Loreak (Flores)
8. JAVIER FESSER, por Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo 

 MEJOR DIRECCIÓN NOVEL
1. CARLOS MARQUÉS-MARCET, por 10.000 Km.
2. JUANFER ANDRÉS y ESTEBAN ROEL, por Musarañas 
3. JOSÉ F. ORTUÑO y LAURA ALVEA, por The Extraordinary Tale
4. BEATRIZ SANCHÍS, por Todos están muertos
5. DANIEL GUZMÁN, por A cambio de nada
6. ÁLEX PINA, por Kamikaze
7. CHEMA RODRÍGUEZ, por Anochece en la India
8. CARLOS SEDES, por El club de los incomprendidos


MEJOR ACTOR PROTAGONISTA
1. JAVIER GUTIÉRREZ, por La isla mínima
2. RAÚL ARÉVALO, por La isla mínima
3. LUIS TOSAR, por El niño
4. JUAN DIEGO BOTTO, por La ignorancia de la sangre
 5. JUAN DIEGO, por Anochece en la India
6. UNAX UGALDE, por Lasa y Zabala
7. LUIS TOSAR, por Los fenómenos
8. JAKE GYLLENHAAL, por Enemy


MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA
1. BÁRBARA LENNIE, por Magical Girl
2. MACARENA GÓMEZ, por Musarañas
3. MARÍA LEÓN, por Marsella
4. ELENA ANAYA, por Todos están muertos
5. PAZ VEGA, por La ignorancia de la sangre
6. NORA NAVAS, por Tres mentiras
7. LOLA DUEÑAS, por Los fenómenos
8. CLARA LAGO, por Ocho apellidos vascos

MEJOR ACTOR SECUNDARIO
1. KARRA ELEJALDE, por Ocho apellidos vascos
2. JOSE SACRISTÁN, por Magical Girl 
 3. JESÚS CARROZA, por El niño
 4. ANTONIO DE LA TORRE, por La isla mínima
 5. EDUARD FERNÁNDEZ, por El niño
6. LUIS TOSAR, por Musarañas
7. ALBERTO SAN JUAN, por La ignorancia de la sangre
8. LUIS BERMEJO, por Magical Girl

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA
1. CARMEN MACHI, por Ocho apellidos vascos
2. NADIA DE SANTIAGO, por Musarañas
3. GOYA TOLEDO, por Marsella
4. ITZAR AIZPURU, por Loreak (Flores)
5. BÁRBARA LENNIE, por El niño
6. MARTA ETURA, por Sexo fácil, películas tristes
7. CUCA ESCRIBANO, por La ignorancia de la sangre
8. BÁRBARA LENNIE, por Stella Cadente


MEJOR ACTOR REVELACIÓN
1. JESÚS CASTRO, por El niño
2. DANI ROVIRA, por Ocho apellidos vascos
3. DAVID VERDAGUER, por 10.000 Km.
4. SALVADOR REINA, por La isla mínima
5. ISRAEL ELEJALDE, por Magical Girl
6. CARLOS RODRÍGUEZ, por Hermosa juventud
7. SAID CHATIBY, por El niño
8. KEN APPLEDORN, por The Extraordinary Tale




MEJOR ACTRIZ REVELACIÓN
1. NATALIA TENA, por 10.000 Km.
2. MARIEM BACHIR, por El niño 
3. NEREA BARROS, por La isla mínima
4. YOLANDA RAMOS, por Carmina y amén
5. INGRID GARCÍA JONSSON, por Hermosa juventud  
6. NAGORE ARAMBURU, por Loreak (Flores)
 7. CHARLOTTE VEGA, por El club de los incomprendidos 
8. AÏDA BALLMAN, por The Extraordinary Tale

 MEJOR GUION ORIGINAL
1. Rafael Cobos y Alberto Rodríguez, por LA ISLA MÍNIMA
2. Jorge Gerricaechevarría y Daniel Monzón, por EL NIÑO 
3. Carlos Vermut, por MAGICAL GIRL
4. Borja Cobeaga y Diego San José, por OCHO APELLIDOS VASCOS
5. Carlos Marqués-Marcet y Clara Roquet, por 10.000 KM.
6. José María Goenaga, Jon Garaño y Aitor Arregi, por LOREAK (FLORES)
7. Juanfer Andrés y Estebal Roel, por MUSARAÑAS
8. B. Macías, A. Gabilondo y V. Fernández, por MARSELLA

MEJOR GUION ADAPTADO
1. Richard Wilson, por LA IGNORANCIA DE LA SANGRE
2. Javier Gullón, por ENEMY
3. C. García, J. Fesser y C. Ruiz, por MORTADELO Y FILEMÓN CONTRA...
4. Iván Escobar y Álex Pina, por KAMIKAZE
5. R. Campos, C. Garrido, G. R. Neira y A. Valor, por EL CLUB DE LOS INCOMPRENDIDOS
6. Fran Araujo y Manuel Burque, por PERDONA SI TE LLAMO AMOR


MEJOR MÚSICA ORIGINAL
1. Roque Baños, por EL NIÑO
2. Julio de la Rosa, por LA ISLA MÍNIMA
3. Zacarías M. de la Riva, por AUTÓMATA
4. Joan Valent, por MUSARAÑAS
5. Federico Jusid, por LA IGNORANCIA DE LA SANGRE
6. Arnau Bataller, por REC 4: APOCALIPSIS
 7. Pascal Gaigne, por LASA Y ZABALA


MEJOR CANCIÓN ORIGINAL
1. Le vent me dira, de MARSELLA
2. Niño sin miedo, de EL NIÑO 
 3. Musarañas, de MUSARAÑAS
4. No te marches jamás, por OCHO APELLIDOS VASCOS
5. Eurovegas, de TORRENTE 5: OPERACIÓN EUROVEGAS
6. Me sabe bien, de PANCHO: EL PERRO MILLONARIO
7. Quiero que vuelvas, de PERDONA SI TE LLAMO AMOR


MEJOR FOTOGRAFÍA
1. Álex Catalán, por LA ISLA MÍNIMA
2. Carlos Gusi, por EL NIÑO
3. Alejandro Martínez, por AUTÓMATA
4. Joan Valent, por MUSARAÑAS
5. Pablo Rosso, por REC 4: APOCALIPSIS
6. Miguel Ángel Amoedo, por KAMIKAZE


MEJOR PELÍCULA IBEROAMERICANA
1. RELATOS SALVAJES, de Damián Szifrón (Argentina)
2. LA DICTADURA PERFECTA, de Luis Estrada (México)
3. MR. KAPLAN, de Álvaro Brechner (Uruguay)
4. MATAR A UN HOMBRE, de Alejadro Fernández-Almendras (Chile)
5. EL ELEFANTE DESAPARECIDO, de Javier Fuentes-León (Perú)
6. LA DISTANCIA MÁS LARGA, de Claudia Pinto (Venezuela)
7. CÓDIGO PAZ, de Pedro Urrutia (República Dominicana)


MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL
1. PACO DE LUCÍA: LA BÚSQUEDA, de Francisco Sánchez Varela
2. EN EXTRAÑA TIERRA, de Icíar Bollaín
3. MESSI, de Álex de la Iglesia
4. LA PANTALLA HERIDA, de Luis María Fernández
5. DE ECHEVARRÍA HASTA EXTEBERRIA, de Ander Iriarte
6. ¡ZARPAZOS!, de Víctor Matellano


MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN
1. MORTADELO Y FILEMÓN CONTRA JIMMY EL CACHONDO, de Javier Fesser
2. DIXIE Y LA REBELIÓN ZOMBI, de R. Ramón y B. Beitia
3. LINKO, de R. Calvo D. Valero y X. Zapata
4. LA TROPA DE TRAPO EN LA SELVA DEL ARCO IRIS, de Àlex Colls

sábado, 15 de noviembre de 2014

CRÍTICA | VIVA LA LIBERTÀ, de Roberto Andò


La política es muy seria... ¡vamos a reírnos!
VIVA LA LIBERTÀ, de Roberto Andò
Italia, 2013. Dirección: Roberto Andò Guion: Roberto Andò y Angelo Pasquini Fotografía: Maurizio Calvesi Reparto: Toni Servillo, Valeria Bruni Tedeschi, Valerio Mastandrea, Anna Bonaiuto, Michela Cescon, Andrea Renzi Duración: 95 min. Género: Sátira política Tráiler: Link Estreno en España: 23/05/2014
¿De qué va?: Enrico Oliveri es el líder de la oposición y no hace más que sumar malas noticias, estadísticas poco favorables y críticas de los distintos medios de comunicación. La presión es muy grande, por lo que a pocos días de las elecciones Oliveri decide hacer las maletas y fugarse a Francia con su antigua amante. El equipo de Oliveri, atado de manos y pies, deciden tomar una medida desesperada: utilizar en la campaña política al hermano gemelo de Oliveri, un hombre con desórdenes psiquiátricos y un carácter imprevisible, para no alterar el equilibro tanto del partido como de toda Italia.
Palmarés: 2 premios David di Donatello de 12 nominaciones: mejor guion y mejor actor secundario (Valeri Mastandrea). 2 galardones del Sindicato de Periodistas Cinematográficos de Italia: mejor guion y mejor actor del año (Servillo, ex-aequo por La gran belleza y Bella addormentata). Sección oficial del Festival de Karlovy Vary 2013.
El dato: El estreno del film en Italia ha coincidido con una de las crisis políticas más severas del país mediterráneo y con el momento más álgido del actor Toni Servillo. Aunque tanto en España como en Francia se ha estrenado después de la oscarizada La gran belleza, en Italia Viva la libertà fue lanzada en febrero de 2013, y el calendario de los premios del cine italiano, que se entregan a mediados de cada año, permitió que el film de Andrò y el de Sorrentino compitiesen en años distintos.


Hace unos años, el cineasta italiano Nanni Moreti firmó Habemus Papam, una curiosa comedia que tuvo una notable acogida en España. En su momento, el film de Moretti no gustó, seguramente porque la crítica y cierto sector de la cinefilia esperaba una película más incisiva, hiriente incluso. Pero Moreti, en lugar de ofrecernos la obra que se esperaba de él (anticlerical, poco complaciente, muy crítica), firmó una historia sobre el miedo al fracaso, la crónica de un Papa recién elegido que, al no soportar el peso del cargo, decide huir por las calles de una Roma convulsa (finalmente, el hilo argumental resultó casi un avance del caso de Benedicto XVI). Curiosamente, el esquema de Viva la libertà, film de reciente estreno, es muy similar: un político de la oposición italiana deja plantado a todo su equipo de campaña a pocos días de unas elecciones que parecen perdidas de antemano. La historia de dos fugas contadas en tono tragicómico que describen la locura de la Italia post-Berlusconi, y en el fondo dos relatos de calado muy universal: viendo el discurrir actual de las cosas, es de locos no apretar el acelerador y marcharse hacia un paraíso utópico. 

Habemus Papam no era un film ‘religioso’, tampoco una historia ‘sobre la religión’, y ni tan siquiera quería ser una radiografía de la eterna vinculación entre Italia y la Iglesia. De igual forma, Viva la libertà, aunque pueda parecer lo contrario, no es una película ‘política’, ‘sobre la política’ o un acercamiento a los cambios del actual mapa gubernamental italiano: en ambos casos se cuenta una necesidad de huir, por lo que los temas que se abordan, pese a acoger la estética y las convenciones del estamento religioso o político respectivamente, son muchísimo más generales (el peso de la responsabilidad, la necesidad de encontrar las raíces cuando la ‘persona’ acaba engullida y confundida con el ‘personaje’ mediático, la fragilidad que rige los mecanismos de un país al perder una pieza clave del ‘establishment’, etc.). Ello se explica porque en las dos propuestas prima la descripción de un estado de ánimo y de un viaje personal, detalles que en Viva la libertà se manifiestan con una visita a la amante francesa de juventud. Y en las dos cintas, la respuesta por parte del sistema acaba resultando ditirámbica: mientras que Moretti se divertía filmando a los aspirantes a Papa jugando a voleibol, Viva la libertà cede todo el peso satírico al hermano gemelo del político ausente, cuyas respuestas resultan del todo impredecibles debido a sus desórdenes mentales. 


Siguiendo con la relación, personalmente los dos films adolecen del mismo problema. Sus contraataques cómicos resultan poco creíbles y su humor es bastante desganado. En las dos películas se desaprovecha una premisa potente, y en los dos casos el conflicto se resuelve explorando las interioridades de los personajes de forma bastante folletinesca (este último detalle, por cierto, es muchísimo más acentuado en el film de Andrò, ya que en ningún momento se nos explica la vinculación y los conflictos entre los dos hermanos ‘idénticos’: el protagonista únicamente agradece a su sustituto tras su regreso, pero, más allá de la típica escena azucarada, apenas conocemos las verdaderas interioridades de los personajes). Ambas películas apenas presentan la gravedad del ‘aquí’ y del ‘ahora’, y en lugar de aprovecharse del interesante contexto prefieren discurrir por el camino de la obviedad: mensajes banales como que el mundo actual está loco, que no hay verdaderos líderes que nos lleven hacia la luz al final del túnel… y que, por si acaso, mejor tomarse las cosas con una sonrisa. Mensajes poco constructivos, por mucho que los ánimos predominantes necesiten de toneladas de sátira sobre los poderosos de turno. Eufemismos y escapismos que, bien pensado, se explican fácilmente: en Italia, Medusa, la principal productora del país, es uno de los tentáculos del imperio Berlusconi. En resumen: para reírse de lo lindo y hurgar en la herida política, mejor remitirnos a los clásicos de toda la vida.


Para aficionados a la política y poco amigos de los mítines.
A favor: Toni Servillo, uno de esos actores que encierran un género cinematográfico en sí mismos.
Lo peor: En beneficio de la comedia, reduce los conflictos de forma peligrosa.

viernes, 14 de noviembre de 2014

CRÍTICA | STILLE HJERTE (SILENT HEART), de Bille August


Mamá quiere morir
STILLE HJERTE (SILENT HEART, CORAZÓN SILENCIOSO), de Bille August
Concha de Plata a la mejor actriz para Paprika Steen
Dinamarca, 2014. Dirección: Bille August Guion: Christian Torpe Fotografía: Dirk Brüel Reparto: Ghita Nørby, Morten Grunwald, Paprika Steen, Danica Curcic, Jens Albinus, Pilou Asbæk, Vigga Bro, Oskar Sælan Halskov Género: Drama Duración: 95 min. Estreno en Dinamarca: 13/11/2014 Tráiler: Link
¿De qué va?: Esther ha decidido poner fin a su vida. Sus dos hijas y sus parejas, su nieto, su esposo y su mejor amiga se reúnen para acompañarla en sus últimas horas. Heidi, la hija mayor, ha planeado todo al dedillo para que las comidas, los paseos y las pequeñas actividades en familia discurran según el plan previsto. Sanne, la hija menor, se resiste a aceptar la decisión de su madre. La disputa entre ambas marcará una velada en la que se revelará un pasado familiar que puede cambiarlo todo.


El caso de Brittany Maynard, una joven norteamericana con cáncer terminal que decidió acabar con su vida ante el avance de su enfermedad, ha reabierto el debate sobre el derecho a morir dignamente. El cine ya ha abordado el tema en anteriores ocasiones, aunque la memoria nos lleva inevitablemente a Mar adentro, el melodrama de Alejandro Amenábar a partir de la vida y la obra literaria del gallego Ramón Sampedro. El cine nórdico, fiel a las problemáticas sociales de primer orden, aporta su granito de arena con Stille Hjerte (Silent Heart), film que supone el regreso de Bille August a su Dinamarca natal y al cine que le dio prestigio internacional: el drama familiar con pequeñas gotas de humor.


La película, a competición en el último Festival de San Sebastián, nos muestra el último fin de semana de una prole que quiere despedirse de su matriarca, debilitada por una dolencia que acabará con sus facultades físicas y mentales de forma inexorable e irreversible. Los personajes asumen que al final de la velada se producirá el terrible desenlace, y la trama se centra en cómo ese hecho sirve para despertar fantasmas del pasado y al mismo tiempo para evocar recuerdos con nostalgia y sentido del humor. El conflicto entre hermanas, la cómica irrupción del cuñado 'adicto a los porros' (un enorme Pilou Asbæk) y el descubrimiento de un secreto familiar marcan el avance de una cuenta atrás inexorable, de un episodio íntimo y de interiores que equilibra con bastante pericia oscuridad y luz, seriedad y salidas de tono (todas ellas muy elegantes).


Pese a todo, la película no atina tanto a la hora de dar relieve a las complejidades de todos los personajes (resultan más satisfactorias las escenas corales) y no acaba de quedar clara su postura con respecto a los hechos que narra: por un momento da la sensación de que la película pretende demostrar el fracaso del personaje de Paprika Steen (genial, como siempre) en su intento por controlar lo incontrolable y conseguir, obviamente sin éxito, que el fin de semana sea una constante celebración a la figura de la madre; y al final del metraje se intuye una atenuación de los dramas individuales con el fin de no empañar la decisión de la protagonista (en este sentido, la decisión de la hermana pequeña resulta un recurso demasiado fácil). Pese a todo, August demuestra su maestría, y la película deja un regusto amargo que invita al debate. Eso a pesar de que su resolución está más que marcada desde el minuto.


Para adictos a las películas con familias normales que lidian con situaciones extremas.
Lo mejor: La escena del porro.
Lo peor: El desigual peso de sus personajes en la trama.

jueves, 13 de noviembre de 2014

CRÍTICA | MANDARIINID (TANGERINES), de Zaza Urushadze


La guerra, en casa
MANDARIINID (TANGERINES), de Zaza Urushadze
Estonia, Georgia, 2013. Dirección y guion: Zaza Urushadze Fotografía: Rein Kotov Música: Niaz Diasamidze Reparto: Lembit Ulfsak, Giorgi Nakhasihdze, Mikhail Meskhi, Elmo Nüganen, Raivo Tass Género: Drama Duración: 90 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: 1990. La provincia georgiana de Abkhazia está en guerra. En mitad de la contienda, Ivo y Margus, dos hombres de campo de nacionalidad estonia, prosiguen con su rutina a pesar de todo. Desde su taller, Ivo construye cajas de madera. Margus, con las cajas de su amigo, recoge los frutos de sus terrenos. A pocos días para que los hombres terminen la última cosecha de mandarinas antes de partir para Estonia, dos soldados malheridos aparecen a pocos metros de la casa de Ivo. A partir de entonces, todo se complica.
Palmarés: Premios en los festivales de Varsovia, Tallinn, Seattle, Jerusalem y Heidelberg. Representante de Estonia en los Óscar 2015.


La mayoría de producciones centroeuropeas se enfrentan a notables problemas de presupuesto a la hora de recrear escenas de guerra que resulten fieles a los hechos reales que retratan. Todo ello, más allá de limitar el radio de acción de muchos cineastas, abre nuevos frentes creativos. Mandariinid es un buen ejemplo de las transformaciones que puede sufrir el género, ya sea por imperativos externos a los responsables de la película (los ecomómicos) o bien por las convicciones (ideológicas, cinematográficas, etc.) de su equipo, y de cómo puede trasladarse a la gran pantalla la virulencia de una guerra con poquísimos pero muy potentes referentes de la contienda, llevando la lucha armada al terreno de la metáfora, al relato íntimo, a espacios más simbólicos y a contextos más amplios y atemporales.


Mandariinid es desde sus primeros fotogramas un ejercicio de síntesis realmente admirable. Dos hombres mayores resisten en una tierra disputada por dos bandos enfrentados: el georgiano y el estonio. La lucha de los protagonistas es más austera, ya que su única motivación es recoger las mandarinas de sus campos. Pero la guerra traspasa los invisibles límites de esos árboles frutales, y poco a poco la violencia que los mayores intentan obviar de la mejor manera que pueden se explicita en la inesperada irrupción de dos soldados, ambos heridos y de ejércitos enemigos. A partir de ese momento, las diferencias pero sobre todo los puntos en común que guardan los cuatro personajes se convierten en los ejes que vertebran la película. Gracias a la serenidad de los diálogos llegamos a vislumbrar el drama y la incertidumbre de los hombres. También somos partícipes de las complejidades de cada personaje, de sus motivaciones, de sus flaquezas, de sus miserias. Nunca queda explicitado el drama de los protagonistas, pero éste es palpable a medida que los hombres van afianzando sus lazos de complicidad. Y sobre todo, el film nunca olvida su realidad histórica, de forma que, aun pudiendo sentir en cada instante la tensión de una guerra vecina, las irrupciones de ésta (por ejemplo, en la escena de la improvisada barbacoa, truncada por el bombardeo de la casa de Margus) sacuden al espectador con la virulencia de un misil que estalla a pocos centímetros de nuestro rostro, como un recordatorio de la crudeza de los acontecimientos que tienen lugar más allá de los mandarineros que cobijan a los personajes.


En resumen, una película rica en matices que en su tramo final condensa una preciosa historia de autoexploración y reconciliación. Mandariinid no omite la guerra: la plasma en otros niveles. Y el registro por el que aboga el film está en el compromiso, pero también en un halo de melancolía lírica que eleva la película a la categoría de grandiosa tragedia clásica. O, siguiendo la poderosa imagen de la mandarina, podríamos decir que el film es un fruto en apariencia dulce, con regusto ácido en su interior y con piel áspera a la par que delicada. Vale la pena saborearla: estamos sin duda ante una de las películas del año. 

Para estudiar el lado humano de toda contienda.
Lo mejor: Su aparente sencillez.
Lo peor: Puede ponerse en duda el planteamiento del tiroteo que precipita el final de la historia.

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miércoles, 12 de noviembre de 2014

CRÍTICA | PERDIDA, de David Fincher


Mi querida esposa
PERDIDA (GONE GIRL), de David Fincher
EE. UU., 2014. Dirección: David Fincher Guion: Gillian Flynn, a partir de su propia novela homónima Fotografía: Jeff Cronenweth Música: Trent Reznor y Atticus Ross Reparto: Ben Affleck, Rosamund Pike, Neil Patrick Harris, Kim Dickens, Patrick Fugit, Tyler Perry, Carrie Coon, Scot McNairy, Lee Norris Género: Thriller psicológico Duración: 150 min. Tráiler: Link Estreno en España: 10/10/2014
¿De qué va?: Amy ha estado en el centro de la noticia desde pequeña. Sus padres, unos escritores de renombre, la convirtieron en una heroína de la literatura infantil. Ahora es Amy la que escribe, pero su obra va más allá de la ficción literaria. Un día Amy desaparece sin dejar rastro y su esposo Nick inicia una búsqueda que se convertirá en un fenómeno mediático. ¿Quién es Amy? ¿Qué ha pasado con ella? ¿Está Amy muerta? ¿Nick es el asesino de Amy? ¿Su principal víctima, tal vez?


David Fincher ha dedicado dos décadas a contar cómo opera una mentalidad afín a la manipulación, cuáles son los mecanismos del engaño y de qué manera el mal se impone en nuestro día a día. En esa filmografía de personajes psicológicamente inestables hay que sumar la Amy de Perdida, seguramente la femme fatale más expeditiva del cine reciente. Y pese a eso, cuesta ver Perdida como un ejercicio puro de cine negro: Fincher se sirve de los géneros, pero los viola y pervierte constantemente, cambiando de estrategia a la velocidad que lo hace Amy en las dos horas y media de metraje. 


A medio camino entre el thriller, la parodia, el terror y el relato social, Perdida configura una suma de capas la mar de estimulante. Un laberinto fílmico en el que el espectador se pierde y se reencuentra en varias ocasiones, en el que los malos pasan a ser buenos, y en el que nada ni nadie es lo que parece. Pero en Perdida nada surge del capricho, nada es casual: aunque la trama a veces penda del hilo más fino, las piezas se unen armónicamente... hasta que Fincher nos presenta su escena final... y el rompecabezas explota y vuelve a desordenarse. Una película estimulante que precisa de la inteligencia y de la complicidad del espectador para poner concierto a un tótum revolútum que defiende el caos como geometría perfecta. Y por encima de sus quiebres narrativos (que no trampas), Perdida deja la desasosegante sensación de haber visitado la cueva del lobo, los espacios más oscuros que configuran la trastienda de las zonas residenciales de Norteamérica (y por extensión, de gran parte del llamado Primer Mundo).


La desquiciada Amy cohabita con el asesino de Seven, el hermano tarado de The Game, el maquiavélico Zuckerberg de La red social y la Lisbeth oscura de Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres, pero su figura resulta más terrorífica, porque podría ser nuestra vecina, nuestra pareja o nuestra mejor amiga. Y es ahí cuando Fincher vuelve a dar en el clavo y nos obliga a relativizarlo todo, incluso la propia ficción: ¿somos quienes creemos ser? ¿de qué somos capaces? Cine que hace preguntas, preguntas que provocan dudas... y dudas que ponen sobre la mesa una evidencia: Fincher, uno de esos genios sin una película mala en la recámara, ha vuelto a brindarnos un film para la historia.

Lo mejor: Es imposible despegar los ojos de la pantalla. Fincher nos descubre la gran actriz que siempre fue Rosamund Pike.
Lo peor: Su condición de 'reto narrativo' no gustará a todos. Su sinopsis ya es en sí un spoiler. Neil Patrick Harris: ¿un exnovio demasiado improbable?

martes, 11 de noviembre de 2014

CRÍTICA | DOS VIDAS, de Georg Mass y Judith Kaufmann


Revisiones históricas
DOS VIDAS (ZWEI LEBEN), de Georg Mass y Judith Kaufmann
Premios del cine alemán 2013: Mejor montaje y ópera prima. Representante alemana a los Óscar 2013
Alemania, 2012. Dirección: Georg Mass y Judith Kaufmann Guion: Georg Mass, Christoph Tölle, Ståle Stein Berg y Judith Kaufmann, a partir de la novela de Hannelore Hippe Fotografía: Judith Kaufmann Música: Christophn Kaiser y Julian Maas Género: Thriller histórico. Drama Duración: 95 min. Tráiler: Link Estreno en España: 11/07/2014
¿De qué va?: Norte de Europa, años 90. Katrine tiene una hija, un marido y una vida normal en Noruega. Es una de las llamadas 'niñas de la Guerra', aunque hace muchos años que no vuelve a Alemania. Todo cambia cuando unos abogados la citen a ella y a su madre para asistir a un juicio. Katrine, que esconde una doble vida, pone en marcha un plan que pondrá patas arriba su estabilidad personal y laboral. Katrine no es la persona que ha dicho ser durante las últimas tres décadas...


En España tenemos muy pocas ocasiones para conocer las constantes de la cinematografía alemana, pero a juzgar por los contados estrenos germanos que llegan a nuestra cartelera (presumiblemente, las obras que año tras año destacan sobre la media de su producción local, tanto en recursos como en méritos), el cine alemán parece muy preocupado en sellar las todavía abiertas heridas de la Segunda Guerra Mundial. Si pensamos en La vida de los otros, Good Bye Lenin!, En un lugar de África, RAF: Facción del ejército rojo, Sophie Scholl, El hundimiento o La ola, los films alemanes más cacareados de los últimos años, veremos una más que evidente necesidad por volver atrás en el curso de la historia y de explicar las interioridades, ya no del conflicto bélico, sino de la vida posterior a la contienda, de la Alemania dividida y de los mecanismos que dominaban las distintas organizaciones que actuaban subrepticiamente pero de forma implacable controlando los pulsos sociales. Dos vidas, el film que nos ocupa, es un enésimo ejemplo de esa tónica, con una trama basada en hechos reales, mención a la STASI y trayectoria comercial muy pareja a la de los largometrajes citados anteriormente, apuntalada sobre todo en un notable recorrido en festivales y su banda de candidata alemana al último Óscar a la mejor cinta de habla no inglesa.


Dos vidas es un thriller sesgado en distintas partes, y no es hasta las últimas escenas cuando al espectador se le ofrecen las suficientes pistas como para cerrar el rompecabezas de la propuesta. La trama arranca poco tiempo después de la caída del Muro de Berlín y explica los maquiavélicos secretos de la Stasi con respecto a distintos niños de procedencia noruega que fueron raptados por el bando nazi durante la guerra en pos de la 'construcción' de la llamada 'raza aria'. Hasta aquí podemos contar, precisamente porque uno de los atractivos y, paradójicamente, el gran defecto del film, reside en su hermetismo, en su alambicada estructura narrativa, a pesar de su incontestable fuerza dramática. Dos vidas abre frentes que se disipan, pero su combinación de cine negro, recreación histórica y drama familiar acaba convenciendo por la potencia del material de partida. Con todo, es indudable que partimos de esos escasos referentes a la hora de juzgar el film, y comparada con La vida de los otros, Dos vidas no pasa de ser una obra correcta con, tal vez, un único inconveniente: la espesura de su esquema narrativo mitiga en parte tanto el tremendismo de la historia como la empatía de la audiencia con sus sufridos personajes.


Dos vidas, en resumen, demuestra la tenacidad del cine alemán por explicar en primera persona los excesos y las verdades que rodean al acontecimiento histórico más importante del siglo pasado y, en consonancia, el episodio que más veces se ha llevado a la gran pantalla. La última reflexión que se extrae del visionado de Dos vidas es que, forme o no parte de una verdadera constante o preocupación del cine alemán contemporáneo con respecto a su historia reciente, la existencia y la distribución de films como Dos vidas son un sano ejercicio de revisión histórica, lejos del sentido del espectáculo y de la manipulación emocional que ofrecen miradas externas al conflicto como las realizadas por Hollywood y alrededores con productos como El niño con el pijama de rayas o La ladrona de libros. Un referente, sin duda, para el tan maltratado cine español y su tan criticada tendencia al 'guerracivilismo': al fin y al cabo, explicar las bases sobre las que se asienta la Europa de nuestros días es tanto una necesidad como una obligación moral, más si cabe si, como sucede con Dos vidas, se aboga primero por afrontar y cofrontar la barbarie, y, posteriormente, por la conciliación que debe primar en toda sociedad moderna mínimamente avanzada.

Para los que se quedaron con ganas de más tras La vida de los otros.
Lo mejor: Su capacidad por mantener el misterio durante todo el metraje.
Lo peor: La estructura del guion, un tanto tramposa.

domingo, 9 de noviembre de 2014

CRÍTICA | INTERSTELLAR, de Christopher Nolan


Los riesgos de querer ir más allá
INTERSTELLAR, de Christopher Nolan
EE. UU., 2014. Dirección: Christopher Nolan Guion: Christopher Nolan y Jonathan Nolan, a partir de una historia de Kin Thorne Fotografía: Hoyte van Hoytema Música: Hans Zimmer Reparto: Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Michael Caine, Casey Affleck, John Lithgow, Matt Damon, Topher Grace, Ellen Burstyn Duración: 170 min. Género: Ciencia ficción. Acción Tráiler: Link Estreno en España: 07/11/2014
¿De qué va?: Cooper es un granjero que contempla impotente como poco a poco el mundo que conoce está desapareciendo. Con la ayuda de su hija, entra en contacto con Amelia, una científica que junto a un grupo de investigación tiene preparado un plan para salvar la civilización, un viaje espacial y temporal que podría suponer la supervivencia de la especie humana. Cooper decide participar en la búsqueda de un hábitat favorable para los humanos, pero teme que esa decisión le impida volver a reencontrarse con su familia.


En uno de los pocos textos escépticos que he podido leer sobre Magical Girl, el crítico Àngel Quintana afirmaba que 'Vermut otorga demasiada importancia al valor de la película como artefacto', y que 'su mecanismo es tan pesado que acaba encerrando el relato en su propio mundo, sin que penetre el aire'. Según ese argumento, al analista no le resulta satisfactoria la obra magna de Carlos Vermut porque los engranajes de la ficción están, según su opinión, muy alejados de lo real, de lo vital, o como mínimo de lo identificable por parte del espectador. Obviamente no coincido con Quintana, pero sus argumentos me suscitan las siguientes cuestiones: ¿Una película, por concepto, no es en sí misma un artefacto? ¿No existe, pese a que la obra quiera reproducir un contexto o un hecho cercano al espectador, una clara diferencia con la realidad? ¿El cine no es 'per se' una reproducción de lo posible, no de lo real? ¿El pacto ficcional que entabla el artista con su audiencia no considera como puntal esencial que todas las imágenes que escupe el proyector no son más que eso: imágenes? Y por lo tanto: ¿las palabras de Quintana no demuestran su incapacidad para valorar Magical Girl como lo que es: una recreación, un simulacro, una mentira muy bien hilada?


Que nadie se asuste: este post no quiere ser una larga perorata sobre el cine como arte ni una nueva reseña de Magical Girl. Enlazo esa anécdota porque tras visionar Interstellar me acordé del texto de Quintana, y sobre todo porque, tras darle muchas vueltas, sus palabras me sirven tanto para explicar mi adhesión a la obra de Vermut como las grandes dudas que me suscita la nueva creación de Nolan. Al fin y al cabo, las dos películas distan de ser convencionales. Y, efectivamente, el mecanismo que gobierna Interstellar resulta muy pesado, está demasiado encerrado en su propio mundo y nada en ella permite que entre el aire. Pero no caeremos en el discurso fácil: sería muy manipulador servirse de las ideas de otros para defender algo propio, más si cabe cuando antes he puesto en duda esa idea. Así que reformulo las líneas de Quintana como bibliografía involuntaria de esta crítica. No porque Interstellar sea, como es, un artefacto, sino porque precisamente ese artefacto es, además, artificioso. 'Artificioso' entendido, en términos del DRAE, como 'poco espontáneo, sin naturalidad'. Me explico...


Interstellar se sirve del bagaje del cine de aventuras espaciales. Sus inspiraciones son infinitas, y seguro que muchas reseñas expondrán sus referentes de forma explícita: no incidiré en ese aspecto. Como parte de ese género (o subgénero), Nolan sabe que tiene un amplio margen de acción: puede transgredir los principios de lo plausible, pero el espectador sí lo asumirá como tal porque forma parte de los códigos del género (de nuevo, defiendo la idea de valorar un film como ficción, no como reflejo de una realidad). Lo que sí enturbia todo ese proceso, lo que coarta o debería limitar la inescrutable imaginación de Nolan, es la cantidad de supuestos que puede soportar ese espectador. Porque, aunque estemos flotando en el espacio, no todo vale: el artefacto no lo sostiene todo, no lo puede contener todo. Hay un límite de giros, trucos, macguffins o cambios que soporta una trama antes de que ésta se desintegre y acabe como una multitud de meteoritos en caída libre por el vacío. No existe un número concreto: al fin y al cabo, el arte no se puede pesar. Pero Nolan lo rebasa con creces, aquí y en todos sus proyectos anteriores. Fuerza, vaya, la maquinaria de su historia. Y como resultado, su cine está obligado a ceder ante cierta locuacidaz, a explicitarlo todo, a insertar constantes detalles sobre su funcionamiento (en este caso, las leyes temporales y espaciales que presiden todo su entramado fantástico). Eso incluso en aquellas escenas en las que la película aspira a ser más ligera, más metafórica o más inteligible: en su mayoría, virguerías fotográficas con juegos de colores, o bien momentos que se asientan sobre el dramatismo de los rostros, como la escena en que un McConaughey desconsolado ve el vídeo de sus hijos. Más íntima, más mística que épica, como parece abogar su enésimo quiebro final. Vaya, que en Interstellar uno no puede detenerse ante la ventana de la nave espacial y disfrutar de la inmensidad de las estrellas o de la arquitectura visual del conjunto, básicamente porque la platea está obligada a consultar el manual de instrucciones cada dos por tres. Y el resultado, en definitiva, acaba demasiado supeditado a sus exigencias, a sus caprichos, a sus leyes internas. La obra activa soportes intelectivos, pero por el camino se olvida de abrazar el puro placer. Nada que ver, ya que estamos, y sin ánimo de establecer comparaciones arbitrarias, con las sutiles elipsis y el comedido vaciado de información de Magical Girl.


En resumidas cuentas, al final lo que prima no es tanto la naturaleza de la obra (el artefacto) sino sus propias características (el artificio). A eso apelo para poner entre comillas la capacidad de fascinación y la excelencia como cineasta de Christopher Nolan. Lo valoro como gran prestidigitador, como un original director de orquestra, como un notable diseñador de mundos. Aunque no veo en él un narrador sólido. Incluso podría aventurarme a afirmar que los fotogramas de Nolan, por su tendencia a la grandilocuencia de contenido dudoso, esconden una preocupante inseguridad mezclada con un carácter petulante. Pero no podemos cerrar todo esto con un amago de desprestigio (Nolan, como creador de historias, me merece el máximo de los respetos). Interstellar, pese a todo, es una película interesante que confirma a McConaughey como actor 'total' y demuestra que Nolan, a pesar de los pesares, sigue sin tocar techo. Un film que no hay que desdeñar, y que seguramente se volverá a expander ante nosotros en un segundo visionado como un incansable cajón de ideas y texturas. Tal vez, quién sabe, el truco está en interiorizar ese libreto de instrucciones, por lo que el éxtasis que traza Nolan sólo es posible tras un conocimiento muy profundo de la obra. Muchos espectadores no estarán por la labor: demasiado trabajo, dirán, tratándose de un arte, el cine, cuya naturaleza apela a lo inmediato, a una percepción visual y sonora, a un impulso. Quien escribe, de momento, tampoco lo está, porque Nolan me obliga a separar el visionado de la obra (y el mayor o menor disfrute que éste me produce) con la reflexión de la misma (como si estuviera analizando algo netamente científico, tan frío y sesudo como un tratado aeroespacial). El futuro, y el infinito y más allá, pondrá, como siempre, las cosas, y nuestras opiniones, en su sitio.


Nota: El texto citado corresponde a un fragmento de La pesadez del artefacto, de Ángel Quintana, en 'Caimán, Cuadernos de Cine' nº 31, p. 16.

Para nolistas convencidos o en proceso de reconversión.
Lo mejor: Técnicamente es irreprochable.
Lo peor: No termina de encajar, uno no sabe si por ser demasiado espesa 
o demasiado diluida (o las dos cosas a la vez).


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