martes, 31 de mayo de 2016

CRÍTICA | SHELTER, de Jonah Markowitz


SHELTER, de Jonah Markowitz
Premiado en media docena de festivales de cine LGTB, incluyendo el L.A. Outfest
EE. UU., 2007. Dirección y guión: Jonah Markowitz Fotografía: Joseph White Música: J. Peter Robinson Reparto: Trevor Wright, Brad Rowe, Tina Holmes, Jackson Wurth, Katie Walder, Matt Bushell, Ross Thomas Género: Drama romántico Duración: 95 min. Tráiler: Link Elección de Iñigo Prats
¿De qué va?: Zach es un joven surfero que no sabe qué hacer con su futuro. Convertido en padre improvisado de su sobrino, dedica todos sus ratos libres a pasear por las playas de California y dibujar. Al conocer el hermano mayor de su mejor amigo, Zach se enamorará intensamente y empezará a tomar decisiones que cambiarán su vida por completo.


CRÍTICA ISIDRO: No he estudiado cine, aunque estuve a punto. En el último momento, mientras rellenaba la preinscripción de la Universidad, cambié Comunicación Audiovisual por Filología Clásica. Ahora dice un papelito firmado por Felipe que soy un máquina con el latín y el griego, así que lo poquito que sé de cine es autodidacta y desde la butaca. Pero, aunque no he recibido una formación específica y no he tenido que asistir a módulos concretos de neorrealismo italiano ni soportar a profesores dando el coñazo sobre Brian De Palma, estoy completamente seguro de que “buenas intenciones” no es una asignatura de cine. Y sé que Shelter no es cine: Shelter es hora y media de buenas intenciones. De Shelter se dirá que es indie o de bajo presupuesto, pero la realidad es que está rodada con muy poca habilidad. Se podrá decir que es un alegato contra la homofobia y a favor de la adopción por parejas homosexuales, pero su narración es básica y superficial, sin la enjundia o la complejidad que la trama requiere. Sí, se deja ver, y los personajes a veces hasta tienen encanto, pero todo me parece escandalosamente simple y me deja igual que si de primeras me hubiera leído el desarrollo del argumento en Wikipedia. Lionel Hutz en un capítulo de Los Simpson vendía una casa enana hecha mierda alegando que era “acogedora”. Pues eso es Shelter, un refugio muy acogedor. ★★½

CRÍTICA KOSTI: Dentro de la nueva oleada de queer cinema, podemos encontrar una de las historias de amor más bellas. Shelter parte de una historia sencilla, sin más pretensiones que las de contar y emocionar, y tanto que lo consigue. Bajo las magníficas playas de la soleada (aunque a veces grisácea) California conoceremos a Zack y Shaun, dos jóvenes que disfrutan del vaivén de las olas sobre las rígidas tablas de surf. Pero esa rigidez se va rompiendo con el uso, con el roce del mar y con el acercamiento de dos hombres que están a punto de darse de bruces con la historia de sus vidas. En su sencillez radica la grandeza de una película que, de forma poco sutil pero efectiva, introduce el tema "familia" y "homosexualidad" con una naturalidad apabullante (como no podía ser de otra manera). Aunque suene a cliché (irónico), se agradece la falta de tópicos que el cine ha venido adjudicando a las relaciones entre dos hombres, y aunque el miedo a una sociedad que todavía no ha aceptado la diversidad sexual continúa presente, no es el único conflicto que consigue desarrollar Markowitz en su particular refugio de arena, sol y mar. Una excelente producción sin demasiados miramientos ni brillantes interpretaciones, pero que consigue emocionar y recapacitar sobre algunos de los problemas sociales que aún siguen existiendo con el colectivo homosexual, y todo ello sin ínfulas reivindicativas, lo que deja entrever esa intencionalidad emocional que envuelve a sus personajes y los eleva a una esfera espiritual a veces inalcanzable. ★★★★


CRÍTICA RONNIE: Un drama romántico que tiene su mayor fortaleza en la sencillez de su historia. El guión no peca de pretencioso y la cinta se arma de elementos naturales que conforman un contexto sincero. Toma fuerza de actores desconocidos que sin embargo abordan de manera correcta su trabajo, de los cuales sobresale Trevor Wright, que vive los pormenores del huracán ocasionado por la búsqueda del amor. Y en esta película la búsqueda del amor no tiene género. Es importante apuntar que a pesar de ser un drama previsible funciona muy bien como anécdota de episodios sociales que vivimos hoy en día, y puede ser vista en familia debido a su efectivismo en el descubrimiento personal que atraviesa el protagonista. Su bajo presupuesto, aunque se nota, permite una fotografía llena de franqueza que resalta de todo el resultado final. ★★★½

CRÍTICA XAVIER: Shelter es la crónica de uno de esos veranos que te cambian la vida para siempre. Esos estíos en los que conoces el amor, despejas dudas, tomas decisiones importantes, empiezas a tomar consciencia de la persona que eres y vislumbras aquella persona que quieres ser. Zach, el protagonista de Shelter, sufre a lo largo del verano californiano de la película una evolución compleja que le lleva a reivindicarse a distintos niveles. "Shelter" significa "refugio", y hay que entender esa palabra en su significación más amplia. Lástima que, como referente del último cine de temática LGBT, la película peque de cierto "buenismo". No acaba de entenderse la actitud diligente de Zach y, por comparación, tampoco resultan realistas los comportamientos irresponsables de su hermana mayor. Además, sorprende la comprensión (sin resquicios, sin preguntas) con la que los compañeros de Zach aceptan "esos cambios": en este sentido, la transición sexual de Zach ocupa un papel anecdótico en la trama, una opción que desvela una posición falsamente idílica por parte de su director y guionista, si bien ese aspecto le permite al film distanciarse de los clichés del cine queer y del mil veces explicado "trauma" que acompaña a toda "salida del armario" (por qué no decirlo, sobredimensionado y dramatizado hasta la saciedad en el cine gay). Valoraciones aparte, al acabar la película uno percibe la sensación de libertad que embarga a Zach. El personaje crece, y nosotros con él. Su guión es esquemático, pero también sincero: de ahí que Shelter sea, en términos generales, una buena película. ★★★


CRÍTICA ALBERTO: Los encorsetados principios de la industria norteamericana se han perpetuado a través de la consolidación de los géneros. Modelos de definición que han encontrado una nueva expansión a través de líneas mucho más concretas en los últimos años. Dentro de esta evolución cinematográfica anglosajona, y más dentro del marco de lo llamado como "cine independiente", ha surgido la denominación "queer" como concepto cerrado y determinante de una serie de convenciones creativas. Este proceso enclava este film, que absolutamente ignorante de las posibilidades del discurso audiovisual arquitraba una historia no sólo llena de convenciones, sino también absolutamente risible y hasta detestable. Shelter es algo así como un bodrio en mayúsculas, incapaz no sólo de articular un interesante mensaje (el cual perseguía), sino también cojo en sus derivas más cinematográficas. Mención aparte merece el sobreactuado reparto que parece perdido entre tanto edulcoramiento y tan poca capacidad de creación.

NOTA MEDIA del JURADO: ★★★


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