lunes, 16 de mayo de 2016

CRÍTICA | VIVA, de Paddy Breathnach


 Jesús de La Habana
VIVA, de Paddy Breathnach
Representante irlandesa a los Óscar 2016. Sección oficial de los festivales de Teluride y Sundance
Irlanda, 2015. Dirección: Paddy Breathnach Guión: Mark O'Halloran Fotografía: Cathal Watters Música: Stephen Rennicks Reparto: Héctor Medina, Jorge Perugorría, Luis Alberto García, Renata Maikel Machín Blanco, Luis Manuel Álvarez Género: Drama Duración: 95 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 08/07/2016
¿De qué va?: Jesús es un joven de 18 años en busca de su identidad. Se gana la vida como peluquero y arreglando las pelucas de un cabaret de La Habana. El día que el dueño del club accede a que Jesús pueda salir al escenario travestido, el padre del chico, un boxeador recién salido de prisión, irrumpe en escena.


Viva, por distintos motivos, es un film a destiempo. Llega tarde como retrato de La Habana más empobrecida. Llega tarde como aportación a un cine de temática LGTB que ya ha explorado casi todos los temas y espacios posibles. Y finalmente llega tarde como historia de reencuentro paternofilial, de una sencillez tan desarmante que la emparenta con infinitas películas previas de aceptación personal (y sexual) y reencuentro familiar (con las lecturas sociales, políticas y de la índole que cada espectador quiera). El director Paddy Breathnach tampoco consigue que la cinta resulte especialmente conmovedora, a pesar de que todos los elementos de su historia parecían encaminados hacia la épica emocional. Tal vez ahí radica su mayor problema: es una descripción de la realidad cubana "desde fuera" por parte de un director irlandés cuya filmografía no destaca precisamente por su brillantez. Sin ser en sentido estricto un ejercicio de "cine turístico", Viva carece de alma, resulta tópica, sus personajes se antojan demasiado planos y la realización no consigue captar las contrariedades y la energía de su joven protagonista (los números musicales, además, están rodados con desidia, cuando dichas escenas demandan intensidad a borbotones). Sólo la salvará un factor: Cuba sigue estando en el centro de la actualidad internacional, algo que puede darle cierta visibilidad de cara a su lanzamiento en las salas españolas. Parte de ese interés justifica también que la película quedase entre las nueve preseleccionadas al último Óscar de habla no inglesa. Con todo, quienes quieran mayores y mejores retratos de la Cuba homosexual pueden remitirse a títulos como Vestido de novia o el ya clásico Fresa y chocolate.


Para seguir acercándose a la Cuba de cabarets, prostitución y transformismo.
Lo mejor: Héctor Medina, que ya destacó en El Rey de La Habana.
Lo peor: La hemos visto mil veces.