jueves, 19 de abril de 2012

LOS NOMBRES Y LAS PELÍCULAS DEL FESTIVAL DE CANNES 2012


Desde hace tiempo la presentación de la selección oficial del Festival de Cannes es uno de los eventos más esperados por la comunidad cinéfila. De alguna manera estamos ante el primer contacto con aquellos films de los que hablaremos todo el año, y que incluso llegan hasta las galas de Hollywood en esas raras excepciones en que los festivales europeos y los Oscar norteamericanos se ponen (casi) de acuerdo.

La lista de los films competidores en Cannes trasciende lo estrictamente relativo al propio festival. Lo visto cada año en el festival se valora como un estudio de las nuevas tendencias cinematográficas, entendiendo que todo lo que vale la pena ser visto está en alguna de las secciones de Cannes. Ello hace de Cannes el evento más importante del año, y también un escaparate único en el que se vende cine, se hacen ruedas de prensa, se celebran fiestas nocturnas, pero también se proyecta, ve y reseña algunas de las obras capitales del cine del presente y del futuro.

Por todo lo escrito da pena que un año más el cine español tenga una presencia tan minoritaria en La Croisette. Apenas Julio Medem con el film colectivo 7 días en La Habana defenderá nuestro cine más allá de los Pirineos, si bien la presencia de cine hispanoamericano será bastante generosa con las proyecciones de lo nuevo de Reygadas y Trapero. Es de esperar que Cannes 2013 sea especialmente halagüeño para nuestros autores (Coixet y Almodóvar tendrán sus nuevos proyectos en marcha, con la posibilidad de que la primera presente en Berlín), pero aún así no puede dejar de subrayarse la ausencia de una cinematografía que debería y puede pelear con las grandes figuras que tienen plaza asegurada en Cannes. 

Porque para eso sirve Cannes: para ver lo nuevo de los veteranos y las películas de aquellos recién llegados al circuito A del festival. Haneke, Loach, Mungiu, Kiarostami, Vintenberg, Reygadas, Audiard, Garrone o Kiarostami, los cuatro primeros ganadores de la Palma de oro, y los otros cinco  con importantes premios del certamen francés en sus estanterías, centrarán toda la atención. Y el histórico Alain Resnais, ganador en tres ocasiones del César a la mejor película y con premios de los tres festivales de peso (Berlín, Cannes, Venecia) podría ganar por fin la preciada Palma. Eso con permiso de recién llegados muy conocidos a la selección oficial: Jeff Nichols llegará con Mud tras el éxito internacional de Take Shelter, Lee Daniels enseña The Paperboy tras la cacareada Precious, o Andrew Dominik, director de Choper que antes de estrenar Blonde (de nuevo, sobre la figura de Marilyn Monroe, protagoniza del cartel de esta edición) llevará a Cannes Killing Them Softly.


Resulta destacable la vuelta de Leos Carax, ese director tachado de maldito pero con una imaginación prodigiosa. Su película, protagonizada entre otras por Kilie Minogue, promete ser la comidilla del festival. Eso si el paseo de estrellas deja tiempo a los periodistas y fotógrafos: Marion Cotillard, Brad Pitt, Nicole Kidman y los protagonistas de Crepúsculo, los dos por cintas diferentes, estarán presentando película.

Cannes 2012 se presenta variado, sin un favorito claro y con la promesa de desvelar mucho buen cine. Nanni Moretti en calidad de presidente del jurado deberá decidir quién se lleva a casa la preciada Palma de oro, Tim Roth hará lo mismo en Un certain regard, y la selección de cortometrajes correrá a cargo de Jean-Pièrre Dardenne.

¡No se pierdan los posts especiales de Cinoscar & Rarities con motivo del Festival de Cannes 2012! A continuación, todos los títulos del año. Una selección en que no figura lo nuevo de Malick y Thomas Anderson, promesas desde ya para Venecia, así como la española Lo imposible.


Selección oficial a competición:
"Amour" (dir. Michael Haneke)
"The Angel's Share" (dir. Ken Loach)
"Baad EL Mawkeaa (Apres La Bataille") (dir. Yousry Nasrallah)
"Beyond The Hills" (dir. Cristian Mungiu)
"Cosmopolis" (dir. David Cronenberg)
"Holy Motors" (dir. Leos Carax)
"The Hunt" (dir. Thomas Vinterberg)
"In Another Country" (dir. Hong Sang-Soo)
"Im Nebels (Dans La Brume)" (dir. Sergei Loznitsa)
"Killing Them Softly" (dir. Andrew Dominik)
"Lawless" (dir. John Hillcoat)
"Like Someone In Love" (dir. Abbas Kiarostami)
"Moonrise Kingdom" (dir. Wes Anderson)
"Mud" (dir. Jeff Nichols)
"On The Road" (dir. Walter Salles)
"Paradies: Liebe" (dir. Ulrich Seidl)
"The Paperboy" (dir. Lee Daniels)
"Post Tenebras Lux" (dir. Carlos Reygadas)
"Reality" (dir. Matteo Garrone)
"Rust & Bone" (dir. Jacques Audiard)
"Taste Of Money" (dir. Im Sang-Soo)
"Vous N'Avez Encoure Rien Vu" (dir. Alain Resnais)

Film de apertura:
"Moonrise Kingdom" (dir. Wes Anderson)

Film de clausura:
"Therese D." (dir. Claude Miller)

Un Certain Regard:
"Miss Lovely" (dir. Ashim Ahluwalia)
"La Playa" (dir. Juan Andres Arango)
"Les Chevaus De Dieu" (dir. Nabil Ayouch)
"Trois Mondes" (dir. Catheron Corsini)
"Antiviral" (dir. Brandon Cronenberg)
"7 Days In Havana" (dir. Benicio Del Toro, Laurent Cantet, Gaspar Noe etc)
"Le Grand Soir" (dir. Benoit Delepine & Gustave Kervern)
"Laurence Anyways" (dir. Xavier Dolan)
"Despues De Lucia" (dir. Michel Franco)
"Aimer A Perdre La Raison" (dir. Joachim Lafosse)
"Mystery" (dir. Lou Ye)
"Student" (dir. Darezhan Omirbayev)
"La Pirogue" (dir. Moussa Toure)
"Elefante Blanco" (dir. Pablo Trapero)
"Confession Of A Child Of The Century" (dir. Sylvie Verheyde)
"11.25: The Day He Chose His Own Fate" (dir. Koji Wakamatsu)
"Beasts Of The Southern Wild" (dir. Benh Zeitlin)

Fuera de competición:
"Une Journee Particuliere" (dir. Gilles Jacob and Samuel Faure)
"Madagascar 3: Europe's Most Wanted" (dir. Eric Darnell, Tom McGrath)
"Dario Argento's Dracula" (dir. Dario Argento)
"Io E Te" (dir. Bernardo Berolucci)
"Hemingway & Gellhorn" (Dir. Philip Kaufman)
"Ai To Makoto" (dir. Takashi Miike)

Proyecciones especiales:
"Der Mull Im Garten Eden" (dir. Faith Akin)
"Mekong Hotel" (dir. Apichatpong Weerasethakul)
"Villegas" (dir. Gonzalo Tobal)
"A Musica Segundo Tom Jobim" (dir. Nelson Pereira Do Santos)
"Journal De France" (dir. Claudine Nougaret & Raymond Depardon)
"Les Invisbles" (dir. Sebastien Lifshitz)
"The Central Park Five" (dir. Ken Burns, Sarah Burns, David McMahon)
"Roman Polanski: A Film Memoir" (dir. Laurent Bouzereau)

miércoles, 18 de abril de 2012

Genial bizarrada: Crítica de ALLEGRO, de Christoffer Boe

El cine de Christoffer Boe sorprende. Uno siempre espera que el cine danés sea diferente al resto y haga honor a su condición de patria del Dogma 95 y cuna de algunos de los mejores cineastas de la actualidad. Pero si el conjunto del cine danés ya resulta extraño de por sí, las obras de Boe son directamente lo más rebelde que uno puede encontrarse en el cine europeo. Son películas que gustan o no según el estado de ánimo del espectador: de hecho, Reconstruction no me convenció, Offscreen me entretuvo y esta Allegro me tiene enloquecido. Por un momento imagínense que Kafka quisiese imitar a Hitchcock, que Michel Gondry filmase una película Dogma, que Christopher Nolan en lugar de hacer superproducciones fuese un autor idie, que Lynch hubiese nacido en el norte de Europa, que Tarkovsky y Kubrick hubiesen rodado a cuatro manos o que el primer Von Trier hubiese construido uno de sus homenajes a Europa escuchando la música de Bach. Todo ello solo describe la superficie onírica pero fascinante de una película como Allegro, cuyas imágenes hechizan sin demasiados efectos especiales, y cuya historia se entiende más o menos, pero siempre fascina. Boe presenta la imagen de una caja que contiene el pasado de su personaje y construye su historia a modo de capas sobre capas, tiempos sobre tiempos. La lectura lineal de Allegro no deja de ser una reivindicación del amor en su estado más puro, pero Boe opta por el camino más difícil: la concatenación de metáforas, la sucesión de puertas que llevan a otras puertas, espacios no tangibles y lúgubres, personajes que son siluetas y sombras. Ver Allegro es toda una experiencia en la que el espectador o bien se sentirá excluido desde el primer momento o se dejará zambullir en este viaje de ida, vuelta y regreso a La Zona. Pocas veces el absurdo se encuentra con el terror psicológico. Cine joven, rompedor, fresco, diferente, en busca de lo primigenio, en constante investigación del lenguaje cinematográfico. Allegro tiene la belleza y la oscuridad de un acorde de piano mal afinado. Obviamente el público que busque evasión y palomitas queda excluido del juego. Pero si son valientes, si quieren ir al cine, acceder a una realidad paralela y no volver nunca más, esta es su película. Por el camino se divertirán y no saldrán de su asombro. Y al final de los títulos de crédito despertarán de una maravillosa sesión de hipnosis. Hay que rescatarla, lo que por estas latitudes significa 'descargarla': peliculón de culto inmediato.


Nota: 8

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LOS AMANTES PASAJEROS, lo nuevo de PEDRO ALMODÓVAR

En Mujeres al borde de un ataque de nervios Pepa (Carmen Maura) y Lucía (Julieta Serrano) emprendían una carrera para llegar al aeropuerto de Madrid e impedir la marcha de Iván (Fernando Guillén). En Tacones Lejanos Becky (Victoria Abril) recordaba su pasado mientras esperaba que aterrice el avión de su madre, la artista Becky del Páramo (Marisa Paredes). Y en La mala educación, el director de cine Enrique Goded recortaba noticias de periódicos en busca de historias para su nueva película tras Los amantes pasajeros, cuyo póster presidía su despacho. En la ficción de La mala educación esa película estaba producida por El Azar (en clara conexión con El Deseo, productora de Agustín Almodóvar) y estaba protagonizada por Patxi Arias (Imanol Arias era el galán de La flor de mi secreto) o Katy Morón (posible alteración del nombre de la verdadera Kiti Manver). Sin olvidar que Lena y Mateo, en su fuga a Tenerife en un momento clave de Los abrazos rotos, cogían un avión para escapar de Ernesto Martel. Los personajes de Almodóvar viajan, y el propio trayecto describe al personaje: el tren que unía Barcelona y Madrid en Todo sobre mi madre conectaba dos mundos y dos tiempos en la vida de Manuela, el trayecto que Raimunda y su hermana hacían de La Mancha a la capital  en Volver es en parte el viaje de todo el cine de Almodóvar, y al final de Átame! dejábamos a la pareja protagonista cantando Resistiré mientras su coche se perdía en el horizonte. El cine de Almodóvar habla de idas y vueltas, de regresos, de (re)encuentros... Por eso no extraña que su nueva película suceda en un avión. En pocos meses Los amantes pasajeros será la película número diecinueve de Almodóvar, dando vida aquello que en La mala educación parecía un guiño personal (como lo era recordar en Los abrazos rotos el vodevil de Mujeres al borde..., tono al que el manchego volverá en su nueva obra).

Repaso a toda la filmografía de Pedro Almodóvar. Pronto Los amantes pasajeros se añadirá a la lista.


Una serie de personajes coinciden en un avión que no parece despegar. Y de las amistades y tensiones entre ellos nacerá una comedia que su director ha calificado de 'picante'. Almodóvar recupera a Cecilia Roth, Lola Dueñas y Javier Cámara (no por causalidad, los cabezas de cartel de sus tres películas más internacionales), y entre su tripulación se unirá una nueva generación de actores (Hugo Silva, Miguel Ángel Silvestre, Raúl Arévalo), cómicos respetadísimos (Guillermo Toledo y Carlos Areces), un actor latino (José María Yazpik) y una 'actriz joven' que todo parece apuntar que será Pilar López de Ayala. Aquellos que en su día dijeron que Almodóvar no 'contaba' con actores españoles para sus obras ya no tienen defensa ante este repartazo. Saber qué sucederá en ese avión es desde ya uno de los misterios más esperados para la cinefilia. Y otras preguntas: ¿cómo llevará nuestro director más conocido su imaginario al reducido espacio de un avión? ¿o la trama no solo se limitará a ese 'viaje' simbólico? La cinta se filmará en junio en Madrid, se estrenará previsiblemente la siguiente primavera y parece que tiene el billete reservado para Cannes 2013. Tras propuestas tan alambicadas y truculentas se agradece un regreso a la comedia almodovariana de los 80. Estaremos atentos a estos amantes viajeros, pasajeros y esperadísimos.

Almodóvar ya hablaba de Los amantes pasajeros y de un posible proyecto internacional en esta genial entrevista.

martes, 17 de abril de 2012

Bro Brother: Crítica de OFFSCREEN

Uno de los argumentos que muchos presentaron en su día para desprestigiar el cine nacido del Dogma 95 era que, en contra de lo que parecía intuirse de ese decálogo de reglas, las películas inscritas en ese movimiento distaban de ser 'verdad' o historias 'puras' o 'realistas'. Podríamos debatir esta cuestión, y seguramente entraríamos en el terreno del lenguaje del cine o el arte de la representación, algo sumamente complejo y profundo. Sí diremos que detrás de cada película hay un autor con su mirada, su discurso y su personalidad: en el momento que el director dirige está eligiendo una perspectiva y, en resumen, actuando de modo subjetivo. El Dogma 95 tuvo y tiene mayor importancia de la que parece, no porque sobre el papel haya democratizado el medio cinematográfico, sino porque ha cambiado nuestro modo de producir y recibir imágenes. El Dogma 95 se sitúa estratégicamente a finales de los 90, antes de que naciese una corriente de cine de terror con el estilo 'cámara en mano' y antes también de que la estética a lo Gran Hermano llegase a todos los géneros, tanto televisivos como cinematográficos, al fin y al cabo audiovisuales, que conforman nuestra sociedad de consumo y nuestra cultura como espectadores. Parte de ello está en Caché (Escondido), película ante la que no importa tanto ver o descodificar lo que se nos está contando, sino darse cuenta de que lo que se vé siempre está manipulado, alterado. La verdad puede no existir, y de existir podría no ser cierta. La eterna paradoja de la imagen y su reflejo ante el espejo del arte. Y aunque el Dogma 95 no haya cumplido su ingenuo pero interesante objetivo, ¿quién le puede negar el interés del que todavía es el único movimiento cinematográfico reciente?


¿Dónde situamos una película como Offscreen en medio de esta disertación? Por un lado, hay que interpretar que el film parte de una herencia muy anterior al Dogma 95: la historia de amor que enloquece al protagonista o el metalenguaje formal de cine dentro del cine cuenta con mil y un referentes. Pero sin duda es hija del Dogma 95, y eso la convierte en una película fronteriza, visagra entre el mundo Dogma y las nuevas mutaciones de un cine aparentemente sencillo y desaliñado al que los no iniciados llamarían experimental o de bajo presupuesto. Todo ello hace de Offscreen una especie de pastiche extraño que mira a Los idiotas pero también a El proyecto de la bruja de Blair, que emparenta con ciertas tónicas del nuevo cine documental y que a su vez recrea un Big Brother con final paranoico (o Bro Brother, si tomamos el nombre del actor protagonista). Obviamente el Dogma 95 inicial no aspiraba a tanto, y en parte murió porque a medida que se inscribían nuevas películas bajo la normativa del decálogo iban entrando en contradicción con la teoría del mandato (ni tan siquiera Celebración, primer título dogma, respeta al pie de la letra su impostado manual de fabricación). Offscreen demuestra que el Dogma 95 sigue coleando y todavía tiene la capacidad de sorprender a nuevos espectadores. Sigue intacta la inventiva, los ánimos de provocación y una mezcla entre sátira festiva y crítica dilapidaria. El Dogma arrancó en el 1995. Offscreen es una película danesa del 2006 y demuestra que el estilo y la ética Dogma sigue vigente.

Nota: 6

lunes, 16 de abril de 2012

Simulacro de un amor: Crítica de RECONSTRUCTION

Empieza la película. Un mago logra levitar una especie de cigarrillo mientras un narrador en off nos introduce en lo que será una historia de amor. Tal vez de desamor. Tal vez sean dos historias de amor. Pienso que Nikolaj Lie Kaas tiene una cara tan particular que me daría miedo si me encontrase con él una noche por las calles de Copenhague. A la chica de la película parece gustarle. Viajan en metro, beben café en un bar, sin novedad. Hasta que el 'prota' llega a casa y se da cuenta de que la puerta de su apartamento ha menguado. El asunto de la puerta me recuerda a Alicia en el país de las maravillas. Hago conexiones: pienso que la adaptación de Tim Burton era bastante mala, y que Reconstruction podría ser igual de pésima. Acaba con el mismo mago y el mismo narrador: me autofelicito por no haberme dormido, me asusta el hecho de no haber entendido nada. Pienso que, a la hora de escribir la reseña del film, podría establecer conexiones con algunas comedias de narrativa original como ¡Olvídate de mí! o 500 días juntos. Pero la comparación me parece tan forzada e injusta que la descarto. Recuerdo los motivos que motivaron su descarga: ganó un premio en Cannes, algunas críticas la elevan como la mejor película danesa de la década (risas enlatadas) y tuvo la osadía insensata de representar a tan honorable país en los Oscar 2003. Flipo. Como reza el discurso del film, 'todo es una reconstrucción, una película', algo falso, una mentira, un simulacro de un amor que no he sentido. Eso me alivia. Por unos segundos pienso que debería concederle el beneficio de la duda, pero en seguida sé que ni entendí ni quiero entender los entresijos (seguro que pocos) de Reconstruction. Tras escribir el párrafo, me percato que la reseña final es la reconstrucción de lo que intenta ser un escrito sobre Reconstruction: el juego de palabras me gusta. Pero... ¿debo recomendaros la película? Pues no sé. A algunos les encantará y otros la aborrecerán. Si son atrevidos, intenten reconstruir las piezas del puzzle. Es como si una película indie norteamericana tuviese nieve, caras de circunstancia, momentos absurdos y diálogos románticos que en verdad son barras de hielo. Al menos es corta: no perderán mucho tiempo. Una lapidaria, sonora decepción. ¿O tal vez no?


Nota: 3

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domingo, 15 de abril de 2012

EL CINE DEL S.XXI: ¿UNA LECTURA POSITIVA DE LA CRISIS?

Como en su día ocurrió con la huelga de guionistas en los Estados Unidos, el cine español irremediablemente notará a corto o largo plazo los recortes de presupuestos, la supresión de rodajes, los ajustes en subvenciones o la cancelación de series televisivas impulsadas por el gobierno del Partido Popular. Ante tal panorama es difícil extraer una lectura positiva o una buena noticia, y más cuando directores tan importantes como Julio Medem o Agustín Díaz Yanes, indiscutibles pilares del cine de este país, no han encontrado las ayudas suficientes para materializar sus nuevos guiones. A todo esto se le añade un cambio en las constantes de consumo, la sombra de la piratería y el ataque casi siempre gratuito que ciertos medios de comunicación lanzan hacia la gente de nuestro cine. ¿Pero hay algún dato motivador, algún apunte halagüeño para el cine en general y nuestro cine en particular? Creo que sí.

Parece que no interesa dar buenas noticias (que las hay) en relación a nuestro cine. REC 3 está siendo un éxito en Francia, aunque en España su recaudación final rondará los 3 millones de euros. Nadie sabe que La cara oculta fue un exitazo en Colombia, que Los ojos de Julia llegó a ser la segunda cinta más vista en su fin de semana de estreno en Finlandia, que rusos e italianos están viendo (y mucho) XP3D, y que en Rusia se ha estrenado la catalana Puzzled Love, todavía inédita en España. Sin contar las buenas críticas que los rotativos franceses dedicaron el año pasado a Celda 211 y Mientras duermes. El cine de terror español está de moda.
Primera cuestión: la gente que va al cine ya no son adolescentes sino personas jóvenes de entre 25 y 40 años. Si tenemos en cuenta que el cine como fenómeno cultural nunca desaparecerá, y que coincidiendo con alguna festividad o fin de semana la posibilidad de asistir al multicines más cercano siempre será una opción de ocio atractiva para un target no adulto o familiar, los cinéfilos que asisten al cine cada semana o con bastante frecuencia son muy relevantes. Esto en parte explicaría el éxito de propuestas en teoría adultas en detrimento de otras películas dirigidas a los pequeños de la casa. Lo que se traduce en fuertes mantenimientos en taquilla, y por lo tanto en recaudaciones considerables que sin llegar a copar los titulares sí suponen el verdadero motor del sector. Que Rec 3 recaude menos de lo previsto mientras Shame supera el millón de euros o Intocable barre sin apenas promoción indica que los más jóvenes, más susceptibles a las descargas y más reticentes a ver cine en el cine, empiezan a desertar de los multicines en favor de grupos mayores en edad que, por lo tanto, quieren ver otro tipo de historias.

Grupo 7 de Alberto Rodríguez abre la posibilidad de un cine español de autor, de género, comercial, atractivo para la cinefilia selecta y al alcance de los espectadores jóvenes, que asistirán atraidos por el gancho del televisivo Mario Casas (todo hay que decirlo: cada día mejor actor). ¿Qué explica si no su notable mantenimiento en taquilla? A veces hay que pensar que el espectador paga por ver la mejor propuesta en cartel.
Segunda cuestión: el cine en relación con otras propuestas audiovisuales. En los medios de comunicación se está produciendo una paradoja fruto de la globalización: la televisión quiere dar cuenta de un sinfín de temas, mientras que los espectadores o consumidores se agrupan en torno a unas afinidades, gustos o aficiones muy concretas. Hoy en día la televisión da una imagen muy general y superficial del mundo: querer dar cuenta de lo que sucede en el extranjero sin traicionar la actualidad local ha dado como resultado una oferta televisiva carente de interés, con más anécdotas que noticias. En un momento en el que la telerealidad lo empapa todo, el cine parece tener otra función. En contraposición a las imágenes manipuladas de la televisión, cierto cine de autor o de temática social parece superar en veracidad a cualquier Callejeros o reportaje para la pequeña pantalla. Si la televisión ha vivido una homogeneización de formas, el cine verdaderamente relevante sigue siendo heterogéneo en función de la personalidad del autor en cuestión. Si antes se entendía el cine como ficción y evasión, ahora este parece ocupar el puesto privilegiado que antes tenían ciertos programas, periodistas o presentadores televisivos de prestigio: resulta más conmovedora y menos manipuladora una película que un reportaje televisivo ideado para atraer a tantos millones de televidentes. Un hecho que a corto plazo genera un resultado inmediato: cierto cine construido fuera de los márgenes o cánones habituales puede, con la ayuda de las plataformas legales de descarga, festivales de cine y online y otras iniciativas, devenir rentable y atractivo para mayor número de espectadores.

Intocable, ejemplo de cine europeo familiar que arrasa allá donde se proyecta por su indiscutible gancho y sin necesidad de promoción. Hacía tiempo que una película no estaba tan viva en la calle y en taquilla: sigue en lo alto de las más vistas seis semanas después de su estreno, superando a los blockbusters de turno.
Tercera cuestión: todo ello supone una ruptura con los modelos de distribución y visionado de películas venido de Norteamérica y adaptado a nivel mundial. Antes llegar a ser número 1 en taquilla era un éxito, y repetir por segunda semana consecutiva ese puesto de honor suponía la rentabilidad inmediata de la película en cuestión. Ahora esto no sucede, de la misma forma que los ranking de los discos más vendidos no dan cuenta de la música que realmente se escucha. Obviamente hay crisis, obviamente la piratería es una sangría para el sector del cine y de la cultura, pero no afecta a todos de la misma manera. Bien por convicción personal o por desconocimiento, hay un público muy concreto que sigue yendo al cine y no descarga, y obviamente ese público en lugar de ver el blockbuster de turno prefiere llenar las salas pequeñas en las que se proyectan propuestas aparentemente poco atractivas para la mayoría. Alguien debería destacar el éxito de los cines en versión original subtitulada en un momento en el que es muy difícil generar beneficios. Lo mismo podríamos aplicar al éxito de festivales que defienden un cine no comercial. Si Harry Potter recauda menos y a proporción la nueva cinta de Haneke tiene más espectadores por sala se demuestra que el sistema de distribución cinematográfica actual ha quedado obsoleto. De poco sirve que Crepúsculo logre el mejor fin de semana de estreno si durante los días siguientes la asistencia baja de forma notable. No debería tener validez mediática ciertas cifras de taquilla si la película cuenta con un número de copias superior al de sus competidoras.

Alps, lo nuevo del director griego de Canino, se ha estrenado el pasado viernes en España con 6 escasas copias. Pero Alps, disponible en Filmin desde hace dos semanas, ha registrado miles de visionados online legales. ¿Una prueba de que hay que redirigir la distribución y comercialización de películas hacia otras plataformas, con otras estrategias y apelando a otros targets?
Sin quitarle un ápice de gravedad a la crisis, a sabiendas de que lo dicho afectaría a muchos cines de núcleos urbanos pequeños, a riesgo de no formar la generación de los posibles cinéfilos del futuro y sin querer hacer una apología de la descarga libre vía internet, hay que entender que seguir con la misma mecánica de distribución es un despropósito, y muchos de los que descargamos películas, en su mayoría rarezas imposibles de encontrar por los cauces habituales, así lo entendemos. Si mediante las redes sociales puedo entrar en contacto con gente que tiene mis mismas aficiones, resulta contraproducente que no sea en ese mismo canal (la red) donde uno pueda ver, expander y compartir sus conocimientos (en este caso el cine). No hay que prohibir la descarga sino reorganizarla hacia otros terrenos que queden delimitados dentro de la legalidad, pero no solo para los corsés de la ley, sino para los beneficios del espectador. Lo ilegal es que una distribuidora adquiera los derechos de Si quiero silbar, silbo y luego no la estrene, porque al fin de cuentas le resulta más rentable ostentar la exclusividad del film que iniciar una promoción y un lanzamiento que luego venderá pocas entradas. Decir que alguien comete un delito por bajarse la película sueca que nunca verá la luz en España es pagar justos por pecadores.

La esperanza de salvar la cuota del cine español del 2012 es Lo imposible, lo nuevo de J.A. Bayona. Un modelo de producción a considerar: thrillers de gran potencial internacional, rodados entera o parcialmente en España, con actores y técnicos nacionales e internacionales, concursando en los festivales de clase A. Así lo ha hecho Rodrigo Cortés con Buried y Luces Rojas. O Fresnadillo, que con Intruders ha recibido excelentes críticas en Estados Unidos.
Así pues, entiendo que la clave está en reformular los conceptos de distribución y exhibición. Que se vea cine en el cine, pero también fuera de él, porque al fin y al cabo tenemos a nuestra disposición muchas pantallas (las compañías de telefonía móvil tienen mucho que decir al respecto), y la televisión ya no es una garantía ni recupera o emite ese llamado cine oculto. Los responsables del gremio deben empezar a entender que se hace cine para vivir, no para enriquecerse. Entender que estrenar Las aventuras de Tintín con 600 copias es un despropósito y produce una competencia desleal. Hay que estrenar en el cine, pero con menos copias, y que esos rollos (ahora dvds con la digitalización de las salas) circulen por más salas. Crear estrenos simultáneos en plataformas legales de descarga, y que esas plataformas no solo adquieran el cine habitual, sino las películas que no llegan a las salas por la razón que sea. No crear una oferta duplicada, sino multiplicarla. Aprender esto es clave y evitaría que propuestas como Extraterrestre se derrumben en taquilla por no haber llegado a su 'minoría mayoritaria', mientras que cosas como Torrente seguirían teniendo vía libre para llegar al público que llegan y recaudar las cifras que recaudan. Mientras entendamos que el internauta atenta contra el cine español y que el cine español roba a la ciudadanía con las ayudas y subvenciones que concentra, mientras sigamos manteniendo un sistema de consumo del siglo pasado sin aprovechar la potencialidad de internet, nada difícilmente irá a mejor. Que la crisis sirva como contexto para mejorar, pero no como pretexto o excusa. No hay que ajustar cinturones sino mentalidades. Hay una lectura positiva de la crisis, aunque muchos no quieran adaptarse a los nuevos tiempos. Veremos hacia dónde nos lleva todo esto.

sábado, 14 de abril de 2012

La casa de tus sueños: Crítica de CINCO METROS CUADRADOS

Álex y Virginia, Fernando Tejero y Malena Alterio, representan la pareja de españolitos de clase trabajadora en busca de una vida digna. Sin lujos, simplemente digna. Y con una casa. Un piso propio, porque el carácter español es propenso a la propiedad, no quiere vivir de prestado ni de alquileres. También forma parte de la idiosincrasia nacional el 'ya lo haré mañana', el 'ojos que no ven, corazón que no siente', el engaño y el autoengaño. Y de ahí a la estafa hay solo un paso. Álex y Virginia reciben la presión de una sociedad que los obliga a formar su propia familia bajo sus cuatro paredes. Pero los pobres son engañados por la constructora y por esas gentes que van al trabajo con esmoquin, con su coche caro tras dejar su mansión de lujo. Siempre pringan los mismos. En la realidad y en el cine, porque Cinco metros cuadrados recuerda las penurias de los seres de El pisito por tener un techo bajo el que refugiarse del frío madrileño. O la protagonista de La soledad, que en su paso del campo a la ciudad se veía obligada a compartir piso. La misma situación que vivían Emilio y Belén, de nuevo Tejero y Alterio, en  la serie Aquí no hay quien viva, obligados a mantener sus escarceos amorosos en el escaso espacio de una portería bajo la atenta mirada del padre de él. En el film de Cinco metros cuadrados hay una escena similar pero a la inversa, nada cómica, todo drama: el monólogo de un suegro que invita a su yerno a buscarse la vida y a saldar una deuda económica. Pero Álex, el protagonista, solo pide dignidad. Lo mismo que imploraban los personajes del gran Berlanga. Porque al final todo es una cuestión de cantidad: los novios discuten si poner uno o medio bogavante en el menú de su boda, si renunciar a unos cuantos metros cuadrados y acatar el chanchullo que les proponen sus estafadores. O todavía mejor: lo que simboliza ese plato y esos metros cuadrados.


De forma austera pero certera, Cinco metros cuadrados logra una sensación de claustrofobia notable, encajonando a los personajes en unos escenarios que los oprimen. El guión en boca de los actores discurre de forma natural, como si fueran víctimas de una estafa auténtica y sus palabras fueran la sentida crónica de una realidad social. El director hace que su película no funcione solamente como oportunista ficción sobre la crisis: habla de muchas más cosas y la historia no perderá vigencia cuando la burbuja vuelva a estabilizarse. Un final precipitado y excesivamente peliculero pone en peligro los endamiajes de esta historia de obras paradas, pero en líneas generales se agradece la sencillez y la sinceridad de una historia que no suena a nuevo. Sería un error creer que el periplo de Álex y Virginia termina allí donde acaba la película. La lucha sigue, y la vivienda será irremediablemente el epicentro de otras tantas historias que nos volverán a recordar lo mejor y lo peor de nosotros. 


Nota: 6

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viernes, 13 de abril de 2012

Nominación al Oscar para Noruega: Crítica de ELLING

ELLING, de Petter Naess (Noruega, 2001)
¿Hasta qué punto es fácil salir a la calle, ir a comprar y cocinar, hacerse cargo de una casa, mantener lazos con amigos y familiares? Para Elling lo que parece normal es en realidad un mundo complejísimo. Es un niño adulto, alguien caprichoso, egoista, egocéntrico, manipulador, maniático y cascarrabias. Cuando muere su madre y los policías lo encuentran encerrado en su casa, el gobierno noruego lo envía a un centro psiquiátrico. Al salir tendrá que compartir piso con su compañero de habitación del manicomio. Un nuevo comienzo en el que Elling aprenderá a querer y a convivir, a ceder a las pequeñas obligaciones, problemas y placeres que implica reinsertarse en la sociedad. Retrasado mental y a su manera muy inteligente, nuestro protagonista parece la versión nórdica de Forrest Gump, con la peculiaridad de que Elling es un poeta con mucho que aprender y con mucho que enseñar a los demás. Su historia da para muchos momentos graciosos y otros dramáticos que el director sabe medir con habilidad, dejando que en todos ellos el espectador vaya forjando una relación de cariño y complicidad con Elling y su compañero Kjell. Con la entrada de la vecina embarazada de ambos y un amigo escritor de Elling la trama viene a complicarse para sellar la recuperación de Elling. Una forma de recordarnos que en el fondo nadie es normal, quizás porque el primer síntoma de locura es comportarse como una persona cuerda. No es una comedia tronchante ni una película que venga a cambiar o a ampliar lo que otras ya han expuesto anteriormente: si logró el voto de los académicos de Hollywood (hay que tener presente que siempre son los más veteranos, por no decir viejos, de la entidad los que se hacen cargo de la categoría de film de habla no inglesa) es porque Elling es un film muy simpático, apto para toda la familia y todo tipo de públicos, que, además de retratar el sólido sistema administrativo-sanitario-judicial de un país como Noruega, también recuerda la fuerza de un valor tan universal y tan cultivado por el academicismo norteamericano como es el de la amistad. Se sentirán mucho más reconfortados y felices después de verla: no se puede decir lo mismo de la mayoría de películas.


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Nota: 6

jueves, 12 de abril de 2012

Cine islandés: Críticas de REYKJAVÍK-ROTTERDAM y LAS MARISMAS (MÝRIN, JAR CITY)

REYKJAVÍK-ROTTERDAM, de Óskar Jónasson
¿Qué sabemos de Islandia? De cine islandés, más bien poco. De hecho, es un país tan pequeño que no puede considerarse que tenga una cinematografía propia (no ocurre lo mismo con la música). Su economía (incluso antes de la crisis) y su número de habitantes hace inviable la producción de más de un par de proyectos al año, y la mayoría suelen ser coproducciones con otros países nórdicos; dato que se compensa con la fidelidad que muestra el público local hacia su cine, algo que también sucede en Dinamarca o Suecia y que debería ponernos a los españoles los dientes largos. De esa modesta nómina de películas muy pocas llegan a conocer distribución internacional (como dato curioso, Islandia solo ha estado una vez nominada al Oscar al mejor film de habla no inglesa: fue en 1991 por Hijos de la naturaleza). Así que los Oscar son siempre un indicador para saber qué consideran los islandeses mejor, o más internacional, respecto a sus películas. Esta Reykjavík-Rotterdam fue candidata en 2010, y gracias a eso se estrenó de forma muy medida en nuestro país en mayo de 2010 y ha tenido un remake norteamericano: Contraband. Aún así, y aunque los islandeses me parecen gente sensata y culta, esta película es un thriller simplemente pasable: su mención solo fue una estrategia para relanzar comercialmente una historia que gustará a los fans de complots, corrupciones y casos al estilo Millenium. La trama gira entorno a un padre de familia ex convicto que decide pasar ilegalmente alcohol desde Holanda hasta Islandia a fin de salvar su economía. En medio hay mucho matón, amigos traicioneros y efectos de feria. En la ruta de Reyykjavík-Rotterdam (¿por qué no al revés?) hay humor negro que no funciona y una trama poco interesante que acaba de forma atropellada, exagerada. A Baltasar Kormákur (la versión osuna de Colin Farrell), actor protagonista (el director y productor de cine más influyente de Islandia; y para colmo, hijo de un pintor barcelonés), le toca realizar este viaje de ida y vuelta a la ilegalidad que sólo sirve 'para pasar el rato'. Tocará ver más para encontrarnos con lo mejor de un cine para nosotros tan exótico como el islandés.


Nota: 5

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LAS MARISMAS (MÝRIN, JAR CITY), de Baltasar Kormákur
Las Marismas ganó el premio a la mejor película en el Festival de Karlovy Vary 2007, logro que le permitió estrenarse en muchos países y editarse en dvd. Quizás sea una de las pocas películas islandesas que ha llegado a los cines españoles. A simple vista, sigue el patrón del fantastique nórdico reivindicado tras el Millenium de Larsson (para colmo, la película se basa en otro best seller). Realmente es un thriller con atmósfera, un capítulo de CSI o Expediente X de hora y media, bien escrito, capaz de desvelar el misterio poco a poco, con un toque gótico bastante atractivo, en el fondo una trama de misterio apta para todos los públicos. Es una película de investigación policial, ayudado por esa magia helada que desprende el paisaje de la isla y un crescendo narrativo bien medido. Hay, eso sí, una parte más afín a la ciencia ficción o el gótico macabro (la enfermedad cerebral hereditaria que afecta a uno de los personajes y que se sitúa en el epicentro de la trama) que el director no acaba de explotar y que se reduce a apenas una escena: el momento en el que Örn, el policía protagonista, entra en una sala repleta de tarros con fetos, cerebros, esqueletos y cuerpos mutilados. También hay que hacer algún que otro esfuerzo para creer algunos pasajes: se supone que el país es tan pequeño (apenas 350.000 habitantes) que existen archivos con todos los datos médicos, censos e historiales de los islandeses. Pero si no le buscan los tres pies al gato es muy fácil admitir que Las marismas es una buena sesión de cine negro con toques paranormales. Revisen su árbol genealógico: pueden ser los portadores de una enfermedad que todavía no se ha manifestado...


Nota: 6

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miércoles, 11 de abril de 2012

Tras la estela de Larsson: Crítica de AURORA BOREAL (SOLSTORM)

Stieg Larsson ha relanzado a todos los autores más importantes de la novela negra nórdica. Aurora Boreal fue el primer éxito editorial tras la estela del fallecido Larsson, y pronto la cartelera española rescató la película inspirada en el best seller. Siempre que hablamos de la adaptación para el cine de un libro de éxito hay miles de voces disidentes que ya en el mismo rodaje empiezan a hablar de maniobras meramente comerciales, un intento por seguir acariciando la gallina de los huevos de oro. No siempre ocurre, pero esta Aurora Boreal no es una excepción. Desde el minuto se intuye esa estética de telefilm barato, rodado con pocos recursos y estrenado bajo el auspicio de la novela. Se cumplen las sospechas: sin haber leido el libro de partida, se nota que el guión ha querido condensar mucho en muy poco, que la historia que en el papel podía resultar trepidante termina aquí en una anodina sucesión de imágenes. La trama gira entorno al asesinato de un joven líder religioso sobre el que nadie parece hablar, ni mucho menos ayudar a quienes pretenden resolver el misterio de esa trágica muerte. Los personajes se mueven de un sitio a otro sin que sus motivaciones resulten claras, sin una descripción más compleja de sus actos, sin definir su posición como piezas dentro del tablero del misterio. A Aurora Boreal sólo le interesa la acción, ser un pasatiempo ligeramente tenebroso. Y es una lástima, porque en el corazón de Aurora Boreal había la descripción de una comunidad movida por la fe y la falsa moral, una historia de malvades y manipulaciones, de hipocresías y falsos líderes que perfectamente hubieran podido llegar a entusiasmar al mismísimo Stieg Larsson. Veredicto: el film encaja más en el prototipo de películas que emitiría Antena 3 un sábado por la tarde que en un tipo de cine adulto, más macabro, también más interesante. Una buena historia contada de forma torpe y protagonizada por un personaje que resulta insoportable y tontorrón. Totalmente prescindible.


Nota: 5

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martes, 10 de abril de 2012

Viaje a ninguna parte: Crítica de NOTHING PERSONAL (NADA PERSONAL)

¿Qué puede empujar a una persona a dejarlo todo atrás, a hacer un borrón y cuenta nueva drástico, a deshacerse de todo lo personal, a abandonar la ciudad y recorrer las partes más tristes y despobladas de Irlanda? La protagonista de Nothing Personal se convierte por decisión propia en una autoestopista, en una vagabunda. Ha decidido que todo en su vida sea provisional, no quiere echar raíces, renuncia a cualquier posibilidad de ganar dinero, se niega a establecer lazos de afecto y dependencia con otras personas. Y aún así es fácil entender la callada actitud de esta heroína de férreas convicciones: sus reacciones ariscas son las de una mujer herida que ha tocado fondo y tiene miedo de salir a la superficie. Su decisión es valiente a la par que cobarde, al fin y al cabo comprensible, y la directora del film respeta sus decisiones, la arropa, la espía y la sigue. La suya es una road movie, pero a la inversa, un viaje a ninguna parte. Y llegado la mitad de este cuento de tonos grises y ocres, Nothing Personal se convierte en una historia de amor silencioso, un canto a la vida cuando parece que solo hay cabida para la muerte, un elogio a una naturaleza de huertos, marismas y tierras yermas que es la geografía emocional del llanto interno de la protagonista. Una película sensible y sencilla que al principio intriga y finalmente encandila sin demasiados trucos. La cinta holandesa más popular de los últimos años con una actriz (Lotte Verbeek)excelente con un precioso pelo pelirrojo. Aquí no hay más acción que la renuncia de un personaje que esconde y se esconde. Nothing Personal es la entrada y salida del caparazón. Puede ser catártica si han tenido un mal día o estuvieron tentados en mudar de piel. Un remanso de paz ante tanto cine de autor truculento: hay oscuridad, pero también mucha luz. Y una curiosidad cinéfila, delicatessen de apenas 80 minutos, que merece ser vista.


Nota: 7

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lunes, 9 de abril de 2012

El día de mi suicidio: Crítica de DÍA Y NOCHE (DAG OCH NATT), de Simon Staho

DÍA Y NOCHE (DAG OCH NATT), de Simon Staho (Suecia, 2004)
Thomas se suicidará a las ocho de la tarde. Por delante tiene un día para hablar con las personas que quiere o que alguna vez quiso. Una larga mañana y tarde que saben a despedida, a ajuste de cuentas, a introspección personal e incluso a venganza. Horas en las que el espectador irá conociendo a Thomas, intuyendo los motivos que le han llevado a tomar una decisión tan drástica. La duda de si Thomas cumplirá con lo anunciado por el narrador en el primer fotograma planea a lo largo de toda la película, mientras que el personaje se nos despliega como un misterio sin resolver: sentimos pena por él porque sabemos lo que está por venir, y al mismo tiempo otro tipo de lástima relacionada con el desprecio que genera un ser tan frío y antipático. Si Thomas se comporta de forma tan poco amistosa porque realmente es un hombre con dinero pero miserable en lo emocional queda a la libre intuición de la audiencia. También existe la posibilidad de que Thomas esté impostando un carácter cortante para que su marcha no resulte tan traumática para los demás. Puede que sea un hombre valiente o un cobarde, un pecador o un marido cornudo. Thomas es alguien y al mismo tiempo nadie. Por eso resulta tan acercada la opción visual de Dag och Natt: Thomas casi nunca sale de su coche, espacio reducido en el que sucede toda la trama. ¿Qué es Thomas sino un vehículo dando tumbos sin un destino fijo? ¿No son sus ojos dos espejos, ventanillas o retrovisores en los que se refleja la vida que le queda y que se le escapa? Mientras Thomas conduce, el paisaje sueco de afuera se va oscureciendo, amenaza lluvia; y en paralelo, desde la silla del copiloto vemos los lugares por los que transita Thomas, de una residencia de ancianos hasta un campo de fútbol. Porque un hombre que se limita a conducir y que no pisa suelo firme es porque no vive, simplemente ve la vida pasar. Pocas veces encontrarán una película tan oscura como Dag och natt, la historia de un cowboy errante que en lugar de rifle esconde una pistola en la guantera, sustituye el caballo por un todoterreno carísimo, y las rudas ropas desaparecen a favor de un esmoquin no tan impoluto. Mikael Persbrandt hechiza y asusta con su mirada azul gato y su semblante rotundo: en esta parte del Mediterráneo lo descubrimos en En un mundo mejor, y encaja a la perfección como réplica malvada de una película de James Bond. Quizás el guión de Dag och natt no está todo lo bien hilado que debería, pero su coherente apuesta visual y la solvencia de sus intérpretes hacen de ella una joya a descubrir. Recomendada para espectadores que no teman otear el abismo: una película que marca su final desde el primer minuto, de forma que lo visto es una hora y media de tensión, perplejidad, curiosidad y contradicciones. Cine nórdico tan frío que cala los huesos.


Nota: 7

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domingo, 8 de abril de 2012

Todo por un sueño: Crítica de DAISY DIAMOND, de Simon Staho

En la escena más famosa de Persona de Ingmar Bergman los rostros de Liv Ullman y Bibi Andersson aparecían en un primerísimo plano creando un efecto dramático y terrorífico. En Daisy Diamond la influencia de Persona es evidente, y en algunas partes se convierte en homenaje explícito a la obra del maestro sueco. El rostro de Noomi Rapace centra la mayoría de los planos dando una sensación de claustrofobia: la actriz se enfrenta al papel más duro de su carrera, el cineasta Simon Staho la violenta hasta límites insospechados y los espectadores son los espías de una tortura con muchísima carga emocional. Daisy Diamond entronca con Bergman, y de hecho comparte con Persona cierta intención por realizar un ejercicio de cine dentro del cine: la historia de una actriz que ha perdido su voz es aquí la ficción que mira en el cine una aspirante a actriz cuya recién estrenada maternidad le impide concentrarse en la preparación de castings y audiciones. Pero las intenciones de Staho van mucho más allá: si Bergman creaba una sensación de acecho sin apenas recursos técnicos, el director de Daisy Diamond se empeña en retratar la parte más ingrata del séptimo arte acompañando a su sufrida protagonista en todo su periplo de entrevistas y ensayos. Daisy Diamond habla de los límites de la representación: en ningún momento el espectador sabe si la protagonista está hablando en serio o está recitando una línea de guión. También habla de la maternidad en su vertiente más gótica y ambigua. Y sobre todo expone la degradación de una persona que no encuentra su espacio en el mundo. Todo ello con un estilo teatral, con Noomi Rapace mirando a cámara, desnuda en la bañera o haciendo el amor con desconocidos. Con la cámara a escasos centímetros de la acción, aunque realmente Daisy Diamond se construye sobre una sucesión de diálogos extraños, espacios oníricos y un juego de espejos en el que nunca sabemos qué es verdad y qué es mentira. Con un tono feísta, explícito, ingrato, incluso desagradable, a ratos pornográfico. Una apuesta visualmente arriesgada, marca del estilo de Simon Staho (en su anterior Día y noche la acción sucedía de principio a fin en el interior de un coche), que también está emparentado con el teatro experimental, otros autores nórdicos como Lukas Moodysson o directores de sello surrealista como David Lynch.  


Daisy Diamond es una película incómoda, cruda, punzante, desquiciante. Una historia que pesa como una losa, que en ocasiones nos obliga a huir la mirada de la pantalla, y que aún así funciona por su atmósfera absorbente, malsana, bien construida. Un cuento no apto para menores ni para cinéfilos de estómagos débiles sobre los límites de la realidad y la ficción, los sinsabores del camino hacia el estrellato o la soledad de quien no cesa en su intención por ser actriz a pesar de los pesares. Y sobre todo, Noomi Rapace se convierte aquí en una de las actrices europeas más importantes de su generación. Sin más.


Nota: 8

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sábado, 7 de abril de 2012

Unidos por el dolor: Crítica de STOCKHOLM ÖSTRA (STOCKHOLM EAST)

Stockholm Östra es el restaurante musical donde se reúnen un hombre y una mujer unidos por el dolor. Él la invita a bailar, y de pronto las luces cambian, la cámara se acerca y la película nos hace partícipes de una tragedia de belleza elegíaca, con ecos del Kar-Wai fatídico y colorista, de la Isabel Coixet romántica y dramática. Esos son los mejores momentos de Stockholm Östra, título que también se refiere al suburbio donde habitan los personajes: las miradas de los protagonistas, los encuentros en el tren y las aparentemente plácidas conversaciones entre dos personas que mienten y se engañan, que sufren en soledad dos procesos diferentes de pérdida, de desgarro, de luto. Por lo demás Stockholm Östra es una historia más de muerte e infidelidad, de familias rotas y de amores imposibles. Lo que eleva a la película es que el debutante Simon Kaijser no caiga en la truculencia barata, en el telefilm de diálogos forzados. La película no quiere sustentarse en el morbo, aunque muy acertadamente da al espectador más información de la que gozan sus personajes. Tampoco enjuicia a las partes del cuadrado amoroso, dando al espectador las armas para empatizar con cada uno entendiendo sus heridas, sus carencias y sus necesidades. El hecho de que Stockholm Östra se parezca en lo narrativo a tantas otras no desmerece su aura de cuento triste, de romance prohibido, de drama elegante. Ese es el verdadero mérito del film: a pesar de que el material de partida es duro, el director sabe esquivar el escándalo sin traicionar el dramatismo de base y sin recrearse en un sentimentalismo de postal. Pocas películas son tan equilibradas como esta Stockholm Östra, cuyo corazón argumental deberán descubrir por ustedes mismos. Una película muy sutil que hay que ver y digerir desde la comprensión, sin coartadas religiosas, entendiendo que cada persona es un mundo, y que cada ser humano expresa y desahoga su dolor de diferentes maneras, todas válidas. Si amaron la potencia dramática de Brothers (Hermanos) y se sintieron atraidos por la encrucijada moral de Pure (Till det som är vackert), o si entienden que el Kar Wai de los 90 y la mejor Coixet atesoran más sensibilidad que sensiblería, esta es su película.


Nota: 7

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viernes, 6 de abril de 2012

Intervenciones divinas: Crítica de LAS MANZANAS DE ADAM (ADAMS ÆBLER)

Las manzanas de Adam reúne a los mejores actores del reciente cine danés: los internacionales Ulrich Thomsen y Mads Mikkelsen, el orondo Nicolas Bro, Nikolaj Lie Kaas y Paprika Steen. Un excelente plantel que protagoniza una de las comedias más populares en Escandinavia. La opción danesa a los Oscar de 2005 es una comedia negrísima con personajes taradísimos. Un neo Nazi ex-convinto llega a una iglesia apartada en la que el párroco Ivan ayuda a los más necesitados, muy especialmente a los más desequilibrados. El colmo es que el personaje en cuestión se llama Adam, cree ser Lucifer en persona y duerme con una fotografía de Hitler colgada en la pared. Y para mayor guasa, con Adam llega a la iglesia una sucesión de extraños sucesos que unos interpretan como intervenciones de Satán y otros como mensajes de Dios. De esta pugna entre lo divino y lo diabólico nace esta película loquísima, megaéxito local y totalmente rara para el resto de los mortales. Muy probablemente en su país de origen tuvo un añadido cómico ver a Thomsen en un papel tan antipático, al guapo Mikkelsen con el tabique nasal torcido durante media película o a Bro haciendo trastadas y comiendo a escondidas. La lástima es que para los que no conozcan a los actores y sean unos recién llegados a la comedia nórdica (aquí se hace gracia de un niño minusválido, una embarazada alcohólica o un musulmán terrorista, ojo al dato) Las manzanas de Adam resultará una bizarrada poco atractiva. Tiene una visión muy particular de la vida y la muerte, pero le falta trascendencia como drama y locura como comedia. Al final queda el relato de unos tarados que buscan una segunda oportunidad. El director Anders Thomas Jensen quiere transitar los caminos más oscuros sin realizar ningún exorcismo, sin coraje o mala baba; quizás por eso Las manzanas de Adam acaba con sus protagonistas cantanto en su coche, o lo que es lo mismo, con una historia con más luces que sombras. Un tanto menos lograda que Los carniceros verdes.


Nota: 5'5

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jueves, 5 de abril de 2012

Se vende carne humana: Crítica de LOS CARNICEROS VERDES (De Grønne slagtere)

En una escena de Marujas asesinas, una comedia española del 2001 bastante infravalorada, un hombre vendía carne humana en el estante de un mercado madrileño. Carne previamente troceada, triturada, deshuesada y depositada en la cámara frigorífica. Carne que, como buena comedia negra, deleitaba a las clientas que se agolpaban alrededor del mostrador. Recordé ese momento al ver Los carniceros verdes, una comedia danesa del 2003 protagonizada por dos de los actores locales más populares: Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kaas. Uno y otro dan vida a dos fracasados que se unen para abrir una carnicería. Ni qué decir que en la trastienda del negocio se desarrollan actividades mucho menos ingenuas que las de cortar y preparar pechugas, filetes y patés para su venta. Si Marujas asesinas tenía ese tono de vodevil exagerado y ecos de la españolada de tomo y lomo, Los carniceros verdes es mucho más lacónica en sus formas, con un humor muy nórdico que para alguien del mediterráneo puede perecer sarcasmo sin ironía. Una Delicatessen surrealista que mezcla la comedia amable con el gore. Un cómic helado que quizás le falta más disparate en su entramado narrativo, pero que funciona como frikada carnívora, bizarrada danesa, invitación subliminal a la dieta vegetariana. Uno no sabría si proyectarla en el Festival de Sitges o en un certamen especializado en el género cómico. Pensar cómo deben ser las cocinas de los mil y un restaurantes chinos de occidente ha dejado de ser un problema gracias a este joven retraido aficionado a los fósiles y  a un hombre insensible con problemas de hiperhidrosis (o lo que es lo mismo, sudoraciones exageradas). Aunque el secreto no está en la carne sino en el escabeche: de aquí que el dúo protagonista sea una pareja de simpáticos rompetechos antes que dos asesinos verdes (por inexpertos) con cuchillo jamonero. Difícilmente verán un menú igual.


Nota: 6'5

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miércoles, 4 de abril de 2012

CINERANKING MARZO: LAS MEJORES PELÍCULAS DEL 2012

Vuelve el Cineranking a Cinoscar & Rarities. Los 35 participantes del Cineranking han votado y siguen puntuando el mejor cine del año. Respecto el post de febrero han habido nuevas incorporaciones, films que suben su media, otras que bajan... Estas son las películas que según los lectores del blog no pueden perderse bajo ningún concepto:


RANKING MARZO
Orden establecido según: 1º nota media 2º nº de votos 3º prioridad estrenos cine

 8. Empate con una nota de 7 de las películas
REDENCIÓN (TYRANNOSAUR) (6 votos) Nueva
INTOCABLE (3 votos) Nueva
EN TIERRA DE SANGRE Y MIEL (2 votos) =
EL CABALLO DE TURÍN (1 voto) =
THE FRENCH KISSERS (1 voto) =

 7. MILLENIUM: LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES
= Nota: 7'47 Votos: 15

 6. LOS DESCENDIENTES
-1 Nota: 7'78 Votos: 23

 5. LA INVENCIÓN DE HUGO
+1 Nota: 7'8 Votos: 20

 4. CRÓNICA DE UNA MENTIRA
= Nota: 8 Votos: 1

 3. POLISSE
= Nota: 8 Votos: 1

 2. SHAME
-1 Nota: 8'3 Votos: 10

 1. ARRUGAS
+1 Nota: 8'75 Votos: 4

Pero no todo el buen cine se estrena y nuestros concursantes también votan todo aquello que ven con independencia de si llegará o no a las salas. La perla a descubrir este mes es:

 PELÍCULA NO ESTRENADA MEJOR VALORADA:
WEEKEND
Nueva Nota: 8 Votos: 1

Seguramente el mes que viene, con la llegada de nuevas películas, se desharán empates y tendremos un ranking más definido. Las aspirantes más serias a colarse en nuestro top son:

LOS ESTRENOS DE ABRIL

 5. LOS JUEGOS DEL HAMBRE
Nota: 6 Votos: 2

 4. MARTES, DESPUÉS DE NAVIDAD
Nota: 7 Votos: 1

 3. MARTHA MARCY MAY MARLENE
Nota: 7'33 Votos: 6

 2. TAKE SHELTER
Nota: 7'6 Votos: 5

 1. SI QUIERO SILBAR, SILBO
Nota: 8 Votos: 1

BONUS TRACK

¡No nos olvidamos del reestreno del año!
De momento, TITANIC ha recibido la siguiente valoración:
Nota: 9'1 Votos: 8