Querido Santiago Segura:
Siempre hemos sabido de tus artimañas para promocionar tus películas. Muchos hablan de tí como el salvador de nuestro cine. Quizás por esto te estamos viendo, y mucho, y en lugares insospechados, a propósito de Torrente 4, la enésima parte del rancio policía que hace trece años te sacaste de la chistera con bastante ingenio. Lo lógico sería criticarte porque tu película, seguramente, no tendrá ninguna c(u)alidad, nada reseñable. Pero me puede la admiración hacia tí, Santi, siempre tan simpático. Cuando en los momentos pre y postGoyas se hablaba de crisis, tú preferías 'hacer' a 'debatir', y estoy seguro que si todos los miembros del gremio cinematográfico de este país hiciesen lo mismo el barco no adolecería de goteras ni habría que lamentar naufragios. Ahora que la gente del cine parece más refinada que nunca, tú te atreves a conjugar en pantalla las caras de Ana Obregón, Kiko Matamoros o Paquirrín. Hay que tener huevos, y a tí te sobra valentía. Aplaudo tu aplomo por promocionar el film en El hormiguero, asumiendo que las preguntas, dile tonterías, del insoportable Motos son una parada obligatoria del vehículo promocional. Incluso te atreviste a subirte a La noria con la Esteban. Y un día después te vimos en esa lata de formol de tamaño industrial que es Qué tiempo tan feliz, para todos 'el programa de la Campos'. Te atreviste a definir ese espacio como 'un lugar donde puede ocurrir de todo y nada tiene sentido'. No se me ocurre mejor frase. Porque tú, Santi, que parecías el molesto tontolaba de la clase, has resultado ser el genio. Tal es mi simpatía por tí que incluso tengo ganas de ver Torrente 4, a sabiendas que sólo la uno valía y valdrá la pena. Pero qué más da... eres un mago, incluso Gasset cuando ejercía de alquimista retro, loco de la colina en Días de cine, te dedicaba halagos. Admiro también tu capacidad para adelgazar y engordar en cuestión de días. Respeto tu cinefilia, ecléctica y televisiva, y entiendo que a veces hay que dejar las manías a un lado: tú has salvado la cuenta bancaria del cine español en muchas ocasiones. Tu entrega va más allá de poner el logo de tu película en una camiseta: eres capaz de retratar la parte más 'cañí' y vomitiva de nuestro país, encarnando el espíritu de un cine español antiguo, una mentalidad que sigue viva en las calles y que forma parte de tu código cinematográfico. Fuera cachondeos: eres un cronista de la realidad española del 2011, pese a quien le pese. Creo que el público ya está un tanto cansado de Torrente: tú sabes mejor que nadie que segundas y sucesivas partes nunca fueron tan buenas ni tuvieron tanto éxito. Por eso te animo a seguir filmando el circo español y promocionar tu circo en otros tantos circos paralelos, satélites del tuyo. Contigo vuelven las pajillas, el Fary y la roña. También la lucidez del comerciante y el morro del artista popular que piensa en el populacho. 'Con dos cojones', y con cariño,
Xavier