lunes, 2 de enero de 2017

LISTA | LAS 10 MEJORES PELÍCULAS ESPAÑOLAS DE 2016

El cine español hace balance. Se han estrenado poco más de 150 títulos de producción o coproducción española, de los cuales 21 han superado la barrera del millón de euros en taquilla. En total, la cantidad recaudada ha superado holgadamente los 100 millones de euros. Y entre tantas cifras se suman también algunas efemérides. Dos fenómenos populares: Un monstruo viene a verme y Palmeras en la nieve. Una comedia española reconciliada con el gran público gracias a Villaviciosa de al lado, Cuerpo de élite y Kiki, el amor se hace. Incluso dos castigos mediáticos que nos han sacado los colores: los boicots a La reina de España y Julieta dicen muy poco de nosotros. Y tal vez por debilidad de los grandes nombres, o porque algunos estaban rodando sus nuevas producciones (caso de Coixet, Villaronga, De la Iglesia, León de Aranoa o Díaz Yanes), este 2016 ha sido el año de los directores de nuevo cuño. Primeras y segundas películas de los que ya son los referentes fílmicos de la contemporaneidad. Repasamos nuestras 10 películas españolas favoritas del año en el siguiente ranking.


10. TORO, de Kike Maíllo
Hacer cine en España es una actividad de alto riesgo. Se agradece que en ese contexto tengamos directores tan dotados como Maíllo, dispuestos a coger "el Toro por los cuernos". Tras los mejores títulos de crédito que se hayan hecho este año en nuestro territorio, el director de Eva despliega un thriller notabilísimo. El Mario Casas más animal, el Luis Tosar más "nickcaveado" y el José Sacristán más imponente dan mucha vida a este artefacto que conjuga la luz de la Costa del Sol con los destellos de neón de Nicolas Winding Refn. De haberse estrenado a finales de año, no hay duda de que figuraría en los tops de casi todos.


9. MARÍA (Y LOS DEMÁS), de Nely Reguera
La crisis de los 30 también existe. Quien escribe tiene 26 años, pero sabe que la dichosa crisis está ahí, en silencio, escondida tras la puerta. Reguera, con la convicción de quien sabe de lo que habla, convierte las vacas flacas de la depresión treinteañera en una comedia delicada, elegante, muy sutil. La cotidianidad y la humanidad de María (y los demás) consigue que todos los espectadores, con independencia de su edad y de sus tribulaciones, sientan en primera persona la deriva existencial de su protagonista. Mientras, título tras título, Bárbara Lennie se asienta en el trono del indie español. Cada día más guapa y mejor actriz. Un film para atesorar.


8. LA RECONQUISTA, de Jonás Trueba
Este blog nunca ha tenido al pequeño de los Trueba entre sus predilecciones, pero hay que reconocer que La reconquista es de largo el mejor trabajo de su artífice. Pieza arty bajo el influjo de la Nouvelle Vague, con un sentido de la idealización amorosa tan naïf como adorable. El Festival de San Sebastián tuvo a bien considerarla en su sección oficial, una maniobra valiente que, tras su presentación en el Kursaal, supo a acto de sensatez. Un film capaz de reconciliarnos con un director que, por primera vez, rebaja sus ínfulas de niño mimado. ¡Ah! Y una de las grandes damnificadas de nuestra temporada de premios. Debe estar la Arcadia en flor... Crítica: Link


7. EL OLIVO, de Icíar Bollaín
Paul Laverty, compañero de luchas sociales de Ken Loach, firma uno de los guiones más combativos del último cine español. La directora de Te doy mis ojos pone el foco de su cámara en el patrimonio natural, la vida en las zonas rurales y las diferencias generacionales de una España que ha crecido rápido y mal. El cuento idealista de una joven que recorre media Europa en camión para recuperar el olivo milenario que perteneció a su abuelo ha arrancado aplausos, risas y lágrimas, todo a la vez, en su proyección en cines. Puede atacarse desde varios frentes, pero Ana del Castillo, la revelación del año, consigue que nos sumemos a su causa. Más convencida que convincente, pero cine de primerísimo nivel.


6. KIKI, EL AMOR SE HACE, de Paco León
El éxito hormonal, eróticofestivo y desinhibido del año. El cine español ha abrazado esta reversión de la comedia deslenguada de los 80 cuando todavía seguía asombrada por la repercusión del "universo Carmina". El León más feroz demuestra aquí que es un gran director de cine. En este orgasmo colectivo invita a sus amigos actores, y de paso amplía el "kiki" a toda la platea. Muchas "filias" y pocas fobias para la chanza más importante del 2016. Un placer culpable que dentro de unos años ensalzaremos al mismo nivel de las primeras obras de Almodóvar. Ojalá se amplíe la "erección" en futuras películas. Crítica: Link


5. LAS FURIAS, de Miguel del Arco
Valladolid acogió el salto al largometraje de uno de los autores teatrales más reputados de la escena nacional. Las furias no nos ha defraudado. Dialéctica, desbocada, catártica y caótica. Siempre libre. De influencia francesa. Con un reparto en estado de gracia. Y, a tenor de su paso silencioso por los circuitos críticos y comerciales, una gran incomprendida que Cinoscar & Rarities reivindica si hace falta con megáfono y pancarta cinéfila. Que sus excesos no nos impidan disfrutar de sus sutilezas. Entre tanta furia familiar y mitológica se agazapa uno de los debuts más mayestáticos que se recuerden. Las ganas por saber cómo continuará la carrera cinematográfica de Del Arco son inmensas. Crítica: Link


4. TARDE PARA LA IRA, de Raúl Arévalo
Pocas veces el cine español ha tenido ocasión de celebrar una ópera prima tan rotunda como Tarde para la ira, el asalto a los cielos de Arévalo, el alumno que superó al maestro Rodríguez. Regueros de sangre, gotas de sudor, aroma a western, thriller de carretera y drama de venganza, todo de la mano de personajes que sólo saben avanzar a golpe de cuchillo y escopeta. La mirada de Antonio de la Torre es un género cinematográfico aparte, mientras que algunas escenas como la muerte en el gimnasio y el atraco inicial reverberan en nuestra memoria con una brutalidad inaudita. En el caso de Arévalo, nunca es tarde si la dicha, o la película, es buena. Excelsa, incluso. Crítica: Link


3. QUE DIOS NOS PERDONE, de Rodrigo Sorogoyen
Sorogoyen se consagra en su segundo largometraje como uno de los cineastas más apreciables del país. Esta buddy movie de título religioso ostenta una magna descripción de personajes, tan grande como ese Roberto Álamo que expulsa rabia y sudor por todos sus poros (de largo, la mejor interpretación masculina de la temporada). Habrá que pedir perdón a Sorogoyen por los premios recibidos (cuestionable reconocimiento al mejor guión en San Sebastián) y por los galardones que no recibirá (daño colateral de un año con tanto thriller en liza). Tan robusta que de ella se aman hasta sus imperfecciones. Santificado sea tu nombre, Sorogoyen. Crítica: Link


2. LA PROPERA PELL, de Isaki Lacuesta e Isa Campo
En el caso de Lacuesta, su obra más accesible es también la más conseguida. La propera pell, en su juego de dobles identidades y secretos escondidos bajo la nieve, merece considerarse la aportación más notable del cine "catalán" y "en catalán" desde Tres dies amb la família. Un film que se siente, se intuye y finalmente se recuerda desde la convulsión. Olvidada por unos Feroz desnortados y multipremiada en Málaga, proyectada en Karlovy Vary y Sitges. Si esta "piel fría" hubiera llevado el apellido de algún autor francés o europeo, a día de hoy estaríamos aupándola como uno de los pequeños grandes descubrimientos del año. Lo más "próximo", el Gaudí. Crítica: Link


1. JULIETA, de Pedro Almodóvar
La película número 20 del genio manchego es un drama femenino plagado de fantasmas. Hitchcock planea a lo largo de los 90 minutos y las 3 décadas de recorrido vital que abarca Julieta, una película sin lágrimas pero con mucho dolor contenido, dura y áspera, implacable a la par que sensible. Las interpretaciones de Suárez y Ugarte, unidas en la espectral escena del baño, redondean una obra maestra de digestión difícil pero gozosa. Una lástima que el trasunto de los Papeles de Panamá, los caprichos de la prensa española, la ceguera del jurado cannois y los errores de las academias tanto española como hollywoodiense hayan empañado la carrera de este trabajo inconmesurable. Crítica: Link

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