domingo, 28 de agosto de 2011

CONTRADICCIONES DEL CINE ESPAÑOL

Hay muchos indicadores para saber cómo está funcionando el cine español. Cierto sector de la crítica se sigue poniendo las manos a la cabeza al ver que sólo Almodóvar accede a la selección oficial del Festival de Cannes, el certamen cinematográfico más prestigioso. Pero si revisamos la historia, el cine español siempre tuvo un lugar muy anecdótico en la Croisette. También asustó no ver ningún título patrio en Venecia, a punto de empezar, pero lo conseguido el año pasado con Balada triste de trompeta era más una grandiosa excepción que algo habitual. De hecho, Celda 211 se proyectó en Venecia, pero fuera de concurso, como este año hará Eva. El cine español vive y malvive con la cantinela de que 'hay que vender nuestras películas fuera', pero hay motivos para el optimismo: datos que dudo que alguien ponga en conjunto en un escrito como este. Vamos a ello.

Me aterroriza leer las versiones digitales de los periódicos de este país. Y digo 'todos': no se salva ninguna línea editorial de ninguna ideología. Incluso en aquellos artículos en los que el autor no va ni con segundas ni hace uso de la ironía punzante, los lectores con sus comentarios se encargan de tirar por suelo todo lo que lleve la etiqueta de 'cine español'. Hay un desapego absoluto respecto el cine que se hace en este país y los sectores que deberían defenderlo no quieren estar por la labor. ¿Realmente el cine que se está produciendo y rodando en España es deficiente? ¿Realmente a la audiencia general le importan más bien poco las novedades cinematográficas que nuestra industria pueda ofrecer?

Todo esto surge en un año en el que, si no sucede nada extraordinario, nuestra Torrente 4 será la película más taquillera, no solo del cine español de la temporada, sino de todas las cintas estrenadas en las salas. La cuestión puede parecer una paradoja: se pide buen cine cuando la masa paga a conciencia por ver historias malas. La fórmula rápida, televisiva y cómica de Torrente no es ninguna panacea, y este año han pinchado en taquilla películas aparentemente dispuestas a sumarse al filón del éxito como ¿Para qué sirve un oso?, No controles o No lo llames amor... llámalo X. No resulta extraño que ante las cifras más de uno se ponga las manos a la cabeza y se pregunte qué tiene que hacer nuestro cine para lograr recaudaciones decentes.

¿Pero tiene que hacer algo? Balada triste de trompeta acaba de aterrar en Estados Unidos y según The New York Times es 'el estreno de la semana', con unas críticas muy entusiastas. A pocos kilómetros, el equipo de Cinco metros cuadrados, ganadora del Festival de Málaga, ha pisado el Festival de Montreal, donde también se han exhibido con éxito Primos y Pa Negre. La película de Villaronga también colecciona buenas reseñas en sus primeros pases por los cines franceses. Y el país vecino, que ya aplaudió Chico y Rita, lleva ya días con La piel que habito en cartel, película que entró en la quinta posición del ranking de las más vistas con un estimado de más de 1 millón de euros. ¿Viajaría tanto nuestro cine si realmente fuese malo? Seguiremos con la pregunta cuando Mientras duermes se presente en Austin y Sitges, o cuando Intruders inaugure San Sebastián, donde aspiran al palmarés La voz dormida o No habrá paz para los malvados.

¿Realmente nadie está dispuesto a ver cine español? Primos llegó a los 4 millones de euros, y También la lluvia a los 6. A veces hay que confiar que sencillamente el espectador pagará por ver la mejor película que tenga en su multicine más cercano. Esos son dos ejemplos claros de películas que empezaron con una buena taquilla y que sobrevivieron gracias a un boca-oreja excelente, llegando a superar con creces las expectativas. Parece que el mérito está en llegar a lo alto del podio, pero cuando se habla del ranking de las más vistas el logro está en aguantar. Un cuento chino lo ha hecho, y acabará con más de 2 millones de euros en sus arcas. Amigos parecía seguir la retahila de fiascos y ya se sitúa con 1'8 millones de recaudación. Midnight in Paris, aunque su consideración de 'título español' es más que forzada, lleva 7'5 millones, eso cuando el film se estrenó en mayo y todavía permanece en la oferta de muchos cines. Y si los Goya no fuesen unos premios influyentes, nada explicaría que Pa Negre haya llegado a casi 2'5 millones de recaudación. Las previsiones de taquilla para 2011 son muy buenas; con un poco de suerte la tónica habitual se romperá y el cine español de este 2011 vivirá de más de un éxito: a Torrente 4 pueden sumarse Eva, El Capitán Trueno, Mientras duermes, Copito de nieve o Fuga de cerebros 2.

Como en todo, muchas veces lo que falta es más autoestima. Cualquier curioso que haya indagado en los diferentes medios de comunicación tanto franceses como ingleses habrá comprobado que La piel que habito interesa, y mucho. Muchos periódicos dedican páginas y páginas, no solo a la película de Almodóvar, sino al cine español, tema siempre recurrente cuando se trata de analizar la carrera del manchego. Dudo que artículos tan interesantes y extensos, tan certeros y poco crispantes, pudiesen escribirse desde redacciones locales. Sólo he podido leer una nota negativa: la de una lectora española que atacaba al cine español en su comentario, escrito en inglés. ¡Qué pena que entre la ristra de comentarios el único apunte negativo venga de parte de alguien que debería defender lo suyo!

Este viernes se estrena La piel que habito. Con Almodóvar irremediablemente llega el conflicto. Se produce esa clara radicalicación que, si bien existe siempre, cuando el centro de la diana es alguien tan conocido como el director de Volver se vuelve más evidente. Carlos Boyero, que de crítico con criterio tiene más bien poco, atacaba su película en Cannes cuando la realidad era otra: todos o casi todos los allí congregados habían quedado encantados con el film. Tampoco se celebraron los dos premios de La piel que habito que, aunque menores, no dejan de ser premios: que no fuese noticia la mención de José Luis Alcaine a la mejor contribución técnica del festival por la fotografía de la cinta me parece una falta de sensibilidad y ética. Aunque bien pensado, ¿cómo vamos a valorar nuestros técnicos, maquilladores o compositores cuando los directores y actores, rostros más visibles para el público, reciben varapalos? Almodóvar dijo que lo que más apreciaba de Cannes era que 'es una verdadera celebración del cine en un tiempo en el que el cine ya no se celebra'. Cabría añadir una coletilla final: '...y el cine español, por desgracia, todavía menos'.

¿Será 2011 un año como el 2009, en el que Celda 211 y Agora gustaron muchísimo y para colmo recaudaron mucho? Siempre digo que si un ciudadano cualquiera viese un tanto por ciento relevante de todo el cine español estrenado en un año se llevaría una grata sorpresa. Vería géneros diferentes, conocería actores y narradores interesantes, se daría cuenta que en el seno del cine español hay menos política de lo que parece (y si la hay, nada que no pueda convivir con lo artístico). Si algo tiene de emocionante vivir en España (y por lo tanto, ver en primera persona las opiniones que despiertan nuestras películas) es que nada parece escrito de antemano: siempre hay alguna sorpresa, algún dato para ser positivos, para seguir adelante.  Somos un país de pusilánimes, lleno de contradicciones, aficionados a eso tan demencial que es tirar la piedra sobre el tejado de uno (y para colmo, luego esconder la mano). No seamos agoreros: como en el juego del huevo y la gallina, uno no sabe si nació antes el cine español o su crisis. Por eso celebramos casos como los del film de Daniel Monzón, aunque algunos saliesen de la sala diciendo algo espantoso: 'es buena... no parece española'.

3 comentarios:

Lalo Martín dijo...

Qué gran artículo! No soporto cuando alguien dice que no va a ver tal película porque es española. Me saca de mis casillas... Hace unos meses lo soltó un compañero para después decir que acababa de ver "Híncame el diente". En fin...

Saludos!!!

Olvin Otero dijo...

Buen articulo, de hecho comentaba con un amigo que los españoles son demasiado drásticos con su cine. La verdad es que hay propuestas demasiado buenas. Pa Negre,Chico y Rita y que decir de Balada Triste de Trompeta,contando los días por ver lo ultimo de Almodovar. Ese dicho de: "Nadie es profeta en su tierra" es aterrador cuando hay mucho que celebrar.Pero fuera de España somos muchos los que gustamos de buen cine y el cine español va incluido.

Saludos.!

albertaco dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, estoy harto de la típica frase "Yo no voy a ver esa película que es española", cuando se dedican a ver bodrios como Torrente, Hincame el diente...en fin, además siempre los tópico es que el cine español es muy obsceno,siempre los mismos temas, creo que el problema no stá en nuestro cine, sino en el público de nuestro país, que por alta de mucha cultura se va a la risa fácil, se va a ver cosas simples en las que no tenga que darle a la cabeza, en fin....una pena, porque si alguien se pusiera a ver algunas películas se llevaría una sorpresa...en fin..