sábado, 12 de diciembre de 2015

CRÍTICA | LOS HÉROES DEL MAL, de Zoe Berriatúa


Los niños salvajes
LOS HÉROES DEL MAL, de Zoe Berriatúa
Festival de Málaga: Mención especial al mejor actor. 
Festival de San Sebastián: Sección Made in Spain Festival de Tarragona REC: Sección oficial a concurso
España, 2015. Dirección y guión: Zoe Berriatúa Fotografía: Iván Román Reparto: Jorge Clemente, Emilio Palacios, Beatriz Medina, Paula Soldevila, Nacho Coronado, Macarena Gómez Género: Drama social Duración: 95 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 11/09/2015
¿De qué va?: El primer día de instituto, tres alumnos se unen para hacer frente al maltrato que sufren en el centro. Primero actúan a modo de defensa, pero poco a poco se irán aprovechando de su superioridad. La amistad sigue tras las clases y acaba llevándolos a una espiral autodestructiva que no podrán parar.


Los héroes del mal es uno de las pocos estrenos recientes que pone al espectador contra las cuerdas. Es atrevida, pero sobre todo lúcida. Tres jóvenes canalizan los maltratos que sufren en el instituto con más violencia, un estilo de vida al límite que les introducirá en una espiral de (auto)destrucción cargada de peligros. Mientras, el espectador recibe mensajes de todo tipo, siente emociones muy contradictorias: en la platea se pasa de la comprensión al rechazo absoluto en cuestión de minutos, como si uno intentara encontrar motivos que justifiquen las repudiables acciones que suceden en pantalla. Además, el director Zoe Berriatúa juega con la música, el montaje y la fotografía, dotando al film de un atractivo bizarro, a medio camino entre la energía 'teen' del último indie norteamericano (Clark destaca como gran perturbado) y las apuestas desestabilizantes de cierto cine centroeuropeo (Haneke a la cabeza).


Los héroes del mal es excesiva, incómoda e irregular, pero esa es la mejor estrategia cinematográfica para remover conciencias y configurar una obra fuera de todos los cánones. Los jóvenes Jorge Clemente, Emilio Palacios y sobre todo Beatriz Medina consiguen unas interpretaciones prodigiosas, y Zoe Berriatúa se confirma como una de las voces más libres del panorama nacional. Al hablar del film me debato entre la admiración y el rechazo, consciente de que días después de su visionado sigo dándole vueltas a muchas de sus escenas. Un film que invita a la reflexión, mueve conciencias y saca al espectador más curtido de su zona de confort. Su distribución ha sido mínima, un detalle que confirma la ceguera de nuestro cine por reconocer el talento y el pulso de la que, a mi modo de ver, ya puede considerarse una obra de culto. El primer largometraje de Zoe Berriatúa es, con todos sus riesgos y contradicciones, desde su preciosa escena inicial hasta su trágico cierre, una de las pocas películas españolas de este 2015 que me despierta sensaciones muy vívidas. Y eso, se mire por donde se mire, sí que es una heroicidad.


Para espectadores valientes.
Lo mejor: Las dudas que plantea, las sensaciones que produce 
y las interpretaciones de su trío de actores.
Lo peor: La escasa visibilidad que ha tenido entre crítica y público.